By the Angel! Nunca pensé que les gustara mi loca idea y gracias por sus comentarios, cuando empecé a escribir esto pensaba que lo odiarían porque ya saben todo el mundo ama a Malec y a Clace. Yo también los amo pero lo escribí pensando en que ellos tenían más en común de lo que imaginan: son testarudos y tienen una determinación implacable cuando se trata de alguien a quien quieren *implacable, amo esa palabra* viven en su propio mundo de fantasía, creen que están solos cuando hay cientos de personas al pendiente de ellos y se creen personas ordinarias sin nada especial por lo mismo que son tímidos y reservados y nada coquetos cuando son tan atrayentes y lindos (yo creo que esa es la principal razón por la que Magnus y Jace se enamoraron de ellos) En fin, solo quería que supieran esto. Háganme saber lo que piensan ustedes. Raziel, cómo es que siempre me olvido del disclamier: Todos los personajes y caracteres mencionados de ellos pertenecen a la inigualable Sra. Cassandra Clare. Y sí, ya sé que me tardé siglos en actualizar. Odiarme es viable.

Capítulo 4

Se separaron como si una fuerza magnética los atrajera. No. ¿Cómo había podido haber sucedido esto? ¿Cómo es que fueron lo bastante estúpidos como para no tener más cuidado? Parecía que todo sucedía a cámara lenta. Clary, clavada en el suelo, sus labios y mejillas teñidas de rojo a causa de la adrenalina, su corazón acelerado y un vacío mortífero en el estómago, fácilmente podría haberse desmayado. Mientras que Alec estaba con las manos inquietas incapaz de levantar la mirada; se volvieron lentamente hacia ella.

Los miraba como si no los conociera, como si aquel chico de ojos azules que estaba ahí parado sosteniendo a la chica pelirroja no fuera su hermano o como si la pequeña de ojos verdes no fuera su mejor amiga.

-¿Qué sucede?- preguntó con voz neutra. Aquella inexpresividad hacia estremecer. Los miraba expectantes, aguardando una respuesta. Intentaron hablar, pero solo podían mover los labios intentando articular una oración coherente, una misión, obviamente, sin éxito.

-Hablen, y no se lo diré a Jace y a Magnus-. Clary, enojada por la intromisión de Jace en su amenaza, habló.

-Estábamos besándonos ¿sí? ¿Tienes algún problema con eso?- cuestionó osada. No iba a dejar que Isabelle los hiciera sentir mal por eso. Tal vez su relación no fuera formal ni tampoco muy clara para ellos mismos, pero Isabelle no era nadie para hacerles sentir culpabilidad. Ni ella ni nadie.

La hermana de Alec lucía sorprendida.

-¿Si tengo un problema? Pues la verdad es que no- respondió Izzy-. No tengo ningún problema con eso, pero me molesta en extremo que mi hermano y mi mejor amiga- hizo énfasis en las palabras "hermano" y "mejor amiga" viendo a cada uno a los ojos cuando las pronunciaba-. No me contaran que estaban saliendo, que haya tenido la necesidad de encontrarlos besándose en una tienda con, claramente, la pinta de haber tenido un orgasmo. Sí, chicos, se nota.- Los dos se sonrojaron furiosamente.- Eso es lo que me molesta, que no hayan tenido la confianza suficiente para comentármelo. Ahora veo por qué siempre que me los encuentro palidecen como si vieran a Lucifer.

-Isabelle, nosotros… no… sabemos muy bien cómo pasó todo esto, sucedió demasiado rápido. Lo nuestro prácticamente comenzó antier. Lo sentimos de verdad- Alec se disculpó con vacilación.

-Sí, Izzy, en verdad lo lamentamos. No te volveremos a ocultar nada y si necesitas saber algo más, te responderemos.

-Bien, porque tengo muchas preguntas, pero no aquí. Vamos a casa.


Luego de llegar al Instituto y dejar las bolsas, se sentaron en la habitación de Izzy y comenzó el interrogatorio exhaustivo.

-De acuerdo, ¿cómo comenzó todo?- preguntó por décima ocasión. Aun no se hacía a la idea de su relación espontánea. Aunque se le veía mucho más aplacada.

-Isabelle, hace dos días yo estaba en el tercer piso del Instituto, yo… bueno estaba enojada porque… Jace había terminado conmigo.- Alec hizo una mueca de desagrado ante la mención de su parabatai. ¿Cómo era posible que una niña pelirroja de metro y medio haya podido hacer que odiaría a su hermano en 48 horas?

