CAPÍTULO 04: BABYPOCALYSE

Un nuevo día en la casa de los Zero y nuestro casi héroes se encuentran desayunando al tiempo en el que hablan con sus padres a través del MU desde una oscura caverna.

- Mama esta muy bajo, tienes que apuntarle en ... - intentó explicarse Penn, llenándose la boca con otra cucharada de cereales.

- No así no, es peor más hacia arriba mamá - añadió Stella dándole otra mordida a su tostada con mermelada.

- Jaja aun te vemos - se río Penn.

- Debes apuntar a tu cara, linda - explico Brook, cortando a un monstruo arácnido con un hacha - Continua así y voy a comerme a uno de tus huevos - amenazó al monstruo agitando un gran huevo verde viscoso.

- Están bien niños? Se lo pasan bien ustedes dos solos? - preguntó moviendo los brazos enérgicamente.

Penn y Stella pensaron en ello por unos momentos y rememorando sus últimas noches juntos.

Casi todas las noche hasta el día de hoy habían sido una copia de la anterior, antes de irse a dormir se las pasaban en pijama, mirando la tele, haciendo los deberes y comiendo comida a domicilio.

Los dos hermanos se miraron comprendiendo que había pensado exactamente lo mismo "Ha parte de las misiones somos el colmo del tópico de las noches adolescentes".

- Les extrañamos mucho - respondió Penn por los dos.

- Oh! Y nosotros a ustedes! - exclamó amorosamente - Un abrazo! - pidió Vonnie acercándose a la pantalla junto con su marido con los brazos extendidos.

Los dos niños abrazaron el holograma sintiéndose apenados por la falta de contacto humano, abrazar el holograma se sentía como abrazar una fría nada.

- Se que no es tan lindo como un abrazo real - manifestó su madre sonriendo ligeramente al ver las caras de abatimiento de sus hijos.

- Está bien mamá, estamos bien - intento despreocupar Stella a su madre, mientras ponía su mano suavemente sobre el hombro de Penn.

- Muy bien es hora de quemar todo! - grito Brook a todo pulmón, levantando una antorcha y corriendo junto a su esposa en dirección al interior de la caverna - Golpe al nido!

Los hermanos pusieron una mueca de dolor al ver como su padre golpeaba con brutalidad a bestia que habitaba en la cueva.

- Eso le dejará una gran marca, a la araña quiero decir - comentó la pelirroja antes de colgar - Estas bien Penn? - pregunto preocupada apretando su mano.

Penn sonrió ante la calidez de su hermana - Estoy bien, gracias Stella.

Después de terminar de desayunar y coger sus cosas los dos casi heroés se subieron a la moto de Stella y se dirigieron al destartalado The Odissey.

Una vez llegaron se encontraron con Sashi y Boone esperando en la entrada del cine con una sonrisa.

- Llegan tarde - se quejo Sashi con su típico tono gruñón.

- Lo siento mea culpa - se disculpó Stella - No pude conseguir adelantar el autobús del geriátrico.

- Mejor vayamos a trabajar, si - pidió Penn.

- Si vamos tortuguitas - añadió Sashi consiguiendo una sonrisa divertida de su amiga.

Los cuatro muchacho entraron en cine, ficharon y se pusieron sobre sus respectivas plataformas.

- Ninguna moneda en sus bolsillos, recuerden transportarte con monedas y acabarás quemado - advirtió Phyllis desde su barandilla mientras señalaba un perturbador cartel de advertencia pegado en la pared.

- Además será imposible encontrar una máquina expendedora que las reciba - confirmó Boone sacándose un penique medio fundido del bolsillo - Cierto George cara derretida ? - pregunto a la moneda, mostrándosela a Stella y a Penn - Woo se parece a ti Phyllis - observó poniendo la moneda al lado de la mecánica.

Stella soltó una leve risita que tapó con su mano, en verdad era una mujer de risa fácil.

- Quemadura de primer grado! - grito molesta activando el transportador.

- Auch! - se quejo el adolescente soltando la moneda de inmediato ante el repentino quemazón.


"Llalalalalalala"

Cantaron los casi heroes ahora convertidos en lindos peluches, mientras daban alegres saltitos cogidos de sus manos.

- Oww oww oww esperen! - les paro Penn dándose cuenta de la extraña situación.

Los cuatro jóvenes se pararon en seco a observar sus nuevos y suaves cuerpos.

