Y éste es un buen momento para decir que Francia se ha despertado un par de horas antes, de golpe y sobresaltado, tremendamente incómodo al haber dormido en el sillón.
—Angleter... re? —pregunta con el ceño fruncido sentándose en el sillón
Se levanta con una mueca de dolor porque el señoritingo suele querer dormir en un colchón cómodo, dándose cuenta de que el inglés no está aquí... y que definitivamente debe haberlo visto. Aprieta los dientes y los ojos enfadado, mirando a su alrededor y, encontrando la nota por ahí.
En la nota se lee "Hi, frog... sorry for yesterday. I'm Ok. Please, go home"
Mira la nota arrugándola fastidiado, pensando que es una mierda, ha venido aquí siguiéndole, le ha tratado como el culo, y luego se ha ido malagradecidamente sin siquiera invitarle el desayuno. El día anterior estaba llorando... "France, no quiero que te vayas"... y en cuanto se había encontrado algo mejor que hacer le había mandado a la mierda. Hoy era cinco de julio y aun así se había largado sin más que un "frog... sorry, lárgate". Pues bien, se iba a ir a casa y que le dieran al inglesito estúpido... que si no quería estar con él, pues que no estuviera.
Y en esas mismas, Francia ha tomado su maleta, se ha largado al aeropuerto y ha descubierto para su enorme pesar que TODOS los vuelos están cancelados.
Después de hablar con Canadá, analizar un poco las cosas, de hablar al teléfono de Estados Unidos y encontrarlo desconectado (¡Joan sirve porque Joan es una IA con vida propia...!) Francia ha decidido pasar por el canadiense y ahora están, al otro lado de la puerta de Estados Unidos, con unas cuantas sospechas encima (y Francia ligeramente preocupado).
Es posible que Estados Unidos pidiera que no le mandaran llamadas hoy por que planeaba dormir toda la mañana. Debemos decir que Canadá pasó la noche... o lo que quedaba de ella después de la fiesta que acabó como a las tantas de la mañana... en la embajada y cuando Francia llamó estaba a punto de tomar el coche para volver a Ottawa.
—Esto es extraño —sentencia Francia tocando otra vez el timbre.
Inglaterra mira por la mirilla y al verlos a los dos se queda pálido. Estados Unidos toma el pomo de la puerta dispuesto a abrirla.
—Bollocks! Bollocks! Bollocks! —protesta apoyando la espalda contra la puerta—. Bloody buggery bollocks! —exclama mirando a Estados Unidos y corre hacia él tomándole de la cintura y llevándoselo para adentro de la casa —. ¡Joan! ¡Haz como si no estuviéramos y no les abras!
—Ahh! What? What? What's wrong? —chilla el chico sin entender un pimiento, asustándose de inmediato.
—¡Shhhhh, no hagas ruido! —pide Inglaterra.
—Debe estar durmiendo aú... —empieza a comentar Canadá y se queda callado por todo el griterío en el interior.
Al otro lado de la puerta Francia escucha los gritos específicamente de alguien en concreto y levanta las cejas. Mira a Canadá de reojo pensando una cosa específica, no va a pensar que Estados Unidos es un niño pequeño... sin duda, pero va a pensar que Inglaterra le esconde algo. Algo con Estados Unidos.
—B-brother? —pregunta Canadá golpeando la puerta otra vez mirando a Francia.
—Angleterreeee...
Inglaterra abraza a Estados Unidos muy fuerte, sentado en el suelo en el marco de la puerta, desde donde no pueden verles si acaso miran por la ventana o algo así.
—What's wrong? Who is it? ¿Son los indios? —Estados Unidos asustadísimo.
—Joan, apaga todas las luces y diles que America is in the White House—pide Inglaterra abrazándole—. Calma, no, no son indios, pero si te ven querrán llevarte.
—¿Por qué van a querer llevarme? Who is it? —pregunta angustiado.
Las luces de la casa se apagan y suena la voz de Joan por el interlocutor.
—Por qué... po-porque... —vacila Inglaterra—. Para que no estés conmigo —explica.
—America is in the White House —sentencia en el altavoz. El niño le mira angustiado.
