A TRAVEZ DE LA VENTANA

Capitulo 4-

El secreto de Ann

Habían pasado dos días desde que Alan había visto a la joven rubia por primera vez, había buscado la manera verla de nuevo, yendo a visitarla al día siguiente, pero para su mala suerte la rubia había salido, volvió a intentarlo dos días después, pero en esa ocasión la joven mujer se la paso encerrada en su habitación y no bajo a saludar al visitante en todo el día, Charles que se había dado cuenta de las intenciones de su amigo, no pudo contener una carcajada abierta, cuando Alan se disponía a irse, con toda la decepción que su rostro reflejaba.

¿Qué es tan gracioso? - Pregunto molesto Alan arrugando la nariz

Tu cara, mi querido amigo… - respondió Charles, quien estaba divertidísimo

¿Qué tengo cara de payaso?- aun más molesto

Solo para mi, para nuera que ni siquiera te ha notado, no lo creo - respondió Charles deteniéndose a observar el cambio del rostro de Alan. .- parece que acerté ¿correcto?

De, de que hablas, no te entiendo.- trato de eludir el tema él mas joven

Vamos Alan, no nací ayer y reconozco a un hombre enamorado cuando lo veo.

Y eso que?

Bueno, te estoy viendo a ti.- respondió Charles muy seguro

Alan inclino su cabeza y bajo la mirada en señal de derrota, Charles noto que el joven se había avergonzado.

Vamos Alan, el amor no es motivo de vergüenza.-

Lo se es solo que jamás pensé que sucedería a mí y mucho menos con tu nuera.- hablo cabizbajo el hombre.

Candice es una buena mujer, hermosa y generosa y muy agradable, en todos los aspectos es extraordinaria, y merece ser feliz mas que nadie, mi hijo Marck la amo mucho y creo que si él desease que alguien la cuidara ahora que el no esta aquí, ese sin duda serias tu.

Quieres decir que no té molesta que yo...

Por supuesto que no, es mas creo que hasta te daré unos cuantos consejos, que realmente te hace falta.- comento él más viejo en son de broma.- Lo primero que harás será...

Bien Ann, esta será tu habitación.- decía Candy emocionada, ante el rostro de fastidio de su sobrina.

Es horrible, solo mira esos estampados en la pared, dios.- se quejaba la morena

Tienes razón, no es muy bonito, pero tiene arreglo, un poco de pintura aquí y allá, otro papel tapiz, no sé algunos otros muebles, podemos traer tus muebles de Chicago, que te parece.- decía emocionada la rubia

Esta bien para mí.-Contesto Ann no muy emocionada

Excelente, pero primero lo primero, traeré un poco de pintura, creo que Charles guarda algo en la bodega, tal vez encontremos algunas brochas, tu y Bryan pueden ir moviendo las cosas mientras regreso.

Ni lo pienses, yo no soy ninguna mucama… no me voy rebajar a tanto.- hablo Ann disgustada ante la sola idea de tener que hacerlo ella.

Vaya, supongo que la princesita no quiere romper sus lindas uñas, Bien, pues si no ayudas Bryan y yo no aremos nada tampoco, esta es tu habitación y debes cooperar.

Eso de pintar y mover debería hacerlo la servidumbre y no una dama.- protestó la morena.

Ellos están muy ocupados en otros asuntos, además es bueno que aprendan a valerse por sí mismos

Pues para que lo sepa Sra. Yo seré una dama tan refinada y sofisticada como lo era mama y voy casarme con un hombre muy rico y él cuidara de mí y todo mi futuro estará arreglado.

OH, vaya lo tienes muy bien planeado he Ann? .- hablo sarcásticamente la rubia.- y que si no te casas Ann, que si tienes que enfrentarte a la vida tu sola, entonces que harás?

No pienso ensuciarme las manos como una simple mucama.- dijo Ann apretando los dientes.

