Bienvenidos al final! No desesperen, todavía queda el epílogo, sé que tardé una eternidad, pero bueno.. no tenía inspiración.. ahora sí, los dejo con el final de este fic que empezo como un oneshot, gracias por leer!
Los personajes no me pertencen, son propiedad de Rumiko Takahashi.
Habían pasado seis años. El dojo Tendo estaba en todo su esplendor. Akane había empezado y terminado la universidad con honores. El Neko Hanten cerró sus puertas hacía cinco años y jamás se volvió a escuchar de Shampoo, Moouse o la abuela Cologne. Lo último que Akane supo por medio de una carta que le envió la anciana, era que su nieta ya era madre de dos niñas a quienes bautizó como RinRin y RanRan.
La chica de cabello azul sonrió cuando recibió la carta. Hacía poco le había enviado la invitación de su casamiento a China. La vieja mujer en respuesta, pidió perdón por no poder asistir debido a lo arriba mencionado y le deseó toda la suerte del mundo para ella y su futuro esposo, en forma de agradecimiento, por la invitación y los años de servicio, le mandó una especie de termo donde rezaba el nombre Nannichuan, en la carta, Cologne explicaba que era agua del estanque del hombre ahogado. Akane le había preguntado hace tiempo, mucho antes de volver a China, si conocía alguna receta o truco para deshacerse de la maldición que aquejaba a su entonces novio. La octogenaria simplemente dijo no conocer cura alguna. Ninguna salvo el recipiente que ahora se encontraba entre sus manos.
No podía esperar a ver la cara de su prometido cuando se enterara. Pensó mil maneras de sorprenderlo, se decidió por fin a esperar a la luna de miel, durante la noche, ella lo llevaría a la playa, con la excusa de querer ver el amanecer y cuando él menos se lo esperara, lo bañaría con agua y así, reestablecer la forma original de su, en ese futuro momento, esposo.
Se levantó de la cama, aún tenía cosas que hacer. Faltaban un par de horas para casarse con aquel extraño que conoció de la manera más rara posible.
Caminó por su habitación hasta la ventana, la abrió y dejó entrar la brisa de la primavera que se estaba yendo. Miró hacia afuera y suspiró, estaba cansada, feliz, ansiosa, feliz, impaciente, feliz y muy, muy feliz. Había dicho que estaba feliz? Si, y mucho.
Estaba en el mejor momento de su vida. Tenía su título universitario -se había graduado en la escuela de medicina como traumatóloga, cosa que la ayudaba en el dojo si alguien sufría una mala caída-, sus hermanas se habían casado -al menos Kasumi-, Nabiki estaba viviendo con su novio de turno, Kuno, y su padre estaba a punto de mudarse a la casa de su amigo Genma, ambos se encontraban solos, si bien el del pañuelo en la cabeza tenía a su esposa, no tenía amigos cerca, y Soun, al ver a sus hijas casadas -o casi- haciendo sus vidas y viendo su dojo nuevamente en funcionamiento y llevado de la mejor manera posible por su hija menor y su yerno, se sentía libre.
Nunca lo había dicho, pero desde que se quedó solo al cuidado de sus hijas, su vida se había vuelto un constante ahogamiento. Ahora sabía lo que sentía su esposa cuando en las noches la oía quejarse del cansancio. Por eso, la noche anterior a la boda, apartó al ojiazul y le dio el mejor consejo que pudo darle alguna vez a alguien: sé un buen esposo. Ayuda a tu mujer en las tareas de la casa y el cuidado de los niños, no dejes en sus manos todo el trabajo y tu sólo te dediques a traer el dinero. Sus espaldas podrán sostener todo si lo hacen juntos, mas no dejes que ella cargue tanto peso sola. El matrimonio es un equipo, si uno se cae, el otro lo ayuda a levantarse.
Y si tienen hijos, juega con ellos. El día que crezcan, no recordarán aquel juguete caro que les regalaste, sino los momentos que pasaron juntos.
Y un consejo más, este va de 'yapa'. No tengas hijos para que el día de mañana, sean tu sostén. Ellos vienen al mundo a vivir sus vidas, no a salvar la tuya. Si fuiste un buen padre, no tendrás que pedirles ayuda. Ellos mismos lo harán con gusto. Así como mis hijas me ayudaron y me ayudarán cuando lo necesite.
