Drabble 4: Malentendido.
Disclaimer: Nada perteneciente al mundo de Harry Potter es mio. Si lo fuera yo sería rica, hablaría ingles y no habría matado unos cuantos personajes pero acabado otros.
Personajes: James Potter, Sirius Black.
Definitivamente los dos estaban ya demasiado grandes para caminar juntos debajo de la capa de invisibilidad. Sus pies se veían si caminaban erguidos, sus movimientos estaban seriamente entorpecidos y escapar de la escena del crimen ahora resultaba muy aparatoso.
Aunque es nunca impedía que se escabulleran durante las noches. No, estos pequeños percances jamás contendrían el espíritu de James Potter y Sirius Black.
Los dos quinceañeros se detuvieron instantáneamente cuando escucharon la voz rasposa y repelente de Filch acercarse por uno de los pasillos.
Sus corazones latían acelerados, si eran sorprendidos esta noche dos semanas de meticulosa planificación se perderían. Remus no iba a estar feliz si sus dos amigos regresaban con un nuevo castigo sobre sus hombros, puntos perdidos y el rabo entre las piernas. En esta ocasión, no podrían mostrarse inocentes, porque traían consigo la evidencia.
Ambos respiraron tranquilos cuando los murmullos del desagradable hombre se desvanecieron en la distancia. Pero ese no era su día ―o noche―, de suerte. A tan solo unos minutos para alcanzar la entrada de la sala común, se encontraron cara a cara con la jefa de casa. Eso no habría sido un problema si la capa los pudiera cubrir por completo, no habría sido un problema si ellos hubiesen tenido consigo el mapa todavía incompleto que se encontraba en esos precisos momentos en el escritorio de Remus, siendo completado por él y Peter. No habría sido un problema si James no se hubiese tropezado ―solo Merlín sabe cómo―, y caído de bruces al suelo, arrastrando a Sirius consigo.
Definitivamente habría sido menos vergonzoso si McGonagall no los hubiese encontrado uno sobre el otro en el suelo, en una posición vergonzosa.
―¡¿Se puede saber que están haciendo ustedes dos revolcándose en el suelo? ―la voz indignada de la mujer hizo que Sirius (quien todavía estaba aturdido por la caída) levantara la cabeza del cuello de su amigo y al ver la mirada severa, sus ojos se abrieron horrorizados.
―¿revolcándonos? ―se escuchó la voz de James antes de que Sirius pudiera hacer algo.
Momentos más tarde, después de arreglar el mal entendido y una severa reprimenda acompañada de una semana entera de detenciones. Los chicos entraban a su habitación, una sola palabra repitiéndose sin parar en la mente de Sirius sin que él pudiera evitarlo: revolcándose.
Buenos Días, los siguientes Drabbles serán publicados los días Lunes ^^
Espero que les gusten estos pequeños drabbles :)
saludos
