Dedicado a todos los que me han dejado reviews. Me alegro de que os guste la historia.

Capítulo 3: Draco Malfoy

- Bueno chicos, terminad de desayunar rápido porque dentro de media hora llegaran Fred y George a por vosotros.

- ¿Como? - Ron miró a su madre sorprendido.

- Hoy os quedareis a comer y cenar en su casa, os traerán después de cenar.

- ¡Que bien¿Verdad Harry?

Yo miré a Ron y luego a la señora Weasley.

- Creo… que yo no voy.

- ¿Como?

- Ron… - Intervino Molly. – Harry se tiene que quedar.

- Ah no… ¿Qué vais a hacer? Nosotros también queremos saberlo.

- Ron… ahora no es el momento. Mañana lo sabréis. Ahora id a vestiros.

Los tres me miraron esperando que saliera en su ayuda, pero yo seguí comiendo como si nada. No quería que estuvieran aquí cuando llegara Malfoy, no quería tener que decírselo todavía.

Pronto llegaron los gemelos y se fueron. Me quedé con Arthur y Molly, me pasé la mañana tumbado en el jardín recordando cada momento vivido con Malfoy, desde que le conocí en Madame Malkin hasta la última vez que le vi, el día de la muerte de Dumbledore. Poco después de comer llegaron Remus, Tonks y Moody. Yo nunca en mi vida había estado tan nervioso.

- ¿Cuándo vendrán?

- No tardarán. - respondió Molly.

Y como si nos hubieran oído se escuchó un sonido en la chimenea y un instante después Severus Snape se encontraba ante mí. Mil sensaciones distintas se mezclaban en mi interior y tuve que esforzarme en no sacar mi varita y acabar con su vida "esta de nuestro lado, esta de nuestro lado" me repetí mentalmente. Entonces mi ex profesor se apartó de la chimenea y tras un chisporroteo de llamas apareció Draco Malfoy. Malfoy estaba allí ante mí, quitándose elegantemente el polvo que llenaba su capa negra, luego miró a su alrededor y bufó, por la cara que puso se que se estaba conteniendo para no soltar algún comentario despectivo. Me sentí confuso… una cosa era decidir cuando no lo tenia delante, pero una vez estando cara a cara era muy diferente. Casarme con él… con él… tenia un nudo en el estomago y sentía tantas cosas que ya no sabia ni que sentía.

- Severus… - Saludó Remus.

Todos intentaban ser amables pero en sus miradas vi que a pesar de saber la verdad no le habían perdonado a Snape la muerte de Dumbledore.

- Señores Weasley, Tonks, Lupin, Moody… Potter. Siento el retraso, no es fácil salir de la guarida del Señor Oscuro sin ser visto.

- Bien Snape… - Murmuró Ojoloco. – Supongo que este es el señor Malfoy.

Malfoy no respondió, se limitó a mirarlo mal, supuse que todavía no había olvidado cuando el falso Moody le transformo en hurón.

- Así es… Si no me equivoco tenéis algo que Draco debería ver.

Remus le tendió a Snape el aparato holográfico o lo que fuera.

- Entrad allí. – Dijo señalando otra habitación. – Es mejor que estéis solos.

Snape se dirigió hacia allí y Malfoy le siguió después de lanzarme una de esas miradas de desprecio que siempre me dirigía y que esta vez fui incapaz de devolverle. Una vez cerraron la puerta yo me quedé allí muy confuso. Estuvimos un rato en silencio hasta que un grito nos sobresaltó a todos.

- ¡Ni hablar¡Siempre supe que el viejo estaba loco¡No me casare con Potter!

Bien… por primera vez estábamos de acuerdo en algo, ninguno deseaba esta boda. La manilla de la puerta giró, seguramente Malfoy pensaba largarse. Pero se detuvo y pude escuchar la voz de Snape.

- ¡Maldita sea Draco escúchame¡no tienes elección!

No les oímos gritar de nuevo, aunque al principio se oyeron sonidos extraños… como de cosas rompiéndose. Luego ya no oímos nada más, aun estuvieron un buen rato allí encerrados. Y durante todo ese tiempo nosotros estuvimos sentados en el salón en silencio. Finalmente y no pudiendo aguantar mas ese asfixiante silencio hable.

- ¿Malfoy porque ha venido¿Qué le ha dicho Snape?

