Aclaración importante: Ya quedamos en claro que este en efecto es un mundo raro, sin embargo, cabe mencionar que este capítulo en particular me lo he imaginado en un futuro incierto en el cual Miho es una joven mujer, no la chavita de 13 años que conocimos. ¡Gracias por tu observación, nellyhatakk!
En honor al aniversario de Shaka de Virgo ¡Feliz cumpleños, Golden Boy de mi corazón!
Un mundo raro.
By Sweet Viictory
Balam Pichkari (Parte II)
Ambos habían simpatizado tanto durante su misión en la India, que el de Virgo ya conocía un poco más de la historia de Miho. De su amor no correspondido y de su escepticismo sobre su suerte en el romance. Sobre su perseverancia ante la adversidad impuesta por la orfandad, y como dedicó su vida para ayudar a niños en su misma situación. Detalle que conmovió a Shaka, pues encontraba gran nobleza en el espíritu de la joven. Quizá por eso él también sintió la suficiente comodidad para compartirle sobre su niñez, su arduo entrenamiento, e incluso confesar la nostalgia que le causaba la incertidumbre de su propio origen.
Fue entonces, al conversar amenamente encaminandose al festival, que Miho consiguió lo improbable: hacer reír a Shaka de Virgo.
—Escuché que han asistido actores de Bollywood…
—Efectivamente. De hecho, son muy queridos en mi país.
—¿Y si lo confunden con uno?
Cuestionó curiosa antes de detonar la genuina risa del rubio. Una que era tan refrescante y contagiosa, que Miho le imitó sin más remedio.
—Eso es imposible.
Shaka descubriría que esa era una de las varias equivocaciones que cometería ese día.
-II-
Al llegar al festival, tanto Miho como Shaka quedaron maravillados. La explosión de colores en el aire, la innegable algarabía en el ambiente y la música tradicional, la cual incitaba al vivaracho gentío a continuar jugando y bailando como si no hubiera un mañana. Holi era el gran ecualizador, donde niños rociaban a ancianos con agua y mujeres manchaban con gulal* los rostros de sus seres queridos. Celebrando el arribar de la primavera, al igual que creencias del hinduismo en las que el bien siempre triunfa sobre el mal.
Miho quedó absorta ante tan magnifica escena hasta que, al dirigir su mirada al guerrero, este no sólo robó su atención, sino también su aliento. Inadvertidamente, un dichoso Shaka de Virgo abrió sus resplandecientes ojos para arraigar cada segundo de la peculiar fiesta en su memoria. Quiso compartirle una sonrisa a ella, pero aquel amable gesto bastó para sacudirla internamente. Pero para fortuna de Miho, al mismo tiempo un grupo de amigas caminaba cerca del santo. Indiscretamente devorándolo con la mirada y cuchicheando entre risillas. Aunque de esto Shaka pareció no darse cuenta, mucho menos de la belleza de las jóvenes, la cual le resultó tan impactante a la propia Miho, que inmediatamente se desvió a ellas.
—Las mujeres de su país son muy hermosas… -Shaka asintió, sereno al repentino comentario de Miho-
—Como usted.
Ella guardó silencio, causando que Virgo notara su sonrojo, de paso avergonzando al propio Shaka. Simplemente comentó algo que a su parecer era tan natural e inocente, como señalar que el césped es verde.
—Acompáñeme, por favor -dijo con entusiasmo, aunque más para hacerla olvidar su atrevimiento- Le invitaré Thandai*.
—Than… ¿Qué?
Virgo la tomó de la mano para asegurarse que no se perdiera entre la muchedumbre. No era que fuera completamente necesario el gesto; sin embargo, poco sabía Miho que con cada oportunidad que el caballero tenía por tocarla, un cosquilleo curioso e inexplicable se desataba en su interior. Justo al igual que le ocurría a ella.
De tal modo caminaron hasta llegar al puesto más cercano y comprar el popular Thandai. Al dar el primer sorbo a la cremosa bebida, Miho abrió los ojos ampliamente, sorprendida por el rico sabor.
—Sabroso, ¿Cierto? -asintió enfática y Shaka llevó el metálico tarro a sus labios- Pensé que le gustaría probarlo. Es típico de la celebración.
—Gracias, permítame invitarle la siguiente ronda.
