Disclaimer: Naruto es de Masashi Kishimoto, yo solo uso sus personajes para divertirme y quitarme la frustración del final, además de contribuir el yaoi de este fandom. Sin ánimo de lucro.
Como la Lluvia
Capítulo IV: Sasuke-chan.
Naruto caminó hacia el enorme jardín de la mansión Uchiha, sosteniendo un block de dibujo, y sus lápices. El lugar destilaba belleza y tranquilidad por todas partes, por lo que sus ganas de dibujar algo eran más fuertes de lo normal.
Se sentó en una banca que estaba junto a una hermosa fuente de agua.
Siempre que dibujaba o pintaba sentía que se convertía en otra persona, que no controlaba lo que hacía. Y en esa ocasión no fue diferente. El rostro de Gaara apareció en su mente, muy nítido.
Sus manos trazaron líneas de forma precisa. Había estado junto a Gaara tanto tiempo que conocía cada parte de su rostro y cuerpo incluso más que los propios.
Aún lo quería, por supuesto. Tres años de novios, y cuatro de amistad no se olvidan de un día para otro, por más que uno quiera hacerlo para poder olvidar a la persona en cuestión. Sentía que aquel dibujo que comenzaba a tener forma, sería una especie de despedida a Gaara.
Se quedaría por siempre con los buenos recuerdos que tenía del pelirrojo –que no eran pocos- y desecharía lo malo, que había comenzado hacía cinco meses atrás.
El dibujo estuvo terminado en media hora. Sonrió observándolo. Era exactamente igual al pelirrojo, incluso el extravagante tatuaje que tenía en la frente le había salido idéntico.
Sintió un nudo en el pecho y en la garganta. Su visión se volvió borrosa.
Realmente lo quería, pero Gaara ya lo había dañado demasiado. No iba a retroceder ahora que estaba comenzando otra vez y con buen pie. Se quitó las lágrimas que aún no caían desde sus ojos, con el dorso de la mano. Debajo del dibujo, escribió su nombre, la fecha, y: "Hasta siempre, Gaara. Éste es el adiós definitivo. Aún te amo, pero me hiciste demasiado daño. Sin embargo, ten por seguro que me quedaré con los buenos recuerdos, que no son pocos. Naruto"
El rubio sentía que se había quitado un peso de encima. Sonrió sinceramente, y se encaminó hacia dentro de la mansión. Buscaría al chibi para no aburrirse. Pero antes, pasaría a la cocina por un vaso de agua, ¡Hacía mucho calor! Necesitaba una piscina, un río,… ¡Algo! Donde poder nadar.
-Naruto-san. –Karin le sonrió amistosamente. La pelirroja tenía harina en el rostro, en los antebrazos y en su delantal.
-Karin-chan. –Sonrió cordial. La pelirroja se sonrojó tenuemente.
Karin tenía dos años más que Naruto, y trabajaba en casa de los Uchiha desde que tenía diecisiete. Mikoto-sama había sido muy buena con ella al aceptarla. Era joven y extranjera en ese entonces.
-¿Qué haces? –Preguntó Naruto, luego de servirse agua en un vaso.
-Un pastel para Mikoto-sama. Ya sabe, ella se va mañana muy temprano. –Explicó la de anteojos. Naruto sonrió emocionado.
-¡Woah, yo amo los pasteles! Tendrás que enseñarme a hacer unos cuantos, Karin-chan. –Sus brillantes ojos azules atrajeron a Karin como un imán. La pelirroja se sonrojó.
-Por supuesto, Naruto-san. –Respondió, sin dejar su labor.
-Dígame solo Naruto, Karin-chan, ¡Apuesto a que tenemos la misma edad! –Dijo animado. Se apoyó en el mostrador que estaba en el centro de la cocina.
-Tengo veintidós. –Dijo la chica. -¿Y usted, Naruto?
