Noticias y locuras (parte 2)
Daphne se había tumbado en la cama nada más volver de casa de sus padres. Al final habían conseguido capear el temporal: su madre no lloraba, su padre estaba tranquilo y ambos parecían felices por ella. Además, ya no insistían en que hicieran una boda oficial aunque sí que les habían pedido que organizaran un almuerzo para que ambas familias pudieran celebrarlo y la gente no hablara.
La puerta se abrió de repente y no tardó en notar cómo alguien se tumbaba junto a ella.
―¿Sabes? Deberías dejar de intentar quitarle el protagonismo a tu hermanita pequeña. ―Astoria sonrió―. ¿No podías soportar que yo tuviera un bebé antes que tú?
―¿Te ha llamado mamá? ―Se giró y miró a su hermana, que estaba tumbada bocarriba y se acariciaba su ya prominente tripa.
―No, tu marido. ―Puso los ojos en blanco―. Te casas y no me avisas. ¿Te parece bonito?
―Por favor, no me eches tú también la bronca.
―No pensaba hacerlo. ―Suspiró―. No sabía que Theo y tú ibais tan en serio. Sabía que os acostabais, pero no me imaginaba esto.
―No íbamos tan en serio, pero el embarazo ha precipitado un poco las cosas y hemos decidido hacer una locura.
―Y tan locura. ―Suspiró―. ¿Mamá y papá?
―Se han cabreado y mamá ha llorado mucho, pero creo que al final lo han entendido.
―Eres muy fuerte, hermanita ―le dijo, apretando un poco su brazo―. ¿Nerviosa por el embarazo?
―Un poco.
―Es raro, pero es un momento precioso.
―Cuando dejas de vomitar, ¿no? ―Puso los ojos en blanco―. No sé, As. Me ha pillado bastante desprevenida. No sé si estoy preparada para esto.
―Bueno, yo lo estoy y tengo tres años menos que tú, ¿no?
―Tú y yo somos muy distintas. Y Draco y Theo también. Aunque, seamos sinceros, Theo es mucho más responsable que yo.
―Pero si tú eres súper responsable, Daphne. Eres trabajadora y siempre tienes todo en orden. Dirigirás la empresa un día y serás la mejor en el sector.
―Si tú lo dices… ―Suspiró y se apoyó la mano en el vientre―. Espero que todo vaya bien. En realidad me hace ilusión tenerlo. Es raro. Al principio me asusté mucho y pensé que me iba a morir, pero luego… todo encajó.
―Theo y tú hacéis buena pareja y sé que saldréis adelante. Además, nuestros hijos van a ser compañeros en el cole ―siguió diciendo, sonriendo―. Serán prácticamente hermanos, serán como nosotras. Y será divertido pasar por todo esto juntas. Daphne, tú y yo lo hemos vivido todo juntas. ¿No te parece increíble que estemos pasando por esto a la vez?
―Supongo que sí.
―Será genial. Iremos todos los domingos con los niños al parque y luego iremos a comer juntos y… será mazo guay.
―Me encanta que seas tan positiva. ―Daphne sonrió―. Pero te recuerdo que los domingos tienes que ir a misa y a comer con tus suegros.
―Bueno, pero cuando el niño sea pequeño podré librarme, ¿no?
―No sé yo qué decirte…
―Ya, si sé cómo es Narcissa. No sé en qué estaría pensando…
―Oye, ¿cómo crees que se lo tomarán los padres de Theo? ―Le preguntó en un murmullo―. Creo que no les caigo muy bien.
―¿De verdad quieres que conteste a esa pregunta? ―Astoria arrugó la nariz―. La primera vez que fui a casa de Draco, cuando empezamos a salir, su madre me criticó cada gesto. Todavía lo hace. Dice que no tengo buenos modales.
―La madre de Theo me mira siempre por encima del hombro y eso que nunca nos hemos visto durante más de cinco minutos. Bueno, una vez tuve que tomar el té allí porque nos pillo en la casa. Disimulamos y dijimos que estábamos con cosa de la empresa, pero estoy segura de que no se lo creyó. Se pasó toda la tarde haciendo comentarios bastante malintencionados.
―Tú mantente fuerte digan lo que digan ―le dijo―. Theo y tú sois mayores de edad e independientes. No pueden mandar sobre vuestras vidas. No deberían hacerlo al menos.
―Gracias por venir ―susurró con sinceridad―. Necesitaba esto.
―Y tenemos que salir a celebrar tu boda.
―Pero si estamos embarazadas las dos.
―¿Y? ―Puso los ojos en blanco―. Vale, no podemos beber, pero nuestra vida no se ha terminado por estar embarazadas. Podemos ponernos guapas, salir a cenar y luego a algún sitio a tomar algo tranquilas. ¡No pienso no celebrar tu boda!
―Vamos a hacer un almuerzo.
―Eso es para adultos aburridos. ―Astoria se encogió de hombros―. Nosotras tenemos que hacer algo más.
―Está bien. ―Daphne rió y entrelazó los dedos con los de su hermanita. Menos mal que Astoria y ella se tenían la una a la otra.
―¿Que has hecho qué?
La copa se resbaló de la mano del padre de Theo y este suspiró. A lo mejor tendría que haber sido menos brusco.
―Nos hemos casado, papá ―repitió―. Ayer fuimos al juzgado y firmamos los papeles así que me voy a vivir con Daphne.
―Pero ¿por qué? ―Preguntó, con el ceño fruncido.
―Porque la quiero, ¿quizás?
―¿Por qué? ―Insistió su madre―. No es…
―No soy ¿qué? ―Preguntó la chica, enarcando una ceja.
