¡Hola mis queridos lectores!. ¡Aquí les va otro capítulo a la lista! ^o^

Para variar me he demorado mi poco (¿A quién engaño?. ¡FUE MUCHO!) pero espero que la espera valga la pena con este capítulo en el cual he decidido mostrar a otros personajes que tomarán relevancia dentro de la historia, además que también podrán ver dos subtramas que comienzan a introducirse desde ya y creo que gustará bastante a aquellos lectores que gustan de las parejas Endou x Aki y Hiroto x Ryuuji. ;)

Espero me perdonen la demora en publicar, me demoré principalmente porque estuve haciendo mi práctica de Chef en España (soy Chilena por cierto para el que no sepa). Y el restaurante que me tocó era: ¡Uf!. ¡Muy pero muy exigente!; no me dio tiempo para dedicarme mucho al fic y la práctica duró dos meses, así que tuve casi dos meses sin dedicarme a él.

Y otra vez el Glosario me salió LAAAAAAARGO. Yo de verdad esperaba que para este capítulo no usara tantas cosas que tuviera que explicar como en el anterior, pero ya ven que después repasando me doy cuenta que coloco términos y cosas que no todas las personas conocerían. Para variar las respuestas a todos los reviews desde mi última publicación estarán debajo de ese largo glosario por lo que deberán bajar bastante si quieren ver lo que les puse en respuesta a cada uno. ;D

Por cierto, agradezco de antemano a todos aquellos que me hicieron caso en el capítulo anterior en dejarme reviews para ver que tan bien lo estoy haciendo. Mil Gracias y a cada uno quiero que sepa que me dediqué el tiempo para responderles como es debido. Como bien escuché una vez: Cada persona que te sigue la debes respetar y hacerles transmitir tu agradecimiento por haberte dedicado unas constructivas palabras para tu trabajo. También agradezco a Chao Ling-Yin que siempre me soporta y lee todo lo que le muestro cuando el fic todavía está en proceso de construcción y siempre me da ideas o datos para mejorar; quisiera agregar también en este agradecimiento a mi reciente colega Black-Cat-Soul quien también se dio la lata y el tiempo para ayudarme a revisar el Glosario de términos incluso cuando estaba haciendo sus trabajos universitarios como también me ha ayudado constructivamente con ideas que me faltaron por agregar (específicamente un párrafo).

Aps, a todo esto, he abierto mi propio Ask que es algo así como un blog donde pueden dejarme preguntas que trataré de responder lo antes posible. Así que si quieren hacerme preguntas respecto al fic de Onio no Saigo Yuwaku (La Última Tentación del Rey Demonio) o de cualquier otro fic o simplemente preguntar algo acerca de esta humilde servidora están invitados. El enlace podrán encontrarlo en mi Profile. Conste que no responderé bromas ni cartas cadenas. :P

Sin más que decirles, espero disfruten mucho el nuevo episodio. ;)

Disclaimers: Los personajes y todo lo relacionado con Inazuma Eleven son propiedad de Level-5, yo sólo quise tomarles prestados algunos personajes para hacer esta "linda" historia.


Eran un poco más de las 2:15 de la mañana cuando Haruna iba subiendo al segundo piso para ir a dormir antes de que fuera la hora de levantarse y de alistarse para la escuela, en eso escuchó sonar el teléfono que estaba en la pared junto a las escaleras, y ya que todo indicaba que ninguno de sus padres iba a contestar debido al regocijo que aun disfrutaban debido a la buena noticia sobre el nuevo trabajo del Señor Otonashi, pues se animó a descolgar el teléfono para no hacerle perder el tiempo a quien llamara a esa hora.

-Hogar Otonashi- saludó a quien llamara.

-Buenas noches, querida Haruna- le saludó la conocida voz de Kidou del otro lado.

-¿Tú?. ¿Cómo sabes mi teléfono si ni siquiera te lo he dado?- le cuestionó.

-No voy a hablar de eso a esta hora- tachó sin más-. Sólo quería saber si ya te enteraste de la noticia sobre el trabajo de tu padre.

-¿Qué?. ¿Entonces esto fue obra tuya?- le cuestionó totalmente anonadada.

-Espero cumplas con tu promesa, querida novia. No quisiera que acabes tragándote mil agujas- finalizó de decir con cierto tono divertido-. Te veo por la mañana en la escuela- se despidió.

-Eh… ¡Espera un…!- pero no alcanzó a regañarle nada porque ya le habían colgado del otro lado del teléfono-. No puede ser… si él le consiguió trabajo a mi padre… eso significa…

Claro, no había que darle tantas vueltas al asunto, después de todo, si lo pensaba mejor, normalmente nadie llamaría en la madrugada a alguien para decirle que estaba contratado. No podía creer que había sido tan despistada para no darse cuenta que había sido obra del chico, por lo cual no pudo evitar gritar a todo pulmón.

-¡YUUUUUUUUUUUUUUUTOOOOOOOOOOOO!- gritó enfadada-. Eres un… eres un… ¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHH!- volvió a gritar llamando la atención de sus padres que se habían parado de la mesa para verla ocultos detrás de la pared.

-¿Tienes alguna idea de lo que pasa?- le murmuró el señor Otonashi a su esposa.

-Ni idea- admitió ésta mirando las enfadadas reacciones de su hija con vergüenza ajena.

-0-0-0-

Y en otro lugar de Inazuma, a esa misma hora, un hombre de quizás una edad cercana a los 50 se había desvelado leyendo un libro de su interés, más precisamente una novela histórica que contaba la historia de un centurión romano que iba en contra del imperio. Llevaba puesta su bata de levantarse sobre el pijama que llevaba esa noche y se había acomodado tranquilamente desde hacía más de tres horas en su sofá reclinable que era uno de los tantos lugares que habían para sentarse en aquella enorme sala de estar que era parte de la mansión en la cual vivía y le había sido imposible despegar la vista de su lectura. Sin embargo, la armonía del silencioso ambiente se vio interrumpida cuando empezaron a tocar el timbre incesantemente y sin embargo trató de seguir leyendo como si nada pasara pues ya sabía que Batora, su mayordomo, se levantaría de la cama en algún momento y saldría a abrir la puerta.

-Ya voy- decía somnoliento el anciano mayordomo al tiempo que se colocaba una bata de levantarse para recibir a quién fuera el que molestase a esa hora-. Ya voy, no se altere tanto- seguía diciendo cuando notó que tocaban con más insistencia.

Y, en cuanto llegó a la puerta y la abrió, se encontró con…

-¿Pero qué…?- exclamó sorprendido sin poder hacer nada en cuanto notó que aquel joven de quizás 19 o 20 años a quien le había abierto la puerta trataba de colarse en la mansión sin siquiera saludar, y aunque sólo alcanzó a pararle torpemente tomándole por un brazo fue suficiente para detener el avance de éste.

-¡Suéltame!. ¡No soy ningún desconocido!- le exigió sin ninguna cortesía el "invitado" volteando un poco a ver a su anciano captor.

-Y aunque lo fuera sabe que no puede llegar y pasar de esa forma, ya se lo he dicho cientos de veces- le reclamó el mayordomo-. Y además…- agregó para luego usar la fuerza del muchacho que trataba de removerse en su propia contra al jalarlo en el sentido de sus propios movimientos y haciéndole caer torpe y dolorosamente al suelo con un bien ejecutado movimiento de judo- sabe muy bien que estas no son horas de venir a fastidiar- agregó un tanto molesto.

-¡Pero era una urgencia!- reclamó el muchacho de negros cabellos tirado boca arriba en el piso-. ¡Hay algo que Lord Raimon debe saber!

-¡Puede contárselo mañana perfectamente!- le rebatió el viejo mayordomo.

-¡Batora!- exclamó entonces una grave voz a sus espaldas, Lord Raimon había interrumpido su lectura de trasnoche para levantarse e ir a ver el escándalo que ocurría en la entrada de su hogar, se acercó a paso firme y seguro mientras observaba parcamente la escena de su mayordomo reclamándole a un joven de negros cabellos que todavía no se paraba del suelo y que esa noche llevaba puesto un traje negro con delgadas rayas grises-. Veamos qué tiene que decir Saginuma- dijo sin un atisbo de cambio en su personalidad.

-Lord Raimon…- atinó a decir el viejo en un tono que claramente daba a reconocer que iba a reclamarle, pero rápidamente recordó su posición y mejor prefirió callar.

Saginuma, el que se hallaba en el piso, comenzó a reincorporarse con algo de lentitud y torpeza pues el duro golpe que se había dado fue suficiente como para dejarle un dolor de los mil demonios que le estaba siendo muy difícil de disimular. No cabía duda que aunque Batora estuviera rondando los 60 años jamás había perdido ni una pizca de la fuerza de sus mejores días.

-Lord Raimon- empezó a decir Saginuma en cuanto se puso en pie-, venía a decirle los resultados del espionaje de la fiesta del Joven Kidou- hizo una pausa que duró cuando mucho cuatro segundos pues trató de pensar en cómo decirlo sin que su cabeza corriera riesgos, sin embargo al no encontrar las palabras correctas tuvo que decir las cosas tal y como eran-. Disculpe, pero fue un rotundo fracaso- decía avergonzado y haciendo una reverencia tan prominente como su cabeza y espalda le permitían-. Fuimos descubiertos y perdimos a 18 miembros durante el suceso…

-¿Has dicho 18?- preguntó parcamente como si todo lo demás que había dicho no le hubiese importado-. ¿Y quién fue el otro que salió vivo de allí además de ti?

-Guel- se le escuchó decir apenas ya que aún no se sentía con la confianza de levantar la cabeza-, la novata a cargo del señor Sein.

-¿Sólo una novata?- habló Lord Raimon ajustándose un poco las gafas-. ¿Y se puede saber qué idiotez fue la que hicieron para terminar con esta baja en una sencilla misión de espionaje?- gruñó un poco denotando por primera vez lo molesto que le era recibir aquella noticia.

-Fue idea del señor Sein, en cuánto supimos la noticia que dijo el Joven Kidou- declaró Saginuma ya casi viendo que no tendría futuro una vez terminara esa conversación, ya nada podría ni mejorar o empeorar la situación así que no importaba si decía la verdad acerca de la irresponsabilidad que cometieron él y su ya muerto colega.

-¿Qué noticia?- exigió saber Lord Raimon dando muestras de una pequeña curiosidad que le había entrado al saber aquello, y Batora, que había quedado rezagado de la conversación, sólo alzó una ceja.

-Que tiene una prometida- respondió en voz baja el muchacho.

Se generó nuevamente un tenso silencio de tan sólo unos poco segundos durante los cuales Saginuma ya había dado por perdida su vida, o como mínimo algún miembro de su cuerpo, sin embargo…

-Interesante- escuchó susurrar a Lord Raimon para su sorpresa-. ¿Así que una prometida, no?. Jum, esto vuelve las cosas un poco más divertidas- declaró sonriendo un tanto malignamente-. ¿No tienes nada más qué decirme?- le preguntó al muchacho.

-No, mi Lord- declaró Saginuma aun sin abandonar su posición que ya comenzaba a dolerle de la incomodidad, pero era obvio que prefería eso antes que incordiar al cabeza de su clan.

-¿Y dónde está ahora Guel?- cuestionó.

-La he llevado al Hospital Raimon antes de venir aquí, fue herida con una bala en el hombro- le hizo saber el azabache.

-Entonces hablaré con ella más tarde- dijo Souichirou antes de dar la media vuelta y comenzar a caminar al interior de su mansión-. Ya puedes irte- declaró parcamente antes de perderse de vista.

-¿Qué?- se sorprendió el chico ahora por fin levantando su cabeza para luego volver a reincorporarse.

-Ya escuchó a Lord Raimon, es hora de que se vaya- le volvió a repetir Batora por si no le había quedado claro, y es que Saginuma de verdad había sentido demasiado cerca el peso de la muerte que todavía seguía sorprendido que lo dejaran salir vivo de allí-. Ya váyase y ojalá no vuelva a molestar de nuevo a estas horas- agregó el anciano con molestia antes de invitarlo a salir con un ademán.

-S… Sí- tartamudeó el joven antes de dar la vuelta y salir por el pórtico, no fue hasta que sintió el fuerte portazo que se dejó relajar en un largo suspiro de alivio que quería dejar salir desde que había llegado-. No puedo creerlo, tengo otro día más de vida- se dijo a sí mismo en un claro intento por consolarse, para luego arremangarse tan sólo un poco la manga izquierda y observar un reloj de pulsera de gastado cuero negro que apuntaba eternamente las cuatro con cuatro minutos pues la batería se había muerto hace mucho tiempo atrás. Un par de recuerdos afloraron en su mente al ver ese viejo artefacto, recordaba a la perfección, como si fuera ayer, la espalda de aquella chica de cabellos verdes y como su neutral voz simplemente le decía "Nunca será posible"-. ¡Vaya noche de locos!- suspiró antes de volver a ocultar el viejo recuerdo bajo la manga, regresó al auto que había dejado estacionado a unos pocos metros por el cual había llegado hasta aquella mansión. Se subió a él y a los pocos segundos condujo lo más rápido que pudo para abandonar aquel lugar, no fuera a ser que en una de esas Lord Raimon cambiara de opinión y ahora sí le cortara su cabeza por su irresponsabilidad.

Capítulo 3: Novia a la Fuerza

Amaneció como un soleado día primaveral ese día martes por la mañana en la ciudad de Inazuma: Pajarillos cantando, los cerezos en flor ondeando al son de la suave brisa, el agradable calor que invitaba a salir de la cama y, por supuesto, el típico griterío con el que comenzaba el día en el hogar Otonashi no podía faltar.

-¡KOOOOOOOOOOOOOOGUUUUUUUUUUUUREEEEEEEEE!- bramó a todo pulmón la voz de la primogénita de la familia haciendo retumbar un poco la casa cual temblor.

Había sucedido que aquella mañana, mientras Kogure saltaba la muralla que separaba el jardín de su casa del de los Otonashi para ir a ver a su vecina Haruna, se encontró con un escarabajo rinoceronte en el césped el cual claro utilizó para hacerle su pequeña bromita del día para despertarle colocándoselo en la cara. Y claro que la peliazul comenzó a despertarse por el cosquilleo y cuando vio aquel insectoide sobre ella… pues, ya se imaginarán lo que pasó.

-¡MALDITO PILLO!. ¡YA VERÁS CUANDO TE ATRAPE!- gritaba la chica persiguiendo a su vecino por toda la habitación y aventándole cojines.

-¡Pero al menos ya despertaste!- exclamaba el chico esquivando un cojín.

-¡Te he dicho hasta el cansancio que ya puedo despertarme sin tu ayuda!- dijo aventándole el otro cojín el cual para su mala suerte volvió a fallar.

-¡Cálmate un poco!. ¡Te saldrán arrugas si te sigues enojando así!- le avisaba el chico sin dejar de corretear por la habitación.

Pero claro, el espectáculo no siempre duraba mucho, porque pronto se aparecía la señora Otonashi en la puerta de la habitación de su hija y con escoba en mano como cada vez que se enteraba que el vecino llegaba.

-¿Por qué?. ¿Por qué todas las mañanas son lo mismo?- decía para sí misma con los ojos completamente blancos al ver las pisadas lodosas que iba dejando Kogure por la habitación mientras corría, hasta ahora ninguno de los dos, ni el chico ni su hija, habían notado su presencia en la puerta-. ¡YUUUUUUUYAAAAAAA!- exclamó a todo pulmón y al fin los dos se detuvieron en su correteo para admirarla como echaba fuego por los ojos y la boca-. ¿POR QUÉ NO PUEDES QUITARTE ESOS ZAPATOS AL ENTRAR EN MI CASA?- gritó como loca al tiempo que entraba en la habitación para ser ella quien empezara a perseguir ahora con su escoba al asustado chico mientras su hija se quedaba de palo sin hacer nada mirando la escena hasta que ambos salieron de la habitación.

-¡Bueno, se lo tenía merecido!- declaró la chica mientras iba al armario por su uniforme para comenzar a vestirse.

Y así, la señora Otonashi y Yuuya iban corriendo por las escaleras camino al comedor.

-¡HOY SI TE DOY UNA LECCIÓN!- exclamó la mujer tratando de darle un escobazo que por suerte el chico alcanzó a esquivar al bajar de un salto los últimos cinco escalones.

Y mientras tanto, en el comedor, el señor Otonashi veía relajadamente, como cada mañana, al chico del cabello puntiagudo pasar apresurado por enfrente de él.

-Buenos días, Yuuya- le saludó al tiempo que se llevaba un bocadito de pescado a la boca.

-¡Buenos días, señor Otonashi!. ¡Ya me voy a la escuela!- decía rápidamente el chico sin detener su carrera camino a la puerta principal.