-Dejemos las formalidades, Karin-chan. –Dijo despreocupado. –Yo tengo veinte, ¡En octubre cumplo los veintiuno! –Karin sintió un cosquilleo en el estómago. Aquel chico era demasiado amistoso, y cálido.
-Vaya, aún faltan unos meses. –Comentó. Estaban recién a siete de julio.
-Sí. Bueno, ya me voy. ¡Ánimo, Karin-chan! –Sonrió. –Seguro que a Mikoto-sama y al chib… a Sasuke-san –Se corrigió rápidamente, sonriendo interiormente al nombrar al pelinegro de esa manera. –Les gustará tu pastel.
-A Sasuke-san no le gustan las cosas dulces, ni la carne. Es vegetariano. –Dijo la pelirroja, suspirando. –Así que solo Mikoto-sama y tú comerán pastel.
-¿Y tú no, Karin-chan?
-Claro, también yo. –Se corrigió la muchacha. Naruto le sonrió una vez más antes de salir de la cocina. Ahora la pregunta era, ¿dónde estaba el chibi-teme? Había muchos lugares en esa enorme mansión, pero algo le dijo que el pelinegro estaría en el salón de música.
Y no se equivocó. Oyó las notas del piano, y también las de un violín.
Sintió curiosidad y algo de nostalgia al oír el violín.
El chibi estaba con alguien –lo que era bastante curioso, porque era tan antipático, que ya comenzaba a creer que no tenía amigos- que tocaba muy bien el violín, pero por supuesto, jamás como su padre. Minato era increíble con aquel instrumento.
El rubio se debatió entre, si entrar o no. Por un lado, la curiosidad era demasiada. Pero por otro, su intromisión podía molestar al chibi-teme y a su acompañante.
Se encogió de hombros. Una miradita no mataba a nadie.
Abrió la puerta lentamente, sintiéndose terriblemente nostálgico.
Una sonrisa zorruna y pícara apareció en sus labios al ver a la linda muchachita de cabello rosa del otro día, sentada junto al chibi, que se dio cuenta en seguida de su presencia, igual que la muchacha. Por suerte, no se detuvieron.
Naruto cerró la puerta después de entrar completamente a la habitación. Los observó con atención, mientras estaba apoyado en la pared.
Sakura frunció un poco el ceño. Ahí estaba otra vez ese rubio de hace un rato.
¿Era familiar de Sasuke-kun? ¿Un amigo de la familia?
Era bastante guapo, y la pícara sonrisita que mostraba la hacía sonrojar. Cogió aire, y se concentró en las notas. No quería hacer el ridículo frente a Sasuke-kun y el rubio.
La canción terminó, y Naruto aplaudió, regalándoles una sonrisa cálida a ambos adolescentes.
-Eso fue hermoso. –Dijo. Sin embargo, no se acercó, lo que confundió a Sasuke. En los dos días que conocía al cabeza hueca, se había dado cuenta de que era bastante sociable y amistoso. Demasiado para su gusto. Entonces, ¿por qué no se acercaba?
-¿A qué viene éste inusual ataque de timidez, usuratonkashi? –Le dijo, alzando una ceja. Naruto rio bajito, y se acercó a ellos. Sakura sintió que su corazón se detenía cuando el rubio le sonrió exclusivamente a ella, y se inclinó un poco.
-Uzumaki Naruto. –Se presentó, educadamente.
-Ha-Haruno Sakura. –Se presentó la de ojos color jade, poniéndose de pie, y haciendo una pequeña reverencia.
-Es un placer, Sakura-chan. –Le acarició los rosados cabellos fugazmente. La muchacha se volvió a sonrojar. Sasuke puso los ojos en blanco, y chasqueó la lengua, ligeramente. ¡Ese imbécil era demasiado confianzudo! Apostaba a que era un mujeriego,… ¡Incluso debía tener hombres detrás suyo! Solo había que recordar al idiota vendedor de helados del parque.
-I-Igualmente, Na-Naruto-san. –Tartamudeó Sakura.
