Mi Camino es Junto a Ti
Por: ChibiFjola

[*]

[*]

[*]

CAPÍTULO 4

¿Esto tiene sentido?

[*]

[*]

[*]

Era extraño…

A pesar de que ya había estado infinidades de veces en ese lugar se sentía tan diferente, era una sensación que ha surgido desde el momento que ingreso a esa parroquia de la aldea… rondando una pregunta en ella ¿Dónde están todos?

Alzó la mirada para ver al rubiales hablar animadamente con el albino que los recibió desde un principio, nunca lo había visto y ni siquiera se le hacía familiar. Entonces se percato que durante su breve analice fue pillada por el hombre de mirada violácea que disimuladamente le dedicó una sonrisa coqueta de la cual ella no cayó cautivada sino más bien le dio ganas de vomitar o reírse ¿Ese imbécil creía que se estaba babeando por él nada más por darle un vistazo?

Sin ganas de golpearlo, apartó su mirada continuando en admirar el ambiente de todo el recorrido camino al dojo teniendo como paisaje las áreas verdes del jardín de la mansión u otras edificaciones que formaban parte de la residencia. Sabía que se dirigían todos al dojo porque ella cientos de veces recorrió ese pasillo ya sea sola o acompañada.

El rostro de un niño alegre con una mirada determinada mientras que decía "¡Yo voy a ser el shinobi más fuerte!" se materializo en su mente. Sacándole una sonrisa que se abstuvo que se dibujara en sus labios y pronto al recordar a ese niño que se volvió en un hombre, uno que la saca de quicio, provoco una ofuscada ansiedad que realmente jamás espero sentir en el fondo de su corazón…

Aunque se negaba a admitirlo abiertamente fue sincera consigo misma, al menos por esta vez, porque… ¿De qué valía negarlo? Ella quería verlo.

¡Temeee~… ¿Me extrañasteis?! —El grito alegre del rubiales y el sonido súbito de un par de puertas abrirse la sacó de sus reflexiones.

Dobe, acepté la petición de gente aquí con la sola idea de que no vería tu cara.

Su pulso se aceleró con mayor fuerza al momento que escuchó su voz y sin ser dueña de sus actos, se abrió paso entre el albino junto con la pelirosada y su hermana; ingresando con cierta rapidez o más bien urgencia.

Cuando su mirada se cruzo con una oscura mirada, su pulso se detuvo y un agudo dolor se acrecentó en su corazón. Él le sostuvo la mirada por un rato para después apartarla como si nada, como si… fueran desconocidos que simplemente cruzaron por casualidad sus miradas.

Bajo la mirada al suelo, sintiéndose desconcertada e impotente ¡¿Era esto una maldita broma?! Empuño sus manos con fuerza, conteniéndose de correr hacía ese hombre y zarandearlo para reclamarle. Se parecía a él más… no lo era. El niño que creyó conocer un día, no había de él ni migajas en su mirada tan solo…

Nada. Así de simple.

A lo lejos tres pares de ojos miraban disimuladamente la actitud de la peliazul que se mantenía rígida en su sitio y ajena a lo que ocurría a su alrededor. Analizando minuciosamente su comportamiento pero de distintas maneras se sentían estas tres personas que observaron la escena, dominando en ellos respectivamente: desconcierto, interés y desconfianza.

.*.

Universo Menma»]

.*.

Hinata ni en sus más locas fantasías o de todas las ilusiones que sería encerrada por su enemigo debido a un genjutso, nunca, jamás, en su vida creyó que una de esas sería estar pasando el día con un Uchiha y exactamente la familia de Sasuke, compañero de su antiguo amor…

— ¡Hinata-chan!

La aludida salió de sus pensamientos para encontrarse con la oscura mirada de Mikoto más la de Uruchi que estaban fijados en su persona.

— A-Ah… lo siento… ¿Qué pasa? —Uruchi se acercó a la peliazul y le toco con suavidad su frente con una mano, sobresaltándose un poco la ojiperla ante su contacto. — ¿U-Uruchi-san…?