Bien como gustes ya te dije, después de todo esta será tu habitación, no de Bryan ni mía, vamos cielo arreglaremos tu habitación.- dijo Candy molesta dejando a Ann parada en medio de la habitación, mientras Bryan la miraba fijamente.

¿Qué me ves?.- pregunto molesta la chiquilla

Porque te gusta hacerlo tan difícil, Ann.-

No te das cuenta? – La muchachita susurro

No, de que?

Ella solo finge, nos utiliza, es como dijo la tía Eliza solo nos cuida por la herencia, no nos ama realmente.

No es verdad solo lo dices para que me enoje con ella, pero no voy a creerte.- y salió corriendo de la habitación de su hermana.

Candy querida, puedo hablarte?.- pregunto Charles al interceptar a la rubia quien se dirigía a la habitación de Bryan.

Si ¿que pasa?

Veras, esta noche invite a mi amigo Alan a cenar y me gustaría que tu y los niños nos acompañaran, ¿te parece bien?

¿Porque no habría de ser así? Será un placer, recuerda que tus amigos también son mis amigos.- dijo sonriendo la rubia.- ¿A que hora llegara el Sr. Philipz?

A las 7:00 estará aquí, y espero que tu también?.- dijo Charles en tono burlesco

¿Estas insinuando que soy impuntual acaso?

Por supuesto que no.- dijo soltando sonora carcajada.

La puntualidad, protocolo de reyes, derecho de caballeros y obligación de villanos. Alan era sin duda personalmente autoextricto en este ámbito, procurando siempre llegar a tiempo en todas sus citas ya fuera de negocios o personales, no hace falta decir lo importante que Alan consideraba esta velada, pues conviviría mas de cerca con la mujer que tanto lo había impresionado, no obstante esa no era la opinión de Candice, quien bajo a recibir al invitado sin pena ni delito hasta las 7:25 p.m.

Bien venido Alan, lamento la tardanza.-

Bien ha valido la pena, esperar por usted Sra. Collings, luce verdaderamente hermosa.-mientras besaba la mano de la rubia.

Gracias, es muy halagador para mi recibir sus comentarios, pero por favor llámeme Candy,

Entonces buenas noches Candy.-

Así es mejor ¿no cree?

Por supuesto.- increpó Alan sin soltarle la mano y mirando a sus ojos con aire apasionado, haciendo alarde de su galantería, Candy entonces pudo percibir las intenciones del caballero, pero prefirió ignorarlas.

El resto de la noche transcurrió sin más, entre la animada plática de Candy, las intensas miradas de Alan y el chispeante bromear de Charles, mientras por su parte los niños se entretenían con lo que podían. Noches como esta, se hicieron frecuentes en la casa Collings, entre tanto el Sr. Philipz y Candy comenzaron una buena amistad, salían a pasear por el vecindario de vez en vez, siempre en ocasiones informales y en compañía de Charles y los niños, pues la rubia se había negado a salir si no era de esa forma.

Cierto día, Candy quien ya se encontraba trabajando en el hospital Center de New York, regresó muy cansada a su hogar, después de dedicarle algo de tiempo a Charles y los niños, se retiro a su habitación, encontrándose al entrar en ella un enorme ramo de rosas rojas, con la siguiente nota:

Querida Candice,

Esta nota es mi forma de decirte que todo lo que tu inspiras

En mi nadie jamás lo había despertado, espero ansiosamente

Verte de nuevo, cuento los segundos, los minutos y las horas

Para volverte a ver.

Apasionadamente tuyo,

Alan Philipz

Candy miro fijamente la nota, había ya notado algo de Interés romántico en Alan, pero solo eran sospechas, ya que cada vez que Alan quería tocar el tema, ella desviaba la conversación hacia un rumbo más seguro para ella, pero esta nota que ahora él le enviaba, le confirmaba todas las cosas que ella no había querido ver, entonces comprendió que tenía que hablar con Alan, no era justo para el hombre sentir de una manera en que estaba segura ella, no sería correspondido, ella estaba segura que ya no volvería a amar a nadie, no más, había cerrado su corazón de manera que ya nadie podía herirla de ninguna forma.

