"Es una extraña coincidencia que dos mentirosos inventen independientemente la misma mentira"
Extraños con Recuerdos
Capítulo III
Cuenta regresiva: nueve días y restando.
Shaoran sabía que tenía que ser cuidadoso, pero rápido. Le quedaban solo nueve días para recuperar a Sakura y demostrarle que él había mejorado, por lo menos en lo que a ella le había afectado en el pasado.
Sonrió disimuladamente ante la incomodidad de la castaña. Ryu, se había despertado más demostrativo de afecto que nunca, sin el menor pudor por estar todos presentes.
Shaoran sabía que Sakura siempre había sido muy cuidadosa con las muestras de afecto en público, porque se había acostumbrado con él de esa forma. Se amaban, pero no había porque ser empalagosos delante de los demás.
El castaño recordaba lo que Sakura siempre se permitió en público y era tomarlo del brazo cuando se encontraban, saltarle encima después de no verlo en un tiempo, sonreírle coquetamente cuando caminaban de la mano; todas muestras de afecto que no incomodarían a nadie a su alrededor, porque amarse como ellos se amaban no necesitaba ser gritado a todo el mundo.
Y esa posibilidad de tener secretos que solo eran de ambos, como las caricias subidas de tonos y los besos apasionados, había permitido que ambos se conocieran muy bien en la intimidad, donde, al parecer, era en lo único que no habían tenido problemas.
Apretó los dientes cuando Ryu volvió a sentar a Sakura en sus piernas, cuando estaban todos en la mesa mientras tomaban desayuno, y tuvo el descaro de acariciar la cara interna del muslo de ella en esa posición.
Golpearía al sujeto si Sakura no lo detenía.
- Ryu…por favor –dijo Sakura despacio, pero notoriamente incómoda y alejando la mano de su novio de sus piernas.
- ¿Qué sucede, cielo?
Tomoyo que reía de algo que dijo Eriol miró asombrada a Sakura, con sus ojos amatistas bien abiertos.
Sakura desvió la mirada avergonzada.
- Sakura, ¿quisieras acompañarme a la cocina un momento? –pidió con esa amabilidad más que fingida y sin esperar respuesta, porque en realidad no había hecho una pregunta. Se puso de pie y espero a que Sakura la siguiera.
Sakura cerró los ojos y esperó los reclamos cuando estuvo en la cocina, pero tras unos segundos no oyó nada y abrió un ojo.
Tomoyo estaba cruzada de brazos y moviendo inquietamente un pie.
- Hablas tu o yo dejaré de ser tan…tolerante –soltó entre dientes.
- Tomoyo, ¿por qué odias a Ryu?
- No lo odio, créeme que no estaría aquí si así fuera.
- ¿Y cuál es el problema? –se puso a la defensiva, aunque en realidad agradecía a Tomoyo haberla sacado de esa situación.
- Sakura, cariño, estamos todos presentes. Y su última caricia dejó bien poco a la imaginación –acusó cual madre a su hija.
- Pero es que se siente en confianza, es su forma…
- ¿Te estás oyendo? –interrumpió la amatista, Sakura asintió, Tomoyo suspiró exasperada- ¿Qué le ves?
- ¿A quién?
- Cómo qué a quién… ¿A Shaoran? -Sakura enrojeció- A Ryu, por supuesto.
Sakura suspiró y se sentó en una de las bancas de la cocina. Era tiempo de sincerarse con ella misma y con su amiga.
- No lo sé realmente –dijo molesta- Y anoche y hoy se ha comportado así de…inquieto, antes no había sucedido.
- ¿Puedo hacerte una pregunta como tu mejor amiga?
- Por supuesto.
- ¿Te acostaste con él?
- ¡Por supuesto que no! –soltó al tiempo que Tomoyo terminaba su pregunta.
La amatista no pudo evitar una carcajada.
- ¿Qué haces con él?
- Antes que apareciera Shaoran podría haberte elaborado una respuesta.
- ¿Aun lo amas?
- Sabes que si –ni dudo en contestar- Pero no quiero volver a sufrir, las cosas no terminaron nada de bien entre nosotros. Además, no es como que después de un año y medio él viniera a recuperarme –soltó segura.
