Chapter 4
Mil gracias por su apoyo, no los entretengo más y aclaro que sí, efectivamente habrá unos besitos entre Claire y David, no pasará a más por mi propio bien emocional y el de ustedes jajaja… Dejemos lo más intenso y apasionado para nuestra parejita preferida. Pero espero que realmente les haya quedado claro, siempre hay mucho drama en una novela (Al menos de las mías XD)
BESOS Y CHOCOLATES BLANCOS DE ESOS DE LENGUITAS DE GATO bien ultra deliciososajhsdgdaghd *0* 3 XD
Pero sobre todo, besos y una caja inmensa llena de super lengüitas de gato directas hasta Venezuela para MariangelaGuzman que nunca me perdió la pista y ha estado siempre ahí para que continuara la historia :')
Como le dije a ella, este capítulo va para ti y la actualización es gracias a tu ánimo. GRACIAS, eres la mejor. Te mando un abrazotote :3
Sin más, no se aburran ni se tropiezen, ahí les va ¡GRACIAS A TODOS, ESPERO LES GUSTE!
Amor Cautivo
Capítulo 4
Sintió los tibios y duros labios de David sobre los suyos. Abrió los ojos como platos y no supo por qué no se despegaba de ellos, lentamente volvió a su mente el recuerdo de Leon y Ada, sintió celos y una desesperación creciendo mucho más que aquella oleada de calor que comenzaba a estremecerla. Pensó en Leon y en lo que podría ser el sabor de sus labios ¿Se iba a comparar un poco con los del capitán? Enrolló sus brazos alrededor del cuello de David y profundizó el beso. Sabía que lo que hacía estaba mal, ella amaba al joven rubio y lo único que hacía era dejar salir toda aquella frustración que sentía por no poder tener a Leon de esa forma, tan único y especial, tan sólo para ella.
El capitán Fillister se separó de ella para mirarla a los ojos. Claire aún permanecía con su cuerpo desnudo dentro de la bañera, segundos después carraspeó y se separó de él mientras se sumergía un poco más en el agua. David comprendió lo incómodo de la situación y salió del baño sin decir alguna palabra.
Pasaron unos minutos después que Claire decidiera salir con una toalla enredada a su esbelta figura. Ambos se miraron y se acercaron con paso lento. La pelirroja se sentía apenada por la situación y por lo que acababa de suceder, iba a pedir una disculpa cuando los brazos de David la sostuvieron por la cintura y volvió a capturar sus labios húmedos.
El mundo pareció dar vueltas mientras la lengua del capitán intentaba abrirse paso entre su boca. Claire pensó en lo confuso de la situación mientras no sabía si corresponder a tan arrebatado beso. Por un momento todas las emociones que sintió al volver a ver a Leon le golpearon el pecho con estruendo, después el miedo por lo que se iban a enfrentar y la imagen de su difunto novio Piers apareció de entre las sombras. Tantas imágenes atascaban su mente de forma estruendosa, apretó los ojos mientras respondía tensa al beso de David.
Las manos del capitán jugueteaban con la toalla hasta que llegaron al justo amarre de ésta misma. Con un movimiento suave y lento intentó desprenderla de aquella tela cuando la pelirroja se movió hacia atrás llevándose una mano a su pecho, agitaba, temerosa y un poco ansiosa.
Era lógico que había una atracción entre ellos, lo sentía David en el puro fuego que sintió con la primera exploración que hicieron sus bocas. Claire cambió su semblante a uno lleno de tristeza y ahogó el llanto, ambos se miraron por eternos segundos hasta que el intercomunicador los sacó de sus pensamientos.
David fue el primero en reaccionar y caminó hasta la computadora dando un toque a una de las teclas haciendo que abriera una ventana con la imagen de Chris Redfield desde el otro lado.
Claire tomó su ropa y corrió hacia el baño para alistarse, eso le daría un par de minutos para aclarar la mente y concentrarse en lo que estaba por venir.
-Tienes que estar bromeando…-dijo Chris desde el otro lado de la computadora.
David negó con la cabeza y tragó saliva, no sabía si estaba nervioso por el beso de Claire o porque realmente no había pensado en lo grave de la situación.
-Es mucho peor que eso Chris ¿vienes para acá?-la voz de David parecía entrecortada.
El mayor de los Redfield se tomó la cabeza con una mano mientras se alborotaba el cabello.
-En estos momentos estoy saliendo para allá con mi equipo, espero que estén listos, me pondré en contacto con ustedes para ver la ubicación de nuestro encuentro-hizo una pausa para después agregar:-Cuida mucho a mi hermana.