— Ya te dije que me llames tía, Hinata —Le reprochó, frunciendo el ceño un poco y mostrando fingida molestia. — Mhn… no tienes fiebre.

— Hinata-chan has estado distraída ¿Está todo bien? —Preguntó ahora Mikoto.

La Hyūga se sintió mal al ver las miradas de preocupación de ambas mujeres. Les estaba arruinando el alegre momento por su culpa pero… ¿Qué podía hacer? No podía decirle a las Uchiha que su inquietud es porque principalmente está en un ambiente con dos personas que se suponen que deberían estar muertas.

— Ay Mikoto, será mejor dejarlo así. Si Hinata no nos ha dicho nada es porque simplemente no puede decirnos —Intervino Uruchi quien estaba vestida con una sencilla yukata, resaltando en ella sus oscura mirada que vislumbraba amabilidad y experiencia. — Descuida cariño, lo entendemos, no siempre se puede hablar de las cosas que nos inquieta ¿Verdad?

La ojiperla se cruzó con la mirada de la tía de Sasuke, asintiendo un tanto aturdida porque parecía como si la mujer le fuera leído su mente… ¿Podría ser posible? ¿Los Uchiha tenían una capacidad secreta, aparte del sharigan?

— Hay algo que he aprendido de todos estos años… —Le decía con una afable sonrisa, siendo escuchada atentamente por la peliazul. — Disfruta del momento, ya sean cortos o largos, lo mejor posible —Le dijo jovial. — Para tu edad, es extraño que te mortifiques por montones de cosas que, a veces, ni siquiera están a tu alcance de cambiarlo. Así que recuérdalo, los problemas por muy grandes que sean, todo tiene una solución excepto la muerte.

— Sí… —Sonrió cálidamente, provocando que las dos Uchiha también se contagiaran de sonreír.

— Muy bien, ya con eso claro —De la espalda de la mayor de las Uchiha, sacó una caja de madera que contenía rollos zenzai que se lo extendió a la sorprendida ojiperla a la altura de la cara. — ¡Come uno cariño! Prepare tus rollos favoritos pero con un toque mío, ya sabes, el sazón de la tía —Un destello de autosuficiencia se asomó en la mirada de Uruchi.

La Hyūga sonrió un poco nerviosa pero igual decidió comer un rollo zenzai y, aunque había una posibilidad de que todo lo que estaba viviendo era mentira (que para serlo se siente muy real), se permitió disfrutar de la situación.

Abrió los labios suavemente para darle un mordisco al rollo, siendo observada fijamente por las Uchiha interesadas de su reacción.

— ¡Mhn…! —Emitió Hinata, abriendo desmesuradamente sus ojos perlados con un brillo indescriptible en su mirada y un fuerte sonrojo adornaba sus pómulos. — Está bueno —Dijo a penas que trago, asomándose estrellitas alrededor de su persona que eran visibles para las dos ojinegro que sonreían divertidas.

— Hehehe… ¿Quieres más, Hinata-chan? —Pregunto Mikoto conteniéndose de gritar lo tierna que se veía la ojiperla.

La peliazul asintió ya que aun degustaba el reciente bocado que le dio al zenzai, viéndose como una niña pequeña muy feliz y se veía a leguas que lo estaba porque emitía un aura brillante con estrellitas en ella casi cegando a los que estaban a su alrededor.

.

((«».«»))

.

El transcurso del tiempo en la casa de Uchiha fue muy agradable, más de lo que creyó en realidad, e indeterminable porque cuando distraídamente dirigió su mirada a una de las ventanas del salón se percato que ya era de noche.

Fue difícil de excusarse con todos (incluso con el padre de Fugaku y Tekka), tardando un buen rato al recibir como despedidas abrazos por parte de las mujeres y de los hombres (Entiéndase nada más Tekka) una acaricia en el cabello a excepción del cabecilla del clan Uchiha porque esté, para su sorpresa, le había ofrecido que se quedara a pasar la noche allí.