Shaka quiso prevenirla, pero la enérgica joven ya había ordenado. Miho se animó a chocar su tarro con el del rubio espontáneamente, a lo que Shaka asintió de forma cordial. Ella suspiró, percatándose de lo impropio que era sentirse como una adolescente embobada bajo el encanto del sexto guardián. "Yo no tengo remedio." Pensó apesadumbrada Miho, reprendiéndose inmediatamente. A pesar de que sabía que poco le ayudaría el reprimir la innegable atracción que ya sentía por el caballero. Sin ganas de pensar en su dilema, el cual lo veía más bien como una causa perdida, optó por centrarse en el presente. Enfocándose en la canción que resonaba en el lugar, London Thumkada. Miho comenzó a menear la cabeza, tratando de seguir rítmicamente la melodía; acción que Shaka observó divertido. Estaba por traducirle el significado de la canción hindú, cuando el rubio lo vio venir…
—¡Cuidado!
Advirtió el santo, pues un par de niños se aproximaban con sospechoso andar. Shaka anticipó con detenimiento como los crios arrojaban gulal para manchar a Miho; pero siendo el caballero que era, de un ágil movimiento la escudó con su propio cuerpo. Recibiendo de lleno el ataque de polvo azul. Miho quedó helada por un segundo, pues frente a ella estaba un poderoso guerrero completamente cubierto de azul. Llevó sus manos para cubrirse la boca en un pobre intento por ser diplomática. Pero a Shaka sacudiéndose la infinidad de polvos, mismo perro empapado, no pudo evitar destornillarse de la risa.
—No se preocupe por mi, casi ni me mancharon.
Señaló sarcástico, esforzándose a sobremanera por no reírse de si mismo ante su fallido acto heroico.
—Si lo ve por el lado bueno, el azul combina con sus ojos... -Shaka la miró fingiendo indignación- Es decir, se lo agradezco mucho. Pero no se hubiera molestado. Igual estoy acostumbrada a las bromas de los niños. Además, a eso hemos venido, ¿Cierto?
Soltó traviesa, señalando con la cabeza al colorido jaleo, como indicando estar dispuesta a emparejar las condiciones entre ambos, o al menos su innegable entusiasmo por unirse a la celebración.
—¿A dónde va, Miho?
Pero la joven ya se había unido a un grupo de jovencitas, quienes bailaban alegremente al compás de la música. Miho enlazó su mirada con Shaka, y de un movimiento con la cabeza le invitó a que se les uniera.
—Ni hablar. -dijo con convicción, a la par que negaba con la cabeza en dirección a la joven, quien continuaba bailando y arrojando gulal, tan casual como si no fuera esa su primera vez en el festival- Bailar va más allá de mis límites.
-III-
Shaka prefirió postergar el unirse al alboroto, escabulléndose con la escusa de ir a comprar otra túnica para reemplazar la sucia. Y poniendo pies en pólvora, antes de que le invitaran nuevamente a bailar, el sexto guardián se adentró al establecimiento más cercano. Dicha tienda contaba con todo tipo de suvenires, artesanías, y tradicionales prendas de vestir. Por lo que no fue mucho tiempo en lo que Shaka encontró la túnica adecuada a comprar.
—Disculpe señor, cuanto será por…
—No, de ninguna manera. -refutó el dueño del local, un anciano de pronunciada piel morena y largas barbas blancas.- Suficiente pago me ha hecho al honrarme con su presencia en mi humilde local. Usted, el magnifico Sha-Sha…
El senil hombre llevó sus manos al pecho, como tratando de contenerse a romper en llanto de la pura emoción. Shaka no podía sentirse más honrado y feliz ante las palabras de un compatriota. No obstante, le parecía por demás extraño ese tipo de reconocimiento para un guerrero ateniense, pues si bien era distinguido entre la orden, tampoco era figura publica como para que le reconocieran abiertamente. Shaka se encogió de hombros para disipar sus sospechas.
—Se lo agradezco mucho, es usted muy amable. Pero insisto en pagarle por su mercancía.
Comentó el educado santo, haciendo una reverencia para el tierno anciano; quien prácticamente se infartaba de felicidad, maravillado ante la sencillez del de Virgo. Shaka se disponía a retirarse del establecimiento, después de haber pagado por la túnica, cuando el anciano le detuvo abruptamente. Poco sabía Shaka que después de esa interacción su experiencia cambiaría significativamente…
—¡Espere un segundo, se lo ruego! -y con aquella suplica, el de Virgo quedó inmóvil a la entrada de la tienda, confundido por la desesperación del anciano, se dio en el acto la media vuelta para encararlo- Por favor concédame un autógrafo.