-¿Te gusta tocar el violín, Sakura-chan? –Preguntó curioso, mientras se acercaba a revolverle el cabello a Sasuke, que frunció el ceño, y lo apartó enojado.
¡¿Qué se creía?! Apostaba a que a todos les hacía lo mismo. ¡Ese cabeza hueca!
-Sí, lo hago desde que tenía siete años. –Dijo Sakura, orgullosa. Naruto le sonrió, asintiendo.
-Es un excelente violín. –Comentó. Ambos adolescentes lo miraron sorprendidos. Claro que Sasuke abrió sus ojos milimétricamente más de lo normal, mientras que Sakura los había abierto de par en par.
-¿Tocas el violín tú también, Naruto-san? –Preguntó emocionada.
-Claro. –Dijo el rubio. Otra vez, Sasuke vio como los ojos azules perdían su brillo.
-Seguro estás mintiendo, cabeza hueca. –Dijo rápidamente, ganándose la atención de Sakura y el rubio. –Ayer dijiste que no tocabas ningún instrumento. –Lo medio acusó.
-Nunca dije que en el pasado no lo hubiese hecho, Sasuke-teme. –Respondió, mirándolo a los ojos, fijamente. Sasuke no apartó la mirada tampoco.
Sakura los veía interactuar maravillada. Nunca había visto a Sasuke-kun de esa manera.
-¿P-Por qué no seguiste tocando, Naruto-san? –Preguntó Haruno, sin poder contenerse.
-Cosas privadas. –Dijo Uzumaki. Otra vez aquella sombra en sus ojos, observó Sasuke.
-Toca Nocturne conmigo, dobe. –Dijo, sin pensar. Pero se alegró de que su voz hubiese sonado desafiante. Se sentía bastante estúpido teniendo esos impulsos por culpa de Naruto.
-No, yo… -Murmuró el rubio, mirando sus pies.
-¿Tienes miedo a que te gane? –Alzó una ceja, y sonrió burlón. El rubio frunció el ceño, y lo miró en seguida.
-No me ganarías ni en un millón de años. –Dijo. El brillo volvió a sus ojos azules. Sasuke sonrió internamente.
-Apuesto a que sí lo hago. –Dijo, arrogante.
-Sakura-chan. –Llamó Naruto a la chica, que los contemplaba con la boca ligeramente abierta por la impresión.
-¿S-Sí?
-¿Me prestarías tu violín unos minutos? –Dijo amablemente. La de cabello rosado asintió y le entregó el hermoso violín al rubio. –Comienza, engreído. –Dijo con una sonrisita. Sasuke resopló un "Hn" sin mirarle, y comenzó a tocar. Naruto lo siguió al instante.
Sakura sintió que volaba. ¡La melodía era simplemente perfecta, y dulce! Algo que jamás se había imaginado que podría ocurrir tocando Sasuke-kun y ella. Estaban en perfecta armonía, ambos completamente concentrados en sus instrumentos. ¡Incluso Naruto-san tenía los ojos cerrados!
Cuando la canción terminó, Sakura estuvo a punto de gritar "¡Otra vez, por favor!" pero se contuvo, y solo aplaudió energéticamente.
Sasuke miró impresionado al rubio, que aún tenía los ojos cerrados. El rubio flequillo le acariciaba los párpados. Tomaba el violín y el arco con suma delicadeza, como si fuesen a romperse. Sintió un ligero calor en las mejillas, cuando Naruto abrió sus ojos, y las orbes azules lo miraron. No pudo apartar la mirada, sintiendo que Naruto le atrapaba con su mirada brillante y cálida.
El corazón del pelinegro se saltó un latido cuando el rubio le dedicó una pequeña y dulce sonrisa.
-No estás mal, Sasuke-teme. –Dijo, y su sonrisa se ensanchó.
-Tú… tampoco, cabeza hueca. –Respondió, sintiendo la garganta seca.
