Never let me go.
Capitulo IV.
Capitulo especial
Mío.
AH, AH, AH, AH, AH.
-Alec, ¿oíste eso?- Alec retiro la vista de su libro y alzo los ojos hacia Jace, quien había estado sentado en la cama mirando sus nuevos juguetes (armas), al contrario de Alec a quien secretamente aun le daba miedo usar un arma incorrectamente, Jace parecía tener un gran conocimiento sobre ellas, parecía que solo eran una parte mas de el.
Sus ojos brillaban con admiración cada vez que su mirada se posaba en el, Jace Wayland había llegado al instituto a los diez años, y un año después el niño seguía siendo un misterio para Alec.
Demasiado maduro para su edad.
Demasiado elegante.
Demasiado perfecto.
Demasiado triste y oscuro.
-¿Oír que?- pregunto mientras se levantaba del suelo y recogía el libro que había estado leyendo.
Jace permaneció en silencio, Alec comenzó a hablar sin embargo el pequeño rubio lo silencio.
Su mirada dorada se centro en la puerta de la habitación, algunos ruidos en el pasillo no tardaron en presentarse.
-¿Que es...? - La pregunta de Alec se vio interrumpida cuando Jace de un salto se incorporo (con aquella rapidez, facilidad y elegancia que siempre sorprendía a Alec) y abrió la puerta de un jalón.
Alec se acerco a el, sin embargo Jace negó con la cabeza mientras se alejaba.
-Yo me encargo, no es necesario que vengas.
-Pero...- Alec intentó detenerlo, sin embargo Jace ya se alejaba con seguridad hacia el pasillo donde los ruidos provenían.
Con un sonido de protesta el niño cerro la puerta suavemente, antes de dejarse caer en la cama, miro el techo durante unos minutos, preguntándose si debería haber ido con Jace, sin embargo, nunca hacía algo contra lo que Jace pedía u ordenaba.
Sus mejillas se encendieron ante tal pensamiento, adoraba a Jace, como si fuera su propio hermano, sin embargo el pequeño rubio no parecía tener ningún sentimiento ante su nueva familia, se retraía y evitaba a cada uno de ellos cuando podía, sin embargo ni Alec ni Isabelle se rendían ante eso y buscaban la forma de que Jace se abriera ante ellos. Aun no daba resultados.
Alec temía que aun cuando pasaran los años, la frialdad de Jace aumentara, hasta finalmente alejarlo de la familia Lightwood.
Cerro los ojos ante aquellos pensamientos nublando su mente.
La puerta se abrió estrepitosamente, Jace apareció detrás de ella con una mirada furiosa en su rostro.
-¿Sucede algo?- pregunto Alec levantándose de la cama y llegando a el.
Jace rechino los dientes.
-Hay una niña.
-¿Izzy?- Jace negó con la cabeza.
-No, no es ella, parece una mundi.- Alec frunció el ceño.
-¿Qué hace una mundi en el instituto?
-Te he dicho que me parecía una mundi, sin embargo no lo es.- El tono de Jace se volvió filoso.
Alec lo miro asombrado ante su actitud, Jace pareció notarlo y aspiro profundo.
-Lo siento, hay algo que no me gusta de esto.
-¿Notaste algo sospechoso?- pregunto Alec.
Jace cerró los ojos con aparente cansancio y sin responder se acomodo en la cama.
No volvió a hacer algún sonido.
Alec con una mueca salió de la habitación del rubio y se dirigió a la suya, sin embargo sus ojos miraban sospechosamente a todas partes esperando ver algo o escuchar, sin embargo el instituto permaneció callado durante su caminata.
-¡Alec, dame la maldita patada! – Jace grito exasperado.
Alec respiro profundamente antes de lanzar su pie contra Jace, sin embargo Jace esquivo su patada agachándose ligeramente y lo tiro con un movimiento suave de su mano.
Alec lanzo un grito mientras caía.