- Oigan porque cantamos? - se preguntó Penn - Te ves muy tierna Sashi - añadió señalando a su amiga que ahora era un adorable conejito rosa fucsia de peluche.

- Jajaja! - se carcajeo el equipo a su costa.

- Ya verán quién se ríe cuando les arranque de apoco el relleno - amenazó furioso chocando su palma contra su puño.

Pero el miedo que pudiera haber causado, fue totalmente disipado por la nana que emano de su interior. Eso les hizo reír con más ganas y fuerza. Sashi gruño molesta, agarro una piedra del acolchado suelo y se golpeó el pecho hasta romper el dispositivo.

- Mejor - anuncio satisfecha.

- Yo creo que todos se ven muy lindos - dijo Stella intentando no reír.

- Oh pero que gatita tan adorable - se mofo Penn acariciando su cabeza.

- Eres tan pequeña y suave - sonrió Boone abrazándola con fuerza.

- Boone que no puedo respirar - se quejó intentando apartarlo.

- Oye oye que me quedo sin hermana - se quejó Penn arrebatándosela de su brazos - Oh, eh si que eres suave ... y te brilla la barriga - declaró dándole un pequeño abrazo para apreciar más lo suave que era a hora.

Stella entorno los ojo con una mezcla de diversión y fastidio.

- Es suficiente! - se quejó saltando lejos de su captor perruno algodonoso, cosa que apagó casi automáticamente la luz de su estómago.

- Bueno al menos no eres uno de esos premio baratos de feria - bromeo Penn mirando a Boone con complicidad. Pero entonces fue cuando se dieron cuenta de la etiqueta de su pierna en la cual se leía "Premio barato de feria". Al ver esto Penn se quedó abatido.

- Y no tienes las manos pegadas - se quejó Boone intentando separar sus manos, que de repente se separaron con un ruido de velcro - Oh no importa yo soy el mejor! - exclamó emocionado aplaudiendo alegremente.

Penn entorno los ojo sonriendo - Ok Sash ¿Cual es la misión?

- La alcaldesa Panda Rosa está en problemas y nosotros debemos salvarla - informó mostrando la información de su gafas.

- Y la buena noticia es que en este mundo no pueden lastimarnos - celebró Penn chocando su mano contra chimpancé Boone. Sin embargo cuando su amigo apartó la mano esta se quedo pegada al velcro de la suya dejándole sin su brazo - Creo que me equivoque.

- Uff y no te duele? - cuestiono Stella con disgusto.

- No ... mm supongo que los peluches no sienten dolor después de todo - respondió observando el algodón que salía de su hombro - Supongo que no llevaran hilo y aguja?

Los tres muchachos se miraron entre sí negando con la cabeza.

- No, lo siento Penn, pero seguro que hay algún hospital de peluches cerca - sonrió la gatita.

Los cuatro casi heroes caminaron por un rato por el blando camino hasta encontrarse con un algodonado pueblo de peluche.

En el momento en que los héroes de felpa, llegaron al pueblo varios habitantes salieron de sus casas a recibirlos.

- Socorro! - exclamó un osito azulado - Nuestra alcaldesa fue raptada, las tarea de gobierno se detuvieron por completo, por favor díganme que son una banda de héroes errantes! - suplico alterado.

- Es lo que somos peluches y vinimos a salvar a su alcaldesa y su ... a ciudad acolchonada!

En respuesta los peluches les vitorearon con entusiasmo.

- Y ... eh dónde está la sala de emergencias? - pregunto can Penn.

- Por allí! - señalaron los ciudadanos al unísono.

- Gracias chicos - se despidió Stella - Todo aquí es tan super lindo.

- Y crees que yo también soy lindo? - cuestiono Boone con una gran sonrisa.

- Claro que sí Boone - río dándole suaves palmadas en el brazo. A lo cual Boone sonrió ampliamente muy satisfecho con la respuesta.

En seguida llegaron al hospital donde el recepcionista les esperaba en la recepción.

- Cómo puedo ayudarles?

- Ejem - se carraspeo Penn la garganta agitando su brazo cortado.

- Oh ya veo ... el Doctor Siseos puede atenderlos ahora mismo.

- Genial, fue un buen momento - agregó Stella.

Los cuatro entraron en la consulta donde se encontraron con un doctor serpiente de peluche.

- Encantado soy el Doctor Siseos ¿Cual es su problema?

- En serio no ve que me falta un brazo, se me esta saliendo el relleno - se quejo Penn.

