Capítulo 4: Rumores
-Ohhhh… -Lei Kung había pasado cinco días seguidos dentro del Dungeon, con una mochila llena de cristales y con las provisiones agotadas, decidió salir para reabastecerse, e iba por el piso diez cuando se encontró con un grupo de aventureros que se encontraban peleando con un grupo de Warshadows, unas criaturas de aspecto humanoide con más o menos metro setenta, completamente negros a excepción de una roca roja en medio de su cabeza, equipado con largas y grandes garras; el grupo de aventureros, ignorando al joven Lei, siguieron su lucha, pero había algo raro en la situación, las Warshadows aparecían demasiado rápido, tanto que la sala por donde él estaba cruzando se encontraba repleto de ellos.
Lei, sin darle importancia a su alrededor, iba caminando tranquilamente como si nada, como si no hubiera nadie ahí.
-¡Hey! ¡Tu! ¡El prum de pelo negro! ¡Lárgate o morirás! –Gritó el aventurero que estaba al mando del grupo, su advertencia se basaba en la posición de Lei, ya que él podría huir fácilmente por donde entró, sin embargo, este no parecía oírlo, o más bien, lo ignoraba.
-… aún me pregunto… ¿Por qué no electrocutaste a Bell? –Murmuró y luego miró su espada- ¿Acaso te gustó el chico? ¿Olvidaste que yo soy tu esposo? –Con el ceño fruncido, el joven llegó a la mitad de la gran recamara, en ese momento, mientras él caminaba, un Warshadow le saltó encima- ¿Um? –Sin sacar su espada, sin moverse, apenas levantó la mirada y el Warshadow solo se volvió polvo y ceniza dejando atrás un cristal purpura.
-Ugh –Uno de los miembros fue herido en el brazo derecho, su espada cayó y el Warshadow estaba a punto de rematarlo.
-… -Lei miró a su alrededor, en segundos, pudo calcular el ritmo de regeneración del enemigo, las posibilidades de salir que tenían los aventureros y qué tanto podrían darle en el gremio cuando saliera y vendiera los cristales que recolectó en la semana.
-¡Ahhh! –La arquera del grupo soltó un grito de temor al ver como dos Warshadows se abalanzaron contra ella, por reflejo la chica se agachó cubriéndose la cabeza, simplemente esperando su aniquilación, pero… eso no pasó… de hecho no pasó nada.
-O-Oigan… -Balbuceó uno de ellos- ¿Q-Qué pasó…? –Preguntó el sujeto.
En un instante, todos los Warshadows que estaban ahí, desaparecieron dejando en el suelo docenas de cristales.
-¿Q-Quien lo hizo? –Preguntó el líder, pero nadie respondió.
-C-creo… que no importa… salgamos de aquí antes de que vuelvan los monstruos –Dijo la arquera.
Los aventureros asintieron y mientras recogían los cristales rápidamente notaron que faltaba alguien.
-El prum… ¿Dónde se metió? –Preguntó el líder.
A la salida del Dungeon.
-¡YEAHHHHH! –Gritó con fuerza el joven- ¡La luz del sol es genial! –Sus ropas apestaban, estaban rotas y lo hacían ver como un mendigo- (Supongo que debo comprar algo de ropa… y comida…) –Se estiró con fuerza y se encaminó al gremio- aahhhh… -Bostezó- tengo sueño… -Sus orejas se doblaron hacia adelante- tengo que dormir –Caminando tranquilamente entró al sector comercial y de casualidad se topó con Bell, sin embargo este estaba hablando con una chica de pelo gris, esta le estaba entregando una caja pequeña- (Bell…) –De repente su espada soltó una pequeña descarga eléctrica- ¡! ¿Eh? ¿Qué pasa? Ese es Bell… -Lei golpeó suavemente la vaina de su arma y luego siguió caminando- (¿Qué pasa con ella… no hizo eso la última vez?) –La reacción de su espada le dejó pensando, tanto que no vio a una chica que cargaba una canasta, los dos se estrellaron, ambos cayeron al suelo- auch… -Soltó Lei, luego levantó la mirada y frente a él había una chica joven, cabello corto, de un color verde amarillo- Oh, disculpa –Inmediatamente, Lei se puso de pie e intentó ayudarla a pararse, pero ella lo hizo sola, con la mirada seria, la chica le ignoró y empezó a recoger aquello que se había caído cuando chocaron, unas frutas- déjame ayudarte –Sin darle importancia a la indiferencia de la chica, el joven la ayudó levantando la fruta, al terminar, la chica le agradeció y rápidamente se fue.
