Todo lo que se esconde dentro de tu mundo,
es como me gusta.
Mycroft se ha presentado inesperadamente. Una visita social sin pies ni cabeza. No quiere ayuda en ningún caso. No se acerca ninguna fecha señalada por la que me tenga que convencer de asistir a ninguna fiesta estúpida. No me he metido en ningún embrollo que él pueda considerar serio desde hace más de medio año.
John ha tenido que irse poco después de llegar Mycroft. Un paciente suyo ha estado ingresado de urgencias. Sam, un niño. Tiene una enfermedad hereditaria. John hace meses que se preocupa por él.
Tan pronto John de ha ido Mycroft me ha preguntado.
—¿Por qué vives aquí? ¿Así?
—Porque puedo, Mycroft.
Es evidente que la pregunta iba mucho más allá. Mycroft quiere saber por qué no utilizo el dinero de la familia, por qué vivo con un medico ex-soldado que trabaja en una clínica para clientes de una clase social baja o media, por qué todavía vivimos juntos cuando somos tan diferentes.
No tengo ninguna intención de decirle que me gusta vivir aquí más de lo que seguramente él sería capaz de entender. Que me gusta vivir con un pie dentro el mundo de John. Un mudo de calidez, de sentimientos, directo y sencillo. Donde la lógica no siempre tiene cabida. Todo lo contrario a lo que yo había conocido antes de conocerle a él. Pero sé que mi respuesta ha dejado entrever mucho más de lo que en realidad me gustaría.
Mycroft me mira perplejo. Me he convertido una vez más en su experimento, un extraño espécimen para estudiar. En otro momento eso me habría molestado. Pero mientras pueda seguir viviendo con un pie dentro del mundo de John, me da igual.