—Yo no quiero que te vayas al mar —indica apretando el abrazo. Inglaterra le abraza más fuerte y se le empañan los ojos. Canadá levanta una ceja con ese mensaje y vuelve a mirar a Francia.
—Angleterre estaba ahí adentro —sentencia el francés, mirando a Canadá y frunciendo el ceño, cada vez más preocupado.
—Joan. I'm Canada. It's everything ok? Antes había luces y las has apagado —pregunta Canadá. Joan está en una encrucijada.
—America, estás en peligro? —pregunta Joan adentro de la casa.
—NO! —grita Inglaterra— America, dile que no! —exige muy preocupado.
—But... but... van a venir... y te van a llevar al mar no quiero que te vayas al mar —susurra el niño sin soltarle.
—Si dices que estás en peligro me van a llevar, porque van a pensar que yo te hago daño —explica Inglaterra—. Tienes que decir que no.
Francia mira a Canadá al ver que Joan no responde, tensándose más.
—No, no... no quiero que te vayas —Estados Unidos empieza a llorar.
—Joan, please, dile a my brother que soy yo, pregúntale si quiere que me vaya —pide Canadá.
—Dile "Joan, no estoy en peligro" —pide Inglaterra abrazándole más.
—Joan, no estoy en peligro —sentencia Estados Unidos de inmediato y la voz de Joan vuelve a escucharse.
—America, Canada está en la puerta y pregunta si quieres que se vaya —pregunta la voz, que contraria a toda la tensión que hay, se vuelve a escuchar relajada y tranquila.
—Yes —responde Inglaterra —. Dile que sí —pide abrazando al infante americano.
—¿Canada está en la puerta? —pregunta Estados Unidos levantando la cabeza.
—No, no, no es Canada —responde Inglaterra a la desesperada.
—Yes —responde Joan —. Junto con France. ¿Quieres que hagamos un reconocimiento sanguíneo?
Inglaterra se lleva una mano a los ojos empezando a sollozar un poco mientras abraza a Estados Unidos con la otra.
—Engwand? —vuelve a usar el tono pañalero infantil, muy muy asustado porque Inglaterra solloza.
—I'm sorry, America, no quería asustarte —le abraza fuerte otra vez sorbiéndose los mocos, mientras en la puerta Canadá vuelve a mirar a Francia un poco preocupado.
—¿Qué hacemos? —pregunta el canadiense.
—No sé... me preocupa —Francia saca su teléfono y marca el del inglés, y... las telecomunicaciones no funcionan.
—What's wrong? ¿Por qué France y Canada no quieren que esté contigo? Seguro no se irán si les enseñamos el agua de colores y los papeles de la sala que se mueven, y las estwellas.
—Listen to me —pide Inglaterra suspirando—. Voy a dejarles entrar, ¿vale? ... y vamos a hablar los tres y tú no vas a entender nada, ¿OK? Pero no tienes que asustarte... y vas a ver a Canada un poco mayor, pero todo va estar bien, ¿de acuerdo? Yo estoy aquí y no dejaré que nadie te lleve.
—ANGLETERREEEEE! —grita el francés aporreando la puerta después de comprobar que el teléfono no tiene señal.
—Tengo miedo —admite Estados Unidos echando unas cuantas lágrimas, abrazándole del cuello.
—No tienes que tener miedo porque yo te protejo y juntos somos el equipo más fuerte —Inglaterra le sonríe levantándole, diciéndole algo que seguramente le decía a menudo.
—No llores otra vez —susurra el pequeño medio ahorcándole de lo fuerte que le está abrazando.
—No lloro, los héroes no lloran —Inglaterra se dirige a la puerta tragando saliva, con él en brazos. Francia se muerde el labio y se pasa las dos manos por la cara, hundiéndoselas en el pelo... algo desesperado, tratando de pensar con claridad.
—Joan? —insiste Canadá cuando la puerta se abre y todos se miran impresionados por unos instantes.
—Hello, dears —saluda Inglaterra aun sujetando a Estados Unidos, ahora sí en plan Punk. Francia parpadea, y vuelve a parpadear, y vuelve a parpadear... mirando a Estados Unidos.