-¡Qué tengas un buen día!- se despidió como si todo lo que pasara fuera de lo más normal.

-¡Regresa aquí, cobarde!- exclamó ahora la señora Otonashi pasando por el comedor y deteniéndose un rato para tomar un poco de aire debido a la carrera.

-Después ven a comer antes de que se enfríe todo, querida- le sugirió su marido con completa calma al tiempo que abría el periódico de ese día que traía por titular un tiroteo que habría ocurrido en un hotel de Fujiidera cerca de la medianoche.

Y como cada mañana, Kogure parecía que iba a salvar su pellejo nuevamente, pues había logrado llegar a la puerta principal que daba a la calle, donde ya la señora Otonashi se resignaba a dejar de seguirle. La abrió y salió aceleradamente, como todos los días, sin pensar en nada más que en huir. Sin embargo, algo cambiaría completamente su rutina matutina.

-¡¿Eh?!- exclamó al aire al sentir de repente que algo le había tomado por el cuello del uniforme obligándole a parar en seco. Luego sintió un pequeño jalón que le hizo perder el equilibrio haciendo que cayera de trasero al suelo-. ¿Pero qué ha pasado?- se preguntaba sobándose un poco en donde se había pegado.

-¡Vaya!. ¡Pero si eres tú Chico-Rana!- saludó desde arriba una voz que se escuchaba demasiado pedante, Kogure entonces alzó la vista encontrándose con alguien que al principio no reconoció, pero aquellas gafas gigantescas, el cabello en rastas y la capa le hicieron rememorar inmediatamente con quien se había encontrado.

-Ki… ¡¿Kidou?- exclamó el peliazul colocándose en pie de un salto-. ¿Pero… Pero qué haces a…?

-¿Qué hago aquí?- le completó al nervioso chico-. Pues vine a buscar mi almuerzo a domicilio. Y por el almuerzo me refiero a tu ranota- explicó mostrándole una sarcástica sonrisa.

-¡Pues para que sepas, Kerokero no será comida de nadie mientras viva!- le exclamó el chico mirándole con reproche.

-Uy, no me tientes, que puedo arreglar eso- dijo en un tono que Kogure no supo interpretar si era una amenaza o un sarcasmo-. Y por cierto, ¿tú que haces por aquí?

-¡Pues vivo aquí!. ¡En la casa de al lado!- decía indicando inconscientemente su casa pero sin dejar de mirarle a las gafas.

-Interesante…- dijo por lo bajo como si no tuviera mucho interés.

-¿AUN SIGUES AHÍ?. ¡REGRESA!- bramó una voz de mujer provenir del interior del hogar Otonashi, tal parecía que la señora ya se había recuperado y Kogure no pudo evitar colocar una cara aterrorizada al escucharla.

-¡YA TENGO QUE IRME!- exclamó muerto del miedo para luego salir corriendo como alma que lleva el diablo mientras que el de capa le miraba indiferente hasta que se perdió de vista.

-¡RAYOS!. ¡ESCAPÓ OTRA VEZ!- gritaba frustrada la señora Otonashi al salir por la puerta y verificar que el hijo de sus vecinos no se encontraba nuevamente. Y mientras apretaba el mango de la escoba entre sus manos exclamó- ¡JURO QUE ALGÚN DÍA DE ESTOS TE ATRAPARÉ NIÑATO!- pero entonces una sutil risita le llamó su atención.

-Jejeje. ¿Problemas con el vecino?- preguntó un risueño Kidou cruzándose de brazos.

La escena se congeló.

La señora Otonashi se había quedado con la escoba en mano sin mover ni un solo músculo. Sus ojos se habían fijado en el muchacho que tenía en frente suyo, tan pasmada había quedado que ni siquiera parpadeaba. Empezó a mover los labios nerviosamente, como tratando de balbucear algo que hasta el momento era inaudible. Fueron necesarios al menos cuatro segundos para que pudiera recobrar el habla.

-¿T… Tú?- balbuceó apenas en un tono muy bajo y que parecía sonar asustado-. ¿Qué… Qué haces aquí?- cuestionó en un apenas oíble susurro a lo cual el de rastas pareció responder con una sonrisa de medio lado.

-¡Yua!- exclamó la voz de su marido proveniente de la casa y que la ayudó a salir de su ensimismamiento devolviéndola al mundo real-. ¿Por qué demoras tanto?. Haruna ya se sentó a desayunar y tú no regresas- decía mientras se acercaba a la puerta donde se hallaba su esposa, pero pronto su atención se fijó en el chico que ahora se estaba acercando a la entrada de su casa-. ¿Eh?. ¿Y este muchacho?

-¡No es nadie!- exclamó rápidamente la señora con una sonrisa nerviosa-. Sólo se apareció mientras perseguía al malcriado de Yuuya y se me quedó mirando, es todo- trataba de decir al tiempo que instaba a su marido a volver a entrar a la casa.

-Sí, pero…- trató de defenderse Junichi porque la reacción de su esposa le estaba pareciendo de momento un poco más brusca de lo normal.

-Buenos días- saludó el de rastas a ambos adultos-. Perdón si interrumpo, pero he venido a buscar a Haruna Otonashi. ¿Se encuentra ahora en casa?- preguntó en un tono educado.

-¿A Haruna?- repitieron a coro los señores Otonashi, aunque la señora se oía un poco más sorprendida que su marido.

Entonces, el señor Junichi Otonashi hizo a un lado a su mujer con mucho cuidado y se acercó al muchacho hasta quedar frente a frente y lo analizó de arriba abajo mientras su esposa le miraba con una expresión claramente de miedo que le costaba disimular. Si bien la capa que usaba era algo extravagante y esas gafas tan grandes le hacían parecer que tenía ojos de insecto, trató de pasarlos por alto a toda costa mientras se fijaba en algún otro detalle que le diera un indicio como el uniforme que pronto notó que era el que usaban los varones de la preparatoria a la cual asistía su hija y el cual reconocía muy bien por sus amigos que siempre estaban visitándola.

-¿Eres compañero de Haruna?- le cuestionó el señor Otonashi después de unos segundos de silencio.

-Pues no, la verdad soy de último curso- respondió Kidou amablemente.

-¿Entonces eres su amigo?- volvió a preguntarle alzando una curiosa ceja.

-La verdad señor- empezó a decir el muchacho-, es que soy…

En tanto, Haruna ya se había sentado a comer desde hacía tres minutos y estaba disfrutando su primer desayuno con camarones fritos en tempura en más de dos meses.

-¡Qué delicia!- decía para sí misma aprovechando que no había nadie en la mesa que le reprochara el estar hablando con la boca abierta-. Esto es lo mejor, ya me estaba cansando de sólo comer verduras salteadas al desayuno- sonreía alegre al tiempo que se llevaba ahora un bocadito de pescado a la boca y fue entonces cuando la imagen de cierto chico con rastas y de rojiza mirada se le vino a la cabeza y paró de comer por un momento-. Es cierto, casi había olvidado que esto se lo debo a él después de todo. Si no es por el trabajo que consiguió y la paga que recibirá mi padre, no estaría disfrutando esto ahora- decía adoptando una faceta agradecida hasta que recordó otra cosa muy importante, más bien una frase: Espero cumplas con tu promesa, querida novia-. No, seguro estaba hablando en broma, jejeje- decía queriendo convencerse de aquello mientras una gotita de vergüenza le bajaba por el lado-. Además, todos mirarían muy raro si nos ven convertidos en novios de la noche a la mañana- decía tranquilamente mientras bebía un poco de su bol personal con sopa de miso cuando…

-¡¿NOVIOOOOO?!- retumbó aquella palabra dicha por sus padres hasta donde ella estaba, no pudo evitar colocar una cara confundida al escucharla por lo que rápidamente se paró de la mesa y fue corriendo hasta la puerta principal a ver que todo estuviera en orden.

-¿Papá?. ¿Mamá?. ¿Está todo bien?- les preguntó preocupada a sus progenitores quienes tenían una clara expresión de sorpresa al tiempo que parecían haber perdido el habla, entonces fijó su vista al frente para darse cuenta que ahí estaba Kidou parado frente a su casa como si nada-. ¿Tú?. ¿Qué estás haciendo aquí?- le cuestionó mirándole con extrañeza.

-Pues vine por ti, mi querida novia- le sonrió amablemente.

-¿Qué… Qué has dicho?- preguntó confundida la peliazul.

-¿Haruna…?. ¿Novio…?- balbuceaba apenas la señora Otonashi-. ¡¿Qué clase de broma es esta?!- regañó mirando feo a su hija y sin creerse todavía la noticia.

-No, no es lo que piensas mamá él es…- empezó a decir nerviosa pero pronto se acordó de lo que le había prometido la noche anterior: "Aceptaré ser tu novia".

-¿Quién es?- preguntó de muy mala gana su madre al ver que Haruna se había quedado sin palabras.

-Jajaja, es que no quería que lo supieran tan pronto- rió nerviosa llevándose una mano atrás de la cabeza y sus padres no pudieron evitar verla con asombro.

-¿Entonces, este muchacho…?- empezó a decir Junichi.

-Pues sí: Es mi novio- le confirmó su hija sonriendo aun nerviosa.

Entonces, algo muy extraño sucedió. Si bien Yua se había quedado de palo con la noticia, su marido empezó a colocar una sonrisa mientras las lágrimas se le subían a los ojos. Sin lugar a dudas se había emocionado.

-¡Esto es increíble!- lloró llevándose un dedo a los ojos para secarse las lágrimas-. ¡Mi hija tiene un novio!. ¡El tiempo pasa tan rápido que ya me siento un viejo!- sollozaba de la emoción.

-¿Pero qué estás diciendo Junichi?- le regañó su esposa.

-No te enojes Yua, es sólo que nuestra hija al fin se está convirtiendo en una mujer- decía totalmente feliz el señor Otonashi.

-¡Qué mujer ni que nada!. ¡Ni siquiera ha terminado la preparatoria!. ¡Aún es demasiado joven!- le recordaba Yua.

-Vamos querida, es sólo su primer novio, alguna vez teníamos que pasar por esto- decía su marido sonriéndole con calma tratando de hacerla comprender.

-Pero… pero, es que…- balbuceaba Yua tratando de encontrar las palabras precisas para tratar de expresar lo que quería decir pero sin resultados.

-Había venido a buscarte para que fuéramos juntos a la preparatoria- dijo de pronto Kidou irrumpiendo en la conversación de los señores Otonashi sin abandonar la amable y educada faceta que había adoptado, cosa que se le estaba haciendo muy extraño a Haruna después de lo poco y nada que le conocía. ¿Es que se estaba haciendo el chico bueno sólo para agradar a sus padres?

-Es que… todavía no he terminado de desayunar- respondió la chica tratando de mantener la vista hacia otro lado para no verle directamente a la cara debido a la vergüenza que tenía-. Si pudieras esperarme cinco minutos…

-¿Para qué esperar?- le interrumpió su padre-. Te haré rápidamente un bentou con lo que ha quedado de tu comida y así, si se van ahora, podrán sentarse a comerlo en el jardín de la escuela- sugirió sin dejar de sonreír.

-¡¿QUÉ?!- exclamó su esposa sin poder creer lo que pasaba.

-Papá, de verdad, no es necesario- trató de convencerle su hija.

-Para nada, yo insisto- decía seguro el señor Otonashi-. Vamos Yua, no hay que hacer esperar al par de tortolitos- dijo por última vez antes de regresar de nuevo adentro y empezar a preparar el bentou que le prometió a su hija.

-Junichi, pero…- trató de detenerle su esposa en vano y luego no pudo evitar suspirar resignada. Antes de seguir a su marido volteó a ver al novio de su hija con una mirada preocupada la cual pronto cambió a una enfadada y de reproche-. Esto es una locura- murmuró por lo bajo y luego volvió al interior de la casa dejando a su hija y a su novio solos en la puerta

Y cuando Haruna se aseguró de que sus padres ya se habían adentrado lo suficiente.

-¡¿Cómo se te ocurrió decirle a mis padres que estamos de novios?!- le regañó al de rastas mirándole feo.

-Bueno, aparecieron de repente en la puerta cuando pasaba a buscarte y entonces pensé que quizás no se los habías contado- sonrió haciéndose el inocente-. Además, tampoco es una mentira- agregó mientras se acercaba hasta quedar muy cerca de la chica.

-Pero podrías tener un poco más de cautela, ni siquiera les había dado un indicio de que me gustaba alguien- seguía regañándolo.

-Sí, pero aun así creo que le agradé bastante a mi futuro suegro- dijo mirándola de reojo.

-Eres un…- gruñó la chica empuñando la mano para darle su merecido, pero pronto recordó algo sumamente importante al rememorar la noche anterior en que no le pudo asestar ni un solo golpe-. Es verdad- murmuró relajando su malhumor-, por poco y olvido que los golpes no funcionan contigo.

-Así me gusta. Buena chica- le dijo de pronto dándole unas suaves palmaditas en la cabeza.

-¡No me fastidies!- exclamó muy enojada la Otonashi y con la cara roja de la vergüenza al verse tratada casi como si fuera un perro que aprendió un nuevo truco-. ¿Y además por qué viniste a buscarme?. ¿No se suponía que nos veríamos en la escuela?- le regañó.

-Sí, pero luego lo pensé mejor y encontré que sería más divertido venir a buscarte para irnos juntos- le sonrió como si no tuviera ninguna culpa.

-¡¿Divertido?!. ¡¿Acaso te pareció divertido arruinarme la mañana?!- le cuestionó tan furiosa que cualquiera creería que iba a estallar de un momento a otro.

-Jajaja, ni están casados y ya se pelean como si lo estuvieran- rió tras de ellos el señor Otonashi que se había aparecido con una bolsa de plástico en sus manos y un bolso al hombro.

-¡Pa… Papá!- exclamó avergonzada la peliazul.

-Bueno, aquí está tu bolso para la escuela y el bentou que les prometí- decía entregándole ambas cosas a su hija.

-Gracias papá- decía la chica recibiendo la bolsa en una mano y colocándose el bolso.

-Por cierto, muchachito- habló entonces Junichi dirigiéndose a Kidou-. No quiero que tengas una mala impresión de mí, pero esta jovencita tiene que regresar a casa antes de las siete de la tarde.

-¿Y por qué tan temprano?- le cuestionó el de capa.

-Es que anoche llegó demasiado tarde y no avisó en donde se encontraba- dijo el señor un tanto molesto-. Te lo digo por si piensan salir después de la escuela para que la traigas temprano a casa.

-Por eso no se preocupe, señor Otonashi- sonrió el chico-. No dejaría por ningún motivo que su hija falte a su confianza- le prometió.

-Me agrada este muchacho, Haruna- le dijo a su hija y mirándole como si estuviera orgulloso de ella.

-Porque todavía no lo conoces bien- gruñó entre dientes la chica tan bajito que ninguno de los dos pudieron escucharla.

-Bueno, creo que ya es hora de que les deje partir. ¡Qué tengan un buen día!- les deseó Junichi a modo de despedida.

-Nos vemos, papá- se despidió Haruna.

-¡Qué tenga un buen día, Señor Otonashi!- se despidió a su vez Kidou para luego irse caminando junto a su novia.

Así la nueva pareja iba caminando por las calles de Inazuma rumbo a la preparatoria, sin embargo, un tenso silencio se había creado entre ambos. Haruna le miraba de vez en cuando de reojo para confirmar que seguía caminando a su lado y, para su mala suerte, así era. Yuuto, por su parte, iba muy tranquilo con ambas manos apoyadas tras su cabeza como si en verdad las cosas siguieran su rumbo normal. Siguieron de esa forma un par de calles más y fue entonces cuando la Otonashi ya no pudo más.

-¿Y tu limusina?- le soltó de pronto en un tono de no muy buenos amigos.

-Ah, le dije al chofer que quería ir caminando- dijo como si nada.

-Sí, claro: El jefe de la mafia quiso salir a estirar los pies- dijo sarcásticamente.

-¿Tiene algo de malo que me guste caminar de vez en cuando?- le cuestionó alzando una ceja.

-¿Es que no lo entiendes?- le volvió a cuestionar la chica deteniéndose enfrente de Kidou a lo que él también hizo lo mismo mirándole con curiosidad.

-¿Qué debo entender?- le preguntó parpadeando un poco de la sorpresa por las acciones de la chica.

-¡Qué si eres un mafioso no deberías andar exponiéndote de esa manera!- le regañó.

-Conque era eso- dijo mirando para otro lado como si no estuviera preocupado-. Descuida, sé lo que hago, además no es la primera vez que camino por mi cuenta.

-No te creo- tachó la Otonashi sin dejar de verle un tanto fastidiada-. Si eres un jefe de la mafia tan importante como me has dicho supongo que tienes a varios que están tras tu cabeza.