Todos me miraron y finalmente fue Remus quien me respondió.

- Veras… nosotros vimos el holograma unos días después de acabar el curso, poco antes de la boda de Bill. Y Severus se puso en contacto con nosotros dos días después de la boda. Al parecer él ya sabía algo de la profecía. No sabemos mucho sobre que hicieron todo ese tiempo él y Malfoy, pero al parecer Malfoy no estaba muy contento con tener que servir a Voldemort y Narcisa hacia tiempo que quería cambiar de bando, así que Severus aprovechó la ocasión y convenció a Malfoy de que le podíamos ayudar.

- Le mintió.

- No… le ayudaremos acepte o no. Pero solo si acepta tendremos alguna esperanza de ganar.

Callé, ya no tenia más ganas de hablar… así que volvimos ha estar todos en silencio hasta que la puerta se abrió y Snape y Malfoy salieron por ella. Ambos estaban muy serios y la mirada de Malfoy estaba fija en mí, examinándome de una forma extraña. Me pareció oír a Snape murmurar que arreglarían los muebles rotos, luego se hizo el silencio.

- ¿Y bien? – Preguntó Molly después de un rato de silencio.

Todos miramos a Malfoy expectantes, yo tenia un fuerte nudo en el estomago y no estaba seguro de cual de las dos respuestas podía ser peor. Él miró a todos con superioridad, como si se pensara si somos dignos o no de saber su decisión, y luego desvió la mirada lanzando por lo bajo varias maldiciones. Snape suspiró y le puso una mano en el hombro instándolo a hablar. Malfoy nos miró con superioridad.

- Habrá boda.

Me quede congelado ¿Malfoy aceptaba casarse… conmigo? Y ahí se perdían mis últimas esperanzas…

Todos asintieron resignados, solo Moody parecía verdaderamente feliz.

- ¡Muy bien chicos! – Rió mientras nos cogía a cada una por un brazo y nos acercaba hacia él. - ¡Ahora solo hay que preparar la boda!

Yo y Malfoy nos miramos y ambos pudimos ver el horror en los ojos del otro. Al menos me relajó saber que no era el único asustado.

Luego cenamos. Durante la cena Snape nos contó sus planes. Había sido arriesgado sacar a Malfoy, pero estaba seguro de que nadie le culparía ni sospecharía de él, no después de haber matado a Dumbledore, así que por el momento su puesto como espía era seguro. También nos comunicó que Malfoy se quedaría con nosotros, el rubio no dijo nada pero pude notar que la idea no le hacia mucha gracia. Supongo que La Madriguera no se parece mucho a la Mansión Malfoy. Ninguno de los dos habló durante la cena. Cuando terminamos de cenar los demás se fueron y nos quedamos los dos con los Señores Weasley.

- Bueno chicos… Ron, Hermione y Ginny llegaran más tarde. Creo que lo mejor será decírselo mañana. – Dijo el señor Weasley, yo asentí.

- Harry… - Añadió Molly. - ¿Se lo decimos nosotros o se lo quieres decir tu?

No supe que responder, seria mas fácil dejar que se lo explicaran… pero eran mis amigos…

- Yo lo haré… mañana.

- Bien… entonces deberíais iros a dormir antes de que lleguen.

Me levanté y Malfoy me imitó de mala gana.

- Otra cosa Harry… ahora tú y Draco dormiréis en la habitación de Fred y George.

Me quede parado y miré a Malfoy sorprendido. El seguía inmutable como toda la noche. ¿Íbamos a dormir juntos? Bueno, vale… había dos camas… pero ¿dormir en la misma habitación?

- Es mejor así. – Insistió la señora Weasley. – Ron dormirá solo y Hermione seguirá con Ginny. Draco, Severus ha traído tus cosas, están arriba.

No pude negarme, yo mismo me di cuenta de que era ilógico llevarle la contraria. Así que dando media vuelta me dirigí hacia la habitación de los gemelos, oía los suaves pasos de Malfoy tras de mí, pero no me giré en ningún momento. Entré en la habitación y le oí entrar tras de mí y cerrar la puerta. Abrí el armario y vi que mis cosas ya estaban allí, y las de Malfoy también, que por cierto eran mucho más numerosas, aun así tuve la impresión de que esa no era más que una mínima parte del vestuario del rubio.

