Digimon no me pertenece, pero las siguientes líneas son todas mías 3
Mimi miraba atónita a la rubia que acababa de conocer, esta le sonreía sorprendentemente animada, como si su confusión le causara gracia. Probablemente así era, pensó. Zoe se puso de pie en un salto, le tendió la mano y sonrió.
—Vamos a caminar, princesa. -Mimi abrió los ojos sorprendida. Sonrió de lado y se incorporó para seguir a Zoe. Supuso que ese apodo resolvería muchas dudas, o al menos eso esperaba.
Mimi intentaba seguir el paso de Zoe, sus piernas largas y torneadas hacían difícil esta misión ya que ella era considerablemente más baja que su acompañante. Mimi se dio cuenta de que la muchacha era increíblemente guapa, su cabello rubio era lacio y suave, sos ojos cautivaban a cualquiera. Sacudió la cabeza para concentrarse en el relato:
—Verás -dijo Zoe mirándola de vez en cuando. —Sucede que te fuiste en un momento crucial para tus amigos, pues apenas una semana de tu partida nosotros llegamos. -mencionó el nosotros despacio, siseando la s.
—¿Quién nosotros?… No entiendo…
—Nosotros también fuimos al Digimundo. -Volvió a sisear. —Somos todos de lugares distintos pero terminamos en su ciudad, específicamente en su mismo instituto porque hay asuntos que resolver, creemos que se abrió una puerta al mundo digital y probablemente debamos cerrarla, sin embargo, me gustaría decirte que es el único drama que existe.
—¿Qué más está ocurriendo?. -La rubia estaba centrada en sus pensamientos, peleando consigo misma para sacar la información.
—En todos los grupos se han formado grandes enemistades... Los Tamers, por ejemplo...
—¿Tamers?
—Takato, Rika, Henry, Juri... Ryo. .-Dijo Zoe como si recitara una lista en su memoria, Mimi extrajo el nombre de Rika.
—¿Qué pasa con Rika? .- Mimi sonó impaciente, necesitaba encontrar la razón por la cual la muchacha se iba contra ella cada vez que la veía.
—No sé muy bien qué sucede entre esos tres, Ryo y Henry, solo sé que Rika pasó mucho tiempo buscando al muchacho y se enteró que estudia aquí, así que... En fin, también con mis compañeros los problemas no paran. Koji logró venir pero Takuya está insoportable con nosotros, Tommy dijo que vendría pero es tan pequeño que preferiría que no lo hicera
—Me agrada como me mencionas nombres así, como si los conociera .-Ambas muchachas rieron.
—Esto no va a acabar pronto, Mimi... tu llegada alborotó a todos, las cosas se tornaron más complejas ahora. Entre grupos se está creando una rivalidad ridícula, y no nos queda más que observar.
—¡No podemos solamente cruzarnos de brazos!.- Mimi alzaba la voz, atraía las miradas de aquellos que pasaban.- ¡Somos los elegidos!
—Jamás pedí ser una niña elegida.- soltó en un susurro y apretó los puños. Miró con firmeza a Mimi. —Pero estoy haciéndolo lo mejor que puedo.
El moreno de cabello despeinado caminaba sin prisa por los pasillos del colegio, miraba a todas partes intentando encontrar su salón, el primer día de clases siempre resultaba engañoso. Unas cuantas gotas comenzaron a caer y el olor a tierra mojada inundó la nariz de Tai, adoraba ese olor en específico. Miró hacia el patio que poco a poco comenzaba a despejarse, todos corrían o trotaban hacia los salones y algunos se refugiaban en las escaleras excepto una muchacha que estaba plantada justo en medio del patio, quieta, dejando que las gotas llenaran su atuendo. El muchacho la reconoció aún con la lluvia y caminó hacia ella, dejando de tomar importancia a la urgencia de su siguiente clase.
—Sora, ¿todo bien? -preguntó el muchacho con voz suave. Los hombros de la pelirroja se alzaron indicándole que no sabía. La muchacha se volteó lentamente hasta quedarle de frente.
—¿Qué te preocupa ahora?.- Taichi le sonrió, se habían vuelto íntimos confidentes.
—Mimi volvió y…
—Y debería ponerte feliz, Sora… era tu mejor amiga después de todo… ¿no? .- Sora sonrió con nostalgia, no podía mirar a Tai fijamente.
—Tuviste que ver a Yamato…
—Ah… ¿lo dices por… eso? .- Tai adquirió un tono más serio. Solo le duró dos segundos antes de volver a sonreír y sujetar a la pelirroja por los hombros. La muchacha se sobresaltó un poco, pero le sonrió de vuelta. —Deberías declararle tus sentimientos de una vez por todas.
—Ya lo hice… y sabes cómo terminó…
—Eso fue hace tres años Sora… -Tai no pudo evitar soltar una risita. Sora se le unió, como si se diera cuenta de las obvias palabras de su amigo. Tan sacudió un poco a Sora y ambos rieron.
—Tienes razón, quizá debería intentarlo de nuevo… después de todo, Ishida jamás negó sus sentimientos hacia mi. -La mirada de la pelirroja se veía llena de esperanza, su sonrisa igual. Taichi sonrió enternecido.
De pronto ambos se dieron cuenta de que la lluvia se había transformado en un aguacero, las gotas caían agresivamente y ambos ya estaban totalmente empapados, soltaron una carcajada y se miraron fijamente por unos segundos. Taichi soltó a Sora y ocultó sus manos en sus bolsillos.