-Sí, no lo niego- dijo el de rastas como si estuviera orgulloso de aquel comentario-. Pero créeme, las mafias tenemos mejores cosas de las que encargarnos antes de ir tras nuestros enemigos y rivales.

-¿Cómo qué?- pidió saber la peliazul.

-No es de tu incumbencia- tachó para dejar el tema hasta ahí.

-No, tienes que decírmelo- volvió a insistir la chica-. Si voy a ser tu novia al menos debo estar enterada de lo que haces.

-Olvídalo- tachó firmemente.

-¿Por qué?- le reclamó.

-Es como te lo dije el otro día, a veces es mejor ser feliz viviendo en la ignorancia- dijo con seriedad.

-¿Qué?- preguntó con un deje de curiosidad.

-Créeme Haruna, tienes una vida que muchos envidiarían y si sigues insistiendo en conocer más de lo que te rodea te aseguro que saldrás perdiendo- volvió a tachar pasando por al lado de la chica y volviendo a retomar la caminata.

-¡Espera!- le exclamó para luego volver a su lado e ir a su paso-. ¿Me estás diciendo que me he convertido en la novia de un jefe de la mafia y no tengo ningún derecho de saber lo que haces?- le cuestionó un poco enojada.

-Exacto- le confirmó él sin cambiar su faceta seria.

-Pues no sé quién me crees, pero lo mínimo que debería haber entre nosotros si vamos a ser novios es tener aunque sea un poco de confianza en el otro- le dijo aun enfadada.

-Entonces confía en mí- le pidió mirándole directamente a los ojos con esas enormes gafas y al tiempo que detenía su caminar, Haruna también hizo lo mismo para escucharle-, confía en mis palabras, lo último que quiero es que sufras cualquier clase de daño. Si sabes más de lo que debes te meterás en un terreno muy peligroso- le decía en un tono tan serio que Haruna se estaba asustando-. Créeme cuando te digo que lo que viviste anoche no es lo único que te puede tocar. Así que mientras menos sepas y más alejada estés de todo eso, más segura vas a estar.

Pasaron unos segundos en que la Otonashi le observó con algo de duda, y es que cuando Kidou le recordó lo sucedido hace tan sólo unas horas atrás también pudo acordarse de la sensación de desprotección y el temor que le invadieron cuando fue perseguida. Casi podía sentir como volvía a recorrerle un escalofrío al acordarse de los fuertes sonidos de los disparos y cuando rememoró a los muertos caer en combate se asustó tanto que no pudo disimular para nada el miedo que le invadió. ¿Y si eso pudiera ocurrirle a alguien más?. ¿Cómo alguien de su familia?. ¿O a alguno de sus amigos?. Se llevó las manos a la boca rápidamente porque sentía que de no hacerlo un grito saldría de su garganta. Apenas el de gafas notó aquella reacción en ella, y como intuyendo lo que pasaba, la rodeó con sus brazos para reconfortarla en un abrazo.

-Tranquila- le susurró-. No te asustes- le seguía diciendo tratando de transferirle algo de su calma.

-¿Y cómo quieres que no me asuste?- pronunció Haruna desde su regazo-. Si algo como lo que viví anoche le pasara a mis padres o a algunos de mis amigos… no sé… no sé qué haría…- reveló sin poder evitar que un leve temblor se apoderara de su cuerpo.

-Haruna…- volvió a susurrarle al tiempo que dejaba su abrazo para poder tomarla de las mejillas y asir su rostro para que le mirara a la cara-. Todo va estar bien- le aseguró para luego agregar-. Yo te cuidaré, te lo prometo.

-No digas promesas que no vas a cumplir- le dijo y a continuación llevó sus propias manos a las de él para quitárselas.

-¿De qué hablas?. ¿Acaso no cumplí con conseguirle un trabajo a tu papá?. ¡No cualquiera te habría cumplido una promesa así!- y en cuanto le hizo recordar aquello se dio cuenta que Haruna le miró algo expectante-. Sé muy bien lo que hago y sé a la perfección lo que estoy prometiendo. No dudes de mi palabra.

-Tienes razón- susurró la chica tratando de no mirarle a los ojos al tiempo que se tomaba una de sus muñecas para apretarla un poco-. No cualquiera hubiera hecho lo que hiciste. Y ahora que lo mencionas… tampoco te lo agradecí correctamente- seguía susurrando.

Y sin verlo venir, Haruna sintió apenas un leve beso que Kidou le dejaba en la comisura de sus labios.

-Listo, ya estamos a mano- declaró sonriente.

Haruna estuvo así un par de segundos sin hacer nada debido al shock, pero pronto se recuperó y su cara se puso tan roja como cual tomate y poco después se sacaba su bolso para tratar de darle al chico aunque sabía que sería en vano.

-¡¿POR QUÉ HICISTE ESO?!- le exclamó enojada sin dejar de aventarle el bolso una y otra vez pero Yuuto lograba esquivarle todos los golpes.

-¡Oye, cálmate!. ¡Tú eras quién quería agradecérmelo!- decía totalmente divertido sin dejar de esquivar los bolsazos.

-¡PERO NO DE ESA FORMA!- le exclamó tratando de darle su merecido hasta que al fin no pudo más y pronto se cansó de seguir intentando algo inútil.

-Pero somos novios, ya no es raro que haga este tipo de cosas contigo- le recordó mirándole un tanto burlón-. Además, recuerdo que me habías dicho que no te negarías siempre y cuando cumpliera mi promesa, y ya la cumplí.

-¡Sé lo que dije, Kidou!. ¡Pero hacer este tipo de cosas al primer día de novios es demasiado repentino!- le tachó la chica volviendo a retomar el camino a la escuela.

-¿Otra vez con el apellido?. ¡Haruna!- volvió a alcanzarla hasta quedar a su lado haciéndole ver que aquella acción no le había gustado para nada-. ¿Por qué otra vez con el apellido?. Pensaba que ya me llamarías por el nombre- le declaró tratando de que no se le notara lo mucho que le afectaba.

-Aunque no quieras verlo así, soy tu novia sólo por cumplir. Así que no te aproveches porque todavía no me he enamorado de ti ni nada- le recordó haciéndole ver lo molesta que estaba.

-Ya decía yo que era extraño el que no mencionaras mi nombre hasta ahora- suspiró desganado el muchacho.

-Pues acostúmbrate porque no creo que deje de llamarte así por mucho tiempo- bufó la chica moviendo bruscamente la cabeza hacia un lado para dejar de verlo.

-Vamos, sólo dame una oportunidad- le pidió poniéndose en su camino-. Además, ahora que somos novios debemos salir en citas.

-¿Citas?- repitió la peliazul alzando una desconfiada ceja.

-Ahora que lo pienso mejor- empezó a decir cruzándose de brazos y apoyándose en una pared cercana-, un simple beso no basta para que esté del todo agradecido.

-¿Qué estás diciendo?- le cuestionó la chica tratando de colocarle atención sobretodo al repentino cambio de actitud que parecía haber tenido Kidou.

-¿Tienes idea de lo difícil que es conseguir un puesto de gerente?- cuestionó y Haruna no pudo evitar mirarle un tanto nerviosa como si entendiera lo que trataba de decirle-. Por lo general, una persona debe trabajar muy duro por muchos años, ascender lo suficiente y ganarse la confianza de los dueños para recién postular a un puesto en la gerencia. Incluso he sabido de personas que han trabajado más de treinta años en una misma empresa y jamás pudieron siquiera ser seleccionados para ocupar ese puesto. En cambio tu padre, un hombre que estaba desempleado, consiguió un trabajo así de importante de un día para otro. ¿No crees que eso sea un milagro?

Haruna tragó saliva nerviosa al escuchar aquello. ¿Acaso Kidou estaba pensando en lo que creía?

-¡No puedes hacer eso!- le exclamó siendo víctima de la preocupación-. No puedes quitarle ahora su trabajo cuando ni siquiera ha empezado a ir- se acercó entonces hasta él para poder mirarle a la cara y continuó-. Papá empezará a trabajar la próxima semana cuando acabe la Semana Dorada, y no has visto lo entusiasmado que está. ¡No puedes quitarle su nuevo trabajo justo ahora!. ¡No estarías cumpliendo tu promesa!- le reclamó y pronto sintió la punzante mirada de él a través de aquellas gafas clavándose en sus ojos.

-¿Y tú estás cumpliendo la tuya?- le recordó con tal seriedad que Haruna pronto sintió miedo olvidando por completo todo el malhumor que tenía-. El trato fue que serías mi novia si le conseguía trabajo a tu padre, pero ya que no te comportas como tal…- hizo una pequeña pausa para sonreír burlonamente antes de continuar- creo que no te importará que tu padre pierda el trabajo de sus sueños.

-¡No digas eso!- le pidió al tiempo que le miraba muy nerviosa para luego exhalar un suspiro de derrota al ver que él no cambiaba en absoluto su posición-. Sí, tienes razón. Cumpliste tu palabra y yo no. ¡Pero entiéndeme!. ¡No puedo empezar a llamarte por el nombre o a tener besos apenas al primer día de novios, me es demasiado repentino!- le pidió tratando de que entendiera la situación-. Yo… nunca había tenido antes un novio…- confesó haciendo ver que estaba algo apesadumbrada por todo lo que le ocurría y el de rastas no pudo evitar mirarle con algo de comprensión.

-¿Sólo son esas dos cosas?- habló de pronto y Haruna le puso atención nuevamente-. Está bien, entonces esas te las dejaré a ti para que las hagas a su debido tiempo. Ya no te presionaré en esos ámbitos pero al menos trata que no demore demasiado, mira que mi paciencia no es infinita- le dijo haciéndose el orgulloso al tiempo que se ajustaba su propio bolso y retomaba el camino a la preparatoria.

-Te lo agradezco- le dijo entonces Haruna a sus espaldas haciéndole detener un poco-. Gracias por entender- pronunció un poco más alegre y luego Kidou volvió a retomar la caminata haciéndose el de oídos sordos, pero Haruna, aun así, se rió un poco por lo bajo de aquella actitud tan infantil y volvió a retomar el camino a su lado-. Por cierto- empezó a decir para poner un tema de conversación-, hace rato te quería preguntar por esas gafotas que traes hoy. ¡Te quedan fatal!- opinó sonriendo divertida.

-Las otras las perdí ayer en el hotel- explicaba el chico-. Me di cuenta de eso cuando íbamos por la carretera y como me dio lata ir a buscarlas pues compré estas en la primera tienda que vi abierta apenas salí de mi casa- dijo como si le diera poca importancia al tema.

-Si ya con las primeras te veías extraño, ahora parece como si tuvieras unos ojotes de mosca. ¡Jajajajajaja!- rió divertida.

-Gracias por decirme que me veo ridículo- dijo el chico mirando los autos pasar por la calle sin dejar de mantener ese aire de que le daba poca importancia al tema.

-Lo siento, no quería ofenderte- se apresuró a disculparse-. Por cierto, ¿te tapas los ojos por eso de la anticipación, o es por algo más?- se aventuró a preguntar y ya que observó que Yuuto le miraba un tanto extrañado decidió agregar-. Es que es un tanto extraño ver a alguien que no se quita las gafas en todo el día y para nada. Ayer por ejemplo, esos goggles tan raros que tenías, no te los quitaste en ningún momento e incluso hoy cuando fuiste a buscarme llevabas esas gafas puestas. Así que eso me hace pensar que tal vez no quieres que te vean los ojos. ¿Es eso?- concluyó la chica.

-Pues sí, le acertaste- le confirmó él a su lado.

-¿Es por eso de la anticipación que me dijiste?- inquirió.

-Por una parte, lo es- volvió a confirmarle.

-¿Sólo por una parte?. ¿Es que hay más?- preguntó curiosa.

-¡A veces me sorprende tu inocencia!- exhaló el chico un poco desganado.

-¿Ya te estás burlando de mí?- se molestó la peliazul.

-Sólo piensa esto Haruna: ¿A cada cuánto ves a personas con los ojos de una coloración como los míos?- le cuestionó.

-Pues… creo que nunca- tuvo que admitir aunque tenía la ligera impresión de que quizás se estaba equivocando.

-Así es: Nunca- le repitió el de gafas-. Los ojos rojos son un rasgo que sólo pertenece a los de mi familia y quienes los poseen son los que han nacido con el don de Anticipar.

-¿Alguien más los tiene así?- le preguntó viéndole con atención.

-Los tuvo mi abuela- empezó a decir-. También los tuvo un tío y también mi padre. Y claro, también varios de mis antepasados.

-¿Por qué hablas en pasado?. ¿Acaso ellos…?- y al observar como Kidou bajaba la cabeza confirmó sus temores-. Entiendo. Lo lamento por ellos.

-Descuida- le pidió el chico más para que olvidara el tema pero tal parecía que esa no era la idea de Haruna.

-¿Pero queda alguien más de tu familia con vida, cierto?- volvió a cuestionarle.

-Nadie- respondió secamente-. Actualmente soy el único que queda de mi familia, y también el único que queda con el don de los ojos rojos.

-Entonces… ¿Eres huérfano?- preguntó preocupada.

-Cuando lo dices así suena algo mal, ¿no crees?- le hizo notar.

-Es que no encuentro otra forma de decir que te has quedado solo en el mundo- declaró ahora dejando ver lo preocupada que estaba.

-No estoy solo, tengo a varios que me acompañan: Un grupo de hombres y mujeres muy confiables- decía como si estuviera orgulloso de aquello y cuando notó que Haruna le miraba raro por aquel comentario no pudo evitar soltar una sutil risita-. Bueno, son mis subordinados, pero al igual, como confío en ellos, ellos también confían en mí. Así que de alguna forma son como mi familia.

-Sí, aunque de una forma bastante extraña- resaltó la Otonashi sin dejar de verle feo.

-Las mafias italianas se consideran a sí mismos una gran familia. ¿Por qué no hacerlo las japonesas?. Creo que es un buen ejemplo a seguir- destacó el chico sonriendo divertido.

-Pues vaya buen ejemplo en el que pensaste- le reclamó con una gota bajándole por detrás de la cabeza.

-Por cierto, antes que me cambiaras el tema- empezó a decir el de capa-, hace un rato te estaba proponiendo de buena gana que deberíamos salir en citas. Así que me gustaría saber qué respondes a eso- y Haruna, al acordarse del tema, volvió a enrojecer como tomate por segunda vez en el día.

-Es que bueno…- empezó a decir sin poder evitar ponerse a jugar con sus dedos-… una cita es, bueno… tú sabes…

-¡Vamos, seguro que no soy el primer chico con el que sales!- le dijo un tanto burlón.

-Pues no… pero…- seguía balbuceando tratando de mantenerle la mirada pero rápidamente tenía las ganas de mirar hacia otra parte-. Quiero decir… nunca antes había salido con mi novio…- y al darse cuenta de lo que dijo enrojeció aún más y se apresuró a decir-. ¡Con eso no quiero decir que ya te vea como mi novio!- le exclamó viéndole muy molesta.

-Yo no he dicho nada, pero lo que dijiste deja mucho para la imaginación- declaró divertido haciéndose el inocente.

-¡KIDOU!- le reclamó la chica ahora sí que muy molesta.

-Está bien, te la haré más fácil- empezó a decir posándole las manos sobre los hombros para que se tranquilizara-. ¿Cuánto tiempo te dura el castigo de volver temprano a tu casa?

-Hasta el Viernes- le confirmó para luego agregar-, el Sábado me lo han perdonado sólo porque tengo un concierto en la noche.

-¿Un concierto?- inquirió el de rastas llevándose una mano debajo del mentón como si estuviera reflexionando-. Es verdad, por poco y olvido que estás en una banda.

-¿Eh?. ¿Acaso conoces nuestra banda?. ¡Pero si todavía ni te contaba nada!- exclamó la chica un tanto desconcertada sin darse cuenta que Yuuto se estaba colocando algo nervioso en esos momentos.

-Bueno, es que… algunas de las chicas esas que me seguían ayer hablaban de eso- se apresuró a decir al tiempo que un par de nerviosas gotitas iban cayendo detrás de su cabeza.

-¿De verdad?- preguntó sorprendida-. ¡Qué grandioso!. ¡Tal parece que la extraña publicidad de Sakuma sí que ha funcionado!- declaró con alegría.

-¿Publicidad?- repitió sin entender y Haruna colocó una nerviosa faceta, se suponía que no todo el mundo debía conocer el secreto de aquella propaganda.

-Nada importante, en serio- dijo rápidamente haciendo gestos con las manos para bajarle importancia-. Pero no sabes lo feliz que me hace que vayamos adquiriendo un poco de popularidad. Akio dice que ese es el secreto para llegar a la cima.

