Apoyo mis manos en mi barriga mientras está ruge. - Marlin-Chan... Tengo mucha hambre... Me dijiste que sabías volver a casa desde el pueblo... ¿¡Por qué me mentiste!?
Te prometo que pensaba que era por el camino contrario... Pero mira el lado bueno, ese señor nos guío hacía el lado correcto. Menos mal que le preguntaste. - Tras eso, lanzó una risa inocente y sonora.
Lo hice porque no me terminaba de fiar de ti, ¡Y menos mal, a saber dónde estaríamos si no lo hubiera hecho! - Dije algo enfurecido y con un leve dolor de estómago.
Bueno bueno, no te preocupes, esta zona ya me suena más, seguro que encontramos nuestra pequeña ciudad pronto.
De todas formas lo que me preocupa era comer y de seguro que ya han acabado. Mira el cielo, ya casi está anocheciendo. ¿Se puede saber cuánto tiempo llevamos yendo por el camino incorrecto? - Gritaba al viento mientras mi barriga gruñía.
A saber, pero bueno, al menos llegaremos antes de la hora de cenar. - Mantenía esa sonrisa mientras lo decía.
Ese será mi consuelo por ahora. - Dejé de agarrar mi barriga y metí mis manos en los bolsillos. - Espero que no nos estemos perdiendo algo importante en la ciudad, siempre pasan cosas raras cuando no estamos.
Es cierto, de hecho, debería ser al revés, ya que el raro se va de la ciudad.
Eso también te convierte en una rara, espero que lo sepas.
Bueno, tu calla y sigue caminando, yo también quiero tumbarme en la cama.
Suspiré de la indignación y me puse a mirar hacia el frente, contemplando la ya cercana ciudad. Espero descansar y que no haya mucho jaleo.
No sé si era lo poco que había dormido o quizás que el camino se me estaba haciendo algo largo pero mis ojos estaban luchando por no cerrarse. Lo único que me hacía mantenerme despierto era la emoción de conocerle y que, poco a poco, llegábamos a nuestro destino.
Bills-Sama, hace mucho que no habla, ¿Esta usted despierto? - comentó mirando hacia el frente.
Si, si lo estoy aunque luchando por ello. - Comienzo a estirar mis brazos acompañado de un bostezo. - ¿Queda a un mucho camino?
No, en un par de minutos ya habremos llegado.
Perfecto entonces. Estoy deseando de verle, espero que mi plan le animé a irse conmigo. - Dije mientras me crujía el cuello.
Espero que lo logre y, ¿Yo juego algún papel importante en él? - Habló y miró hacia atrás de reojo.
Podría decirse que si.
Pues dígame, soy todo oídos. - Volvió a mirar al frente.
Solo tendrás que cumplir dos condiciones. La primera es que me sigas la corriente en todo momento. - Lo decía mientras crujía los dedos de mi mano derecha.
De acuerdo. - Volvió a mirarme de reojo.
La segunda es que si, en algún momento me emociono, quiero que me detengas.
¿Hmmm? ¿A qué se refiere con eso? ¿Acaso usted están tan desesperado como para hacerle algo depravado en público? - Miró con una leve cara de preocupación.
¡Whis! ¿¡Por quién me toma!? ¡Claro que no voy a hacerle nada al joven!
- le grité mientras me ponía de pie y le gritaba cerca suya.
Bueno, permítame ser algo malicioso, pero vamos allí para que puedas consumir la lujuria con alguien. No sé qué tienes en mente, Bills-Sama. - Se tapó la boca y comenzó a reír.
¡No seas bruto! Sería incapaz de forzarlo a hacer algo así, si es a lo que te refieres. Él y yo ya hablaremos de lo que queremos hacer y que no. - Dije sonrojado y con los brazos cruzados.
¡Ojujuju! Me encanta que me cuentes estas cosas Bills-Sama, te vuelves muy sentimental. ¡Ojujuju! - Continuaba riendo y dejándome en evidencia en este gran vacío.