-¡Increíble, Naruto-san, Sasuke-kun! –Sakura casi gritó por lo emocionada que estaba.
-Gracias, Sakura-chan. –Le dirigió una sonrisa cálida a la muchacha, que se sonrojó. –Bien, creo que ya es tiempo de que me vaya. Estaban practicando, y yo los interrumpí. –Se rascó la nuca.
-¡Quédate, Naruto-san! –Gritó Sakura, y luego se sonrojó furiosamente al darse cuenta de lo que había hecho. Naruto rio bajito. –D-Digo… tú… podrías ayudarnos a Sasuke-kun y a m-mí…
-Creo que lo hacen maravillosamente. –La halagó el rubio. –No necesitan de mi ayuda, para nada. –Dijo con simpleza. –No es que no quiera ayudarlos, es solo que… -Su mirada se volvió nostálgica.
-Ya vete. –Le dijo Sasuke, entendiendo que el violín era otro tema delicado para Naruto.
-Gracias, Sasuke-teme. –Le sonrió cariñosamente. El pelinegro entre abrió ligeramente los labios, mientras lo miraba. –Nos vemos, Sakura-chan.
-S-Sí, N-Naruto-san… -Dijo aun poco desilusionada.
-¿Cuándo van a presentarse? –Dijo el rubio, mirando a la chica.
-En dos semanas. En la despedida de los de último año. –Dijo Sakura.
-¡Ten por seguro que iré a alentarte, Sakura-chan! –Le guiñó un ojo. Aquello fue suficiente para que la chica olvidara como respirar. Sasuke volvió a resoplar.
¿Acaso estaba pintado? Pensó, molesto. ¡Ten por seguro que iré a alentarte, Sakura-chan! Repitió imitando sarcásticamente la voz del rubio en su cabeza. Imbécil, cabeza hueca…
**Como la Lluvia. NaruSasu**
-Cuídate mucho, Sasuke. –Mikoto se inclinó para besar a su hijo en la frente. Miró a Naruto. –Por favor, Naruto-kun, cuídalo bien.
-Por supuesto, Mikoto-sama. –Dijo asintiendo, con una pequeña sonrisa.
-Cualquier cosa, llámenme. Karin, Naruto, Shino; dejo todo en sus manos. –Dijo mirando al chofer, la jefa de las empleadas, y al niñero, que asintieron.
-Vaya tranquila, Mikoto-sama. –Dijo Karin. –Nosotros nos encargaremos de todo. –Confirmó.
-Sasuke, no seas demasiado quisquilloso con la comida. –Pidió la mujer. Naruto sonrió al recordar que su madre le decía lo mismo. –Y no hagas enfadar a nadie.
-Sí, madre- Contestó el pelinegro.
-Visita a tu hermano y a tu padre de vez en cuando, ahora que estás de vacaciones. –Dijo, y su mirada negra se entristeció. –Por favor, hijo.
-No prometo nada, madre. –Dijo Sasuke. Aquello atrajo la curiosidad de Naruto. ¿Por qué Sasuke no quería visitar a su padre y a su hermano? Además, ¿por qué éstos no estaban en casa? Todo parecía apuntar a que no vivían allí. Entonces… ¿el matrimonio de Mikoto-sama era una pantalla? No era muy inesperado. Después de todo, aquello era común en familias acomodadas.
-Está bien. –Mikoto asintió, lentamente. –Estudia mucho. Te deseo lo mejor en tus exámenes y presentación. –Le dijo con dulzura.
-Gracias, madre. –La mujer abrazó al pelinegro, fuertemente.
-Nos vemos, hijo. –Se despidió, triste. –Te llamaré todas las noches, ¿sí?
-Sí, madre. –Y con eso, Shino ayudó a Mikoto a subirse al coche.
-Vendré a buscarlo en media hora, Sasuke-san. –Dijo Shino, antes de subirse al auto, y partir.