Hacia ya muchos años que había cerrado las puertas de su alma, a la tierna edad de 17 años, Pero después Comprendió que no podía continuar sola por el resto de su vida, entonces Marck llegó a su vida, ese joven rubio que tanto la amó y tan diferente al resto de los jóvenes de sociedad que ella conocía, Marck era un joven sincero, amable y respetuoso pero a la vez, enérgico y firme, tenia ideas revolucionarias que solían escandalizar a los mas viejos y apretados dinosaurios de sociedad de su tiempo, Candy notó la peculiar forma de ser del joven y le agrado, de manera que cuando el le declaro su amor, ella pensó que tal vez con el tiempo, tal vez ...

Solo ella sabia lo mucho que había sufrido, el día de su boda siquiera había dejado que Marck la tocara, se había atemorizado y Marck con toda su bondad la comprendió, Pero ella sabía que tal situación no podría durar para siempre y la necesidad urgente del joven para con su esposa pudo más y cierta noche después de meditarlo Candy voluntariamente y tomando ella misma la iniciativa se convirtió en la Sra. Collings en todo el sentido de la palabra.

La ternura desplegada por el en su primera noche le hizo sentir que ciertamente no había errado en su elección, habían querido tener familia, pero cuando los hijos no llegaron el primer año no se preocuparon, pues eran jóvenes y con muchos planes por delante, después del segundo año, ellos comenzaron a dudar, pero no se culparon uno al otro, más bien decidieron tratarse médicamente y seguir intentando, pero el destino se interpuso de nuevo en su camino y cambió radicalmente su vida, dándole un giro de 180° grados.

Candy dejó a un lado la nota que sostenía entre sus manos, el remolino de su mente ya había comenzado a revolver sus recuerdos, quería detenerse, se recostó sobre la cama, cerró los ojos, cubrió sus oídos, no quería seguir, pero tampoco podía parar.

Habían tenido mucho trabajo en Hospital ese día, llegaron juntos a casa, habían estado trabajando doble turno por dos semanas seguidas, Marck era director del hospital, pero debido a una epidemia que estaba haciendo estragos en la comunidad y a la falta de personal médico, había dejado su cómodo puesto de jefe y se había puesto a trabajar hombro con hombre junto con los demás médicos del hospital, él y Candy ayudaban a cuantos podían en una frenética carrera por salvar las vidas de las personas que llegaban, después de dos semanas de trabajar sin descanso y una vez que la epidemia estuvo controlada, Marck le dio a su esposa una merecida semana de descanso y él mismo hizo lo propio.

Mientras su esposa subía el se quedo revisando con el mayordomo algunos asuntos, al entrar en la habitación encontró a su esposa, quien dormía apaciblemente, sonrió y el mismo hizo lo propio tomando su lugar junto a ella, durmieron hasta el día siguiente, en el que Candy se despertó con hambre, así que se levantó, pero al movimiento de su cuerpo, su esposo que estaba abrazado a su cintura se despertó también.

¿Vas a algún lado?.- pregunto Marck con voz adormilada.

Iba a buscar algo de comer, tengo hambre ¿sabes?.- explico la rubia sonriendo y después de pensarlo un poco añadió- ¿No crees que tal vez, es una buena señal?

Candy, no lo sé.- sabiendo a lo que su esposa se refería.- podría ser, si quieres puedo hacerte un chequeo después, aunque creo más bien, que esa hambre no es producto de un bebé A ver dígame Sra. Enfermera titulada ¿ha comido bien últimamente?

Marck sabes bien que no, casi no he podido ni respirar en los últimos días.

Pues yo estoy igual que tú, que tal si te llevo a comer fuera, ¿soportarías otros 20 minutos de espera?

Iremos al pequeño restaurante con porche de madera

Adivinaste,

Entonces sí.