Shaka arqueó una ceja, ¿Acababan de pedirle un autógrafo? El anciano le sonrió acongojado, evidentemente apenado por su petición.
—Discúlpeme, soy un viejo anticuado. Mejor una selfie, como dicen ustedes los jóvenes.
—¿Una qué?
—¿Qué no le dicen así? Una foto, joven.
Shaka ladeó su cabeza y torció los labios, intrigado. Era una petición definitivamente extraña, pero ¿Porqué no? ¿Quién era el para negarle una solicitud a tan amable hombre? Se encogió de hombros y siguió mansamente las instrucciones, situándose al lado del viejecillo, quien a duras penas ajustó su deschabetado teléfono para tomar la bendita foto.
—¡Ya puedo morir en paz!¡Conocí al magnífico Shankar Amanat Ali, la estrella más grande de Bollywood!
Fue lo ultimo que dijo el hombre antes de tomar la foto, capturando perfectamente la expresión de estupor en el rostro del de Virgo. Shaka no tenía idea de con quien le confundían, pero tampoco tenía el corazón para contradecir al hombre en lo que parecía ser el día más feliz de su longeva vida.
Otra historia sería si Shaka hubiera sabido que aquel viejecillo iniciaría el rumor de que una celebridad visitaba Holi ese año, causando así que el más cercano a Dios fuera confundido con el famoso actor en lo que restaba del festival.
De nueva cuenta, Shaka reverenció al entusiasmado anciano para despedirse, pero nuevamente este le detuvo.
—¡Shankar! Por favor, no se vaya de mi tienda sin haber probado el Thandai que preparo. Sería un honor para mi y mi familia entera ¡Le aseguro que es el mejor que probará en su vida!
Shaka estaba por demás acongojado. No quería tomar ventaja de la confusión del anciano, pero era tanta su determinación por atenderlo, que el de Virgo consideró sería incluso más descortés el rechazarlo… sin mencionar que el Thandai le resultaba por demás delicioso. Ya llevaba al menos cuatro tarros de la tradicional bebida hasta ese entonces, uno más no le haría daño. Por lo que gustoso y agradecido, aceptó el tarro que le ofrecía el hombre a mano temblorosa.
—No se equivocaba, este es el mejor que he probado -admitió el blondo, arrancándole una sonrisa al anciano-
—¡Claro que sí! Heredé la receta de mi tatarabuelo y planeo continuar la tradición por muchas generaciones más -Shaka asintió, esbozando una tenue sonrisa- Me siento tan honrado con su visita, que he de confesarle que el secreto detrás del Thandai que preparamos, se basa en la excelente calidad de nuestros polvos mágicos.
—¿Polvos mágicos? -inquirió Virgo arqueando una ceja, pegándole otro sorbo a la cremosa bebida para mitigar su sed- ¿A qué se refiere con polvos mágicos?
El anciano rió de buena gana, cosa que por alguna extraña razón desató una preocupación en el de Virgo. Aunque claro, ni así dejaba de saborear la bebida.
—El Thandai tradicional se hace a base de leche, almendras, especias, pétalos de rosa. Y durante Holi, para exacerbar la experiencia de la celebración, se le agregan polvos mágicos -dijo esto guiñándole el ojo-
—Me temo que no entiendo a qué se refiere con eso, buen hombre.
—Joven Shankar, me sorprende. Todo mundo sabe que los polvos mágicos son bhang.*
Shaka escupió el trago como si fuera una manguera a presión, incrédulo a mas no poder por su descuido. Y él que pensaba era una bebida inofensiva. Un pensamiento más alarmante cruzó su cabeza y palideció mismo fantasma. ¡Miho! Tenía que encontrarla e impedirle a que siguiera bebiendo. El rubio ya sentía su corazón desbocándose; aunque probablemente, se convenció él mismo, era efecto de la bebida. Y sin decir adiós siquiera, el de la sexta casa salió de la tienda como alma que lleva el diablo.
—¡Fue un placer conocerlo, Shankar Amanat Ali! -se despidió alegre el anciano, para inmediatamente llamarle a su nieta- ¡Rashmi, ven acá! Ayúdame a compartir esta foto en mi feiber.
