Nota: Uff!! Tuve tiempo para crear un nuevo capítulo... no sé como lo logré, pero para haber sido escrito en 2 días, se defiende!!
Como siempre, un gusto.
Besos y Cuidense,
Luna Ming
Eterno Gris IV
Variabilis, Nada puede ser Peor
"Estos papeles demuestran la aprobación del ministerio a la apertura del Colegio Pyramide del arte de la Guerra, si revisan todos, frente de ustedes podrán apreciar una copia de este contrato que nos da libertad absoluta sobre los hechos ocurridos dentro de nuestro territorio y libre juicio sobre las personas que trabajan para nosotros."
Varias personas comenzaron a susurrar ante el papel que confirmaba el hecho.
"¡Orden!" Llamó quien en esos momentos estaba en posición de juez. "Señora Malfoy…"
"Señorita Black, he renegado de mi matrimonio."
"Bueno, Señorita Black, ¿Alguien más tiene pruebas de esto?"
"La señora Goyle, la señora Zabini y madame Pomfrey, sin contar 100 personas que mantienen en funcionamiento el establecimiento."
"Según esto, Lady Black es la directora del instituto, sería conveniente que ella viniera a declarar ante el jurado."
"Lady Black no se encuentra en el país. Yo y mi hermana Andrómeda Tonks somos las representantes de la Noble y ancestral casa de los Black, así que cualquier asunto que tenga con respecto al tema deberá ser tratado directamente con alguna de nosotras."
"Pasaremos a receso hasta mañana a las 9am." Tras los tres martillazos, todos en la sala se pararon para salir del lugar, la mujer sintió como un ave se posaba en su hombro y a la salida unas túnicas verdes y dos negras le dieron la bienvenida.
"Estas haciendo un buen trabajo."
"Gracias, Severus… parece que haber estado casada durante 14 años con un Malfoy sirvieron para algo."
"No lo dudo, hermana…" Agregó Andrómeda desde al lado de su esposo.
Los adolescentes se quedaron mirando a Sirius bajo la advertencia de Remus de que algo no iba bien.
Como por instinto, Ron se acercó a él tomándolo por el cuello con expresión furiosa.
"¡¿Qué le pusiste a la bebida?!"
"Yo… bueno, verán…"
Todo pensamiento fue interrumpido cuando Jhon tomó la copa que Hermione había bebido y la olió. Sus ojos brillaron como el oro por un segundo para luego pasárselo a Remus, que repitió el proceso.
"¡¿Feromonas Masculinas?!" Gritó. "No es suficientemente malo que tengamos que alejar a los hombres de ella… ¡Ahora las mujeres se le van a tirar encima! ¡¿En que demonios estabas pensando, Black?!"
Antes de que se pudiera parar y golpearle, los gemelos estaban a sus lados sosteniéndole.
"Nada puede salir peor… nada puede salir peor…" Trataba de convencerse Harry mientras lo veía a punto de matar a Sirius.
"Jhon, contrólate, recuerda que hay que ir a ver por donde fue la princesa, vamos que te llevaremos donde ella." Le decía George mientras tiraba de él con su hermano para que fueran con la chica.
"¡Déjame que lo mato! ¡Black, has traspasado el límite!"
Antes de que el licántropo pudiera hacer nada, se escucharon más gritos.
"¡Remus!" El chico se había parado con la misma intención que el otro, dejando un gruñido bajo escapar entre sus dientes apretado. Al instante sobre él estaban James, Orión y Peter que trataban de controlarle.
"¿Qué está pasando?" Les llegó la voz estricta de la Profesora McGonagall, pero la tensión era tan grande que nadie le prestó real atención, ni siquiera cuando usó la voz más demandante.
"¡Yo puedo explicarlo!" Gritó Sirius aun sostenido por Ron, que parecía listo para ahorcarlo en cualquier momento.
"Entonces hágalo, señor Black." Pero sus voces eran acalladas por los gruñidos casi inhumanos que las otras personas desprendían de sus pechos.
"Eso puede esperar, Black… ¿Cuánto va a durar?" Todo el comedor se giró a la voz amenazante que era uno de los mejores amigos del chico, Remus Lupin.
"Dos días, como mucho tres."
"¡SUFICIENTE!" Se escuchó el grito demandante de Harry, a lo cual los susurros de las mesas y los gritos tanto de la profesora como del grupo se silenciaron. "Ahora que tengo la atención, George, Fred, lleven a Jhon al cuarto, no sabemos donde pueda llegar a estar Hermione, pero no debe dar vueltas por ahí… Conjuren una cama más y hagan espacio."
"¡Hermione!" Con ese quejido, Jhon se paró de un salto y salió corriendo a buscar a la chica con los gemelos pisándole los talones.