-Extraño… -Lei se le quedó mirando, la chica era una elfa de cabello verde-amarillo, vestida de maid en verde y blanco- ah… -De repente, una idea se le cruzó por la cabeza- y-yo… parezco un mendigo… d-de seguro… la asusté… -Lei se sacudió la cabeza y empezó a correr hacia un hotel que conocía- me daré un baño, y luego pensaré en… ¡Pero no tengo dinero! –Corrigió la dirección y fue directo al gremio.
Al entrar, lo hizo con una capucha puesta, buscó rápidamente la caja de intercambio y se topó con una media elfa de cabello castaño y ojos verdes.
-H-Hola… -Le saludó con la mano en la boca- di-disculpe, pero al gremio solamente pueden ingresar los aventureros…
-… si, por eso vine –Aún con la capucha encima, Lei no podía evitar sonrojarse, su apariencia y el hedor que transmitía era vergonzoso- em… vine a cambiar esto… luego me iré –Bajo la capa, Lei cargaba su mochila llena de cristales; al levantar la capucha, dejó ver su espada.
-Oh, usted es un aventurero, yo… lo siento –La chica, avergonzada por su comportamiento, hizo varias reverencias- perdone, de verdad lo siento, mi nombre es Eina Tulle.
-Eina-san, no se preocupe, mi apariencia… no es para menos, de hecho vine porque necesito dinero para comprar ropa y comida.
-S-Sí, por favor, por aquí, yo haré el cambio –Eina le guío hasta el mostrador, donde, con una sonrisa, le atendió- ¿Cuánto material traes para cambiar?
-… am… bien, no sabía que había que contarlo… -Dijo mientras tomaba su bolsa y la ponía sobre el mostrador, esta era tan grande que cubría ambos lados del mueble.
-… -Eina se quedó muda- ¿Q-Qué…? No… ¿Cuánto… cuanto tiempo estuviste en el Dungeon?
-Am… cinco días… -Lei retrocedió un paso- ¿Acaso hay límites de tiempo o cosas así?
-No… no… cinco días… cinco días… ¡¿Cinco días?! ¡¿Tú solo?!
-Ah… sí, yo solo…
-T-Tu… tu… no te había visto antes…
-No, soy… extranjero, mi nombre es Lei, Lei Kung.
-Lei Kung… eh… bueno… ¿Te parece bien si te inscribes?
-… ahhh… no creo que me quieras así por más tiempo –Bajo la capucha, Lei intentaba desviar la mirada de vergüenza.
-Bien, bien, la próxima vez será… vamos a ver cuánto ganaste en esa semana.
Mientras Eina contaba las piedras y hacía los cálculos, unos sujetos entraron al gremio, Lei los reconoció de inmediato, eran el grupo que ayudó cuando iba saliendo del Dungeon… y si lo veían, seguramente lo reconocerían.
-Te lo digo en serio –Se decían entre ellos.
-Deja eso… ese mendigo no podría luchar contra tantos y desaparecer al mismo tiempo.
-¿De qué hablan? –Preguntó una chica, miembro del gremio, la cual estaba cambiando los cristales por dinero.
-Un sujeto –Siguió diciendo el mismo- estábamos atrapados en un enjambre de monstruos y de repente… el sujeto desapareció junto a los monstruos… solo quedaron los cristales.
-¿Un héroe? –Dijo la chica en un tono sarcástico.
-Dejadlo, está muy emocionado –Comentó una chica, miembro del grupo.
-Listo –Le dijo Eina a Lei- toma tu dinero –Le entregó cuatro bolsas con monedas.
-Gracias (Rápido… debo salir antes de…)
-El sujeto vestía unos harapos extraños… parecía un mendigo, pero logré ver una espada en su cintura.