Era un lugar mas bien pequeño, situado a las afueras del pueblo a 10 minutos de la granja donde Marck y Candy vivían, el lugar y el ambiente eran agradables y la comida muy sabrosa, después de comer y entre risas y bromas, Marck pidió la cuenta, se disponían a irse, de pronto algo llamó la atención del joven médico, dos hombres de color que estaban sentados en una mesa cercana, comenzaron a levantarse la voz y a discutir acaloradamente, Marck quien era un pacifista de hueso colorado vio aquello muy mal y decidió intervenir, no era la primera vez que lo hacía y casi siempre obtenía buenos resultados ya fuera o que pararan de pelear amenizándose mutuamente con encontrarse después o que ahí mismo ante las sabias palabras de Marck hicieran las pases, que Decir del maravilloso sentimiento que el hombre experimentaba al ver la mirada orgullosa de su esposa, pero esta ocasión Candy tuvo un mal presentimiento y sus presentimientos casi siempre eran atinados.

Espera aquí Candy, veré si puedo ayudar a esos caballeros.- ordeno Marck con una sonrisa, la última que esbozaría.

El corazón de Candy gritó más fuerte que nunca

Espera Marck por favor, esta vez no intervengas, tengo una mala corazonada.- dijo mientras sujetaba por el brazo a su esposo.

Vamos Candy, no pasa nada, solo los apartaré para que no se hagan daño, en este punto los dos hombres habían aumentado la intensidad de sus golpes y el ritmo violento de su pelea, Marck hablaba mas fuerte cada vez, uno de los hombres saco una navaja, se dirigió con fuerza a su contrincante, pero este lo desvió de un fuerte golpe hacia la dirección de Marck, después todo fue un ruido ensordecedor, luego silencio, el joven médico abrió sus ojos, estaba en el suelo, veía todo borroso, había sangre su sangre, entonces el rostro angustiado y lleno de lagrimas de su esposa llamo su atención, podía escuchar a lo lejos, los gritos de ella pidiendo auxilio.

Candy comenzó a llorar amargamente, tenía entre sus brazos el retrato de su esposo, aun podía escuchar sus propios gritos desesperados pidiendo que la ayudaran, mientras los asesinos de su esposo huían, el solo había querido ayudar y en vez de eso había encontrado su propia muerte.

Alguien toco a la puerta y Candy quiso ignorar a quien fuese, pero la persona en cuestión no desistió y siguió tocando, así que como en otras ocasiones Candy, se tragó su dolor se limpio las lágrimas y se levantó a abrir la puerta.

Candy, querida ¿pasa algo?.- pregunto Charles preocupado al ver el rostro afligido de su nuera.

No nada, yo sólo, sólo. – tartamudeo al momento que comenzó a sollozar de nuevo.

Marck ¿no es cierto?.- adivino el hombre al ver el retrato en los brazos de la rubia

Ella no respondió, más bien le dio la espalda a su suegro.

Candy entiendo lo doloroso que fue para ti la muerte de mi hijo, incluso tal vez tu puedas comprender como me siento yo al respecto, pero ha pasado tanto tiempo, no puedes pasar el resto de tu vida así, encerrada en esa soledad, no puedes pasar tu vida pensando en el pasado.

No espero que lo entiendas Charles, es solo que lo extraño tanto, me hace tanta falta, extraño su risa, su voz, sus bromas.- dijo tratando de controlar su llanto

No Candy, lo que tu extrañas es su compañía no a él.

Charles!!.-

No me mires así, sabes que digo la verdad yo tengo razón y tú mi querida niña deberías buscarte un esposo buscar de nuevo tu felicidad.

No voy a casarme de nuevo Charles, ya lo habíamos hablado.-

Los sé, pero si vuelves a enamorarte, no te culpare si quieres rehacer tu vida, al contrario estaré feliz por ti. Solo venia a decirte que la cena esta lista.- concluyó el hombre.

