Disclaimer: Ningún personaje de Naruto o Naruto Shippuden me pertenece.

¡Disfruten de la historia!


Capítulo #4: Lo obvio es más obvio

Naruto se despertó sintiéndose un poco mareado. Él estaba encima de una manta, mientras que los restos de la cama estaban en un rincón del apartamento para que no estorbaran. El chico tenía un terrible dolor de cabeza y tenía la mirada algo borrosa; alcanzaba a distinguir a una chica de cabello rosado enfrente de él con sus manos sobre su frente y éstas brillaban de color verde. Le estaba curando el dolor de la cabeza, como una que otra cosa que le pudo haber causado el golpe con la cama.

¡Qué bueno que Naruto ya está despertando! ¡No sé cómo pude golpearlo mucho más fuerte que eso en ocasiones anteriores y no sentir nada de culpa!, es más, ¡¿por qué si ha sido golpeado más fuerte por mí, no se había desmayado antes?!

—¿Naruto te sientes bien? —Sakura le preguntó preocupada ya dejando de curarlo—. ¿No te pegué muy fuerte?

Naruto comenzó a ver bien y ya podía presenciar a la chica delante de él que ya había parado de curarlo. A lado de ella estaba un gato gris mirándolo con sus enormes ojos amarillos con un toque de verde.

—¡Sí ya me siento bien, gracias por curarme Sakura-chan! —Naruto dijo levantándose hasta terminar sentado y dándole un cálido abrazo.

¿Por qué estoy abrazando a Sakura-chan tan repentinamente? Yo nunca la abrazaría sin que ella quisiera por más que quisiera hacerlo. Debo de ser más cuidadoso... ¡¿Me irá a golpear ya que la deje de abrazar, dattebayo?!

Mientras Naruto pensaba en que Sakura lo iba a golpear después por lo que hizo, ella tenía una sensación extraña; su corazón latía más fuerte y rápido que antes, se sentía bien, pero también culpable, porque sabía que no merecía ningún tipo de agradecimiento. Ella había provocado que se desmayara, aunque el haberse desmayado nunca le había pasado a Naruto cuando él había sido golpeado por ella o ella simplemente no se daba cuenta.

—No hace falta agradecerme, yo fui quien te golpeó —Sakura dijo avergonzada de lo que había hecho y muy enojada consigo misma. Después ella lo dejó de abrazar—. ¿Me perdonas Naruto?

El chico la miró extraño y confundido ante lo que decía su mejor amiga. No es que fuera algo malo que ella le pidiera una disculpa a Naruto, simplemente era de lo más extraño. ¿Acaso su amiga se había preocupado mucho por él? Él ya había soportado peores golpes de Sakura, ¿por qué se sentía culpable por un golpe que no era ni el doble que los demás que el ninja había recibido anteriormente?

Naruto se confundía más con mil y un preguntas que salían de su cabeza, mientras que la chica estaba pensando en cómo compensar a su amigo que tanto quería. No podía dejarlo dormir en el suelo de su apartamento, debía de hacerle un favor para ya no sentirse mal, ¿pero cuál? Ella podía pagarle para comprar una nueva cama, eso por supuesto que no era una mala idea, pero ninguna tienda estaba abierta a altas horas de la noche, así que se lo pagaría después; eso solo resolvería la mitad del problema porque Naruto seguiría durmiendo en el suelo. Ahora tenía una opción posible para que Naruto no durmiera en el suelo de su apartamento, él podía ir a dormir en la casa de Sakura. No, era una mala idea. Su madre detestaba a Naruto con toda su alma sin razón aparente y aunque su padre no ofendiera a Naruto, nadie se debía enterar que Naruto se iba a quedar en la casa del Clan Haruno.

—¿De dónde salió ese gato? —Naruto dijo cambiando radicalmente de tema haciendo que ella saliera de sus pensamientos.

—Naruto, esa era la supuesta sombra que tú viste —Sakura le respondió sorprendida—. Creí que ya habías entendido que era la sombra.

—Y-yo... ¡ya sabía! —Naruto dijo apenado y riéndose con la intención de contagiarle la risa a la joven kunoichi. Esto fue en vano ya que generó un momento de silencio incómodo. Ella no podía dejar de buscar una solución, y continuaba mirando al suelo con expresión de culpa y preocupación.