-Bueno, pero volviendo al tema de la cita, el concierto lo tienes en la noche del Sábado. ¿Correcto?- volvió a preguntarle.

-Sí, a las ocho de la noche- le confirmó la chica.

-Entonces no te importará que salgamos el resto del día si te dejo en tu concierto a esa hora- dijo con toda normalidad pero Haruna pronto supo que esto no terminaría bien.

-Es que, verás… el día que vamos a presentar siempre nos juntamos en casa de Akio para practicar hasta una hora antes de irnos a tocar, así que…- e intentando que la vergüenza no se le notara, aunque fue en balde, decidió preguntar-. ¿Te parece que sea mejor el Domingo?

-Lo lamento, pero todos mis Domingos están ocupados por el resto de mi vida- tachó el chico.

-¿Todos los Domingos?. ¿Y por qué tienes ocupados todos los días Domingos?- le exigió saber.

-No es de tu incumbencia- volvió a tachar ajustándose su bolso al hombro.

-Bueno, si no es el Domingo, ¿te parece que sea la próxima semana?- sugirió la chica tratando que no se viera su molestia ante la negación del otro-. Será la Semana Dorada después de todo, habrán muchos festivales y…

-Lo siento, pero tengo mucho trabajo en la Semana Dorada- tachó una vez más-. No sabes la cantidad de turismo que se genera durante ese tiempo; es una de las mejores épocas para recibir mercancía y tomar nuevos adeptos que necesiten de nuestra protección sin que la policía nos ponga mucha atención.

-Eso no era necesario que lo supiera. ¿Sabías?- le dijo la peliazul con vergüenza ajena.

-Es que si no te lo digo seguro me sigues insistiendo- le hizo notar y la Otonashi no pudo evitar reír avergonzada por lo obvio-. Así que, saldremos el Sábado y luego te iré a dejar a tu concierto. ¿De acuerdo?

-¿En serio no puede ser otro día?- le pidió.

-Haruna, soy el cabeza de una mafia. Es obvio que me la pase ocupado- le hizo notar-. Piensa que debo tratar de llevar mi vida de estudiante y mi verdadera vida casi al mismo tiempo. Y créeme que no es fácil.

-Entiendo- suspiró resignada-. Quizás si hablo con Akio y practique mi parte apenas llegue a casa, puede que no se enoje tanto- reflexionó con algo de duda-. Pero para hacer eso no puedes molestarme en toda la semana para que podamos salir el Sábado. ¿Está bien?

-Como quieras, además puedo esperar por una salida entre los dos- le sonrió.

-No sé cómo se van a tomar esto los chicos, y con la seriedad que se toma Akio la banda es seguro que querrá matarme- suspiró desganada.

-Tranquila- le sonrió al tiempo que le tomaba de la mano y Haruna no pudo evitar ruborizarse un poco-. Ahora que soy tu novio supongo que tengo derecho a preocuparme por ti.

-¿Qué quieres decir?- le cuestionó sin bajar su rubor al sentir la mano del chico sobre la suya y tomada con bastante firmeza.

-Es seguro que te toma mucho tiempo ir y venir a pie desde la casa de tu amigo hasta tu hogar, así que si quieres puedo pasarte a buscar para que puedas tener más tiempo para practicar- le sugirió.

-¡Pero que no sea en tu limusina!. ¡Me moriré de la vergüenza!- le pidió tímidamente-. ¿No tienes, digamos, un vehículo más cotidiano?

-Tengo un modelo Civic que me regalaron por mi cumpleaños para que lo conduzca apenas saque mi licencia.

-Pues entonces ven a buscarme en él- sugirió Haruna.

-¡Pero todavía no tengo licencia!- le recordó.

-¿Y un jefe de la mafia necesita licencia?- le cuestionó un tanto dudosa.

-Pues sí, ya tenemos suficientes líos con la policía como para seguir dándole más razones de investigarnos a fondo- le regañó.

-Pues dales un soborno para que se olviden si te pillan, eso hacen las mafias. ¿No?- sugirió.

-Creo que estás viendo muchas películas y series de televisión que te dan un enfoque bastante exagerado de lo que suele hacer una mafia- le dijo mirándole raro y tratando de no largarse a reír.

-¡No me regañes!. ¡Yo no crecí en una organización criminal!- se quejó la chica-. ¿Y si lo conduce tu chofer?

-¡No voy a dejar que cualquier persona conduzca mi auto!- reclamó el muchacho.

-¡Pero por favor, que no sea en limusina!. Por último que sea en taxi, además me lo debes- le tachó.

-Es cierto, casi olvido que me llevaste en taxi la semana pasada- rememoró el de gafas-. Está bien, tú ganas, te iré a buscar en taxi pero sólo por hoy- le avisó.

-Gracias por entender, Kidou- le agradeció la muchacha y él sonrió a la par de ella.

Caminaron entonces un par de segundos más tomados de la mano cuando.

-¡AHÍ ESTÁ KIDOU!. ¡KYAAAAAAAAAAA!- gritaron entusiasmadas una multitud de voces femeninas y fue entonces cuando Haruna volvió a la realidad dándose cuenta que vestían el mismo uniforme que ella, así como también habían llegado a una estructura que de inmediato se le hizo conocida.

-¿Eh?. ¿Ya llegamos a la preparatoria?. ¡Vaya, ni me había dado cuenta con toda la conversación!- se sorprendió al notar que ya estaba entrando por la puerta principal del establecimiento.

-Ni yo- reconoció el de capa a su vez.

-¿Pero qué…?- habló de pronto una de las chicas que habían gritado emocionadas y pronto las otras chicas que estaban con ella comenzaron a murmurarse cosas.

-¿Ese no es tu club de admiradoras?- le cuestionó entonces Haruna al chico recién percatándose de lo obvio.

-Sí, creo que son ellas- le secundó Kidou.

-¿Por qué se comportarán así?- preguntó curiosa cuando de pronto sintió que algo apretaba un poco su mano y fue entonces cuando se dio cuenta que todavía no había soltado la mano del chico-. ¡AAAAAAAAAAAAAH!- gritó soltándose de inmediato y alejándose un poco de él-. ¡No es lo que piensan!. ¡No es lo que piensan!- dijo rápidamente.

-¡Uf, menos mal!- suspiró aliviada una chica rubia de primero.

-Claro, ¿cómo podríamos dudar de Kidou?- secundó una pelirroja de tercero.

-Además le formamos un grupo de chicas bastante selectas, es imposible que escoja a otra fuera de nuestro club- declaró una con mechones calipso en su oscuro cabello.

-¿Disculpa?- cuestionó entonces una enfadada Haruna debido al pesado comentario.

-Lo siento, no quería ofenderte- se apresuró a decir la del cabello calipso-. Además tú eres la pianista de una banda con dos chicos muy lindos.

-¿Cómo?- cuestionó la Otonashi parpadeando un poco sin entender a qué se refería.

-Tienes para ti sola a Fudou y a Sakuma todos los días- dijo con algo de tristeza una chica morena que se ocultaba al fondo del grupo.

-¡Al menos déjanos a Kidou!- le pidió una pelirosada.

-¡Sí, no te acapares a todos los chicos lindos!- le pidió también una chica de segundo.

-Bueno, si van a estar así, se los dejo- declaró con una sonrisa la peliazulada.

-¿Pero no íbamos a comer el bentou que nos preparó tu papá?- le recordó viéndose un poco pillado por lo que ocurría.

-Comételo tú, yo ya desayuné- le dijo con una nerviosa sonrisa apenas pudiendo ocultar la vergüenza ajena mientras le dejaba la bolsa con el bentou en sus manos

-Pero, Haruna…

-Además- interrumpió al de rastas-, necesito tiempo para explicarles la situación de mi castigo a Akio y al resto de la banda, así que no creo que pueda quedarme a comer contigo. Si quieres comemos juntos en el almuerzo. Perdóname- le pidió juntando ambas manos por sobre su cabeza como si estuviera rezando para reforzar su petición de perdón, luego dio la media vuelta y salió corriendo de ahí.

-Pero…- apenas dijo Kidou quedándose con las palabras en la boca al tiempo que era rodeado por sus escandalosas admiradoras que apenas y le dejaban avanzar al tiempo que le acosaban con preguntas respecto a Haruna que definitivamente no quería responderles.

Mientras tanto, no muy lejos de ahí, en el campo de fútbol soccer estaba un chico albino que había visto todo, se trataba de Shirou Fubuki, un buen amigo y compañero de clases de Haruna que asistía a un entrenamiento matutino del club y que se había perdido en el tiempo y el espacio por un momento en cuanto vio a la chica ingresar a la preparatoria tomada de la mano de Kidou.

-¡Fubuki, va para ti!- le exclamó la voz de un compañero, pero en cuanto el aludido volteó…

¡PLAAAAAAAAAF!

Un fuerte pelotazo fue a parar a su cara dejándolo en el suelo y con los ojos girando de la impresión como si fueran remolinos.

-¡FUBUKI!- exclamaron varios de sus compañeros y pronto once chicos más que pertenecían a todos los cursos se acercaron a ver su condición.

-¡Tienes que mejorar tu puntería, Someoka!- dijo de pronto un chico de primero quien era el más bajito del equipo a un compañero de tercero pelirosado y definitivamente el más alto de todos allí.

-¡Yo lo tiré bien Tamano, él andaba de distraído mirando para otro lado!. ¡Todos son mis testigos!- reclamó Someoka con una cara que daba miedo al tiempo que apuntaba con un dedo a sus compañeros por si alguien pensaba culparlo.

-¡Fubuki, reacciona!- le pidió un compañero de claro cabello castaño pasándole la mano una y otra vez por la cara del caído sin resultado.

-¡Eso no va a funcionar, Tachimukai!- regañó el pelirosado a su compañero.

-¡DESPIERTA FUBUKI!. ¿ESTÁS BIEN?- decía el que parecía ser el portero que se caracterizaba por llevar una anaranjada banda en su frente y quien ahora zarandeaba frenéticamente a Shirou tratando de obtener pruebas de vida de su compañero.

-¡CAPITÁN!- le reclamó el resto del equipo al ver la brusca forma que se le había ocurrido de hacer reaccionar a Fubuki.

-¡Por Dios!. ¡Ustedes son increíbles!- les reclamó una voz femenina acercándose y pronto todos fijaron la vista en una chica de corto cabello castaño que se acercaba haciéndose paso entre todos, su nombre era Tsukushi Ootani y era la gerente del equipo-. ¿Cómo es posible tener once chicos en el campo y ninguno de ellos pueda suministrarle correctamente los primeros auxilios a un compañero?. ¡Y eso va sobretodo para ti, Endou!- le regañó la chica al portero al tiempo que sacaba cuidadosamente a Fubuki de entre sus manos y lo volvía a depositar en el suelo con suavidad.

-¿Qué estás diciendo, Ootani?- le reclamó el tal Endou mirando feo a la chica.

-¡Eres el capitán de este equipo y no muestras el mejor ejemplo que digamos!- le regañó al tiempo que colocaba un par de dedos en el cuello del albino al tiempo que veía su reloj de pulsera-. Su pulso no ha bajado- dijo seriamente mientras los del equipo se acercaban a ver qué hacía a lo cual Ootani puso mala cara y se volteó a mirarles enfadada-. ¡Dejen de acercarse tanto!. ¡Cuando una persona se desmaya lo que más necesita es oxígeno y estando todos tan cerca no le dejarán respirar!- les regañó.

-¡Pero que antipática!- se enojó Endou-. Si Aki estuviera aquí…

-¡Pero no está!- le interrumpió la castaña-. Así que mientras esté ausente yo estoy a cargo.

-Ay… mi cabeza…- empezaba a pronunciar Shirou en el suelo.

-¡Fubuki!- exclamaron todos entonces sin pensar.

-¿Estás bien?- preguntaba Endou.

-¿El tiro de Someoka te hizo mucho daño?- preguntó Tamano.

-¡Qué no fue mi culpa!- exclamó un enfadado Someoka.

-¡Ya dejen de acercarse!. ¿Qué les acabo de decir de las personas cuando se desmayan?- les reclamó Tsukushi tratando de alejarlos.

-Estoy bien, Ootani- decía Shirou con amabilidad empezando a incorporarse.

-Con cuidado, que si te levantas muy rápido te puedes marear- dijo un preocupado Tachimukai.

-Estoy bien, de verdad- decía el albino colocándose en pie y sacudiéndose un poco el uniforme de soccer.

-Pero de todas formas es mejor que tomes un descanso- sugirió la gerente.

-De acuerdo- aceptó el albino para luego seguir a Tsukushi hasta la banca.

-¡Y todos los demás al campo!- empezó a exclamar Endou al equipo-. ¡Para algunos este será el último año que tendremos para entrar al interescolar!. ¡Así que adelante!

-Sí- respondieron al unísono los demás al tiempo que todos volvían a tomar sus posiciones, mientras Shirou y Tsukushi ya habían llegado a la banca en la cual el chico se sentó.

-Toma- dijo la chica ofreciéndole una bolsa con hielo-. Te ayudará a bajar la hinchazón.

-Gracias- dijo el chico tomando la bolsa y colocándosela donde le dolía.

-Someoka tiene razón, estabas distraído- empezó a decir Tsukushi sentándose a su lado y Fubuki le tomó atención-. No te distraigas así de nuevo- le regañó-, mira que con sólo doce jugadores en el equipo es bastante serio que tengamos a alguien que no pueda jugar. Si eso pasa y se llega a lastimar un jugador cuando estemos en un partido importante no tendremos a nadie para hacer cambios.

-Lo siento- se disculpó el chico.

-No te disculpes, sólo no vuelvas a distraerte- le sugirió la chica devolviéndole una sonrisa de buenos amigos.

En eso, ambos se fijaron en el partido de entrenamiento que mantenía el equipo. Como eran doce se habían dividido en exactamente seis por lado y cada uno con su propio portero. Endou estaba en uno de los arcos y Tachimukai en el otro, pero como éste último aun no recibía su uniforme de portero suplente por haber ingresado al club apenas ese año sólo jugaba con el uniforme de jugador y los guantes. No obstante, el equipo de entrenamiento de Endou contaba con un jugador menos ahora que Shirou se había ido a la banca y tanto Ootani como él notaban de inmediato como hacía falta su presencia en el campo.

-Están atravesando con mucha facilidad la línea de defensa- hizo notar la chica-. Aunque Tamano logra buenos resultados a pesar de su tamaño no es suficiente si no le haces compañía Fubuki.

-Es verdad- le apoyaba el albino a su lado y cuando la portería de Endou recibió un gol y luego éste se quejaba de que nadie defendía, Shirou pareció recordar algo importante-. A todo esto, ¿sabes por qué Kino faltó el día de hoy?

-Tenía una reunión- explicó Tsukushi.

-¿Una reunión?- repitió Shirou un tanto sorprendido-. ¿Era una reunión de clases?

-Claro que no, era una reunión con su nueva banda- comentaba la castaña con una sutil sonrisa-. Ayer me contó que le fue muy bien con la audición que le propusiste. Y hoy será su primer día de práctica.

-¿En serio?- se sorprendió un poco el chico.

-Y eso no es todo, tendrá un concierto este Sábado en el Green River. ¿No es genial?- comentaba la chica viéndose emocionada-. Aunque claro, es noche de novatos pero tendrá la oportunidad de demostrar lo que tiene.

-Vaya, no esperaba que le fuera así de bien tan rápido- comentó el chico con una sonrisa-. Entonces, ¿eso significa que no volverá a la gerencia en un tiempo?- y al decir aquello Tsukushi no pudo evitar sentirse pillada.

-Esto, la verdad…- podía sentir como la tranquila mirada de Fubuki se clavaba en ella poniéndola nerviosa, y después de pensarlo mejor decidió serle sincera- bueno, al fin y al cabo todos acabarán por saberlo- suspiró para calmarse.

-¿Qué cosa?- preguntó el chico.

-Es que Aki quería… dejar la gerencia desde hace un tiempo- confesó la chica con un deje de tristeza-. Y creo que ya no volverá.

-¿Es eso verdad?- preguntó Shirou ahora con preocupación-. ¿Pero por qué?. Quiero decir, cuando le propuse lo de la banda no era con la intención de que se fuera por siempre…

-Te equivocas Fubuki- le interrumpió la castaña-. En realidad, Aki quería salirse desde hace mucho por unos problemas personales- y diciendo aquello volvió a fijar su vista en el entrenamiento para ver cómo iban pero más precisamente su mirada fue a parar en Endou que seguía tratando de atajar tiros en la portería.

-Me pregunto, que clases de problemas personales serían- comentó el albino a su lado.

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Mientras tanto, en el salón de música.

-¡¿DÓNDE RAYOS TE HABÍAS METIDO?!- gritó como loco un Fudou con unas enormes ojeras.