-¿A sí? –Preguntó la chica del gremio.
-Sí, sí –Siguió parloteando el mismo chico, parecía más flirtear con la chica.
-¿Harapos y una espada? –Preguntó Eina al oírlo- jaja… podría decirse que eras tú… -Pero cuando levantó la vista, Lei había desaparecido sin dejar rastro- ¿Eh? ¿Lei-san?
Una hora después, dentro de una bañera en un hotel.
-Ahhhh… los rumores son malos… -Con su cabellera roja y ojos blancos, Lei se relajaba sin necesidad de ocultar su verdadera apariencia- debí dar un nombre falso, bueno, la apariencia me dejará pasar desapercibido… pero tengo que hacer algo con la ropa.
La noche cayó y Lei decidió salir a comer, no sin antes usar alquimia en sus ropas, cambiándolas a un rojo profundo con interior y pantalones negros, se hizo unos guantes y botas de cuero negro. Salió del hotel con su espada en la espalda, la vaina era irreparable, incluso con alquimia, así que la cubrió con tela blanca.
Caminando por ahí se encontró con los ladrones con los que había peleado días atrás, pero estos no le prestaron atención, su apariencia había cambiado al punto de ser intimidante.
-Um… -Susurró mientras pasaba frente a una taberna- ya sé que la tela es de poca calidad, pero no sé mucho de alquimia, y no soy herrero o algo así para hacerte una vaina… luego iré a buscar una, tengo suficiente dinero… -Su espada vibró- al menos agradece que te compraré otra vaina… ya perdí la cuenta de cuantas vainas has destruido… -Lei estaba empezando a elevar la voz.
-¿Lei-san, eres tú? –Preguntó un chico.
-¿Eh? –Lei por poco se resbala, no esperaba que alguien lo reconociera, pero cuando levantó la mirada y se dio cuenta de quién era, se relajó un poco- ¿Bell?
-Uh… -Asintió con ligera molestia, llamarse sin honoríficos era algo irrespetuoso, pero lo dejó pasar por ser forastero- ¿Con quién hablabas?
-¿Con quién? –Lei giró un poco su cabeza- con mi espada.
-¿Espada? –Bell cayó en la cuenta- ahh… ya… ya… y… ¿Q-Qué haces aquí, casi no te reconocí?
-Ah… pues, vine a comer… y por las ropas… bueno, conseguí dinero y… ya ves.
-Entiendo –Bell levantó la mirada- ¿Qué tal comer aquí? Me lo han recomendado.
-¿Aquí? –Lei miró el letrero sobre el establecimiento- Mistress of Abundance.
Unos minutos después.
-H-Hola, Bell-kun –Saludó una chica vestida de maid en colores verde y blanco, cabello gris amarrado en una coleta, ojos grandes y plateados, una humana a simple vista- me alegra que vinieras… y con un amigo –Dijo forzando una sonrisa.
-Hola –Saludó Lei- soy Lei, acabo de llegar a la ciudad –Se presentó y luego colocó suavemente su espada junto a la mesa- um… ese uniforme… ya lo he visto antes.
-¿En serio? En Orario, solamente nosotras vestimos este –Aclaró la chica.
-Ella es… -Comenzó Bell.
-¡! –La chica se dio cuenta de que no se había presentado y se disculpó con una reverencia- disculpa, mi nombre es Syr Flova, seré su mesera por esta noche.
-¡Yo! –Saludó una enorme mujer de edad madura, era la jefa del lugar.
-Mamma Mía –Le nombró Syr.
Ambos chicos saludaron.
-Veo que atrajiste a un par de guapos muchachos… ¿Son aventureros? –La pregunta de la jefa fue contestada rápidamente- entiendo… y ¿Cuál es el gotón?
-¡! –Bell de inmediato se paralizó.
-¿Glotón? ¿Qué es un glotón? –Preguntó Lei.
-Ah, pues tú no eres –La mujer pasó la mirada hacia Bell- entonces eres tú, espero que comas mucho y gastes todo tu dinero.
-¡Eh! ¿D-Desde cuando me volví un glotón? –Balbuceó Bell.
