Le tomó un tiempo a Blaine comportarse como un hombre y llamar a Kurt al día siguiente, y el sueño erótico muy vivo que había tenido la noche anterior no lo hacía más fácil tampoco. Sólo esperaba que fuera capaz de mirar a Kurt y no imaginarlo en todo tipo de formas indecentes. Pero para las cuatro, después de pasear por la ciudad monumental desde muy temprano en la mañana, realmente necesitaba sentarse, descansar y comer algo. Era cenar solo en algún lugar al azar, o llamar a Kurt. Y hoy ya había tenido suficiente de estar solo.
Kurt no pareció sorprendido o irritado cuando Blaine le propuso cenar juntos. Simplemente dijo: —Claro. ¿Eres alérgico a algo?
— No que yo sepa. ¿Por qué?
Kurt tarareaba para sí mismo y hubo un sonido de puertas abriéndose y cerrándose en el fondo.
— ¿Algo que no comas?
Ninguna explicación a continuación. Estaba bien.
— Um... ¿caracoles? ¿Hígado? Y no me gustan mucho las aceitunas negras.
Kurt tarareaba más y más y ahora Blaine podía oírlo revolviendo algo vigorosamente.— ¡Genial! Ven dentro de una hora y dejaré que hagas tu elección.
La llamada se desconectó y Blaine miró a su teléfono confundido. ¿Su elección de qué? Bueno, lo que sea. Lo sabría pronto.
Lo que Kurt quiso decir resultó ser la mejor pizza que Blaine había comido -hecha en casa, con corteza fina y un montón de ingredientes frescos que eligió para su mitad a pesar de que estaba cinco minutos tarde de la hora límite de Kurt. Más tarde, mientras estaban sentados en el sofá, satisfechos y felices, bebiendo mojitos sin alcohol porque aún estaba haciendo calor, Blaine preguntó.
— ¿Sigues enojado con Cooper y Sebastian?
Kurt rió de buena gana.— No, pero no les digas, ellos merecen sufrir un poco más. Eso fue desconsiderado de su parte; no tenías que saber todo eso.
— No me importa. — Sorprendentemente, Blaine consiguió no sonrojarse en absoluto.
Kurt negó con la cabeza.— A mi sí. Me hicieron quedar como un estereotipo andante. No quiero que pienses que así es una vez que estás fuera de la escuela secundaria y en un lugar donde puedes ser tú mismo.
— Kurt. Lo sé. Está bien.
Un par de ojos azul-gris miraron inquisitivamente a Blaine por un momento antes de que Kurt asintiera.— Bueno, está bien.
Blaine decidió cambiar el tema.
— Quería preguntarte... ¿te importaría si vengo algunas veces a tocar el piano? No he estado lejos del mío por más de una semana en años, y no quiero oxidarme.
Kurt sonrió y agitó la mano hacia el instrumento.
— Claro, siempre y cuando no toques cuando esté dormido... No me importa cuando trabajo o hago otras cosas. De hecho, toma las llaves de Coop y ven cuando quieras. Mi horario de trabajo está en el refrigerador, así puedes averiguar cuando voy a estar fuera por si prefieres tocar en soledad.
Blaine tenía un poco de problemas para creerle a sus oídos.
— Espera, ¿quieres que yo... sólo... vaya y venga, incluso si no estás aquí?
Kurt se encogió de hombros — Claro. ¿Por qué? ¿Eres en realidad un delincuente adolescente y simplemente lo escondes bien?
Blaine se sonrojó.— No, pero...
Kurt rechazó su asombro.
— No tengo ninguna razón para no confiar en ti. Y más bien, me agradas, así que siéntete invitado a pasar por aquí cuando quieras. O... casi; te haré saber cuando no sea um... conveniente. —Negó con la cabeza y rápidamente cambió de tema.— Oh, por cierto... si deseas visitar el teatro alguna vez, también está bien. Sólo ve un día, cuando esté yo ahí, te conseguiré un pase de visitante y te presentaré al equipo creador, así podrás venir cuando quieras. No les importará.
— Wow, —fue lo único que Blaine consiguió decir. Y luego se contuvo y añadió: —Gracias, Kurt. Eres increíble.
Este iba a ser el mejor verano.
...
