LLEGÓ LA HORA
Llegaron muy tarde a pesar de la velocidad de sus compañeros que bajo la forma de ángeles sobrevolaron una gran distancia por los cielos para evitar ser vistos a plena luz matutina, ya cerca de las instalaciones del no sofisticado pero útil hospital, ambos jóvenes lograron deshacer las evoluciones de sus compañeros, quienes provistos de mochilas lograron meterles dentro con el objetivo de no crear sospechas sobre estas criaturas y mucho menos dentro de un nosocomio.
-El paciente 322, somos amigos, deseamos visitarle- con un tono afable, la menor hija de los Yagami hubo recreado con bastante carisma tal presentación, sonaba bastante afable mientras le mostraba ese angelical rostro al encargado de registrar las visitas de familiares o amigos para con los pacientes; TK por su parte tan solo podía mirar con serenidad esperando que la cordura de su amiga no terminase pronto, a decir verdad fue el quien debió acompañarla pues conociendo a esa joven muy probablemente terminaría sofocando al futuro interrogado acerca de tan extraño accidente de hace una semana. A decir verdad, Tai fue un chico bastante sociable, siempre mostrándose solidario con cualquier sujeto que lograra conocer y hacerse muy amigo suyo incluso en pocos días y este chico quien sufriera el mismo accidente no fue la excepción, no obstante dado las circunstancias, necesitaban respuestas pues era muy sospechoso que todo esto aconteciera al poco tiempo de haberlo conocido.
-Me temo que los médicos están pasando visita, deberán esperar unos minutos, en el primer piso hay una cafetería donde pueden servirse algo mientras aguardan- con alfo de matiz rojo sobre sus grandes mejillas, el hombre de la recepción se dejó encantar por el bello rostro de la señorita, ante cualquier otro visitante le hubiera pedido paciencia y si este le hubiera insistido como solía pasar, simplemente les dejaba sin información puesto que la paciencia no era un fuerte suyo.
-No hay problema, muchas gracias- TK tomó por los brazos a Kari haciéndola retroceder unos cuantos pasos para irse directo a donde les pidieron esperar, supo que la paciencia de su compañera estaba al límite cuando le hubo tocado pues a pesar de estar mostrando una falsa sonrisa, su cuerpo estaba completamente tenso. Haciendo algo de fuerza pudo lograr dicho objetivo; el recepcionista vio la escena un tanto extrañado e imaginando ser aquel mencionado paciente un gran amigo de estos chicos, decidió hacer una excepción.
-Jóvenes, los doctores ya han pasado visita por su compañero, pueden pasar pero sin decir nada y permanecer sin hacer ruido, a los médicos no les gusta que nadie pase no sin antes terminar de evolucionar a todos sus pacientes- Dicho eso, la joven Yagami le dio un gran abrazo que no hizo más que ruborizar a este mozuelo.
-Muchísimas gracias amigo- aunque resulto extraño verle retroceder para dirigirse a otra localización, aquel joven pudo entender que ese chico rubio fue hacia una de las máquinas de comida para sacar una gaseosa y un par de galletas que en total le costaron 5 yens, luego en señal de agradecimiento se las obsequió como quien siendo considerado por tanta cordialidad.
Ambos chicos se dirigieron a la habitación 322, era un alivio saber que los médicos se hallaban justo en la 325, hace unos diez minutos les hubiera sido imposible entrar; se miraron con recelo pensando en muchas cosas simultáneamente; abrieron lentamente la puerta como quien esperando ser atacados o tal vez una par de miradas extrañadas pero nada de eso sucedió pues de todas formas aquel paciente era un amigo de Tai y eso significaba que en señal de pacto de amistad este último le hubo de haber invitado un par de veces a probar la extraña receta culinaria de la señora Yagami en señal de afecto y como tal significaba conocer parcialmente a Kari. Cuando esta le vio postrado en cama con una sonda que le administraba líquidos y medicamentos vía endovenosa pudo reconocer a esa señorita.
