DANGER LINE – LÍNEA DE PELIGRO

AUTOR: LUNATRANCY

TRADUCCION: Maru de Kusanagi

RATING: M


Nota de Lunatrancy: En verdad quiero agradecer a todos los que leen / siguen/comentan / agregan a favoritos esta historia. Significa mucho, y lo aprecio mucho. Esta semana ha sido muy larga (y apenas está a la mitad, rayos), pero releer los comentarios hace mi vida un poco más fácil. Así que, a todos los que leen: gracias. Son maravillosos. Esta capitulo está dedicado a ustedes, ¡así que disfrútenlo!

NdT: Espero disfruten el capítulo. Estoy alternando esta traducción con otro proyecto sobre FFXV, que espero lean, si les interesa. También, espero que no les choque el acento argentino en Levi. Si les molesta, háganmelo saber y lo corrijo.


CAPÍTULO 4: ¿Cabo?

Levi se detuvo en una señal de alto, y soltó un largo suspiro. Golpeteó con los dedos sobre el volante, mirando alrededor. Miró por el espejo retrovisor, y luego a los de los lados. Miró la calle, luego a su reloj.

El corazón de Eren corría. Se sostenía al otro extremo del auto. Miró a Levi, y luego, otra vez, a la calle.

"Hazme un favor", dijo Levi, "ponte la chaqueta sobre la cabeza, y quedate agachado."

Eren asintió lentamente, y se deslizó en el asiento. Una vez que estuvo a la altura de sus rodillas, colocó la chaqueta sobre su cabeza. Sintió como el auto comenzaba a moverse – para nada tan rápido como antes. Mantuvo los ojos abiertos, observando las sombras a través de la tela.

Olía rico, y odiaba admitirlo. A limpio. Recién lavada, pero todavía con el dejo de una deliciosa colonia. Sintió las mejillas acalorársele, y se deslizó más hacia abajo. Acercó más la chaqueta, enterrando el rosto en la seda del forro.

Era vergonzoso, pero agradecía esa chaqueta. Al menos, Levi no le podía ver ruborizarse.

"Contrólate", murmuró. "Este tipo mató a alguien. Tiene las manos manchadas de sangre. Sigue siendo malo. Debo mantener la calma."

"¿Sobre qué carajo estas murmurando, mocoso?"

Eren chilló y sacudió la cabeza. "¡Nada, lo juro!"

"Como digas."

Eren sintió el auto detenerse lentamente. Se tragó saliva y se sentó un poco, su cuerpo poniéndose tenso. Levi le quitó la chaqueta de la cabeza.

"Sal."

"¿Dónde estamos-?"

"Sal."

Eren resopló y abrió la puerta. Estaban en un estacionamiento subterráneo, posiblemente el de un hotel, ¿o de unos departamentos? Descendió y cerró la puerta con fuerza, mirando el coche. Había algunas abolladuras en el costado y también en los cristales, pero nada más. Al contacto, seguían calientes. Se llevó las manos a los bolsillos, mientras Levi iba a su lado. En sus manos tenía la patente.

"¿Qué haces? Vamos."

"Sólo - ¿es esa tu patente?"

Levi agarró a Eren del brazo y lo empezó a arrastrar. Eren miró por encima del hombro al auto, mientras Levi lo metía en un ascensor.

"¡Acabas de sacar la patente!", gritó Eren. "¡Eso es ilegal!"

"No si la voy a cambiar", se mofó Levi. Apretó un botón delante de ellos y luego sacó el teléfono. "Ahora, cállate. Tengo que hacer un llamado."

Eren escupió más palabras, shockeado. No podía buscar las correctas sin sonar como disco rayado. Levi le clavó la mirada, y cualquier palabra que pudo haber dicho se esfumó. Se apoyó contra la pared y se sentó.

"Gunter, soy yo", dijo Levi. "Yo… sí por favor. Una nueva. Y el auto precisa taller. Sí, es preferible."

Eren le miró. El otro estaba tranquilo, a pesar de todo. La llamada sonaba casual, como si ya la hubiera hecho antes. Era una rutina a la que estaba acostumbrado. Eren seguía temblado. La sangre todavía estaba agitada. Se sentía débil y nervioso.