¡No es sentimental! ¡Es alguien que me va a ayudar a aliviarme, solo quiero pagarle con la misma moneda! ¡No es nada amoroso! - Me sonroje algo más y trague saliva. ¡Ahora deja de hablar del tema y céntrate en seguirme la corriente!
No hace falta que se ponga así Bills-Sama, solo bromeó. - El ángel volvió a mirar hacia delante y volvimos a quedar en silencio. Puedo comentar una última cosa sobre el tema Bills-Sama, ¿Me permite?
Hmmf...Vale, ¿De qué se trata? - Pregunté mientras volvía a sentarme.
Que no se preocupe de los gustos de cada uno cuando estéis en el acto. Resulta que todos los gustos sexuales que tiene usted, él también los posee.
Me sonrojó un poco y miro la nuca de Whis. - ¿Todos, todos?
A no ser que se le olvidará comentarme alguno, si.
Me volví a incorporar y apreté el hombro de Whis. - ¡Tenemos que hacer lo que sea para que se venga conmigo!
Pues espero que ya lo haya pensado pues... Acabamos de llegar.
Ya podía ver nuestra pequeña ciudad, es algo raro la alegría que sentí al verla, es como si llevará más de tres años fuera. - ¡Por fin! ¡No sabes que ganas que tengo de llegar! ¿Qué harás primero, Marlin-Chan?
Hmmm... Son muchas cosas las que tengo en mente... Pero supungo que lo primero será quitarme los zapatos. - Me miro con la manos apoyada en su barbilla.
¡Yo también! Sentiré hasta placer cuando lo haga, tengo los pies algo doloridos de tanto andar. - Dije con la voz cansada y sedienta.
Bueno, ¿Y luego? Habrá alguna segunda cosa que te gustar-
Un rayo de luz proveniente del cielo hizo que Marlin se callará y que ambos miremos esa onda de energía. Este surgía de lo más alto y chocaba contra el centro de nuestra humilde ciudad. Tras verlo estrellar, nos miramos y después empezamos a correr hacia allí.
¿Que coño ha sido eso? - Grito Marlin-Chan mientras corríamos.
N-no lo sé, solo espero que todos estén bien. - Empecé a correr lo máximo que pude para llegar.
Tras aterrizar, muchos de los ciudadanos del pueblo se quedaron mirando estupefactos. Alguno salieron de las pocas casas que habían y me observaban. Por mi lado, empecé a buscar con la mirada quién podría ser aquel perfecto chico que vivía por aquí. De repente, un viejo de pequeña altura, rechoncho y con un bigote mal cuidado, se acerca a mi rabioso y escandalizado.
¿¡Se puede saber que hacéis!? ¿¡Quiénes os habéis creídos que sois para llegar y romper el suelo de mi hermosa ciudad!? - Cada vez se acercaba más y yo no respondía ni a sus preguntas ni al que se acercara con tan mal genio. Contemple el suelo donde me posaba y era cierto que lo había roto.
¡No hagáis como que no me podéis oír! ¿¡Que queréis de esta ciudad!? - Cada vez se acercaba más, los otros ciudadanos se veían aterrorizados porque le pudiera yo hacer algo y parecían preocupados por él. No podía buscar tranquilo entre tanto cuchicheo y gritos por parte de ese señor. Tras unos segundos, el viejo se colocó frente a mí.
¡No te creas superior solo por ser más alto que yo! ¡¿Vas a responder a lo que te est-!?
¡CALLATE! - solté un feroz grito que hizo que algunos habitantes perdieran el equilibrio y quién estaba al frente mi se cayera. Este empezó a temblar un poco y a mirarme con nervios. - Tu, escucha.
¿S-si? - Dijo asustado y sin parar de mirarme a los ojos. Por mi lado, me agaché y le miré más de cerca. Antes has dicho algo sobre "tú" ciudad, ¿no? ¿Acaso eres el que gobierna aquí?