- ¿Hemos de dormir aquí?

Le miré, observaba la habitación con una clara mueca de asco.

- Si.

Me miró y de nuevo sentí como sus ojos grises me evaluaban. Pareció a punto de decir algo pero luego cambió de idea y miró la cama que estaba ante él como si se tratara de lo más horrible que había visto nunca.

- Cuando nos casemos viviremos en una de mis casas. – Murmuró por lo bajo como asegurándose de que no tendría que quedarse allí.

Entonces caí en cuenta de algo, después de casarnos ¿viviríamos los dos solos? Me acababa de enviar yo mismo al infierno…

Malfoy se sentó suavemente sobre la cama y observó la habitación. Luego me observó a mí.

- Malfoy ¿podrías dejar de observarme? – Pregunté después de varios minutos. Me estaba poniendo nervioso. Él sonrió divertido pero apartó la mirada y se dedicó a mirar la habitación.

- Supongo que tú tienes tantas ganas de casarte como yo ¿verdad, Potter?

- Creo que tengo menos que tu.

- Te aseguro que no… eso es imposible. – Se levantó y con un movimiento de varita invocó su pijama.

- ¡Eh, no puedes hacer magia esta prohibido!

Malfoy sonrió.

- Potter… mi cumpleaños es el 5 de Junio, por lo tanto ya tengo 17 años y en el mundo mágico soy mayor de edad. Por lo tanto SI puedo hacer magia. Y además aunque no fuera así… - Se arremangó la manga mostrándome su antebrazo. En su pálida piel se veía claramente la marca tenebrosa- teniendo esto no me es necesario hacer un poco de magia para acabar en Azkaban.

No supe responder y él dio media vuelta y se metió en el baño, momento que yo aproveché para también ponerme el pijama. Cuando él salio yo ya me encontraba acostado, y esta vez fui yo quien no pudo evitar mirarlo, llevaba un pijama negro lo que le hacia ver aun más pálido, pero lo que llamó mi atención fue su pelo, que sin gomina caía libremente sobre su rostro. No pude evitar preguntarme porque demonios se ponía gomina si así le quedaba mucho mejor.

Se estaba acostando cuando ambos oímos un ruido y nos quedamos inmóviles. Ron y los demás habían llegado. Malfoy se acostó y cerró la luz, oíamos voces abajo. Luego oímos pasos que se detuvieron ante la puerta. Les oímos hablar.

- Alomejor aún esta despierto. – Esa era la voz de Ron.

- Ron, tu madre ha dicho que estaba muy cansado, ya le veremos mañana.

- Lo que no entiendo es porque se ha cambiado de habitación.

- Seguro que roncas tanto que no puede dormir. – Bromeó Ginny.

- Ja, ja… muy graciosa.

Cuando oímos los pasos alejarse por fin nos relajamos. Yo aun no sabía como se lo diría.

- Potter… - Me giré hacia Malfoy que miraba la puerta. - ¿Tu no estabas saliendo con Weasley?

- ¿Con Ginny? – Asintió. – Rompí con ella a finales del curso pasado.

- No creo que le haga gracia la noticia.

- Supongo que no ¿Pero conoces a alguien que le alegre?

- Bueno… ese Ojoloco parecía contento. Debe ser el único…

- …

- ¿La quieres?

-Le miré sorprendido por la pregunta.

- ¿Como?

- Pregunto si quieres a la Weasley… - Explicó mirándome como si fuera estúpido y no me enterara.

-¿Si la quería?

- No lo se…

- ¿No lo sabes? – Preguntó irónico.

- Pues no, no lo se ¿vale? Buenas noches.

Me giré enfadado. No sabía si la quería… no lo sabia. Pero aunque la quisiera ya la había perdido. Mañana le diría que me casaba… ¿Cómo reaccionaria¿Cómo reaccionarían todos? Esa noche no dormí demasiado bien.

Draco no ha respondido tan mal como la mayoria esperaba ¿verdad? Ja... si pensais eso es porque no visteis su reacción. Mas adelante es muy posible que os la muestre pero como por ahora todo esta contado por Harry (y va a seguir asi) seguireis con la duda. ¿Como creeis que reaccionaran los amigos de Harry al enterarse? Por cierto, habreis podido notar que ambos intentan comportarse, por ahora van a intentar llevarse bien.