Durante la semana siguiente, cayeron en una fácil rutina de verse todos los días. No fue planeado... fue algo que acabó sucediendo entre que Blaine pasaba a tocar el piano, visitaba el teatro (Kurt lo llevó con un guardia de seguridad entrado en años y le consiguió un pase, presentándolo como "un amigo de Ohio que puede venir a visitarme muchas veces durante el verano") y salían juntos a ver los lados menos turísticos de Nueva York. Y oh, ¡cómo adoró Blaine su tour a través de Broadway! Kurt sabía mucho sobre su historia, tantas anécdotas y curiosidades que para el final de la noche, la cabeza de Blaine daba vueltas y estaba más enamorado del teatro que nunca. Él podría estar también un poco encaprichado con su guía turístico personal, admitió para sus adentros mientras caminaban de regreso al apartamento de Cooper más tarde esa noche. Aunque, se corrigió rápidamente, probablemente era sólo la copa de vino que Kurt ordenó para él en la cena.
Con todo, Blaine se sintió mejor y más feliz de lo que se había sentido en mucho tiempo. Se permitió olvidarse de los problemas con su padre y disfrutar de su tiempo aquí hasta que volviera a su casa a finales de agosto. Incluso el drama con Nathan, cuando lo ponía en la perspectiva más amplia de lo que la vida le podía ofrecer fuera de Ohio, se sentía como un mero punto oscuro en la película de su memoria. Él estaba en una ciudad maravillosa con su hermano, tenía su música y la oportunidad de ver con sus propios ojos cómo se hacía un espectáculo de Broadway, y rápidamente se estaba volviendo amigo de un precioso y fascinante hombre, que lo entendía como nadie.
La vida era buena.
...
— Hey. No me hagas caso, estoy molesto.
Kurt le dio a Blaine la bienvenida una tarde a la mitad de su segunda semana en Nueva York. Él acababa de llegar al apartamento de Kurt después de pasar la mañana caminando, escuchando a músicos callejeros... le fascinaban, y algunos que había conocido hoy eran realmente buenos.
Se lavó las manos bajo el grifo de la cocina y se apoyó en el mostrador.— ¿Ha pasado algo?
Kurt apretó los dientes, y luego hizo una mueca al oír el sonido.
— Peterson pasó, y su estúpido papel secundario en alguna serie de televisión idiota. —Blaine asintió para él para que siguiera adelante... para estos momentos, ya conocía a la mayoría de los actores por su nombre, y Peterson era el protagonista masculino.— Él no puede hacer su prueba de vestuario mañana por la tarde, así que tengo que levantarme a las malditas diez de la mañana y arrastrar mi culo al teatro sólo para él. Dios, odio los despertadores. Seré una perra mañana, sólo para que lo sepas.
— Creo que voy a sobrevivir. ¿Sigue en pie lo de la cena?
Kurt asintió.— Claro, sólo que no digas que no te lo advertí si exploto contigo o algo así.
Blaine se fue temprano esa noche... tenía planes para una visita turística temprano en la mañana del día siguiente. Y si él se encontró en una cafetería en el barrio de Kurt a las 9:50 de la mañana... bueno, eso era una completa coincidencia. Pero ya que él estaba tan cerca, podría también comprar un moka expresso doble sin grasa y un muffin para Kurt y pasar por su casa a hacer su mañana un poco mejor, ¿no?
Excepto que cuando entró en el apartamento de Kurt a las 9:55, de puntillas a la cocina y colocó el café y el muffin en el mostrador, se dio cuenta de que no tenía ni idea de qué hacer ahora. Su plan -uno completamente improvisado, por supuesto- había sido salvar a Kurt del horrible ataque de la diabólica alarma, y despertarlo en su lugar con la entrega de su bebida caliente preferida. ¡Pero no podía adentrarse en su dormitorio! Y el olor del café no llegaría a través de la puerta cerrada... por lo menos no lo suficientemente fuerte como para despertar a Kurt.
Pero... algo más lo haría. Eran sólo las nueve y cincuenta y ocho minutos cuando Blaine se sentó al piano y comenzó a tocar una suave y dulce melodía -tranquila al principio, luego poco a poco más fuerte, aunque en realidad no llegó a ser estruendosa. No oyó mucho desde la habitación, pero la alarma del reloj nunca se encendió y cinco minutos después de las diez Kurt abrió la puerta y le sonrió.
— Creo que te perdonaré por tocar mientras estaba durmiendo. Esa fue una agradable manera de despertar, Blaine.
-8-8-8-8-8-
Kurt odiaba los despertadores con pasión. Un dispositivo que te despertaba de un sobresalto y sin ninguna consideración por el hecho de que estabas en la mitad de un sueño o en la peor fase posible del sueño no era más que diabólico.