Amablemente negó la oferta, sin poder contenerse de decir que ya había abusado mucho de su hospitalidad. No obstante, Mikoto rápidamente le reprochó por sus palabras mientras que de fondo se escuchaba las protestas de los demás miembros del clan de guerra.

«¡Hinata-chan, jamás serás una molestia! ¿Cuántas veces te lo tengo que decir?» Recordar el rostro de Mikoto con el ceño fruncido mientras que sostenía su cara con suavidad se materializo en su mente, sacándole una sonrisa «Ya formas parte de la familia y este siempre será tu hogar» La dulce voz de la azabache retumbando en su mente le hizo, como en aquel momento, sonreír tiernamente mientras que volvía a reaparecer esa cálida sensación en su pecho y un cosquilleo en su estomago.

Al principio le desconcertó hasta serle confusa esas sensaciones en ella ante las palabras de Mikoto pero después comprendió que era porque sintió el amor y aprecio de parte del complejo Uchiha, sintiéndose verdaderamente querida. Una sensación dulce que ya había olvidado desde que su madre falleció.

Alzó su mirada perlada al cielo nocturno donde en lo más alto ostentosamente se mostraba una luna menguante. La sonrisa que estaba dibujaba en sus labios, poco a poco, se fue borrando y lentamente bajo la mirada al suelo con los párpados caídos en tristeza al volver a poner los pies sobre la tierra, dejando de fantasear y darle la bienvenida a la cruda realidad…

Eso también incluía que nuevamente era consciente de que no estaba sola, teniendo al acompañante más inoportuno para caminar por las oscuras calles de Konoha ¿Por qué? ¿Por qué de todos los habitantes de la aldea tenía que ser él?

«Hinata-chan, una dama no puede andar por ahí en la noche ¡Es peligroso!»

Las palabras de Mikoto en su cabeza contestaron su cuestionamiento mientras que al mismo tiempo se sentía ¿Cómo decirlo…? Subestimada ¡Vamos! Era una kunoichi de alto rango, sabía defenderse e incluso era capaz de matar. ¿Entonces por qué tuvo que imponerle un acompañante? Que en primer lugar ¡Ni siquiera necesitaba!

Ahora al recordar que no estaba sola, su cuerpo volvía a ponerse rígido manteniéndose a la defensiva… en parte. Porque desde hoy confirmaba que Uchiha Sasuke era una caja de sorpresas, su comportamiento le dejaba poco a la imaginación y de solo recordarlo tan despreocupado como un encantador hablador…

No sabía si eso de él le aturdía o la asustaba.

— ¡Ouch! —Exclamó al sentir su rostro chocar contra algo relativamente duro y perfumado que al identificar el olor, pronto se aparto disculpándose mientras que veía la ancha y prominente espalda de él.

…Su altura como complexión fornida la hizo sentir diminuta ¿Desde cuándo Uchiha era tan alto y musculoso? ¿O siempre lo fue? Sólo que por primera vez lo está detallando porque su presencia no puede pasar desapercibida para ella (aunque quisiera pero con esta nueva personalidad…).

— Ehm… ¿Por qué nos detenemos?

— Aparte de distraída ¿Desorientada? —La miró por arriba del hombro con una sonrisa soberbia. — ¿Algo qué quieras confesar? —Al ver la confusión plasmados en los perlados ojos, resopló conteniendo una risa burlona. — Ya llegamos —Indicó, cambiando de tema.

La peliazul se percato que él tenía razón, habían llegado al edificio donde estaba su apartamento (Por ahora, lo aceptaba como suyo y aunque quería quedarse en el complejo Hyūga… prefirió quedarse en el departamento para tener un momento de soledad para así pensar mejor. Lo necesitaba). Hizo una reverencia y agradeció formalmente por haberla acompañado para después dirigirse a la entrada del edificio…

Pero una sombra que se proyectaba en su dirección, envolviendo por completo su figura la hizo voltear un tanto nerviosa.

— ¿Se le o-ofrece algo?

El moreno con las manos metidas a los bolsillos del pantalón le sonrió divertido.

