¡Holas! ^_^
Desde ya... ¡Muchisímas gracias por sus Rewiens! [Si me dejaron, ya saben donde buscar.]
Este capítulo se me alargo. Y vuelven a escenas nuestros cazadores favoritos. [Sí, claro ¬_¬]
Simbología: [] Mis acotaciones (Infaltables ^_^u); () Pensamientos de los personajes; *** SUEÑOS ***; *** FLASH BACK ****
Los personajes no me pertenecen. Y aunque espero algún día vivir de esto, por ahora no cobro nada.
Ya los dejo con el cuarto capítulo.
¡Espero que lo disfruten!
El destierro en la Tierra
Esperanzas
Has estado muy extraña.- comentó como al descuido Inuyasha.- ¿Qué ocurre?-
Bueno... No importa... - dijo dudosa la chica.- Es que tuve un sueño... es muy tonto... - las mejillas se le enrojecieron levemente.
Bueno, cuentamé.- Habían bebido de un cristalino arroyo, ya fuera del bosque de las hadas.- A falta de comida, una historia me entretendrá un rato y no pensaré en el rugido de mí estomago.-
Yo estaba en un lugar muy oscuro.- comenzó la chica.- Y de pronto un relámpago iluminaba el lugar y se veía un gran uno en rojo. Luego un rayo caía en él y se rompía en tres pedazos grandes. Yo me cubría la cara y cuando bajaba los brazos había una luz crepuscular.- ella hizo un silencio.
¿Y pasó algo a continuación?- preguntó entre desganado y curioso el hanyou.
Sí. Yo me encontraba acunando un bulto. Esta envuelto en una manta... como la tuya.- Aquí la joven ángel se detuvo un momento, reflexionando y luego continuó.- De pronto comenze a un oír un llanto y cuando quise ver lo que había dentro de la manta se levanto un viento huracanado y me arranco el bulto de entre los brazos. Este se deshizo al viento y vi que era solo una manta, nada más.- la chica calló.
Sé que hay algo que no me has contado ¿Qué es?- preguntó extrañamente seguro el mitad demonio.
Bueno... - titubeó la mujer.- Luego me encontré sentada en el suelo, con una luz como de la mañana envolviéndolo todo, entonces llegó un niño de unos tres años, no más. Tenía el cabello rubio y los ojos grises. Se sentó en mi regazo y se apoyó en mí, abrazandosé, luego me dijo: "Protéjala, protejanlá, Kagóme - dono. Por favor." "¿Qué a quién? ¡Oye, espera!" Le grite cuando él ya se había bajado de mi falda. Luego amaneció y desperté.- concluyo la mujer.
Es muy extraño, sin duda. Pero de ninguna manera tonto.-
Espero que no pase de ser un sueño.- se dijo a sí misma Kagóme.- Mientras tanto... - agregó en voz alta.-... De algo hay que vivir.-
Sí, ya lo sé.- contestó Inuyasha, sentandosé y encogiendo las rodillas.- Pero no sé me ocurre nada ¿Y a ti?- preguntó, acomodando la cabeza en las rodillas y las manos al costado del cuerpo.
Es época de cosechas.- notó Kagóme.- Podríamos ofrecernos en las plantaciones.-
Sí.- Inuyasha volvió la cabeza a Kagóme.- Pero estamos cerca del mar y por aquí hay pocos campos de cosecha. Aquí se dedican a la pesca.- objetó Inuyasha.
En todo caso no lo sabremos hasta haber llegado a algún lugar habitado. ¡Así que en marcha!- dijo la joven parandosé y sonriendo.
Inuyasha asintió, y secretamente se sintió aliviado. Esa Kagóme se parecía más a la que había caído sobre sus rodillas y lo había enfrentado sin problemas. Nada más lejos de esa otra Kagóme melancólica y pesimista.
¿Qué esperas? ¡Vamos!- apremió la chica.
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Kykio estaba bastante... ¿Cómo decirlo?: ¿Molesta? ¿Enojada? ¿Preocupada? ¿Culposa?. Sobre que le ordenaban "matar" a su pupila, tarea que le parecía sumamente horrible. [Recuerden que es un universo paralelo ^_^u] Ahora le había perdido el rastro. Había averiguado en la aldea más próxima al probable punto de caída de la ángel y allí le habían dicho que habían visto a una joven que respondía a la descripción de Kagóme.
Pero había un dato curioso... Estaba acompañada, más bien ella acompañaba, por un joven muy particular. La descripción le recordaba a una cosa, pero no recordaba claramente que...