-Buenos días señorita Yagami, siempre supe que vendría, me da gusto verte- su voz sonaba lastimera, mientras se acercaron más (los dos chicos), pudieron ver un cicatrices de quemaduras graves que le desfiguraban el rostro izquierdo, vendaje cubriéndole el dorso entero y un parche sobre el ojo derecho que tal vez significaba la pérdida de esa vista. –No era mi intención molestarte, solo quería hacerte unas cuantas preguntas- en vista de verle en tal demacrado escenario, toda su ira retenida se hubo desvanecido para dejar, momentáneamente, mostrar su lado amable y caritativo.
-No tienes que ser tan educada, primero dime la verdad, cómo está tu hermano, los doctores no han hablado conmigo, solo vienen, ajustan las dosis, me cambian los vendajes y hablan entre ellos acerca de mis posibles tratamientos pero nadie me ha dicho nada- Los otros dos jóvenes se miraron en silencio, ese sujeto parecía estar diciendo la verdad, pero si era un trampa como lo sabrían; aunque pensar así era cruel.
-Tai…., murió en ese accidente, solo tú sobreviviste, nosotros solo queríamos…- Tk fue quien dio las noticias con la intención de querer observar la reacción de este sujeto, si estuviese mintiendo la típica reacción hubiera sido abrir los ojos como quien desconociendo todo o tal vez cambiar la vista hacia el lado contrario como parte de un reflejo simpático, pero nada de eso, el joven se puso a llorar, tal vez si hubiese estado en mejores condiciones dicho sufrimiento le hubiera producido dejar salir grandes quejidos pero en tal estado solo podían oírse gemidos de pena a penas audibles.
-Maldición…pero cómo…..yo….yo nunca hubiera…nunca hubiera querido que esto pasara…Kari…yo….- le miraba con una ternura impresionante, se sentía como este sujeto absorbía toda la culpa tras escuchar tan nefasto desenlace, lágrimas salientes de un solo ojo le hacían doler el rostro mientras caían ya que las quemaduras aún no sanaban y el contacto mínimo era motivo de dolor.
-Thomas nosotros no te estamos culpando, sólo quiero que me digas cómo pasaron las cosas- era admirable ver a Kari en situaciones de extrema sensibilidad, a pesar que sus ojos amenazaban con estallar en llanto, su porte y mirada hicieron entrar en razón al melancólico sujeto, este mientras entraba en razón se quedó mirando el extraño dispositivo que aquella joven traía consigo sujeto por un par de correas a su cintura. TK fue quien se percató del detalle. –¿Algo te parece familiar?- fue áspero pero necesitaba respuestas, Izzy les hubo dado un tiempo límite y hubieron tardado más de lo imaginado trasladándose hasta ese lugar.
-Esa cosa que cargas, es muy parecida a la que tu hermano traía; esa cosa empezó a brillar con fuerza cuando…- se detuvo un momento mientras trataba de recordar lo terrorífico que fue su experiencia, tuvo que vomitar en el recipiente que le hubieron puesto al costado de su cabecera; los otros dos ni se inmutaron ante tal acto
-Cuando qué- Kari perdía la paciencia, fue necesaria la intervención del rubio para evitar que esta armara una escena que los delatara como visitantes no permitidos.
-Creerás que estoy demente, pero algo nos derribó, luego esa luz me hizo perder el control del volante; cuando me di cuenta ya estábamos cayendo, solo pudo escuchar a Tai gritar como si algo le estuviera destrozando por dentro…fue horrible…luego el carro explotó, esa luz, esa luz, niña esa luz se tragó a tu hermano….- empezó a delirar con fuerza, ahora aquel monitor conectado para verificar su estado cardiaco empezaba a emitir timbres con fuerza mientras el sujeto jadeaba en demencia, recordar eso le hizo perder toda clase de cordura; en pocos segundos un equipo entró con tranquilizantes no sin antes lanzar a punta de gritos a ambos jóvenes; Tk para evitar poner en aprietos al joven recepcionista mintió al decir que amos entraron aprovechando un descuido de este pues querían ver cómo se hallaba su amigo.