— ¿Acaso se te olvidó? Madre dijo específicamente "Acompáñala hasta la puerta de la casa".

— Mhn… N-No es necesario, yo… —¿Cómo deshacerse, con sutileza, de alguien que te pone la piel de gallina?

— Lo es, madre me mataría si no cumplo —Ella intento refutar pero Uchiha se acercó y su sola aproximación la obligó a adentrarse junto con él al edificio por rehuir de su contacto (eso incluye hasta el más insignificante roce).

El otro breve recorrido hasta su departamento que quedaba en el tercer piso fue todavía más extraño e incómodo para Hinata, manteniendo la cabeza gacha y no paraba de escuchar los pasos de Uchiha a sus espaldas.

— B-Bueno, gracias —Decía cabizbaja sin querer verlo a los ojos, sacando las llaves para abrir la puerta y apenas que la cerradura hizo un "click" en claro aviso que quito el seguro, quedando abierta para entrar…

En un parpadear, su espalda choco contra la pared.

— ¿Q-Qué…? —Parpadeó sintiéndose desconcertada y como tenía la mirada situada al suelo con lentitud la alzó, percatándose que aun estaba en el corredor y aun no había ingresado al apartamento. Su recorrido visual finalizo al encontrarse con los ojos ónix del azabache más no pudo hacer más nada porque sorpresivamente él inclino su rostro hacia ella y sus bocas se unieron.

Hinata abrió desmesuradamente los ojos, empalideciendo…

.*.

Universo Naruto»]

.*.

En el dojo todos se habían acomodado, sentándose en la comodidad de los cojines. Ubicándose hasta formar ambiguamente un rectángulo, por los lados estaban; Karin, Sasuke y Suigetsu sentados respectivamente enfrente de Sakura, Naruto y Hanabi, mientras que a los extremos estaban Tsunade y Hinata.

En el caso de Kakashi y Shikamaru prefirieron sentarse alejados de sus compañeros, donde puedan apoyar sus espaldas en una pared. Al haberse acomodados todos, Tsunade se sirvió una copa de sake y al dar un trago para la resignación de los demás, decidió darle comienzo a esa reunión:

— La razón de reunirnos aquí, Sasuke. Es que queremos saber sobre el Tsukuyomi y averiguar si dicha técnica no oculta más capacidades de las que ya conocemos.

El equipo anteriormente Hebi, frunció el ceño extrañado y en especial el azabache.

— ¿Es enserio? ¿Vinieron hacerme perder el tiempo para preguntarme eso?

— ¿Sí o no? —Apremió Tsunade, también frunciendo el ceño ¡Ya venía de una discusión de la rebelde Hyūga! Así que aun tenía bastante ira acumulada para descargar.

— No ¿Por qué?

— Durante el tiempo que Obito fue confundido como Madara, el se infiltro una noche en la aldea y nos tomó a Naruto y a mí desprevenidos. Haciéndonos caer en un Tsukuyomi donde simulo una Konoha alternativa en donde todos nuestros conocidos tenían personalidades opuestas a la que conocemos. Por supuesto, todo fue con el propósito de robar al kyubi.

— ¿Y eso qué tiene que ver con Sasuke? —Intervino Karin al no verle el punto que quiere manifestar la pelirosada.

— Que Hinata-chan se comporta como la Hinata-chan alternativa de ese Tsukuyomi —Confesó Naruto que al recibir las miradas extrañas de Suigetsu y de Karin (Porque era obvio que Sasuke tenía escrito a leguas en la frente "¿Y a mí qué me importa?" con esa careta indiferente). — Sí lo sé, se escucha confuso, pero es así. Pero venimos averiguar si esto puede tener relación ya que es mucha coincidencia…

— ¡Ash! ¿Sólo por eso? De seguro no significa nada —Bufó en fastidio la pelirroja. — Es más, seguramente lo que le ocurre a su compañera es un simple cambio de look o personalidad. Yo que sé.