"Respirá, mocoso", le dijo Levi, guardando el teléfono. "Si te desmayás, te dejo en el ascensor."

"No… me voy a desmayar", dijo Eren. "No estoy acostumbrado a tanta acción…"

Una risita se escapó de los labios de Levi. Incluso sonrió, sacudiendo la cabeza. Se pasó una mano por el cabello negro, apartándoselo de la cara.

"Esa apenas si fue una persecución decente. ¿Cómo mierda esperas ser un policía, si ni podés aguantarte un poco de acción?", le dijo. Las puertas del ascensor se abrieron.

Eren luchó para ponerse de pie, y Levi lo siguió. Recorrieron un pasillo, y Levi se detuvo ante una puerta, sacando sus llaves.

Eren tragó saliva con fuerza. Había perdido la sensación en el cuerpo, a pesar de que le temblaran los dedos.

"Oi, mocoso", le llamó Levi, chasqueando los dedos. "Cálmate y entra. Vamos."

Los ojos de Eren se abrieron ampliamente. Abrió la boca, con un jadeo. Pisos de madera oscura y paredes blancas, ventanas que iban desde el piso al techo con una visual completa. El amueblamiento era de color negro liso, con una alfombra jaspeada. Eren corrió adentro, admirando la enorme pantalla en la pared. Podía ver un corredor desde donde se paraba – el cual, sólo podía asumir, llevaba al dormitorio y al baño – y, a su otro lado, una cocina. Todo utensilio era color negro, oculta tras una barra. Había una mesa de cristal al lado, adornada con un simple bol lleno de manzanas rojas.

La decoración era minimalista, nada destacaba. Un par de pinturas oscuras, pero ninguna foto a la vista, unos jarrones y una cava de vinos era todo lo que Eren pudo ver como decoración. Eso, y el hecho de que todo estaba absoluta y completamente limpio. Era algo casi incómodo.

Miró en derredor, mientras Levi se quitaba los zapatos. Los puso en un armario de la sala.

"¿Debería quitarme los míos…?"

"Probablemente", respondió Levi, yendo hasta él. Se desabotonó la camisa mientras marchaba, y la dejó caer de sus hombros. Desapareció en el corredor.

Eren se agachó para desatarse las zapatillas. Vio un tazón de comida y otro de agua en la cocina, y se le iluminó la cara.

"Eh, ¿tienes un-?"

Levi regresó al lugar. Se había quitado la camisa, vistiendo sólo una musculosa negra y unos pantalones sueltos. A pesar de ser tan bajo, era musculoso. Eren observó sus brazos desnudos, y que tan bien marcados estaban los músculos. Era más evidente a medida que Levi se volvía, ya que esos músculos tan bien definidos seguían en su espalda, y Eren estaba seguro de que seguían más abajo.

Por encima de los hombros de Levi, podía ver un tatuaje, que estaba casi oculto por la musculosa, apenas se asomaban los extremos blanco y negro del dibujo.

En los pies de Levi, marchando con orgullo, había un gato negro. Ladeaba la cola con cada paso que daba.

"¿Tengo un qué?", le preguntó Levi, pasando junto a Eren en dirección a la cocina.

"¿Un gato?"

"De hecho, sí, tengo un puto gato", le respondió Levi, indicando con la cabeza al gato. Tomo una botella de vino y la abrió, haciendo el corcho a un lado. Se sirvió una copa. "¿Querés tomar algo?"

"Una copa de vino estaría bien."

Levi rió y abrió la heladera, sacando una caja de leche. Se la sirvió en una copa.

"¿Cuántos años tenés? ¿Diez? No le voy a dar vino a un menor."

"¡Tengo veintiuno!"

Levi se volvió y puso la copa de leche sobre la barra. Eren la tomó y Levi rió para sí, bebiendo su vino. Tomó una caja de cigarrillos y un encendedor, y caminó hacia la puerta de vidrio.

"Ven. Afuera."

Eren rápidamente le siguió, el gato todavía seguía sus pies. Fue hasta una terraza cubierta, que daba a la ciudad. Sonrió y corrió hasta el borde, para mirar por encima de los edificios y hoteles. Era ventoso, pero le daba la suficiente frescura en aquel calor ardiente.