-Em… -Syr desvió la mirada.
-¡Syr! ¡No me digas que…!
-(Anotación… los glotones son una especie de insulto entre algunas personas…) –Lei se relajó y disfrutó del gracioso espectáculo.
-¡Syr! ¡N-No puedo comer tanto…! –Siguió diciendo Bell.
-¡Oh! –Dijo dramáticamente la chica- me siento débil… creo que me desmayaré en cualquier momento… y todo por no haber comido el desayuno…
-¡Ugh…! –Bell retrocedió y detuvo sus quejas.
-Na, na, es broma.
-Yo pagaré todo lo que él coma –Dijo Lei tranquilamente, como si no fuera importante.
-¡EXCELENTE! –Gritó Mamma Mía con gran euforia- así me gustan los clientes –Dijo con una gran sonrisa.
-N-No es necesario –Soltó Bell.
-Déjame devolverte el favor, aún estoy en deuda contigo por ayudarme.
Mientras ambos hablaban, notaron que Syr no se había movido.
-¿No tienes que trabajar? –Preguntó Bell suavemente.
-Ser camarera no implica tanto trabajo… así que ¿Qué quieren comer?
-Genial, entre más compañía, mejor –Bromeó Lei- entonces… algo… un estofado sin carne.
-¿Sin carne? –Dijo Syr sorprendida- Que prum más raro.
-Ah… es que… -Lei se puso un poco nervioso- em… he estado mucho en el Dungeon, no quiero ver carne roja en un tiempo.
-Ok… -Syr miró a Bell- ¿Y tú?
-Ahhh… -Bell lo meditó y mientras lo hacía, Lei le golpeó en la espalda- pide lo que quieras, yo pago, no te contengas.
-Ahh… yo… um… bueno, entonces quiero pasta, por favor.
Luego de la comida, los tres continuaban bromeando y hablando tranquilamente.
-Gracias por lo de esta mañana, estaba delicioso –Dijo Bell alegremente.
-No fue nada, ha sido una gran recompensa la de esta noche… -Dijo sonriente.
-Syr-san… ¿Todas aquí son chicas? No he visto a un solo empleado –Preguntó Lei luego de darle un gran sorbo a su cerveza.
-Oh, sí, todas somos mujeres… Mamma Mía estuvo dispuesta a contratar incluso a aquellas que tienen historia.
-¿Mamma Mía es aventurera? –Preguntó Bell.
-… -Lei miró a la gran mujer que hablaba alegremente con un cliente en la barra- (Es una mujer con talento… me pregunto si… peleara con ella…) –Lei se sacudió las ideas- (No… no… no pienses en eso)
-Sí –Afirmó la camarera de pelo gris- toda clase de gente se reúne aquí, y donde la gente se reúne, puedes aprender muchas cosas diferentes, incluso debería decir que conocer extraños se ha convertido en un hobby para mí, es increíblemente excitante –Decía con una gran sonrisa.
-De alguna forma, es genial –Comentó Bell- creo entender cómo te sientes.
En el fondo, una camarera saludó a unos clientes que iban entrando, el saludo llamó la atención de todos, incluidos los chicos y la camarera.
El pequeño grupo iba dirigido por una pelirroja de pecho plano, un sujeto prum, hombre lobo blanco y una chica joven, rubia y de ojos dorados, todos eran aventureros con armas y armaduras.
-¡Loki-Familia! –Gritaron algunos, y de repente los murmullos y comentarios empezaron a oírse por todas partes.
-Asesinos monstruosos.
-Las estrellas de la elite de los aventureros.
-¿Cuál es la renombrada "Princesa de la espada"?
Mientras, Lei y Syr los miraban como si fueran simples mortales, Bell estaba paralizado, rojos como un tomate y con la boca abierta, mirando a la chica rubia.
-¿Bell?
-¿Bell-kun?
Ambos intentaron sacarlo del trance, pero el chico de pelo blanco no parecía retroceder, bajó la cabeza y tomó aire, luego se apoyó en la mesa, mirándolos con suma atención.
-¿Quiénes son? –Preguntó Lei tranquilamente.
-Son de la familia de Loki –Contestó Syr.