Isabelle rio con diversión mientras aplaudía desde su asiento contra la pared.
La puerta de la sala de entrenamiento se abrió de un azote, Maryse entro con una mirada furiosa.
-Les he dicho que no empiecen todavía.- Jace volteo los ojos frustrado.
-No tiene caso esperar por Hodge, el ni siquiera sabe pelear bien.
Isabelle asintió.- Es como Alec pero en grande.
-¡Isabelle!- gritaron Alec y Maryse reprobatoriamente.
Jace rio entre dientes pero se mantuvo callado.
-Hoy no esperamos a Hodge, Jace.- Maryse se volvió hacia la puerta.- Entra Clarissa.
Una niña pelirroja y pecosa entro a la habitación mirando con asombro a su alrededor.
Alec miro sorprendido que la niña llevaba ropa de entrenamiento igual que la de Isabelle, y una coleta que mantenía su cabello rizado y rojo lejos de su rostro.
Jace aspiro profundamente como si fuera a gritar, sin embargo volvió a cerrar los labios manteniéndolos en una fina línea y se mantuvo en silencio.
-¿Quién es esto?- Alec miro confundido a Maryse y a la niña.
-Esto es una chica Alec, seguramente habrás visto alguna, tu hermana Isabelle es una.- Jace sonrió ladinamente.
Isabelle resoplo.
-¿Qué esta haciendo aquí?- Isabelle miro a la niña petulantemente.
Clary sin embargo no la miro de vuelta, sus ojos estaban posados en Jace, con confusión y después furia. Jace sonrió con diversión.
-No te he dicho que no perteneces aquí pecosita.- Los ojos de Clary llamearon con furia.
-¡Jace basta!- Maryse entorno los ojos hacía Jace.
Clary soltó su mochila y la dejo caer contra una de las paredes.
-Sabia que no debería haber venido. ¿Dónde esta mi mama?
Isabelle rio divertida, sin embargo Maryse la cayo con una mirada.
-Su nombre es Clarissa Fray.
-¿Qué esta haciendo una mundana aquí?- Isabelle miro a Maryse molesta.
-No es una mundi, Isabelle. Es una cazadora de sombras, como nosotros.
-No reconozco su apellido.
-No es una familia muy conocida. – Ahora cállense todos, esta niña, quieran o no, va a quedarse, y va a entrenarse con ustedes.
Alec e Isabelle asintieron con molestia, Jace solo frunció el ceño.
Maryse asintió con acuerdo, se volvió hacia Clary.
-Vamos a empezar Clarissa, espero pongas mucha atención, puesto que no podemos atrasarnos con las lecciones.
-Soy Clary.- La interrumpió con rapidez.- Y esta bien, puedo ponerme al corriente, voy a hacer lo que pueda.
Maryse asintió, aunque en realidad no creía que Clary algún día se pudiera poner a la par de sus hijos. Nunca.
La puerta del salón se abrió estrepitosamente.
-Siento llegar tarde.- Hodge entro acomodándose las gafas y con la respiración agitada, como si hubiera estado corriendo.
Maryse lo miro seria por unos segundos, después se acerco a el.
-Tenemos una nueva estudiante Hodge. – El hombre entrecerró los ojos, y después miro a su alrededor buscando a alguien nuevo en la sala.
Inmediatamente encontró a Clary, sus ojos brillaron por un momento, como si hubiera habido un vistazo de reconocimiento, y luego desapareció con rapidez, Alec se pregunto si aquello había sido su imaginación.
-¿Quién es ella?
-Su nombre es Clary, lo demás es irrelevante. – El tono de Maryse se endureció, ante la pregunta.
Hodge pareció entender que Maryse no quería cuestionamientos, por lo que se callo sus preguntas.
-Muy bien.- dijo Hodge, mientras se acercaba a Clary.- Mi nombre es Hodge y soy al igual que tu un cazador de sombras,
-Hodge se encarga de sus estudios, y un instructor especial por lo general se encarga de su entrenamiento físico, sin embargo aun no llega, por lo que yo me encargo de eso temporalmente.