"La vista es magnífica…"

Levi se encogió de hombros, dejándose caer sobre una silla. Encendió un cigarrillo, y el gato saltó a su regazo. Eren sonrió de oreja a oreja. Sostenía la copa de leche contra el pecho, y miró en derredor.

"¿La terraza cubre todo tu piso?"

Levi asintió, exhalando humo. "Rodea mi dormitorio."

"Es realmente lindo", rió Eren. Buscó una silla y se dejó caer encima cuando la encontró. "Puedes ver todos los hoteles desde aquí. Incluso el Titán…"

Levi hizo una mueca, y bebió su vino para ocultarla. Eren intentó evitar que la cara se le arrugara.

"¿No te gusta?"

Eren negó con la cabeza. "No me gusta el Hotel Titán. Eso es todo."

Eso es todo. Era más fácil decirlo, ¿no? En especial a la cara de alguien.

Eren mantuvo la mirada baja, pero podía sentir que Levi lo seguía mirando. Lo leía, en busca de alguna señal. Se encogió y apretó su copa con más fuerza.

"Eh, mocoso, escúchame", dijo Levi. "Te doy una hora – una hora completa – para que me preguntés cualquier cosa. Porque, en una, hora te vas. Pero creo que merecés algunas respuestas, dado que sé que tenés muchas dudas sobre mí."

"¿En una hora? ¿Me voy?", repuso Eren, mirándolo.

"Sé, me oíste. Alguien va a venir a buscarte. Te va a llevar a donde debas ir. Es a cuenta mía, no te preocupes por el costo. No te molestes en pagarme. Así que, hablá o cállate."

Era enervante cuán directo era Levi. Cómo, con tanta tranquilidad, llevaba las riendas de la charla. El cigarrillo le ardía entre los dedos. La otra mano estaba hundida en el negro manto del gato. Y sus fríos ojos estaban fijos en Eren, esperando una respuesta.

No, esperaba una pregunta a la cual responder.

"¿Por qué estoy aquí? Me dijiste que me mantuviera alejado y te dejara tranquilo. ¿Y me traes aquí? ¿A tu casa? ¿Por qué?"

"Por si no te diste cuenta, nos perseguía un grupo conchudos en una camioneta."

"¿Por qué, entonces, no me llevaste a mi casa?"

"Demasiado arriesgado", dijo Levi. "No preciso que te involucres. Si nos van a rastrear, prefiero que sepan a dónde estoy yo. Si te llevaba a tu casa, con nuestro rastro fresco, iban a saber dónde vivís. Te podían agarrar e intentar usarte para conseguir información, el tema es que vos no sabes una mierda. Así que vine acá, en caso de que nos siguieran. No me importa si se saben dónde vivo yo. Lo puedo manejar. Vos te hubieras quebrado."

"Supongo que, ¿gracias?", repuso Eren. "No sé si te importé, o si me insultabas…"

"Como te parezca. ¿Algo más?"

"¿Quién te persigue?"

Una sonrisa maliciosa se dibujó en los labios de Levi. Inclinó la cabeza, exhalando humo al aire.

"Un grupo de hijos de putas."

"Qué informativo."

"Es privado. Menos sepas sobre eso, mejor estás."

"¿El hombre al que le disparaste… era… uno de ellos?"

Levi hizo caer un poco de la ceniza, la otra mano seguía en lomo del gato.

"Sí. Si no les disparás primero, estás muerto."

Eren golpeteó el lado de su copa, y bajó la mirada. Ya casi se había terminado la leche. Se volvió a volcar la copa, observando la leche derramarse.

"¿Cómo se llama el gato?"

"Cabo."

"¿Le pusiste a tu gato Cabo?"

"¿Tenés algún drama con el nombre de mi gato?", saltó Levi, mirándolo con hosquedad.

"¡N-no! ¡Claro que no!"

"Bien. Sí, se llama Cabo."

Eren sonrió, y esa sonrisa se convirtió en risa. Se llevó una mano a la boca, intentando contenerse. Pero más lo intentaba, más se tentaba. Levi movió su copa entre sus dedos, la colilla del cigarrillo ya no era más que cenizas.

