Holaa, acá estoy de nuevo. Gracias por no matarme con lo que hice en el capítulo anterior (maldito Butch, creo que hasta yo lo odié xD) pero como dije antes, los verdes tienen su orgullo y no quieren juntarse por algunos capítulos más (y lo harán de una forma extremadamente cursi, lo prometo xD).
Respondiéndole a NosoyunaGuestxD, el drama irá en aumento a medida que avancen los capítulos:B
¡Gracias por los RR's! (:
Espero que no se aburran, nos leemos al final.
(Amo escribir P.o.V's de gente secundaria en el fic, especialmente de Arthur:B)
Capítulo largo, muuuy largo xD (por eso decidí dividirlo en dos partes)
Ah, algo más, antes de que me olvide… Decidí cambiar los nombres de los capítulos por nombres de canciones, y poner una frase de la misma al inicio de cada capítulo (todavía no sé porque xD)... Los géneros son muy variados (pero seguramente va a haber muchos de bandas poco conocidas xD)
¡Gracias por los reviews! Me alegran el día y me dan más seguridad en este fic (que me sigue teniendo insegura xD)
Capítulo 4. Y Voló, Voló
"Despertó una mañana y se sintió tan rara, y el doctor del barrio le dijo estás embarazada. Fue corriendo hasta el colegio y lo esperaba ansiosa para darle la noticia y él no dio la cara.
Y voló, voló. Y voló, voló. Se borró, borró." (1)
…
— ¡Shirogane, Matsubara, a la dirección, Ahora! — les gritó el director a ambas jóvenes.
Kaoru miró al suelo y comenzó a caminar, luchando con las lágrimas que deseaban salir con urgencia de sus ojos. No permitiría que la escuela la viera como si fuera una niña tonta que lloraba por idioteces. Los susurros de los demás estudiantes era el único sonido que se oía en los pasillos del Instituto Central Tokio:
—Está embarazada, ¿Te lo puedes creer?
—Siempre estaba rodeada de chicos, ¡Sabía que era una zorra!
—Te apuesto todo mi dinero a que, ni siquiera ella, sabe quien es el padre
Al llegar a la oficina del hombre, Kaoru se sentó a esperar (tal como él le había indicado), mientras que Shirogane entraba en la oficina, luego de dedicarle una sonrisa completamente sarcástica.
Salió a los pocos minutos, con esa estúpida sonrisa gravada en su rostro
—Me jodiste por última vez, Matsubara, ¿Lo sabes? — le sonrió falsamente una vez más y se retiró del lugar
El director la llamó y ella entró rápidamente, no deseaba hacer que el hombre se enojara más. Le indicó que tomara asiento, frente a su escritorio, la chica obedeció.
— Y bien, Matsubara ¿Tiene algo que decirme?
—Shirogane me estaba buscando, señor, yo solo…— dejó de hablar al notar el rostro del director
—Me refiero al otro asunto…
Kaoru enmudeció y comenzó a soltar sonidos sin ningún significado.
(¿Cómo mierda se supone que le diga la verdad mientras me mira con esa cara?)
—Señorita, le he hecho una pregunta— le preguntó el hombre en tono molesto, estaba perdiendo la paciencia
— Estoy embarazada — murmuró Kaoru, antes de que las lágrimas comenzaran a caer de sus ojos, nuevamente. No tenía más ganas de contenerlas.
Pasaron unos pocos minutos, en un silencio incómodo que Kaoru decidió romper.
—Disculpe, señor, ¿Puedo preguntarle algo? — le preguntó en un susurro
—Sí, ¿Qué ocurre?
—Podré seguir estudiando, ¿Verdad?
—La situación es algo delicada — meditó sus palabras por un segundo, antes de continuar — No es una situación común, pero no es la primera ni será la última vez que ocurrirá
Kaoru no sabía si debía tranquilizarse o estar nerviosa. Ella nunca había visto a ninguna alumna del Instituto Central Tokio en su estado.
(Quizá no tuvieron remordimiento a la hora de practicarse un aborto, o quizá las habían expulsado y habían continuado su vida como madres, olvidándose de su futuro académico)
— ¿Me está oyendo, señorita Matsubara? — Kaoru enrojeció
—Lo siento, me perdí un instante en mis pensamientos— Arthur Kanashita rodó los ojos, claramente molesto
—Le decía que muchas de estas chicas dejan el colegio en forma voluntaria (o a pedido de sus padres), otras dicen que decidieron cambiarse de escuela, y otras… Quizá tomen otras medidas, no lo sabemos
—No voy a abortar, señor — le dijo la morena con seguridad
—No voy a pedirle eso… —hizo una pausa — En cuanto a su situación académica, debo informar a la junta de directivos sobre su condición, ellos decidirán si es conveniente su permanencia aquí. — se detuvo un segundo — Los llamaré hoy, y en algunas semanas tendremos una respuesta
—Gracias, señor — le susurró en voz baja.
