Capítulo 3

Los Kumis son criaturas oscuras, nacidas de las energías más siniestras de algunos humanos combinada con el desvanecimiento de la vida. Ellos necesitan apoderarse de energía vital para sobrevivir porque ellos nacieron de un suspiro de ella por lo que su vida dura un suspiro; para vivir más tiempo necesitan más y más, y buscan personas especiales para poder alargar su vida.

Se puede creer que solo es deseo de supervivencia, pero si fuese el caso los Omas nunca se hubieran visto en la necesidad de proteger a los humanos para evitar una catástrofe, que hace mucho tiempo se dieron cuenta que podría suceder.

Aunque para muchos es del todo desconocido, los que forman parte de los círculos internos al mando de cada clan tienen acceso a dicha información siempre que se busque.

Han esperado hasta la noche que el mensajero del Clan Owltys ronde cerca de su casa, en espera de que alguno quiera mandar un mensaje a casa.

Morisuke se ha dormido con Hinata, que amablemente le dio cobijo al pequeño felino, después de darle un baño porque olía extraño, aunque no se vio muy contento cuando lo hacía y las manos del chico pagaron las consecuencias al terminar llena de rasguños por lo que tuvo que ponerse varias banditas por el sangrado.

Ni el otro felino ni el búho se han ido a acostar, Kenma tiene su propia cama en la sala, pero no la usa todavía, él ha estado ocupando la cama junto a su humano.

Kotaro abre la ventana, estando en su forma real, para dejar entrenar al mensajero. Todas las noches a esa misma hora pasa por ahí, solo debe hacer que el oscuro felino con manchas amarillas lo llame con un maullido y en cuanto lo vea a él se acercará. Es mejor que gritarle, empezando porque los vecinos podrían preguntarle a Shoyo si vive con alguien más, eso podría ser peligroso porque pondría al chico en un estado de alerta por si alguien se mete a la casa.

El pequeño gato mira aburrido el cuadro nocturno, si el día es aburrido lo es más la noche. El mayor señala el cielo, es imposible no distinguir a uno de los suyos.

Kenma maúlla llamando al otro búho en cuanto pasa mucho más cerca, lo hace lo más fuerte posible dos veces seguidas justo como se le indicó.

Cuando el búho, de nombre Haruki, se posiciona en la ventana en espera del mensaje. Kotaro toma el pequeño bolso para introducir la nota pequeña carta que se pasó la tarde escribiendo, aunque según el felino, no es muy entendible lo que quiere dar a entender, pero el mayor está seguro que Akaashi entenderá a lo que se refiere.

—¿Quieres agua, Komi? —cuestiona volviendo a colocarle el bolso.

El búho, ni tan grande ni tan pequeño, hace un ruido de afirmación. En esa forma ellos no pueden hablar, pero entre los miembros de los clanes se entienden e incluso entienden a otros de la especie escogida para la transformación.

Va por su plato con agua para que tome de ahí.

Diez minutos después se quedan solos.

Kotaro manda a dormir al felino y él se queda vigilando, a pesar de que tiene mucho sueño por haber dormido muy poco.

Para el amanecer el mayor está en su forma animal, dormido en su rama a mitad de la sala, justo al lado de la cama del pequeño felino. Hinata acaricia su cabeza como saludo, consiguiendo que se mueva gustoso a mitad de sus sueños.

Kenma sigue al chico por toda la casa hasta que este les da carne a ambos gatos, y otra vez el Oma más pequeño le dirige una mirada de enojo por obligarlo a ya no seguirlo sin darse cuenta.

Cuando los tres quedan solos, Kotaro se despierta por el hambre por lo que saca carne para preparar. Bosteza bastante conforme va cocinando mientras Morisuke ve que no queme la cocina por estar más dormido que despierto.

Ser patriarca del clan es la tarea más aburrida que puede existir, no hay mucho que hacer cuando los avisos de ubicación son inexistentes. Los Omas que se mantienen ahí no son precisamente molestos, son todo lo contrario y eso le quita trabajo, pero no puede hacer mucho porque es preferible a que este casi durmiéndose a que este distraído ocupando su tiempo de vida para algo que le guste, pero eso solo se puede hacer en sus horas de descanso.

Bosteza otra vez, ya van diez en los últimos minutos. Se está dejando caer dormido cuando alguien irrumpe, de una forma poco respetuosa, y lo despierta de golpe.

—¡Akaashi! Un mensaje de Bokuto.

Akaashi se despereza y se levanta para aceptar la carta, bosteza una vez y la abre. El mensaje es tan confuso como solo Bokuto puede intentar darse a entender, pero puede entrever que es un asunto serio.

Lee todo unas tres veces para comprender del todo lo sucedido.

—¿Cómo pretende Bokuto-san que le dé solución a esto? Es una violación a las leyes de los Omas… —deja escapar un suspiro y pensando en qué hacer; Bokuto espera que él de la respuesta, en especial por la chica indefensa expuesta a los Kumis.

Se dirige de regreso a su asiento, pensando en qué respuesta mandar al chico. Debe hacerlo para esta noche o seguro que se entristece por la tardanza de su respuesta.

—Bokuto-san siempre me mete en cosas indefinibles…—murmura releyendo una vez más la carta.

Morisuke Yaku es un nombre que ya había escuchado, está en una pequeña lista de todos los contactos del Clan Catusy que Tetsuro Kuroo le mandó hace dos meses, antes de que mandaran a Kenma como Oma de Shoyo Hinata. Esta situación sería más fácil de sobrellevar si el sucesor ya fuera patriarca, con Nekomata rigiendo ese clan es muy difícil conseguir una segunda oportunidad para el chico.

—Komi-san, necesito que llames a Sarukui-san. Dile que debe enviar un mensaje al Clan Catusy.

Se recuesta en el asiento en cuanto el mensajero sale, tratará de resolver esto. Sobre todo porque en estos momentos, de parte de su clan, no hay nadie que tenga la edad y que no sea una mujer.

Se mantiene pensante en lo que podría pasar.


Pues aquí el capítulo 3, espero les guste.

¡Gracias por leer!