"Bien, Orión, James, Pettigrew, lleven a Remus a nuestro cuarto también, deberá quedarse con nosotros unos días…" Sin quejas, los primeros dos comenzaron a seguir órdenes, mientras el tercero trataba de ayudarles tanto como podía, empujándolo lejos de la mesa. "Sirius, tu, Ron y yo debemos tener una charla muy seria. Pero antes…" Se giró a la profesora. "Lo siento, Profesora, pero parece que Black ha decidido jugarnos una broma de muy mal gusto… le ha dado feromonas a mi hermana, así que no podrá atender a clases… y sabe el efecto que tiene en algunos…" Dicho esto, señaló los espacios vacíos de Remus y Jhon.
La mujer frunció los labios en molestia y se giró al chico que estaba sentado.
"Se le restarán 25 puntos por su picardía y una semana en detención con Filch. Espero que esté contento, señor Black."
"¡Yo no quería!" Replicó el chico algo avergonzado de que otra broma había salido mal… y no del todo divertida.
"Entonces me explicará por que casualmente feromonas fueron a parar al vaso de la señorita Granger…" Aunque nunca lo admitiera verbalmente, le había tomado cariño a la extraña familia. Todos eran extremadamente capaces cuando de transformaciones se trataba… aunque sus bromas a veces llegaban demasiado lejos.
"¡No tenía idea de que le daría la copa a ella!" Se quejó Sirius.
"¿O sea que ahora la culpa la tiene Jhon?" Preguntó ladino Ronald a la vez que lo soltaba. "Si nos disculpa profesora, iremos a ver como se encuentra nuestra hermana."
"Claro, vallan, están escusados de las clases por hoy, espero mañana verlos en la clase… y usted, Black, no olvide su castigo."
Había ido a recoger sus libros para las clases de la mañana, sin enterarse de lo desarrollado en el comedor.
Iba bajando las escaleras cuando vio que cierta pelirroja se encontraba sentada en uno de los sillones frente al fuego, ordenando sus ensayos para ese día.
"Buenos días, Evans. No te vi en el desayuno hoy."
Como si de un resorte se tratara, la chica de ojos verdes se giró a verle, como si se tratara de la cosa más maravillosa del mundo.
"Oh, los siento… Parece que me quedé dormida. Preferí quedarme a ordenar mis cosas." Respondió sonrojándose visiblemente.
"No te preocupes, me llamó la atención, considerando que James estaba abajo. Creí que no te había esperado." Aclaró despidiendo el tema.
"Oye…" La voz de la pelirroja sonaba nerviosa y apenada, así que se acercó para verle bien. "… quería saber si… bueno…" Se interrumpió sola como si estuviera considerando algo. "Este… bueno… ¿Quieres que te acompañe a tu clase?" La morocha alzó una ceja desconcertada. "Sé que hace un par de semanas que llegaron, pero el castillo es grande… Tal vez te pueda dar un recorrido después de clases…"
Tanto nerviosismo le hizo compadecerse de la chica más alta que parecía de cierta forma contemplativa y confundida.
"Claro, pero después de clases… hoy tengo historia de la magia a primera hora, así que calculo que estaré descansada a la tarde. Vamos para no llegar tarde, Tu tenías pociones ¿verdad?" trató de relajarle sin ningún éxito. "Eso queda al otro lado del castillo."
"No hay de que preocuparse." Respondió excesivamente entusiasta Lily, sin darle tiempo para razonar, tomándole de la mano y comenzando a guiarle fuera del retrato de la dama gorda.
No le prestó atención al pequeño detalle de que no le había soltado, después de todo, con sus amigos solía ir de la mano y no significaba nada escandaloso.
Al girar en una esquina se perdió de ver a un alarmado Jhon que llegaba a toda velocidad.
"Lily… ¿Por qué todas la chicas me miran así?" Preguntó al ver que varias chicas se habían girado para verles pasar, viéndole con cierto deje de… ¿obsesión?
Las miradas de envidia que le dirigían a Lily también se veían algo desagradables…
"Porque eres una de las criaturas más hermosas que han pasado por estos pasillos, por supuesto." Le aseguró confidente, lo cual solo agregó a las inseguridades que en ese preciso momento.
Algo no estaba bien…
Algo no estaba nada bien.
Llegaron a la puerta del aula 15 minutos antes de que tuviera que entrar, la sonrisa de chica enamorada de Lily no le dejaba relajarse, sin contar las miradas lascivas que iban en esa dirección. Había notado a alguna que otra chica arreglándose la ropa o jugando con su cabello a su paso, flirteando descaradamente con ella, lo cual no le agradaba en lo más mínimo…
Si alguien tenía duda de si le gustaban o no los hombres, la mejor prueba no era que tenía un novio, si no un marido y un amante.
"¿Un beso para la escolta?" Preguntó Lily, acercándose peligrosamente.
Sea lo que fuera que pasaba, se estaba saliendo de control…
Giró sobre sus talones y salió corriendo a algún lugar donde no hubiera mujeres, nada del sexo femenino… no quería ver a nadie, era demasiado vergonzoso.