-Yo había subido porque había escuchado algo arriba, ahí fue cuando me encontré con Clay… o más bien tropecé.- continuó la historia.

-¿Clay?-preguntó Isabelle. Claro ella no sabía nada sobre eso.

-Bueno, así es como yo llamó a Clary.- admitió, un leve tinte rojizo se vislumbraba en los pómulos de su hermano.

-¡Oh! Eso es tan dulce. Entonces, ¿en verdad están saliendo?- lanzó la pregunta del millón.

Ambos se voltearon a ver intentando deducir lo que el otro quería, deseando saber sí ellos serían una buena pareja. Alguien en el que pudieran confiar sus secretos y anhelaciones, poder despertar en la mañana gris y sonreírle a las sombras, haciéndolas envidiar su indiferencia hacia ellas. Él sonrió y los ojos de ella brillaron. Tomó su mano y se acercó, ignorando la presencia de su hermana.

-Clarissa Morgenstern, ¿me darías el honor de salir conmigo?- su propuesta fue tan irrevocable, sus palabras adheridas con la cantidad justa de certeza y sus ojos eran como el lago Lyn; profundos, cristalinos y misteriosos.

-Sí.- palabra de dos letras, una respuesta tan vaga pero que conllevaba una decisión inequívoca.

Isabelle profirió un gritito de emoción.

-¡Esto es increíble! ¡No puedo creerlo!- las exclamaciones de euforia de Izzy se oían a lo lejos como si fueran proferidos desde las profundidades del océano y solo se oyera en ondas. Se habían sumergido en los abismos de los ojos del otro, memorizando, admirando el color que destellaban, verde contra azul. Hierba y cielo. Esmeralda y agua. Como producto de los delirios de Clary creyó ver un tono oscuro opacando la inocencia del cristal azulado. Por el Ángel, Alec era incorregible. Vio una sonrisa maliciosa asomando de las comisuras de sus labios rojos.

-Isabelle, ¿podrías dejarnos solos un segundo?- pidió ligeramente avergonzada por su petición. Era demasiado descarado el pensamiento, pero Alec tenía sus necesidades y no iba a negárselas a su hombre. Además no es que ella no lo quisiera. Empezó a empujar a Izzy hacia la puerta y la abrió.

-Pero, ¿por qué? Que es lo que…- en el rostro de la chica ónix se encendió la llama del reconocimiento-. ¡Oh no, en mi habitación no! Chicos consíganse su propio nido de amor, no…- las reclamaciones de la cazadora quedaron silenciadas con la puerta de madera.

Clary se quedó observando el rectángulo de caoba oscura recargando la frente en ella. Al fin sintió la calurosa presencia, inclinó la cabeza y rozó la punta de su nariz en el hombro. Clary cerró los ojos y le puso el pestillo a la puerta con un clic que rompió el silencio reinante. Surgió un sonido gutural de la garganta de Alec y le dio una vuelta bruscamente a su novia por los brazos aprisionando sus muñecas por encima de la cabeza y sus caderas con las suyas, obteniendo un jadeo de ella.

Tomó sus labios con dureza y como siempre paladeó su consistencia como el más añejo de los vinos y el más azucarado chocolate. Su mirada se dulcificó al entrelazar la mirada con Clay. Su Clay. Podría nombrar un millar de razones para amarla.

-Hermosa -un beso en la sien, Alec se ganó un bufido-. Altruista -un beso en la frente-. Honesta -un beso en la mejilla-. Amable - beso en los labios, ella hizo un sonido desdeñoso-. Dulce - beso en el cuello, ella rió y sintió la sonrisa de él en la yugular-. Risueña.

-¡Por el Ángel, Alec, estas matándome! ¡Quítame la ropa de una buena vez!- exclamó acalorada.

-Y por supuesto impaciente. Sí, todo eso es mi chica.- se burló con una carcajada y le quitó su blusa y sujetador en un rápido movimiento, llevándola a la cama como se lleva a la novia en la noche de bodas. Empezó a succionar uno de los pezones cuando sintió una de las hábiles manos de Alec colarse por sus pantalones, tentándola con sus ligeros roces en su sexo a través de la tela.