La hermosa música, por otra parte , que se enredaba en tus sueños y suavemente te conducía hacia la conciencia, era una muy buena llamada de atención. Kurt logró apagar el despertador justo antes de que sonara, y para cuando abrió la puerta de su dormitorio, completamente vestido, estaba lo suficientemente despierto como para determinar que a pesar de la hora intempestiva, sólo estaba adormilado, no criminalmente molesto. Nada que una gran dosis de cafeína no pudiera curar. Mm, ¿tal vez el guapo pianista en su sala de estar había pensado en hacer el café?
Resultó que había hecho más que eso. Un fuerte moka caliente -¡incluso en una taza de viaje para mantenerlo caliente!- y un fresco muffin de arándanos estaban esperando a Kurt en el mostrador de la cocina, y wow, ¿cuándo fue la última vez que alguno de los hombres con los que salió había pensado en eso? Sólo una cosa tan simple, desayuno y café, pero que mostraba lo atento y considerado que era Blaine. Y ni siquiera habían tenido relaciones sexuales. Por no hablar de que Blaine se había encargado de prestar atención y recordar el café de Kurt, algo que se sentía extrañamente conmovedor.
Maldición, él sería un novio increíble. Atractivo, con un buen sentido de la moda, bien educado, cariñoso, detallista... Y a veces hablaban por horas, nunca se acaba el tema de conversación con él, y Kurt realmente disfrutaba de estas conversaciones. Claro, Blaine era más joven, con menos conocimientos sobre cómo funcionaba el mundo, y un poco ingenuo, pero era entusiasta y apasionado, e intelectualmente un igual para Kurt, lo que no ocurría con tanta frecuencia entre los chicos que conocía.
En el momento en que estaba a la mitad de su moka, el cerebro de Kurt despertó correctamente y puso fin a su pequeña fantasía, dejándolo al borde de una fiesta de auto-compasión titulada "Saldría con él si no fuera diez años más joven y el hermano de mi mejor amigo." Suspirando, Kurt terminó su desayuno y alejó el pensamiento de su mente, aunque los ojos sonrientes de Blaine por encima de las teclas del piano lo hicieron todo un reto.
...
Dos días después, Kurt estaba trabajando hasta tarde en el teatro vacío. O más bien, perdiendo el tiempo esperando a un actor que quedó estancado por algunos problemas relacionados con un gato. Había llamado, divagando algo acerca de una cita con el veterinario, retrasos y tráfico, y Kurt fue comprensivo, de verdad lo fue, pero tenía que coser el vestuario de este tipo esta noche, antes de sumergirse en la pesadilla que eran los vestidos de época. Él tenía un calendario, y él no podía hacer nada sin fijar las piezas correctamente en un cuerpo que vive y respira.
Un golpe en la puerta lo sacó de sus molestos pensamientos.
— ¡Hola! Andaba por aquí y el guardia de afuera me dijo que aún no te ibas. Pensé en pasar a saludar.
Blaine estaba de pie en la puerta, luciendo... wow, definitivamente diferente. Él estaba en simples pantalones de yoga negros y una apretada camiseta sin mangas del mismo color. Unos mechones oscuros de su cabello se había escapado el estilo cuidadoso y se le encrespaban adorablemente en la frente y las sienes. Esto era lo menos elaborado que Kurt lo había visto en su vida, y tenía que admitir que realmente disfrutaba de la vista.
Pero su ojo profesional vio algo más, aparte de un chico sexy y caliente, y al segundo siguiente Kurt estaba buscando entre sus papeles para comprobar las dimensiones. Si él estaba en lo cierto -y tenía años de práctica para juzgar estas cosas, así que lo más probable era que lo estaba- podría haber una manera de salvar su noche después de todo. Encontró la página correcta y leyó rápidamente para refrescar su memoria. ¡Sí! La postura y la estructura de Blaine eran muy similares a las de Bell, el actor que estaba esperando. Kurt podía hacer la prueba con un sustituto, y luego corregir las pequeñas diferencias en un momento posterior.
— ¿Cuánto mides?
Blaine parecía un poco desconcertado por la pregunta repentina.— Um...¿Un metro con setenta y cinco?
— No, espera. —Kurt se levantó y se paró frente a Blaine.— Uno setenta, tal vez un poco más. ¡Excelente! Ahora desnúdate.
— ¿Q-qué?