―Bonita, no te metas en esto, es una conversación familiar ―la cortó su suegro―. Theodore, esto es inaceptable. ¡No puedes decidir casarte así como así!
―Tengo 26 años, creo que sí que puedo hacerlo.
―Sabemos que Draco no está siendo últimamente una buena influencia, pero…
―Oh, tranquilos, yo soy muchísima peor influencia de lo que Draco podrá ser en la vida.
―Daphne, eso no ayuda ―murmuró Theo.
―Uno no se casa de un día para otro, sin avisar a nadie, ¡por lo civil!, sin tener un motivo ―insistió su madre―. ¿Qué es esa tontería de volverse loco de amor y no poder esperar más? Porque dudo mucho que hayas estado planeando esto en secreto durante meses.
―No fue solo eso. ―Suspiró―. Daphne está embarazada.
―¿Y es tuyo?
―¡Oye! ―Daphne la miró con los ojos y la boca muy abiertos.
―A ver, es evidente que eres un poco ligerita de cascos…
―¿Perdón?
―Claro que es mío. Eso no se duda, ni se cuestiona, mamá.
―Pero, hijo, no hacía falta que te casaras con la primera chica a la que dejaras embarazada. ―Su padre puso los ojos en blanco―. De toda la vida esto se ha solucionado con un viaje rápido a Londres o moviendo algunos hilos.
―¡Papá!
―¿Y yo no tengo voz sobre mi embarazo? ―Intervino Daphne―. No quiero ningún viaje, ni mover hilos. Quiero tener este hijo y Theo también lo quiere y creo que eso es lo único que importa.
―Exacto: quiero a Daphne y vamos a tener un hijo juntos y vosotros no podéis tomar esta decisión por mí. Ya os lo dije una vez: mi vida, mis normas. No queríais que trabajara como asistente, ni que intentara hacerme a mí mismo, pero os dije que iba a hacerlo, que quería ser alguien por mi trabajo y no por vuestro dinero. Y lo estoy consiguiendo.
―A mí sinceramente me da igual que no aprobéis esto ―comentó la chica―. Puedo vivir sin vosotros y mi hijo no os va a necesitar para nada.
―¡Ah, eso sí que no! ―Protestó su suegro―. Ese niño es nuestro nieto, nuestro heredero. No vas a alejarlo de nosotros.
―Pues no nos deis motivos para hacerlo. Si vais a estar cuestionándome todo el tiempo e intentando ponerlo contra mí, si no aceptáis este matrimonio… Yo no voy a alejar a Theo de vosotros. Sois su familia y mi hijo es vuestro nieto nos guste o no, pero yo no soy mi hermana. Yo no voy a consentir que me critiquen por cosas intranscendentes como un supuesto protocolo que no existe, por unos modales que para mí no son importantes y por cosas sin sentido, mucho menos delante de mi hijo. Así que podréis estar con él cuando queráis, pero siempre y cuando no intentéis enfrentarlo a mí o a mi familia. Nosotros no somos menos que vosotros por muchos apellidos compuestos y palacetes que tengáis.
―Bueno, una cosa está clara: tienes los pies puestos sobre la Tierra ―murmuró el hombre, algo sorprendido. No se había esperado aquella reacción―. Si no se puede hacer nada ya, si queréis seguir adelante con esto y formar una familia, nosotros queremos formar parte de su vida. Daphne, es evidente que tú no estás preparada para ser una dama de sociedad y eso, te guste o no, habrá que mejorarlo, pero jamás lo pondremos contra tu familia.
―¿Una dama de sociedad? ―Puso los ojos en blanco―. Buena suerte intentando encorsetarme.
―Entonces todo bien, ¿verdad? ―Dijo Theo, aliviado.
―Bueno, esto es… ―Su madre suspiró―. No hay posibilidad de dar marcha atrás, ¿verdad? Lo decisión está tomada.
―Sí.
Ambos se quedaron en silencio y Daphne entrelazó los dedos con los de su marido, intentando darle ánimo.
―Tendremos muchas cosas que hacer entonces ―murmuró la mujer―. Hay que organizar una boda en condiciones.
―No. Vamos a hacer un almuerzo y ya está ―contestó Theo―. Ya hemos discutido esto con los padres de Daphne y no queremos parafernalias.
―Pero esto es una auténtica indecencia… ―Su madre parecía horrorizada―. Ahora que el daño está hecho podemos llegar a aceptar a esta chica, pero tenéis que tener una boda de verdad. Y, Daphne, tienes que aprender a comportarte.
―Solo vamos a almorzar y nos da igual lo que digáis ―contestó la chica, ignorando lo último.
―¿Y qué dirá la gente? ¡Sobre todo cuando se te note el embarazo! ¡Sabrán que no os habéis casado vírgenes!
―A mí eso, sinceramente, me da igual. Tampoco era virgen cuando conocí a Theo y, fíjate, somos felices juntos.
―¡¿Ves como es una chica ligera de cascos?!
―Es la chica a la que quiero, mamá, y no voy a cambiar de opinión. Y no habrá ninguna boda lujosa.
Ambos suspiraron e intercambiaron una mirada cansada, aunque no pudieron evitar sonreír. Ya estaba todo hecho y una nueva etapa estaba a punto de empezar.
N/A: Estaba convencidísima de que había subido la segunda parte del capítulo, pero, al parecer, solo subí el archivo y no llegué a subirlo en su momento. Perdonad el imperdonable retraso y espero que os haya gustado el desenlace de la historia de Daphne (y que hayáis entendido un poco mejor porque Daphne entiende tantísimo a Lily).
Un saludo,
María :)