Ya fuera del hospital, ambos rompieron en llantos, Tai no solo había muerto, había sido exterminado por algo, y ese algo ahora los asechaba a todos. –Te voy a vengar hermano, lo haré cueste lo que me cueste- no le importó ser vista por decenas de personas quienes visitaban el hospital a tempranas a horas para saber cómo seguían sus familiares o conocidos, la chica sacó a su fiel amiga de esa mochila, sujetando su dispositivo hizo evolucionarla hasta dejar aparecer una ángel con alas resplandecientes y un aura rosa rodeándole por completo; subió encima suyo para salir volando por los aires, ante la mirada impactante de todos.
-Bien, prometo cuidar de Kari por ti amigo- Tk no quiso quedarse atrás, ni bien ella hubo salido, él la imitó, su ángel creó ráfagas de aire mientras hizo su ascenso por los cielos; ambos jóvenes una vez en los aires se miraron. –Lamento haber actuado así amigos- la adolescente se disculpaba por su comportamiento, su acto daría muchas noticias entre los espectadores pero eso debería ser afrontado posteriormente.
-No hay nada que disculpar, tenemos poco tiempo; pelearemos juntos, codo a codo, así le hubiera gustado a él- Angewomon dijo eso con tal de darle ánimos a su mejor amiga, era consiente que un rival de dimensiones desconocidas con el poder suficiente como para abrir una brecha entre ambos mundos y absorber el poder de un emblema era más que temible, de hecho esta vez tenían muy escasas oportunidades de siquiera salir con vida mas aun así lo iban a intentar.
…..
-Si de algo estamos seguros, es que el balance no se ha roto del todo; necesitamos entrar nuevamente, aun desconozco cómo fue que Kari pudo abrir la puerta pero eso va facilitarnos las cosas. Nos va a cazar uno por uno, al parecer necesita nuestros emblemas para una especie de ritual o algo que le devuelva poder- Izzy daba explicaciones al grupo que tenía en frente, era como en los viejos tiempos, siendo él quien desmenuzaba cada idea para que pudiera sonar lo más inteligible posible sin crear dudas o aclarándolas en todo caso; sin embargo, la ausencia de quien sabe el más importante del grupo les estaba pasando factura. En primer lugar, sin él, invocar a Omegamon sería imposible y aunque Davis pudiera dominar el mismo emblema, Agumon debería de haber desaparecido cuando su compañero falleció pues esa era la conexión que cada quien mantenía con su acompañante.
-¿Qué hay de nuestros familiares, estarán a salvo sin nosotros?- Mimi daba por terminado su quinta botella de agua de azar, todo esto le estaba poniendo muy nerviosa pero su sentido común parecía estar intacto.
-Creo que si hubiera querido hacerles daño, hubiera aprovechado el momento del velorio para atacarnos a todos, no; nos quiere solos, así somos vulnerables…..lamentablemente Tai lo estaba ese día- nuevamente su explicación fue acertada, hizo un puño con las manos pues recordarle tan seguidamente le provocaba náuseas y es que cuando hubieron terminado la secundaria, este genio se hizo muy cercano a la familia Yagami; en un principio iba para que pudiera pedir prestado la computadora cuando la suya se averió, Tai siempre le abrió las puertas de su casa y no le importaba que se quedara largas horas usando ese ordenador para que pudiera hacer sus proyectos cuando él hubiese deseado recrearse primero. Luego la madre de este le empezaría a invitar alimentos, cosa que no hizo más que sellar una gran amistad entre esos dos jóvenes ya que para Tai, todo ser vivo capaz de comer la receta de su madre era digno de confianza…..buenos recuerdos…..
-¿Has descubierto algo acerca del emblema?- Joe quiso preguntar eso, si bien era cierto todo lo antes mencionado, cuando Davis llegó les comentó todo lo que ese remedo de digimon le quiso hacer, asimismo Matt ya les había adelantado algo similar pues esa misteriosa llamada telefónica preguntó por el mismo dato…..el preciado emblema.
-Al parecer Tai supo que estaban tras sus pasos, no tengo idea dónde pudo haberlo escondido- Izzy nuevamente aclaró las dudas, era verdad acerca de ese misterio; lo curioso era saber dónde estaba y el motivo de haberlo ocultado sin haber dejado un rastro o pista a los demás, en su mente la idea sobre Tai de no querer decirles por algún motivo le mantenía pensativo pero tales pensamientos se los guardó para sí mismo.