Kurt se apartó de la pila de piezas de tela, cortadas y listas para su confección. El rostro conmocionado de Blaine lo hizo detenerse y rebobinar el último minuto de su conversación, y resopló en silencio al darse cuenta de cómo debió haber sonado. Patrón: su cerebro estaba nuevamente muy por delante de su boca.
— Lo siento, no... no es lo que parece. —Dijo apoyándose en el borde de su escritorio.— Es sólo que... ¿te importaría modelar un traje para mí? Tengo que ajustarlo y prepararlo para la costura, y el actor está desastrosamente retrasado... A este paso, no voy a estar en casa al menos hasta las diez, y tengo mucho que hacer esta noche. Tu constitución física es muy parecida a la de él, así que si pudieras... me ayudarías mucho, y sólo necesito quince, tal vez veinte minutos de tu tiempo.
— ¿Y... que me quite la ropa?
— Oh, menos la ropa interior, obviamente.
Blaine miró rápidamente a su alrededor como si buscara una ruta de escape. Parecía dudoso cuando volvió a mirar a Kurt.
— Um, sí, sólo que... acabo de estar en el gimnasio y estoy todo sudado y asqueroso. Había una multitud ahí esta noche, así que pensé que podría ducharme en casa y...
Oh. Así que ese era el problema, ¿un poco de sudor?
— Está bien, no me importa en absoluto.
— Pero...
Blaine todavía se veía como un conejito asustado, y en circunstancias normales haría a Kurt echarse para atrás. Esta noche, sin embargo, en serio quería ir a casa y ponerse a trabajar ya. Hizo su mejor cara de súplica, sabiendo muy bien que estaba jugando sucio. Bueno, no era como si planeara asaltar sexualmente al muchacho.
— ¿Por favor? —Él inclinó un poco la cabeza para un mejor efecto, pero luego se puso serio cuando un pensamiento vino hacia él.— A menos que te sientas incómodo con ello, quiero decir.
Blaine negó con la cabeza y se rió con voz temblorosa.
— No, está bien, si realmente no te importa que esté asqueroso... Entonces qué ¿debo quitarme todo?
Kurt le sonrió.— ¡Genial! Gracias, me estás ayudando muchísimo. Sólo la parte superior primero, ¿okay? Voy a empezar con la camisa y el chaleco.
Se dio la vuelta para recoger las distintas piezas de tela y cuando volvió a mirar a Blaine... No, él no jadeó, ¿por qué iba a hacerlo? Él había estado con muchos hombres atractivos -tenía criterios, ¿de acuerdo? Así que no fue un jadeo, sólo una pequeña inhalación con sorpresa. Apenas audible, de verdad. Sí.
Él simplemente no esperaba que Blaine luciera... bueno, así. Tenía diecisiete años, por amor de Dios (casi dieciocho años, su mente traicionera susurró). Los chicos de diecisiete años de edad no lucen como dioses griegos... toda la piel oliva y brazos musculosos, el pecho tonificado con una capa de vello oscuro, y una pequeña cintura con una fuerte V en sus costados guiando a sus ojos peligrosamente hacia abajo.
No lucían así, ¿no? Por lo menos, Kurt no podía recordar eso en los vestuarios de la escuela secundaria.
Blaine se movió bajo su vista (bajo tu mirada fija, Kurt, fue totalmente una mirada muy fija, tú desagradable pervertido indeseable) y eso finalmente puso a Kurt en acción. Él se acercó y comenzó a ajustar las piezas de la camisa. Conversaba mientras trabajaba, no sólo tratando de relajar Blaine, quien estaba claramente tenso, sino también para su propio beneficio. Tenía que evitar pensar en toda la piel bronceada y salada que pedía a gritos ser lamida, tan cerca, que irradiaba calor y el embriagador olor combinado de hombre y verano caliente y algún tipo de loción de afeitar cítrica. En serio, sólo pensar en ello era inapropiado.
— ¿Entonces estabas en un gimnasio? ¿En cuál? —Se puso de pie detrás de Blaine y enderezó un poco la tela en su espalda para hacer la costura. Blaine se encogió de hombros, moviéndose fuera de la simetría otra vez.
— Al que va a Cooper. Me dijo que podía usar su membresía mientras estoy aquí porque de todos modos él no tiene tiempo para eso en este momento. Yo practico box cuando estoy en Dalton, así que pensé que sería bueno practicar de vez en cuando mientras estoy aquí.
Ngh.
Concéntrate en no picarle con un alfiler, pervertido. Tu perversión por los chicos sudorosos puede esperar hasta más tarde. En casa. Con una botella de lubricante, o algo así.