Naruto decidió cambiar de tema otra vez.

—¿Qué vamos a hacer con el gato? —recogió al gato que rápidamente comenzó a ronronear.

¡El gato! No puedo dejar que Naruto se lo quede después del fuerte golpe que le di con su cama. Mejor se lo daré a mis padres.

Su plan era que Naruto durmiera en su casa sin que se dieran cuenta sus papás, más el dinero que le va a dar por su cama y un gato se atraviesa en su camino. Lo que le faltaba para aumentar su frustración.

—No lo sé... Lo podría llevar a mi casa — dijo Sakura, no muy segura si eso era una buena idea.

—Si quieres me lo quedo yo para que no sea un gran problema para ti —Naruto dijo notando la expresión de inseguridad de Sakura.

—No, así está bien —Sakura dijo—. Pienso en dárselo a mi padre. Le gustan los gatos y todo tipo de animales.

¡No recordaba que a mi madre no le gustan los gatos! ¡Es más, ni siquiera le gusta ningún animal! ¿Cómo es que mis padres se aman siendo tan diferentes?

—¿Estás segura? —preguntó Naruto acercándose más a ella preocupado por lo que le molestaba a la chica.

—Sí, completamente —Sakura dijo esta vez mostrando estar segura de su decisión final—. Además, ninguno de nosotros dos podría cuidar al gato porque por lo general estamos en una misión.

—Sí —Naruto dijo dejando al gato otra vez en el suelo—.Te puedo ayudar en alimentar al gato, dándole costales de su comida o a cuidarlo de vez en cuando.

—No hace falta, Naruto —dijo aquella chica de cabello rosado.

—Sakura-chan, no sería justo, además el gato apareció en mi casa —Naruto dijo amablemente y con una sonrisa que a cualquier mujer le gustaría.

—Bueno, está bien, gracias Naruto —Sakura dijo devolviéndole la sonrisa haciendo que el chico se pusiera rojo de la cara.

Naruto está actuando normal, ¿no?

Sus preocupaciones y Naruto la habían distraído por completo de su "misión". Ni siquiera se daba cuenta del sentimiento que debería de ser extremo.

—¿Y ya te encuentras bien? ¿No te sientes mal por algún sentimiento? —Sakura le preguntó a Naruto cambiando de tema—. ¿O te sientes mal por el golpe que te di?

—No, claro que no Sakura-chan, no me duele nada —Naruto dijo amablemente—. Y en cuanto a mis sentimientos no siento nada distinto.

Esto es extraño; deberían de ser tres días según lo que me dijo Tsunade-sama…

—Gracias por preocuparte —Naruto dijo dándole otro abrazo a la joven kunoichi, provocando que ella se sonrojara y la sacara de sus pensamientos.

¡¿Otra vez la estoy abrazando?! ¿¡Qué me pasa?!

Sakura abrió sus ojos más de lo normal. El asunto ya no era un misterio total.

¿Cómo no me di cuenta antes? Naruto, sí está actuando extraño. Se mira más tranquilo, me ha dado abrazos y... Debo de estar alucinando, él ya no está enamorado de mí. Eso fue hace mucho tiempo, cuando íbamos en la academia. ¿O ese enamoramiento se convirtió en amor? No, ha de ser por la bebida esa. ¿Entonces si es por la bebida el sentimiento de hoy es el amor?

La chica apenada se separó de Naruto, pensando en la posibilidad de que la amase o estuviera enamorado, a la vez negando esa posibilidad por la bebida que Tsunade le había dado. Decidida a ignorar el asunto, puso su "plan" en acción para que Naruto no durmiera en el suelo.

—Te voy a pagar para que puedas comprarte otra cama —dijo Sakura con voz firme.

—No hace falta Sakura-chan, fue una equivocación. Dattebayo—Naruto dijo mirándola fijamente–. No fue tu culpa.

—Claro que lo fue —insistió ella.

—Yo ya tengo el dinero suficiente como para pagar una cama, no te preocupes por mí —Naruto le dijo sonriendo ampliamente y riéndose un poco—. De todas formas esa cama ya se me hacía incómoda.