Te estás llevando a la más pequeña. La que más me recuerda a mi difunta esposa. Sé que la harás feliz. Ahora solo preocúpate de ser feliz.
En el patio, un grupo de adolescentes se iba reuniendo para su clase semanal aunque tuvieron que retirarse cuando una malhumorada chica salió a decirles que las clases se habían suspendido hasta que su maestro volviera de la luna de miel.
Su sensei, Ranma Saotome, era el mejor de todo Japón. Su forma estricta y profesional, le había hecho ganarse el respeto de todo el lugar. Nerima era sinónimo de Saotome y Tendo. La pareja más conocida y temida. No es que causaran miedo o asustaran a las personas, sino que en las competencias, si ellos participaban, los demás tenían miedo de enfrentarse a ellos.
El dojo estaba mejor que nunca. Daban cuatro clases de dos horas de duración todos los días. Mientras uno enseñaba, el otro iba corrigiendo a los alumnos. Eran un equipo fantástico.
La novia bajó tranquila las escaleras, en el salón, una enfadada Nabiki la esperaba.
-Qué se supone que haces bajando tan tranquilamente?
-Bajar las escaleras? -pregunta sin entender del todo-
-Akane! Por Dios! Tenemos menos de diez horas antes de que des el sí y todavía faltan hacer mil cosas
-Qué cosas? Ya está todo, la comida, el salón, los vestidos, los souvenirs, el fotógrafo, todo! Deja de estresarte quieres?
-Jajaja! Que no me estrese!? Akane, debemos decorar el salón, preparar las mesas, hablaste con el DJ? -la novia asintió- traerá la máquina de humo? -otro asentimiento- perfecto. Hace rato llamé a la pastelería y a las cuatro hay que ir a retirar el pastel de bodas y la mesa dulce. Kasumi, puedes ayudarnos a llevar las cosas que faltan? No son pesadas y vendrá Kuno en quince minutos para cargar todo y llevarlo allí.
-Qué cosas faltan? -pregunta su hermana mayor sobándose su vientre de treinta y cuatro semanas de embarazo-
-Oh, no mucho, unas cajas con cosas de cotillón que no pesan casi nada, los suvenires, las ligas, el globo con los anillos y los manteles.
-Y a todo esto, qué harán los hombres?
-Se ocuparán de traer las bebidas, vajilla y hacer el trabajo pesado
-Ranma no estará allí verdad? -quiso saber la peliazul
-Por supuesto que estará, pero no te preocupes, él estará en la cocina, o haciendo alguna otra cosa, no se cruzarán. Quédate tranquila.
El día fue verdaderamente una locura, nada más llegar, Akane fue enviada al salón a inflar los globos que decorarían el espacio. Una vez que todos estuvieron listos, la enviaron a la cocina a cargar las heladeras con las bebidas que su prometido había traído unos minutos antes. Para que no se cruzaran, Nabiki encargó a Ranma colocar las mesas, las sillas y colgar la red que contenía a los globos en el techo, aunque no sabía para qué ponerlos ahí 'para soltarlos cuando la fiesta termine' había explicado la chica de cabello corto. Y demás tareas 'pesadas'.
Cuando la de pelos azules terminó en la cocina, volvió al salón principal a colocar los manteles sobre las mesas y las sillas. Las vestirían de blanco, a las mesas les atravesarían un lazo a la mitad de color azul y las sillas tendrían un moño a la altura del asiento, que mantendría la tela blanca en su lugar. Todo estaba planeado a la perfección.
La mesa principal, donde se sentarían los novios, era una mesa para ellos solos, tres globos individuales grandes en plateados AR adornaban la pared.
En la entrada, la gente de globología contratada por la codiciosa Nabiki, habían hecho un espectacular arco de globos plateados y azules. A su lado, un cuadro con una imagen en el centro donde unos sonrientes Ranma y Akane miraban a la cámara abrazados como las típicas parejas de catálogos.