Este me afirmó con la cabeza mientras su respiración se volvía más cargada. Tras confirmar que era el alcalde, le cogí del cuello de la chaqueta y me puse de pie de nuevo. ¿Estos son todos los habitantes que hay en esta ciudad? - Tras ello, lo lancé momentáneamente en el aire y luego lo cogí por la parte de atrás de la chaqueta. ¡Mira y dile que todos salgan de sus casas, quiero verlos a todos ya!
El alcalde me miró de reojo cuando hablaba y, al terminar, se dirigió a todos los demás. ¡O-oídme ciudadanos! ¡Este...! - Paró y me miró de nuevo. ¿C-cómo tengo que dirigirme a usted?
Me vale con "Dios", ahora sigue.
¡S-si! - Volvió a mirar a su público y hablar. ¡Ciudadanos! ¡Este Dios os ruega a todos que salgáis de vuestras casas y que le presenciéis! ¡Parece que está buscando algo así que, por favor, salir de vuestras casas y venir!
Esta haciendo un buen trabajo este pequeño alcalde. Pasando los segundos y con prisas, todos se reunían en mi frente, mientras yo seguía elevando a mi rehén. Hubo un punto en que la gente dejo de acomularse a mi alrededor y parecer que ya estaban todos. Contemplé a cada uno de ellos y ninguno me inspiraba una mínima atracción.
Empecé a apretar mis dientes y la mano donde agarra al viejo alcalde. Me estaba enfadando realmente. ¡Escúchame, viejo! ¿Estos son todos los habitantes de tu pequeña ciudad?
N-no lo sé. Dijo mientras temblaba aún más.
¿¡COMO NO PUEDES SABER SI SON ESTOS TODOS TUS HABITANTES!? - De nuevo, grité logrando que ahora algunos cayeran al suelo.
¡Escucharme mortales! ¡He venido a divertirme y es por ello que exijo que alguien se enfrente a mi! - Todo quedó en silencio mientras todos se miraban entre sí asustados. Nadie alzaba la mirada en señal de retarme sino que todos miraban hacia abajo.- Hmmm... Ninguno os animáis, ¿eh? ¿Qué tal si pongo una condición?
Algunos volvían a mirarme para prestar atención a mis palabras.- ¡Si nadie pelea conmigo y, quién se animé, no me gana...! ¡DESTRUIRÉ TODO RASTRO DE VIDA DE ESTA PEQUEÑA CIUDAD!
Todos miraban sorprendidos y asustados, además de que ninguno buscaba retarme, nadie alzaba la mirada de manera desafiante sino que todos miraban hacia el suelo en señal de derrota. No tenía pensado llegar aquí y enfadarme pero, realmente estar rodeados de cobardes está haciendo que me enoje y mucho.
¡Nadie! Está bien...- Empecé a crear una pequeña bola de energía que iba creciendo poco a poco mientras la gente gritaba atemorizada, incluso algunos se daban el lujo de huir. Increíble.- ¡Si nadie acepta el reto de un Dios, solo toca acabar con todos vosotros! - Miraba defraudado y pensaba que quizás Whis se podía haber equivocado en sus coordenadas pero no lo creo. Dudo también que este escondido o haya huido, si es mi chico perfecto el tendría que ser el primero en ret-
¡YO LUCHARÉ CONTRA TI! - Una tenue y cansada voz sobre salió ante el ruido de la desesperación. Por mi lado, deje de cargar mi bola de ki y observé mi alrededor.
¿Quién es el que quiere retarme? - Elevé la voz para que volviera hablar y así localizarlo.
¡YO! - Volvió a gritar y miré frente a mí. La voz venía de detrás de una turba de personas desorientadas que se dieron la vuelta para mirar quién era el que me retaba. Poco a poco estás se iban a apartando hasta dejar ver con claridad quien alzó la voz.
Era un chico joven, de mirada sería que iba dirigida a mi. Cuando lo vi, empecé a analizarlo. Su físico, su pelo, sus labios, sus ojos, el color de estos... Todo era perfecto. Mi corazón empezó a latir de una forma exagerada y única. Me quedé atónito mirándolo y contemplando su gran belleza. Es perfecto.