Cuando se giró, notó que un grupo de chicas le seguía, así que apresuró el paso, chocando con un cuerpo duro y plano que reconoció al instante.
"¡Ron! ¡Rápido!"
El chico que estaba ayudando a buscarla por toda la escuela alzó la cabeza para ver un grupo de 10 chicas con Lily a la cabeza yendo como estampida hacia ellos y comenzó a sentir pánico, agarrando la mano de Hermione, arrancó tan rápido como sus largas piernas se lo permitían arrastrando a su acompañante.
"¡A la sala común!"
El par, cuando quiso darse cuenta, tenía un buen grupo de mujeres persiguiéndolos.
Pudieron ver como varias quedaban atrás por el cansancio, aprovechando esto, él sacó la varita y tocó el medallón con dificultad a causa del movimiento.
"Emergencia 254… abran el camino a la sala común."
"¿254? ¿El ser perseguido por una estampida de locas tiene código?"
"¿Qué esperabas? Derrotamos al mago más poderoso de todos… seguro que tenemos fanáticas. Aunque esperaba que Harry fuera el primero en necesitar ese código, no tu."
Pasaron por el pasillo que daba a la sala común viendo a los gemelos apoyados uno contra una pared y el otro enfrentado a este con las varitas listas y en cuanto pasaron, se escuchó la voz de Orión dando la orden de extender un escudo que evitó que la gente les siguiera persiguiendo mientras entraban por el retrato y corrían al dormitorio donde Remus, James, Jhon y Harry les esperaban.
"Díganme inmediatamente quien fue." Exigió mientras se tiraba en una cama, la cual inmediatamente fue invadida por los dos licántropos que le tomaron las manos.
"Verás… Sirius quería jugar un broma y le puso feromonas al vaso de Jhon… el cual sin saberlo te lo pasó a ti y bueno… ya sabes la historia." Trató de explicarle Fred que había entrado con sus hermanos.
"¿Dónde está Orión?"
"Está hechizando las escaleras así funcionarán como las de las mujeres mientras dure este incidente. Claro que no podrás bajar ni salir por ya-sabes-que."
La chica ahogó un grito de frustración y se acurrucó en el lugar.
"Pásenme algunos libros, necesito distraerme… si estuviéramos en Pyramide ya le hubiera dado su merecido a Black… ¿Es que no puede dejar las cosas como están?"
La chica se sentó en la cama, dejando que instintivamente los otros dos muchachos dejaran caer sus cabezas en su regazo y cerraran los ojos contentos.
El día fue largo… largo y aburrido…
Ya luego de revisar las cosas y conseguir un par de libros, los gemelos ubicaron un caldero en una mesa conjurada y comenzaron a realizar en dos calderos las pociones para su problema y el de los licántropos, que se comportaban… como gatitos mimosos por llamarlo de alguna forma.
Si ella se paraba, ellos lo hacían. Si se acostaba, ellos lo hacían a su alrededor…
Y no era solo ellos dos. No, si fueran solo dos licántropos sería fácil.
Pero claro, tenía que viajar al pasado con cuatro Canis… el licántropo, el perro y dos zorros…
Y el olfato de los tres les estaba volviendo locos.
Por suerte tenía lazos de familia con los gemelos, sino sería una escena excesivamente embarazosa…
Ninguno de los cinco estaba del todo concentrado en lo que hacía, era necesario que le estuvieran tocando aunque sea el brazo para poder estar tranquilos, sino el aire de intranquilidad aumentaba.
"Me siento como un animal en celo…" Escupió en un momento luego de la quinta vez que Fred y George dejaban sus lugares al lado de sus calderos, pero no recibió respuesta más que Remus y Jhon apegándose más a ella.
Cuando despertó no sabía que era lo que estaba pasando, no se podía mover a los costado, sin embargo se sintió botar una y otra vez en la cama.
Abrió un ojo, esto debía ser un sueño… definitivamente un sueño.
Cerró los ojos, tratando de olvidarse de la imagen que simplemente podía traer más problemas. A este paso iban a perder tres días de entrenamiento y en una semana se iban a tener que enfrentar a un gran grupo de mortífagos…
Pero el rebote siguió insistiendo, así que resignada abrió los ojos y desenredándose de los cuatro cuerpos que le aprisionaban se sentó.
"Orión, ¿Qué haces saltando en la cama?"
"Es que estaba aburrido, quería saber si me iban a llevar a jugar quidditch esta tarde, porque este lugar es tan aburrido y estaba solo, y quería hacer algo. Me han dicho que montar hipogrifos es divertido, pero primero debería buscar a James…" Empezó a hablar a una velocidad inentendible. "Por cierto, ¿Por qué me llamas Orión? Ese es mi segundo nombre, en honor a mi tío… ¿O era a mi abuelo? En realidad no importa, pero quiero salir y…"
"¡Silencio!" Inmediatamente el adolescente se cayó y bajó de la cama silenciosamente con la cabeza gacha. Las cabezas que habían estado en la cama se alzaron. "Fred, George, ¿Qué le dieron a Orión?"