—No, Naruto, no dejaré que tú pagues por lo que le hice a tu cama, porque yo te golpeé con la cama —contestó ella con desesperación de que él fuese tan necio.

—Sakura-chan no dejaré que...

Antes de que el ninja fuera capaz de terminar su frase, la chica de cabello rosado interrumpió al chico.

—Ven conmigo esta noche y mañana te pago para que puedas tener una cama nueva —dijo Sakura con voz fuerte y decidida—. No dejaré que duermas en el suelo.

—¿Qué? —dijo Naruto confundido e intentando ocultar su emoción.

—Te vas a quedar a dormir en mi casa. Punto final —dijo la kunoichi con sus manos sobre su cadera.

Si es que mis padres no se enteran... especialmente mi madre...

—¡Gracias! ¡Gracias! ¡Muchas gracias Sakura-chan! —dijo Naruto volviéndola a abrazar, esta vez siendo muy exagerado el abrazo, ya que el ninja la había levantado al abrazarla. Él se volvió a apenar notando lo que había hecho instintivamente.

No entiendo por qué sigo haciendo estas cosas.

Sakura se apenó por el abrazo porque le recordaba la posibilidad de que él siguiera enamorado.

—¿Nos vamos? —preguntó Sakura nerviosa y apenada mientras aún Naruto la abrazaba sonriendo.

—Lo siento, Sakura-chan —Naruto dijo riéndose algo nervioso, dejándola ya en el suelo–. Por cierto, no hay que olvidar al gato.

¡Me siento como un estúpido! ¡Seguramente estoy incomodando a Sakura-chan!

—Sí —Sakura respondió intentando olvidarse de todas las penas que había pasado gracias a Naruto y eso que solo había sido cuando él había despertado.

Los dos ninjas no dijeron ni una palabra, Naruto recogió al gato y los dos se dirigieron afuera del apartamento del chico rubio (obviamente cerrando antes de irse) y comenzaron a caminar hacia la casa de la joven kunoichi.

Mientras se dirigían hacia la casa de Sakura, los dos adolescentes comenzaron a platicar, todo normal y casual, pero los dos se olvidaron de un pequeñísimo detalle...


Llegaron a la casa de la chica después de haber platicado mucho y reírse. Se olvidaron del problema que tenía Naruto, que era controlar un cierto sentimiento muy importante. También olvidaron de las cosas más relevantes, ya que estaban realmente distraídos por ellos mismos, es decir, Sakura estaba distraída por Naruto y viceversa. Ya no les importara su alrededor e inclusive habían olvidado que el gato estaba en los brazos del joven ninja. Por suerte Naruto no había bajado sus brazos inconscientemente.

—Naruto —Sakura dijo haciendo que el ninja se detuviera frente la puerta.

—¿Sí? —dijo Naruto mirándola muy tierno y con una sonrisa de tonto.

—Tendrás que entrar por mi balcón —dijo Sakura apuntando hacia a arriba a la derecha. Uno de los dos balcones que había en la casa de la chica—. Mi madre tal vez esté esperándome en la sala. Siempre hace eso cuando no le digo a donde voy a ir.

En este caso, mi madre, estará en la sala sentada observando la puerta hasta que se abra. Espero que no me vaya a regañar por no decirle que yo iba a ir a una misión, que nunca se ha parecido a una misión. ¡Es demasiado sobre protectora a veces! ¡Debería de relajarse!

—Recuerda tener cuidado con el gato —Sakura dijo recordando al pobre gato que estaba extremadamente tranquilo. Al parecer ya estaba dormido.

—Por supuesto, Sakura-chan —dijo Naruto preparándose para saltar sujetando mejor al gato para que no se fuera a caer.

—Te abriré la puerta del balcón cuando suba a mi cuarto —dijo Sakura acercándose más a la puerta de su casa.

Naruto saltó hacia el dichoso balcón junto con el gato dormido y Sakura entró a su casa.


Al cerrar la puerta detrás de ella, encendió la luz de la sala y miró ahí a su madre mirándola muy enojada, sentada en un sofá individual. La señora se llamaba Mebuki Haruno, una mujer de cabello rubio y corto, y de ojos verde oscuro. Su traje era como el de Sakura cuando tenía doce años, con la diferencia de que era blanco y tenía tres círculos de color rojo en la parte de enfrente.