Cada mesa contenía un centro, que era simplemente un recipiente en forma de cilindro de unos 20 centímetros que parecía estar vacío a excepción de una flor blanca flotando en el medio y una pequeña vela en la superficie. A esta se la denomina "vela de agua", siendo que el material con el que se la hace es transparente y da la sensación de estar vacío. En la base de ésta, había un pequeño arreglo floral que lo rodeaba, todo estaba sobre un espejo redondo.
En la mesa principal, Nabiki se tomó el atrevimiento de crear -o más bien, mandar a hacer- una especie de copa invertida sin la base, que contenía una rosa roja, una réplica del cuento 'La bella y la Bestia', aunque en la superficie, hizo poner flores del mismo color. Akane, por su parte, se rehusaba a la idea, decía que su centro estaría fuera de contexto con todo lo demás, por lo que su hermana decidió cambiar la decoración de su mesa. Pasó del mantel blanco y el lazo azul, a uno color crema a penas diferente al blanco y un lazo bordó acorde al color de las rosas del centro.
En una mesa al costado, habían colocado los suvenires que se llevarían los invitados. La pareja se enamoró de ellos en cuanto los vieron en la tienda de recuerdos. Ni siquiera vieron otros modelos. Para ellos, eran perfectos y simbólicos. ¿Cómo eran? Bicicletas. Pequeñas bicicletas blancas con una cesta por asiento que tenía a su alrededor una pequeña cinta azul y dentro de ésta una mini botella de champán con el nombre de los novios, pero ellos la cambiaron por una vela aromática en forma de rosa blanca.
A las cuatro y media de la tarde, Nodoka entró casi corriendo al gran salón, tomó a una desprevenida Akane y la arrastró al patio de atrás, la chica no entendía nada hasta que su suegra dijo Ranma viene trayendo la mesa dulce con tu padre y Genma. Le parecía tonto todo aquello. No poder verse? Aunque al principio del día le parecía bien, ahora, que no pudo siquiera verlo de lejos, creía que era una gran estupidez.
Esperó a que su suegra le diera el ok para salir, tenía muchas ganas de ir al baño, maldecía sus nervios y ganas de tomar refrescos. Al salir del servicio, unos fuertes brazos la empujaron dentro del de hombres y unos labios conocidos la asaltaron. Ella respondió el beso con fervor y desesperación, aferrándose al cuello de su futuro esposo.
-Ranma -logró decir entre jadeos mientras él se dirigió a su cuello y dejaba un reguero de pasionales besos- es-espera, no debemos vernos antes de la boda -el ojiazul la miró con fuego en sus orbes-
-Al diablo la tradición -la aferró por la cintura más cerca aún- no puedo estar tan cerca y a la vez tan lejos -la tomó por el rostro con ambas manos y arremetió nuevamente contra su boca con desespero-
-Solo faltan un par de horas más cielo -acarició maternalmente la mejilla de su prometido-
-Necesitaba verte, besarte -vuelve a entrelazar sus labios con los de ella-
-Ranma..
-Te amo -interrumpe el muchacho-
-También te amo -contesta intentando poner en esa sola frase todos sus sentimientos-
-Ya debo irme -dice con pesar- te veré en el altar
-Ahá -asiente mordiéndose el labio inferior-
-Seré el hombre guapo con el esmoquin -guiña el ojo y al sonreír le roba un último beso- adiós
-Adiós
Una vez que su prometido fue a casa de sus padres a cambiarse, Nodoka la dejó volver al dojo. Tenía que maquillarse, peinarse y cambiarse para su casamiento. Se decidieron por una boda occidental. El sueño de Akane era casarse con uno de esos pomposos y majestuosos vestidos blancos. Aunque el suyo era color beige, no se sentía cómoda con el blanco. Ése era el color que, usualmente, usaban las mujeres que llegaban puras y vírgenes al matrimonio y ellos ya habían cometido varios pecados en lo que a la pureza se refiere.
Junto a sus hermanas y su suegra, habían recorrido todo Nerima y parte de Tokyo para encontrar el vestido ideal. Después de casi tres meses de búsqueda, lo encontraron, más bien, Akane lo encontró. No quería algo llamativo. Buscaba algo específico. Quería que la parte de arriba fuese lisa, sin nada de pedrería ni encaje, no le gustaba el corte en corazón, le gustaba uno de satín, simple, con la falda en caída. El escote quedaba casi nulo, ya que las mangas se entrelazaban con el vestido mismo.