Enma Ho- sama... ¡Por supuesto! ¡Inuyasha!- se quedo un momento desconcertada.- Enma Ho- sama dijo que habían desterrado a un hanyou el mismo día que a Kagóme... Jamás pensé qué se encontrarían... ¡Qué calamidad! ¡Tengo que avisar! Pero me pregunto si al mismo Enma Ho mismo o a... -
Recorrió los alrededores del lugar indicado y encontró poco y nada. De pronto su vista se volvió al bosque.
¡Ellas deben saber algo!- extendió las alas y voló raudamente hasta la espesa floresta.
Le costó mucho trabajo avanzar a pie por el espeso bosque. Finalmente llegó a un claro con dos robles enormes y un lago cristalino. Aún había restos de una hoguera mágica. Seguramente las hadas habían estado allí. Y por añadidura hacía muy poco tiempo y durante un lapso considerable.
¿Quién eres y qué quieres?- dijo una voz musical.
Soy Kykio. Quiero hablar con Elena. Ahora diganmé quienes son ustedes.-
¡Luana!- grito la misma voz.
¿Sí Luthien?- contestó otra voz, dulce.
Ve por Elena- sama y Saya- san.- ordeno una pequeña hadita, de piel parda y ojos celestes, saliendo de la espesura.
Se oyó un zumbido veloz y se instalo un pesado silencio.
¿Y puedo preguntar para que busca a Elena- sama?- pregunto educadamente Luthien.
Supongo que sí. Busco noticias de una joven ángel llamada Kagóme. Y quizás también puedan decirme algo de un hanyou, Inuyasha creo que se llama.-
¿Inuyasha, hijo de Inutaisho?- preguntó Elena, sobresaltándolas. Detrás de ella venían Saya y Luana.
El mismo. ¿Qué puede decirme?- pregunto fríamente Kykio.
Las dos hadas menores intercambiaron miradas entre nerviosas y aterrorizadas. Saya y Elena se miraron un minuto a los ojos.
Nada.- contestó finalmente Elena.- Lamentemos no poder darle información.-
Pero parece que saben muy bien de quienes les hablo.- observó astutamente Kykio. [Voy a tratar de no tenerle tanto odio en este fic. Pero no prometo nada ¬_¬u]
Claro que sí.- intervino Saya. Los corazones de todas se desbocaron.- Es sabido por todos los seres de Kami que los desterraron.- Las tres suspiraron aliviadas, pero volvieron a transpirar frío al sentir la mirada penetrante de Kykio.
Bien. Si no pueden decirme nada más, me marcho.- las miro por el rabillo del ojo.- Pero me gustaría enterarme si tienen alguna novedad.-
Tengaló por seguro.- respondió Luana. Kykio se volvió y extendiendo las alas desapareció en la lejanía.
Apenas habían tenido tiempo de respirar tranquilas cuando Elena ordeno:
Luthien, recorre todo el bosque de ser necesario hasta hallarlos y avísales el peligro que los asecha.-
¿Y si ya salieron del bosque?- preguntó Saya.
Confiemos en que llegaran a las costas del mar. Allí los elfos están prevenidos.-
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Inuyasha y Kagóme habían vagado todo el día, al caer la tarde arrastraban los pies fatigados por un camino polvoriento.
¡Espera!- lo detuvo la chica.- ¿Sientes eso?-
Inuyasha se irguió en toda su estatura y, girando la cabeza, olió el aire.
Aquí estuvo trabajando un Oni.- afirmo Inuyasha.- Huele a enfermedad.-
Este olor me marea y no me gusta.- aseguró la chica, secándose los ojos que habían comenzado a lagrimearle.- ¡Ven!- dijo la joven y tomando la mano de Inuyasha lo llevó hasta la casa de donde salía ese horrible olor.
Llamo a la puerta.
Buenas tardes señora... - dijo cortésmente.- Mi amigo y yo... -
La mujer los miro con aire desconfiado y al examinar a Inuyasha a la luz que veía de dentro vio sus orejas de perro y lanzando un grito les cerro la puerta.
Señora... Por favor... - llamó la chica, golpeando de nuevo.- No queremos dañarlos... Nosotros solo... -
¡Vayansé de aquí, demonios! ¡Vayansé antes de que llame a la sacerdotisa del pueblo!-
¿Qué pasa aquí?- preguntó un hombre, que llegaba con una azada al hombro.
¡Estos demonios quieren dañarnos, Takeshi! ¡No les bastó con traer la enfermedad sobre nuestro pequeño Lían!- dijo muy asustada la mujer.