-Akio, cálmate- le pedía Haruna con vergüenza ajena, no entendía por qué su amigo estaba así de enojado si todavía faltaban quince minutos para que empezaran las clases-. ¿Alguien sabe por qué está así de exaltado?- preguntó la peliazul a sus compañeros de banda.

-Algo le entendí que anoche le llamaste desde un hotel pidiéndole ayuda para un taxi, luego para un tren y que luego le cortaste- explicaba Sakuma con una gotita de vergüenza ajena bajándole tras la cabeza mientras apretaba las cuerdas de su guitarra eléctrica, él estaba sentado en el suelo junto a la batería.

-Ah, era eso- susurró para sí la Otonashi con algo de vergüenza.

-Yo también me quedé preocupada- comentó Aki quien se hallaba sentada en la batería y con los brazos apoyados en uno de los tambores menores-. Fudou se veía realmente mal apenas lo vi llegar y cuando me comentó que tal vez no habías vuelto a tu casa llegamos a pensar que quizás no vendrías.

-Pero estoy bien, sólo fue un pequeño lío en el que me metí- trataba de decir la Otonashi sin que se le notaran los nervios.

-¡¿PEQUEÑO LÍO?!. ¡POR TU CULPA NO PUDE PEGAR UN OJO EN TODA LA NOCHE!. ¡¿TIENES ALGUNA IDEA DE LO PREOCUPADO QUE ME TUVISTE?!- volvía a exclamar el del mohicano completamente enfadado.

-¿Y por qué deberías preocuparte?. Estoy bien, ya sabes que puedo cuidarme sola- le sonrió la chica para tranquilizarle y fue entonces cuando el ojiverde le colocó una hoja de papel frente a su cara-. ¿Y eso?

-Es un correo electrónico que imprimí esta mañana- explicaba el del mohicano-. Como me cortaste sin ninguna razón busqué por internet el teléfono desde el cual me llamaste y como no me salía en ninguna parte porque era un número privado le envié un correo electrónico a la compañía de teléfonos para que me dijera de dónde me habían llamado y hoy por la mañana me respondieron que el número provenía de la prefectura de Osaka- acabó de decir dirigiéndole a la chica una maligna mirada-. Así que, mi muy querida amiga… ¡¿ME PUEDES EXPLICAR QUÉ HACÍAS TAN LEJOS DE TU CASA A MEDIANOCHE?!- le exclamó enojadísimo.

-Es algo largo de explicar- decía Haruna colocando una nerviosa faceta y con una gotita cayéndola tras la cabeza.

-¿Es largo?. ¿O simplemente no quieres contarme nada de nuevo?- le preguntó el chico viéndole feo.

-¡No es el momento para contarlo Akio!- exclamó la peliazul tratando de sonar segura de sus palabras-. Yo… la verdad, es que… es demasiado personal, pero… ya te lo contaré, te lo prometo- le aseguró Haruna a pesar de oírse bastante nerviosa.

-¡No sé qué pasa contigo!- se quejó el del mohicano dando vueltas por el salón-. Has estado muy rara desde ayer, y por coincidencia es justo cuando llega el Señor Simpatía.

-Oye Sakuma, ¿quién es el Señor Simpatía?- le preguntó Aki a su compañero por lo bajo.

-Así es como le gusta llamar al rarito de Kidou- le respondió también por lo bajo el peliplateado con algo de vergüenza ajena.

-¿Ese es el chico transferido que llegó ayer, no?- volvió a preguntarle en voz baja.

-Sí, así es- le volvía a responder el del parche del mismo modo.

-¡¿Qué están mascullando ustedes?!- les regañó Fudou en cuanto los vio secretearse.

-Nada, nada- decía una avergonzada Kino.

-Todo está bien compañero, no te pongas paranoico- le pedía a su vez un avergonzado Sakuma.

-Muy bien, Haruna- volvía a decir Akio dirigiéndose a la Otonashi-, voy a dejarte pasar por última vez el que no me cuentes nada, pero a la próxima tendremos una charla muy seria tú y yo. ¿Entendido?- dijo con absoluta seriedad.

-¿No podrías dejarlo pasar una última vez?- preguntó una nerviosa Haruna con varias gotitas cayendo por detrás de su cabeza.

-¿Y ahora qué?- preguntó Fudou un tanto molesto.

-Es que… verás…- y después de tres segundos de pausa-… estoy castigada- declaró muy nerviosa y con mucha vergüenza.

Y unos segundos después.

-¡¿QUÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉ?!- vociferó Akio completamente enojado y unas aves que descansaban por el exterior de las ventanas del salón de música volaron despavoridas por el grito-. ¡¿Cómo que castigada?!. ¡¿Es esto una broma?!

-¡Akio, cálmate!. ¡Ni siquiera te he dicho de qué va el castigo!- le regañó la peliazul.

-¡Haruna, te conozco desde que tengo siete años y siempre tus castigos consisten en estar a cierta hora en tu casa!- exclamó con un tic en el ojo que lo hacía verse muy tétrico.

-Bueno, pero esta vez me dejaron estar fuera hasta las siete de la tarde- trataba de excusarse la chica.

-De todas formas, y aunque mi casa quede prácticamente al lado de la escuela, no nos da tiempo suficiente para que practiques- seguía regañándole el del mohicano.

-¡Pero practicaré muy duro en mi casa!- le aseguró la chica.

-¿Y cómo lo harás si tu órgano está en mi garaje desde las vacaciones de primavera?. ¡Y también sabes que el auto de mi mamá está en reparaciones!- le recordó el chico sin bajar su temple.

-Hoy me vienen a buscar, así que no te preocupes- le aseguró la chica-. Me llevaré mi órgano y llegará a salvo a mi casa.

-Sí, y estará en tu casa, ¿pero después cómo piensas traerlo de nuevo a la mía?- le cuestionó el chico levantando una desconfiada ceja.

-Pediré que me vayan a dejar con el órgano de nuevo, no habrá problema, te lo juro Akio- seguía prometiéndole la peliazul.

-¿Y cómo si se supone que no se puede usar el auto en tu familia por los problemas económicos?- le siguió cuestionando.

-Pero ya no habrá más problemas- seguía insistiendo la Otonashi-, mi papá ya consiguió un trabajo así que ahora algunas cosas cambiarán…

-¿Ya consiguió trabajo?- preguntó entonces Akio cambiando su faceta de enojado a una de asombro-. ¡Pero eso es una noticia fantástica!- le celebró.

-¿Al fin lo han contratado?. ¡Qué bien!- le felicitó también Sakuma parándose del suelo y corriendo a abrazar a su compañera.

-Vaya, no entiendo muy bien lo que pasa pero creo que es un buen momento- opinó Aki sonriendo desde la batería.

-¡Y vaya que lo es, Kino!. ¡Ni te imaginas cuánto!- le dijo un feliz Fudou-. ¡Pero eso no te libra del todo que aún me enfade contigo!- seguía regañándole a su amiga que se estaba despegando del abrazo del peliplata.

-Te dije que practicaré duro, ya lo verás. Estaré completamente preparada para el Sábado por la noche- le aseguró Haruna haciendo un gesto con ambas manos empuñadas muy cerca de su cara para darle énfasis a sus palabras.

-Está bien, cuento contigo- dijo el del mohicano ya un poco más calmado-. Pero tienes que venir a practicar todos los días- le advirtió.

-Con respecto a eso…- empezó a decir la Otonashi mostrándose algo nerviosa y Fudou ya empezaba a temer lo peor.

-Por favor, dime que no faltarás a la práctica del Sábado- le pidió ya temiendo lo que iba a decirle.

-De eso mismo quería comentarte- le dijo la peliazul con una nerviosa y vergonzosa faceta.

Y dos segundos más tarde…

-¡¿QUÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉ?!- vociferó Akio una vez más y las aves que antes huyeron y que hasta hace poco habían regresado al exterior de las ventanas para reposar de nuevo otra vez salieron volando despavoridas.

-0-0-0-

Mientras tanto, en otro lugar de la ciudad de Inazuma, más precisamente en el Colegio Raimon, el único establecimiento educativo con sistema escalera de toda la ciudad, empezaban con su primera clase del día. El área que ocupaba aquel establecimiento era sin duda enorme: Con cuatro grandes edificios de tres pisos repartidos cada uno en un punto cardinal donde dos se dividían los 6 primeros cursos de primaria, otro albergaba los tres cursos de secundaria y el último albergaba los tres últimos cursos correspondientes a la preparatoria; asimismo cada uno de esos edificios contenían su propia subdirección puesto que la directiva se ubicaba en el primer piso del Edificio Norte (el cual era el correspondiente a la Preparatoria), del mismo modo también cada edificio contaba con su propia biblioteca, salón de maestros y área de enfermería.

La historia en este lugar se inicia en uno de los salones correspondientes a los que cursaban segundo de preparatoria en el edificio norte. Más precisamente en el salón 2-A el cual contenía un grupo de clases conformado por sólo 30 estudiantes de los dos géneros que en ese momento se encontraban atendiendo a la lista.

-Arisawa Hanako- llamó el profesor, un sencillo hombre cuarentón que usaba anteojos de cristal ovalado y de medio marco.

-¡Sí!- exclamó rápidamente una chica de largo y liso cabello negro parándose de su asiento, para luego hacer una pequeña reverencia y sentarse nuevamente.

-Ameno Yuji- llamó esta vez y un alto muchacho de cabello castaño rojizo repitió la misma rutina que su anterior compañera.

El profesor entonces pasó asistencia a dos estudiantes antes de detenerse en el siguiente nombre.

-Furigan Ichigo- llamó y una estudiante que se sentaba al fondo del salón se paró de su asiento, era una chica de estatura relativamente alta, aunque en realidad era la segunda más alta entre las mujeres. Usaba su largo cabello azul calipso atado en una elegante coleta y un mechón alcanzaba a cubrirle su ojo izquierdo.

-¡Sí!- exclamó la muchacha parándose de su asiento para luego seguir el protocolo de la reverencia a su profesor y sentarse.

Así, el profesor siguió pasando la lista y aproximadamente unos once nombres después anunció el nombre de otra estudiante.

-Ono Fuyuka- llamó y una estudiante de largo cabello morado que se sentaba al lado de Ichigo se levantó de su asiento.

-Sí…- dijo apenas con una mirada triste como quién está a punto de llorar.

-Vamos Ono, arriba ese ánimo que apenas vamos en la tercera semana del año. Ya me pregunto qué cara tendrás cuando estemos a fin de curso- bromeó el profesor y de un momento a otro vio como la cara de la chica cambiaba a una tan sonriente y feliz que le sorprendió debido al repentino cambio de actitud.

-Le sugiero que mejor siga pasando la lista, Profesor Kikuchi- le propuso Fuyuka con una alegre y radiante sonrisa al tiempo que tomaba asiento.

-¡Vaya niña!. Definitivamente tus cambios de humor no dejan de sorprenderme- suspiró el profesor y pronto volvió a su tarea de pasar lista.

A su vez, Ono suspiró en su asiento y pronto volvió a recobrar la misma cara depresiva que tenía hasta hace unos segundos.

-Qué profesor más patético- se quejó tristemente la pelimorada al tiempo que se dejaba caer sobre sus brazos que se hallaban cruzados y apoyados encima de su pupitre.

-Tómalo con calma Fuyuka- le pidió su compañera Ichigo llamándola por lo bajo-, además se supone que aquí nadie más sabe tu problema.

-Aparte de ti- expresó esta vez la muchacha en un tono muy serio y prácticamente torciendo un poco los labios a lo que Furigan sonrió en respuesta de aquella reacción.

-Y pensar que en tan sólo unos días será la Semana Dorada- expresó la peliazulada sonriendo ante lo que se venía.

-Habla por ti, yo no estaré libre para nada- expresó la chica oyéndose bastante enojada.

-Adivino: ¿El Clan te pidió tus servicios?- expresó la de la coleta un tanto avergonzada por la situación de su amiga.

-¡Cómo si no pudieran encontrar a nadie más!- siguió tachando molesta-. Me mandaron a cuidar a una novata que sobrevivió un encuentro. ¡Es como si ya no supieran cómo arruinarme más la vida!

-Vamos, no estés triste, al menos parece un trabajo fácil- trató de animarle Ichigo pero al notar que Fuyuka hasta inflaba las mejillas en señal de desagrado suspiró un tanto resignada antes de sugerirle algo-. Bueno y… ¿Cuándo te toca hacer guardia?- partió preguntándole.

-Desde el Lunes de la próxima semana hasta el Jueves que será el Día de los Niños- expresó volviendo a su anterior aire de tristeza y mirando a Furigan.

-¿Eso quiere decir que el fin de semana estás libre?- volvió a preguntarle y sonrió tras recibir un asentimiento de cabeza de la triste chica-. ¿Entonces qué te parece si salimos?

-¿Lo dices en serio?- preguntó ahora muy seria y aunque pareciera extraño se llevó una mano a la boca como tratando de aparentar sorpresa-. ¿Y puede ser a dónde yo quiera?- preguntó parcamente.

-Claro, a donde quieras Fuyuka- le aseguró la peliazul.

-En ese caso…- empezó a decir todavía con esa actitud neutra al tiempo que sacaba un panfleto que guardaba debajo de su pupitre el cual se lo mostró a su compañera.

-¿La noche de novatos en el Green River?- leyó la peliazulada lo que decía en el papel-. No lo sé Fuyuka, sabes que no soy de ir a ver cosas que no conozco. Y una noche de novatos significa que nadie conoce a ninguna de esas bandas- expresaba Furigan jugando con un mechón de cabello.

-Pero yo quiero ir- expresaba una seria Ono-. Además es seguro que Midorikawa se alegra de vernos.

-Fuyuka, si vamos a verle seguro pensará que estamos ahí para vigilarlo y lo sabes- le recordó un tanto molesta y esperando a que la chica comprendiera.

-¡Por favor, Ichigo!- le pidió una vez más pero esta vez escuchándose un tanto molesta-. Sabes que no me dejan ir a ninguna parte sola.

-Pues entonces elige otro destino, porque de verdad no me interesa ir a escuchar a chiquillos que se presentan por primera vez en un escenario- tachó la peliazulada pero entonces pudo observar como su amiga sonreía con tal alegría que hasta los ojos le brillaban y no pudo evitar sentir un escalofrío al ver esa escena.

-¡Por favor, Ichigo!- le pidió dulce y tiernamente-. Más te vale ser una buena chica conmigo o pensaré en buscar a una nueva compañera.

-Está bien, ya entendí, pero no te enfades conmigo- le pidió Furigan con algo de miedo y pronto Fuyuka volvía a tener una cara seria

-Eso está mucho mejor- declaró la pelimorada parcamente al tiempo que se aprestaba a sacar su cuaderno y su estuche pues hacía rato que el profesor había terminado de pasar la lista y ahora se encontraba anotando en el pizarrón la lección de matemáticas.

-Es en serio, aunque llevo años de conocerte y ya reconozco cada una de tus expresiones todavía me sigues dando miedo- expresó Ichigo también sacando sus cosas para anotar la lección.

-Pues que siga así- tachó una seria Fuyuka mientras comenzaba a anotar el primer problema que había escrito el profesor Kikuchi.

-0-0-0-

Una hora y media más tarde tocaba la melodía que anunciaba el inicio del primer recreo durante el cual, debido a lo corto que era, los estudiante solían pasárselo adentro de sus salones o eso era lo típico que debía pasar ya que no ocurría así en el salón 3-1 de la Preparatoria Inazuma la cual a esa hora se había llenado de un grupo de chicas de diferentes cursos que habían ido a visitar a Kidou porque eran, después de todo, su autodenominado club de fans. En tanto, en el pupitre que quedaba enfrente del de rastas, había cierto chico con peinado de mohicano que en esos momentos trataba de contener la paciencia mientras se acurrucaba en su mesón.

-¿Por qué a mí?- se decía a sí mismo apenas mostrando las ojeras que andaba trayendo desde la mañana-. ¿Es que acaso es mucho pedir un poco de silencio para dormir?- seguía diciendo por lo bajo para luego taparse las orejas y ver si con eso conseguía al menos opacar las chillonas voces de las admiradoras del de capa que no le dejaban conciliar el sueño-. Sólo falta que Sakuma empiece a molestar para que piense en suicidarme- apuntó y justo en ese momento recibió un mensaje en su móvil que se hallaba guardado en el bolsillo del pantalón, lo sacó y, como si sus palabras hubieran sido escuchadas, un mensaje del peliplateado le llegó.

SOS. Kidou se sigue robando a nuestras fans. Tenemos que poner en práctica un nuevo método de publicidad- rezaba el mensaje.

Así que en respuesta sólo tomó el móvil y le escribió el siguiente mensaje a su compañero de banda: Déjame dormir y no molestes si no quieres que la práctica de hoy sea un infierno. Y a continuación volvió a guardarse el teléfono con algo de molestia para volver a tratar de quedarse dormido de una condenada vez.

