Los personajes no me pertenecen, sólo los tomo prestados.

Capitulo 4. No tan inmaduro.

Se balanceó con nerviosismo sobre sus piernas mientras miraba fijamente hacia la puerta, hacia diez minutos que había activado el collar así que Lily no debería tardar en llegar. Miró los dos gigantescos sacos que habían a su lado y le brillaron los ojos con ilusión, su nuevo y genial plan consistía en ordenarle a Lily que contestase todas las cartas que sus admiradoras le enviaban, por lo que no pararía de leer todas las cualidades buenas que él tenía hasta que finalmente tendría que admitir que era el tipo ideal para ser el padre de sus hijos.

Remus le había dicho que con eso lo único que conseguiría era que Lily lo tomase por un ególatra narcisista pero qué sabía él. Estaba totalmente convencido de que si Lily leía los piropos que las otras chicas le soltaban ella se pondría celosa y decidiría abalanzarse sobre sus brazos y no abandonarlo nunca. Ladeó la cabeza de un lado a otro mientras tarareaba la nueva canción de Brujos Negros, miró fijamente a la entrada esperando que Lily entrase. ¿Por qué tardaba tanto? ¿Le habría pasado algo?

― Black no puedo estar todo el día rescatándote.―indicó Lily abriendo la puerta del dormitorio y entrando acompañada de un enojado Sirius que traía el pelo de color rosa chicle.

― Pelirroja arregla este desastre pero ya, que tengo que ir a matar a las locas de tus compañeras de habitación.―ordenó Sirius señalando su cabello mientras Lily tomaba un mechón de su pelo y se reía.

― Yo te veo bien, deberías quedarte así una temporada.―habló Lily por lo que Sirius hizo una mueca de horror que hizo que Lily comenzase a reír de forma descarada.

― ¡Eso no lo digas ni en broma!―exclamó Sirius con fuerza lo que incrementó la risa de Lily.

James entrecerró los ojos y contempló a los dos jóvenes. ¿Desde cuándo Sirius y Lily se llevaban tan bien? Vio como su amada pelirroja sacaba la varita y regresaba el pelo de Sirius a su color natural por lo que su amigo le dio un fuerte abrazo como agradecimiento. James frunció el ceño, ¿¡pero qué demonios!? ¡Él era el único que podía tocar a Lily! Carraspeó con fuerza para llamar la atención de ambos chicos que se percataron por primera vez de que él estaba allí.

― ¡James!―saludó Sirius con emoción alejándose rápidamente de Lily y acercándose a él para darle una palmada en la espalda.

― ¿No tienes que ir a vengarte de Jefferson y Kingston? ―recordó James con voz áspera, Sirius chasqueó los dedos y asintió.

― Cierto, cierto… este atentado contra mi imagen no va a quedar impune.―dijo Sirius mientras caminaba hacia la puerta y se marchaba de allí sin despedirse de ellos.

James suspiró y volteó hacia Lily la cuál encontró mirando los sacos que estaban a su lado.

― ¿Tengo que ordenar tu correo?―preguntó Lily caminando hacia uno de los sacos y metiendo la mano en él para sacar varios sobres.―¿Son cartas de tus admiradoras?

― Si; quiero que las leas y las contestes haciéndote pasar por mí.―contestó él acercándose y sacando otro puñado de cartas.

― ¿¡Qué?! Pero eso no es ético, yo no puedo contestar estas cartas.―protestó la pelirroja mirándolo fijamente.

Ays, que ojos más bonitos tenía su Lily.

― ¿Por qué no? ―preguntó con voz seria.

― Porque están dirigidas a ti, porque son los sentimientos de otras chicas hacia ti… no es justo para ellas que yo las conteste.―explicó Lily mirándolo fijamente, él chasqueó la lengua y se revolvió el pelo.―No voy a hacerlo.

― Si que vas a hacerlo.

― No, no voy a hacerlo.

― Que si.

― Que no.

― Lily es una orden.―indicó James con enfado; ¿por qué tenía que discutirle siempre todo? Tenía que leer esas malditas cartas para que viera sus virtudes y así dejase de odiarlo.―No me hagas enseñarte el contrato que firmaste.

― Está bien.―gritó ella con furia tomando el saco y vaciando su contenido sobre el escritorio de mala gana.―Estúpido, estúpido Potter.

― ¿Estás diciendo algo? ―preguntó aunque la escuchó perfectamente, la pelirroja volteó hacia él y le hizo burlas antes de sentarse en la silla y sacar una pluma y pergaminos de uno de los cajones.

Él suspiró con resignación y se dejó caer sobre su cama. ¿Por qué todo lo relacionado con Lily era siempre tan complicado?