¡No! ¡Eso no es cierto!- protestó Inuyasha.- No sé lo que Kagóme se proponga. Pero seguramente no es nada malo. ¡Ella es un ángel! En el sentido más literal posible.- agregó en voz baja el Inu.
¿Y qué quieren?- preguntó sombríamente el hombre.
Nosotros no venimos a dañarlos. En efecto, advertimos que un Oni los ha afectado. Y la sensación de enfermedad en el ambiente es insoportable para mí. Queremos ver si podemos hacer algo.-
Voy a confiar en ustedes.- contestó finalmente el hombre.- Pero si hacen algo malo lo van a pagar caro.-
No haremos nada malo.- respondió entre dientes el hanyou, entrando en la casa.
Fueron guiados a un cuarto un poco oscuro. Las ventanas estaban entornadas. Kagóme se acercó a ellas y las abrió. Entró una corriente de viento frío y refrescante. Las estrellas titilaron en el cielo y la luna empezaba a alzarse al este.
Gracias a Kami que abriste la ventana.- Inuyasha se acercó a ella.- El olor a muerte y enfermedad es repugnante.-
Sí.- asintió ella con un gesto.- Y el encierro no le hace bien. Ninguna muralla impedirá a ninguno demonio acabar con ellos si este lo desea.- Luego se volvió a la mujer, que aguardaba en silencio. - ¿Le molestaría si reviso a Lían?-
Esta bien.- concedió la mujer.
Kagóme se arrodillo junto al futón y corrió con cuidado las mantas del niño.
Inuyasha.- susurró.- ¿Puedes ver a los mensajero que quieren llevarlo?-
El hanyou asintió con la cabeza.
Bien. Destrúyelos. Imagino que puedes hacerlo.- comento ella.
Sí, claro.- contestó el hanyou. Y desde entonces las mujeres vieron como disimuladamente cada tanto el hanyou desgarraba el aire. Con cada nuevo tajo que el hanyou hacía, el niño parecía recuperar color.
Kagóme levanto las ropas del niño y vio unas bocas de color violáceo en casi todo el torso del chico. Parecía que, en algún momento, de ellas había manado sangre. Pero ahora estaba seca. Kagóme vio, con un asomo de asco, como pequeñisimos gusanos blancos recorrían las heridas por debajo de la piel y en casi todo los lugares que las circundaban.
Por favor ¿Podría traerme agua y jabón?- preguntó dulcemente la chica. - Estas heridas necesitan ser limpiadas.- agregó la joven.
Enseguida vuelvo.- contestó la mujer, levantandosé.
¿Es muy grave?- preguntó Inuyasha, desgarrando a otro pequeño mensajero.
No lo sé. Supongo que complicado para un ser humano. Y aunque a mí me costará un poco también, podré con ellas.- Ese momento la madre de Lían llegó con las cosas.
Kagóme limpio todas las heridas. Había más en los brazos, cuello y piernas.
Mientras tanto hablaba con la pobre mujer, para calmar su ansiedad. Aunque era un poco dificultoso, iban saliendo adelante.
¿Comió algo dudoso antes de caer enfermo? ¿Bebió algo extraño?-
No que nosotros sepamos.- contestó nervioso la mujer.
Mamá... - llamó el niño, cuando Kagóme le limpiaba la última llaga.
¡Lían!- grito la mujer, precipitandosé al lecho del niño.
Espere.- la detuvo firmemente Kagóme.- ¿Te encuentras mejor? ¿Cómo te sientes?- preguntó suave y dulcemente, dirigiendosé al niño.
Mejor. Como no me he sentido en días.- respondió el niño. Se sentó y se refregó los ojos, mirando a Kagóme.
No te esfuerces.- dijo ella, haciéndolo acostarse.- ¿Sucede algo?- pregunto al ver la insistente mirada del chico.
Mamá... - balbuceó el chico, maravillado.- ¿Ves lo mismo que yo? ¿No he muerto aún y estoy viendo un ángel que viene por mí?-
Por cierto que no vendría un ángel por ti.- aseguro Inuyasha.
No, hijo.- contestó a señora.- Aunque ciertamente debe de ser una.-
Lamento molestarla. La curación de su hijo es casi segura.- dijo escogiendo las palabras la chica.- Pero nos sería de mucha ayuda que nos trajera una hierba en particular. No se preocupe, no es difícil de encontrar.- agregó al ver la cara de preocupación de la mujer.- Se la conoce como Ajenjo.-
Ajenjo.- repitió la mujer. Acto seguido salió de la habitación.