"Nosotros no le dimos nada…" Aclaró Fred mientras miraba la mesa de trabajo.
"A menos que…" Agregó George dirigiendo la vista al mismo lugar.
"¡Se tomó la poción sin terminar!" Gritaron al mismo tiempo mientras corrían al lugar donde un cáliz de metal estaba tirado.
"¡Mierda!" Exclamó la chica mirando horrorizada al joven que seguía parado con la mirada baja. "¿En que estado?"
"Luego de enfriarse necesitábamos que reposara dos horas antes de agregarle el polvo de unicornio para que estuviera lista." Volvió a hablar Fred, que veía el brebaje casi listo.
"Esto no puede salir peor… el antídoto requiere 4 días para ser preparado." Murmuró George mientras acababa la poción.
"Empiécenlo… ¿Dónde están Harry y Ron?"
"En las cocinas, fueron por algo de comer hace un rato."
"¿Un rato cuanto es?"
"Tres horas."
"Demonios…" Inconsciente de lo que estaba haciendo en realidad, se levantó de la cama, saliendo por la puerta seguida rápidamente por Jhon y Remus.
Puso sus pies en la escalera y esta se transformó en un tobogán, haciendo que resbalara hacia abajo junto con sus dos acompañantes, cayendo de cara al suelo e inmediatamente siendo aplastada por los otros dos cuerpos.
Eso prendió una luz en su cabeza… se había olvidado de su pequeño problema femenino.
Al alzar la cabeza pudo ver que las clases habían terminado por la tarde y varias personas estaban charlando y haciendo tareas en la sala común.
Muchas de estas personas del sexo femenino, que alzaron las cabezas y al verle sus ojos tomaron una expresión… que decía que se la querían comer. A bocados pequeños para disfrutar más, como si se tratara de un helado del sabor más delicioso.
"Creo que este no sería un buen momento para decir que soy homofóbica, ¿no?" preguntó al aire antes de levantarse de un salto y correr por su vida lejos del lugar, con dos hombres lobo a los talones, persiguiéndole como el resto, solo que para su suerte un poco más posesivos… no dejaban que nadie se le acercara demasiado mientras se encaminaba corriendo hacia a las cocinas.
"Emergencia 254, camino a las cocinas." Avisó a través del collar. "Emergencia 128, en el dormitorio."
Rápidamente hizo cosquillas a la pera y entró al lugar agitada con los otros dos que rápidamente tomaron sus manos.
"¿Señorita necesitar ayuda? Penny poder ayudar a señorita." Le habló uno de los elfos mientras varios se congregaban a su alrededor.
"¿Podrías traerme tres vasos con agua, por favor? Y quisiera saber si mis hermanos Harry y Ron están por acá." Inmediatamente la pequeña elfa comenzó a derramar lágrimas por lo amable que era la señorita, mientras le indicaba una de las mesas donde los chicos estaban sentados comiendo.
"¿Hermione?" Preguntó Harry tras notar su presencia, así que ella tomó asiento a su lado, para luego ser empujada lejos de él con Remus apoyando su cabeza en su regazo mientras Jhon lo hacía en su hombro, ambos mirando a los dos chicos como si les retaran a atreverse a acercarse más de lo debido.
Tras bajar las cabezas ambos para que supieran que no les estaban retando, Ron volvió a hablarle.
"¿Qué haces aquí?"
"Orión bebió el brebaje para bajar el dominio del olfato antes de que fuera terminado. Ahora cree que tiene cinco años… cuando bajé a buscarlos recordé el pequeño problema que tengo yo… así que vine corriendo."
"Demonios… ¿Ahora que hacemos?"
"¿Pedirle a los elfos que me escondan? Necesitamos una capa de invisibilidad… y una forma para subir las escaleras."
"Tengo una idea mejor…" Todos se giraron al mismo tiempo a Ron, que estaba considerando las posibilidades. "Yo y Harry iremos por Sirius y se lo entregaremos a Severus hoy en la noche. Theodore tomará su lugar por medio de una poción multijugos y algunos hechizos de glamour. Calculo que por el vínculo de estos por ser tríada no tendrá problema en aparentar…"
"No, mejor traigan a Draco, él tiene más conocimientos en pociones y sobre el ataque del sábado… según tengo entendido los muggles tienen algo para bajar las hormonas."
"Bueno, pero mientras tanto, tu deberás pasar tiempo acá en las cocinas… veremos si podemos convencer a Molly de que te reemplace a ti, en Pyramide hay menos mujeres que aquí, así que sería más seguro."
"Ustedes dos encárguense de eso, seguramente Severus pueda encontrar algo, llévenle muestras de las dos pociones para asegurarnos de que estén bien."
"Harry, Ronald… ya era hora." Expresó una figura de túnicas verde oscuro.
