Kentin suspiró pesadamente mientras revisaba por quinta vez su horario de clases.

En verdad, aunque la escuela militar no había sido lo más divertido que había hecho en su vida, al menos podía contar con momentos de entrenamientos entre clase y clase en donde despejar su mente. Después de algo como eso, la rutina del instituto era algo aburrida.

-¡Historia! ¡¿Para qué quiero saber la historia de personas que ya han muerto?!- se quejó un moreno acercándose a su lado.

"Buenos días Armin, también es un gusto verte" pensó Kentin sarcástico, pero prefirió reservarse para sí mismo su broma, pues conociendo a su amigo, fácilmente podría voltearla en su contra.

-Buenos días, Kentin- bostezó Alexy, acercándose desde el otro lado y recostando un poco su cabeza contra su hombro.

-¿Mala noche?- preguntó Kentin con desinterés, aunque un poco curioso de no ver la energía usual en su peli-azul amigo.

-Algo así… Armin se pasó molestando toda la noche…

-Como el viernes iremos a ver la película de terror contigo y con los demás, estamos haciendo un entrenamiento intensivo pre-película de terror. Ya sabes, es vergonzoso asustarse frente a chicas.

-¿Y en qué consiste el entrenamiento?

-¡Nueve horas nocturnas de juegos de terror! ¡Ayer empezamos con algunos clásicos y hoy comenzaremos con cosas más serias! - mencionó, Armin, algo emocionado de tener una excusa para obligar a su hermano a jugar con él.

-La verdad, me quedé dormido antes de haber pasado tres horas jugando…-susurró el peli-azul, bostezando de nuevo - Pero creo que fue algo divertido, como un reto…¿quieres intentarlo, Kentin?

El mencionado tembló un poco. A decir verdad, no le gustaban mucho las cosas de terror. Pero, no podía quedar como un cobarde…

-No, gracias. No necesito un entrenamiento para aguantar una película de terror. ¡Vamos! Solo los niños se asustan con esas cosas.

-Tiene miedo- susurró Armin con una sonrisa perversa.

-Se muere del miedo- respondió Alexy, imitando a su hermano.

-¡No tengo miedo!- contestó Kentin malhumorado y su queja sonó casi a un berrinche.

-Será más divertido si te asustas. ¡Asegúrate de hacerlo!- rió Alexy, dándole un pequeño codazo juguetón.

Kentin volvió a jurar que no se asustaría. Pero, al final, sus promesas fueron promesas vacías. Ese viernes, una vez que empezó la película, se sintió tan atemorizado, que se juró a sí mismo que nunca más intentaría aparentar ser fuerte. Había aceptado ver esa película porque se imaginaba una escena romántica en la cual Sucrette se asustaría y lo tomaría de la mano, pero ella estaba sentada muy lejos de su lugar. Además, la película no le gustaba nada. La historia era compleja y estaba adornada con sangre por doquier, además de estúpidos fantasmas que aparecían a diestra y siniestra. La mayoría de los chicos estaban aburridos, excepto él, quien se mantenía expectante mientras un sudor frío recorría todo su cuerpo.

Una escena sangrienta apareció de pronto, por lo cual Kentin cerró los ojos fuertemente y libró un grito de horror. Se sintió un estúpido al darse cuenta de que era el único que gritaba en la sala y rezó internamente que nadie haya notado su demostración de cobardía. Sin embargo, fue descubierto por Alexy, quien convenientemente se sentaba a su lado.

-¿Miedo?- preguntó burlón, y Kentin sintió la necesidad de golpearlo.

-N-no. Me tomó desprevenido

-Has pasado desprevenido toda la película, Kentinito

Kentin iba a replicar, pero en ese momento, vio que una de las chicas con las cuales habían ido al cine se levantaba y se retiraba corriendo. Kentin vio una oportunidad y susurró a Alexy un "voy a buscarla" antes de salir corriendo detrás de ella.

Una vez afuera, no pudo sino agradecer al cielo la magnífica oportunidad de huir. Definitivamente no estaba hecho para las cosas de terror.

-L-lo siento- gimió de pronto Violetta, cuando notó que él había salido detrás de ella –¿Viniste por mi?

-¿Eh? Sí, estaba preocupado- mintió.

Entonces notó que la chica había estado llorando. Su cara estaba sonrojada y cubierta de lágrimas. Algo se desarmó en su interior y no pudo evitar lanzarse a su mejilla y secarle las lágrimas.

-L-Lo siento. A mí de verdad no me gustan estas películas- gimió ella, secándose también las lágrimas y apartando la cabeza de las manos del chico –pero estaba tan feliz cuando Alexy me invitó, que no pude negarme.

-Entiendo- suspiró Kentin. Exactamente lo mismo había ocurrido con él y Sucrette.

La cara de pena de la chica, su vulnerabilidad, le recordaba a su "yo" de antes. A su "yo" de ahora.

-Yo…no quiero volver- confesó Violetta, sonrojada, segura de que el chico la tomaría por tonta, pues era así como se sentía.

-Yo tampoco- confesó él, riendo suavemente.

Violetta se escandalizó, creyendo que el chico estaba renunciando a algo divertido por ella. Pero Kentin, negó dulcemente con la cabeza y agregó –me da algo de miedo. Creo que prefiero ver esa película de dibujos animados que presentan en la otra sala.

Bueno, Violetta era Violetta. Ella jamás se burlaría de él, y tampoco necesitaba mostrarse impasible frente a ella. Con ella podía ser él mismo, pues ella era igual a él.

Violetta sonrió, sonrojada. Y él, tomándola de la mano, la abrazó suavemente, sólo por la necesidad de no hacerla sentir sola.

-También yo-mencionó la chica con la voz entre cortada –pero debemos volver con los demás. No sería justo

Kentin se sintió contrariado. De verdad no quería volver.

-Yo…si te quedas a mi lado, no tendré tanto miedo- soltó al fin Violetta, casi en un susurro.

Kentin sonrió, algo sorprendido con la repentina declaración, pero la tomó de la mano y juntos, volvieron a terminar la película. Al final, ambos encontraron la manera de no asustarse con la película que tanto terror les causaba.