— Pues a ti no te vendría mal un cambio ¿Por qué no sigues su ejemplo? —Picó Suigetsu con una sonrisa afilada. Karin enfocó su mirada rojiza hacia el albino preguntándole a que se refería, más no se atrevió a responder el ojivioleta porque alguien intervino.

— Hey, no hablen como si no estuviera aquí.

Cuando todos voltearon hacia la peliazul la encontraron sentada con las manos formadas en puño sobre su regazo, emitiendo, para la sorpresa de la mayoría, un aura maligna en increíbles cantidades… que parecían estar dirigidas al Uchiha. Era absurdo pensarlo pero Hinata (o esta exactamente) daba cierto temor porque siempre irradiaba una energía demoniaca y peligrosa, siendo imposible porque la Hinata que conocen (o solían hacerlo) emitía un aura angelical y dulce.

— Bien, ya que no me cree Uchiha ni la cabeza de remolacha…

Karin se enfureció al escuchar el apodo que le puso la Hyūga pero más le encrespo que Suigetsu explotara en carcajadas. Enserio ¿Remolacha? ¡Su cabello ni siquiera tenía ese tinte tan feo!

— ¿Aneki? —Llamó extrañada Hanabi al ver a la ojiperla que se levantaba de su asiento y miraba desafiante al ojinegro que ni se inmuto.

— Los obligare que me crean. Uchiha —El aludido se mantuvo indiferente, mirándola con el único ojo negro que tenía disponible ya que el otro estaba cubierto por un parche medico donde escondía la técnica ocular que obtuvo en la cuarta guerra shinobi; el rinnegan. — Tú y yo, afuera, vamos a pelear ahora.

Tsunade tuvo que detener su copa de sake a unos centímetros de su boca de la sorpresa. Un desconcierto que viajaba hacia los demás presentes manifestándose en sus rostros estupefactos a excepción de Uchiha y miembros del equipo Taka. Porque definitivamente Karin expresaba molestia ante la insolencia de la peliazul ¡Ja! Esa Hyūga no le llegaba ni a los talones al azabache y retarlo simplemente era suicidio.

En ese instante la pelirroja deseo que Sasuke limpiara el suelo con esa estúpida que parece que lo que sobra de senos y trasero le falta de cerebro. Mientras que en Suigetsu tan solo le pareció interesante la peliazul y aun más deseable, presintiendo que lo que ocurriera en estos próximos días sería historia…

.*.

Universo Menma»]

.*.

¿Por qué…?

Hinata se encontraba en un inusual escenario que jamás, en sus 22 años, creyó que sería besada por Uchiha Sasuke el cual ni siquiera era alguien que le atraía…

¡¿Por qué hace esto…?!

— Mhn… n-no… ¡Basta! —Logró decir al apartarlo de su persona, jadeando con fuerza ante lo trabajoso que se había vuelto su respiración debido a la súbita unión de sus bocas. — ¡…Uhm!

El azabache ignorando los deseos de ella, reanudo el beso. Introduciendo su lengua en la boca femenina y explorándola a su antojo, haciendo que involuntariamente la ojiperla le correspondiera; él luchando por prolongar el beso y ella luchando por deshacerlo.

Era un beso intenso, él movía su lengua en un frenético y delicioso ritmo que comenzó hacer mella en Hinata al perder fuerzas de estar renuente a ceder. ¡Pero por Jashin! Está era una batalla que, a pesar de su tenacidad, no podía ganar y menos cuando Uchiha besaba de una manera tan apasionada. No. La devoraba con sus besos como un animal.

En su vida, nunca, jamás, la habían besado de esa manera.

De improvisto Sasuke tomo la iniciativa de deshacer suavemente el beso, jadeando a centímetros de sus bocas, chocando la calidez de sus alientos contra sus rostros e inundándolos un cosquilleo a ambos. Él admiró lo hinchado y rojizos labios entre abiertos que recientemente había degustando, volviéndose adicto a su sabor…

Quería besarla, una y otra vez hasta que pueda saciar esta sed por ella, pero (porque sí, había un maldito pero)…

— Eres Hinata pero no mi Hinata. ¿Quién eres…?