Se formó otro silencio incómodo en la oficina. El mismo fue roto a los pocos minutos, por el sonido de un golpe en la puerta.
—Pase, Señora… — dijo el hombre en voz baja. La madre de Kaoru hizo aparición en el lugar, haciendo que las lágrimas cayeran una vez más. Su madre se sentó junto a ella.
—Lo siento, Señor Kanashita, lo que sea que haya hecho Kaoru prometo que no se repetirá
—Eso espero, Señora— respondió el hombre — No sería bueno para el estado de su hija— Mitsuko lo miró confundida.
Al entender que la mujer no sabía nada del embarazo de la niña, decidió dejarlas solas unos instantes.
— ¿Qué ocurrió, hija? — ¿Por qué lloras?
—Mamá… Estoy embarazada— Kaoru la abrazó y comenzó a disculparse con ella, en un bajo susurro
Mitsuko estaba en estado de shock, no podía creer que su hija estuviera pasando por esa situación. Respondió al abrazo, sabía cuanto la necesitaba Kaoru en ese momento, y no estaba en sus planes dejarla sola.
— ¿No estás enojada, mamá? — le preguntó entre lágrimas su hija
—No, Kaoru, solo estoy… Sorprendida— Mitsuko abrazó a su hija aun más fuerte.
—Gracias, en serio…— respondió
Se formó un silencio, el director volvió a entrar al lugar.
—Ya he informado a los maestros, supongo que tienen muchas cosas que hacer — hizo una pausa — Matsubara, puede irse.
—Muchas gracias, Señor Kanashita— dijo Mitsuko— que tenga un buen día— se despidió, saliendo por la puerta junto a su hija.
Arthur estaba teniendo un día completamente de mierda; se había quedado dormido, había peleado con su esposa por no despertarlo y el café que su secretaria le había preparado sabía a calcetines sucios y estaba frío.
—Señor Kanashita… — Lo interrumpió la profesora Keane durante su almuerzo (que también sabía a calcetines)
—Himeko Shirogane y Kaoru Matsubara están peleando en el patio de nuevo
Comenzó a caminar hacia el lugar de la pelea (¡Condenadas niñas que no pueden resolver sus problemas como personas civilizadas!) y al llegar allí, notó como todo el alumnado veía a las niñas pelear.
— ¿Qué ocurre aquí? ¿Otra vez peleando? — Arthur Kanashita estaba cada vez más molesto
— Señor, ella me estaba buscando— le dijo Matsubara tímidamente
(¡Mi día ya era realmente malo antes de tener que lidiar con sus estupideces!)
— Matsubara, no tengo la culpa de que seas una zorra incorregible— se "disculpó" la castaña— No deberías buscar peleas en tu estado
Arthur no entendía nada de la situación, ¿De qué demonios hablaba? Miró a la castaña, esperando una respuesta.
—Kaoru Matsubara está embarazada, señor — explicó la castaña— Creí que debería saberlo.
— ¡Shirogane, Matsubara, a la dirección, Ahora! — estaba completamente furioso
(¿Dónde demonios tienen la cabeza las niñas de quince años?)
Al llegar a su oficina, llamó primero a Shirogane, resolverían las cosas rápido. La chica le ofreció mucho dinero para evitar un castigo, Arthur lo aceptó, gustoso: Después de todo, debía arreglar la pelea con su esposa, ¿Había una mejor forma de hacerlo que llevándola al restaurant más exclusivo de la ciudad?
Cuando la chica se fue, llamó por teléfono a la madre de Matsubara, debía hablar seriamente con la señora.
Arthur se dio cuenta casi instantáneamente de que la madre de la chica no sabía nada acerca de su estado, por lo que decidió dejarlas solas.
—Señorita Toyito — le dijo a su secretaria— Déle esta nota a los profesores — le tendió un papel — Y llame a los padres de los alumnos de la clase 3C, dígales que hay una reunión hoy a las cuatro — exigió
—Sí, señor, como usted ordene— contestó sumisamente la joven, viendo como su jefe se dirigía a su oficina nuevamente.
Era en días como aquellos que Arthur Kanashita se arrepentía enormemente de no haber seguido su sueño de ser jardinero.
Kaoru miró sorprendida a la mujer que estaba sentada frente a ella en la sala de espera del hospital, ganándose una reprimenda por parte de su madre.
—Esa mujer que miras con tanta sorpresa solo tiene unos meses más que tú— hizo una pausa— Pronto te verás así…— le dijo en voz muy baja su madre, haciendo que Kaoru se asustara
(¿Cómo demonios se supone que camine con un estómago tan grande?)
—Señora Matsubara— llamó una mujer
Su madre la miraba, pero Kaoru no lograba descifrar el motivo. Había una señora que tenía su mismo apellido, ¿Cuál era el problema?
—Kaoru Matsubara— repitió la mujer en tono molesto
Ahora entendía todo. Se referían a ella como una adulta, ¿En qué lugar se estableció que solo las mujeres adultas tenían derecho a embarazarse?; ella no era ninguna adulta y estaba embarazada.
