Perdón por la demora, tenía una parte del capítulo ya escrita y me había quedado sin inspiración, pero gracias a que el miércoles estuve con fiebre, se me ocurrió cómo enfocar la continuación (algo bueno tenía que salir, no?).
Ustedes me dirán si valió la pena o si mejor no escribo los productos de mis delirios febriles )
Espero que lo disfruten…
Aclaración: Bones no es mío, por más que me gustaría, si lo fuera sería muy distinto… Aunque entonces no sería Bones, y quizás no me gustaría ni a ustedes tampoco… En fin, lo importante es que no es mío, sino de sus productores.
Capitulo 4
- Entonces, lo pensarás? – preguntó él, aún de rodillas frente a ella - Más del cuarto de segundo que te lleva habitualmente pensar las cosas? – preguntó nuevamente el agente.
- No me puede llevar un cuarto de segundo, eso es un espacio de tiempo demasiado breve aún para mí y – comenzó a replicar ella, pero al ver la sonrisa en la cara de su pareja, la Dra. Brennan comprendió el chiste y sonrió – además, llevo más de un mes pensando en este tema – finalizó, inclinando la cabeza.
- Sólo tenía que asegurarme de que aún eras tú – respondió el agente, besándole la punta de la nariz con cariño.
Se miraron unos segundos en silencio, ambos asimilando el momento que estaban viviendo.
- Lo pensaré – prometió la antropóloga con voz firme y los ojos llenos de lágrimas, mientras permitía que él le colocara el anillo, para luego besarle la mano y aferrarse a su vientre para también besarlo.
- A ver si te portas bien, y dejas que mami esté tranquila, que tiene que pensar cosas importantes, si? – le hablaba Booth a su futuro bebé – Te prometo que luego te lo compensaré con todos los caprichos que tú quieras.
- Booth! – no pudo por menos de exclamar la futura madre – No le prometerás eso a nuestro hijo, es totalmente… - pero se vio interrumpida por los labios de su pareja, besándola hasta dejarla sin respiración.
- Decías? – preguntó ahora el hombre, con su característica sonrisa de costado.
- Yo… - comenzó a hablar ella, viéndose interrumpida por el sonido de su móvil.
El ex – ranger se sentó a su lado, pasando una mano por sus hombros y otra por su vientre, mientras la futura madre respondía el llamado.
- Angela, estoy bien, estoy con Booth – decía ella – crees que si fuera a nacer el bebé no te lo hubiera avisado? Quédate tranquila, todavía no tengo intenciones de dejarlo salir – bromeó la antropóloga – Estamos en el parque, volveré al laboratorio en un rato – aseguraba la Dra. Brennan a la artista – En un rato, no sé cuánto, no, no pasaremos por el apartamento antes, para qué? – el agente se sonrió ante la ingenuidad de su Bones, él estaba seguro de saber por qué Angela preguntaba si "pasarían" por el apartamento.
La mujer colgó, y se volvió a mirar con curiosidad a su compañero.
- Por qué sonríes así? – preguntó.
- De veras no quieres pasar por el apartamento? – replicó él, acercándose a su oído para susurrar la pregunta.
- Oh!... – ella sonrió y sus ojos se iluminaron por la comprensión – de eso hablaba Angela- completó.
- Pero en realidad prefiero que no – la cara del agente era todo un cuadro, ella nunca le había dicho que no, es más, parecía la embarazada con más hormonas que existiera, y él como todo un caballero siempre la complacía, - ahora – agregó de la misma forma susurrante que él en su oído, finalizando con un leve mordisco, sabiéndose victoriosa al percibir como él se estremecía.
- De acuerdo – se rindió el agente – Vamos entonces, si finalizamos el trabajo de hoy temprano, llegaremos temprano a casa – le sonrió al tiempo que se paraba y le tendía el brazo para ayudarla.
Tomada de su brazo, se paró y comenzaron a caminar hacia la salida del parque.
El resto del día transcurrió de muy distinta manera para ambos, ahora con más cosas en las que pensar.
Para Booth fue la ansiedad de esperar la noche, por un lado creyendo que aún era muy pronto para obtener una respuesta y por otro esperanzado de lograrla y que fuese positiva. Esto lo hizo dedicarse más al trabajo para terminarlo cuanto antes.
Para la Dra. Brennan, en cambio, fue una tarde de completa confusión. Había creído que una vez hablase con él todo sería más sencillo, pero ahora se encontraba con que no podía confiar únicamente en sus razonamientos para hacer frente a esta cuestión, sencillamente porque nunca se había encontrado en una situación ni remotamente similar ( y no pretendía volver a encontrarse tampoco).
Sabía que lo socialmente aceptado y recomendado en estos casos era el hablar con alguien, compartir aquello que le estaba haciendo sentirse nuevamente insegura y temerosa de ser lastimada.
Ángela era la persona ideal, pero después de siete meses (porque la artista sólo había necesitado verla el primer día que fue a visitar a Michael y lo cargó para detectar un brillo en los ojos de su amiga, y cuando ésta rechazó el café pero se comió dos porciones de tarta, se abalanzó sobre ella al grito de "cariño, dime que es de Booth y puedo morir feliz"), no necesitaba que su amiga le siguiera repitiendo lo feliz que estaba por su embarazo o por el hecho de que estuviera con Booth.
Es que ya sabía lo que Ángela le diría. Le diría que se casara con él, que debía de haberse decidido hacía tiempo, y que no se arrepentiría. Y si bien todo eso era cierto, lo que en realidad ella necesitaba era alguien a quien plantearle lo asustada que aún estaba, las dudas que todavía no terminaba de arrancar de su cabeza, el miedo de no ser suficiente para él o aún peor para su bebé, el hecho de creer que estaba traicionándose a sí misma al aceptar la institución del matrimonio y otros varios millones de miedos, dudas, temores que la estaban carcomiendo.
Necesitaba alguien que le dijera las cosas de forma honesta, alguien que la comprendiera. Normalmente ese alguien era Booth, pero no podía serlo en este caso. De Ángela ya sabía que esperar. Pensó en Sweets, pero aún la psicología no la convencía. Cam tampoco era buena opción, a pesar de tener a Michelle la forense no había pasado por el torbellino de hormonas, mareos, cansancio e ilusiones que era el embarazo.
Necesitaba… necesitaba a una mujer, una que hubiera sido madre, una que entendiera el amor, a quien pudiera plantearle si el hecho de hacer por amor cosas en las que nunca se hubiera pensado era una traición a sí misma, una locura, una estupidez o todo eso junto. O si era algo normal y ella no lo sabía simplemente porque no es algo que se enseñe en la universidad.
Necesitaba…
Se levantó de pronto, por segunda vez en el día, la determinación impresa en su mirada, sabía lo que necesitaba, pero no estaba segura de si lo conseguiría.
No me maten, no lo quería dejar así! La buena noticia es que al próximo capitulo le falta una nadita para terminar de cocinarse, así que lo subo pronto. Y continúo con los delirios febriles...
Aparte, no les gusta la intriga? A quién recurrirá nuestra antropóloga? (A mí sí me gusta cuando leo que me intriguen, que me desafíen, tratar de adivinar, pensar, hacer teorias, y a ustedes les debe de gustar también, sino que hariamos en esta página, diganme? ja ja)
Besos desde Argentina