—Es... có... cómo lo... —balbucea. Canadá mira al niño con las cejas levantadas.
—¿Y este niño? —pregunta viendo lo mucho que se parece a su hermano con asombro, pero sin poder creer que sea él. Francia entrecierra los ojos mirando a Inglaterra.
—This kid is your brother —responde el inglés a Canadá.
—France! Where's my brother? —pregunta Estados Unidos mirando a Francia —. Hay cosas rarísimas aquí, hay agua de colores y comida y... no me lleves a ningún lado, yo quiero estar con Engwand —le abraza con fuerza. Francia mira al niño con ojos desorbitados y luego a Inglaterra
—Sealand? —pregunta Canadá mirando a Estados Unidos—. No es Sealand parece...
—Amérique —agrega Francia sin poder creerlo.
—Es America —responde Inglaterra y luego se vuelve al niño—. Mira, él es Canada, ya te dije que estaría raro, pero no te asustes —le explica dulcemente.
—¿Por qué está raro? No me gusta —sentencia sin más.
—Espera, espera... espera... —Francia frunce el ceño y luego mira a Inglaterra —. ¡Tú hiciste esto!
—No os preocupéis, sólo es una poción. Puedo deshacerlo en cuanto quiera —responde Inglaterra a los dos mayores entrando con Estados Unidos—. Está raro porque hoy todo es un poco raro, pero ya te acostumbrarás.
Francia le sigue adentro de la casa flipando, sin dejar de mirarles, y sin poder creer que Inglaterra esté hablando de un hechizo como si hablara del clima.
Estados Unidos mira a Canadá por encima del hombro de Inglaterra. Canadá le sigue también, aun pensando que esto deber ser una broma, cerrando la puerta a su espalda.
—¡Angleterre... cómo es que... es que es un niño! ¡Cómo es que...! Ayer no estaba así, ¿esto es lo que has venido a hacerle? ¿Le hiciste hocuspocus en la noche? ¿Hoy en la mañana mientras dormía?
—¿Por qué no estás en tu casa? —pregunta ácido Inglaterra abrazando aún a Estados Unidos. Francia frunce el ceño.
—Porque no puedo irme a casa si no hay vuelos, imbécile —protesta.
—Bloody hell, pues te vas a la bloody embajada o lo que sea, ya no es the bloody 4th of July.
Canadá, que no ha dejado de mirar a su hermano flipando, se acerca y se sienta junto a Inglaterra, tendiéndole una mano hacia el pequeño.
Estados Unidos mira a Canadá con un poco de temor, pero le extiende la mano y el canadiense le toca las puntas de los dedos y se sube las gafas.
Francia le mira triste, con resentimiento, más tocado por lo que dice de lo que quisiera.
Estados Unidos saca un poco la lengua de lado y luego cierra el puño y le da un golpecito en el centro de la mano a Canadá, que sonríe con eso. Inglaterra mira a Francia frustrado también porque aún está en el drama.
—No he venido esta vez por ti, he venido a ver por qué este niño idiota nos tenía encerrados en su país... —se muerde el labio y lo mira, sin poderlo creer —. Angleterreeee... —reclama.
—What? —se pasa una mano por el pelo. Y el canadiense hace que Estados Unidos abra su manita y le da un golpe, muy flojito, con el puño en ella.
—¿Puedo hablar un segundo contigo en la cocina? —pregunta el francés frustrado.
—Yo pego más fuerte —sentencia Estados Unidos sonriendo. Inglaterra abraza más fuerte al niño.
—Ah, no lo creo, a ver —Canadá vuelve a poner la mano para que le golpee.
Estados Unidos se muerde el labio y le da un golpe mucho más fuerte a Canadá que la vez pasada. Luego le mira sonriendo. Canadá mueve la mano fingiendo que le ha hecho daño.
—Auuu...
—Sólo necesito entender, Angleterre —insiste Francia.
—JA! —Estados Unidos sonríe señalándole y luego le mira atentamente, porque le es muy, muy familiar. Inglaterra respira temblando un poco.