Mientras tanto, en el pupitre de Yuuto Kidou, las admiradoras se habían arremolinado en torno al chico que seguía sentado en su puesto debido a que apenas sonó el timbre ellas habían ido inmediatamente a verle y por eso no había podido salir de allí.

-¡Vaya susto que nos diste hoy, Kidou!- declaraba una chica de cabello fucsia.

-Así es, por un momento creíamos que estabas saliendo con la pianista de los Koutei Pengin- secundó otra de las chicas, sin embargo, al escuchar aquello, Fudou no pudo evitar poner atención.

-¿Están hablando de Haruna?- se preguntó a sí mismo el ojiverde tratando de escuchar la conversación ajena sin que se notara mucho.

-Es una chica muy agradable- opinaba el de gafas como si nada-. Además también es muy linda.

-¿Pero qué está diciendo este idiota?- se decía para sí mismo Akio.

-Pero se supone que tan sólo llegaste ayer y hoy ambos venían tomados de la mano- destacó de pronto una chica rubia.

-¡¿Qué cosa?!- se sorprendió Fudou y ahora sí que volteó sin disimulo alguno para saber de qué iba la conversación.

-¿Es que ocultan algo?. Además ayer cuando llegaste me dio la impresión que te conocía de algún lado cuando te saludó- dijo una curiosa chica de segundo con peinado trenzado.

-Es verdad, ayer por la mañana ella se comportó bastante especial contigo- apoyó una chica de primero y de corto cabello anaranjado.

-Es que ella y yo…- empezó a decir Kidou antes de hacer una corta pausa con tal de integrarle un aire de misterio al ambiente-… tenemos un secreto- finalizó de decir llevándose el dedo índice cerca de los labios para darle énfasis a que ocultaba algo.

-¿Un secreto?- repitió Fudou para él mismo.

-¿Tienen un secreto?. ¿Qué clase de secreto es ese?- preguntó una curiosa chica de largo cabello verde.

-Bueno, creo que no estaría mal revelarlo, después de todo tarde o temprano se acabarían enterando- dijo con aire de confiado el de gafas-. ¿Les parece si me acompañan a su salón?- les ofreció amablemente a sus admiradoras.

-Sí, por supuesto- dijo entusiasmada una de las chicas.

-¡Queremos saber qué secreto es el que ocultan!- apoyó una muchacha de primero.

-Bien, entonces acompáñenme- dijo el chico y pronto las admiradoras le hicieron un hueco para dejarle salir de su asiento y se dirigieron entre todos a la salida del salón.

-¿Pero qué diantres pasa aquí?- se preguntaba un shockeado Fudou al tiempo que sacaba su móvil y le escribía rápidamente un mensaje a Sakuma de que se encontraran en el salón 2-1.

Y mientras tanto, en el salón 2-1.

-¡Muchas Felicidades Haruna!- celebraron al unísono su amiga Touko junto a su novio Jousuke Tsunami que pasaba a visitarla debido a que iba en un salón diferente.

-¿Felicidades?. ¿Por qué?- preguntaba curiosa.

-Tsunami ya me lo contó todo- decía una muy feliz Zaizen-. Te la traías bien oculta, pillina- agregó en un tono pícaro.

-Touko, sé clara por favor. No entiendo de qué me estás hablando- le exigió la Otonashi-. ¿Qué fue lo que te ha contado Tsunami?

-Que tú y Kidou se traen algo "entre manos"- dijo la chica haciendo hincapié en las últimas palabras.

-¿Qué?- preguntó nerviosa la peliazulada y pronto hizo conexión mental al acordarse de cuando llegaron a la escuela tomados de la mano-. No es lo que piensan, en realidad es un malentendido- se apresuró a decir un tanto alterada y con un sudor frío bajando por su cabeza.

-Pues a mí no me pareció un malentendido cuando te tomó de la mano y te dijo "Ahora que soy tu novio tengo derecho a preocuparme por ti"- dijo el pelirosado tratando de imitar la voz de Kidou y Haruna no pudo evitar poner una cara de horror, porque cuando eso sucedió ambos venían conversando de cosas de las que nadie debía enterarse jamás.

-¡¿Dónde estabas que escuchaste eso?!- le reprendió la Otonashi mirándole muy preocupada.

-Por como te ves de nerviosa debo asumir que así pasó, ¿cierto?- inquirió el chico mirándole con picardía.

-¡Tsunami, esto es serio!- le exclamó Haruna tomándole del cuello del uniforme sin pensarlo.

-¡Cálmate Otonashi!. No era mi intención asustarte ni nada- se apresuró a decir sintiéndose un poco avergonzado-. Sólo iba caminando detrás de ustedes cuando escuché eso- declaró Jousuke.

-Entonces… ¿No escuchaste nada más?- preguntó todavía un poco asustada y soltando con cuidado al pelirosado.

-No, nada más- admitió el chico como si nada.

-¿Seguro que nada más?- volvió a preguntarle.

-¡Otonashi, sabes que no soy de escuchar las conversaciones ajenas!. Si puse atención fue solamente porque escuché la palabra "novio" en la conversación- se explicó Tsunami como si fuera lo más normal del mundo.

-Pues te equivocas, Kidou no es mi novio ni nada. Es sólo un malentendido- rió nerviosa la muchacha.

-¿De verdad?- preguntó una voz de chico acercándose, se trataba de Shirou Fubuki que venía acompañado de su hermano Atsuya y por supuesto no podían faltar Kogure y su ranita Kerokero la cual venía descansando sobre la cabeza del ojiámbar.

-¿Shirou?- preguntó Haruna al verle-. ¿Qué te había pasado?. Como no estuviste en la primera clase pensé que habías faltado.

-Resulta que a Don Distraído lo tomó desprevenido el pase de un compañero y acabó en la enfermería- respondió el pelirosado por su hermano mayor quién, en respuesta, se rió avergonzado.

-Venimos de recogerlo- agregó Kogure llevándose las manos cuidadosamente por detrás de la cabeza para no perturbar a su mascota.

-¿Un pelotazo, eh?- inquirió Touko.

-Como si fuera la gran novedad- se burló Kogure por lo bajo.

-¡Oye!. ¡Qué estas cosas no me pasan siempre!. ¡No por nada soy el segundo capitán!- reclamó el albino en su defensa.

-Habla bajo, despertarás a Kerokero- regañó a su vez Yuuya.

-¿Y exactamente qué fue lo que te distrajo?- preguntó de pronto Tsunami.

-Nada en especial, sólo… andaba pensando en cosas- se rió nervioso el albino.

-Pues a la próxima ponle más atención a la pelota, mira que si tienen el mismo resultado del año pasado olvídense de ir al interescolar- le regañó Touko.

-¡Pues para que sepas estamos colocando todo nuestro esfuerzo!- regañó ahora Shirou-. ¡Estoy seguro que este año si lograremos participar!

-¡Ese es el espíritu Shirou!- le felicitó Haruna empuñando una mano para reforzar su frase-. ¡Nunca hay que rendirse!- finalizó de decir levantando el puño al aire lo cual hizo que su amigo se ruborizara un poco por el apoyo que le daba.

-Gra… Gracias Haruna- agradeció el chico con algo de timidez.

Aunque justo en ese momento, la puerta del salón 2-1 se abrió y cierto chico con capa y gafas se adentró siendo seguido por un séquito de chicas de diferentes cursos. Inmediatamente los chicos y chicas del salón comenzaron a murmurar cosas sobre qué hacía el chico transferido ahí en ese momento.

-¿Es Kidou?- preguntó de pronto Touko y, al tiempo que todos se fijaban en el de rastas, Kogure atinó a ocultar a su rana detrás suyo sin siquiera pensarlo dos veces. No fuera a ser que quisiera comérsela en ese momento.

-Vaya, parece que tu noviecito vino a verte, pequeña Otonashi- sonrió Tsunami con picardía.

-¿Cómo que es tu novio?- preguntaron de inmediato Atsuya y Kogure al unísono.

-¿Entonces… tienes novio Haruna?- preguntó Shirou pareciendo algo preocupado por la respuesta que pudiesen darle.

-¡Claro que no!- se defendió de inmediato la peliazul-. Sólo es un malenten…

Y hasta ahí quedó su frase cuando vio a Yuuto acercarse hasta ella sin ninguna contemplación. Haruna le miró con duda, no sabía que podía esperarse de él y la verdad no tenía ni la menor idea de qué hacía allí. Y justo en ese momento, lograban llegar el bajista y el guitarrista de la banda Koutei Pengin, Akio Fudou y Jirou Sakuma respectivamente, lo cuales se quedaron mirando atentos desde la puerta del salón.

-¿Qué está pasando?. ¿Por qué Kidou vino a ver a Otonashi?- preguntaba el peliplateado observando la escena.

-¡Y yo que sé!. ¡Sólo quiero saber qué diantres está pasando!- regañó el del mohicano a su compañero.

De pronto, y sin aviso, todos fueron testigos de cómo el de gafas pasaba su brazo por detrás de los hombros de Haruna y la acercaba hasta quedar apoyada en su pecho.

-Este es nuestro secreto- pronunció entonces Kidou-. Haruna Otonashi es mi novia- sonrió.

-¿Qué?- preguntó de inmediato una ruborizada Otonashi.

-¿Qué?- pronunciaron también sus amigos que estaban cerca

-¡¿Qué?!- exclamaron a su vez Fudou y Sakuma completamente estupefactos.

-¡¿QUÉÉÉÉÉÉÉÉÉ?!- exclamaron a su vez todos los presentes en el salón.

-¡¿POR QUÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉ?!- lloraron al unísono el club de fans de Kidou.

-Porque sólo quiero tener a la mejor chica para mí- dijo con orgullo.

-¡¿Pero qué rayos pretendes…?!- comenzó a regañar la peliazul pero fue cortada debido a que Kidou se acercó a su oído.

-Recuerda que de ti depende el trabajo de tu padre, así que no te eches para atrás ahora- le susurró sólo para ella y la pobre chica sintió que el estómago se le encogía hasta el tamaño de un chícharo. Prácticamente se sentía en un camino sin salida.

-¡Ya sabía yo que era demasiado bueno para ser verdad!- lloriqueaba una chica pelirroja del ahora ex-club de fans.

-Debí haber visto venir que alguien tan guapo ya tendría novia- declaró tapándose la cara otra chica de cabello trenzado.

-¡Qué frustración!- lloraba otra chica rubia.

-¡Qué decepción!- lloró una morena a su lado.

Y pronto todo el destrozado club de fans rompió en llanto.

-Haruna… novio… Haruna… novio…- susurraba apenas Shirou como si no creyera lo que acababa de escuchar.

-¿Shirou?. ¿Estás bien?- preguntaba su hermano gemelo pasándole la mano una y otra vez por delante del rostro para ver si reaccionaba.

-Vamos querida Haruna, ya no hay por qué ocultarlo- seguía sonriendo el de rastas-. Si todos lo saben ya no tendremos que esconderlo.

-¿Entonces es verdad que eran novios?- preguntó Touko aun tomada un tanto desprevenida por la situación.

Pasaron unos segundos en que la Otonashi sólo pensaba una y otra vez que la Tierra se la tragara y no dejara el más mínimo rastro de su existencia. Pero ya que no iba a ser así y el trabajo de su padre dependía de todas sus acciones para con Kidou, se dio cuenta que sólo le quedaba resignarse ante lo obvio y ya no poner más resistencia.

-Es verdad…- logró pronunciar apenas-. Kidou y yo estamos saliendo… como novios.

Y aquellas palabras fueron más que suficientes para que todos dieran una exclamación de asombro, y también para que Fudou entrara de una vez al salón para sacar a su amiga de esa situación.

-¡Disculpa pero me la llevo!- dijo un tanto molesto tomando a Haruna de un brazo un tanto brusco-. La tendrás para el segundo recreo- le avisó yéndose con la peliazulada afuera del salón.

-Por mí no hay problemas- sonrió el de rastas pues ya sabía que no tenía que preocuparse de ese chico con novio.

Y ya afuera del salón, Fudou iba caminando rápidamente en dirección al tejado para tener más privacidad aunque en ningún momento soltó el brazo de la peliazulada con el motivo de apresurarla, y por detrás de ellos un curioso Sakuma les seguía sin entender todavía muy bien lo que había pasado.

-¡Akio!. ¿A dónde vamos?- preguntaba la chica confundida por la situación.

-¡Vamos a hablar de una vez!- le regañó viéndole feo.

-¡Pero la siguiente clase comenzará en menos de un minuto!- le recordó su compañera.

-¡Me importa un pepino!- reclamó ahora subiendo las escaleras.

Y cuando llegaron al tejado, el timbre del fin del recreo comenzó a sonar.

-¡Ya sonó el timbre, Akio!. ¡Hay que ir a clases!- le reclamó Haruna con tal de conseguir una excusa de momento e irse de allí.

-¡Nadie se irá a clases aquí hasta que nos des una explicación para lo que ha pasado!- le dijo el del mohicano haciéndole ver que estaba muy enfadado-. ¿Cómo rayos es que te hiciste novia de ese idiota?. ¿Acaso no decías que no te gustaba?

-Bueno… es que… no quería que se me notara mucho- dijo un tanto nerviosa tratando de inventarse una buena excusa sin tener que llegar a recurrir a contarle la verdad.

-¡¿Pero con ese estúpido?!. ¡Nunca pensé que tenías tan mal gusto!- siguió regañándole.

-Créeme, es agradable cuando le llegas a conocer- dijo tratando de sonar segura de lo que decía.

-¡Pero lo que más me molesta es que ayer llegó y hoy son novios!- exclamó viéndole feo-. ¿Cómo es eso?. ¿De qué le conoces?

-¿Eh?- pronunció apenas la peliazul mirándole confusa.

-La gente normal no se envuelve en una relación de pareja al mismo día de conocerse. Por eso de ninguna forma puedo creerme que se hayan vuelto novios de ayer para hoy- comenzó a decir el ojiverde y Haruna sólo le miraba nerviosa aguantándose las ganas de decirle que precisamente así era como ocurrió-. Así que dime de una vez, ¿de dónde conoces a ese tipo?

-Ah… bueno… yo… esto…- musitaba la Otonashi sin saber qué decir para excusarse.

-¡EUREKA!- exclamó de pronto Sakuma rompiendo toda la tensión del ambiente-. ¿Por qué no lo había pensado antes?. ¡ES LO MEJOR QUE PUDO OCURRIRNOS!- decía eufórico al tiempo que Haruna y Akio le miraban extrañados.

-¿Y ahora a ti que te pasó?- le cuestionó Fudou con un tic en el ojo.

-¿No te das cuenta Fudou?. ¡Ah, claro!. Siempre olvido que el visionario de esta banda soy yo. ¡Tú nunca percibes las cosas tan fácil!- dijo el del parche con presunción.

-¿Pero de qué vas?- gruñó Akio aguantándose las ganas de dejarle un severo puñetazo en la cara al guitarrista de su banda.

-Estábamos perdiendo admiradoras porque Kidou se las estaba llevando- comenzó a explicarse dándose aires de sabelotodo-. Pero ahora que Kidou es el novio de nuestra pianista seguro tendrá que ir a apoyarla a los conciertos. ¿No?

-¿Qué?- cuestionó Fudou sin dejar de mirarle feo aunque Haruna agradecía en su interior que ahora su amigo no la estuviera tomando en cuenta de momento.

-Si Kidou viene a nuestro concierto tendremos un buen público femenino asegurado que irá a seguirlo- siguió explicándose el peliplateado-. Así tendremos en la palma de nuestras manos a las chicas que siguen pensando que tú y yo tenemos algo y también a aquellas que obviamente irán para ver a Kidou tanto porque es un chico lindo así como también les gustará verlo actuando romántico con su novia. Si es que ya ves que a las chicas le fascinan los romances así como generar rumores. Esto no se lo van a perder por nada.

-¿Eh?- musitó apenas una sonrojada Haruna.

-¡Un segundo!. ¡Ya es suficiente que me metas en el lío de tu extraña publicidad para que más encima tengas que integrar a Haruna en esto!- le reclamó Fudou.

-Bueno, al principio yo estaba pensando en circular rumores de que Otonashi y Kino estaban comenzando a salir para atraer público masculino- empezó a decir como si no fuera la gran cosa, logrando que las caras de Akio y Haruna enrojecieran cuales tomates-, pero que sea novia de Kidou también es una oportunidad caída del cielo, y además no es una mentira porque Kidou lo reveló ante todos- dijo con una sonrisa.

-¡¿Estás demente?!- le regañó el ojiverde tomándole por el cuello de la chaqueta de forma amenazadora.