Apoyó la cabeza sobre la mano y miró fijamente a la pared antes de bostezar, luego miró la hora y se estiró, llevaba casi dos horas contestando cartas. Estaba harta de leer lo genial, guapo, maravilloso, gentil y atractivo que era James… ¡Potter! Dios, tanta carta de amor estaba volviéndola loca, miró hacia el saco y le dieron ganas de llorar, todavía le quedaban más de la mitad del saco por no mencionar que al lado de la cama de Potter había otro saco lleno. Colocó la pluma sobre la mesa y se acostó sobre ella, ¿pero qué veían todas esas chicas en ese idiota? Miró de reojo hacia James y lo vio ojeando una revista tumbado sobre su cama; vale, reconocía que era guapo pero ya está. No era para nada el chico maravilloso que sus locas admiradoras declaraban, ¿qué tenía de maravilloso? No era más que un acosador impertinente.

Aburrida tomó una carta de color rosa y la desdobló, sin embargo al empezar a leerla reconoció la letra. Volteó la carta y leyó el nombre de la remitente "Elizabeth Hopkins", juraría que había leído ese nombre antes. Comenzó a rebuscar entre las cartas contestadas y efectivamente había más cartas de esa chica, asombrada comenzó a revolver las cartas sin responder por si esa chica había enviado más.

Media hora más tarde no había encontrado únicamente once cartas más de Elizabeth Hopkins sino también otras tres chicas que cómo mínimo le habían mandado quince cartas a Potter. ¿Pero qué sentido tenía enviar tantas cartas si la primera no había sido contestada? De verdad que a veces no entendía a las mujeres y eso que ella era una. Bueno puede que no las comprendiese pero no iba a dejar que su esfuerzo por conseguir al chico que querían fuese en vano.

― Potter.―llamó Lily levantando la mirada y encontrándose al castaño mirándola fijamente.

― Te he dicho un millón de veces que puedes llamarme James, no se te va a caer la lengua por llamarme por mi nombre.―contestó él con voz monótona dejando de mirarla y centrándose de nuevo en el periódico.

Lily puso los ojos en blanco antes tomar las cartas y ponerse en pie, a continuación caminó hasta la cama y se quedó frente a él.

― Estas chicas te han escrito quince veces cada una.―dijo tendiéndole las cartas pero James se limitó a pasar la hoja del periódico y a ignorarla.

― ¿Y? ―preguntó sin interés

― ¿Cómo que "y"? Te han escrito quince veces como mínimo se merecen que seas tú el que les respondas.―contestó Lily con enfado, sin embargo James siguió pasando las hojas del periódico como si no hubiese dicho nada, ella entrecerró los ojos con furia y apretó las cartas en su mano.―¡James!

― Ves, ¿a que no ha sido tan difícil, Lily?―indagó el castaño mirándola con diversión, ella lanzó un grito frustrada y le tiró las cartas a la cabeza.

De verdad que ese chico la sacaba de quicio.

― Yo no les voy a responder, nunca se me ha dado bien escribir cartas.―contestó el merodeador entregándole las cartas que ella le había tirado, Lily gruñó molesta y se cruzó de brazos hasta que una magnífica idea se formó en su mente.

― Pues entonces vete a hablar con ellas.―dijo Lily viendo como la cara del castaño se contraía en una mueca de espanto, sabía perfectamente que Potter odiaba lidiar con sus fans y que todo ese trabajo se lo encargaba siempre a Black que le encantaba ser el centro de atención.―¿No quieres?

― ¿Crees que debería ir a hablar con ellas?―preguntó James con voz de niño pequeño que no quería hacer algo, ella asintió con fuerza y el castaño suspiró con resignación.―Bueno, entonces si tú piensas que es lo correcto es que lo es.

¿¡Qué?! ¿Desde cuándo Potter tomaba su opinión como algo importante? Mejor dicho, ¿desde cuándo Potter le hacía caso? Parpadeó confusa intentando asimilar lo inverosímil de la situación pero antes de que pudiese pellizcarse sintió como alguien la agarraba del brazo y tiraba de ella. Siguió con la mirada el brazo que la sujetaba y se encontró a James al otro lado.

― ¿A dónde vamos? ―preguntó confusa sin salir de su asombro.

― A hablar con esas chicas, cuanto antes lo hagamos mejor.―respondió James con seguridad obligándola a salir del dormitorio.

Ella asintió lentamente, ¿de verdad él iba a hablar con todas esas chicas sólo porque ella lo sugirió?

Bajaron las escaleras hasta llegar a la sala común y vieron como Maggie y Emma se escondían tras uno de los sofás mientras Black y Pettigrew estaban escondidos tras otro y ambos bandos se lanzaban hechizos sin parar.

― ¡Emma!―exclamó Lily con fuerza, su amiga se limitó a señalar a Black con el dedo.

― ¡Empezó él! ―proclamó su amiga

― ¡Eso es mentira! ―gritaron Peter y Sirius a la vez.

― Por fin alguien coherente, Evans pon orden en este sitio.―pidió Remus sacando la cabeza de detrás de un libro de pociones y mirándola seriamente.