—England, soy más fuerte que él y ¿¡ya viste de qué tamaño es!? —le presume al inglés mirándole.
—No hay nada que entender France, sólo es lo que ves. No sé qué es lo que no entiendes. Puedes tomar esto como un sueño si te has de sentir mejor —responde Inglaterra a Francia abrazando al niño, pero haciéndole poquito caso—. Ah? Awesome, America.
—Amérique, por qué no le enseñas a Canadá eso que me has dicho del agua de colores —sin tener idea de qué habla, pero algo registró su cerebro francés. Estados Unidos se gira con Canadá.
—¡Hay agua azul y roja! Y también hay como un fantasma que no es un fantasma pero parece un fantasma, que Iggy me explicó que es la casa que habla, porque la casa habla, ¡tú no tienes una casa que habla! Y me puso talco y luego hay una cama y brinqué porque no es de paja y ahora vamos a ir a ver unas hojas que se pasan muy rápido y la casa está llena de estrellas.
Inglaterra protesta un poco cuando Estados Unidos se gira, todavía sin soltarle y Canadá levanta las cejas intentando seguir lo que dice. Francia mira a Inglaterra atentamente y se pasa una mano por el pelo, sin poder creerlo aunque esté completamente convencido de que este niño es Estados Unidos.
—... y yo no tenía miedo, y Mr. Carrot estaba conmigo, y yo estaba salvándole, y luego England vino y se llevó al monstruo y hay unas cosas de comer y una Coke! England! England! ¡Canada quiere Coke!
—Calma, calma —pide Inglaterra por que Estados Unidos está empezando a moverse mucho y no le deja hablar con Francia. Canadá sigue mirando a Estados Unidos y mira a Francia un momento con cara de "¿quieres que me lo lleve?".
Francia sonríe sin poder evitarlo mientras mirar al niño, pensando en lo adorables que eran ambos y en lo mucho que hubiera querido que Estados Unidos le eligiera a él y luego mira a Canadá, haciéndole un gesto muy sutil.
—Es algo que tiene otra cosa que tiene otra cosa —indica Estados Unidos explicándole el vaso, la pajilla y la sombrillita —, y es negra, pero hace como las olas del mar y tiene algo raro que te pica y... ¡hay unos scoms que saben a chocolate!
Sigue explicando a toooooooda velocidad haciendo aspavientos, por lo que Inglaterra tiene muchos problemas para sujetarle.
—Relájate America.
—Ah, así que has probado la Coke... pero seguro no has probado la Pepsi. Ni la Coke Zero —le responde Canadá—. ¿Y sabes lo que es un chicle?
—Y luego la estrella hizo un sonido raro y... y... y también estaba... estaba... —le mira levantando las cejas—. ¿Pezerochicle?
Francia se ríe un poquito de Inglaterra sin poderle sujetar y de Estados Unidos hablando a toda velocidad.
—Mira —saca un chicle de su bolsillo, se lo muestra, se lo pone a la boca mascándolo un poco y hace una burbuja.
—Woooow! —Estados Unidos brinca en su lugar, extendiendo los brazos hacia Canadá.
—Ah, America, no —protesta Inglaterra porque casi se le cae al suelo y Canadá se pone de pie.
—Mira, ven —le dice el canadiense con un gesto de la mano y saca una tira del chicle estiráááándola. Estados Unidos extieeeeeeeende una mano para intentar tomar el chicle, acercándose a Canadá y Francia saca la cámara del teléfono y les hace una foto a los tres.
—Ah... no... —protesta Inglaterra soltándole por fin... y entonces se da cuenta de lo que está haciendo Canadá. Se levanta y agarra a Estados Unidos muy fuerte otra vez—. No! —riñe al canadiense—. Si quieres jugar con él. Aquí. No os lo vais a llevar.
—Angleterre... por Dios, ¿¡a dónde carambas quieres que se lo lleve Canadá si además tú eres el único que... puede hacer estas cosas!?
—No os lo vais a llevar. Dime lo que tengas que decirme aquí y luego largaos —sentencia el inglés abrazando fuerte al infante. Estados Unidos se asusta mucho inmediatamente, dejando de intentar seguir a Canadá, escondiéndose en Inglaterra.