"Lo siento. No quise reírme. Sólo que… no me lo esperaba. Es gracioso."

"Como digas" Levi se encogió de hombros, bebiéndose el resto del vino. "Pedazo de idiota."

Tras eso se quedaron en silencio. Eren alzó las rodillas al pecho, mirando por encima de la veranda. El viento le revolvía los cabellos, y cerró los ojos, dejando la mente vagar. Aun podía oír a Levi a su lado. Sin decir nada, sin respirar con fuerza: pero ahí estaba. En ocasiones se movía en la silla, o le reía a Cabo, que estaba en su regazo. Eren también podía oír los ligeros ronroneos del gato.

Era agradable.

Pero, de repente, el teléfono sonó, rompiendo la paz. Eren mantuvo los ojos cerrados, mientras Levi se movía en derredor.

"Bueno. Se terminó tu hora."

Eren alzo la mirada mientras se levantaba. Levi se estiró – y, maldición, sus músculos por un momento se tensaron y aflojaron con tal perfección –, y se volvió a mirar a Eren.

"Gunter te va a llevar a donde debas."


Eren nunca consideró contarle a Armin o a Mikasa lo que pasó. Ni hablar. No era que importara en verdad. Levi se había explicado: no quería a Eren cerca. Y Eren no precisaba tener malas compañías, en especial cuando comenzaba a trabajar. Cortar todo contacto con Levi era la mejor opción. Debía hacerlo.

Incluso si significaba perder esas emociones…

"Ah, miren quien está de vuelta en su sitio."

"Cállate Jean", espetó Eren, apretando los dientes. Apretó la lapicera entre los dedos, hasta que el plástico crujió.

"Espero que hayas tenido unas lindas vacaciones."

"A menos que quieras que te meta esta lapicera en el culo-"

Mikasa hizo un ruidito, haciendo que Eren le prestara atención. Ella sacudió la cabeza. "Cálmate."

"¡ESTOY tranquilo!"

Se oyeron risas a sus espaldas, y Eren sintió un par de manos grandes sobre los hombros. Le apretaron con ganas, y Eren alzó la mirada para ver a Reiner reír.

"Los dos nunca van a cambiar", dijo, sacudiendo un poco a Eren. "¿Podrían mantener un poco la calma?"

Eren resopló. "Sí, claro."

"Ah, claro que lo hará", dijo Jean. Eren comenzó a levantarse de su sitio, pero Reiner lo mantuvo en su lugar.

"Jean, tú también para", le dijo Reiner. "¿Vienes mañana por la noche? ¿O Mikasa no te dijo?"

Ella alzó rápidamente la cabeza, entrecerrando los ojos. Reiner rió con nerviosismo.

"Perdón, sólo quería asegurarme de que sabía."

"¿Sabía qué?", preguntó Eren.

Reiner le dio un golpe en la cabeza, y Jean rió.

"Vamos al bar María, mañana a la noche. Para celebrar nuestra primera semana en el trabajo, sin que nadie haya sido herido… eh… ah… que nadie haya sido demasiado herido", rió Reiner.

"¿En serio? ¿Quiénes van?", inquirió Eren.

"No deberíamos", suspiró Mikasa. "Es mejor que nos quedemos en casa…"

"Pero, ¿no van todos?", volvió a inquirir eren, todavía mirando a Reiner.

"Todos. Menos Annie, tal vez. Ella tuvo una semana difícil, así que básicamente está dormida por allá", respondió Reiner, señalando con la cabeza en dirección a Annie.

Ciertamente, ella estaba echa un ovillo sobre su silla, con una chaqueta cubriéndola. Tenía la cabeza contra la pared.

"Salió con Mikasa ayer por un rato, ¿eh?", repuso Reiner. Mikasa asintió, y se volvió sobre la silla, para teclear en su computadora.

"¿Va a ir Seabiscuit?", preguntó Eren, señalando a Jean.

Reiner contuvo una risotada, y Jean golpeó una mano contra su escritorio.

"¡Carajo, Eren! ¡Vete a la mierda!", gritó, poniéndose de pie y arrojándose hacia el escritorio de Eren.