Karin, Naruto y Sasuke agitaron la mano –Con distintos niveles de energía- hacia el auto.
-Vamos adentro para que desayunes, Sasuke-san. –Dijo Karin, y luego entró a la casa.
-¿Estás triste, Sasuke-teme? –Preguntó Naruto, sin rastro de burla.
-No. –Respondió el pelinegro. –No mucho. Madre necesita alejarse de este lugar durante un tiempo. –Dijo en voz baja, antes de voltearse para entrar. Naruto lo alcanzó en dos zancadas. Le puso un brazo sobre los hombros.
-¿Te he dicho que eres tierno, Sasuke-teme? –Ahora su voz sí tenía un tinte de burla.
-No. –Mintió el pelinegro, intentando zafarse del medio abrazo. –Suéltame, dobe. –Dijo al ver que sus esfuerzos eran en vano.
-Solo por ahora. –Dijo el rubio, riendo bajito. Sasuke alzó una ceja. -Te acostumbrarás a que sea cariñoso, ya verás, Sasuke-teme. –Lo soltó, y ambos llegaron al comedor, donde Karin tenía el desayuno servido. El lugar de Naruto tenía un trozo de pastel.
-¡Woah! –Dijo el rubio, sonriendo. -¡Gracias, Karin-chan! –Gritó un poco para que la chica lo oyera desde la cocina. Sasuke alzó una ceja. ¿Karin… chan? Puso los ojos en blanco. Primero "Sakura-chan" y ahora "Karin-chan". ¡Solo falta que yo sea Sasuke-chan! Pensó, ligeramente molesto.
La pelirroja apareció en el comedor, con las mejillas sonrojadas, retorciendo el borde de su delantal.
-E-Espero que te guste, Na-Naruto. –Dijo, en voz baja. Sasuke estuvo a punto de bufar.
¡El cabeza hueca era un maldito mujeriego! Y lo peor es que usaba las mismas técnicas con todas las chicas.
Maldito mujeriego. Pensó, irritado.
-¡Claro, Karin-chan! –Dijo sonriendo. Sasuke volvió a poner los ojos en blanco.
Te tengo. Pensó. Primero le agregas el "chan" a sus nombres, les sonríes, y cuando se sonrojan… ¡Les acaricias el cabello! Se sentía enojado, pero no podía explicar porque. Maldito cabeza hueca.
Y fielmente a lo que Sasuke pensó, Naruto le puso una mano en el cabello a Karin, que se sonrojó furiosamente.
-¿Cuándo me enseñarás, Karin-chan? –Dijo.
Seguro otro de sus métodos baratos de coquetería. Pensó malhumorado.
-¡Quiero hacer un pastel para el teme! ¡Será tan bueno que aunque no le guste lo dulce, se comerá hasta lo último que quede! –Naruto sonrió mostrando sus blancos dientes. Sasuke sintió que su repentino enojo se esfumaba. Karin, miró a Naruto, confundida.
-¿Teme? –Preguntó, dudando.
-Eh… -Naruto se dio cuenta de su error. Se rascó la nuca. –Eh… es un amigo. ¡Sí, un amigo! Desde que lo conozco que le digo así. –Sasuke sintió que las comisuras de sus labios temblaban. Realmente Naruto era un idiota. Un idiota terriblemente gracioso.
-Ah… -Karin no sonaba muy convencida. –Pues… -La pelirroja se volvió a sonrojar. –Puedo enseñarte cuando quieras, N-Naruto. –Volvió a retorcer el borde de su delantal, nerviosa.
-Gracias, Karin-chan. –Dijo sin mirarla, se había volteado hacia Sasuke. -¿Cuándo es tu cumpleaños, Sasuke-san? –El pelinegro sonrió burlón.
-¿Para qué quiere saber, Niñero-kun? –Dijo, burlón.
-Pues para hacerte un pastel. –Naruto se encogió de hombros. Todo rastro de burla desapareció del rostro de Sasuke, y en su lugar, sus pálidas mejillas se tornaron de un rosado muy lindo.