Había estado esperando por el reporte por los últimos 20 minutos hasta que los chicos se presentaron finalmente.
No estaba feliz, pero según le habían dejado saber las cosas no iban tan bien como querían en el colegio de magia y hechicería.
"Harry, Líder Bestiae y Subdirector."
"Ronald, Líder Caeli y Subdirector, y este…" El chico levantó una capa de invisibilidad bajo la cual apareció el cuerpo de un joven de cabello negro y largo. "Es Sirius, Canis."
"Severus, Canis, Profesor. ¿Me pueden explicar que hace Sirius petrificado?" Preguntó asombrado mientras veía al adolescente duro en el suelo.
"Erm… tenemos problemas… Black le dio sin querer feromonas masculinas a Hermione y esta tiene ahora dos lobitos falderos… Remus y Moony. Sin contar que estas le están afectando a Fred, George y… bueno, Sirius. Los Gemelos estaban tratando de hacer una poción para disminuir el olfato de ellos… pero se quedaron dormidos. Cuando se despertaron Sirius se había tomado la poción sin completar… y ahora cree que es un niño de 5 años." Resumió lo mejor posible Harry, mientras señalaba a su padrino o padre.
"Cualquiera diría que Black y Sirius son parientes." Espetó el maestro de pociones con ironía.
"Ahora no es momento, Severus. Necesitamos que contactes con Draco y le des multijugos… deberá reemplazar a Sirius por unos días, ya que está incapacitado." Ron se estaba pasando la mano por el rostro, estaba comenzando a entender a su amiga aunque no le gustara.
"¿Algo más?"
"Si, toma, estas son muestras de las pociones que estaban haciendo los gemelos, necesitamos que pongas a cuantos puedas a trabajar en esto, los necesitamos limpios a los dos para este fin de semana que se va a dar el ataque a Hogsmeade."
"¿A cuantos van a necesitar?"
"Con la tríada 'Silencio' y la triada 'Noche' debería alcanzar… Prongs se hará cargo de la evacuación, sería bueno que tú te dieras una vuelta para darle una mano. Al día siguiente, el Domingo, planeábamos hacer un partido de quidditch en el estadio del colegio, si quieres puedes hacer de réferi, será un 'Fuego' contra 'Oro', así que espero que no te lo pierdas…"
"Daré anuncio… ¿Por qué demonios eligieron el nombre 'Oro' para la tríada?"
"¿Por qué demonios eligieron el nombre 'Sangre' para la tríada?" Respondió irónico Ronald, pero fue callado por Harry que tenía una sonrisa cómplice en el rostro.
"Porque siempre seremos el trío de oro, claro… ¿Qué otro nombre podríamos a nuestra tríada?"
Severus alzó una ceja, pero decidió no comentar más sobre el tema.
"¿Dónde está la directora?"
"En la cocina sola… si no se tiene en cuenta a Moony y Remus…"
"Pues… no lo estará por mucho."
"¿A que te refieres?"
"Pues, la memoria del pasado solo se le bloqueó a los que viven en él… y si no se olvidan, yo estaba en el mismo año que los merodeadores."
Estaba conversando con uno de los elfos, que le enseñaba una receta de cocina cuando el cuadro de la canasta de frutas dio paso a alguien más.
Se giró para ver a un chico alto y delgado con el cabello negro y algo grasiento hasta los hombros sin contar una gran nariz ganchuda que sobresalía notablemente entre sus facciones.
"¿Snape? ¿Qué haces en las cocinas?"
El joven se acercó para poder verle mejor en la media luz del lugar, apenas reconociéndola como uno de los hermanos problemáticos que habían llegado ese año al colegio.
"¿Cómo me conoces?"
"Simple, tengo dos hermanos, un primo y dos amigos que van al mismo curso que tu… es bastante fácil reconocer a alguien del 7mo curso." La chica se encogió de hombros restándole importancia al tema y girándose para seguir revolviendo el chocolate que se había derretido con la crema.
"Entonces debo supone que lo que te han dicho de mi no es favorable, ¿No es así, Gryffindor?" Lo último lo había escupido como si se tratara de un insulto.
"Debes estar bromeando… ¿Te refieres al tema de que practicas artes oscuras? No me digas que ahora le das la razón a ellos sobre el tema…" La chica parecía tan relajada que le desconcertaba terriblemente el hecho de que hablara del tema como si se tratara de algo de todos los días. "¿Alguna mujer de Slytherin sabe donde quedan las cocinas?"
Un elfo le había alcanzado un vaso de leche con unas galletas y él se había acomodado en un banco, notando por primera vez al chico Thomas y a Lupin recostados cerca de donde ella estaba usando la estufa, claramente dormidos.
"No lo creo, yo la descubrí por casualidad cuando vi a los merodeadores entrar. A la mañana hubo un gran escándalo en el comedor, ¿Qué hizo Black esta vez?" No había acabado de hablar, que la chica había bufado con molestia.