(¿Ahora se supone que me van a tratar como si fuera una adulta?)
—Buenas tardes, soy la doctora Mitsu Akemi— se presentó la mujer, mirando a Mitsuko— ¿Cuánto tiempo lleva, señora Matsubara?
—Buenas tardes doctora— saludó su madre cortésmente— Lo siento, pero la cita no es para mí, es para mi hija— señaló a la chica
—Lo siento— se disculpó, haciendo que Kaoru se sonrojara— ¿Cuántos años tienes?
—Cumpliré los dieciséis en un mes — la doctora la miró con pena ante la respuesta
— ¿Cuánto tiempo llevas? — preguntó, tomando una ficha para comenzar a anotar sus datos.
—Seis semanas— admitió la joven
—Eso es muy bueno… Muchas chicas esperan a entrar en trabajo de parto para venir— hizo una pausa— Casi nunca podemos salvar a esos niños— Kaoru palideció— Y dime… ¿Cómo te has estado sintiendo?
La morena le dedicó una mirada de desprecio.
—Como la mierda— su madre la reprendió con la mirada — Lo siento— se disculpó, totalmente sonrojada, haciendo que la doctora sonriera— Las nauseas son insoportables, tengo un sueño atroz, y además, hace unos días tuve un leve sangrado— enrojeció más al admitir lo último
—Las nauseas son muy normales durante los primeros meses…— comentó mientras escribía los síntomas que Kaoru describía— Estoy algo preocupada por el sangrado, vamos a realizar unos estudios para saber si todo marcha bien— hizo una pausa — ¿Le importaría retirarse unos momentos mientras reviso a su hija? — peguntó a Mitsuko
Su madre le deseó suerte, y se retiró, dejándola sola.
(¿Qué mierda puedo hacer ante una situación como esta?)
Por primera vez en su vida Butch admitía (aunque no lo dijera en voz alta) que tenía miedo: en ningún momento se planteó que algo así le ocurriría a él. Mejor dicho, no estaba dispuesto a que algo así le pasara.
Se sentía completamente egoísta, toda la escuela ya sabía del embarazo de Kaoru, y en cualquier momento le preguntarían quién era el padre; quizás ella ya lo había revelado. Tenía el presentimiento de que en cualquier momento su nombre resonaría en los labios de sus compañeros, acusándolo de ser responsable de eso.
Sentía los murmullos de sus compañeros refiriéndose a la morena por doquier. Él no podría soportarlo, no podía dejar que hablaran mierda a sus espaldas sin saber la verdad.
En fin, Butch tenía miedo, mucho miedo; era por eso que le había lanzado esa pregunta, casi sin pensar…
"Yo soy el padre, ¿Verdad?"
Al soltar esas palabras, supo al instante que la había herido. Lo notó al ver la expresión en el rostro de Kaoru, el brillo de furia que invadía sus ojos y al oír el tono de voz que había empleado para responderle.
"¡Me vale una mierda lo que hagas, me voy!"
La conocía lo suficiente como para no acercarse a ella, para dejarla sola un tiempo hasta que la herida sanara (si es que lo hacía en algún momento). Sabía que la chica no estaba enojada, si no que estaba completamente destrozada, y era su culpa: Por ser un completo imbécil y lo suficientemente cobarde para dejar que ella se enfrentara sola a eso.
Pero no podía enfrentarse a algo así, recién había cumplido los dieciséis años y si su abuela se enterara, lo mataría. Además, ella le había dicho que era su problema y que lo solucionaría sola.
Luego de que la chica pronunciara esas palabras, Butch había tratado de estar tranquilo, y de evitar pensar en ella. Pero no podía, recordaba a cada instante a Kaoru, y se sentía un mierda por no estar con ella en ese momento.
Estaba completamente confundido: Era más fácil huir y dejar que ella cargara con todo el peso y las consecuencias de su error; pero sentía que hacer eso no sería correcto.
Recordó la frase de una película que había visto hace un tiempo con sus hermanos "Cuándo todas las opciones duelen, ¿Cómo saber cuál es la correcta?" (2), en ese momento le había parecido otra frase sin sentido, pero ahora la entendía a la perfección.
Deseaba más que nada arreglar las cosas con Kaoru, demostrarle que no seguiría siendo un cobarde y que la quería más que a nada en el mundo…
Perdón por cortarlo acá! La charla entre los verdes se hará esperar: Kaoru está dolida y Butch es un idiota (y tiene miedo xD) pero en algún momento (alrededor del capítulo 9, habrá romance, lo prometo!).
Perdón porque el capítulo sea "de relleno" pero no sabía que más escribir u.u, la segunda parte la subo en estos días ^^
Nos leemos pronto!
¿Reviews?
Farenz.
(1): Y voló, voló – Rodrigo "El Potro" Bueno
(2): Frase dicha por Michael Anderson en "La Tormenta del Siglo" (Stephen King). Estoy leyendo esa novela y no pude evitar pensar en este fic cuando lei esa frase xD-