No tengo hambre, pero gracias de todas formas, por todo.- Charles le sonrió y cerro la puerta tras de si dejando a una Candy pensativa quien se quedo viendo las flores que Alan le había mandado

Alan philipz estuvo cortejando a la rubia por un tiempo, pero al no ver resultados, decidió que lo mejor sería ser mas directo con ella, así que cierto día después de cenar, mientras recorrían el jardin Alan toco el tema.

Sabes el principal motivo por el cual vine hoy Candy, es acerca de ti y de mí.- Candy quiso interrumpirlo, pero antes de que pudiera decir nada, Alan se adelantó.- se lo que opinas del matrimonio Charles me lo dijo, pero por favor escúchame, tengo 32 años de edad y nunca me había enamorado antes, tu eres la primera mujer que veo realmente, y yo necesito que me des una oportunidad.

Eso es muy tierno de tu parte Alan, pero yo... No pienso casarme de nuevo, agradezco tus intenciones pero no tiene caso hablar de algo que no será.- sorprendiendo a Alan por su manera aun mas directa, pero el no iba a darse por vencido tan fácilmente.

Pero Candy, el matrimonio suele estar lleno de bendiciones cuando hay amor y te aseguro que hay amor en mí, además a mi lado no te faltaría nada, ni a ti ni a los niños.

Si Alan, pero en mi no hay amor, además para que quiero yo un esposo, no hay nada que no tenga que un esposo pueda darme.

¿Qué tal hijos?.- pregunto Alan mirando una oportunidad

Tengo a Ann y Bryan.- contesto cortante la rubia.

Pero, ¿hijos propios?

Perdí la ilusión de tener un hijo propio hace mucho tiempo, pero no es de eso a lo que has venido.- hablo la rubia cambiando de tema.

Así es, he venido a hablarte de una vida nueva, de empezar de nuevo, de formar una familia propia, he venido a pedirte una oportunidad para demostrarte que puedo ser un buen esposo.

Alan lo ciento, pero ahora tengo muchas responsabilidades con Ann y Bryan, no tengo tiempo para novios, no soy una niña de 17 años.

Entonces permíteme ser un amigo especial, sin compromisos, si no llegas a sentir más por mí, entenderé, pero dame la oportunidad.- suplicó el mozo

Candy miro a Alan, sus ojos hablaban más que todo lo que sus labios habían dicho.- Esta bien, pero luego no te quejes, si no es lo que esperabas.- dijo bromeando la rubia.

Con esto se cerró la conversación, de ahí en adelante todo sería cuestión de tiempo.

Ann había estado más nerviosa y reservada que de costumbre, el periodo escolar haba ya comenzado días atrás, por fin las vacaciones de verano habían terminado y a pesar de ser una jovencita inteligente y estudiosa, Ann no había querido asistir a clases, Candy se lo había permitido los primeros dos días, comprendiendo los nervios de la chica, pero tal parecía que en vez de mejorar las cosas con Ann, empeoraban, así que Candy decidió que era tiempo de que la niña se incorporara a clases, lo cuál molestó enormemente a la chica y se encerró en su habitación, evitando incluso a Bryan, quien era con el único con quien hablaba durante esos días, estaba tan molesta que no medía sus palabras y cierta tarde que Ann había bajado a hurtadillas a la cocina por algo de comer, se topo con Bryan y la bomba explotó.

Porque te molesta tanto mamá Ann.- pregunto el niño a su hermana

Cállate Bryan, nunca, nunca jamás la llames madre que no lo es, te lo he dicho miles de veces.- hablo furiosa Ann

Si lo es.- contesto Bryan

No lo es, es sólo una mujer liviana, ya te lo dije pero eres tan tonto.-

No es verdad, además si no tenemos a mami aquí, es sólo por tu culpa.- acuso el niño

Cállate Bryan.- le grito Ann desesperada.- Nunca vuelvas a decir eso, ¿oíste?

Es la verdad, tú los mataste, mataste a papá y a mamá

Te dije que te callaras.- grito Ann al momento que se abalanzaba contra Bryan llorando y aventando todo a su paso.