- No hay problema joven en un momento lo tendrá arreglado.

Penn se sentó en la camilla y rápidamente el doctor tomó aguja e hilo en su boca y comenzó a zurcir el brazo del perro de trapo mientras tarareaba alegremente.

- Doctor que paso con la alcaldesa? - preguntó el pelirrojo.

- Oh los gigantes malvados vinieron de noche - explicó antes de cortar el último hilo - Y la raptaron, deber rescatarla antes de que la destrocen, como lo hicieron con el jefe de policía.

La serpiente abrió un cajón y sacó un botón morado .

- Un botón de su camisa? - cuestiono Boone sosteniéndolo entre sus dedos.

- Es su ojo - le corrijo el doctor.

- Eww acabo de tocar su ojo ! - se quejó horrorizado soltando el ojo, para luego pasar su manos por toda la clínica como si el botón le pudiera haber manchado de alguna manera - Es un asco ... que sea ... oh! - dijo esto último al ver que sin querer había vuelto arrancar el brazo de su amigo.

- Eres un muy barato premio de feria Penn - se rió la pelirroja.

- No es gracioso - le gruño el.

- Claro que si - se reafirmó.

suspiro exasperado - Enfermero cancele mi hora del té! - pidió al osito de fuera.

- Si Doctor Siseos - confirmó eliminando la hora del té del horario del doctor.

Una vez el doctor había conseguido fijar nuevamente el brazo al héroe, los cuatro se pusieron en marcha en busca de la alcaldesa y sus captores gigantes.

Durante el camino los casi héroes se dedicaron a observar con detenimiento todo el lugar en busca de los secuestradores de la alcaldesa.

- No se supone que son gigantes? No debería ser fácil encontrar algún rastro - pensó Stella en voz alta.

- Pero qué tan malo pueden ser esos gigantes ¿Que son ositos de peluche gigantes? - bromeo Penn.

Para desgracia de todos, nadie pudo contestar porque tan pronto lo dijo, una gigantesca mano morena golpeó el suelo haciéndolos rebotar ligeramente. Los aventureros miraron hacia arriba con el corazón en un puño. Habían encontrado a uno de los secuestradores, quien no era nada menos que un regordete bebé Larry gigante.

- Oye que haces?! - se quejo la alcaldesa rosa presa en la mano de Larry - Espera!

- Oh vaya ese es Rippen? - preguntó la casi guardiana sorprendida, alertando a sus compañeros de la presencia de otro bebé que apareció detrás de Larry.

Bebé Rippen apartó a Larry con brusquedad arrebatándole a la panda de sus manos, para luego pasar a zarandearla y golpearla contra el suelo tan violentamente que el relleno se le comenzó a salir de su interior.

- Le está sacando el relleno a golpes - declaró Penn mirando la escena sin saber qué hacer - Es horrible!

- Ya lo vemos Penn nosotros también estamos aquí! - grito Stella - Oh dios mío tenemos que hacer algo ... ¡Oh maldición! ¡Escondámonos por ahora! - les ordenó sin saber que hacer, empujándolos detrás de unos arbustos.

- Gigantes suélteme ahora mismo o dictare una resolución su atroz comportamiento! Que confío podrá ... - sermoneo la alcaldesa en un intento de razonar con sus agresores.

Rippen se paró a observarla por un momento - Sin su alcaldesa la sociedad de peluches caerá en el caos y desesperados tendrán que venir hasta a mi para que yo los gobierno jajaja - se rió ante su diálogo interno que en el exterior se tradujo en balbuceos incomprensibles y adorables risas. Y entre risas el villano volvió a golpear a la gobernanta contra el suelo.

- Dije que me soltaras! - continuó gritando sin poder escapar de sus gigantescas manos de bebé.

- Jeje la estaba destrozando jeje - le alentó Larry con aplausos.

- Se como piensan los bebés - afirmó Sashi recogiendo un palo afilado del suelo - Muchas veces cuide a mi hermanito.

Stella y Penn intercambiaron miradas de escepticismo

- Dejaban que lo cuidaras? - pregunto el pelirrojo mientras miraba a la conejita, afilar más el palo con una piedra puntiaguda.

- Si porque? - cuestiono tranquila, justo antes lanzar el palo a un lago y atravesar a un inocente patito de goma que acabó bajo el agua.