"Ni me lo menciones… le hecho feromonas a mi bebida, feromonas masculinas para empeorar… ahora tengo a todas las mujeres del castillo persiguiéndome por los pasillos hasta que caen rendidas."
"Sobre lo de magia oscura…" Era extraña, reconfortante y refrescante la sensación de sentarse a hablar con alguien que no juzgaba por lo que había escuchado de sus némesis… aunque no lo dijera en voz alta.
"No te preocupes, no necesitas explicarme nada. Al colegio al que iba enseñaban artes oscuras y otras cosas más que tengo prohibido discutir, yo y mi familia somos los menos indicados para juzgar las razones por las que alguien desearía aprenderlas considerando que somos más que capaces con ellas…"
"¿En serio?" Preguntó intrigado y fascinado por la facilidad de la chica para hablar del tema.
"Claro, Oclumencia, Legilimencia, Duelo, artes oscuras, artes blancas, sanación, estrategia, desarrollo de pociones, venenos, armas muggles… nuestros temarios eran bastante abiertos y hemos estudiado muchas cosas… salvo a sobrevivir en una escuela llena de adolescentes y ser uno más del lugar." Agregó con complicidad.
"Fascinante…"
"Si quieres te puedo enseñar algo… ¿Te interesa la Oclumencia? Te aseguro que es un tema brillante y muy útil, especialmente en este colegio donde el director va por los pasillos usando legilimencia."
"¿O sea que quien te enseñó en realidad Oclumencia fue Hermione?"
"En realidad fue mi primera maestra, Oclumencia lleva varios años para ser perfeccionada, pero Hermione me enseño lo básico para comenzar a practicarla… realmente un tema brillante si me preguntan."
"Wow… solo, Wow."
"Bueno, llevaré a Sirius a Pyramide, recuerden, tienen que interrumpir dentro de 2 horas en las cocinas. En media hora vendré del segundo curso, 3er año con el antídoto para ella, así que les recomiendo que esperen cerca, deberá dormir en la sala de los requerimientos, la poción toma 6 horas en causar efecto y debe ser inyectada directamente… por desgracia nadie nos avisó sobre el problema con Sirius, así que a él si deberé llevármelo de todas formas. Draco vendrá en media hora también, así que nadie extrañara al perro."
"Claro… adelante."
"No se olviden, el viernes a la noche es el baile de navidad… el lunes los alumnos se van a sus casas a pasar las fiestas con sus familias… les aseguro que será una de las mejores memorias."
"¿Baile?" Preguntaron a la vez.
"Claro, fue anunciado antes de que llegaran, es por eso que usarán las túnicas de gala de Pyramide… se perdieron la salida a Hogsmeade para comprar túnicas nuevas."
"¿Tu con quien irás?"
Una extraña sonrisa apareció en los labios del profesor antes de responder.
"Con ustedes..."
"Esto es difícil." Declaró el adolescente secándose el sudor de la frente con el brazo.
"Estás poniendo demasiada fuerza… debes construir una pared imaginaria, tomarte el tiempo para relajarte y analizar… si te tensas, creas un espacio abierto por donde se puede entrar. Luego de un tiempo podrás utilizarlo en cualquier situación, pero al principio no es fácil hasta que encuentres tu propia forma de meditación."
"Por cierto, Granger…"
"Llámame Hermione."
"Bueno, Hermione… Este viernes hay un baile por la navidad y me preguntaba si te… gustaría venir conmigo." Preguntó aparentando indiferencia, pero la chica igualmente le intrigaba de sobremanera y pretendía aprender tanto sobre ella como le fuera posible.
"No sabía nada sobre un baile…" Le dijo sorprendida.
"Desde hace unos años que hay bailes para estas fechas desde 4to año en adelante. Según el director es porque necesitamos tanta alegría como fuera posible." Se encogió de hombros y se quedó mirando a la chica que parecía sumida en pensamientos.
"Tengo una idea… tal vez te gustaría ser parte. A mis hermanos les va a encantar esto." El brillo en los ojos de ella hablaba de una picardía para el viernes.
"No sé si a los otros gryffindors les agradará la idea de que un slytherin sea parte de nada que tenga que ver con ellos…" Señaló
"Tonterías, a mis hermanos no les va a importar y luego podemos seguir con el baile como amigos… aunque lamento decirte que deberás soportar a mis hermanos interrumpiendo seguido, tienen una pequeña obsesión con controlarme cada vez que estoy con alguien."
"Bueno… si estás segura…"
En esos momentos las puertas se abrieron y entraron los otros dos trillizos junto con Orión, que parecía tratar de contener la respiración.
"¿Zorro Blanco?" Preguntó la chica a lo que Orión asintió mientras le pasaba un frasco y una jeringa para luego alejarse rápidamente.
"Hermione… no vas a poder dormir en nuestro cuarto, deberás hacerlo en nuestra aula." Mientras Harry hablaba, Orión pareció salir corriendo.