― Lupin tú también eres prefecto.―recordó Lily enarcando una ceja

― Sí, pero a mí no me hacen caso.―respondió Remus volviendo a esconder la cabeza tras el libro, Lily se golpeó la frente con la palma de la mano y sacó la varita dispuesta a detener toda esa locura.

― Déjalos, seguro que se cansan dentro de un rato.―opinó James tomándola del brazo de nuevo y obligándola a salir de la sala común.

― Pero…

― Ni peros ni nada, además si los niños se cansan, se duermen más rápido y por lo tanto tú y yo tenemos más tiempo para nosotros.―expuso el castaño con una sonrisa ladina para a continuación guiñarle el ojo.

― ¡No hables de nosotros como si fuéramos una pareja! ¡No lo somos!―gritó Lily con fuerza soltándose del agarre de James, vio como él castaño sonreía con diversión.―¿Qué?

― No dijiste que no vayamos a serlo, eso quiere decir que tengo una oportunidad. ―comentó el merodeador con felicidad, ella puso los ojos en blanco.

― ¡Agg! ¡Eres imposible!―gritó con fuerza dando grandes zancadas para alejarse lo más rápidamente de él por lo que irremediablemente acabó chocando con una persona y cayendo al suelo de culo.―Ay.

― Evans mira por dónde vas.―al reconocer la voz de su ex amigo Severus Snape levantó la mirada y vio como el slytherin la observaba con superioridad.

― Lily, ¿estás bien?―preguntó James acercándose a ella para luego mirar con furia a Snape.

― Potter, ¿otra vez persiguiendo inútilmente a la sangre sucia?―preguntó Snape arrastrando las palabras, Lily vio como el merodeador tomaba a Severus del cuello de la camisa y lo arrastraba contra la pared.

― ¡Pídele perdón a Evans ahora mismo!―reclamó James con ira, Lily se sorprendió un poco ante el tono del chico, nunca… jamás en todos los años de colegio había visto a James Potter tan enojado como ahora.―Pídele perdón o si no…

― ¿O si no qué Potter?―preguntó Severus desafiante, James lo empujó más contra la pared.

― James, ya está bien.―pidió Lily levantándose del suelo y acercándose al merodeador, él la miró y ella asintió.

El castaño poco a poco fue relajando los músculos hasta finalmente liberar a Severus, luego la tomó del brazo contra su voluntad y la obligó a caminar a toda prisa. Lily observó a James y lo que vio la dejó confusa, el castaño tenía la mirada oscurecida y parecía que iba a matar a la primera persona que se cruzase por su camino. La pelirroja abrió la boca para hablar pero en seguida se dio cuenta de que no sabía que decirle, además tenía miedo de enojarlo aún más. Así que decidió que lo mejor era estar calladita durante un rato; por no mencionar que aún estaba sorprendida por la conducta de Potter hoy, no sólo había accedido a hablar con esas chicas porque ella se lo pidió sino que además había detenido su ataque contra Severus evitando así una nueva disputa entre Griffindor y Slytherin.

― ¿Por qué estás tan callada? Estás empezando a preocuparme.―dijo James rompiendo el silencio tan tenso que se había formado entre ambos.―¿Estás pensando en lo que te dijo ese idiota?

― No…―susurró cohibida.

Hacía tiempo que había decidido que las palabras de Severus no volverían a herirla nunca más, pero decirle a James…¡Potter! Que estaba pensando en él no era una buena idea, el castaño comenzaría a pensar cosas raras y capaz era de organizar una boda en menos de una hora.

― Si es que no tenía que haberte hecho caso, debí matarlo por llamarte eso.―dijo James con seriedad, Lily lo miró y observó como su rostro se endurecía.―La próxima vez que lo vea se va a enterar; me da igual que antes fuera tu amigo, se merece un buen escarmiento.

― Déjalo, no importa.―murmuró intentando fingir que los insultos de Severus no le hacían daño cuando sí que la herían.

Ambos se detuvieron y notó como James le soltaba el brazo para luego mirarla con seriedad, ella apartó la mirada y se puso a observar con mucho interés una de las estatuas. Realmente no le gustaba el ambiente tan triste y decaído que se había formado entre ambos.

― Dijiste James.―comentó el castaño con alegría, ella dio un respingo y evitó mirarlo para no ver la estúpida sonrisa que seguramente alumbraba su rostro.―Ya queda menos para que nos casemos y tengamos a Harry.

― ¡No digas idioteces!―gritó la pelirroja enfurecida y levantando la mano para darle un coscorrón pero el merodeador huyó rápido mientras se carcajeaba por lo que Lily no pudo evitar esbozar una pequeña y tímida sonrisa.

A lo mejor no era tan inmaduro como ella pensaba.

Continuará...


Muchisimas gracias a Brigitgrian (si que me hizo gracia el comentario, por eso actualice ;P), AgusPotter, Brithney House y JinP. Espero que este tambien os haya gustado. Un beso.

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Zara Potter-Black