—Hola, mamá —dijo Sakura en un tono normal, ocultando su nerviosismo y enojo de que su madre estuviera ahí.

Su madre no respondió a su saludo, eso era una muy mala señal. Lo único que le quedaba hacer a la chica era que a paso normal caminara hacia las escaleras para así subir a su cuarto antes de que le dijera algo.

Cuando ella ya estaba decidida a irse a su habitación para que su madre no le dijera nada, caminó hacia las escaleras, pero Mebuki habló antes de que Sakura desapareciera.

—¿Por qué llegaste tan tarde? —preguntó su madre tranquila, obviamente ocultando lo que realmente sentía. Estaba enojada—. No me dijiste que ibas a ir a una misión.

—Mamá, yo estaba en una pequeña misión —dijo Sakura sonando un poco desesperada de que su madre no entendiese que si llegaba tarde era porque estaba en una pequeña misión. Por lo menos su madre se podía enterar de las misiones más importantes que duraban días en completarse, ya que alguien llegaba a la casa para avisarle a Sakura sobre la nueva e importante misión. Mientras que las que eran sencillas, solamente eran improvisadas y siempre se enteraba mientras iba recorriendo Konohagakure.

—Tú sabes que me tienes que avisar cada vez que sales —la madre de Sakura dijo alzando un poco la voz—. Tengo que estar al pendiente.

—Te he dicho tantas veces que cuando llego muy tarde es por ir a una pequeña misión o por alguna otra cosa de suma importancia —Sakura dijo esperanzada de que su madre la dejara ir a su cuarto de una vez y no discutir más tiempo.

—¡Hija, estaba muy preocupada por ti! —Mebuki gritó levantándose del sofá—. ¡Saliste de la casa sin despedirte!

—¡Fui a ayudar a mi amigo! —Sakura dijo con un poco de miedo de lo que fuera a hacer su madre como lanzar algún objeto por la ventana del enojo... De ahí el carácter de Sakura…

—¿Qué amigo? —preguntó Mebuki confundida—. ¡Sasuke ya no está! ¡¿Cuántas veces tengo que decirlo!?

Sakura antes siempre hablaba de Sasuke. Todo empezó desde la primera vez que lo vio y empeoró cuando la chica fue compañera de su antiguo amor platónico. Aunque lo horrible del asunto de: "Ella hablando de Sasuke", sucedió cuando Sasuke se fue de Konoha y esos habían sido unos de los días más tristes de la chica. Su madre había tardado más de un mes en que le contara lo sucedido e intentando consolarla. Sasuke era la única persona considerada como un amigo abiertamente por Sakura; siempre se olvidaba por completo de Naruto, sin mencionarlo ni una sola vez. Ni siquiera en la actualidad le había hablado sobre él, ni que era su amigo porque su madre le advertía que no debía estar con el único Uzumaki de la aldea, sin darle una razón. A la chica le convenía nunca hablar de Naruto, pero esta vez pensaba que eso debía cambiar.

—Estoy hablando de... Naruto —dijo Sakura insegura.

—¿Naruto qué? —la madre le preguntó preocupada y esperanzada de que su hija estuviera hablando de otra persona con el mismo nombre que el Naruto que todos conocían. Las probabilidades eran nulas.

—Uzumaki... Naruto Uzumaki —Sakura respondió nerviosa.

¡¿Cómo puede mi hija no hacerme caso cuando yo le he dicho que no debe juntarse con-con "ese"?! ¡No quiero que le haga daño a mi hija! ¡Puede ser que algún día él ataque a mi hija y a la aldea entera! ¡Además ese chico sólo causa problemas!

En esos momentos Mebuki quería lanzar algún objeto por la ventana o contra la pared. Tenía ansias para descargar su ira y lo primero que hizo por instinto fue tomar un vaso de cristal, apretándolo hasta que se rompió.

Los pedazos cayeron sin que ella se cortara. Sakura no estaba sorprendida, si no atemorizada; por suerte su madre no era una kunoichi. Si hubiera sido así solo hubiera empeorado el asunto.

—¡¿Qué?! —gritó Mebuki enojada.