-IV-
El de Virgo puso pronta búsqueda de la joven, encontrándola por la gracia de Athena en poco tiempo entre aquel jaleo. Miho estaba empapada, manchada de colores por doquier, pero visiblemente dichosa. Al ver tal escena, Shaka sonrió ilusionado a causa del encanto que le embargaba tanto, que olvidó brevemente sobre la alarmante noticia a compartir con Miho.
—¡Shaka, hasta que lo encuentro! -comentó ella, abriéndose camino con dificultad entre el tumulto- ¿Será que por fin se animará a bailar? -la pregunta casi desviaba la atención del blondo, cuando entonces se percató en que Miho llevaba un tarro metálico en la mano. En un acto reflejo, y poco común para el siempre cortés Shaka, tiró el tarro de la mano de Miho, dejándola boquiabierta por la repentina acción- ¿Pero qué le ocurre? ¿Porqué tira mi Thandai?
—Confíe en mi, no beba más de eso. Y de antemano me disculpo por incitarle a beberla. Créame que de haber sabido… no me haga caso. ¿Se encuentra bien?
—¡Perfectamente! Es más, nunca me había sentido tan relajada en la vida, es casi como si flotara.
—Por Athena, ya le hizo efecto -murmuró el guerrero en lo que reprimía un grito ahogado-
—¿Usted se encuentra bien, Shaka? -inquirió la curiosa joven, acercándose un tanto de más al perfecto rostro del de Virgo, haciéndolo enrojecer levemente antes de que le asentiera como respuesta- ¡Bien! Porque por ahí escuché que un actor famoso se encuentra de visita. ¡¿Y si lo buscamos para pedirle su autógrafo?!
Shaka no alcanzó a responderle, pues repentinamente una voz sofocó las palabras de Miho.
—¡Ahí esta chicas! -señaló una adolescente a la distancia, en dirección al de Virgo. No era otra que Rashmi, la nieta del anciano que desató todo el malentendido- ¡Es el mismísimo Shankar Amanat Ali! ¡Tras él!
—¿Porqué esas jovencitas vienen corriendo hacia acá? -soltó la sorprendida Miho, sin dejar de observar al ejercito de enloquecidas adolescentes corriendo hacia ellos como un tren descarrilado. De pronto fue como si un bombillo se encendiera en su cabeza- ¡¿Se refieren a usted?!
Shaka respondió con una mueca de angustia. Sentimiento que se esfumó al ver a la enardecida tropa de jovencitas, (quienes en ese momento se le asemejaban más a tigres de bengala al acecho.) Shaka consideró por un segundo el quitarles uno o dos sentidos para librarse de tal lío; sin embargo, al descartar tal opción por ser un tanto drástica, apresó la mano de Miho sin explicación previa, optando el librarla de un salvaje atropello.
—¡Shankar, te amé en Chennai Express!
—¡No te vayas, dame tu autógrafo Shankar!
—¡A mi nomás dame un hijo!
"Que Athena me ampare de esta vergüenza" pensó el abochornado Shaka al escuchar los eufóricos gritos de las adolescentes, mientras irremediablemente el par se les perdía de vista al mezclarse entre la multitud. Miho corría sintiendo que el corazón se le saldría en cualquier momento de no detenerse; sin embargo, el incidente le había parecido a ella tan gracioso que simplemente no podía dejar de reir.
—¿Cómo es capaz de reírse después de lo ocurrido? Usted en verdad es incauta -Miho rió con más ganas- No veo porqué le viene en gracia, pudieron habernos arrollado allá fácilmente.
—Le dije que lo confundirían con una celebridad ¡Se lo dije! -soltó con dificultad, pues ahora se inclinaba sobre sus rodillas aun presa de la risa- Perdón, no es mi intención ofenderlo; pero no puedo dejar de reírme. -Shaka palideció un poco más, recordando que probablemente se debía al Thandai- Descuide Shaka, tengo la solución a su problema -él observó escéptico su triunfante y risueña expresión-
—¿Y qué sugiere hagamos?
Para toda respuesta, Miho sacó de su bolso unas gafas de sol, acomodándoselas diestramente al caballero, quien ni siquiera puso resistencia. Luego tomó un pañuelo blanco, del mismo lugar, y lo amarró alrededor de su frente, como los otros lugareños lo hacían.
—Honestamente no creo que este disfraz sea tan efectivo como para ayudarnos. Será mejor regresar.
—¡De ninguna manera, señor Shankar!
—¿Cómo me ha dicho?
—¡Que aún no he acabado!