—Será mejor si vamos a clase.
—Sip…
Yamato entró a su habitación desganado, se tiró en la cama matrimonial que le pertenecía y miró el techo esperando respuestas.
Como si alguien lo hubiera escuchado se abrió la puerta abruptamente y un olor a perro mojado inundó el cuarto, Yamato alzó la vista para toparse a Taichi empapado.
—¿Pero qué verg…? ¿Qué haces Taichi? -Yamato se había incorporado para mirar a su amigo con una sonrisa socarrona. -Tú vas a trapear tu desastre…
Taichi volteó los ojos y se fue directo al baño, el agua de la regadera comenzó a correr. Yamato volvió a recostarse, ahora riéndose ante las situaciones en las que su amigo siempre se metía. Cerró los ojos y cuando estuvo a punto de caer dormido la puerta volvió a sacarlo de su relajación.
— ¿Ahora qué mierdas pasa? -se incorporó y vio a Koji en el umbral de su puerta.
—Tranquilo, Matt. -La voz de Koji era lenta, profunda.
—Ah, eres tú… ¿qué pasa?
—Hay una situación que requiere ser atendida. -Dijo así, sin más y de la misma manera Yamato se puso de pie y ambos salieron de la habitación.
—Yamato… olvidé la toalla… ¿Me la pasas? -Dijo Taichi desde la regadera, al no recibir respuesta comenzó a gritar. —¡Yamato! ¡no seas cabrón! YO TE PASARÍA TU TOALLA. Amigo, vamos… no quise gritarte, pero EN SERIO TRÁEME LA TOALLA ISHIDA. NO ME OBLIGUES A SALIR ASÍ…
Koji y Yamato llegaron al sótano de la institución, Koji sacó la llave de su bolsillo trasero y abrió la puerta sin problemas. Solo existían tres copias de esa llave y una le pertenecía, la otra la tenía Taichi y la última la poseía Henry. Todos en el colegio pensaban que el sótano estaba abandonado, por esa razón nadie nunca bajaba.
La sala estaba sumida en la oscuridad completamente, ambos se adentraron en el lugar y caminaron a tientas con las manos, tocando todo para evitar tropezarse. Cuando llegaron a la pared final, caminaron a la derecha hasta llegar a otra puerta. Entonces Koji utilizó la lámpara de su celular para poder abrir la segunda herradura. De la segunda puerta solo existían dos copias, una la tenía Koji y la otra Joe, debido a que él había salido del colegio. Al abrir la segunda puerta, Koji encendió el interruptor y alumbró una larga estancia, en el centro se encontraba un cuadrilátero y al rededor habían un montón de sillas, mesas recargadas en las paredes y baños ubicados en el fondo del lugar, también había una tercera puerta que contenía un pequeño cuarto que solía ser una bodega pero lo adecuaron para meter un colchón y estantes kits de primeros auxilios y medicinas. El lugar era bastante amplio, constituía un cuarto de la escuela de manera subterránea y estaban bien protegidos con dos puertas selladas. Utilizaban el primer cuarto como distracción, ahí se encontraba todo lo que el conserje anterior guardaba en la sala más amplia.
Una vez dentro Koji y Yamato esperaron a que Henry llegara.
—Bueno verlos aquí a tiempo .- Mencionó Henry, que tenía un semblante algo preocupado.
—Yo siempre llego a tiempo .- dijo Koji, sin meterle ninguna emoción a su voz.
—Risa ingresó al instituto también .- dijo Henry, cruzando los brazos y mirando a sus acompañantes.- Lo cual significa que es cuestión de tiempo antes de que nos crucemos.
—Algún día tendrías que darle la cara, ¿no? .- dijo Yamato en tono burlón. Henry frunció el ceño.
—Debemos evitar llamar la atención de las autoridades en el colegio y sabes bien el drama que Rika ocasionaría si me encuentra en los pasillos. Debemos juntar a TODOS aquí, el viernes en la noche.
Henry fue muy específico, los quería a todos. Yamato sintió el sudor en su cuello y apretó los dientes.
—Incluyendo a Mimi… .-Dijo Koji. Era un comentario innecesario pero disfrutó hacerlo. Los tres presentes tenían sus rivalidades entre ellos. Henry desprendía un aire de superioridad que Yamato y Koji odiaban. Koji empezó a acercarse a su grupo de amigos y a ganárselos, solo faltaba Mimi. Koji y Henry sentían una amenaza por parte del rubio, era demasiado calculador para su gusto.
—El viernes será entonces .-dijo Yamato con firmeza. —pero seré yo quien les diga a mi grupo.
N/A: ¡Hola! Ya volví con este dramón para darles gusto y darme gusto a mi también jajaja, ojalá los que siguen la historia me dejen un comentario para saber que aún la están leyendo.
Perdón por tardar tantos años en continuarla T.T entré en una crisis de identidad y busqué por todos lados dejando de lado la escritura, pero estoy de vuelta con mucho animo!
Espero les haya gustado el capítulo, me pareció uno necesario para aclarar algunas cosillas inconclusas y además, incluí pequeños detalles de comedia jaja para que se haga más llevadero. Déjenme en sus reviews qué les parece y qué personaje les está gustando más! BESOS Y ABRAZOS.
-Alex.