Milagrosamente, un hombre se apareció a lado de Sakura (en las escaleras), llamado Kizashi. Era un hombre de cabello gris-rosado, con un peinado extraño que hacía recordar a una flor de cerezo; eran cinco "picos" que serían como los pétalos de aquella flor. Tenía ojos de color azul claro, mientras que su vestimenta era una pijama de color gris.

—¿Qué pasa aquí? —preguntó Kizashi con sus ojos casi cerrados del sueño.

—¡Kizashi, nuestra hija me ha desobedecido! —Mebuki contestó enojada—. ¡¿Qué no ves que es muy noche y apenas llega?!

—Sakura me dijo que te dijera sobre la misión —dijo Kizashi dando un gran bostezo—. Olvide avisarte.

La chica se sorprendió mucho ante lo que su padre había dicho. ¡Le había mentido a su esposa! Una mujer que podría golpearlo hasta dejarlo inconsciente, todo para que ella no se metiera en problemas. Ella estaba tan agradecida que su padre hubiera escuchado cuando le decía a su madre lo del asunto de las "pequeñas misiones" una y otra vez. De otro modo, él no hubiera dicho nada o por lo menos hubiera dicho otra cosa para que se discutiera el asunto después.

¡Sí! ¡Gracias papá! Algún día le regresaré el favor a mi padre.

—¡Me hubieras dicho! —Mebuki dijo cruzando los brazos y Kizashi solamente sonrió (con sueño) por la actitud infantil de su esposa.

—Discutiremos esto en la mañana, ya mejor vamos a dormir —Kizashi dijo bostezando de nuevo.

—¡Pero ella también se anda juntando con cierta persona que es de muy mala influencia! —Mebuki dijo acercándose más a las escaleras.

—Mebuki, el chico no tiene la culpa de nada y te lo he dicho varias veces —Kizashi dijo cansado.

—¡Él sólo trae problemas!

—A dormir —Kizashi dijo alzando un poco la voz.

—¡Kizashi, nuestra hija…!

—Esto se resolverá mañana —interrumpió el padre de Sakura alzando más la voz. Tenía suficiente y si no se iba rápido a la cama, podía sufrir de alguna caída por quedarse dormido en su lugar.

Mebuki se resignó a continuar discutiendo ya que ella también tenía sueño y avanzó a su habitación antes que los demás, dejando a Sakura y a Kizashi detrás. Después se escuchó que ella cerró la puerta y el señor con el extraño peinado volteó a ver a su hija.

—No le hagas caso a tu madre —dijo el señor de ojos azul claro con una sonrisa cansada y en voz baja para que su esposa no pudiera escuchar—. Además, ¿qué ibas a hacer al respecto si es tu compañero de equipo?

—Sí, ¿cómo lo supiste? —Sakura le preguntó en voz baja confundida—. Yo solo mencioné que era mi amigo.

—Es lógico, si eres muy cercano a alguien, lo más probable es que al principio haya sido un compañero de equipo —Kizashi le dijo caminando hacia la habitación que compartía con su amada esposa—. Buenas noches, Sakura.

Lo bueno es que mi padre no odia a Naruto sin razón aparente. A ver si mi papá hace entrar en razón a mi mamá.

—Buenas noches —dijo Sakura con una sonrisa abriendo la puerta de su cuarto.


Mebuki entró a la habitación y miró que su esposa ya se había cambiado de ropa, ya llevaba puesta su pijama.

—Te cambiaste muy rápido —dijo Kizashi sorprendido.

La mujer sonrió de lado ante eso, pero rápidamente se desapareció esa sonrisa y se sentó a la orilla de la cama. Suspiró profundamente mirando hacia el suelo, muy pensativa. Kizashi notando como su esposa se sentía, se sentó a lado de ella y colocó su mano en el hombro de su amada haciéndole entender que le daba todo su apoyo.

—Debes de tranquilizarte querida —Kizashi le dijo mirándola mientras ella seguía mirando al suelo.

—Es que... Olvida tú el hecho de que haya llegado tarde, si no que se junta con ese... chico —Mebuki le dijo preocupada.

—Deberías de darle una oportunidad a Naruto.

Mebuki suspiró y dijo cansada: —Buenas Noches —.