En ese momento Candy que al escuchar los gritos había ido a ver que pasaba, entró en la habitación, percatándose de lo que estaba ocurriendo, corrió hacia los niños separándolos, mientras ambos lloraban.

Cállate, Cállate.- seguía gritando Ann, mientras su hermano se abrazada de la falda de Candy.

Basta Ann.- ordenó Candy con firmeza.-¿quieren decirme que esta pasando aquí?

Ann, no vas a decirme nada.- pregunto ante el endurecido rostro de su sobrina, la cual no tenia ni la más mínima intención de contarle a su tía lo acontecido.- Bryan?.- preguntó Candy suavizando la voz.

Ann empezó.- dijo sollozando el pequeño, mientras volvía a abrazar a su tía.

Ann ¿qué fue lo que pasó? puedes decírmelo.- agregó en el mismo tono suave.

Trataba de abrirle los ojos a mi hermano, sobre el tipo de persona que es usted.- dijo cínicamente la chica.

¿Y que tipo de persona soy?.- pregunto la rubia sintiendo que su sangre comenzaba a hervirle por dentro.

Una mujerzuela liviana ¿qué más?

Candy muy molesta y sin medir las consecuencias de sus actos soltó sonora bofetada en el rostro de su sobrina, ¿qué era lo que estaba pasando? Por más que intentaba acercarse a su sobrina, simplemente ella no quería, y se alejaba cada día más lastimándose y lastimando a su hermano y ahora la insultaba sin motivo alguno.

Ann miro a Candy sorprendida, esta era la primera vez que alguien la abofeteaba, notó que en sus ojos había lágrimas, entonces recapacitó brevemente en lo que había dicho y sintió vergüenza, esa no era la misma Ann que su madre y su padre tanto amaban, ¿dónde había quedado esa niña agradable que solía ser?

Así que sin más salió corriendo de la habitación, mientras Candy se mordía los labios para no llorar.

Lo ciento.- dijo Bryan tallándose los ojos

Esta bien Bryan, ahora ve a tu habitación, estas castigado.- dijo Candy tranquilamente

Pero ¿y Ann?.-

Hablaré con ella, luego que limpie este desorden.- mirando hacia la leche, harina, huevos y demás cosas que estaban esparcidas en suelo de la cocina,. Resultado de la pelea.

20 minutos después Candy se dirigió a la habitación de Ann, tocó la puerta pero nadie respondió, pensando que tal vez seguía enojada, decidió abrir la puerta, que solo estaba emparejada y sin seguro, entro sin permiso, tal vez Ann se disgustaría aun más, pero era necesario que se aclararan ciertas cosas esa misma noche. Cuando Candy entro en la habitación pudo notar la oscuridad que había, no podía ni siquiera distinguir la silueta de la niña, quien debería estar recostada en la cama se acerco mas y entonces se encontró con la sorpresa de que Ann no estaba en ella.

Salió apresurada y se topó con Charles, quien estaba en compañía de Alan quien había ido a visitar a Candy, pero la rubia no le presto ni la mas mínima atención al invitado.

Charles ¿no has visto a Ann? No es está en su habitación

No, no la he visto, estará por ahí

La vi corriendo rumbo al parque cuando venía hacia acá.- intervino Alan

¿La viste? - pregunto desesperada Candy

¿Que sucede Candy?- toco el turno de Charles.

Es que reñí con ella, creo que esta vez me extralimité y salió corriendo, pensé que estaría en su habitación pero, Dios mío oscurecerá muy pronto y no conoce bien el vecindario

Espera Candy primero lo primero, tienes que calmarte.

Si, lo ciento.

Bien yo saldré a buscarla, charles acompáñame, Candy tu quédate aquí por si decide regresar.

Así fue como Alan y Charles salieron a buscar a la pequeña, quien ya se encontraba en problemas.

Candy estaba sola en la habitación, miraba una y otra vez por la ventana, las palabras de Ann y la bofetada que ella le diera, resonaban vez tras vez en su mente, de pronto la pequeña figura de Bryan llamó su atención.