POV Jace

(N/A: pensé que les gustaría saber que pasa entre Jacey y la repulsiva Allison. Aunque también quería que supieran un poco del punto de vista de nuestro blondie favorito y qué pensará del nuevo "amigo" de su ex)

-¡Jacey, Jacey! ¿Qué vestido es el que me hace ver más sexy?- formuló la pregunta con su voz estridente que daban ganas de cortarse las orejas. Se encontraba sentado en la cama de la habitación de la chica rubia sin prestar la menor atención a la vestimenta. Normalmente los vestidos o faldas o blusas, o mejor dicho toda la ropa de Allison en general; era como la de una mujer que te encontrarías en la esquina de la cuadra de tu casa. Ese era como los demás, rojo (pero de esos tonos de rojo que te lastiman la vista y son completamente vulgares) de lentejuelas sin tirantes y que llegaba a la mitad del muslo; y con un escote que no dejaba nada a la imaginación. Aun así, no le inspiraba ningún apetito sexual. Nadie podía competir con Clary, ella era simple y pelirrojamente perfecta. Su voz como la más cálida y susurrante ráfaga de viento espeso y sus curvas delineadas de una forma que sus pensamientos se retorcían de una manera indecente.

-Ese está bien.- Para una prostituta, pensó.- ¿Por qué te estas probando vestidos? ¿Vas a alguna parte?- le rezó al Ángel que así fuera.

-No, tontito, vamos los dos. Recuerda que íbamos a ir a cazar demonios al Pandemónium, lo prometiste.- le hizo memoria y tocó la punta de su nariz. Jace se estremeció, se sentía equivocado, ajeno. Allison lo interpretó como deseo y los ojos de ella brillaron como si vigilaran a su próxima presa, se posicionó a horcajadas sobre él y chocó sus labios, salvaje y vulgarmente; metió su lengua de serpiente y su sabor era como veneno ponzoñoso. Totalmente repugnante. Se dejó hacer moviendo su boca inflexible y su cuerpo estaba rígido, lo lanzó contra el colchón y se relamió los labios en un acto que según ella era sexy, pero para Jace era absolutamente desagradable. Le besó el cuello y su lengua jugaba con el lóbulo de la oreja, Jace se intentó concentrar en cualquier cosa y lo primero que llegó a su mente fue la hermosa chica de cabellera de fuego y ojos de hierba fina, se sumergió todo lo que pudo en su fantasía como si excavara en la tierra de los recuerdos más atesorados de su memoria, su esencia floral como siempre intoxicando sus sentidos, las manos tan hábiles en sus dibujos eran tan hábiles por igual cuando lo tocaba, la puso en la cama y admiró su delicado cuerpo pálido con runas talladas en los ya fuertes brazos, le sonrió. Por el Ángel ella era su adoración, le besó el cuello, era como una escalera hacia la caverna de su boca y los lagos esmeraldas de sus ojos donde se escondía el secreto de la felicidad de Jace.

-Clary.- susurró contra sus labios como una plegaria. El nombre que decía todas las noches antes de abandonarse a la tierra de los sueños, el nombre que estaría escrito en fuego vivo en sus ojos y la última palabra que pronunciaría en su lecho mortal.

La burbuja de su fantasía explotó como globo.

-¿Qué? ¡Estabas pensando en ella cuando lo estabas haciendo conmigo!- era más una afirmación que una pregunta. ¿Haciéndolo? Si apenas estaban besándose, pero no era así, sin que se hubiera percatado Allison solamente traía ropa interior y Jace ya tenía desabrochado el cinturón y los labios hinchados.

-Tengo que ir a ver a Izzy.- fue su única respuesta, salió de ahí dejándola sola y humillada. ¿Qué diablos estaba pensando, fantasear con Clary mientras casi tenía sexo con Allison? Eso era cruel, pero inevitable, solo estaba dándole largas a la chica; no tenían ningún futuro como pareja ni siquiera en el ámbito sexual para variar. Se dirigió a la habitación de su hermana adoptiva, Izzy tal vez podría distraerlo con sus parloteos eternos. Estaba a punto de tocar cuando oyó risitas y gemidos. Esos gemidos, pensó Jace con reconocimiento. Puso la oreja contra la puerta y agudizó el oído.

-Oh, sigue.- una voz aguda gimió. Por el Ángel, él conocía perfectamente esa voz y esos gemidos. Tocó con los nudillos la madera de manera enérgica. Se oyó un gruñido de exasperación por el otro lado.