Inglaterra sigue abrazándole protectoramente. Francia mira la escena y aprieta los ojos.
—¿Por qué le haces eso? ¿Por qué no dejas que confíe en su frère? ¿Ah? —le reclama al inglés acercándose a ellos dos.
—Porque queréis quitármelo —responde—. Es a eso a lo que habéis venido, ¿no? A quitármelo otra vez.
—No te vayas... al mar... no quiero —llora Estados Unidos en el hombro de Inglaterra
—¿Quitártelo? —pregunta Canadá. Francia niega con la cabeza y se sienta en el sillón pasándose las dos manos por el pelo.
—Bollocks, France, Bollocks! —protesta Inglaterra y solloza un poco—. Sólo quería que volviera a ser así un poco, que volviera a necesitarme... estaba celebrándolo, tú no lo viste —le cae una lágrima—. Ni un paciente que supera un cáncer se alegra tanto por perder algo.
Francia solloza un poco también porque todo el asunto del cuatro de julio siempre le hace sentirse sumamente culpable, y es parte de las razones por las que cada año va con Inglaterra y le aguanta todo lo que se le da la gana.
—Lo sé... y no tengo cómo hacerte entender que celebra su victoria, aunque le duele tu derrota — susurra el francés pasándose una mano por los ojos.
—Íbamos a ir al Smithsonian a ver las naves espaciales y las estrellas —sigue, abrazando al estadounidense—. Y ha tomado Coke y estaba acojonado con Joan y... ¡No me jodas con su victoria, France, no fue la única bloody guerra que ganó!, lo que celebra es The independence of the hell.
—Yo también les extraño... —admite el francés levantándose y acercándose a ellos dos, mirando a Canadá de reojo. Canadá mira a Inglaterra y a Francia alternadamente con la boca abierta.
Francia se pone en cuclillas junto a Inglaterra y levanta una mano, acariciándole el pelo a Estados Unidos que está temblando con todo lo que dice el inglés, y porque está llorando otra vez.
Inglaterra abraza a Estados Unidos más fuerte, levantando las piernas al sillón para rodearle con ellas.
—Y ahora que ya lo sabéis, marchaos.
—S'il vous plaît... deja de echarme —pide Francia mirando al inglés. Inglaterra se calla y traga saliva, mientras Canadá les sigue mirando.
—Quizás aún podemos ir al Smithsonian... todos juntos —propone el canadiense.
Francia cierra los ojos, imaginando una escena... Él e Inglaterra tomados de la mano sonriendo mientras los dos chicos (sí, Canadá de este tamaño...), corretean a su alrededor. El corazón le baila.
—No tiene ningún sentido si deshago el hechizo —susurra Inglaterra—. Él ya... —suspira.
—No lo deshagas —susurra Francia y abre los ojos. Inglaterra le mira—. Vamos, los cuatro... —sonríe un poco y se encoge de hombros—, ha estado así toda la mañana, asumo que puede estar... bueno...
—Para él será más impresionante si nunca ha visto ni siquiera un avión —añade Canadá.
—Aunque no se acuerde mañana...
—Podemos tomar fotos, MUCHAS fotos —sentencia Francia.
—Quiero ir al plantario —susurra Estados Unidos.
—Sí se acordará —responde Inglaterra apartando a Estados Unidos un poco para mirarle a la cara, apartándole el pelo de ésta. Francia le pone una mano en la pierna a Inglaterra y se sienta junto a él en el sillón.
Inglaterra le mira aún con las manos sobre los hombros de Estados Unidos, quien mira a Francia.
—Te ves más viejo.
Inglaterra sonríe con eso y se sorbe los mocos, limpiándose los ojos. Francia abre la boca impresionado.
—Pues tú te ves mucho más niño —replica.
Estados Unidos le saca la lengua
—Una joya de niño —protesta el francés, despeinándole un poco y pasándole una mano al inglés por encima de los hombros.
—Dile que no, que es tonto y feo —le dice Inglaterra a Estados Unidos, sonriéndole cómplice
—¡Oye! ¡Esas palabras no se dicen! —le riñe un poco el francés, recargándose en el inglés con suavidad, dios mío, cómo necesita Francia el contacto físico con Inglaterra.