Bryan que haces aquí? Deberías estar durmiendo

No podía, ya regresó Ann.- mientras se tallaba los ojos

No, Alan y Charles aún la están buscando.-después de un momento pregunto al niño.- Bryan, cual fue el verdadero motivo por el que pelearon esta tarde?

Si te lo digo, Ann se va a molestar conmigo.

Bueno, Ann no se va a enterar.-

Después de dudarlo un poco, Bryan habló.- es que le reproché que mamá no esté aquí.

Por que hiciste eso Bryan.- preguntó molesta Candy

Porque por culpa de Ann mamá y papá murieron.

Pero Bryan ¿por qué dices eso?.- comenzando a sentirse mareada y sin entender muy bien las razones que podría tener el niño para decir semejante cosa.

Esa había sido una semana de fiestas y reuniones para los Cornwnell, Any y Archí, acostumbraban llevar a sus hijos a todos los eventos sociales, Ann que para entonces ya tenía 10 años, había comenzado a desarrollar su cuerpo demasiado pronto y empezaba a llamar la atención de los jovencitos, ya que además su carácter fuerte le daba la apariencia de una chica de 12 años y no 10. Había esperado cierta fiesta con evidente emoción, ya que a esa misma asistiría también Brando Londwood un jovencito de 14 años del cuál Ann estaba enamorada, no obstante por otro lado, Ann había estado molestando a Bryan porque no iría a tal evento ya que en esos días estaba resfriado y sus padres decidieron no llevarlo, así que Ann se divertía con el asunto, no fue hasta que Any se dio cuenta de lo que estaba haciendo su hija y decidió castigarla el mismo día de la fiesta "no irás" había dicho la morena.

Ann pensó que haciendo meritos son su papá al final se le revocaría el castigo, así que se alistó, cuando bajó Any la miró sorprendida, "pensé que te dije que no irías" repuso la morena, Ann entonces buscó En la mirada de su padre aprobación, pero no la encontró, fue entonces que comprendió que sus padres no estaban jugando y por ende estaba a punto de perderse uno de los eventos sociales del año, decidió por tanto tragarse su orgullo y comenzar a rogar que se le perdonara pero sus padres ya habían tomado la decisión, (ser padres nunca es fácil.) Ann, quien estaba muy molesta y había perdido los estribos comenzó a alzar la voz, pero Any y Archi no cedieron dejando a una Ann muy molesta que entre su frustración y enojo les grito desde la ventana de su cuarto

"espero no regresen nunca, nunca más".

Sus palabras serían proféticas, 6 horas más tarde el tío Alberth fue por ellos con la triste noticia del accidente de sus padres, Ann se culpó por ello, ella lo había deseado y a veces los deseos se cumplen.

Candy estaba en shock jamás había imaginado la triste historia ahora entendía el porque de muchas cosas, pobre Ann cuando debía estar sufriendo al considerarse responsable de algo de lo que en realidad no lo era.

Bryan ¿por qué nunca antes me lo habías dicho?

Ann dijo que no debía decirlo a nadie o se la llevarían lejos y jamás volvería a verme, dijo que tenía mucho miedo por lo que hizo.

Bryan quiero que me escuches con atención Ann no hizo nada, ella no mató a tus papas, eso fue un trágico accidente que paso pero nadie es culpable por ello.

Pero Ann lo deseó, lo deseos se cumplen

No Bryan, ¡¿Sabes lo que un accidente es?! Es algo que no esta en nuestro poder controlar y lo que le paso a tus padres fue solo una terrible coincidencia, un accidente, no es culpa de Ann ni tuya ni mía ni de nadie más.

¿Entonces no van a llevársela?

Por supuesto que no, pero no podré cumplir la promesa que te hice ya que tendré que hablar con ella, ¿esta bien?

Esta bien.

Pero Candy ni siquiera imaginaba lo que vendría después.

Continuara….