"No hay problema, puse a Remus y a Jhon a dormir, me enteré de que va a haber un baile. Severus aquí amablemente me invitó, espero que no les moleste." Aclaró alzando una ceja como queriendo pasarles un mensaje.
"Claro que no… Por cierto, Yo soy Ronald y él es Harry, somos los hermanos de Hermione"
Viendo desde afuera era muy extraño que los tres fueran trillizos…
Severus pudo notar como el que les había presentado medía una cabeza más que su otro hermano y a su vez este era una cabeza más alto que la chica. El primero tenía pecas por todo el rostro, mientras que el segundo no tenía ninguna y la tercera solo algunas cruzando el puente de la nariz…
"Un gusto, Severus Snape."
"Tenía idea de hacer una broma en el baile… ¿Qué les parece si lo discutimos todos acá mañana a la noche…? Tengo que ponerme el antídoto y calculo que tardará tiempo en tomar efecto."
"No hay problema… ya es tarde, de hecho, es muy tarde, será mejor que cada quien valla por su camino."
"Bueno, Snape, fue un gusto, te veo mañana." Se despidió Hermione mientras salía seguida de sus hermanos.
Por fin Sirius había regresado, habían sido unos días largos, considerando que Draco no estaba muy feliz ante la idea de compartir cuarto con los otros gemelos, los cuales no dudaron en ese tiempo de recordarle por que les conocían como 'Los Bromistas'.
Aunque Hermione veía con cierta sospecha la reciente 'amistad' que estaba compartiendo con Harry, pero su opinión se la guardó para algún momento más adecuado…
Cuando no tuvieran una defensa que presentar en una semana límite y a un Sirius que creyera tener 5 años de edad…
En cuanto Sirius pudo regresar, le pusieron al tanto sobre los planes para el baile de navidad… no sin unos gritos de por medio acerca de por que ella iría con Severus Snape.
Aunque se relajó al saber que al final le había invitado para que fuera con todos ellos como grupo, ya que no deseaban invitar a lo que ellos veían como simples niñas.
Severus había sido muy amable al entregarles una de las túnicas de gala para su yo joven, el cual miró sorprendido la seda de la túnica que le habían regalado para la fiesta.
La broma sería simple, lo único que buscaban era causar algo de shock.
Sirius Black había tratado de disculparse por lo ocurrido con su última broma, pero en si estaban muy molestos como para perdonarle aun, así que le dijeron que cuando quisieran hablar con él le harían saber… de forma no tan amable.
Así que ahí estaban, en el hall que daba entrada al comedor.
Prongs no había estado al tanto del plan, pero les dejaría saber cuando el baile de los premios anuales abriera, para que pudieran llevar acabo el pequeño plan.
El joven Severus se unió a ellos en el lugar, viendo como Finnigan, Thomas y los gemelos Granger tenían túnicas idénticas a las suyas de un verde oscuro con capa de terciopelo cubriendo el brazo derecho. Finnigan y Thomas llevaban el cabello recogido por una cinta haciendo juego.
Por otro lado, Harry tenía una túnica marrón con una capa corta de piel sobre sus hombros haciéndole ver imponente a pesar de ser el más bajo entre los hombres y Ronald con túnica negra con una capa larga de plumas negras que se veían indudablemente como las de cuervos.
En el centro estaba Hermione con su delicada figura ataviada en un vestido de estilo antiguo con amplia falda armada y corsé que parecía doloroso la sola idea de que alguien vistiera del mismo verde que él estaba usando.
"Le tocaba a Orión elegir mi ropa, yo no tengo nada que ver con esto." Aclaró esta ante su mirada inquisitiva. "Espero que te hayan gustado las túnicas… Son iguales a las túnicas de gala de Pyramide."
"Debo suponer que en Pyramide también tienen casas." Dijo señalando que los hermanos de ella tenían túnicas diferentes.
"Se le llaman 'Cofradías'. Es como los clanes, son tres: Canis, a la cual pertenecemos Fred, George, Orión, Jhon y yo; Caeli, que es la de Ron acá; y Bestiae, que es la de Harry…"
Iba a preguntar sobre el tema, pero en ese momento uno de los gemelos, no sabía cual, puso una mano en el hombro de la chica.
"Cinco segundos."
Hermione asintió y se paró frente a la puerta por donde entrarían.
"Espero que todos hayan discutido bien quien les toca."
"Si, madre… no tienes de que preocuparte."
"Bueno, ya no hay vuelta atrás…" Dicho esto, los gemelos que estaban uno a cada extremo de la hilera empujaron las puertas para entrar, haciendo que un gran grupo se detuviera a verles, mientras en el centro del lugar estaban bailando dos parejas.
Una era Lily y James, mientras que la otra era un chico de Ravenclaw con una chica de Hufflepuff.
