3: Jugando/viendo películas.
—Presi -llamó Black a su amiga mientras estaban en el café de Ciudad Esmalte después de haber ido al museo.
—¿Si, Black? —preguntó White tomando un poco de su té.
—¿Hoy irás a casa de Bel? —preguntó el castaño.
—Si, estoy muy emocionada. Por fin podré ir a la casa de una amiga, y no solo eso, sino que también haremos una pijamada —contestó White sonriendo enormemente.
—¿Nunca has ido a la casa de algún amigo ni has hecho una pijamada? —cuestionó el chico curioso.
—Si, pero fue cuando era pequeña así que no recuerdo gran parte. Y ahora la agencia y este viaje me tienen ocupada, así que no encuentro un espacio libre para salir con amigos. —Explicó la castaña.
—Pues creo que hoy es tu día de suerte porque no solo irás a casa de Bel, sino que también vendrás a la mía. Si quieres, primero ven a la mía, jugamos videojuegos y que Bel luego te vaya a buscar, después de todo somos vecinos. —Propuso entusiasmado el joven.
White pareció meditarlo un poco, Black la miraba impaciente porque aceptara. Luego de unís segundos, la chica asintió.
—Creo que está bien, hoy es mi único día libre este mes y tengo que aprovecharlo —dijo la chica y Black pegó un grito de júbilo, llamando la atención de los demás clientes del lugar.
—Bien, iré a ordenar mi habitación. Nos vemos a las cinco —dijo el chico y salió del café.
La chica suspiró y vio cuando una camarera se acercó a ella con la cuenta.
Ese día, juró que haría pedazos a Black en cuanto lo viera.
Horas más tarde, nuestro querido Black se encontraba ordenando su habitación. Le había llevado un poco de tiempo regresar a su casa pues en el camino muchísimos entrenadores nuevos le pidieron combatir.
Cuando terminó, su madre ya lo estaba llamando para que bajara y fuera a recibir a la invitada. Bajó las escaleras y se fijó en White, quien se encontraba hablando con su madre en el umbral de la puerta.
Llevaba la misma ropa de antes pero ahora llevaba un enorme bolso. Vaya a saber que traía allí dentro.
—Black —Saludó White en cuanto el castaño apareció en su campo de vista.
—Hola presi, venga, subamos a mi habitación —dijo y la chica asintió. Se despidió de la madre de Black con un gesto de mano el cual fue respondido de igual forma.
Black le dijo a White que dejara su bolso sobre la cama y ella obedeció.
—Ven aquí —dijo Black sentándose en su alfombra y palmeando el lugar a su lado. La chica obedeció y se sentó junto a él.
Cada uno agarró un mando de la consola y pusieron un juego aleatorio.
Pasaron un buen rato jugando. Black reía cada vez que White se hacía hacia un costado para doblar o cada vez que hacia un pequeño bailecito cuando salía victoriosa.
White no podía evitar mirar al castaño cuando él estaba mucho más concentrado en el videojuego que en lo que pasaba a su alrededor. Se veía realmente tierno, y más cuando hacia pucheros cuando perdía.
En un momento en el que Black iba ganando, White extendió su mano libre hacia el mando de su compañero y empezó a tocar desenfrenadamente todos los botones de este mientras manejaba el suyo con su otra mano.
—¡Oye! ¡¿Que haces?! —gritó Black. Segundos más tarde, White era la vencedora de esa partida.
—Je —río White burlona.
—¡Eso es trampa! —chilló Black y empezó a seguir a White por su habitación.
En el momento en el la atrapó por la cintura quedaron abrazados, Bel entró a la habitación sin ningún pudor.
Los miró inexpresiva hasta que cayó que ambos estaban en una situación bochornosa y cerró la puerta tras de ella mientras se iba roja.
Black y White solo se miraron un poco sonrojados y luego rieron ante las cosas que debe estar pensando su rubia amiga.