-¿Estudios? No lo entiendo.
-Es casi como la escuela a la que vas Clarissa, los cazadores de sombras también tienen que aprender; runas, libros e idiomas.
Clary trago seco.
-¿Demasiado para ti, pecosita?- Jace rio divertido.
Clary lo miro con furia y Maryse solo suspiro pesadamente.
-Hoy no Jace, por favor.- Pidió Maryse.
Isabelle rio entre dientes divertida ante el espectáculo de su hermano.
Alec negó con la cabeza, no entendía la agresividad que estaban teniendo hacia la niña, si bien el no estaba muy feliz con la idea de una niña que casi era una mundi en el instituto, no sentía la necesidad de molestar a la pelirroja.
-Ven Clarissa.- Maryse la incito a acercarse.
Clary se acerco con lentitud.
Alec pareció notar que la niña temblaba un poco, aun cuando el salón no estaba frio.
-Vamos a empezar con cosas técnicas, no voy a exigirte mucho hoy, pero quiero que pongas atención, como te dije no podemos atrasarnos.
Clary asintió.
-Puedo hacerlo.
-Levanta el brazo.-Maryse repito la indicación una vez mas. Su rostro fastidiado no paso desapercibido para Alec y Jace.
Clary alzo el brazo un poco mas, la daga en su mano parecía agitarse suavemente, el temblor del nerviosismo y el miedo.
Clary se dejo caer contra la colchoneta.
Jace soltó una carcajada, que no podía describirse como alegría, si no como una sarcástica y grosera risa. Aquella que se le da a alguien inferior.-No abras creído que seria tan fácil, entrenamos esto por años, nos preparamos para esto por años, tu educación mundana es una tontería.
Clary pareció exaltarse por el insulto, sin embargo permaneció callada.
Maryse ignoro a Jace.
-Por hoy es suficiente Clarissa, en unos minutos tu madre vendrá por ti, ven vamos, date un baño antes de irte.- Tomo la mano de la niña ligeramente mientras esta recogía su mochila y la guio hacia la salida.
-No entiendo, a que se refiere con eso. ¿No vivirá aquí? – Isabelle se volvió a ellos confundida.
-Parece que no.- respondió Jace.
-Creo que la han espantado.- dijo Alec reprobatoriamente.
Jace rio.
-¿Crees eso?- Se limpio la cara sudorosa con su playera blanca. Isabelle hizo una mueca de asco.
-No entiendo cual es la diversión.- Alec lo miro serio.
-Ella es graciosa.- Jace lo miro una ultima vez antes de salir de la habitación.
Isabelle miro a su hermano.
-También tenemos que darnos un baño, vamos. – Se acerco a el y lo empujo a la salida.
-¡Concéntrate!- Maryse le grito a Clary, mientras esta volvía a caer, esta vez a causa de Isabelle, la morena había caído sobre ella, ganando y al mismo tiempo evitando así algún golpe, se puso de pie mientras le dirija a Clary una mirada de suficiencia.
Seis semanas habían pasado.
Hodge y Jace quienes habían estado estudiando el libro gris, levantaron la vista después de escuchar la caída de Clary, Hodge cerro los ojos mientras negaba con la cabeza decepcionado. Jace sonrió enseñando todos los dientes.
Alec notó desde su asiento en el que había estado leyendo un libro, que Clary esta vez se mantuvo callada mientras se daba la vuelta y salía de la habitación.
Isabelle se hecho el cabello hacia atrás con un elegante movimiento, Alec se sorprendía siempre ante la elegancia y agilidad que sus hermanos parecían poseer aun cuando estos eran aun muy pequeños.
Jace frunció el ceño ante la salida de la niña y camino detrás de ella sin escuchar las protestas de Maryse y Alec.
Maryse guio a Alec e Isabelle hacia la cocina.
