Capítulo 4: Amenazas
"Estimado señor Veigar:
Se nos ha informado que está recibiendo correo a altas horas de la noche en su ventana, traído por águilas, lo que genera ruido y molestias para el sueño de los demás campeones. Le agradeceríamos que vigilara este hecho, a fin de que todos tengamos una noche reparadora.
Atte, Consejo de Invocadores de la Liga."
Veigar arrugó la carta que había encontrado en el suelo de su habitación y la lanzó directo al basurero en una esquina. Era la segunda en unos días, no podía entender cómo no se cansaban de insistir. ¿Molestias al dormir? El las sufría el triple. A nadie le gusta que aparezcan águilas en su cuarto de noche dejando una y otra vez las mismas cartas, chillando y metiendo ruido.
Y menos aún si son águilas noxianas.
La carta saltó fuera del basurero. No quedaba espacio en su interior, estaba lleno de cartas arrugadas, algunas leídas una y otra vez. Lentamente, Veigar se dirigió allá, abrió una hoja arrugada, y se dispuso a leer de nuevo. Eran de sus compañeros de prisión en Noxus, de varios de ellos, los que lo odiaban y los que eran sus "amigos" o más bien, cómplices en dominar Valoran, magos oscuros en su máximo esplendor. Los últimos le advertían a Veigar que la condena había terminado, que todos habían salido ya de prisión, incluso los que se habían quedado más tiempo. Eran cartas frías, que revelaban su verdadero propósito antes de ponerlo literal: avisar al yordle que sus compañeros habían salido en libertad con una intención clara, la única que los había mantenido cuerdos en la fría oscuridad de sus celdas: matar al maldito que los arrastró allí, que decía dominarían toda Runaterra juntos. Y ese ser era él.
Las cartas de los primeros solo eran amenazas de todo tipo, pero insistían en algo. No importaba si era en la Liga o fuera de ella, solo o acompañado. Lo iban a encontrar.
Leyendo así, lo sorprendió un grito. No de dolor o cosas así, este era alegre, y lo llamaba.
-¡Veigaar!-lo llamaba Lulu bajo su ventana, desde el patio. Soltando la carta, miró hacia abajo desde allí. Por un segundo nada más, sus pensamientos turbios se disiparon.
-¿Dime Lulu? ¿Por qué me gritas así?
-¡Es que es más rápido!-soltó una risa-Estamos buscando manzanas con Annie para hacer jugo, ¡y luego invitar a todos los demás!¡Y comer pastelillos, y pasarla muy bien!-la chica reía, pero bajó la voz un poco..casi con un dejo de nerviosismo en su voz-..¿nos acompañas?
-…-Veigar dudaba. No solía hablar con otros yordles, así que la idea de pasar tiempo con ellos le daba..sentimientos encontrados. Una suerte de rotunda negativa, cubriendo algo de nerviosismo. Al final, pensó, estaría Lulu. Con ella le era un poco más fácil hablar. Con una mueca de disgusto, habló-De acuerdo, ¡pero sólo un momento!-la mueca se ensanchó en su rostro. Justo cuando estaba preocupado por las amenazas de muerte, se le presentaban estas situaciones confusas que lo ponían de mal humor.
-¡Genial! ¡Nos vemos entonces!-saltando y sonriendo ampliamente, el hada hechicera se alejó.
Veigar dio un hondo suspiro, sosteniéndose del borde de la ventana. Así habían sido sus días desde que habló directamente con Lulu. La chica lo saludaba todos los días, lo invitaba a jugar, le ofrecía pastelillos, de todo; sonriente, siempre estaba. A veces no aparecía, y la echaba en falta..solo un poco, nada más que eso. Luego recordaba sus pensamientos malignos, y se le pasaba. Con las cartas, esa clase de pensamientos le sobraban…pero también lo hacían cuestionarse cosas, actitud que el mismo sentía extraña. Se sorprendía pensando en que haría Lulu ese día, en lo brillante y claro de su risa…y en los magos que lo buscarían. Si aparecerían en la Liga, si lo atacarían entre varios, si vendrían muy pronto..y como reaccionaria Lulu frente a ello.
El yordle sacudió violentamente la cabeza. Qué estupidez. Lulu no reaccionaría de ninguna forma, no tenía por qué. Quizás ella se dijera su amiga…pero…pero…agh, que va. Seamos sinceros, no quería admitirlo. El pequeño Maestro del Mal estaba asustado. Odiaba pedir ayuda también..pero quizás comentárselo a Lulu le ayudara..al fin y al cabo se supone que eran amigos, y el creía que eso hacían.
Lulu vio a Veigar dando sus característicos saltos hacia ella en el bosque. Annie había ido a guardar y pelar manzanas, y ella se había quedado esperando al yordle, que gracias al cielo apareció. Temía que no llegara.
Esperaba distraer un poco a su amigo. Lo veía más cabizbajo de lo normal, y le contestaba con voz apagada y distante sus saludos, no como siempre, con su voz más…aguda. Le preocupaba, y mucho. Más aún con las águilas que aterrizaban en su ventana de noche, y no saber que ocurría la preocupaba más. Sabía que él no hablaría, pero para su sorpresa, no fue así.
El yordle se le acercó con la cabeza baja.
-L..Lulu…
-¿Si?-la chica habló lo más tranquila que pudo, dominando la sorpresa y preocupación.
-Tengo..tengo que contarte algo. Pero nadie más puede saberlo. Ni Annie ni nadie. ¿Podrías..pedirle que aplazen los jugos de manzana?-lo ansioso de su voz obligó a Lulu a apresurarse.
-¡S..Seguro! Pix, ¿me harías el favor?-Un tintineo y un destello, y Pix ya se había ido.
Ambos fueron en silencio a unas rocas cercanas y se sentaron.
-¿Qué pasó Veigar?
-Será largo…
-No tengo prisa.
-De acuerdo. Te lo contaré desde el principio..
Continuará..
:-:-:-:-:-:
Holaaa! Perdónenme, perdónenme la ausencia por favor, pero mi tiempo para publicar es escaso uwu ténganme paciencia ;-;! Que puede que me tarde, pero pienso con dedicación cada capítulo y no los pienso abandonar. Pronto Veigar cuenta su historia *w* pero se los dejo para el próximo capítulo :3
Dénse una vuelta por estos fics: "La sanadora del castigo" de fabian villegas y "Juntos por Shurima" de Prelawbirch. Ambos son geniales asi que vayan, no se arrepentirán!
Soy Kori y sin más, nos vemos! nwn