Tomoyo contuvo su sonrisa y decidió volver al tema inicial.
- Habla con Kimatzu, Sakura, no puede seguir así, nos incomoda a todos. Quizás no debiera hacer la comparación, pero es justo decir que jamás se vio así de grosero cuando Shaoran te tocaba la pierna o te sentabas en las piernas de él delante de nosotros…él siempre fue cuidadoso en que ningún toque expresara más de lo que debía expresar. Incluso no necesitaba tocarte para demostrarle al resto que eras suya, en todo el ámbito de la palabra –alabó al castaño la amatista, sonrojando a Sakura. Tras un momento agregó- Y convengamos que…terminaste una relación de años por mucho menos.
- ¿Tú también? –preguntó enojada Sakura, pero no alzando la voz- Shaoran no es un inocente en todo esto, le pedí no solo una ni dos veces, le pedí muchas veces que cambiara, pero jamás me escuchó. ¿Acaso olvidaste todo lo que lloré antes de terminar con él? No seas injusta, Tomoyo, yo también sufrí y no le pedí nada más que me diera mi lugar en su vida –termino quebrándose y ocultando su rostro entre sus brazos.
Tomoyo cerró los ojos y se acercó a ella, la abrazo, consolándola.
- Lo siento, lo siento…es solo que no lo soporto. No es bueno que estés con un hombre que no amas.
- Ya estuve con uno al que amaba y no me fue mucho mejor.
- No digas eso –escucharon ambas mujeres.
Sakura al escuchar esa voz se secó las lágrimas entre los brazos de Tomoyo.
- Shaoran, no sé si sea buen momento –dijo amablemente la amatista.
- Nunca será un buen momento –dijo acercándose al lava platos y depositando allí algunas de las cosas ocupadas en el desayuno. Con las manos libres se acercó a ambas y tomo el rostro de Sakura- No digas que te fue mal conmigo, porque no fue así. Te empeñas en recordar nuestro último año, pero estuvimos juntos desde los 12, Sakura, fueron 13 años.
- Pero basto que intentáramos vivir juntos para que esto se acabara –soltó con odio- Basto que te sintieras poderoso en tu vida, exitoso en tu trabajo y seguro de tenerme a tu lado para que te volvieras un hombre al que no conocía –dijo seria y alejando su cara de la mano de él, aprovechó de ponerse de pie para no sentirse inferior.
Shaoran tenía claro en lo que había fallado, pero le dolía el doble ver como a Sakura aún le afectaba eso.
Quizás iba a necesitar más de nueve días, si la castaña seguía así de herida...
- Soy exactamente como me conociste, solo tropecé en una etapa de nuestras vidas. Y ambos no supimos lidiar con eso. Además… -agregó, pero sintió que no era momentos de reproches.
- ¿Además qué?
- Sakura, no quiero pelear.
- ¿Y pretendes que arreglemos este incómodo momento como en los viejos tiempos: sin hablar y en la cama? –dijo con burla y enojo.
Shaoran lo meditó un momento. Tal vez él si quería ir a la cama con Sakura. Y sonrío como un niño cuando consigue algo aun cuando se ha comportado traviesamente, ante esa idea.
El corazón de Sakura desfalleció ante esa sonrisa, la amaba por sobre todas las cosas.
- No era, bajo ningún concepto, una sugerencia –aclaró atropelladamente y dando dos pasos lejos del castaño. Sonrojada como antes, como siempre.
…o quizás, iba a necesitar un par de días menos.
Shaoran seguro de sí mismo se acercó a Sakura y la acorraló contra el mueble de cocina, sin tocarla. Sus respiraciones se agitaron. Sakura se pasó la lengua por sus labios y Shaoran se la devoró con la mirada.
- A esto me refería cuando te dije que Shaoran no necesitaba tocarte para demostrar que eras suya –soltó la amatista cerca de ellos, riendo y escapando rápidamente de la mirada fulminante de Sakura- Te quiero amiga y siempre voy a querer lo mejor para ti –dijo Tomoyo ya en la puerta de la cocina, con un tono de voz que se pudiera escuchar entre ellos, pero no en el comedor.
