4.
-Estás perdido –se rió el capitán
La mirada ruda de Zoro se clavó en él y maldijo por lo bajo.
-Me estás siguiendo –le replicó
-En absoluto. No me he movido de aquí desde que te has ido en dirección a la montaña… Has estado dando un rodeo –sonrió divertido Luffy
-Es esta jodida isla…
Luffy soltó una carcajada. Zoro no tenía ningún sentido de la orientación y esto no era nada más que una prueba de ello. La isla en la que se encontraban ahora era primaveral, con un clima estupendo y muchas zonas que explorar, pero desierta.
Nami había ido con Brook a la parte más alta de las montañas para dibujar la isla en un mapa, Sanji arrastraba a Usopp con él para buscar y recoger comida para el barco, Chopper y Robin estaban buscando plantas medicinales y la arqueóloga aprovechaba para intentar encontrar algo de interés histórico, Franky se había quedado en el barco como vigilante y por último el propio Luffy había salido disparado sin dar explicaciones y Zoro había ido a dar una vuelta.
Pero era la segunda vez que se encontraban sin pretenderlo Zoro y Luffy.
-Me pregunto si existirá una fruta del diablo que permita orientarse siempre… -murmuró Luffy mientras ambos caminaban juntos hacia ninguna parte
-Y entonces ¿Quién te sacaría del agua cada vez que te caes? –se mofó Zoro
Luffy se giró y le contempló extrañado pero sin decir nada se volvió y continuó caminando
-¿Has visto a Sanji?
-¿A ese estúpido pelapatatas? Ni de coña…
-Hum…
-Tienes hambre
-Mucho. Supongo que puedo comerme algo de aquí, hay mucha fruta
-Pero puede ser venenosa, estúpido. Ese maldito cejirrizo nunca está cuando se le necesita
-Pues si me pongo en peligro –se giró para sonreír a Zoro – ya me salvarás
Zoro sonrió
-Todavía no sé porque me uniría a tu tripulación
-Sencillo. Porque soy el mejor y tú sólo puedes estar con los mejores
-Entonces echa a Usopp del grupo –se burló
-Es el mejor mentiroso que he conocido –dijo de forma alegre Luffy
-¿Y crees que el futuro rey de los piratas necesita al mejor mentiroso del mundo?
Luffy se detuvo
-¿Descansamos?
Zoro enarcó una ceja
-¿En serio estás diciendo tú eso?
Pero su capitán ya se había sentado en una roca que le pareció cómoda y estirando sus brazos recogía frutos de los árboles más cercanos. El peliverde se encogió de hombros y se sentó en el suelo, apoyando su espalda en la misma piedra que estaba su capitán.
Una fruta le cayó a la cabeza. Zoro abrió un ojo y se la rascó mientras observaba el fruto verde que reposaba en el suelo.
-¿No crees que tiene tu mismo color de pelo?
-Luffy, estaba durmiendo –se quejó Zoro
-Tú siempre estás durmiendo
Zoro le miró con curiosidad
-¿Qué? –preguntó con inocencia Luffy
-Que por menos de eso habría sacado las katanas a otro…
-Pero yo no soy otro…
-No, supongo que no. Como has dicho antes no seguiría a un capitán cualquiera, tú eres único. Lo supe desde que te conocí, por eso te seguí…
-Pues no querías en un principio…
-No soy tan estúpido –se rió
Luffy pegó un bote y se puso de cuclillas enfrente suyo.
-¿Qué? –preguntó esta vez Zoro
-Antes tenías razón…
-¿Qué? ¿Cuándo?
-Lo de que te estaba siguiendo… era verdad.