Su pregunta fue interrumpida al recibir en su mejilla derecha una bofetada certera y firme, volteándole el rostro. Cuando él reaccionó la Hyūga ya había ingresado de un portazo al departamento.

Uchiha suspiró pesadamente mientras que resignado se rascaba la cabeza al momento de darse la vuelta para irse a su casa. En el caso de Hinata, se hallaba del otro lado de la puerta y recargando su peso sobre ella. Respirando entrecortadamente con un chillón rubor que parecía permanente en su rostro sin creer lo que acababa de suceder.

¿Por qué a mí?

Pensó conmocionada la peliazul, deslizándose hasta terminar sentada en el suelo con la vista perdida en el techo.

.*.

Universo Naruto»]

.*.

Todos en el dojo miraban el jardín con que se conectaba y tenían como panorama, observando boquiabiertos lo que sus ojos veían.

Naruto era el quién más tenía una cara de estupefacción con la boca abierta, temblándole el labio inferior y en sus ojos se asomaba una desbordante emoción… que ya no podía contener ¡Tenía que decir lo que siente…!

— ¡Increíble Hinata-chan! —Chilló eufórico, poniéndose de pie y apuntando sus puños al cielo. Deseoso de también pelear y estaba a punto de retar a su amiga pero…

— ¡Cállate Dobe!

En el suelo, hincado en su rodilla izquierda estaba Sasuke Uchiha con el ego masculino herido ¿Y por qué? ¡Fue por esa maldita Hyūga! ¿Cómo podía ser posible? Esa mujer, comparada con él, tenía una cantidad absurda de chakra ¡Sus destrezas con la de ella eran incomparables! Él era superior y solo el quién conseguía ser su rival era únicamente Naruto Uzumaki, el maldito idiota que estaba alabando a esa kunoichi.

¡¿Entonces por qué?! Vociferó enfurecido el azabache.

Si él era tan fuerte ¿Por qué ninguno de sus movimientos surtieron efecto? Desde jutsos a golpes y patadas fueron bloqueadas o burladas por ella ¿Por qué era el único con sus reservas de chakra agotadas y prácticamente jadeando? Mientras que esa maldita bruja estaba de pie tan campante, observándolo con suficiencia. ¡Había utilizado sus técnicas más poderosas y mortíferas!

¡Argh! ¡Quería matarla y quitarle esa maldita sonrisita de autosuficiencia! ¡Él era un Uchiha! ¡Un Uchiha jamás pierde!

Pero perdisteis… Su maldita mente le objetó, provocando que gruñera como un animal rabioso.

— Hey que seas un mal perdedor no significa que pagues tu mal genio con Menma…

— ¡Qué soy Naruto, Hinata-chan! ¡Dattebayo!

— ¡Lo que sea, tu entendisteis!

Tanto Sakura, Tsunade, Nara y Hanabi se les afianzo más sus sospechas de que definitivamente la Hyūga Hinata que tenían enfrente no eran la que conocían porque ella jamás le contestaría toscamente al rubiales.

— ¿Quieres saber por qué pude vencerte Sasuke?

La ojicarmín frunció el ceño ante el modo tan confianzudo de la peliazul en que llamó al Uchiha, explotando histérica:

— ¡Quítate esa absurda idea de la cabezota! Tú no le ganasteis a…

— Es verdad, no gané —Interrumpió indiferente Hinata, mirando con aburrimiento a la pelirroja. — Él perdió terriblemente ante mí, alguien de menor fuerza y calibre, solo porque utilice el cerebro. ¿Eso aclara tu duda, remolacha? —Le sonrió soberbia. — Tu galán perdió por ser un tonto confianzudo.

La pelirroja quería moler a golpes a esa Hyūga, de veras lo quería pero primero… ¡Quería silenciar a Suigetsu que no paraba de reírse y burlarse a sus anchas! ¡Y de su Sasuke!