Una vez lista, Akane se dirigió escaleras abajo, allí, la esperaban sus hermanas, que al ser las damas de honor llevaban vestidos celestes iguales, Kuno, que había ofrecido llevar a los novios a la iglesia, a la sesión de fotos y finalmente al salón y por último su padre. Que vestía un traje negro y soltaba lágrima tras lágrima.
-Papá, no llores -intenta en vano tranquilizar al patriarca Tendo-
-En qué momento te volviste una mujer buaaaa -más llanto-
-Papá, deja algo para la boda -dice Nabiki ofuscada- si no nos apuramos llegaremos tarde
-La novia siempre llega tarde Nabiki -Kasumi habló conciliadora-
-Sí, pero ya tenemos diez minutos de retraso ¡A moverse!
Al salir de su casa, Akane se sorprendió de ver el auto estacionado en la puerta, uno estilo antigüo negro con un moño blanco en la cima. Pero lo que la sorprendió más fue ver las veredas llenas de gente. Sus vecinos, alumnos y algunos curiosos se auto congregaron para verla. No era para menos. Akane Tendo era la mujer más hermosa, llamativa e independiente de Nerima, la más deseada. Más de la mitad de la población masculina envidiaba a su prometido y el resto, simplemente se lamentaba no haberla cortejado cuando estaba soltera.
Llegados al primer destino, la iglesia, la chica sintió que dejaría el almuerzo a un costado de la calle por los nervios. Su hermana se lo prohibió rotundamente la novia no andará con aliento a vómito había dicho. Tenía razón. Así que haciendo tripas corazón, esperó a que entraran sus hermanas, cada una acompañada de su pareja, y detrás ella, del brazo de su padre.
Dentro del recinto, un nervioso y asustado Ranma esperaba impaciente la llegada de la que, en minutos, sería su mujer. Se movía ansioso en su lugar, de un lado a otro, estaba inquieto, miraba para todos lados, siempre fijando su vista en cualquier lugar que no sea la entrada. No es que no quisiera ver a Akane, solamente que en cuanto la viera, sabía que se abalanzaría sobre ella.
-Estate quiero Ranma -reta su madre-
-Porqué tardan tanto?
-Ya llegará
Terminó de decir esto y las puertas se abrieron, el piano comenzó a sonar y Nabiki hizo su entrada acompañada de un emocionado Kuno, detrás de ellos, venía Kasumi, con su enorme vientre apoyándose en el brazo de su esposo, Tofú.
La melodía cambió, sonaron los primeros acordes del "Ave María" y una dulce voz comenzó a entonarla. Segundos después, Akane ingresó a la pequeña iglesia con su padre.
En ese instante, el resto de la gente desapareció. Solo eran ellos. Novio, novia, chico, chica, marido, mujer, Ranma y Akane.
Él la miró con los ojos húmedos a tal punto que, muy disimuladamente, se secó las rebeldes e inoportunas làgrimas.
Ella no creía que su prometido pudiera verse aún mejor en ese esmoquin negro. Sus ojos resaltaban más y se había peinado de manera que pareciera llevar el cabello corto.
Se encontraron al final del camino y un Soun muy acongojado de alegría entregó a su hija a quién curiosamente había soñado con entregársela.
-Cuida a mi niña muchacho -pide susurrando
-Eso me propongo señor
-Mi niña -acaricia su mejilla- sé feliz -se vuelve a su asiento sin esperar a su respuesta-
-Ho-hola -tartamudea nervioso-
-Hola -responde ella sonrojada- estoy buscando al muchacho guapo del esmoquin.. lo has visto? -sonríe-
-Acaso no me ves? -se señala- soy el más guapo de todos los guapos -sonríe fanfarrón
La ceremonia pasó lenta, Genma casi se queda dormido si no fuera por que escucho el filo de la katana de su esposa siendo desenfundada dónde demonios la esconde solía preguntarse.
Por fín el sacerdote hizo la pregunta del millón
-Akane Tendo, aceptas como esposo a este hombre, Ranma Saotome como tu legítimo esposo?
