Emma acababa de cumplir un mes de en el barco y su vida definitivamente había mejorado desde que se había vuelto miembro oficial de la tripulación de El Fénix. Ya no dormía en la fría y mojada cubierta, ahora dormía en una hamaca en el interior del barco junto con Noah, Fahim, el maestre y Francisco. Había logrado una buena relación con el otro tripulante pues lo había salvado de caer por la borda y ahogarse.
Ese día los había atrapado una feroz tormenta. El mar rugía alrededor del barco y las olas salvajes golpeaban los bordes del barco sin piedad en un intento por hacerlo pedazos. Antonio sujetaba el timón con fuerza para no perder mucho el control mientras trataba de mantenerlo firme. Entre gritos les ordenó que ataran los cañones para que no fueran a caer al mar. Francisco estaba atando los cañones cuando una ola enorme se elevó ante ellos.
-¡CUIDADO!-gritó Noah al ver la imponente cantidad de agua que los golpearía de un momento al otro. El capitán logró girar el barco para esquivarla, pero aún así logró golpearlos. Francisco fue arrastrado por el agua y cuando estaba a punto de caer por la borda, Emma corrió y lo sujetó de la ropa.
-¡No te dejaré caer!-gritó ella. El joven gritaba asustado y trataba de sujetarse de la borda. Escuchó un tirón y vio como la ropa estaba desgarrándose, solo tenía unos minutos para sujetarlo bien o él caería.
-¡Aguanta Emmett!-le gritó Fahim corriendo hacia ellos y entre ambos pudieron subir a Francisco a la cubierta. El pobre hombre respiraba entrecortadamente y tan solo les agradeció con un gesto. Antonio logró estabilizar el barco y sacarlo de la tormenta antes de que se hundiera.
Desde ese día, Francisco también se había hecho amigo de la rubia y los ayudaba con las tareas que el capitán les asignaba. Él ya llevaba varios años como pirata y cada noche les daba consejos de qué hacer en situaciones complicadas y les contaba sus experiencias. Esa camaradería entre ellos cuatro alegraba internamente al capitán y molestaba al maestre.
-Mírelos, capitán-le dijo una vez el maestre mientras observaban como los cuatro amigos se repartían la comida equitativamente entre ellos- Podrían estar conspirando para hacer un motín ¿nunca ha pensado en eso?
-No creo que hagan un motín, son tres novatos y un medio entrenado-contestó el Imperio Español restándole importancia haciendo girar el timón. Después de estarlos observando por varios días se había dado cuenta que su amistad giraba alrededor de la rubia
-Ese chico, Emmett, no me da buena espina-añadió el maestre que también había observado ese detalle. La felicidad y alegría que irradiaba la joven de cabellos rubios llenaba de esperanza a los otros tres- Sé que trama algo…
-Deja a Emmett en paz-gruñó el español enfocándose en el mapa. Debían estar a punto de llegar a Barcelona, pronto se encontrarían en Bretaña, un lugar perfecto para tomar venganza por el ataque sorpresa del cejón. Una vez que atacaran, saldrían del canal inglés y podrían llegar a salvo a su próxima parada.
El maestre de Calatrava observó a su capitán, era obvio que éste también había sucumbido ante el aura atrayente del chico rubio. Eso era peligroso para él porque si ese maldito novato lograba escalar más puestos, podría quitarle su lugar como segundo en el barco y eso no lo iba a permitir.
Una vez que El Fénix llegó a Bretaña, Antonio mandó preparar los cañones. Era el momento de la venganza por parte del Imperio Español, la aventura por parte de los novatos y el momento de deshacerse del rubio molesto por parte del maestre de Calatrava.
-¿Están listos para un poco de piratería real?-preguntó Francisco a los novatos quienes asintieron mientras cargaban los cañones. Emma aún tenía sus dudas y procuraría no herir a nadie mientras procuraba representar su papel de pirata desalmada.