— ¡Maldita piraña! ¡¿De qué lados estás?! —Le dio un puñetazo que al principio esquivo el albino que se partía de la risa.

— Bueno, es obvio que el de los ganadores… ¡Ow! —Está vez Karin si asentó un golpe en él, volteándole el rostro. Mierda. Ese puñetazo le dolería jodidamente mañana al igual que los próximos que venían de no ser que Kakashi intervino, logrando calmar a la Uzumaki…

— Dímelo Hyūga ¿Cuál fue el maldito truco que usasteis contra mí?

La sonrisa de Hinata se borró y miró disgustada al azabache. — No use ningún truco, imbécil. Ni siquiera por haber nacido en un clan tan poderoso lo entiendes —Uchiha pareció sorprenderse levemente. Pero él no fue el único que pareció aturdirse ante ese insulto de la ojiperla…

Porque era un insulto ¿Verdad?

Ella bufó, rascándose la cabeza un tanto contrariada. — Te has vuelto en un fuerte shinobi, Sasuke. En verdad lo eres —Le sonrió divertida y hasta… ¿Nostálgica? — Pero… confías en extremo de tus habilidades hasta el punto de pensar que "No hay forma de que yo pierda".

Hatake aparentemente sonreía divertido a través de su máscara y cerro su único ojo visible, dándole mentalmente la razón a la kunoichi. Desde hace mucho tiempo eso le ha estado diciendo a su viejo estudiante pero era tan cabeza dura que sus palabras le entraban por un oído y le salía por otro. Comprendiendo él, como maestro, que su alumno tan solo le quedaría por aprender por las malas su consejo.

— Una vez un shinobi de esta aldea, el mejor de todos creo yo, dijo: "Todas las técnicas tienen un punto débil" —Muchos les recorrió un escalofrío al escuchar la citación de la Hyūga porque era tabú invocar el recuerdo del shinobi a quien se estaba refiriendo. — ¿Sabes de quién estoy hablando?

— Itachi…

Asintió con una afable sonrisa un tanto melancólica. — El punto débil de todos tus jutsos contra mí en esta pelea… fuisteis tu mismo Sasuke. Por eso ninguna técnica tuvo el efecto que deseabas.

La atmosfera que los envolvía era tensa que hasta se podía cortar con un kunai. También que todos se mantenían alerta para lo peor porque la simple mención de Itachi o cualquier miembro del clan de Sasuke provocaba en él un desequilibrio emocional que podía hacerlo peligrosamente violento…

No había que ser ciegos para ver que Uchiha estaba tenso y respiraba un tanto agitado, empuñando las manos con fuerzas. Pudiendo visualizarse sus venas que resaltaban en sus poderosos brazos y cuello.

— Sasuke…

El llamado suave de Hinata hizo que el aludido la mirara y de repente las ganas ferviente de quererla hacer añicos con sus propias manos desaparecieron al quedar aturdido al cruzarse con esos perlados ojos.

¿Por qué? ¿Por qué en esa opalina mirada vislumbraba nerviosismo e inseguridad? Se veía tan vulnerable y asustada ¿Por qué motivo? ¿Dónde quedó esa mujer desdeñosa e irritante de hace unos momentos?

— ¿Es cierto que eres el único Uchiha sobreviviente?

Con una voz queda y apagada le contestó: — Sí… — ¿Por qué se lo dijo? Lo único que debe tener como respuesta es un sinfín de insultos. No. ¡Debería matarla por su insolencia de preguntarle algo así!

Hinata ni siquiera respondió, tan solo soltó un ahogado sollozo que atrajo la atención de todos pero sobretodo de un desconcertado Uchiha.

La peliazul se abrazó a ella misma, frunciéndose sus labios en amargura que pronto cubrió con una de sus pequeñas y delicadas manos en busca de reprimir sus gemidos de lamento. Sus ojos perlados se habían ensombrecido abruptamente y de sus cuencas comenzó a brotar gruesas lágrimas hasta caer en el suelo.