-Como si me importara. –Masculló, tratando de esconder su vergüenza. Karin sonrió con dulzura ante el comportamiento del pelinegro.
-Es el 23 de julio, Naruto. –Dijo la pelirroja. Naruto sonrió y se acercó a Karin para pasarle un brazo por los hombros a Karin, y le besó fugazmente la mejilla, mientras reía bajito.
Eso sí que no. Pensó Sasuke, sintiéndose realmente molesto. Maldito mujeriego asqueroso.
Un fuerte y destructivo calor se alojó en su estómago. El pelinegro bufó, y se fue del comedor sin decir nada.
Naruto en seguida soltó a Karin, que estaba tan o más roja que su cabello.
-Karin-chan… creo que realmente no quería que yo lo supiera… -Murmuró bajito. –Iré a buscarlo. –La chica asintió, sin prestarle atención. ¡Naruto olía realmente bien! Y era tan endemoniadamente guapo…
Naruto salió corriendo hacia donde Sasuke se había marchado. Lo vio salir hacia el jardín.
-¡Sasuke-teme! –Gritó, y corrió más rápido para poder alcanzar al pelinegro, que tenía las manos puestas en puños e iba resoplando. -¡Espera, teme! –Lo tomó del hombro, pero el menor le quitó la mano con fuerza. Pero dejó de caminar. -¿Qué te pasa, Sasuke-teme? –Estaban junto a la fuente donde había estado dibujando ayer.
-Déjame solo. –Gruñó el pelinegro.
-¿Tanto te molestó que Karin me dijera cuando es tu cumpleaños? –Preguntó Naruto. –Si es así, te pido disculpas, ella solo lo dijo por mi insistencia… -Sasuke bufó. –En serio, Sasuke, lo siento. –El pelinegro olvidó su extraño enojo por unos segundos al oír que Naruto lo llamaba solo por su nombre por primera vez.
-Vete. –Dijo mordaz.
-Realmente no entiendo que estés tan molesto. ¿Qué te hice?
-Eres un maldito mujeriego. –Masculló Sasuke, muy bajito. Pero Naruto pudo oírlo.
El rubio frunció el ceño.
-¿Qué?
Sasuke no contestó. Se sentía realmente estúpido, ni siquiera él entendía porque estaba tan molesto. Ese imbécil lo hacía comportarse como un idiota.
-¿Por qué dices eso? –Volvió a preguntar Naruto. Como el pelinegro no mostraba señales de querer contestar, Naruto lo tomó por los hombros, y le obligó a mirarlo. -¿Sasuke?
-Primero Sakura y ahora Karin. –Masculló, haciendo que el rubio abriera los ojos como platos. –Eres un maldito mujeriego de cuarta, con tus trucos de conquista baratos, ¡haces lo mismo con todas! –Le recriminó, sin poder contenerse.
-Sasuke, no entiendo de q…
-Primero les agregas el "chan", luego les sonríes. Cuando se sonrojan, les acaricias el cabello. Ahora sé que después de eso, les pasas un brazo por los hombros y lo siguiente es un beso en la mejilla. ¿Qué sigue? …Mujeriego de cuarta. –Murmuró lo último. Naruto no pudo evitar comenzar a reír. -¿Qué es tan gracioso? –Preguntó ácidamente.
-Tú. –Naruto sonrió cariñosamente. Sasuke frunció el ceño. Lo mismo se habían dicho hace poco. –Sasuke-teme, definitivamente eres tierno. –Continuó Naruto. El pelinegro tenía los labios fruncidos y le miraba mal. -¿Estás celoso? –Sasuke sintió que su corazón se detenía por un segundo, y luego que latía alocadamente. El calor subió a sus mejillas.
-No, yo… -Murmuró, avergonzado.