Sin previa advertencia, y sacándolo sabrá Dios donde, Miho estrelló gulal rojo por el rostro del hindú, dejándolo pasmado de la impresión. "Definitivamente eso era obra del Thandai" se aseguró mentalmente el de Virgo. Aunque sorpresivamente para él, no se había ofendido por la jugarreta de la joven. Al contrario, ahora veía toda la situación con increíble ligereza y diversión.
—Lo que acaba de hacer es considerado alta traición, señorita Miho. Sólo hay una manera de remediarlo…
Sentenció el de Virgo con engañosa severidad, causando que Miho pasara saliva dificultosamente. De pronto vio como el más cercano a Dios se le acercaba peligrosamente, y al observar al imponente hombre sintió sus piernas flaquear. Milagrosamente, Miho alcanzó a ver la mano del guerrero sosteniendo un puño de gulal con las claras intenciones de mancharla a ella. Adivinándose las vengativas intenciones del caballero, Miho se echó a correr una vez más. Shaka no tardó en darle caza a la joven.
-V-
La explosión de colores se reflejaba ya en el cielo nocturno, siendo estruendosos fuegos artificiales los que iluminaban el festival. A pesar de que estaban exhaustos por correr entre la muchedumbre, tanto Miho como Shaka habían acabado embadurnados por todas las tonalidades de gulal que encontraron mientras se daban mutuo alcance, a la par que competían por embarrarse con los vividos colores. Pues cuando Miho se atrevía a manchar el perfecto rostro del rubio, el favor se le regresaba en un santiamén por la propia mano de Shaka.
Finalmente, al detenerse para apreciar los fuegos artificiales, al igual que la alegre música a la lejanía, Miho le sonrió tiernamente al santo de la virgen. Él no dudó en regresarle el gesto, aunque este fuera con deliberada calma, como si Shaka quisiera apreciar una obra de arte y detener el tiempo en el proceso. A ciencia cierta no podía identificar porqué razón se sentía tan cautivado. Quizá era la emoción de regresar a su país, la algarabía del evento, el efecto que el bhang desencadenó en su relajado sistema, o simplemente la majestuosidad con la que los cabellos de Miho volaban a voluntad del viento, dándole a ella un aspecto indómito y etéreo.
—Shaka, ¿Qué haría usted si fuera un hombre como cualquier otro?
Irrumpió la joven la intensa mirada celeste, causando que el de Virgo le sonriera de medio lado.
—Le respondo si antes me cuenta, ¿Qué haría usted si pudiera dar crédito a lo maravillosa que es?
Miho respingó, amplió sus ojos, sintiéndose estremecer nuevamente. No esperaba a que le contestaran de tal forma, mucho menos viniendo de alguien de la índole del guardián de Virgo. Pero Shaka tampoco esperaba lo que ella se atrevería a hacer, pues de un movimiento inesperado; el cual evidenciaba que Miho había acallado sus pensamientos por vez primera, fue que se aventuró a besar al más cercano a Dios.
"Cada mañana nacemos de nuevo. Lo que hagamos hoy es lo que importa. "Fueron las últimas enseñanzas de Buda que atravesaron los pensamientos de Shaka antes de que él, con renovados bríos, correspondiera el sublime gesto de la joven.
FIN.
Gulal: También conocido como Abeer, es el nombre tradicional dado a los polvos de colores utilizados para los rituales hindúes típicos.
Thandai: Babida fría a base de leche, comumente asociando con la celebración Holi. El Thandai es también emparejado con el bhang, el cual es utilizado típicamente durante Holi para intoxicar la bebida.
Bhang: Hojas y brotes de cannabis.
N.d.A: Sé que esta entrega me quedó súper extendida y con esto automáticamente rompí mi regla. Pero es que tenía tantas ideas desarrollándose para este capítulo que pensé valdría la pena incluirlas. Espero les haya divertido esta locura, porque verdaderamente me divertí mucho ideando la aventura para Shaka.
Mil gracias por leer, y sobretodo por su apoyo, me hace muy feliz el saber que alguien me acampaña en este viaje. :D
P.S: Aún no he elegido al protagonista del siguiente cap. pero sí tengo ya algunas ideas en mente que prefiero dejar a su votación para ayudarme a elegir. Hasta ahora he pensado en: Aldebarán, Kanon, Milo, Mu, y Shiryu. A quién preferiría ver usted, queridísimo lector? Se lo dejo en sus manos! Espero ansiosa su respuesta :D
Hasta la próxima!