-Coman. Han hecho un buen trabajo.- les tendió un plato de sopa sobre la pequeña isla en el centro de la cocina.
-Pero mama, ¿Qué hay de Jace?.- Al instante Alec se sonrojo al hacer evidente su preocupación por el niño.
Maryse no presto demasiada atención, y no noto el sonrojo en las mejillas de Alec.
-Déjalo un rato, si no vuelve pronto, dejare que vayas por el.
-¿Qué hay de pecosita?- Isabelle pregunto mientras trenzaba su brillante pelo negro para alejarlo de su cara, y poder comer.
-Hay que dejar que se le pase el berrinche.- contesto Maryse fríamente.
Isabelle y Alec rieron.
-Lo único que yo me pregunto es ¿Por qué Jace parece realmente interesado en ella?- Hodge entro silenciosamente en la cocina con una sonrisa.
Maryse frunció el ceño.
-¿Interés?
-¿No lo ves? Yo creo que es atracción Maryse.- Hodge rio divertido.
Alec trago en seco, sus ojos se abrieron desmesuradamente. Un grito dentro de el lo hizo apretar los puños duramente. Mas tarde la confusión de aquellas reacciones lo haría pensar.
-El la odia, eso no es atracción.- Y Maryse le advirtió a Hodge con la mirada que dejara el tema.
Hodge se encogió de hombros y se sentó en una silla.
No hablaron mientras que comían, el silencio solo se rompía con los cubiertos moviéndose y los pensamientos de Alec, constantemente se dirigían hacía Jace, aquel comentario de Hodge lo había dejado con un sabor amargo en la boca, y la sensación de un vació en su estomago.
Su madre, también parecía estar inquieta, sus ojos se movían constantemente hacía la puerta, tal vez esperando que Jace entrara en algún momento.
No lo hizo, y una hora entera paso, Maryse finalmente se levanto de su asiento.
-Alec ve a buscarlos. Ya ha pasado suficiente tiempo.
Alec asintió, mientras se levantaba apresuradamente choco contra la mesa causando una queja de su hermana. Susurro una disculpa y camino hacía los pasillos.
El instituto tenía un inquietante silencio, el presentimiento de que algo no andaba bien, aturdió a Alec, y sus pasos se apresuraron.
Busco en cada habitación, una por una fue abierta de par en par, esperando encontrar a alguno de los niños dentro.
Una desesperación descomunal lo hizo comenzar a correr por todas las habitaciones y sin embargo el patrón era el mismo, ninguna señal de Jace o Clary.
Grito por su madre fuertemente, mientras regresaba por los pasillos, su rostro palidecido, y su expresión de horror asombro a Maryse.
-¿Dónde están?
-No lo se, no los encuentro, no están en ningún lado. – Alec se sorbió la nariz y seco las lagrimas que comenzaban a caer por su rostro, con la manga de su sudadera.
Maryse soltó un jadeo.
Corrió hacia la habitación de Clary, la cual era la mas próxima del pasillo, la habitación estaba sola, la cama tendida, como siempre, pues Clary no la utilizaba salvo para sentarse o recostarse sobre las cobijas, en el mueble a un lado de su cama, libros apilados, y un cuaderno largo de dibujo, la mochila de Clary estaba recargada en la pared.
No había nada sospechoso.
Maryse camino hacía la habitación de la izquierda, la habitación de Jace.
Tan pulcra como siempre, sin ningún rastro de desorden, el edredón blanco y la pared blanca como se lo había pedido a Maryse, sus armas en un perfecto orden estaban envueltas en una tela sobre su mueble, y un libro descansaba a un lado de ellas.
Maryse comenzó a darse la vuelta, sin embargo algo llamo su atención. Un destello sobre la cama la hizo girar y acercarse.
Había un anillo sobre la cama.
El anillo de Jace, que lucia la primera letra de Wayland, sin embargo, estaba volteado, formando una M.
Maryse frunció el ceño confundida.
Debajo del anillo había una nota, la tomo con los dedos temblorosos.