-¡Tranquilo, Sasuke-teme! Es obvio que no me gusta Sakura-chan, ¡Es una niña! –Sasuke miró enseguida al rubio. El rubor abandonó sus mejillas, y su expresión se volvió una de repulsión.
-No me gusta Sakura. –Dijo, fríamente. Naruto frunció el ceño.
-Entonces… ¿Te gusta Karin? A ella la considero una amiga, nada más. Aunque Sasuke-teme, ¿no es un poco mayor para ti? Son diez años…
-¡No me gusta Karin, imbécil! –Gruñó.
-Entonces, ¿por qué me dices eso? –Naruto frunció el ceño, confundido.
-Nunca estuvimos hablando de mis gustos. Yo solo dije que eres un mujeriego de cuarta, tú te lo tomaste para otro lado.
-Sigo sin entender tu razonamiento… -Murmuró Naruto, soltando el agarre de los hombros de Sasuke. Luego miró al pelinegro, sonriendo zorrunamente. –Hey, Sasuke-chan. –Dijo con fingida voz melosa, y luego le acarició el cabello, con cariño. Sasuke sintió que sus mejillas estaban del color de un tomate. ¿Qué… estaba haciendo ese cabeza hueca…?
El pelinegro podía oír los latidos de su corazón por todas partes. Naruto le pasó un brazo por los hombros, y soltó una risita traviesa antes de besarle rápidamente la mejilla. Sasuke abrió los ojos de par en par, y se alejó rápidamente de Naruto, que seguía riéndose.
-¿Qué haces, usuratonkashi? –El calor en sus mejillas no hacía más que incrementarse.
-Ya te he dicho que soy cariñoso, Sasuke-teme. Ésta es la prueba de que no soy un mujeriego por hacer esto. ¿Ves? Te acabo de hacer todos "mis trucos de conquista baratos", como tú lo llamas, pero eso no significa que esté tratando de seducirte o algo. –El rubio le regaló una amplia sonrisa.
Sasuke intentó hacer desaparecer su sonrojo, pero era imposible. No podía quitarse de la cabeza la sutil sensación de los labios de Naruto en su mejilla, que ahora cosquilleaba.
-Imbécil. –Masculló.
Naruto le pasó un brazo por encima de los hombros.
-Vamos a desayunar, Sasuke-teme, el protector de las mujeres. –Bromeó. Haciendo que el sonrojo de Sasuke aumentara. –Shino va a venir por nosotros muy pronto.
Nosotros…
**Como la Lluvia. NaruSasu**
La habitación estaba totalmente a oscuras, y desordenada. Latas de cerveza por todas partes, cajas de pizza, ¡Incluso vómito!
Temari tuvo que cubrirse la nariz.
-¿Gaara? –Llamó, insegura. La rubia podía distinguir el cuerpo de su hermano menor sobre la cama deshecha. Recibió un gruñido como respuesta. Temari encendió la luz. Estaba segura de que hubieran pasado unos días más, hasta habría ratones ahí dentro.
El pelirrojo estaba tumbado en la cama de dos plazas, rodeado de fotografías de él y Naruto.
Temari sintió lástima de su hermano, y también enojo al verlo en tal estado.
-Gaara, sé que esto es muy duro para ti, pero… No puedes seguir así. ¡Mírate! Estás en medio de un basurero, hueles horrible… A Naruto no le habría gustado verte así. –Habló, abatida.
-No le importo a Naruto, por eso me dejó. –Habló el pelirrojo, con la voz ronca. –Sin él no soy nada. Sin él no siento nada. –Temari sintió que las lágrimas se acumulaban en sus ojos.
-Gaara… -Susurró.
-Fui un imbécil. –Dijo, sentándose en la cama. La rubia pudo ver que había estado llorando. Aquello le partió el corazón. –Y por eso Naruto… se aburrió de mí y me dejó.
-Estoy segura de que él aún te ama, hermanito. –Le consoló.