-¡Ya basta los dos!- reclamó entonces Haruna interponiéndose entre ambos y separándoles-. Sí, está bien, estoy de novia con Kidou. ¿Y qué?. ¡Ya soy estudiante de preparatoria!. ¡En algún momento tenía que tener novio!- comenzó a decir llamando la atención de sus compañeros de banda que la veían expectantes debido a la reacción tan seria que estaba teniendo en ese momento-. Además, no me importa si no es el chico indicado que pensaban que sería para mí, es mi primer novio después de todo. ¡No me lo arruinen!- finalizó de decir aunque pensando para sí misma por qué había dicho eso último.

-¿Entonces es verdad que lo conocías de hace tiempo?- le cuestionó un Fudou que ya estaba más calmado.

-Nosotros… bueno…- comenzó a decir nerviosa siendo pillada nuevamente por esta incómoda situación, y ya que no podía decirle la verdad pues atinó a excusarse-. Nos conocimos en las vacaciones de primavera y como él no tenía mucho tiempo nos hemos estado comunicando por correo electrónico, por eso es que nunca se los había presentado.

-¿Entonces era un cibernovio?. ¡Con razón te daba tanta vergüenza el admitirlo!- dijo un sonriente Sakuma revolviéndole los azulados cabellos a su compañera.

-Sí, así era: Kidou era un cibernovio; aunque, bueno, ahora no porque ya pasó a ser de verdad- sonrió con nervios la chica valiéndose de la excusa que le había hecho su compañero de banda.

-Eso explica por qué te hizo la desconocida, seguro no se acordaba del todo de cómo eras- siguió explicando Sakuma por su compañera de banda quién sólo atinaba a afirmarle con la cabeza agradeciendo que él estuviera sacando esas conclusiones-. Y eso también explica el por qué armó ese lío en la biblioteca el día de ayer, seguro estaba celosito de Fudou- agregó con una sonrisa de picardía.

-¿Y yo que iba a saber que ya se conocían de antes?- bufó el chico volteando a ver a otro lado lo cual Haruna volvió a agradecer en su interior ya que al verlo más calmado significaba que estaba comprendiendo la situación.

-Vamos, no sigas enojado compañero- le animó el del parche pasándole un brazo por los hombros-. Deberías felicitar a tu amiga porque al fin se hizo de pareja por primera vez.

Entonces Fudou sólo le dirigió una mirada molesta a su nerviosa amiga y simplemente dijo.

-Tienes un pésimo gusto- fue todo lo que dijo antes de irse a clases saliendo por la puerta que daba a las escaleras.

-Creo que esa fue su forma de felicitarte- dijo Jirou con vergüenza ajena-. Pero yo lo haré mejor, así que felicidades compañera- le felicitó tomándole de las manos-. Espero pasen buenos y agradables momentos- agregó sonriéndole ampliamente.

-Gra… Gracias Sakuma- agradeció la chica con vergüenza ajena, si es que todo para ella estaba pasando demasiado rápido.

-Bueno, ya hay que ir clases. ¡De ahí nos vemos!- se despidió el chico saliendo por la puerta de las escaleras.

Y cuando al fin se encontró sola, Haruna soltó un suspiro de alivio.

-¡Salvada por poco!- exclamó para sí misma apoyándose en la rejilla de la terraza-. Si no es por Sakuma no hubiera sabido nunca que explicación darle a Akio- siguió pensando en voz alta-. ¡Por Dios!. ¡Cómo te gusta arruinarme el día, Kidou!. ¡Y seguro que lo disfrutaste!- gruñó para sí misma al tiempo que imaginaba como lograba darle una paliza aunque sabía a la perfección que eso en la vida real sería imposible-. ¡ERES UN IDIOTA, KIDOU!- exclamó muy molesta y dándole un fuerte pisotón al piso para descargar su ira.

Después de aquella acción, decidió irse a clases de inmediato antes de que perdiera más tiempo y el profesor la dejara fuera del salón cargando cubetas con agua como castigo por llegar tarde. Sin embargo, cuando estaba saliendo por la puerta, tuvo una sensación bastante extraña. Por lo que antes de irse dio un rápido vistazo por detrás suyo y pronto se relajó.

-¡Qué raro!. Por un momento tuve la impresión de que me estaban observando- pensó una vez más en voz alta-. El día me ha sentado tan mal que ya empiezo a imaginarme cosas- bufó molesta antes de salir por la puerta e irse.

Y unos segundos después de que salió, cierto chico se hizo presente saltando desde arriba de la puerta que daba a las escaleras. Lo más extraño es que era muy parecido a Yuuto Kidou, además de que vestía exactamente como él iba en esos momentos y seguro habría podido pasar perfectamente como su gemelo, con la diferencia clara de que sus ojos eran de un simple color castaño.

-Parece que sus planes comenzaron con el pie izquierdo, mi Señor Yuuto- se dijo para sí mismo aquel chico colocándose unas gafas iguales a las del ojirojo que guardaba en el bolsillo-. Será mejor que aprenda a ser más cauteloso- y a continuación sacó un teléfono móvil para enviar un mensaje que solamente decía "Ya se fue de regreso".

-0-0-0-

Mientras, en otro lugar de Inazuma, a eso de las 14:00 de la tarde, podía verse caminar por las calles del centro de la ciudad a un alto y joven pelirrojo caminando tranquilamente quien a pesar de tan sólo tener 17 años no parecía ser un estudiante puesto que no traía algún uniforme que hiciera ver que perteneciese a alguna escuela en particular. Iba vestido únicamente con un pantalón de tela azul marino y una camisa de manga corta muy casual, además, y de vez en cuando, se le podía ver como ajustaba los anteojos de medio marco que usaba.

-Como se ve que ya es primavera- dijo para sí mismo al tiempo que se detenía a observar un sendero cubierto con árboles de cerezos que atravesaba un parque cercano-. Finalmente todos los cerezos han florecido. Fue una lástima ver como la oficina de meteorología se equivocó con el Hanami de este año. Todavía puedo recordar que ni la mitad tenían pétalos para mediados de Marzo- sonrió complacido al decir lo último y fue entonces cuando se le iluminó la mente con algo que había recordado-. Es verdad- apuntó llevándose un dedo cerca de la boca a modo de reflexión-, ahora que me acuerdo él se estuvo quejando que no pudo reunir flores de cerezos en aquella ocasión. Está bien, ya que paso cerca y la hora lo amerita, pasaré a hacerle una visita- se dijo levantando los hombros como quien dice "no tengo más opción".

Siguió recto por el sendero al mismo tiempo que sacaba las flores más bonitas de los cerezos que lograba encontrar a simple vista. Como la caminata por aquel lugar no duraba más de un minuto hasta llegar a la siguiente calle sólo le permitió sacar no más que un ramillete de ocho pequeñas flores rosadas las cuales el de anteojos se aseguró de llevar con delicadeza entre sus manos. En cuanto llegó a la vereda dio la vuelta y caminó dos cuadras más, deteniéndose justo en frente de lo que parecía ser alguna clase de Club Nocturno el cual por la hora era obvio que estuviera así de apagado, no obstante podía verse a través del semipolarizado ventanal que le rodeaba un poco de movimiento al interior que respondía a la limpieza del local. Entonces el pelirrojo alzó la vista por un momento para ver el letrero de neón que también se hallaba apagado y que ponía claramente el nombre de "GREEN RIVER" en letras occidentales.

-Tal parece que las vacaciones han terminado- declaró el de anteojos con una falsa sonrisa mientras se adentraba adentro del local a pesar del enorme letrero que había frente a la entrada indicando que abría a las 19:00 PM.

-¡Oye tú!- le reclamó entonces la voz femenina de una chica que parecía universitaria y que vestía el uniforme de camarera apenas le vio ingresar.

-Hola- saludó como si nada el recién llegado.

-¿Qué pasa contigo chico?. ¿Es que no te das cuenta que esto es un club nocturno?. Si buscas un lugar para almorzar hay decenas de cafeterías y locales por el rededor- le regañó ahora un hombre de quizás cincuenta años, que también vestía su uniforme y que se caracterizaba por usar unos pequeños anteojos de marco redondo.

-A ustedes no les conocía. ¿Les acaban de contratar?- les preguntó con toda normalidad lo cual terminó siendo una provocación para ambos.

-¿Pero de qué vas?- refunfuñó molesta la camarera al tiempo que empuñaba su mano muy molesta.

-Calma Kumiko- le detuvo su compañero mayor-, seguro es uno de esos jovencitos que se creen de lo mejorcito.

-¿De lo mejorcito?- repitió la mujer.

-Es cosa de mirarlo, si fuera un joven que va por el buen camino seguro estaría a estas horas en su escuela- apuntó el hombre viendo con despecho al pelirrojo.

-¿Así que es uno que le gustan las malas andadas?- inquirió la chica dedicándole una mirada de complicidad a su superior.

-¡Vaya, le han acertado!. ¿Son adivinos o algo así?- les preguntó el de anteojos en un tono que sonó burlón.

-¡Ten más respeto cuando te diriges a personas mayores que tú!- le regañó la chica ya sintiéndose muy ofendida y tomando una escoba que tenía cerca.

-¡Kumiko, basta!- trató de detenerla su superior una vez más.

-¡Pero es que me saca de quicio!- se defendió la camarera-. Además, no hay nada que me enoje más que estos chiquillos que no se esfuerzan en sus deberes y se creen de lo mejor cuando todavía ni han terminado la escuela.

-Vamos, no te enojes- le pidió sonriendo con seriedad el pelirrojo-, además sabes tan bien como yo que en este país la educación sólo es obligatoria hasta la secundaria, estoy en todo mi derecho a faltar a la preparatoria si así lo deseo.

-Pues si no te has dado cuenta, cada día es más difícil conseguir trabajo en Japón debido a la sobrepoblación- habló en su defensa la chica con aires de sabelotodo-, por lo cual para una persona como tú sin carrera universitaria y sin conocimientos le será muy difícil aspirar a algo más que a la vagancia.

Y para la sorpresa y la ira de Kumiko, el chico se había largado a reír a carcajada batiente.

-Jajaja… sí que eres divertida- dijo relajándose-. ¿Conocimientos has dicho?. ¿De verdad crees que la idílica idea de tener conocimientos te llevará a tener una vida mejor?- le cuestionó con una seria mirada-. Déjame ilustrarte un poco y demostrarte que hay cosas que ni los libros ni los profesores te pueden enseñar.

-¿Qué?- pronunció por lo bajo una enfadada Kumiko viéndole con reproche.

-¿Hiroto?- pronunció entonces una voz que salía de una puerta que comenzaba a abrirse al fondo del lugar.

-Conque ahí te escondías, Ryuuji- le dijo a modo de saludo el de anteojos-. ¿Por qué no saliste a recibirme antes?

-Estaba sacando la contabilidad que tuvimos hasta el trimestre pasado. ¡No sabes cómo me marea ver que todas las cuentas y los ingresos calcen!- decía el tal Ryuuji que resultaba ser un muchacho de 18 años, de cabello verde atado en una coleta, de tez morena y ojos negros, quien para ese día vestía como cual gerente con un traje de color beige que iba acorde al buen tiempo que hacía aquel día.

-Antes que digas nada, te traje un regalo- dijo Hiroto extendiéndole las flores que había recogido.

-¡Son flores de cerezos!- se entusiasmó el peliverde tomándolas entre sus manos.

-Sí, recordé lo quejumbroso que te pusiste cuando hicimos el picnic junto al Templo Denkou- dijo con un burlón aire nostálgico.

-¡Es que sólo habían dos árboles florecidos!. ¡Creo que es un buen motivo para quejarse!. ¡No había sombra por ningún lugar!. ¡Y por eso mi cono de helado con tres sabores ya empezaba a derretirse en menos de cinco minutos!- decía Ryuuji enojándose al recordar lo ocurrido lo cual sacó un par de risitas al pelirrojo.

-Tal parece que es un conocido del joven Midorikawa- pronunció de pronto el hombre que se había quedado rezagado junto a su joven colega.

-Debió haberlo dicho antes, me habría ahorrado mucho tiempo- se quejó la muchacha.

-Por cierto Ryuuji- empezó a hablar Hiroto otra vez apenas paró de reír-, pasé por una heladería cuando venía para acá y aún no han sacado sus ofertas por baja de temporada. ¿Te apetece que te invite un par de copas?

-¡Me leíste la mente!- apuntó el peliverde con ojos brillosos-. Y me invitas a una con diez… no, doce… ¡No, que sean mejor quince sabores!- ilusionaba al tiempo que tomaba por el brazo al de anteojos y comenzaba a llevarlo a la fuerza hasta la salida.

-¿Tendrás espacio para tanto helado?- preguntó con algo de vergüenza ajena mientras se dejaba arrastrar.

-¡Por supuesto!- tachó con seguridad saliendo por la puerta, aunque antes de irse puso las flores a flotar en un ancho jarrón redondo con agua que estaba cerca de la salida luego volteó a los dos camareros que estaban mirando estupefactos la escenita que se había mandado el peliverde-. ¡Aida, Kumiko, se quedan a cargo del local hasta que regrese!. ¡Por favor, lleven el jarrón con las flores a mi oficina!. ¡Tomen lo que quieran de la cocina porque hoy rellenan!. ¡Y no dejen de limpiar!- dijo rápidamente a modo de despedida antes de cerrar estrepitosamente la puerta para salir huyendo con Hiroto.

Y apenas se fueron, tanto Aida como Kumiko suspiraron resignados.

-¿Está seguro que este es un buen puesto de trabajo, Aida Senpai?- preguntó la chica mirándole con mucha inseguridad.

-Bueno, el joven Midorikawa no es exactamente lo que uno se imagina como un jefe- tuvo que admitir el viejo con vergüenza ajena-. Sin embargo la paga es buena y te sobrará para cubrir tu estadía en la ciudad, Kumiko.

-Mientras me ayude a quedarme estudiando creo que puedo pasar muchas cosas por alto- dijo Kumiko cual diva quejumbrosa para luego tomar un trapo que estaba en la barra para ponerse a limpiar las mesas, luego Aida la seguiría barriendo el piso del lugar.

Mientras tanto, con Hiroto y Ryuuji.

-¡Sí, iremos a comer helado!. ¡Helado, helado, helado!- canturreaba un feliz Ryuuji caminando junto a Hiroto todavía tomados del brazo.

-Me alegra que estés feliz- sonrió cálidamente el de anteojos-. No obstante, eso no es excusa para que todavía no me sueltes- agregó ahora dedicándole una expresión de vergüenza.

-¡Pues te aguantas!- le tachó Midorikawa mirándole con reproche-. Además fue todo un mes sin vernos- agregó en una voz que sonó un tanto acongojada.

-Es verdad, ha pasado más de un mes desde el Hanami- apuntó el pelirrojo levantando la vista al cielo como quien quisiera cambiar de tema-. Eso me recuerda que es un poco extraño que empieces a abrir el Green River por este tiempo, quiero decir, pensaba que lo harías después de la Semana Dorada.

-Pues sí, también me quejé por eso porque se supone que cerramos por toda la semana, pero Lord Raimon dijo que tenía planes para los feriados. Y por eso me tienes aquí antes de lo esperado- finalizó de decir con una sonrisa al tiempo que reposaba su cabeza en el hombro del de anteojos.

-Pues no parece haberte afectado mucho el que te quitaran tus dos últimas semanas de vacaciones- siguió hablando Hiroto tratando de hacer caso omiso a las claras insinuaciones del peliverde.

-Ir a Hong Kong a atender negocios no es precisamente algo a lo que llamaría como vacaciones- se quejó Midorikawa-. Además, si volvía antes de tiempo sabía que nos reencontraríamos- apuntó esta vez sonriéndole a Hiroto-. Por cierto, quería preguntarte sobre los rumores.

-¿Rumores?- preguntó a su vez el pelirrojo deteniendo la caminata para mirar al otro con aire de curiosidad.

-Sí, bueno, es que todos en la organización andan hablando que el joven Kidou se ha comprometido y que causó un gran impacto la noticia de su boda- apuntó Ryuuji inocentemente.

-Bueno, ahora sé que no fuiste tú el fisgón debido a que te enteraste por rumores- suspiró Hiroto.

-¿Cómo?. ¿Entonces sólo pasaste para saber si yo era el que se había entrometido?- le cuestionó mirándole con reproche.

-Si hubieras estado en el momento que me regañó Lord Kidou por no haber revisado bien la lista de invitados, tú también estarías con ganas de asesinar al malnacido que te arruinó la noche- reprochó a su vez Hiroto.

-¡Espera!. ¿Has dicho "Lord Kidou"?. ¿Ya no es…?

-Bueno, aunque oficialmente la mayoría de edad es a los 20, el clan consideró que ya podía ejercer mandato como tal al cumplir los 18 años- declaró como si nada ajustándose un poco los anteojos con la mano que tenía libre.