-¿Loki? –Un amargo presentimiento hizo a Lei alterarse un poco- ¿Quién es?
-La mujer de pelo rojo, en fin, ellos son nuestros fieles clientes, la diosa Loki ama esta taberna.
-Eh… Bell… ¿Estás bien? –Preguntó Lei al verlo tan concentrado- hey… ¿Comiste mucho o algo así?
De repente, un fuerte golpe sacó a Bell del trance, había sido el Prum blanco que estaba con la familia de Loki, golpeó la mesa con su jarra y empezó a hablar de forma golpeada.
-¡Por cierto, Aiz! ¡Dinos que pasó el otro día! –Gritó el sujeto, estaba borracho.
-¿A qué te refieres? –Preguntó la chica rubia, como si nada a su alrededor pudiera tocarla.
-¿Recuerdas? ¿Los pocos minotauros que perdimos al regresar? –Siguió gritando el hombre lobo- Mataste al último en el quinto piso, ¿Cierto? ¡Ya sabes! ¡Hablo del chico-tomate!
-¿Tomate? –Susurró Lei para sí mismo, y de inmediato se dio cuenta de quien hablaban- ¡!
-Hablando de minotauros ¿Te refieres a esos que nos atacaron en el piso diecisiete y que huyeron después de una derrota aplastante? –Exclamó la rubia tan tranquila como siempre.
-¡Si, exactamente! –Soltó el hombre lobo tan alterado que se levantó de la mesa- de los que por un milagro se escaparon a los pisos superiores, así que tuvimos que perseguirlos hasta allí… ¿Y adivina con quien se tropezaron? ¡Con un pequeño y débil novato!
Bell bajó la mirada, su concentración se apegó a algún recuerdo y parecía como si hubiera visto un fantasma.
-¡Casi me reí por el culo! ¡Fue acorralado como un conejo! ¡Temblaba lastimosamente con cara de piedra! –El lobo no se detenía, disfrutaba el burlarse.
-¿A sí? ¿Entonces qué pasó con el chico? –Preguntó Loki.
-Ah, sí… Aiz acuchilló al monstruo en el último segundo ¿Verdad? –El lobo lagrimeaba de risa- E-Entonces, el niño quedó cubierto de sangre… ¡Se convirtió en un gran tomate rojo! ¡Y lo más gracioso! ¡El chico-tomate gritó y salió corriendo! ¡Nuestra princesa real fue abandonada por el chico que acababa de salvar! ¡JAJAJA! ¡Fue fantástico! ¡Lo siento Aiz, pero no puedo contenerme! –Se sentó de golpe- Pero fue tan patético… no debió convertirse en aventurero si llora de esa forma, me molestó ¿Sabes?
-Cállate de una vez, Bete –Ordenó una Alta-Elfa de pelo verde, también era parte de su familia- fue un descuido de nuestra parte dejar a esos monstruos, no tenemos ningún derecho de burlarnos de él mientras bebemos, siendo que merece nuestras disculpas.
-Sí, sí –Dijo más tranquilo el lobo- como se esperaba de Elf-sama… orgullosa como siempre, pero ¿Cuál es el punto en defender a ese caso perdido? ¿Qué hay de malo en llamar "basura" a la "basura"?
-Detente, Bete, estás arruinando la celebración –Resopló Loki.
-Ah… ¿Qué crees, Aiz? De ese pelmazo patético que temblaba frente a tus ojos.
-Yo… creo que él no pudo evitarlo bajo esas circunstancias.
-¿Qué? ¿Estás jugando a ser una niña buena? Entonces déjame reformular la pregunta… ¿Con quién preferirías aparearte? ¿Con migo o con ese chico?
-Bete, estás borracho –Dijo una de las chicas, una humana morena y de pelo corto.
-Cállate, ya… Aiz, decide ¿Cuál macho haría que menearas la cola? ¿Con cuál lo harías?
-No te escogería ni aunque fueras el último hombre en el mundo, Bete –La expresión, firme y algo molesta de Aiz, dejó la conversación en un completo silencio.
-Rechazado –Dijo cortante, la elfa.