-Acepto
-Y tu, Ranma Saotome, aceptas a esta mujer, Akane Tendo como tu legítima esposa?
-Ranma? -susurra Akane
-Oye.. -lo mira de reojo y lo encuentra sonriendo- qué haces? -pregunta frunciendo el ceño-
-Siempre quise crear el suspenso jajajajajaja -se soba el puñetazo que le dio la peliazul sin que nadie se diera cuenta- Por supuesto que acepto.
-Entonces los declaro marido y mujer -sentencia el sacerdote negando y sonriendo por la acción del pelinegro- puede besar a la novia.. a menos que quieras crear el suspenso -ríe-
-Es tarde para decir que me arrepiento no? -pregunta bromista-
-Ven aquí -Akane lo toma de las solapas del esmoquin y lo besa ante los aplausos y risas de los invitados-
Al salir de la iglesia, el auto de Kuno los llevó a una bella casona donde el fotógrafo les sacaría las fotos que irían en el albúm de recuerdos.
Ya en la fiesta, no podían dejar de besarse cada tanto, si fuese por ellos, se la pasarían amándose como querían, en su lugar, tuvieron que aguantarse las ganas un poco más.
Una vez terminado el festejo, la pareja volvió a dojo Tendo para quitarse los trajes y emprender el viaje de luna de miel. Irían a una playa, habían reservado una habitación por una semana para celebrar y disfrutar los dos solos.
Esa misma tarde, antes de que caiga el sol, ya instalados, Akane sugirió ir a la playa a ver el anochecer juntos. Todavía tenía que darle a Ranma su regalo de bodas.
-No Akane.. -la abraza por detrás besándole el cuello- quedémonos a concretar el asunto -la mira lacivamente-
-Ranma.. tendremos mucho tiempo para eso.. por favor.. quiero ver el anochecer contigo en la playa, te prometo que después no saldremos en lo que resta de la noche ni mañana..
-Lo prometes?
-Lo juro -lo besa-
-Está bien. Vámos -dice rendido-
-Espera! Necesito llevar esto -toma un pequeño bolso-
-Para qué quieres un bolso en la playa?
-Por las dudas -miente-
En la orilla del mar, la joven esposa se mojaba los pies mientras ve a su esposo sentado a unos metros de ella, sin que lo toque el agua.
-Ven Ranma!
-Bien sabes que no puedo -responde enojado mientras su esposa se sienta a su lado en la arena-
-Y ahora? -saca el Nannichuan del pequeño bolso y lo vuelca sobre la cabeza del pelinegro- vendrás conmigo?
-Oye! Que demonios… -dice enojado pero se interrumpe al notar que seguía manteniendo su voz masculina- que.. -abre grandes los ojos y se tantea el busto, el estómago y sus partes nobles- Akane! Que-que-que
-La abuela Cologne me lo envió.. es agua del estanque del hombre ahogado -él la mira asombrado- como regalo de bodas -se encoge de hombros-
-Adiós pelirroja? -pregunta sin salir del estupor-
-Adiós pelirroja -asiente ella
-Es una pena -reflexiona el muchacho con una punzada de añoranza-
-Qué es una pena? -pregunta ella intrigada-
-Ya no podremos jugar con Ranko.. -dice y el rostro de Akane pasa al rojo-
-Ra-Ranma! Qué cosas dices! -se cubre con las manos
-Ven -se levanta de la arena y tira de la chica hasta levantarla a ella también- vamos
-Dónde me llevas? -pregunta-
-Me prometiste que después no saldríamos de la habitación hasta pasado mañana.. ya es después y quiero cobrarme la promesa -la levanta en vilo y corre hacia la habitación-
-Ranma!! Bájame!
-Jamás
Ahora sí, solo queda el epílogo que ya está escrito, pero en unos días lo publico xD
Quiero agradecer a todos y cada uno de los que comentaron y pidieron más.Sinceramente no creí en hacer tantos capitulos, la verdad, lo habíanpensado como un oneshot pero bueno.. jajaNo me queda más que seguir agradeciendo por el apoyo y los comentarios :)ahora sí, nos vemos en el epílogo!