- Oh por nada Sashi, eres toda dulzura y transigencia - soltó la mayor con sarcasmo, mirando la cara de horror de los chicos por lo que acaba de hacer al pobre animal de goma.

Sashi arrugó el ceño ante su insinuación - Bueno ... lo cierto es que el secreto con los bebés, es que es demasiado fácil distraerlos - hablo ignorando a su amiga, mientras rememoraba cuando era pequeña y su hermano le quitaba su muñeca favorita y ella conseguía recuperarla tirando su sonajero para distraerle y así poder huir con ella sin que su hermanito llorara.

- Ahora les enseñaremos a eso bebés el significado de la palabra ¡Decepción! - grito resaltando la última palabra.

- Son bebés Sashi, no peces - arguyó no muy convencida.

- Lo se pero mientras el método funcione ¿no?

- Supongo que sí - le dio la razón Penn.

Sashi dio las instrucciones al equipo, el cual consiguió los artículos para la ejecución del plan una cuerda y un gran sonajero. Sashi y Boone se subieron a un árbol cercano y bajaron el sonajero con la intención de llamar la atención de los bebés gigantes.

- Jugar violentamente con unas servidora pública está prohibido por el artículo 7A de la constitución de la ciudad! - continuó quejando la alcaldesa mientras los dos villanos se peleaban por ella estirándola por las patas.

- Boone y Sashi muy tranquilos van y tomados de la manos o ... olvide el sentido de esta canción - se disculpó Boone mientras ayudaba a su amiga a zarandear el gran sonajero desde lo alto del árbol.

Sashi lo miró con escepticismo y lo callo poniendo su pata sobre la boca del simio.

- Vamos bebé tomó el sonajero y sella tu perdición - susurró dulcemente.

Finalmente el objetivo fue cumplido, bebé Larry se había hecho con el sonajero con el cual ahora jugaba alegremente obteniendo la atención de Rippen.

- Vaya, vaya, vaya miren quien se cree especial con ese sonajero, cuando creaste esa jugada Larry - bebé Rippen comenzó a tirar del juguete carcomido por los celos.

Los dos infantes comenzaron una gran disputa por el sonajero tirando a la alcaldesa al suelo en el proceso.

- Ahora Penn! Ve a por ella! - ordenó Stella empujando a su hermano fuera del escondite.

- Alcaldesa Panda Rosa? Vine a salvarla - anunció el pelirrojo ayudándola a levantarse.

- Que valiente! - exhalo impresionada - Por esto haré que te entreguen la llaves de la ciudad - dijo zarandeando una llaves de colores que de inmediato atrajeron la atención de los bebés.

Rápidamente Rippen reaccionó volviendo a atrapar a la funcionaria.

- Está llaves vienen con un cupón honorario - continuó hablando mientras Penn y su equipo tiraban de ella para que Rippen no se la llevara.

Pero para su desgracia fallaron y Rippen no solo se quedó con la alcaldesa sino que además consiguió descoser los brazos de Penn de nuevo.

- Si, eso me parece bien - suspiro molesto por tener que volver al doctor en tan poco tiempos.

- Volvamos - se lamentó Stella recogiendo los brazos de su hermano.

Los casi héroes corrieron velozmente al pueblo para encontrarse de nuevo con el doctor Siseo. El pelirrojo entro a la salsa de emergencia junto a Stella, dejando a Sashi a Boone en la consulta muy incómodos porque en ella también estaba el patito de goma de antes, mirándolos muy molesto.

- Deben apresurarse todo esto empeora, sin la alcaldesa para firmar el papeleo no se paga a los recolectores de basura y los residuos se acumulan - explicó el doctor señalando la ventana en la cual se podían ver varias bolsas de basura por la calle y una gran cantidad de ratones de cuerda corriendo.

Ya sin poder más por la incomodidad en la sala de espera Sashi y Boone irrumpieron en la consulta a ver cómo les iba a sus amigos.

- Penn permite a este mono parte de toda su sabiduría, cuidaba el hijo de mi vecino cuando se iba a trabajar. Un bebé llora porque tiene hambre, cada vez que el bebé habría la boca yo le daba de comer - comenzó a explicar Bonne - Brr avión aterrizando! Comida de bebé a torre! No hay combustible! Hay una mancha de leche derramada en la pista! No tienes permiso para aterrizar! Que alguien traiga una botella de jugo! Yo mismo tendré que abrirla!