Una letra que ella reconocería en cualquier parte, aquella que era capaz de enviarle un estremecimiento por el cuerpo como en aquel momento.
Gracias por cuidar de mis hijos.
Ahora ellos regresaran a mí.
Ahora ellos me pertenecen de nuevo.
Valentine Morgenstern.
Maryse grito mientras el anillo se le resbalaba de los dedos y golpeaba el piso rodando, hasta detenerse.
Alec miro a Jocelyn Fairchild entrar abriendo las puertas de la biblioteca de par en par.
Sus ojos lucían rojos y con una sombra debajo de ellos, Alec supo que estaba devastada.
-¿Dónde esta mi hija?- Grito. Mientras señalaba a Maryse acusadoramente.
Maryse se levanto, y al igual que Jocelyn lucia cansada y derrotada.
.Te la he encargado para que cuidaras de ella. Para que la protegieras, ¿ahora donde esta ella?
-Ese no es tu único problema Jocelyn.- Maryse le lanzo la nota con un movimiento brusco.
Jocelyn la leyó, y si su semblante había parecido blanco, esta vez pensó Alec, lucia como un fantasma.
Miro a Maryse incrédula, sus labios parecieron no poder dar palabra alguna.
-Eso no es posible.- Jocelyn se dejo caer contra la silla frente a Maryse. –No puede ser cierto.- Se llevo la mano al pecho.- Lo hubiera sabido. – un sollozo broto de su pecho, antes de romper a llorar desconsoladamente,
Lo hubiera sabido.
Alec recordaba aquellos meses como un borrón en su vida, como si hubieran sido borrados de su mente, tal vez porque las cosas fueron extrañas desde el día que Jace había desaparecido, con la había ser resultado su hermana de sangre; Clarissa Fray.
Clarissa Morgenstern.
Maryse y Jocelyn desaparecían por mucho tiempo del instituto, y Robert, el padre de Alec, había estado con ellos durante aquellos meses, Isabelle había estado deprimida, no había sonreído durante aquellos meses, salvo cuando la noticia de que tendrían un nuevo hermanito llego a ella.
Maryse estaba embarazada, en un momento en el que la noticia no fue recibida con una gran alegría.
Pasaron meses antes de que recuperaran a Jace y a Clary. Casi un año entero. Valentine los había mantenido ocultos en la casa del lago, Alec nunca supo la historia completa, solo que habían logrado sacarlos y matar a Valentine.
Y algo mas.
Clary había regresado con un niño a su lado. Un niño rubio, un rubio casi plateado.
Y Jace, había vuelto mas oscuro que nunca.
El niño resulto ser el verdadero hermano de Clary, el autentico Jonathan Morgenstern, un pequeño de aproximadamente la edad de Alec, con una oscura aura a su alrededor, no se había quedado mucho tiempo en el instituto, ese mismo día la clave y los hermanos silenciosos entraron estrepitosamente en el lugar, con un solo propósito; llevarse a Jonathan.
Jocelyn intento detenerlos, sin embargo no hubo nada que pudiera hacer para impedir aquello.
Jonathan fue enviado a Idris, tratando de sacarle información y también para cerciorarse que el niño fuera confiable y no un digno hijo de Valentine Morgenstern.
Jocelyn se quedo algunas semanas en Idris junto a Luke, el hombre lobo que se encargaba de cuidar de ella y de Clary.
Clary se quedo en el instituto. Robert volvió a Idris, y las cosas parecieron volver a la normalidad, sin embargo Jace se apartaba cada vez mas de ellos, había una tristeza casi palpable provenir de el, y evitaba a Clary a toda costa.
Un odio que Alec no sabia que podía poseer se dirigió hacía Clary, aquello era culpa de ella, ella había traído los problemas, y luego había sido secuestrado por su culpa.
El deseo por que ella desapareciera lo había dejado con aturdimiento.
Aquellos sentimientos no eran normales en el, aquel odio no debía de pertenecerle.