Tras unos segundo todos dirigieron sus miradas a esa joven esperando que tal vez ella pudiera ser conocedora de algo, -Qué están mirando, si Tai me hubiera pedido esconder su emblema hubiera intuido algo malo, no le hubiera dejado solo en ningún momento- Sora alzó la voz ante tantos ojos viéndola directamente, sabía que su tono fue bastante reacio pero deseaba quien sabe al igual que Kari una venganza mayor.
-Perdónanos por eso Sora, ahora solo debemos esperar a que los otros dos lleguen; primero debemos tratar de mantener la calma, pero tengo un ligero presentimiento….-
-Por favor no te guardes nada Izzy, dinos, ¿hay alguna posibilidad de no ser recibidos con un ataque cuando arribemos al digimundo?- Ken, un muchacho de cabellera algo larga de color negro y porte atlético interrogó lo que todos tenían en mente pero que nadie quiso soltar; tenía cargado en brazos a su fiel amigo insecto, una cosa bastante tierna que sin embargo al momento de luchar era bastante destructivo.
-Cada vez que íbamos, éramos transportados a velocidad impresionante, deben de saber que mientras estamos cayendo, estamos alejados casi cinco o tal vez diez metros uno de los otros; si esa información la conoce nuestro adversario; aprovechará el momento cuando entremos para atacar a uno de nosotros y robarle su emblema sin que podamos hacer nada al respecto- su hipótesis era horrenda pero muy lógica, para ser sinceros, siempre terminaban, no dañados, pero sin muy lejos unos de otros cada vez que lograban adentrarse.
-Entonces eso no nos deja otra opción- Cody miraba con nerviosismo sus manos, tenía una idea pero tal vez no sería bien tolerada. En vista que le estuvieron mirando un buen rato sin que nadie pudiera comprender su expresión, continuo hablando….-uno de nosotros debe cargar todos los emblemas, ese mismo debería entrar en medio de todos, de esa forma si somos atacados, salvaríamos los emblemas; si fuera el enemigo atacaría a los más alejados, estando el responsable al medio es menos probable ser amenazado- Vaya idea suicida saliendo de los labios del menor del grupo.
-Nosotros podemos ayudar, no dejaríamos que nadie les hiciera daño- el valiente Veemon se puso en pose de lucha ante tal comentario, internamente deseaba ser Davis quien llevase los emblemas para alejarle de mayor riesgo pero iba a respetar la decisión del grupo; parecía que iban a escoger a Cody pues era el menor pero este se reusó por completo pidiendo tener mayor consideración ante su persona, se había sentido ofendido por ello, ya había dejado de ser ese niño pequeño, su estatura hablaba por él, y sus ganas mezcladas con determinación le hicieron mantenerse firme.
-Lo dejaremos a la suerte- Yolei sacó un par de dados de su cartera, por alguna razón los cargaba siempre desde que su abuela le dijo ser una especie de cábala para los exámenes. No esperaron la llegada de los otros dos muchachos quienes ya se hallaban en camino, de entre todos fue Joe el escogido por el azar. Este tan solo recibió en silencio cada uno de los emblemas, para cuando Kari y TK llegaron, simplemente acataron la decisión entregando sus respectivos artefactos al mayor del grupo.
Fue Matt quien abrió la puerta, deseaba ser el primero en entrar. Su fiel Gabumon le acompañaba, le dio una sonrisa en señal de aliento; luego fue su hermano tras suyo; de esa manera uno a uno fue adentrándose siendo Sora y Kari las últimas en entrar.
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-Son tan inocentes, esto va ser rápido- aquella sombra detectó la presencia de la puerta digital abriéndose, era desconocedor felizmente acerca del plan de los niños elegidos, inmediatamente salió a por sus presas preso de felicidad atolondrada. –Ni siquiera tú pudiste salvarlos, portador del valor- reía a carcajadas mientras daba por iniciado su faena.