—Los dos son tontos y feos —Estados Unidos sonríe listillo
—Eh! Eh! —protesta Inglaterra—. Mira quien se acaba de quedarse sin Coke.
—Noooooo! —protesta Estados Unidos mientras Francia le pide a Canadá que se acerque y se siente del otro lado del Inglés, relajándose mucho segundo a segundo. Canadá lo hace y le sonríe a Estados Unidos.
—No le hagas caso, yo tengo Coke también —responde el canadiense.
Estados Unidos mira a Canadá y le sonríe mucho, mucho. Francia se acerca más a Inglaterra rozándole la mejilla con la nariz y cerrando los ojos.
—You are awesome!
Inglaterra mueve la cabeza un poco hacia Francia, relajándose también. Estados Unidos extiende una mano hacia Canadá y le mete los dedos en la boca
—Yes! —sonríe Canadá muy agradecido por eso agarrándole y sentándole en su falda para darles intimidad a Francia y a Inglaterra—. Y mira —saca otro chicle—. Este es para ti.
Estados Unidos se ríe metiéndose el chicle a la boca con todo y envoltura si la trae, ojo Canadá. Francia abraza a Inglaterra de la cintura en cuanto puede.
—No, no, espera, hay que quitarle el papel —pide Canadá quitándoselo y dándoselo otra vez—. Pero no te lo tragues, solo mastícalo y cuando ya no tenga sabor lo escupes.
Inglaterra se vuelve a Francia buscándole un poco porque todo está siendo muy angustiante.
—Tengo hambre —sentencia Estados Unidos masticando el chicle con absoluta pasión.
Francia le besa en los labios en la primera oportunidad que tiene, levantando una mano y acariciándole la mejilla, absolutamente necesitado. E Inglaterra le devuelve el beso, necesitado también como lleva necesitado desde ayer en cuanto le empujó para entrar en la casa... Mientras Canadá les mira de reojo y enseña a Estados Unidos cómo hacer una pompa de chicle.
Estados Unidos no logra hacer una pompa de chicle, pero después de dos minutos... se lo traga.
Francia se separa un poco de Inglaterra después de un par de minutos, acariciándole la cara y el pelo con ansias aún, pero MUCHO más relajado e Inglaterra sigue con los ojos cerrados pensando en cuánto habría dado por esto cuando Estados Unidos SI era pequeño.
—Esto es... esto... es... parfait —porque lo es, en la cabeza de Francia esto es lo que ha imaginado toda su vida, el romántico.
Canadá debe consolar a Estados Unidos que seguro se ha puesto nerviosito por tragarse el chicle. Inglaterra sonríe por el comentario de Francia.
Sí, Estados Unidos ha tosido un poco y luego ha pedido Coca Cola y Francia suspira al ver sonreír a Inglaterra, sonriendo él también.
Y yo me pregunto si a nadie le importan los millones que debe estar perdiendo Estados Unidos con cada segundo de aerolineas paradas. Hola, déficit fiscal aproximándose.
—Come on —pide Inglaterra mirando alrededor buscando a Estados Unidos—. Are you ready?
Francia levanta la vista y mira a los chicos. Estados Unidos se levanta encima del sillón y grita "YESSSSSSSS", y luego pierde un poco el equilibrio cayendo encima de Inglaterra y Francia.
Inglaterra le sostiene para que no se caiga, sonriendo más.
—Let's go! —se levanta poniendo al niño en el suelo.
—EL ÚLTIMO ES TONTOOOO —Estados Unidos empuja a Canadá esta vez y se echa a correr a la puerta. Canadá le sigue levantándole del suelo antes de que llegue a la puerta y lanzándole por los aires para volverle a agarrar.
—Jajajaja es divertido que seas pequeño —se ríe. Estados Unidos se muere de la risa y grita y Canadá le sienta sobre sus hombros.
—¡Eres graaaande! —indica el estadounidense encantado de la altura tocando el techo.