Chris cortó la comunicación y un escalofrío corrió por su columna ¿Cuidar de su hermana? Dios santo, estaba a punto de desnudarla cuando la situación no estaba para nada tranquila ¿Qué le podría decir al Redfield? Exhaló un suspiro lleno de cansancio, tenía que concentrarse, sus vidas estaban en peligro, primero habría que deshacerse de todo este mal si es que se podía.
Claire salió del baño con más decisión que nunca, se colocó unos guantes que dejaban sus dedos libres mientras caminaba en dirección a David, su ahora short de mezclilla desgastado y una blusa de manga hasta los codos color negra le daban cierta actitud intimidante, se colocó las armas a los costados de su cadera y sus bien conocidos cuchillos en las piernas. Tomó su escopeta y colocándose en la espalda por fin miró al capitán a los ojos.
-¿Y bien, qué ha dicho mi hermano?
La voz de Claire parecía de lo más segura, nisiquiera titubeo y el semblante que tenía hace un par de minutos mientras se encontraba besándola, habían desaparecido por completo.
-Claire, yo…
David intentó hablar cuando la pelirroja decidió alzar su dedo índice mientras lo movía de forma negativa.
-No, David… no más juegos tontos-. Sin más ni menos, lo dejó callado por un par de segundos hasta que frunció el ceño y resopló.
-Tú hermano viene en camino, nos reuniremos en cuanto nos mande la ubicación.
Claire asintió y le dio la espalda: -Esperaremos entonces.
Dicho eso sacó un teléfono móvil de una de sus bolsas y tecleó un número.
-¿Sherry? Soy Claire Redfield ¿tienes ganas de venir a Rusia?-Lo último lo dijo con una media sonrisa en su rostro mientras David no comprendía lo que pasaba.
Chris Redfield tenía un par de documentos en sus manos mientras caminaba apresurado hasta el avión privado que los esperaba a él y a su equipo.
-¿Estás seguro que no quieres que vaya?-Jill Valentine estaba siguiéndole los pasos con una mueca en el rostro.
El capitán Redfield movía el rostro negativamente y de re ojo miró a Jill: - En verdad es peligroso, no quisiera ponerte en peligro pero sobre todo eres la única persona que podría dirigir esta misión.
En ese instante se detuvo y miró a la rubia con tristeza: -¿sabes que…me importas, cierto?
La muchacha se sonrojó y bajó la mirada: - Pero eso no significa que no sea capaz de poder hacerlo-replicó la muchacha.
Chris apretó los documentos en sus manos y se los dio a uno de sus compañeros de elite para poder sostener a Jill por los hombros.
-En verdad, he hecho suficientemente mal en comendar esta misión a mi hermana, apenas y podré protegerla a ella, no podría cuidar de ambas-. Chris agachó la cabeza unos momentos y después alzó para mirar su pálido y níveo rostro de Jill. - ¿Lo entiendes, cierto?
Los ojos de Jill mostraban compasión por aquel hombre al que había amado secretamente por tanto tiempo, solo pudo asentir y aceptar el hecho de que Chris amaba mucho a su hermana y que obviamente estaba interesado por el bienestar de ella por igual.
-Ve y resuélvanlo-dijo la muchacha con esperanza mientras depositaba un rápido y corto beso en los labios duros Chris.
El moreno se sorprendió por aquel acto inocente de Jill, y comprendió que había atinado a que sus sentimientos eran correspondidos por la rubia. Con mayor razón procuraría que todo se solucionara y poder cuidar de Claire para poder hablarle de este nuevo y desconocido sentimiento para él.
Sin más ni menos abordó el avión sin antes brindarle un abrazo a Jill.
Al abordar los miembros de B.S.A.A. tomaron sus armas y colocaron ciertos dispositivos de rastreo en sus brazos. Al alistarse Chris se posó frente a todos y comenzó a hablar con un tono bastante serio, intimidante.
-Si bien nos hemos enfrentado a mutaciones gigantescas y abominaciones mutantes bastante peligrosas, debemos tener presente que esto pinta mucho peor que lo anterior según los informes y las investigaciones que mi hermana Claire Redfield y el capitán de la división de la Antártida David Fillister nos han proporcionado, intentan resucitar muertos de la guerra fría convirtiéndolos en poderosas mutaciones que no contagiarán un virus, pero que sin embargo hará que puedan someter a la población de una forma sádica y violenta. Si bien la segunda guerra mundial causó miedo y pavor entre las personas, imaginen muertos con el rostro deformado y sonido guturales que emanen de sus bocas para ejercer control en la humanidad.