Las divagaciones de Boone continuaron incluso después de haber salido de la consulta y haber comenzado a caminar en busca de nuevo plan.

- Entonces dices que alimentemos a los bebes gigantes - concluyó el pelirrojo.

- Oh Penn aún recuerdo cuando eras bebé y te daba de comer con naves espaciales, aunque lo ponías todo perdido - rememoro Stella con cariño.

Penn se sonrojó ligeramente - Aunque no puedo recordarlo, suena como que era divertido.

- Lo era - le sonrió.

- Pero como se supone que les daremos de comer a unos bebés tan grandes? - cuestiono Sashi interrumpiendo la cálido momento fraternal.

- Ah lo mejor en la ciudad hay algo que podamos usar - propuso Stella.

De alguna manera al preguntar a los ciudadanos de peluche resultó que tenían todo lo necesario para realizar el plan de Boone. Tenían aviones, cucharas gigantes y un gigantesco tarro de compota de manzana.

- Me parece increíble que tengan todo esto - dijo Penn extrañado.

- A lo mejor, el ataque de bebés gigantes es más común de lo que pensábamos en este mundo - declaró la pelirroja mientras subía a uno de los aviones.

Pronto los casi héroes emprendieron el vuelo equipados con las cucharas gigantes a rebosar de compota. Una vez divisaron a los infantes, Boone dio la señal de ataque. El simo escaneo a los bebés con las gafas de calor, pero antes de atacar decidió retirarlas.

- Boone acabas de retirar el objetivo ¿Qué ocurre? - preguntó Sashi por el comunicador.

- Nada estoy bien.

Un segundos después disparó las cargas de puré directas a la boca de Larry, que comió de buen grado.

- Come esto! - grito Sashi lanzando la suya contra Rippen.

Paras su desgracia bebé Rippen era casi tan terco como su yo adulto, así que se rehusó a comer, acabando la comida por los suelos.

- Ja es puré de manzana! Ha quien no le gusta el puré de manzana?! - vociferó Penn como un loco.

Al parecer a Rippen no demasiado, porque no sólo rechazó la comida, sino que estaba vez tomó el avión de Penn y lo agito violentamente.

- Sacudo a esta altura a Penn Zero y práctico la importante coordinación mano ojo, el bebé gana - se rió Rippen en el lenguaje de los bebés.

Bebé Rippen lo disfruto tanto que aprovechó para ganar más puntos y estrellar el avión de Boone con la dosis de compota que transportaba Penn.

- Mayday! Mayday! Lo siento cariño supongo que esta noche no iré a cenar a casa - pudo oír Stella desde el comunicador de Boone antes de que saltar con el paracaídas.

- Que dramático - se quejo ella - Vamos Rip se un bebé bueno y suelta el avioncito - pidió sin perder la calma.

Stella voló alrededor de la cabeza de bebé Rippen intentando que soltara el avión. Eso pareció molestarle bastante, porque le lanzó el avión de su mano y lo estrelló contra el suelo y el de Sashi que estaba detrás y los hizo estallar.

- Retirada! Retirada! - grito Sashi antes del impacto, tirándose con el paracaídas junto a sus compañeros de equipo.

- Por muy poco suspiro - suspiro la pelirroja aliviada, mientras se tapaba los ojos de la explosión.

- Bueno, esto no podría salir peor - se lamentó Penn.

Sin embargo no pasó ni un segundo desde que lo dijo para que apareciera la hélice de uno de los aviones saliera volando y le cercenó el brazo nuevamente

- Ya ni siquiera es gracioso - aspo Stella mirando el bazo.

- Y otra vez a emergencias - bufo Sashi al momento de poner sus pies en el suelo.

Una vez el equipo se hubo reunido nuevamente, volvieron a emergencias con el .

- Se nos agota el tiempo el tiempo y el hilo - le advirtió la serpiente mientras finalizaba el remendado de su brazo - La alcaldesa no está para aprobar el presupuesto de la policía así que el orden está en crisis - explicó antes de que un oso le robara el estetoscopio - Ey ven! Eso era un regalo! - se quejo, para que luego su gafas fueran hurtadas por un gato - Hey necesito eso! - protesto arrastrándose tras él, para repentinamente ser pateado con fuerza por un elefante - Estoy bien! Rescata a la alcaldesa!

Stella le caía bastante bien el doctor, así que salio un momento de la sala en silencio para luego volver con el gato y el oso arrastrar por sus orejas.