Mientras los padres de Sakura estaban hablando, la adolescente encendió la luz de su habitación y se dirigió hacia la puerta que dirigía al balcón. Al abrir la puerta, estaba Naruto medio dormido y recostado en la reja del balcón con el gato a su lado jugando con su mano. Le estaba rasguñando y lo mantenía muy entretenido.

—Naruto —dijo Sakura moviendo con suavidad el hombro del chico y el gato seguía jugando con la mano de su amigo.

—Sakura-chan —dijo Naruto semi-dormido y sonriendo.

—Naruto despierta —Sakura le seguía moviendo el hombro.

No hubo respuesta ni movimiento alguno. Al parecer estaba en un sueño profundo.

—Naruto —dijo alzando más la voz Sakura y de nuevo no hubo respuesta de parte del rubio.

—¡Naruto! —Sakura dijo Sakura en voz más alta y Naruto seguía en el mismo estado.

—¡NA! ¡RU! ¡TO!


—¿Sakura gritó? —preguntó Mebuki alterada levantándose hasta terminar sentada en la cama.

—Yo no escuché nada —dijo honestamente su esposo sin abrir los ojos. Realmente tenía mucho sueño.

—Voy a ver qué le pasa a Sakura —Mebuki dijo poniéndose sus sandalias y caminando hacia la salida del cuarto.

Espero que no vaya a ser una excusa para que ella vaya a discutir con Sakura.

Kizashi cerró los ojos de nuevo, cayendo en un profundo sueño.


Naruto se levantó asustado y con rapidez, lo cual provocó que el gato se asustara por el movimiento brusco y rápido que hizo. Como consecuencia el gato asustado pensó que era alguien que lo quería atacar y se le abalanzó al ninja para defenderse de él. El ninja gritó intentando quitarse al gato de encima.

Pero... ¿por qué Naruto no se quitaba al gato con facilidad? ¿El gato era muy fuerte? ¿Naruto estaba asustado del gato? Las respuestas a las preguntas, eran: El gato lo rasguñaba demasiado rápido y Naruto mantenía sus ojos cerrados. El gato no era fuerte. Y sí, Naruto tenía miedo.

—¡Naruto! —gritó Sakura asustada e intentando quitar al gato de su querido amigo.

Para sorpresa de Sakura se escuchó que alguien tocaba la puerta de la habitación.

¡Demonios!

—Lo siento Naruto, pero no te muevas y no hagas tanto ruido —Sakura dijo alterada mientras alguien tocaba de nuevo a la puerta.

—¿Qué? —Naruto dijo asustado.

—No hagas tanto ruido —Sakura dijo más alterada y rápidamente cerró la puerta del balcón. No se escuchaba nada con la puerta cerrada y ella lo agradecía demasiado.

—¿Sakura? —llamó la madre de Sakura del otro lado de la puerta.

La chica medio abrió la puerta de su cuarto. Se veía solamente su rostro asomándose por aquella puerta y no se alcanzaba a ver la habitación.

—Hola, mamá —Sakura fingió tranquilidad—. ¿Qué pasa?

—Hola, hija —Mebuki dijo algo incómoda y no fue desapercibido por la adolescente—. Quería saber… ¿Por qué gritaste?

—¿Yo? —dijo Sakura sorprendida, apenándose y riéndose de los nervios—. ¡Claro que no!

—Gritaste el nombre de ese chico...

¡Maldita sea! ¿¡Por qué tuve que gritar el nombre de Naruto!?

—¿Qué chico? —preguntó la chica fingiendo no saber de quién estaba hablando su madre.

—Naruto...

—¡Debes de estar alucinando! —la chica de cabello rosado dijo volviéndose a reír de los nervios y mucho más apenada.

—De casualidad no te... ¿Cómo decirte? —Mebuki dijo volteando arriba, pensando en cómo decirle lo que ella pensaba.

—Vamos mamá, dímelo de una vez —Sakura dijo preocupada y desesperada—. Ya tengo dieciséis años, no creo que lo que me vayas a decir es algo malo.

—Recuerdas esa plática que tuvimos hace... ¿tres años?...