A la señal de fuego, los cañones españoles cobraron vida y escupieron chispas al lanzar varias balas a toda velocidad contra el puerto. Las personas comenzaron a gritar y a correr de un lado para el otro mientras los tripulantes preparaban una segunda ronda de ataque.
La segunda ola de balas afectó las resistencias del puerto y Antonio decidió que era el momento de desembarcar. Emma pudo ver como los soldados del lugar se preparaban para darles batalla por lo que se preocupó, pero era la única afligida pues el resto traían una sonrisa de adrenalina por la anticipación a la batalla.
En cuanto el barco estuvo lo suficientemente cerca, todos saltaron y comenzaron a luchar contra los soldados. Eran sujetos poco entrenados por lo que el Imperio Español pudo derrotarlos con facilidad.
-¡Vamos por el botín!-exclamó el español levantando su alabarda y comenzaron a correr por las calles del pueblo. El maestre rompió la puerta de una casa y comenzó a tomar todos los objetos de valor que encontró y los metió en un saco de tela.
-¡Hey Emmett!-le gritó Francisco señalando una casa muy lujosa. Fahim tomó una piedra y la lanzó contra la ventana para romperla y así entrar a robar- ¡Vamos chico, no te puedes perder tu primer acto de piratería!- A la joven no le quedó más remedio que entrar a la casa con ellos y tomar algunas joyas. Se sentía increíblemente mal por estar robando.
-Esto… creo que también nos falta comida, ¿no es así?-preguntó la rubia mientras sus compañeros atacaban otra casa- Iré a robar algo de comida, ya vuelvo- los otros tres asintieron y ella salió corriendo hasta que encontró una panadería que tenía la puerta de madera destrozada- ¿Hola? ¿Hay alguien?
-¡Toma lo que quieras pero no nos hagas daño!-exclamó entonces una voz y la rubia pudo ver cómo, al fondo del lugar, un señor protegía con su cuerpo a su esposa y a su pequeño hijo de tan solo dos años de edad. Los tres temblaban de miedo.
-No voy a hacerles daño-dijo ella suavemente entrando al recinto que se encontraba a oscuras. Miró una bandeja de panes recién hechos y los tomó junto con un pedazo de queso y un par de manzanas antes de dejar una bolsita con monedas de oro en el horno apagado- Espero que sea suficiente- ese era parte del dinero que ella cargaba consigo desde su hogar-gracias…
Dio media vuelta para irse cuando notó una mirada sobre ella. Antonio lo había visto todo. El español estaba de pie en el centro de la calle sujetando su alabarda ensangrentada y dos sacos de tela llenos de cosas robadas. El corazón de la chica se detuvo cuando sus miradas se cruzaron. Eso era malo, el capitán la había atrapado haciendo una buena acción ¿qué clase de pirata pagaba por lo que iba a tomar?
La joven de cabellos dorados temblaba de pies a cabeza y notó como el castaño abrió la boca para decir algo cuando de pronto se escuchó una explosión en el puerto. El Imperio Español la miró fijamente por un par de minutos antes de salir corriendo para averiguar qué había ocurrido. Emma dudó en seguirlo pero finalmente lo hizo, cargando todo lo que había comprado.
Al parecer un civil valiente había decidido incendiar su casa a dejar que la robaran y el calor había hecho estallar las ventanas. Fahim y Noah habían corrido al barco cargando todo lo que podían. Francisco decidió robar otra casa antes de regresar a la nave. El capitán ordenó la retirada cuando el maestre y Emma subieron al barco y finalmente se alejaron hacia mar abierto. Mientras los demás contaban el botín en las bodegas, Antonio se acercó a la chica.
-Emmett… a mi camarote, debemos hablar…
Espero que les haya gustado y gracias por sus comentarios
Annsmi: Jeje Emma y su voz de macho engaña a cualquiera jeje y en el próximo capítulo tendrá que usarla para engañar a Antonio
NocheAmada: No soy Kami, pero les traigo buenos fics jeje
Gracias por leer y no olviden comentar
