-Es verdad – admitió Brenda, esbozando una sonrisa triunfadora – ningún vampiro normal puede escapar de los Vulturis.

Sus palabras fueron francas pero temerosas, ella todavía tenía el terror reflejado en sus ojos, seguro que los Vulturis la habían obligado a unirse a ellos.

-¿Cómo que un vampiro normal? ¿Te refieres a que tienes un don? – preguntó Seth, que no había prestado mucha atención a la conversación hasta ese momento.

-Los Vulturis me habrían matado de no ser por mi don – contestó Brenda sin mirar a Seth…supuse que el olor se lo impedía.

-Eras una de las visitantes de Volterra, a las que llevaban al palacio para que ellos se alimentaran – dijo Edward con una clara nota de sarcasmo, al haber visto lo que la joven pensaba.

-Había ido con mis padres a hacer un circuito por la Toscana. El día que llegamos a Volterra nos dijeron que nos habían incluido una excursión al palacio, y fuimos. Lo que no sabía era lo que nos esperaba allí. Lo recuerdo un poco borroso pero si se que nos metieron a todos en una sala gigantesca con los Vulturis dentro (obviamente, en ese momento, no sabía ni quiénes eran).

-Eras una de sus víctimas – razonó en alto Bella, con tono de tristeza, una conclusión a la que todos habíamos llegado.

Notaba que Seth empezaba a aburrirse, bueno, creo que todos lo notaron cuando bostezó. Yo, por el contrario, estaba muy lejos del aburrimiento, me fascinaba su historia, su pasado. Brenda asintió a la frase de Bella e, ignorando a mi primo, prosiguió contando:

-Luego, comenzó la casería. Vi como Jane se abalanzaba sobre mi madre y le desgarraba la garganta a solo unos metros de mí. Fui la última en quedar de pie, probablemente porque también era la última de la fila – conforme hablaba se podía observar como su cara se tornaba llena de ira e impotencia – Solo pensaba que quería que Jane sufriera cuando saltó hacia mí y me agarró. No había pasado ni un solo segundo cuando la vampira me soltó aquejada por un agudo dolor.

-Espera un momento – la interrumpió Alice sin creerse del todo esa parte de la historia - ¿hiciste daño a Jane?

Brenda asintió, y aunque le dolía recordar aquello siguió contando la historia.

-En ese instante me quedé paralizada. Había hecho daño a una vampira que se estaba retorciendo ahora en el suelo, de dolor. Fue entonces cuando un vampiro de pelo largo y negro se me acercó. Su cara era más de fascinación que de amenaza así que me tranquilicé un poco y Jane pudo recuperarse. Aro me ofreció la eternidad para vivir y, al ver que no me quedaba nada más ya que mi familia había muerto, acepté su oferta.

Los primeros meses fueron horribles, solo vivía para saciar mi sed y saciaba mi sed para vivir. Aro me dijo que tenía un don muy poderoso; me dijo que podía adquirir el don de cualquier vampiro con solo un leve contacto.

La cara de sorpresa que pusieron los Cullen se hizo notar bastante y Seth se volvió a sentir atraído de nuevo por la conversación. Yo estaba absorto en sus palabras y no presté atención a nada más.

-Me acabé uniendo a los Vulturis aunque tras unos meses me di cuenta de que su vida me repugnaba. Me dolía matar a aquella gente, sabía el dolor que se sentía al ver perder a tu familia; así que quería otro modo de vida. Se lo dije a Aro, y me habló de Carlisle y su familia. Con tono burlesco me afirmó que sois vegetarianos y pensé que esa sería una mejor vida para mí…así que usando un par de dones, sobretodo el de Chelsea, pude escapar de ellos y llegar hasta aquí.

Era tan inteligente, pensé…realmente impresionante. Edward me echó una leve mirada por el rabillo del ojo como si estuviera de acuerdo conmigo.

-Si te escapaste, los Vulturis te buscarán y esta vez no será para unirte a ellos – afirmó Jasper, finalmente.

-Lo siento pero te tienes que ir de aquí. Nos pones en peligro a todos – dijo la estúpida de Rose con un aire triunfador al pronunciar aquello.

-No – rugí yo…me avergoncé bastante. No había gritado tan alto nunca. Y todos dirigieron sus ojos hacia mí con más de una mirada asesina. Pero, a pesar de todo, me intrigó la mirada de Bella, era como de apoyo. Parecía como si comprendiera lo que me estaba pasando. Al fin y al cabo, Bella se había enamorado de un vampiro cuando ella no lo era.

-Está bien – dijo Esme, más calmada que antes – Esperaremos a que Carlisle venga esta tarde y lo decidiremos entonces.

Más tarde, los vampiros volvieron a sus tareas. Esme se puso a limpiar la cocina que ya estaba como los chorros del oro. Seth y Emmett se pusieron a ver un partido de béisbol, mientras que Rose, Alice y Bella cogieron el coche y se marcharon de compras. Edward y Jasper ignoraba donde estaban. Yo salí fuera de la casa y me la encontré a ella allí fuera, sentada.

-Hola – me saludó – Muchas gracias por lo de antes. De no ser por ti…

-De nada – la interrumpí yo – Tu historia es muy conmovedora, ¿por qué te uniste a ellos cuando mataron a tu padres?

-Porque después de aquello, ya todo me daba igual…estaba completamente sola y lo sigo estando – si fuera humana, en ese momento seguro que se hubiera echado a llorar.

-No seas boba, no estás sola…nos tienes a nosotros – a pesar de que fueron aquellas las palabras que salieron de mi boca, las que de verdad quería decir eran "me tienes a mí".

-Perdona que te pregunte pero, ¿no eres un vampiro verdad?

Justo en ese momento, Seth salió por la puerta de la casa, era la hora de irse.

Ignorando su pregunta, me despedí:

-Bueno he de irme, ya nos veremos después.

No nos transformamos esta vez para volver a casa, no teníamos prisa.

-Que horror, otro vampiro más – dijo Seth con cara de angustia – cuando se entere Jacob se va a poner hecho una fiera.

-No se lo irás a decir ¿verdad? – pregunté yo, que ahora temía por la vida de Brenda.

-Hay que decírselo – me cortó Seth de forma tajante.

-Jacob se pensará que la han transformado los Cullen e irá a por ellos – le expliqué.

-Bueno, en eso tienes razón – reconoció Seth y me miró dolido por la posibilidad de que la manada atacara a los Cullen.

Tardamos más de lo normal en llegar a casa, allí nos esperaba Leah…que estaba muy preocupada por saber dónde habíamos estado.