Al hacer una pausa, los agentes se miraron entre sí para poder hacer algún tipo de comentario. Chris continuó enseguida.
-Seremos precavidos, lo importante es siempre mantener la calma y tener la suficiente prudencia para poder vencer al enemigo, salvar gente, cuidar de ella y procurarla es nuestra prioridad. Será una misión difícil, pero confío en su gran capacidad para enfrentarse a este tipo de situaciones-. Chris miró a cada uno de ellos, grabándose en la mente el rostro de cada uno de ellos.- Lo lograremos muchachos, nosotros podemos hacerlo.
Entre todos se dedicaron miradas afirmativas mientras su corazón y mente se preparaban para lo peor.
Chris se quedó callado por unos segundos y miró por la ventana del avión que había despegado hace rato. Tenía fe en su equipo, en su hermana y en su viejo compañero David. Pero no podía evitar sentir aquel mal presentimiento que ni en todos sus años de hacer el mismo trabajo había podido sentir. Se preguntaba cómo es que iba a terminar todo esto, cómo es que existiera tal maldad en los corazones humanos. Su familia le había inculcado gran respeto hacia la vida humana, animal, hasta a la misma naturaleza. Le invitaron a creer que hay una vida después de la muerte y que existen ciertos tipos de leyes que juzgan la vida humana, se preguntaba si esas personas no tuviesen miedo de sufrir al morir, después de eso siquiera, miedo de Dios.
Tan sólo esperaba que Claire estuviese bien y que sea lo que fuese por lo que vino a esta vida, como principal objetivo era cuidar de su hermana, como fuese, por el resto de sus días.
Sintió una punzada en su corazón, cerró los ojos por unos momentos y suspiró.
Después de unas cuantas horas visualizaban el territorio ruso con impaciencia y expectación. No sólo Chris sabía lo que sus latidos desboscados querían decir, cada uno de los miembros del equipo lo sentían. Ese aire frío característico de la ciudad no les calaba hondo en vano. Lo peor se acercaba. Todos lo sabían.
Se limpió la frente perlada de sudor en cuanto perdió de vista a la mutación extraña. Había dado con alcantarillas que lo sacaron de su alcance y sobre todo le habían dado la paz y el aire que sus pulmones necesitaban en esos momentos. Un par de minutos para que su corazón se calmara y otros más para comprender lo que sucedía. Leon S. Kennedy aliviado después de un gran susto y un maratón que casi le costó la vida. Y es que literalmente la muerte le estaba pisando los pies.
Caminó vagamente por el callejón en el cuál había salido, observó a la gente que caminaba tranquilamente sin pensar ni tener la mínima idea de lo que estaba debajo de ellos. Miraba el alrededor cuando posó sus ojos en una pareja que se besaba. Su semblante se tranquilizó y supo en ese instante que lo que más temía no era poder morir con ese engendro, si no el hecho de no volver a ver aquellos ojos verdes de la muchacha que le robó el corazón con una sonrisa.
Siguió caminando con pesadez, nunca le habían dolido tanto las piernas, las sentía arder. Se recargó en la pared mientras suspiraba más tranquilo ¿En qué se debía concentrar? En los ojos de Claire o en la batalla que se avecinaba. Sus pensamientos fueron interrumpidos cuando el celular sonó desde su bolsillo. Era Hunnigan. Dudó en contestar por un momento, sabía que de alguna forma aquella mujer sabía la verdad acerca de esa misión y de aquel dispositivo que el perdió en manos de Ada. Segundos después, contestó:
-¿Sí?
Ingrid Hunnigan hizo una pausa antes de hablar y después, finalmente habló.
-Leon, supongo que ya lo sabes…
Leon enarcó una ceja ¿Era una broma? ¿Entonces estaban jugando con él?
-No puedo creer que pudieran estar de acuerdo en algo tan descabellado y horroroso como esto.
Ingrid parecía indignada por el tono que Leon utilizó al hablarle, estaba furioso, molesto.
-No tenía idea de lo realmente malvado que era, hasta después que te mandaron, Leon…-se calló por un momento y habló más bajo-…No tenía ni la menor idea de lo que contenía aquel dispositivo, supe que era algún tipo de experimento, pero no más que pruebas científicas que el pentágono realizaba.
El rubio parecía no creerle ¿Ingrid no sabiendo realmente a lo que le mandaba? ¡Sí, claro!