-El que se haya ido me demuestra que no. –Dijo, sintiendo un nudo en la garganta.
-Te puedo asegurar que él estaba muy triste cuando habló conmigo. Él realmente te quiere… pero tú le hiciste daño. Naruto se sentía solo, moría de angustia cada vez que no llegabas a dormir… Y se sentía más triste aun cuando llegabas borracho o tenía que ir a recogerte a alguna parte… -El pelirrojo miró a su hermana, atento. –No te rindas, Gaara. Búscalo y dile que lo amas…
-Naruto no va a perdonarme. –Dijo, sintiendo que algo le oprimía el pecho.
-Si cambias… sé que él te perdonará. Solo tienes que volver a ser el Gaara del que se enamoró hace más de tres años. –Dijo la rubia, con seguridad.
-Tú… -Gaara miró a su hermana, ilusionado. -¿De verdad crees que él puede perdonarme?
-Estoy segura. –Confirmó Temari. –Debes esforzarte en volver a ser tú otra vez. No solo a Naruto le duele verte así.
-Yo… amo a Naruto. –Susurró el pelirrojo. –Voy a volver a ser el Gaara del que se enamoró… yo… no descansaré hasta tener su perdón… Y porque no, hasta que vuelva a decir que me ama. –Temari sonrió, con lágrimas deslizándose por sus mejillas.
-Yo te ayudaré, hermanito. –Dijo. Gaara asintió, y tomó una fotografía donde Naruto y él aparecían besándose.
-Naruto… -Susurró. –Voy a luchar por ti.
CONTINUARÁ
Hola! Aquí está el nuevo capítulo :D
Deberían buscar Nocturne con piano y violín, suena hermoso! C:
¿Qué les pareció el capítulo?
Muchas gracias a quienes me dejaron favoritos, alertas y reviews! :D Me hacen muy, muy feliz. Y me anima mucho para seguir adelante con esto.
Diane-chan16: Aquí tienes la continuación, ¿qué te pareció? :D Espero que te haya gustado. Muchas gracias por dejarme un review, con problemas técnicos y todo xD Saludos!
KazahayaG: Hola! Me alegra que te haya gustado el capítulo :D ¿Qué opinas de éste? Sobre tus apreciaciones del capítulo anterior, Naruto es tan cálido y cariñoso que Sasuke no puede evitar sentirse bien a su lado, además, es el primero que rompe la regla de ir siempre en coche xD El tiempo que Naruto cuidará de Sasuke es... uhm, un mes y un poco más. Casi dos. Comprenderás que Naruto solo buscó ese trabajo para sus vacaciones. Sobre la edad de Sasuke... (ésto me hace sonreír xD) fué mero capricho, Kazahaya-chan. La primera vez que me enamoré tenía doce. Ya sabes, con todo lo del primer amor; sonrojos, estómago revuelto, mariposas, color rosa por aquí y allá... Me he inspirado mucho en mis recuerdos para describir a Sasuke :D Bueno, aquí tienes el nuevo capítulo. Espero que te guste. Muchas gracias por tu review, me hizo sentir especial ;) xD Saludos! PD: Desde siempre he pensado que son el uno para el otro! Desde lo del país de las Olas... fu... ahora que lo pienso... A pasado tiempo ya xD Besos!
Karolita: Muchas gracias, Karo-chan! Me halagan tus palabras, en serio :D Me gustaría saber qué opinas del nuevo capítulo. Muchas gracias por tu review! Saludos C:
Florangel909: Jajaja. Me recordaste a mí comentando otros fics xD Me alegra que te guste mi historia. :D Aquí tienes la continuación, espero que te guste. Gracias por dejarme un review! Me hace muy feliz C: Saludos!
Nos vemos en el próximo capítulo! :D Anímense a dejar sus reviews!
Les adelanto que el título del siguiente capítulo es: "Síntomas de una... ¿enfermedad no identificada?"
¿Alguna teoría sobre eso? xD
See you! :D