—Yeah! ¡Soy el segundo país más grande del mundo! —responde agachándose para que no toque el marco de la puerta con la cabeza al salir.
Francia les mira salir y le sonríe a Inglaterra, mientras éste les sigue un poco tenso con que Estados Unidos se caiga.
—Yo soy el primero.
Francia le toma de la mano
—Jaja, no en realidad, pero tienes mucho territorio también, eres de los grandes... Y eres el más poderoso.
Inglaterra se deja, cerrando la puerta a su espalda.
—I am awe... —se calla al mirar todo en la calle. Canadá trata de mirarle la cara levantando la cabeza, mientras Inglaterra y Francia llegan a su lado.
—¿Quien conduce? —pregunta Inglaterra.
Estados Unidos abraza la cabeza de Canadá con fuerza y el canadiense le baja de los hombros abrazándole al notar sus nervios.
—Yo no —sentencia Francia.
—No pasa nada —le asegura Inglaterra acariciándole la espalda a Estados Unidos cuando le nota asustado también—. Ya te lo he contado, son coches... Llevan a las personas sin caballos.
—Como quieras... —Responde Canadá a Inglaterra.
—Son raros —se abraza el niño al canadiense con fuerza—. ¿Cómo se mueven?
—No lo son, son divertidos y muy rápidos —responde Inglaterra—. Será mejor que conduzca yo ahora, ve tú con él atrás.
Francia le acaricia el pelo al niño y sonríe, Canadá asiente e Inglaterra mira a Francia.
—Sube de copiloto, Míster yo-no-conduzco-que-eso-no-está-de-moda.
Francia hace los ojos en blanco.
—Sabes que lo odio
—¿Qué es esto? —pregunta Estados Unidos señalando más o menos todo. Inglaterra se vuelve al niño en brazos de Canadá.
—Esto va a dar un poquito de miedo, pero es muy divertido. Canadá ira contigo detrás y podéis ir mirando por la ventana como corremos y adelantamos a todos los demás, ¿ok?
—¿Qué es lo que vamos a hacer? —pregunta el niño sin estar muy seguro, pero con curiosidad.
—Vamos a montar aquí —Inglaterra pone la mano sobre el coche—. Todos juntos para ir al planetario y yo voy a conducir y tú vas a ir detrás mirando las casas y los demás coches.
—Yo quiero concidir —sentencia con total seguridad, refiriéndose a conducir, obviamente.
—No, no, esto no es como un carro de caballos y ni siquiera eso puedes conducirlo... —Y luego se muerde el labio teniendo una idea. Estados Unidos se mueve pidiendo a Canadá que lo baje y éste le deja en el suelo.
—Yo puedo montar a caballo —mira a Inglaterra intentando hacerse ver más alto.
—¿Te da miedo? —pregunta el mayor señalando el coche. Estados Unidos mira el coche de reojo.
—N-No!
Inglaterra mira a Canadá pensando y luego que qué cojones, solo va a tener una oportunidad para hacer esto.
—OK, tú vienes conmigo —le dice a Estados Unidos dándole las llaves a Canadá—. Nos vemos en el Smithsonian.
—¿A dónde van? —pregunta Francia levantando la cara y mirándole con la puerta del coche abierta.
—America quiere conducir —le sonríe Inglaterra tendiéndole la mano al niño.
Canadá mira a Francia no muy seguro. Estados Unidos lo mira fascinado y salta.
—Pero England, es muy pequeñito, estás seguro...
—¿Qué es lo que va a conducir? —pregunta Francia mirando a Inglaterra a la cara.
—Calm down —Inglaterra le sonríe a Canadá—. Un "caballo" él ha dicho que puede montar.
—¿Un caballo? —pregunta el canadiense. Francia suspira.
—Como no lleguen al Smithsonian te juro que esta vez te mato —señala al inglés con el dedo, Inglaterra le sonríe y le guiña un ojo. Luego se vuelve a Estados Unidos.
—Come on
Francia le sonríe subiéndose al coche tranquilamente. Canadá les mira a ambos aún poco convencido y acaba por subirse al coche.
¡No te olvides de agradecerle a Tari su trabajo de edición en tu review!