— Um. ¿Dijiste boxeo?
Blaine murmuró, sonando un poco distraído. Los músculos de su estómago se agitaban bajo los dedos de Kurt mientras alisaba el fino algodón para ajustarlo correctamente.
— Uh, sí. Lo tomé después de ser acosado tantas veces en mi antigua escuela secundaria. Yo no quiero ser indefenso nunca m-ah-ás.
El pequeño tartamudeo entrecortado fue el resultado de Kurt deslizando sus manos por los costados de Blaine para comprobar el ajuste.
— Lo siento, ¿te piqué?
— No, no, estoy bien.
— Okay, hagamos ahora las mangas.
-8-8-8-8-8-
Blaine estaba teniéndolo cada vez más difícil distrayéndose ante la proximidad de Kurt; su sutil aroma que lo rodeaba como una niebla caliente, embriagadora; y sus manos... tocándolo fugazmente, alisando la tela, siempre cerca en su fresca suavidad.
Sobrevivió a la prueba de la camisa, y el chaleco fue más fácil con una barrera más gruesa de tejido entre la piel. Blaine se distrajo contándole a Kurt acerca de sus más recientes descubrimientos musicales en las calles. Pero luego... Luego llegó la hora de ajustar los pantalones.
No era como si Blaine nunca hubiera estado en ropa interior delante de otros chicos antes... por supuesto que lo había estado: en los vestuarios, en las piscinas... él era un chico normal, después de todo. Era sólo que... él nunca se había desnudado delante de un hombre que... le gustara. Y por quien se sentía muy atraído. Y mientras él de ninguna manera estaba avergonzado de su cuerpo, ahora se sentía realmente asqueroso, con el sudor secándose, haciendo a su piel pegajosa, con el cabello probablemente hecho un desastre. No era la forma de impresionar a un hombre, en serio. Esperaba que no oliera mal.
Okay, aquí vamos...
Un instante después estaba delante de Kurt en nada más que en sus bóxers rojos, y su cara ardiendo y con rubor. Afortunadamente Kurt era todo negocio, preparando las piezas de tela, sujetándolas alrededor de las caderas de Blaine, y luego, moviéndose hacia...
Oh-kay. Piensa en cosas poco sexys ahora. ¡Rápido! ¿Qué no es sexy? ¡Oh! El intento de carne asada de Cooper anoche. Vagabundos sin hogar en el metro. La gente limpiando los desechos de sus perros en Central Park. Bien, muy bien, Anderson. Mantenlo así (o, en realidad, mantenlo hacia abajo).
Kurt acababa de terminar de ajustar los pantalones en su trasero y se trasladó a las piernas, lo que significaba...
Mierda. Más cosas poco sexys, ahora. Vaginas. Enfermedades de transmisión sexual. Mis padres teniendo sexo. ¡EW!
Joder, ¿en serio? ¿Nada está funcionando?
Por supuesto que nada funcionaba, porque Kurt Hummel estaba actualmente arrodillado ante él con el rostro justo en frente de la entrepierna de Blaine, y estaba clavando la tela en la costura lateral de la pierna, pasando casi imperceptiblemente los dedos sobre la piel sensible de la cara interna del muslo de Blaine. Lo que era, bueno, simplemente demasiado para que un adolescente hormonal pudiera soportar sin ningún tipo de reacción, ¿de acuerdo?
Sólo, respirando profundamente, terminaría demasiado pronto. ¿Tal vez Kurt no se daba cuenta? Sí, no... un bulto que crece rápidamente a nivel de sus ojos era por lo general difícil de no ver.
No me jodas. Ooops, nada de pensar en joder. O en colchones. O, en realidad, sólo...
¿Podría la tierra tragárselo ya?
Pasaron varios minutos de tortura que se sintieron como si nunca fueran a terminar antes de que Kurt se levantara y asintiera con la cabeza, al parecer satisfecho con los efectos de su trabajo. Um, los efectos de su costura, obviamente, no los otros efectos. Kurt fue lo suficientemente amable para no mencionar el problema de Blaine en absoluto.
Él debió haber conseguido un calambre, pobre hombre, de rodillas en el suelo en sus pantalones ajustados, porque se estaba moviendo un poco torpe cuando se levantó y se apartó para dejar a Blaine vestirse. Y si las manos de Kurt parecían temblar un poco y sus ojos estaban más oscuros de lo normal, debió haber sido la imaginación de Blaine.
No había otra explicación.