-Sé que no me crees…-parecía haberle leído el pensamiento-..Pero honestamente es peor de lo parece-calló una vez más y suspiró con angustia-. Leon, el gobierno de los Estados Unidos parece haber hecho algún tipo de tregua con Rusia ¿Supongo que sabes lo que significa no?
Se le enchinaron los cabellos al joven agente ¿Qué diablos pensaban esas personas?
-¿Y a qué viene toda ésta información Hunnigan?- Leon parecía exasperado, no había otra cosa que le pudiera inquietar ahora más que eso.
-He decidido recopilar cualquier información necesaria para poder ayudarte en esto, no trabajaré para que se realicen este tipo de cosas. Leon, he confiado en ti a lo largo de los años y creo que tú también me conoces, te ayudaré en todo lo que pueda y buscaré lo que sea para acabar con esto…
El muchacho de ojos grises pareció no querer creerlo, pero no pudo evitar sentir nostalgia al saber que efectivamente Hunnigan no era mala y que realmente lo único que hacía siempre, era ayudarlo.
-¿Y no te meterás en problemas por esto?-le dijo con preocupación el hombre.
Hunnigan suspiró: - Por mí no te preocupes, apenas y sospechan de que tú sabes de todo esto, finjamos que no sabemos nada y revirtamos el efecto.
El rubio sonrió.
-Tú sabes qué hacer Hunnigan…
La muchacha pareció adivinar su sonrisa desde el otro lado de la línea y lo imitó.
-¿Por el momento, hay algo en lo que pueda ayudarte?-dijo la mujer.
Leon lo pensó un momento, pero bastó tan sólo un par segundos para saber la respuesta.
-Claire Redfield…-dijo con una sonrisa de oreja a oreja.
En cuanto pisaron tierra rusa, los agentes de la B.S.A.A. se pusieron en marcha dirigiéndose a un antiguo acueducto que yacía desde las afueras de la ciudad hasta el capitolio. Chris no tardó en marcar a su hermana por el móvil.
-¿Claire?
La voz de su hermana lo había tranquilizado y apenas supo que se encontraba bien y lista para la acción lo hizo soltar una risa: - Toda una Redfield ¿no?- . Le dijo mientras la delicada voz de su hermana se dejaba oír.
-Tengo un poco de ayuda, Chris…-dijo Claire desde el otro lado del teléfono.
El moreno torció la boca: -¿Qué quieres decir?
Claire se aclaró la garganta y dijo con seriedad.
-Se trata de Sherry Birkin y Jake Muller.
Antes de que Chris pudiese protestar la pelirroja lo calló de súbito.
-Debes confiar en mi hermano, sabes que después de lo de China, ambos se han convertido en la clave específica para poder erradicar lo que antes fue. Y tienen información valiosa.
El mayor de los Redfield asintió en cuanto a la respuesta de su hermana. Sabía que debía confiar en aquel espíritu intuitivo de ella y sobre todo en la que había sido su amiga, Sherry. No tenía mucho aprecio por aquel muchacho que conoció en China, pero sabía que contenía cierto ADN que lo hacía bastante especial.
-Las coordenadas de ubicación se las he mandado al GPS, Claire, tengan bastante cuidado… nos encontraremos en el camino y planearemos la estrategia.
Al colgar el teléfono, la pelirroja no podía pensar en otra cosa, más que en el nerviosismo que le causaba todo aquello, no había sido nunca necesario que se juntaran todos para poder vencer y conocer este tipo de acontecimientos.
Sabía que tarde o temprano se encontraría con Leon, conocía su actitud y sobre todo la seguridad con la que hacia su trabajo, deseó con todas sus fuerzas encontrárselo para que al menos, todos juntos pudiesen ayudar. Y definitivamente debía dejar todo aquel sentimiento que tenía hacia el rubio a un lado, nada de sentimentalismos debían poder entrometerse en la misión o podría arruinarla.
Dios sabe cuánto esperó para poder volver a ver a Leon, y si bien no fue la forma ni el caso, estaba agradecida de haberlo visto. Aunque tampoco contaba con la presencia de David y aquel inesperado arrebato de pasión que la inundó debido a la ira y la acongoja que sintió al ver a Ada, a Leon defendiendo a esa mujer, para ser más precisos.
Ahora debía de ser aquella Claire que siempre estuvo dispuesta a ser y que nadie tomó en cuenta, estaba más que decidida a mostrar aquel lado salvaje y fuerte que caracterizaba a su hermano, aquel lado que caracterizaba a todo un Redfield.
Continuará…