Sakura frunció sus labios y respingó su nariz. Shaoran, ante el gesto de la castaña, no pudo evitar con su dedo índice tocar la nariz de ella.
- No te enojes con Tomoyo –le dijo con cariño, cuando la amatista desapareció de sus vistas- Porque no dijo nada más que la verdad.
Sakura suspiró, el olor de Shaoran la tenía vuelta loca. Quería apoyar su frente en el pecho de él, como muchas veces se había permitido bajo el derecho de ser la novia de ese guapo castaño, pero se contuvo cuando su conciencia envío a su mente la imagen de otro castaño, menos tentador, pero que actualmente ostentaba el título de ser su novio.
Con la imagen de Ryu en su mente, intentó alejarse de Shaoran, pero éste, leyendo sus intenciones, puso ambos brazos a cada costado de la castaña apoyando sus manos en la encimera, sin tocarla, pero peligrosamente cerca, se inclinó un poco por la posición y consiguió que Sakura se arqueará hacía atrás.
- Amaba cuando te arqueabas así cuando sentías tu orgasmo.
- ¿Recuerdas alguna cosa que no sea tu y yo teniendo relaciones? –preguntó mordaz la castaña- Fueron 13 años, como dijiste, y solo haces mención a eso.
Él sonrió de medio lado.
- Recuerdo muchas cosas, cerezo –dijo llevando su mano derecha a tomar un mechón de la castaña y colocarlo detrás de su oreja, para dejar su mano ahí y seguir jugando con su cabello- Recuerdo que odias que te acaricien la cabeza, toleras muy poco que toquen tu cabello, a menos que sean personas de mucha confianza para ti. Cuando algo te desagrada y no quieres decirlo directamente, arrugas la nariz, la respingas como lo hiciste recién con Tomoyo. No te gusta levantarte temprano. No destacas en muchas cosas, pero eres buena en todo lo que te propones, porque le pones todo tu empeño; si te comprometes con algo, resultas ser muy responsable, por lo que terminas siendo buena en casi todo –dejo de mirar su cabello y miró su boca- Recuerdo que en nuestro primer beso nuestros dientes chocaron y pensaste que a lo mejor no estábamos hechos el uno para el otro; los besos que siguieron te demostraron lo contrario. Recuerdo como sufriste cuando atropellaron a Kero, tu perro y que no quisiste tener otro nunca más. Recuerdo…
- ¡Detente! -pidió la castaña al borde de las lágrimas- ¿Qué pretendes con todo esto?
- Ya te dije, te quiero de vuelta.
Sakura cerró los ojos y una lágrima cayó, cuando los abrió fue para mirar directamente los ámbares de él.
- ¿Volviste un año y medio después para eso? -Shaoran asintió mientras secaba la lágrima traicionera- No puede ser cierto.
- Es cierto, Sakura.
- ¿Por qué después de todo este tiempo?
- Habían muchas heridas que sanar. Ambos necesitábamos alejarnos del otro. Nos estábamos destruyendo mutuamente aun cuando nos amábamos más que a nuestras propias vidas.
Sakura volvió a cerrar sus ojos para controlar las ganas de llorar, pues las lágrimas amenazaban con salir sin poder ser detenidas.
Los castaños escucharon carraspear a alguien y se separaron por inercia. Sakura secó sus lágrimas.
- Ryu ya viene –anunció Tomoyo.
Ambos asintieron.
Ryu venía animadamente conversando con Eriol, el que entró primero a la cocina para cerciorarse que Tomoyo alcanzará a informar su llegada.
- Cielo, Hiraguizawa me mostró el cerezo detrás de la casa, es…-Ryu guardo silencio al estar más cerca de ella y notar sus ojos brillantes al borde de las lágrimas- ¿Estás bien? –pregunto frunciendo el ceño y paseando su vista de ella a Li.
- Si…-dijo con dificultad la castaña- Algo me dio alergia y no he parado de estornudar –dijo con una sonrisa.
Ryu alzó una ceja, pero como veces anteriores, no dijo nada.
Las horas después de eso pasaron con normalidad. Shaoran y Sakura no volvieron a cruzar sus miradas, pero sus cuerpos sabían que estaban ahí y actuaban en armonía sin siquiera proponérselo.