- Ejem - tosió ella, haciendo que los peluches tembloroso le devolvieran sus cosas al buen doctor.

- Gracias - le agradeció colocándose las gafas.

- No problemo - dijo soltando los animalitos que salieron instantáneamente disparados fuera del lugar.

- Qué le hiciste? - pregunto Sashi.

- Nada especial - dijo sujetando lo que parecía una cola amarilla de elefante de peluche.

- Esa parte de ti me aterra Stella - dijo Boone.

- Pues a mi me encanta - sonrió Sashi chocando su mano con la de ella.

- Ok! Bebes bebes bebes - discurrió Penn en voz alta intentando quitar importancia al suceso - Alguien más?Alguna idea?

- No se cuando Penn cuando tu era bebe papa y mama se encargaban de todo - respondió su hermana.

- Mmm ... como podemos hacer para que un bebé oooo

- Se te iluminó la bombilla? - pregunto la pelirroja.

- Siganme afuera chicos - pido el pelirrojo sacándolos de la clínica.

Una vez fuera, Penn les llevó a un lugar tranquilo y activo su MU llamando a sus padres. El holograma se abrió mostrando a los señores Zero corriendo por una cueva, en frente de una cosa viscosa verde llena de dientes afilados.

- Mama, papa les haré una pregunta ¿Cuando Stella y yo hermanos bebés que hacían cuando nos enojábamos?

- Ustedes nunca se enojaban - respondió Vonnie sacando una granada de mano.

- Solo lo hacían cuando teníamos que cambiarlos, en el caso de Penn varia veces - continuó el rubio viendo como su mujer hacía volar por los aires al monstruo.

- Es cierto ahora lo recuerdo, gracias por hacérmelo recordar, de verdad - soltó Stella junto un mueca de asco.

- Usaste muchos pañales hijo, Stella no tantos, pero comía tanto era un pequeño pozo sin fondo, era un lindo bebé regordete - explicó cariñosamente.

- Si hijo de pequeño eras como una máquina de helado sin botón de apagados, uuuu - exagero acompañado de un gesto para que se entendiera que fue grave.

Tanto Stella como Penn miraron a sus amigos torpemente por la vergüenza.

- Descontando las partes asqueroso, pare que fueron buenos tiempos.

- Los mejores. Recuerden no importa lo heroicos que sean, siempre serán nuestros bebés - dijo Vonnie con afecto mirando a su marido.

- Ahora debemos saltar por nuestra vidas! Pero antes un abrazo! - pidió Brook tirándose junto a su mujer a un globo aerostático.

Los dos abrieron los brazos. Y de nuevo sucedió la sensación de vacío al ser atravesados por el MU. Entonces fue cuando la llamada se cortó.

Penn y Stella se pararon a pensar qué hacer con la información.

- Bebé regordete jeje - se rió ligeramente Boone.

- Hey! Me gusta comer, no es un delito - se defendió algo molesta.

- Hacías mucho popo - le remarcó Sashi al chico pelirrojo.

- Si ¿Y que? - contestó sin darle importancia - Pero eso me da una buena idea.

Al parecer los aldeanos tenían todo lo necesario para bebés gigantes, porque pudieron prestar a los héroes unos pañales XXXXL y un carrito para llevarlos. Pronto los héroes reencontraron a los bebés que seguían peleando por la alcaldesa Panda Rosa. Después de ver desde los arbustos lo sucios que estaban los pañales la idea se desvaneció totalmente.

- Si pero no haremos eso - dijo Penn.

- Concuerdo totalmente - convino Stella.

El problema real fue cuando Penn se giró y sin darse cuenta golpeó a Sashi haciendo sonar su dispositivo de sonido. Eso pareció llamar la atención de los niños que tiraron a la regente lejos.

- La arrojaron! Vamos! - ordeno Penn con rapidez.

Boone tiro los pañales y se llevó el carrito. Los cuatro se pusieron en marcha y corrieron en dirección a la alcaldesa esquivando las manazas de los bebés villano.

- Buenos días su señoría! - saludo el casi heroe mientra su compañeros la empujaban al interior de carro - Cuidado estos pañales están repletos! - advirtió mientras corrían bajo Larry.

Esta vez lo lograron, fueron lo suficientemente rápido como para escapar de los bebés con la alcaldesa ilesa.

- La tenemos! Tenemos a la alcaldesa! - anuncio Boone mientras corrían hacia el interior del pueblo.