El rostro de la kunoichi se tornó muy pálida ante la terrible frase: "Recuerdas esa plática que tuvimos hace... ¿tres años?". Esa plática había sido la peor experiencia de su vida y desde ese momento, ella había dejado de ser una pobre niña inocente. El punto de la plática era: "¿Qué cosas hacían las personas en secreto con alguna pareja y que fuese mucho más que un beso?" Sin olvidar que la mujer también le habló de otras cosas relacionadas a "eso".

—¡No lo estaba "haciendo" con él! —gritó Sakura enojada y su rostro volvió a tornarse completamente roja.

—Yo no hablaba de eso —Mebuki dijo mirándola seria, sorprendentemente sin estar nerviosa de hablar algo tan delicado como "eso"—. Es muy noche, es imposible que él estuviera en tu cuarto contigo sin que nosotros supiéramos —la mujer dijo riéndose aunque eso que había dicho no tenía nada, absolutamente nada de gracia. Además la risa había sido muy fingida.

Sakura también se rió. Una risa más falsa que la de su madre.

—¿Entonces? —Sakura dijo parando de reír y enojada.

—Por favor, si te vas a dar placer a ti misma, no grites tanto.

—¡Mamá! —Sakura gritó indignada—. ¡Yo no estaba gritando por-por placer!

—No importa que te des placer a ti misma gritando el nombre de ese chico —la esposa de Kizashi dijo ignorando lo que había dicho su hija—. Pero no te dejaré ser novia de ese chico, así que está bien que tengas fantasías y esas cosas.

—¡Mamá! ¡Ya te dije que no estaba haciendo eso! —Sakura dijo gritando mucho más—. ¡Y ya no quiero hablar de eso!

—No hay nada de qué avergonzarse —Mebuki dijo calmada.

—¡Mamá! ¡Por favor! ¡Ya deja de...!

—Yo cuando tenía tu edad me gustaba un chico del clan Inuzuka —Mebuki dijo normal—. Inclusive fantaseaba con él al darme placer.

—¡No era necesario decir eso! —Sakura gritó sorprendida y enojada—. ¡Entiende que no me daba placer al pensar en él!

—¿Entonces? —Mebuki le preguntó confundida. Ella estaba totalmente segura que su hija se estaba dando placer y esa era la razón del porqué había gritado. Lo que estaba ignorando completamente era que su hija sonaba enojada y no había sido un grito de placer.

La chica Haruno respiró hondo para tranquilizarse y no contestarle gritando.

—Es que...

—Ya te dije que no hay nada de qué preocuparse —la madre de Sakura la interrumpió.

—¡Y yo ya te dije lo mismo muchas veces!

—Bueno, ya dime de una vez lo que pasó —Mebuki dijo seria. Ya no quería que su hija gritara más y ya no la iba a interrumpir más, la señora quería saber la supuesta excusa de su hija. Exacto, Mebuki todavía creía lo mismo.

—Me acordé cuando Naruto había hecho algo estúpido y me desesperé mucho —Sakura dijo en tono neutral y demasiado rápido.

Su madre no había entendido ni "pío" de lo que la chica le había dicho. Sakura lo había hecho para que ella se fuera de una buena vez. No quería dejar a su compañero allá afuera con un gato que lo estaba atacando.

—¿Qué?

—¡Buenas Noches! —Sakura dijo con una sonrisa demasiada falsa y azotó la puerta de su habitación, poniéndole seguro para que nadie pudiera abrir la puerta del exterior.

—¡Si quieres darte placer no hagas tanto escándalo! —Mebuki gritó desde afuera—. ¡Y recuerda que no te dejaré ser novia de él! ¡Solo fantasear!

La chica de cabello rosado suspiró y se dirigió a la puerta que dirigía a su balcón. Caminó lento para tranquilizarse más, con las esperanzas de que su amigo estuviera bien y que no hubiera escuchado su plática.

La kunoichi abrió la puerta y para su sorpresa ahí estaba en el suelo sentado aquel chico rubio. Tenía su chaqueta en el suelo por estar muy desgarrada, revelando su camiseta negra con el símbolo de la familia Uzumaki también desgarrada y su pantalón estaba desgarrada también. Pero lo que más le preocupó de Naruto es que él tenía unos pequeños rasguños por todo su cuerpo, acompañado de un rasguño grande en un brazo.