Ryu siguió notando que muchas veces había cosas que Shaoran no pedía y Sakura se las pasaba, o viceversa, como el incidente de la toalla la tarde anterior. No sabía qué hacer, pero intentó no despegarse del lado de su novia, evitando cualquier contacto fuera de lo permitido en público para no hacerla enojar.
La tarde había caído pronto y algunas nubes ocultaron el sol, una brisa agradable también hizo aparición.
Los cinco decidieron ir a caminar por las calles, visitando los distintos puestos de los feriantes comunes en la playa. Sakura y Tomoyo adoraban mirar chucherías.
Iban de regreso ya entrada la noche, cuando un perro de raza pequeña corría a toda velocidad en dirección a ellos, llevaba correa, pero no se veía su dueño.
- ¡Tranquilo, amiguito! –expreso Shaoran al ser el que pudo atrapar al animal que ladró un poco, pero cedió ante las caricias del castaño.
- ¡Spiiii! –se escuchó el grito de una muchacha y el perro ladró avisando su posición, la muchacha llego corriendo junto a Shaoran, que tenía el perro en brazos- ¡Oh, Spi! ¿Cómo se te ocurre hacer eso? –dijo la joven con enojo y ternura.
El perro ladró y movió su cola contento, la muchacha lo tomo de entre los brazos de Shaoran y recién reparó en él, sonrojándose notoriamente.
- Yo…gracias –dijo avergonzada.
Shaoran frunció el ceño.
- Está bien, ten más cuidado –dijo con seriedad y emprendiendo el camino.
La joven, más osada de lo que debió haber sido, lo tomó del brazo y lo detuvo.
- Yo… ¿Puedo agradecerte de alguna forma? –consultó sugerentemente.
Shaoran alzó una ceja y la miró extrañado, luego un carraspeó llamó su atención tras él, era Sakura.
- Shaoran, ¿está todo bien?
- Si, descuida, ya voy –contesto nervioso.
La joven aun sostenía el brazo de Shaoran, el que soltó solo cuando Sakura la asesinó con la mirada.
- Muchas gracias –dijo la joven y se inclinó, miró por última vez a Shaoran y algo asustada se fue.
- ¿Marcaste tu territorio? –pregunto Shaoran mirando a la castaña.
Sakura aún no le quitaba la vista a la joven, hasta que la carcajada de Shaoran hizo que lo mirará.
- ¿Qué es lo gracioso? –pregunto indignada y de brazos cruzados.
- Cerezo, es raro que hagas esto –dijo como lo obvio, Sakura no comprendió que era lo raro y Shaoran se agachó para poder susurrarle al oído- Kimatzu te está mirando, ¿cómo le vas a explicar esta escena de celos?
Sakura trago seco, realmente no había meditado su actuar, simplemente se molestó cuando la joven había agarrado a Shaoran del brazo y era como si su cuerpo y su mente actuaran de memoria.
Ryu no le habló el resto del camino y cuando volvieron a la cabaña él se dirigió directamente a su habitación, Sakura lo siguió. Una vez dentro, cerró la puerta.
- Ryu… -tanteo Sakura.
- ¿Me puedes explicar qué está pasando? –exigió él sentado a los pies de la cama.
- No está pasando nada –dijo ella acercándose.
- ¿Crees que soy tonto? –pregunto enojado- Porque puede que no te conozca como tus amigos, incluido Li, pero sé que me estás escondiendo algo, ¿qué hay entre tú y él?
- ¡Nada! –se apuró en contestar la castaña- Es solo un…
- ¡No me vengas con que es un extraño! –interrumpió Ryu.
Sakura se asustó y se alejó un poco. Ryu lo notó y se puso de pie.
- Lo siento –dijo calmándose.
Sakura asintió y dejo que él se acercara y tomará sus dos manos y jugara con ellas, como era su costumbre.
- Me gustas, Sak, pero espero no estemos formando esto a base de mentiras –dijo y la abrazó.
La castaña se dejó abrazar, pero la conciencia la carcomía.
¿Por qué había mentido? ¿Por qué nunca habló de Shaoran?
Porque se había convencido ese año y medio que era un extraño, un tipo al que no conocía.
No contaba con que él volvería.