El silencio los envolvió y Kagóme se volvió al niño.
Esto no va a dolerte.- dijo.- Aunque quizás te parezca que quema un poco. Pero no te hará daño ¿Confías en mí?-
Sí, Srta. Ángel, yo confío en usted. Pero quisiera saber ¿Qué hace aquí?-
Son niños como tú los que hicieron que hoy este aquí. ¿Tienes alguna otra pregunta?- contestó ella.
Sí ¿Entonces no necesita el Ajenjo? ¿Solo lo mando a buscar para deshacerse de mis padres y sus preguntas incomodas?-
Inuyasha se rió con ganas.
Eres muy inteligente, Lían.- dijo.- Seguramente en parte tienes razón.-
Pero solo en parte.- afirmo Kagóme.- ¡Ahora démonos prisa!-
Kagóme puso ambas manos sobre una de las llagas y luego de unos momentos de concentración recito unas palabras entre dientes y una luz blanquecina baño la llaga y se expandió en la zona circundante. La herida cicatrizo.
Luego de unas cuantas llagas su rapidez aumento y en menos de media hora todas estaban cerradas.
¿Te ardió mucho?- pregunto amablemente.
Nada, Ángel- dono ¡Muchísimas gracias! De verdad no sabe cuanto mejor me siento. Apenas hoy en la mañana, creía que iba a morir.-
Pues el ambiente cambió.- observó Inuyasha.
¡Oh! ¿Y tú quién eres?- pregunto el chico.
Yo soy un amigo de Kagóme. Seguramente tu veías a unas criaturas esqueléticas y pardas que tiraban de ti y querían arrastrarte.- observó el hanyou.
Sí, sí.- asintió el niño, horrorizado de recordar esa visión.
Y luego un resplandor que las corta y desvanecía... - describió Kagóme.
Así es.-
Ese fui yo.- aseveró orgulloso el hanyou.
¡Hijo!- grito la mujer, entrando seguida por su marido.- ¡Estas bien!- lo abrazó con fuerza y lo apretó contra su pecho.
¡Tranquila mujer o lo ahogaras!- exclamo Takeshi, pero él también esta feliz, revolvió el cabello de su hijo.
Lían, tengo una pregunta para ti.- interrumpió Kagóme.- Y quiero la verdad.- Todos se volvieron a ella. - ¿Te lastimaste antes de caer enfermo?-
Bueno... - titubeó el chico, pensativo y como si buscara en el fondo de su memoria.- Eso fue hace muchos días... - Había un dejo de culpa en la mirada del niño. Ante los rostros severos de sus padres, continuo.- Sí. Había dio a jugar a la playa. Estaba en el mar cuando una ola me arrastro hasta la playa y al ser llevado por el agua choque con un banco de piedras.-
¿¿Por qué no nos dijiste nada??- gritaron sus padres.
Porque no estaba lastimado gravemente y sabía que se enojarían conmigo.- contestó avergonzado el chico.
Takeshi estaba a punto de decir algo, pero Kagóme lo detuvo.
Por favor, señor. Su hijo acaba de recuperarse de una enfermedad siniestra. Deje los consejos para mañana. Sin embargo... - Miró de reojo a Lían.- Debes saber que tuviste mucha suerte al salir con vida y resistir tanto tiempo. Puedo haberte ocurrido algo peor, incluso morir, como tu mismo dijiste.-
¿Qué fue lo que ocurrió?- pregunto la madre.
Esa ola no fue una ola ordinaria.- dijo Inuyasha, hablando por primera vez.- La provocaron. Donde había una llaga, Lían debió de haberse hecho un moretón al chocar contra las rocas. Por la noche un Oni aprovecho estas lastimaduras y abrió otras más profundas.- finalizo el hanyou.
Ahora vamos a prepararte un té de ajenjo.- dijo Kagóme.- Es amargo, pero deber tomarlo si no quieres tener una recaída. Esas heridas estaban infectadas. Y aunque muchos de los gusanos los elimine, es mejor asegurarnos. El ajenjo los acabará. Luego trata de dormir un poco.- le sonrío cálidamente.- Nosotras vamos a prepararlo. Inuyasha y tu padre se quedaran contigo. Sabes muy bien que puedes dormir con toda tranquilidad esta noche, porque no te llevarán mientras nosotros estemos aquí. Para mañana ya no habrá ni rastros de la enfermedad y podremos marcharnos en paz.-
Su madre acomodo las mantas del futón, le besó la frente y salió junto con Kagóme. Inuyasha se recargo en la pared y cerro los ojos, para descansarlos.