La regente saltó del carro y saludó a su pueblo, que le devolvió el saludo con júbilo y vitoreos.

Desgraciadamente la alegría no duró nada. Todos se quedaron sin respiración al ver que los bebes gigantes ya caminaban y que lo hacían en dirección al pueblo.

- Tontos! - se enfado la alcaldesa - Incumplieron la ordenanza 341E! ¡Nunca atraigan bebés gigantes a la ciudad!

Penn miro a Stella donde se fijó en su MU por un instante. Así una idea le golpeó rápidamente.

- Espera lo tengo!

- Tu lo tienes?! - preguntó su hermana sin entender.

- Peluches! Denme sus manos! Los bebés se detienen aquí! En línea! Conmigo! - ordenó extendiendo las manos.

Todos los peluches sin excepción obedecieron acercándose a él formando una línea sin fisuras que rodeaba la ciudad.

- Todos enganche sus dedos! Si no tienen dedos enganchen sus brazos! - ordenó nuevamente - Tu tambien jirafita!

- Claro que sí jefe - respondió con una voz extrañamente masculina.

- Penn que se supone que estamos haciendo?! - pidió Stella sin comprender el plan de su hermano.

- No te preocupes, confía en mi.

- Y qué piensas hacer? - preguntó la alcaldesa.

- Darles a los bebés lo que todo niño quiere ¡Un abrazo! ¡Vamos! - grito haciendo correr a todos hacia los bebés - Listos peluches! ¡Abrazó!

Los peluches rodearon a Rippen y Larry con fuerza. Por un momento pareció que iban a resistirse, pero en vez de ello solo lloraron y se sentaron en el suelo. Pronto empezaron a sentir la calidez y comenzaron a relajarse.

- Si funciona! ¡Más fuerte!

De repente uno de los débiles brazos de felpa de Penn comenzó a ceder y deshilacharse haciéndoles aflojar el abrazo. Los bebés parecieron notarlo, porque volvieron a romper en llanto.

- Para salvar la situación a tiempo el Doctor Siseo! - dijo la serpiente, que de la nada salió para enganchar a la alcaldesa y a Penn juntos.

Gracias a esto el abrazo se volvió lo suficientemente fuerte como para calmar a los bebés, durante el tiempo suficiente como para que unos helicópteros los rodearan con un parque infantil gigante. Ahora que por fin el peligro había pasado, los peluches soltaron a los villanos y salieron del parque.

- Gracias héroes, hemos recuperado el control - les agradeció la alcaldesa mientras su gente celebraba su triunfo.

Penn usó su brazo cercenado para darle un saludo militar satisfecho.

Rippen se quejó desde el parquecito - Tontos ningún coralito podrá contenerme, cuando escape de esta prisión, mi venganza será ... -pero el pobre no pudo acabar su monólogo, porque un oso le disparó un chupete directamente a la boca - Mmm mi chupón - succiono satisfecho y feliz.

- Doctor me dejaría? - pido Stella mostrando el brazo de Penn.

- Claro señorita, mi consulta es su consulta.

Stella tomó Penn y se lo llevo a arreglar en la consulta dejando a sus amigas fuera celebrando con los otros peluches.

- Sabes Penn eso fue muy tierno - le dijo mientras comenzaba a coser su brazo.

- Eso crees?

- Si, sabes una cosa Penn, lo que eche más de menos cuando me fui, es cuando llegaba en casa y me abrazabas, parecías tan feliz de verme.

- Y es verdad, yo estaba contento de verte.

Stella le sonrió con cariño.

- Vosotros, mamá, papá y tu eran lo único que me reconfortaba por entonces ... - Stella se tuvo que parar porque quería llorar - Lo siento Penn yo nunca debí dejarte solo.

- Esta bien Stella, esto ya lo discutimos, yo te perdono.

- Mmm que bueno eres - le dijo dándole una última puntada - Es por eso eres el héroe.

- Stella, es suficiente me voy a poner rojo.

La pelirroja sonrió aun algo apagada.

- No te preocupes Stella, hay mucho tiempo para recuperar los abrazos perdidos.

- Bueno, se que no soy tan bueno como papa y mama pero ... - hablo alzando los brazos.

Por un momento Penn se sorprendió, pero al instante le devolvió el abrazo.

- No te preocupes estás a su nivel.

FIN DEL CAPITULO

Que final mas tierno me quedo, este capitulo era demasiado familiar para no hacerlo así.