De pronto Ryu tomó su rostro y poseyó sus labios. Era un beso apasionado, pero unilateral. Ryu la besó como nunca antes y en algún momento la acorraló en la pared. Siguieron besándose y Sakura agradeció mentalmente que no la tocara más que con los labios, pues las manos él las mantuvo sujetando su rostro.
Cuando el beso terminó Ryu apoyó su frente con la de ella, aun con los ojos cerrados habló.
- Quizás no sea el mejor momento, pero…¿eres virgen? –la miró directamente a los ojos.
Sakura abrió enormemente sus ojos verdes y convertida su cara en un tomate negó con su cabeza. Ryu sonrió.
- Y… ¿tú crees que tú y yo ahora podamos…? -Sakura volvió a negar con la cabeza, pero más efusivamente esta vez- ¿Por qué?
Sakura enrojeció aún más.
- Ryu…no creo que sea el momento indicado.
- ¿Momento indicado? –preguntó separándose un poco- ¿Eso no es muy de historias románticas? –soltó definitivamente a Sakura, pero se quedó de frente- ¿Nunca tuviste relaciones sin pensar en el momento indicado?
- ¿Qué? Ryu, ¿por qué estás haciendo todas estas preguntas?
- Sakura, somos adultos, el sexo será parte si o si de nuestra relación. Llevo tres noches durmiendo contigo y no soy de fierro –confeso.
Sakura se sorprendió por todo aquello, porque muy por el contrario de lo que le sucedía a Ryu, en ella no se había despertado ninguna pasión.
Sakura lo pensó un momento e intento dar una respuesta sincera.
- Ahora no quiero –dijo con simpleza.
Ryu la miró y asintió, se acercó y beso su frente.
- Quizás después si –dijo él y tomando una de sus manos la entrelazó y besó su palma- Bien, volvamos donde los demás.
Al rato, luego de haber cenado y haber compartido unas anécdotas que no estuvieron exentas de metidas de patas, decidieron jugar.
- ¿Jugar? –preguntó Ryu.
- Si, tenemos muchos juegos de mesa o salón, que fuimos adquiriendo con los años –le comentó Sakura.
Ryu sonrió.
- Claramente ustedes tienen costumbres extrañas, ya nadie juega esas cosas –exclamó divertido- Pero bien, me uno.
- ¡Excelente, iré por los juegos! –dijo animada la castaña poniéndose de pie.
- Tú eres muy enana, no los alcanzarás –dijo Shaoran, poniéndose de pie; Ryu notando eso se puso de pie antes que él.
- Yo iré –se ofreció Ryu- ¿Dónde los encuentro? –pregunto por la ubicación de los juegos.
- En mi pieza, en la parte de arriba del clóset –contesto la castaña.
Ryu asintió y con su misión más que clara se dirigió a la habitación que compartía con Sakura.
Iba distraído y feliz, sentía que a pesar de lo extraño de esos días de vacaciones, había logrado dar un paso en su relación con Sakura. Llegó a la pieza, prendió la luz, abrió el clóset y miró la parte de arriba, si, había muchos juegos de salón, buscó el nombre del que le habían mandado a buscar y cuando lo encontró, notó que era uno de los que estaba más arriba, debajo de una caja rosada con puntos blancos.
Se estiró para tomar el juego y la caja de arriba, con ambas cosas en la mano se fue a sentar al pie de la cama. Habían puros juegos de salón y esa caja rosada era la única que no decía qué juego era. Dejo a un lado la caja del juego y abrió la rosada.
Adentro habían varias cosas: empezó a tomarlas, mirarlas y sacarlas. Había fotos de Sakura años atrás en esa misma cabaña. Sakura en la playa, en el cerezo que conoció esa mañana, distraída, en el parque, en la feria.
Ryu estaba fascinado, habían muchas facetas de Sakura en esas fotos que él no conocía, por lo que se dio el tiempo de verlas detenidamente. Cuando siguió mirando la caja, encontró distintos objetos como pulseras y colgantes. Luego, encontró un álbum que tomó y miró. Era de Sakura y sus amigos, había mucha gente allí que Ryu no conocía y no quiso mirar detenidamente.