Muchas gracias.- dijo el hombre, luego de un rato.- Le estamos eternamente agradecidos. Han salvado lo que mi esposa y yo más amamos en el mundo.-
¡Feh! Por mi parte no fue nada. Debería de agradecerle a Kagóme. Ella hizo mucho más que yo.- luego se dirigió a Lían.- Trata de descansar. Ya sabes, si vuelven, llamamé.-
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Naraku escucho atentamente el relato de su sirviente.
Esta era una criatura esquelética, del color de la tierra y ojos saltones. Tenía unas membranosas alas negras.
Así que Inuyasha no estaba solo, pensó, una joven estaba con él. Y no cualquier joven. La ángel desterrada, quién estaba siendo buscada por Kykio. Se preguntó si Kykio ya lo sabría. Y como podría usar ese conocimiento a su favor.
CONTINUARÁ...
No puedo creer [Ni yo misma, se entiende.] Que haya puesto a ese par de ***** en la historia. Pero en fin, sin ellos "Inuyasha" no sería "Inuyasha"
Creo que aclaraciones mitológicas no tengo, excepto el hecho de que los Oni son los demonios japoneses que provocan las desgracias en general. [¡Muchas gracias, Sayuri!]
No sé si en Japón crezca ajenjo. Otra consecuencia de la ignorancia de Sheila.
Ahora a mi sección favorita...
¡RESPONDIENDO REWIENS! [Lo repito, muchas gracias a quienes me dejaron. Y tanto como si lo hicieron como si no, pueden apretar ese pequeño botón de allá abajo, no me enojaré.]
Yashi: Bueno, si pretendo escribir, más me vale tener algo de imaginación. Muchas gracias por las felicitaciones. Y sobre si actualice pronto o no, eso queda a criterio del lector. [Sobre los Rewiens... Ya sabes. Y no me traume por suerte.]
Sayuri: Si recibiste mi correo, de hecho lo contestaste luego de que actualice la última vez ^_^u. Muchas gracias por la información. Y ten por seguro que te enviaré otro pronto. ¡Muchas gracias por el apoyo! Y actualiza pronto.
LP: Muchas gracias por el Rewiens. A mí también me parecieron lindas las hadas. [Por supuesto, o no las habrías puesto, tonta.]
Eso me recuerda; ANUNCIO GENERAL ¡Tengo síndrome de Gollum! [Y de Sakura, ya que recordé.] Así que no se asusten si hablo conmigo misma.
Rosalynn: Si, hasta hadas ya salieron a ayudarlos. Pero que no se acostumbren que no pienso poner muchos aliados más. Sobre lo de cuales tres, bueno espero que pronto se vea cuales tres. ¡Muchas gracias por el Rewiens y la felicitación! Y casi se me olvida... Te felicito por la fuerza de voluntad. Mira que leerte 21 capítulos de mi lata anterior a esto...
Shojoranko: Te agradezco que me hayas dejado un comentario aunque ibas de carrera. Menos mal que pudiste pasar bien las fiestas. Yo espero terminar, como mucho, en la 1° semana de febrero, porque luego me voy de viaje hasta marzo. En fin, ya veré ¡Muchas gracias!
Sayo: Pues sí. Al principio los elfos eran solo una mención. Pero ya les hice un lugar. Y si te gustan las mezclas de mitología estas de para bienes. Yo no mezclo mitologías, lo mío es mancillarlas, directamente. Como poder preguntar, podes... Pero espero que pronto sepan. Yo no sé si me vaya bien. Pero eso espero. Por supuesto que me importa que te guste la historia. Y no eres latera para nada.
Chiisana Minako: No necesitas una garrocha, creo que si tomas el Paso de Uspallata es más fácil. Por más ayuda que intentes darme no me entrará en esta cabeza, no pierdas tiempo. Como ya dije a mi también me gustaron las hadas. Y por supuesto digo lo mismo (*_*) de la escena que Inu abraza a Kagóme. ¡Muchas gracias por el apoyo! [Lo necesito.]
Kala: Bueno, no importa. No tienes de que sentirte apenada. [Yo he empezado a leer historias con siete capítulos.] Lo importante es que finalmente decidiste leer y me dejaste Rewiens. Y viniendo de alguien que se trago casi integro "El tiempo pasa, las cosas cambian... " Tiene mucho valor la felicitación. [Es decir; no saliste espantada al ver que era la misma autora.]
¡Hasta la próxima!