El dolor de la chica era palpable para todos y en especial para Sasuke que sabía a qué nivel lo estaba sintiendo ella pero de igual modo le desconcertaba ¡¿Por qué lloraba?! ¡¿Por qué sufría?! ¿…Por su clan? ¿Esas lágrimas derramadas de sus ojos perlados era por los Uchiha que perecieron? ¡¿Por qué?! ¡No tenía sentido!

¡¿A qué juego enfermizo estaba jugando ella…?!

— ¡Hinata-chan!

— ¡Aneki!

La oscura mirada del único miembro vivo del clan Uchiha posó su mirada en la figura de la peliazul para verla doblegarse en dolor y empezar a caer de rodillas contra el suelo.

Naruto estaba a punto de saltar fuera del dojo para atraparla en sus brazos… Pero alguien más se le adelanto, siendo su bastardo amigo.

— Sasuke… —Susurró conmocionada Sakura al ver las acciones de su antiguo amor.

Allí, arrodillado en el suelo junto a Hinata y abrazándola, estaba el azabache quien escondía su mirada contrariada bajo su flequillo. Teniendo su mandíbula tensa al morder con fuerza.

¿Por qué? ¡¿Por qué él había socorrido a ayudarla?! ¡No entendía sus acciones! De un momento a otro, involuntariamente, había usado su inhumana velocidad para atraparla en sus brazos y evitarle un fuerte impacto en la caída.

Él podía sentir entre sus brazos como el pequeño cuerpo se estremecía y como su hombro se mojaba ante las lágrimas que brotaba de ella.

«Tonto hermano menor»

Una torcida sonrisa se formo en sus labios y sus hombros rígidos se relajaron al materializarse la voz de Itachi en su mente.

Sí… sí que soy tonto ¿No, Itachi?, Pensó melancólico. Pero eso ya lo sabías…

Las imagines de un niño llorando sobre las tumbas de sus padres y después a él mismo llorar en un atardecer luego de saber la verdad de su hermano mayor… ya muerto, asesinado por sus propias manos; le hizo comprender un poco porque estaba arrodillado junto a la Hyūga.

Él había ido hacia la Hyūga solo porque se vio en ella.

Ese dolor en sus ojos perlados era el vivo reflejo del suyo cuando ocurrió la masacre de su clan, la pérdida de Itachi y el saber después que estaba solo. Una vida en donde deberá sobrellevar que ya no tiene familia, aun si tuviera amigos incondicionales como Naruto, Sakura, Kakashi e incluso su propio equipo Taka…

No eran lo suficiente para llenar el vació que tiene en su alma.

¿Tal vez sentía empatía por ella…? No. Era algo más fuerte y es que nadie, aparte de él, había llorado por su clan. Eso fue suficiente para impulsarlo acercarse a ella…

No comprendía en su totalidad sus acciones pero tenía una pequeña noción del motivo que, por el momento, cedería aceptar. Y lentamente, sin poder contenerse, fue atrayendo a la Hyūga con mayor fuerza hacia él…

Sintiendo pronto como los delicados brazos envolvía lo mayor posible su musculosa figura hasta sentir las pequeñas manos situarse en su espalda y como sus ropas eran agarradas fuertemente. Sabía que después se arrepentiría de este acto sin sentido de consuelo y por eso no se abstenía de pensar ante cada segundo que transcurría con ella…

Estúpida Hyūga.

— Estúpido Uchiha —Le insultó en medio de su llanto silencioso como si fuera leído en ese instante la mente de él quien por un momento abrió desmesuradamente su único ojo disponible para después reírse cínicamente y divertido de lo absurdo de la situación.

[*]

[*]

[*]


FIN DEL CAPÍTULO 4.


~ Nota de ChibiFjola

Bien, seré breve porque tengo poco tiempo en el cyaber. Así que espero sinceramente que les haya gustado. GRACIAS a todos aquellos que se toman el tiempo para leer así como también por comentar, ponerme en follow o incluso en favoritos. Recuerden lectores que ustedes son el motor de los escritores.

Sin más que decir, me despido. Nos leemos después ¡Bye-bye!