—¡Naruto! , ¡¿qué te pasó?! —dijo Sakura muy alterada, acercándose al joven ninja para levantarlo y curarle las heridas.

—Pues... —dijo Naruto comenzando a recordar…

Naruto tenía su pantalón rasguñado, al igual que su chaqueta y tenía unos rasguños por su cuerpo. Él miraba al gato y el animal lo miraba. Era como un duelo de miradas.

¿Ahora cómo me saldré de esta? Sakura-chan está gritando mucho y no debo hacer ningún ruido. Si yo grito pidiendo ayuda ella estaría en problemas. A parte está hablando de algo muy delicado, que me pone demasiado furioso. ¡No puedo hacer nada al respecto!

El gato tenía sus pelos de punta, con su cola arriba y esponjada, indicando que estaba enojado. Se veía demasiado enojado hacia el chico y no tardó en volver a hacer ese sonido que los gatos usualmente hacen al estar de mal humor. Comenzó a correr a donde estaba Naruto y el chico con mucho miedo se "protegió" poniendo sus brazos enfrente de él... Y esos fueron uno de los peores momentos de su vida...

—...No quiero hablar de eso —Naruto dijo mirando hacia el suelo, evitando esas memorias—. Al menos el gato se fue.

—¿Se fue? —Sakura preguntó volteando a los lados. No se acordaba del pobre gato por estar preocupada.

—Sí, pero olvida eso —Naruto dijo mirándola seria—. ¿Por qué estabas gritando?

—¿Cuánto escuchaste de lo que dije? —Sakura le preguntó un poco asustada.

—Alcancé a escuchar cuando comenzaste a gritarle a alguien —Naruto dijo aun serio, mientras sus celos se revelaban de manera gradual—. No te preocupes, lo único que escuchaba bien eran tus gritos.

—Tú escuchaste...

—Sí —interrumpió Naruto a Sakura—. Eso sobre "darte placer" y que pensabas en alguien al hacer... "eso".

El rostro de la pobre chica, se puso demasiado roja de nuevo. Sakura se preguntaba si Naruto había escuchado que su mamá hablaba de él, pues era la mayor preocupación de la chica.

—No-no es lo que-que tú piensas —Sakura tartamudeó nerviosa.

—Sakura-chan, yo sé que aún sigues amando a Sasuke y...

—¿¡Cómo puedes pensar en eso?! —Sakura dijo inconsciente y rápidamente se alteró por lo que dijo. Ella no tenía la intensión de decir eso, aunque ya había olvidado a ese chico por estar pasando más tiempo con Naruto. Se sentía demasiado confundida y extraña, porque nunca había admitido que a ella ya no le atraía a Sasuke.

¿Dije que ya no amaba a Sasuke?

—¿Qué? —Naruto dijo con una mueca típica al estar confundido—. ¿Qué dijiste?

—¡Lo-lo que escuchaste! —Sakura dijo nerviosa.

El chico rubio miró a Sakura muy serio. Sus ojos se comenzaban a humedecer, pero al estar muy oscuro no se veía bien su rostro. Naruto no sabía por qué quería llorar, aunque había algo que sí sabía. No lo hacía por estar triste, si no que se sentía feliz al saber que Sakura ya no amaba a Sasuke, sin embargo eso era un problema. Estaba siendo egoísta y se sentía culpable. Culpable de que ella ya no pudiera ser feliz. Era su culpa que ya no amara a aquel Uchiha porque aún no podía traerlo de vuelta.

—Vamos Naruto —Sakura dijo sacando a Naruto de sus pensamientos. Ya no quería Sakura hablar de lo de Sasuke, no quería revelar lo que sentía.

—¿A dónde? —Naruto preguntó todavía pensando en el asunto de Sakura.

—A curarte —Sakura dijo seria, ocultando su sensación de confusión y vergüenza.

Naruto tomó su chaqueta y los dos entraron a la habitación de la kunoichi.


Por si tienen duda, en el capítulo 271 de Naruto Shippuden aparecen los padres de Sakura al igual que en la película "Road to Ninja".

¡Adiós! ¡Y Qué tengan un lindo día, noche o lo que sea xD!