-Isabelle, ¿qué quieres? Sabes que estoy ocupada.- reprochó molesta una voz con la que fantaseaba innumerables veces, con la que soñaba que correría a su habitación y le susurraría un "te amo" tan dulce que le pediría matrimonio en ese momento.

-¡¿Clary?!- intentó con todas sus fuerzas abrir la perilla pero esta tenía puesto el pestillo.

-¡Por Dios, Jace!- ya no había duda. Era ella, era Clary la chica pelirroja que una vez le había pertenecido. Pero le había ordenado que se fuera y lo olvidara; había dicho cosas terribles que se arrepentía de haberlas pronunciado alguna vez. Había roto el corazón de los dos por alguna razón que ahora le parecía lejana, sumergiéndolos a los dos en la agonía. Aunque por lo visto, Clary lo había superado demasiado rápido.

Se alejó de ahí con paso tambaleante, Jace, al que lo conocían por ser el Nephilim más fuerte e inflexible de todos los tiempos, había sido aplastado por una niña pelirroja que le llegaba al hombro y cuyo cuerpo no podía ser más frágil que el cristal, corrió hacia su habitación, cerró de un portazo y se deslizó por la pared hasta caer al suelo. Sentía la ira desplazarse por sus entrañas como un calor hirviente nacido de los lugares más enjaulados donde su alma había residido alguna vez, había sido entregada a Clary en una bandeja de plata y lo hubiera apuñalado con un cuchillo serafín. Lo había olvidado, pero de qué podía culparla, ¿no había sido él el que le dijo que desapareciera de su vida, qué borrara su historia juntos como si fuera un papel arrugado al que podían desechar a la basura? Lo había hecho para su protección pero terminó autodestruyéndose. Su corazón se derretía como un helado al sol, sus estupideces le habían orillado al abatimiento, había cavado su propia tumba y atado su propia soga para colgarse. Cómo pudo haber sido tan ignorante, cómo no pudo haber visto las señales; Clary se había vuelto más alegre, de hecho se le veía mucho mejor: tenía más color, sus pómulos afilados heredados de Valentine se le remarcaban con una tintura sonrosada y sus ojos tenían un brillo peculiar, se le veían con una emoción salvaje nada comparados como cuando lo observaba a él. De pronto una llamarada de celos lo inundó, un fuego creciente que lo abrasa como una propagación y lo ardía en sus llamas consumidoras, ahora tenía que saber quién era el tipo que hacía suspirar a su ex o más bien calentaba su cama ahora; aun podía oír los gemidos que esté le provocaba y como todo loco obsesivo su subconsciente empezó a crear imágenes de los dos: los besos correspondidos, los entrelazamientos de dedos, las noches de pasión, sus cuerpos desnudos y sudorosos rozándose entre sí. Se tapó los oídos, casi podía oír los "te amos" susurrados. Un sonido gutural más parecido al de una bestia surgió de su garganta, la ira y los celos unieron fuerzas y arrasaron con la contención que Jace había impuesto, se levantó y fue al espejo que había en su buró y le dio un puñetazo causando que se astillara y deformara el rostro de Jace, el que todo el mundo calificaba como el de un ángel. Pero no le importaba ser una criatura grotesca si eso significaba el amor de Clary, lo único que le daba un significado, una razón para desenvolver su alma oscura y destrozada, Clary le había enseñado a amar esa alma casi destruida por su autodesprecio, le había enseñado a amar sin medida, sin miramientos o condiciones, sin detenimientos ni ligamientos. Había dibujado un paisaje hermoso de flores y corazones que antes no se había permitido ver y se lo había quitado tan rápido como se lo había obsequiado. El dolor le escocía las manos con fragmentos de vidrio enterrados en sus nudillos.

Amar es destruir. Las palabras de su "padre" se repetían constantemente como una mantra incapaz de abandonar sus sentidos. Y por primera vez tuvo que concedérselo, porque era cierto y tenía que aceptarlo. No había una cosa de la que tuviera más seguro conocimiento e hizo algo que no había hecho desde que era un niño: lloró.

El niño nunca volvió a llorar y nunca olvidó lo que había aprendido: que amar es destruir, y ser amado es ser destruido.


Gracias de nuevo por sus reviews. No puedo creer que en serio les guste. Perdón por mi tardanza pero tuve un severo problema de escasez de imaginación. Me dio tristeza Jace. Sniff sniff.

Happy Nephilim Year. Y que el Ángel los acompañe este año y nos de fuerzas para resistir la espera de Ciudad del Fuego Celestial.