En la caja encontró muchos recuerdos de la castaña y cuando hubo terminado se dispuso a guardar todo, fue cuando la notó. Estaba al fondo, dada vuelta, por lo que no se distinguía más que como el fondo de la caja por su blancura. La tomó y dio vuelta.
- ¿Una foto de Daidouji y Hiraguizawa? –susurró y miró curioso, pues los amigos de la castaña se daban un casto beso en la foto y por la fecha era de hacía 2 años. Ryu sonrió extrañado y pretendía volver a dejar la foto cómo estaba cuando una melena castaña, detrás de la pareja besándose, llamó su atención.
La pareja de castaños estaba en la misma posición que la de los principales de la foto, pero al fondo. Ryu acercó la foto para descubrir el rostro del sujeto que besaba a Sakura. Cuando descubrió quien era, una ira que no había sentido nunca se apoderó de su cuerpo.
Y Sakura, por supuesto, apareció en el peor de los momentos.
- ¿Ryu? ¿Estás bien, lo encontraste? –pregunto asomándose por la puerta de su pieza y con una gran sonrisa, sonrisa que desapareció al ver la cara de su novio y la caja que tenía en su regazo.
La castaña palideció.
- ¿Hay algo que quieras decirme ahora, Sakura?
¡Hola, hola! Yo de nuevo reportándome, me he demorado poco en actualizar, no se pueden quejar jajaja.
¿Qué tal el capítulo? Espero me dejen saber sus opiniones como hasta ahora. Agradezco mucho su apoyo.
Guest Uno: Cuando pusiste "uno" asumí que eras el primer Guest, lo siento jajaja. Y si, tienes razón, empieza con "no…", digamos que andaba un poco distraída ese día. Dos cosas, la primera no hay inconveniente en que te agrade Ryu, al contrario, alguien debe quererlo ya que nuestra protagonista al parecer no. Y lo segundo, sobre el tema del "no engaño", pues estoy contigo, Shaoran estaba soltero y si al día siguiente quería meterse con alguien estaba en su derecho; sin embargo, eso no quita que a Sakura le duela, porque aún se aman y se amaban en ese momento y, soltero o no, a Sakura le partió el alma que él se acostara con otra. Ya veremos cómo reacciona Ryu ante su reciente descubrimiento. Nos leemos.
honna-chan: Muchas gracias por tus palabras, alimentaste mi ego, no lo negaré jajaja. Siempre intento que lo que está en mi cabeza pase a las suyas, por eso a veces describo algunos detalles que pudieran parecer innecesario, pero que les da una "imagen" de lo que está sucediendo, o del dónde, o cómo. A mí también me gusta la dinámica entre Sakura y Shaoran, así que es posible que veamos más de esas escenas más adelante. Espero te gustara este capítulo. Saludos.
Sakura Kinomoto Amamiya 26: Si, Ryu notó algo y se acaba de dar con la realidad en la cara, iba a suceder tarde o temprano; no podían seguir manteniendo una relación de trece años oculta. Lo siento por Ryu, pero Sakura es de Shaoran (jajaja). Saludos.
Agumc: Bueno, aquí no hubo muchos, pero vendrán, tranquila. Espero este capítulo también te guste. Nos leemos.
yanisaku9: Gracias por dejar comentario y que bueno que te gustara la historia, espero te agrade este capítulo. Saludos.
Lunabsc: ¡Ay, Lunita! Jajaja me agradan tus comentarios, pero Shaoran en este caso es más mío y lo estoy compartiendo, mas ¡se mira pero no se toca! Jajaja. Y bueno…Ryu es un cuento aparte, a mí tampoco me agrada, pero no es un mal tipo, solo se metió con la chica del chico equivocado y se acaba de dar cuenta, así que a esperar a ver qué hace Sakura. Lo sabremos el próximo capítulo. Nos leemos.
Sole713: Siempre me ha gustado mantener las personalidades de los personajes, pero ninguno puede seguir siendo tal cual, o sea, queda la esencia, pero maduran y creo que así se comportarían ante las cosas sucedidas, espero te siga gustando como reaccionan a las distintas cosas que sucedan a lo largo de la historia. Saludos.
¡Muchas gracias a todos!
Nos leemos.