Al girar, Prongs alzó una ceja al ver a Severus parado con ellos, pero la chica negó levemente con la cabeza para hacerle saber que no era el de Pyramide. De todas formas, en el siguiente giro el chico les guiñó un ojo.
"Mira madre… parece que llegamos tarde a la fiesta."
"No, tarde no… adorablemente retrasados…" Indicó George desde su lugar.
"Ahora todas las chicas lindas estarán tomada." Se quejó en burla Orión.
"No sean tontos, hay suficientes para todos…" Intercedió Jhon con un brillo particular en los ojos.
"Yo creo que encontré mi presa, chicos. Así que apúrense." Declaró Hermione. Para entonces todo el comedor que había sido adornado con motivos navideños, varios árboles de navidad decorados y música se había detenido para ver se traían ahora los Granger entre las manos… y peor aún, ¿Qué hacía Snape con ellos?
"Yo también, así que será mejor que se apuren antes de que se acaben." Señaló Severus, sorprendiendo a todos al tomar parte del juego.
"Oh, no sean tan aguafiestas… permítannos." Avisó Ronald mientras comenzaba a bajar las escaleras hacia los estudiantes aturdidos, mientras abrían paso a él y a su hermano Fred, que parecían oler el aire hacia el centro.
"Creo que huelo un lirio… no, el lirio es de James. ¡Hey! Acá encontré algunas…" Fred hizo señas a todos para que se acercaran y cuando todos quisieron notar a donde iban, vieron que se habían posicionado frente a la mesa de profesores.
"Lord Dumblendore, a pesar de que sea muy atrevido, me agradaría que compartiera este baile conmigo." Dijo la chica con un brillo en los ojos que rivalizaba el del viejo mago, quien rió fuerte y se paró de su asiento.
"Querida… pero que agradable invitación. Espero que no haga cansar mucho a este pobre viejo."
La chica se llevó la mano al pecho en divertida ofensa.
"¿Cómo se atreve a implicar que un buen baile podría hacerle mal a la salud? No se niegue… la música es una de las magias más poderosas, únase a nuestro bando y lo haremos un gran bailarín." Replicó en todo de 'lord oscuro'.
"Si un bando de guerra me pondría una excusa como esa, no dude que me uniría sin negarlo." Dicho esto, le guió hacia la pista, dejando atrás al otro grupo de adolescentes.
"Señorita Vector, ¿me daría el honor de este baile?" Preguntó Severus más confiado luego de la muestra que había hecho Hermione al pedir al mismo director que fuera su pareja de baile.
Las profesoras hicieron una exclamación cohibidas por los modales para luego dejar que la profesora bajara a bailar con el muchacho.
"Profesora McGonagall…"
"Profesora Hooch…"
"¿Nos harían el honor…?"
"¿…De ser nuestras parejas esta noche?"
Y así siguieron, uno tras otro, invitando a las profesoras y cuando hacían cambios de parejas, Hermione se acercaba a sacar a los hombres a bailar, haciendo que el colegio estuviera anonadado por gran parte del baile, hasta que todos estuvieron exhaustos.
Para Severus fue uno de los mejores bailes a los que había asistido, considerando que era el primero en el que tenía con quien bailar en realidad y ni Potter o el resto de su pandilla se le acercaban cuando estaba cerca del grupo de gryffindors.
"¿Cuánto falta para la poción?"
"Solo unos minutos, necesitamos agregar lágrimas de mandrágora y girar 30 veces al sentido del reloj, 14 contra el reloj, dejar reposar media hora y luego volver a revolver igual."
"¡Chicos!" Nadie se había dado cuenta cuando Wormtail se había acercado a ellos corriendo dentro del cuarto, chocando contra el borde de la mesa que estaba al lado de la puerta y empujando a Fred, el cual dejó caer las lágrimas de mandrágora sobre el caldero que salió volando y bañando a todos salvo al culpable que aun estaba cerca de la puerta con un líquido viscoso de una tonalidad rosada pálida.
Hubo una luz blanca y cuando Hermione volvió a abrir los ojos, notó que algo no estaba bien…
Juraría que había estado al otro lado del cuarto hacía solo un minuto…
"¿Harry?" Preguntó al ver al chico mirarle.
"Que me confundas con mi hermano de ahí…" Dijo señalando a George "Es entendible, pero con Harry… eso es nuevo."
"¿Tu hermano? Harry, ¿estás bien?"
"Ron, ¿Dónde estas?" Preguntó al aire al no ver al chico.
"Acá estoy, estaba recogiendo… mierda." Dijo el chico al verle y no comprendió la razón… ese no era Ron, ese era Fred…
"Mierda, saquen a Pettigrew de acá, tenemos problemas."
"¿Qué clase de problemas?" Preguntó el que por fuera era Orión.
"Yo soy Hermione… ¿Quién tiene mi cuerpo?"
"Creo que soy yo, soy Orión… me di cuenta por las t…" Las miradas asesinas lo callaron.
"Estamos en problemas chicos… grandes problemas."