-¡Cállate vieja bruja! –Bete miró a Aiz de nuevo- ¿Entonces qué? ¿Aceptarías al niño si se aparece y te dice "te amo" o "te quiero"?
Lei sintió como un aura negativa crecía junto a él, él quería moverse, quería golpear al lobo, pero si Bell no se movía, él tampoco lo haría.
-¡JA! ¡No puedes decir que sí! ¡Un debilucho que es… más débil… más sumiso…! ¡Tú, más allá de toda esperanza de salvación, no merece estar a tu lado… una cosa tan poca como él no es para ti, Aiz Wallenstein!
Bell se levantó de golpe, furioso.
-¿Bell-kun?
Pero Syr no pudo detenerlo, el chico salió corriendo tan rápido que fue difícil verlo, sin embargo, los gritos de Syr llamaron la atención de la familia de Loki.
-¡O-Oye! ¡Espera! –Gritó Syr desde la puerta.
-¿Qué? ¿Cenó y salió sin pagar? –Exclamó el lobo como si no pudiera creerlo.
-Woa… -Soltó Loki- lo hizo en la taberna de Mamma Mía… que hombre tan intrépido.
De repente Aiz se levantó y salió por la puerta.
-Oye… -Lei de una patada lanzó la mesa por los aires, esta atravesó la ventana junto a algunos ladrillos.
-¡TU! ¡¿Cómo te atreves?! –Gritó Mamma Mía desde la barra, Lei giró y la miró a los ojos.
-No se preocupe por los daños… -Lei volteó a ver a Bete- el que no quiera salir herido, lárguese ahora mismo –Los colmillos de Lei rechinaron, sus orejas se doblaron hacia atrás- lobo, toda la mierda que dijiste… te haré soltar quejidos como una niña…
-Tu ¿A qué viene esto? –Dijo Loki de forma atrevida, pero la chica morena se interpuso justo haciéndola retroceder un paso, Lei miró a Loki.
-Loki –Dijo sin ningún reparo- luego me encargaré de ti.
-Bastardo –Bete lanzó un fuerte y rápido golpe que dio de lleno en el pecho de Lei, pero este ni siquiera se movió, como si lo hubieran golpeado con una pluma.
-Patético… y decías podría decirte toda la mierda que soltaste hace rato.
Aiz volvió y al ver la pelea, intervino.
-Rubia, por alguna razón mi amigo te tiene en alta estima, no levantaré mi espada contra ti –Lei extendió su brazo en la dirección donde se encontraba su espada, esta flotó a gran velocidad hasta él, al tomarla, un relámpago salió de ella incinerando la tela junto a la vaina- Bete Loga –Dijo Lei al lobo, este retrocedió listo para otro ataque.
-¿Cómo sabes mi nombre? –Preguntó el sujeto.
-Tu nivel es insuficiente, cinco apenas es un refrigerio para mí…
-¡!
Aiz intentó moverse, pero el brazo de Lei levantó su espada y apuntó hacia ella.
-Rubia de nivel cinco… no… ya casi en seis, apártate, esta pelea es entre el bastardo de pelo blanco y yo…
-¡¿Quién maldita sea eres tú?! –Gritó Bete.
-Si logras golpearme otra vez, te diré mi nom… -Pero antes de terminar, Bete se había lanzado, sin embargo, la elfa de pelo verde hizo un hechizo y lanzó al lobo hacia afuera por el agujero que Lei había hecho antes.
-… -Lei miró a la elfa, quien mantenía su báculo levantado hacia él, parecía sudar, sus manos temblaban, al final, cedió y bajó el báculo- Dejadlo a Bete –Ordenó la elfa.
-Riveria Ljos Alf, nivel seis, eres demasiado sabia para tener un nivel tan bajo… -Lei fijó sus ojos en Bete, quien se levantaba del suelo, afuera en la calle.
-Ahg… maldita…
-¿Qué pasa? ¿Ya estás cansado? –Dijo Lei parado frente a él con su espada de lado.
-¡!
-Te haré pedir perdón de rodillas… -Lei empezó a liberar relámpagos de su cuerpo, incluso sus ojos emanaban una gran y pura energía.
Fin del Capítulo 4