Alec fue vencido nuevamente por Jace. Algo que en realidad no le molestaba. Se levanto del suelo y a su vez levanto la espada que había caído de sus manos.
-Clary, en el centro, vas contra Alec. – Maryse señalo a Clary la espada que Jace tenia en la mano.
Clary se acerco a Jace, este le tendió la espada, Clary pareció dudar, sin embargo tomo la espada, con rapidez y evitando tocar a Jace.
Jace pareció temblar por un momento. Como si aquel gesto lo hiciera enojar, o dañar en lo mas profundo.
La vista de Alec se nublo, un odio irracional pareció segar cualquier otra emoción.
Clary dio el primer paso.
Alec, lanzo su espada automáticamente, sin embargo Clary logro evitarla tirándose al suelo con rapidez.
-Bien hecho, Clarissa, ahora Alec relájate un poco…
Alec no escucho, levanto a Clary bruscamente y luego la lanzo con una fuerza que no parecía haber tenido antes, atreves de la habitación.
Clary chillo fuertemente, Maryse corrió hacia la niña, sin embargo Jace ya estaba ahí, los ojos preocupados, sus manos tocando suavemente el rostro de Clary.
No. No. No.
Alec chillo en su cabeza.
Jace ayudo a Clary a levantarse y luego la ayudo a salir de la habitación, Jace le dedico una ultima mirada a Alec. Una mirada amenazante. Apártate.
Maryse miro a Alec con sorpresa.
-¿Por qué hiciste eso?
Alec negó con la cabeza y luego salió corriendo de ahí. Con lagrimas cayendo por su rostro.
Alec había dormido realmente poco, la cabeza le punzaba con pensamientos sobre Jace. Aun había restos de lagrimas que intento quitar con las mangas del suéter.
¿Por qué?
Entro con la cabeza agachada al comedor. La esperanza de que tal vez Jace lo hubiera perdonado lo hizo levantar finalmente la cabeza.
Solo Maryse e Isabelle se encontraban sentadas, comían silenciosamente, sin embargo Alec pudo notar que lo observaban de reojo.
Risas en el pasillo los hicieron mirar hacia la puerta, que segundos después se abrió
Jace y Clary entraron rápidamente, no había rastros de risas en sus rostros, sin embargo Alec noto que se miraban con complicidad antes de sentarse.
Jace a un lado de Alec, y Clary en la otra punta de la mesa.
Nadie hablo durante la comida, y la primera en terminar fue Clary quien se retiro con rapidez a su habitación. Jace la siguió poco después, ante eso Alec se levanto segundos después de que Jace cerrara la puerta, y lo siguió atreves de los pasillos.
Con sorpresa lo vio dirigirse a la habitación de Clary.
Alec se quedo retirado de el, esperando no ser notado.
Jace toco con suavidad la puerta, un momento después la puerta se abrió y Jace fue abrazado fuertemente por la pequeña pelirroja.
Risas divertidas le siguieron.
Un dolor lacerante recorrió a Alec.
MIO.
MIO.
Y fue en ese momento, que Alec comprendió,
Que estaba enamorado de Jace.
Palabras: 3,517
Reading Time: 00:17:35
Lo se, quieren matarme, pero es que estaba esperando leer CoHF, antes de subir el capitulo.
Lo siento.
Espero les haya gustado. Un capitulo que realmente tiene relevancia. Aproximadamente dentro de dos capítulos, la perspectiva de Jace y Clary.
Y…. Como siempre quiero agradecer a todos los que leen. (también a los que no comentan jeje)
Gracias por comentar a:
Arii Black-18, sofipatch, ccg017, fan21 (Gracias por comentar, voy a apresurarme un poco mas OK?)
A quienes la siguen:
.39142072, ccg017, LiloBravo, Isabell Weasley.
Gracias por todo.
Dark Erzebeth.
P.D ¿Alguien ira a ver Bajo la misma estrella?