-Entiendo, o sea que anoche te llegó el primer regaño de tu nuevo jefe. ¡Jajajajajaja!- rió divertido el peliverde.

-Bueno, ya que mi sufrimiento te pareció divertido- comenzó a decir el pelirrojo-, ¿qué tal si me lo compensas?- preguntó tomando desprevenido a Ryuuji al cual tomó por los brazos.

-¿Hiroto?- dijo apenas mirándole un poco temeroso.

-¿Por qué esa cara, querido Ryuuji?. ¿Acaso quieres decirme algo?- empezó a susurrar apretando un poco más su agarre a su vez que empezaba a acercar su cara al rostro de Midorikawa-. No sé por qué algo me dice que sabes quién fue el espía.

-Y aunque lo supiera no te lo diría, arriesgaría mucho el pellejo dando información a quién no debería- se defendió.

-Vamos, sabes que ni Kageyama logra sacarme una palabra. ¿Además qué gano sabiendo el nombre de uno de los tuyos que seguro habrá muerto en la contienda?. Por lo que supe Lord Kidou se encargó el sólo de ocho y otro diez murieron en una redada que le pusieron los nuestros- empezó a comentar Hiroto lo suficientemente alto como para que sólo el peliverde y nadie más escuchara-. Además, sabes que no me agradan los espías, porque no me gustan los que juegan a doble bando. ¿O ya olvidaste nuestra promesa?- y para su pequeña sorpresa, sintió como las manos de Midorikawa habían encontrado el camino hasta sus brazos para sostenerse firmemente de ellos.

-Nunca…- pronunció Ryuuji ruborizándose un poco- jamás olvidaría esa promesa. Por ella estamos aquí.

-Bien dicho- aprobó el de anteojos acercándose con toda seguridad al otro, ambos cerraron instintivamente sus ojos para recibir un suave y corto beso en los labios.

¡PRIIIIIIIIIIIIIIIIP!

Se escuchó el sonido de un silbato que llamó la atención de la pareja de chicos, ambos voltearon a ver sólo para darse cuenta que el sonido provenía desde una escuela primaria que se hallaba en la vereda de enfrente y gracias a que la puerta era de rejillas lograron captar que el pitazo fue porque un profesor, presumiblemente el de gimnasia, estaba supervisando una clase de microfútbol.

-Vaya, sí que me sorprendió ese pitazo- admitió Ryuuji con algo de vergüenza.

-¿Qué pasó?. ¿Acaso pensabas que te iba a detener la policía por actuar meloso con otro hombre en plena vía pública?- le cuestionó el de anteojos mirándole con picardía.

-¡No me tomes por paranoico!- se quejó Midorikawa-. ¡Y ahora continuemos que me debes un helado!- dijo tratando de ocultar la vergüenza que le había entrado al tiempo que volvía a jalar en contra de su voluntad al pelirrojo.

-¡Oye, que tenemos tiempo de sobra!. ¡Cálmate!- le pedía Hiroto sin resultados.

Mientras, en la primaria por la que acababan de pasar, una curiosa escena se desarrollaba a su interior.

-¡TSURUGIIIIIIIIIIIII!- reclamaba a todo pulmón un niño de ocho años de ojos azul grisáceos y de cabello despeinado extrañamente rosado y cuyas puntas eran de un característico color azul claro, que a su vez era detenido de los brazos por dos compañeros siendo uno de ellos con el cabello corto y ondulado y el otro con un peinado con remolinos-. ¡TIRASTE LA PELOTA A LA CARA DE HIKARU A PROPÓSITO!. ¡EN CUANTO ESTOS IDIOTAS ME SUELTEN TE HARÉ SABER LO QUE ES BUENO!

-¡Unashi, trata de calmarte!- le pidió el de remolinos.

-Sí, no tienes por qué hacer tanto alboroto- le regañó el otro.

-¡Ya verás Tsurugi, ahora te salvas sólo porque Matsukaze y Shindou no me dejan matarte!. ¡Pero te espero a la salida!- le regañó el pelirosado a otro compañero de cabello azul oscuro y tez pálida.

-¡Que yo le pasé bien la pelota!. ¡Era para que hiciera un gol de cabeza!. ¿Cómo iba a saber que le caería en plena cara?- regañó a su vez Tsurugi en su defensa, después de todo el tal Hikaru por el que peleaban estaba jugando para su equipo en ese juego, aunque ahora se encontraba tirado en el suelo siendo atendido por el profesor de gimnasia que le estaba colocando una venda en la frente en la cual se había abierto una pequeña herida debido al impacto.

-Bueno, ya estás listo- anunció el profesor terminando de cortar y ajustar el vendaje en la cabeza del lastimado para luego sacudirle con cuidado el polvo que tenía en su morado cabello-. Aunque siendo sinceros, será mejor que te retires de este partido Kageyama- sugirió al pequeño.

-Sí- susurró Hikaru sobándose un poco por la zona donde le dolía encima del vendaje.

-¿Unashi- llamó entonces el profesor la atención del chico pelirosa-, puedes llevar a Kageyama a la enfermería para que descanse?- pidió el profesor.

-Si no hay de otra…- suspiró con aire de resignación Unashi, para luego ser soltado con cuidado por sus compañeros, no fuera a ser que ahora que estaba libre cumpliera con su amenaza de matar a Tsurugi. Sin embargo, fue directamente por el pelimorado a quien le tomó un brazo para pasárselo por sus hombros y así llevarle a semi acuestas.

Y cuando se habían alejado un poco de la cancha de mini fútbol, una pequeña conversación se generó entre ellos.

-Y ahora en serio Hikaru, sólo tú puedes decirme si el tiro de Tsurugi fue a propósito o sólo fue un descuido tuyo- le reprochó.

-Lo siento, Atsu. Fue descuido mío- admitió Hikaru bajando la cabeza tristemente.

-¿Qué?- se sorprendió entonces Unashi al saber aquella información-. ¿Entonces eso quiere decir que hice el ridículo defendiéndote?- le regañó tomándole de las mejillas y estirándoselas como si fueran plastilinas a modo de castigo.

-¡Ay, me duele Atsu!- se quejó Kageyama pero pronto el pelirosado le soltó al cabo de unos segundos.

-Y yo pensando inocentemente que te había dado en la cara a propósito porque me comí el último pan de melón de la cafetería- le regañó de nuevo Unashi-. ¿Y se puede saber que fue exactamente lo que te distrajo?

-Esto…- empezó a decir Hikaru un tanto nervioso, porque la verdad no encontraba la manera de decirle a su compañero que se había quedado de palo cuando vio lo que le pareció a dos hombres besándose en la vereda de enfrente, así que para que no sonara tan mal se le ocurrió decir-. Lo que pasa es… que vi cosas de adultos.

-¿Qué clase de cosas de adultos?- quiso saber Atsu.

-¿Y qué importa?. ¡Ya pasó Atsu!- dijo tratando de desviar el tema.

-Pues a mí sí que me importa, por ello he pasado un ridículo. Así que ya suéltalo- le exigió sin detener el camino a la enfermería.

-¡En diez años más te lo contaré, Atsu!- reclamó con vergüenza el pelimorado.

-Está bien, entonces te lo voy a recordar en diez años- tachó con seguridad el pelirosado.

-0-0-0-

Horas más tarde, a eso de las 13:00, en la Preparatoria Inazuma comenzaba la hora del almuerzo y la mayoría de los estudiantes iban a servirse sus almuerzos traídos de casa (o comprados en la tienda de la escuela) al tejado, o a los jardines, e incluso en alguno de los campos pertenecientes a los clubes de béisbol o de fútbol soccer. Sin embargo, un trío de chicos aprovechaban el rato en la biblioteca, dos de ellos eran Kogure y Atsuya que andaban reparando una cubeta rota que habían pillado cerca de la incineradora, y acompañándolos estaba Tsunami leyendo un libro quien miraba de vez en cuando por encima de él lo que tramaban el par de amigos. En cambio, la siempre fiel ranita Kerokero se encontraba descansando en la cabeza de su bajito amo.

-¿Estás seguro que el papel maché funcionará?- preguntaba Fubuki un tanto desconfiado pegando una masa de papel remojada en una bandeja con agua, harina y pegamento para después colocarlo en un agujero oxidado de la cubeta.

-¡Qué sí funciona!. Pero una vez la llenemos tenemos que arrojar al agua de inmediato porque las tapaderas no duran más que unos segundos- le aseguró el ojiámbar con una sonrisa de diablillo.

-¡Ribit, Ribit!- se escuchó croar a Kerokero mientras saltaba de la cabeza de Yuuya a la mesa para luego acercarse a ver la masa blanca que había en la bandeja.

-Ya quiero saber cómo les resulta- apuntó Tsunami viéndoles por encima del libro que repasaba-. Después de lo mal que les fue ayer, creo que es bueno comenzar de nuevo.

-Gracias amigo- agradeció Atsuya volviendo a tomar otra masa de papel de la bandeja.

-¿Y quién será la nueva víctima?- preguntó curioso el moreno.

-¡Kidou!- exclamaron a coro el dúo payaso con molestia.

-¿Kidou?. ¿De verdad?- se sorprendió Jousuke de saber tal información-. ¡Pe… Pero si fallaron en todas sus bromas que le hicieron ayer!

-Sí, pero hoy no fallaremos- dijo un seguro Yuuya pegando otra masa de papel maché a la cubeta.

-Bueno, quizás eso le baje los humos de haberse hecho novio de Otonashi al día de conocerla- recordó de pronto Tsunami aprovechando de estirarse.

-Ni me lo recuerdes- tachó Fubuki mirando feo al chico-. Desde que el idiota de Kidou anunció su noviazgo, Shirou no ha parado de tartamudear. Tal parece que no se imaginaba esa noticia de ella para nada.

-¿Seguro que es sólo eso?- le preguntó Tsunami con incredulidad.

-Pues claro, ni yo me imaginaba que Otonashi era de esas que se cuelgan al primer chico que ven. Creía que era más seria en ese sentido- tachó el chico.

-Y yo pensaba que no tenías novia por lo infantil que eras, pero también eres muy inmaduro Atsuya- le sonrió burlonamente Jousuke.

-¿Qué quisiste decir con eso?- preguntó mirándole con reproche pero el moreno sólo soltó una risita entre dientes en respuesta.

-Sí, creo que no tendrás novia hasta los 50 años, pequeño Atsuya- agregó Tsunami dejando palmaditas en la despeinada cabeza de Fubuki.

-¡Si serás…!- alcanzó a gruñir antes de que la bibliotecaria pasara por ahí y le chistara recordándole en donde estaba-. Lo siento- se disculpó bajito mientras veía a la joven mujer perderse entre los libreros.

-Por cierto, ¿qué tanto estás leyendo, Tsunami?- apuntó entonces Kogure para cambiar el tema.

-Es un libro de anfibios- comentó el moreno enseñándoles la tapa del libro-. Es que me dio curiosidad de saber el tipo de tu rana. Pero aquí los anfibios están ordenados por continentes y no encuentro nada parecido a Kerokero.

-Pues Kerokero venía en el equipaje de mis padres cuando regresaron de un congreso en Nueva York, a saber dónde y en qué momento se metió en las maletas- comentó el ojiámbar.

-Entonces es de América, vamos a ver si encuentro algo por ahí- apuntó el pelirosa empezando a recorrer páginas durante varios segundos hasta que dio con una foto que le pareció familiar-. ¡Creo que la encontré!- afirmó orgulloso enseñándoles las páginas al dúo payaso.

-¿Rana Toro?- leyó Atsuya el título de la página.

-¿De la especie Lito… bata… qué?- leyó Yuuya sin entender las palabras.

-Vamos, no es tan difícil de leer, además está en katakana- le sonrió Jousuke.

-¿Y a quién le importa si no me sé todo el katakana?. ¡Casi ni se usa!- se quejó el peliazul.

-Aquí dice que es de la especie de anfibios anuros perteneciente a la familia Ranidae originaria del este de Norteamérica- empezó a leer Atsuya con aire aburrido-. Su hábitat natural corresponde a masas de agua permanentes como lagos y pantanos. El tamaño promedio está entre los 10 y 18 centímetros aunque algunas especies pueden llegar a medir 46 centímetros… bla, bla, bla… ¡Aburrido!- tachó llevándose una mano a la boca como si quisiera ocultar un bostezo.

-Pues a mí sí me interesa, después de todo me gustaría saber qué come- apuntó Kogure viéndose animado.

-Bueno- empezó a decir Tsunami hojeando el libro-, aquí dice que debido a su tamaño la Rana Toro se alimenta tanto de insectos como de peces, pájaros, serpientes…- empezó a leer cada vez más impresionado por enterarse de la dieta que llevaba la rana-, roedores pequeños, otras ranas, renacuajos… ¡Y en algunos casos se han reportado que se alimentarían de murciélagos!- finalizó de decir completamente sorprendido.

-¡Increíble!. ¿Entonces aparte de una mascota tengo un plaguicidas andante?. ¡Ahora sí que no te dejaré ir pequeño Kerokero!- decía Yuuya tomando muy feliz entre sus manos a su rana.

-¿Ribit?- croó el anfibio que parecía mirar confundido al peliazul.

-Pues a mí esa rana me suena a peligro- opinó Fubuki viendo raro a su mejor amigo.

-¡No puede ser!. ¡Qué asco!- declaró de pronto el moreno y sus amigos le vieron con curiosidad-. Aquí dice que fue introducida en Brasil por emprendedores que se dieron cuenta de que en esta especie había grandes potencialidades comerciales por las calidades nutritivas y sabor exquisito de su carne- y tan sólo escuchar eso, el ojiámbar sudó frío.

-¡NO!. ¡NADIE SE COMERÁ A MI KEROKERO!- reclamó Yuuya mirándoles feo a sus amigos al tiempo que abrazaba contra su regazo al anfibio.

-¿Y por qué alguien se comería una rana asquerosa?- cuestionó Atsuya viéndole raro.

-Sí Kogure, no debes preocuparte, además esto es Japón. A menos que vayas a un restaurante internacional nadie pondrá a Kerokero en el menú- trató de tranquilizarlo el moreno en vano.

-Yo te voy a proteger amigo, pase lo que pase- le decía por lo bajo a su mascota que nada entendía del lenguaje humano.

-¡Ribit!- croó la ranita totalmente ajena a lo que sucedía.

-0-0-0-

Mientras tanto, en otro lado de la escuela, más precisamente en el jardín delantero, una pareja en especial se había sentado a comer bajo la sombra de un árbol. Eran Kidou y Haruna que compartían por primera vez una hora de almuerzo como novios declarados, aunque no era del total gusto de la chica porque a cada vez que miraba a su alrededor notaba como todos los que estaban almorzando cerca cuchicheaban entre ellos.

-¿Por qué a mí?- se deprimía la chica apenas disfrutando de su almuerzo: Unos sencillos rollos de mariscos con acompañamiento de arroz.

-Deberías relajarte, querida Haruna- decía de pronto el de capa acercándose con toda confianza a la peliazul hasta que su brazo tocó con el de ella.

-¡No te acerques tanto!- reclamó por lo bajo al tiempo que se ruborizaba por lo que pasaba.

-¿Qué pasa?. No me digas que te avergüenza que tu novio ande cariñoso contigo- le reclamó sonriéndole divertido-. Además no puedo darte besos y perdí el privilegio a que me llamaras por el nombre hasta nuevo aviso. Así que como mínimo creo que merezco esto, eso claro si todavía te interesa que tu padre vaya a trabajar- le susurró disfrutando por completo de que tenían toda la situación bajo control.

-¿Quieres probar uno de mis rolls- preguntó haciéndose la amable aunque luego gruñó-, cariño?

-Claro, será un placer- decía haciéndose el caballero mientras abría la boca como cual pollito espera su alimento.

-¿Qué haces?- le preguntó viéndole con vergüenza ajena.

-Vamos, sé que a las chicas les gusta esto de darle de comer a sus novios- dijo arrogantemente.

-Creo que sería así si al menos me gustaras un poco- gruñó entre dientes viéndole muy molesta.

-Está bien, entonces sigue siendo una mala novia, tal parece que lo que le pase a tu familia no te interesa- dijo haciéndose el desinteresado y Haruna tuvo que reprimir un grito descomunal colocando toda su fuerza de voluntad, tanto así que cuando logró hacerlo pasar comenzó a respirar muy fuerte como si se hubiera fatigado.

-Escucha Kidou, trato de hacer esto lo mejor que puedo, pero tú tampoco es que ayudes mucho- dijo sacando un roll con sus palillos para luego ofrecérselo al de rastas-. Ya, abre la boca- le avisó cuando el roll estuvo frente a él.

-Gracias- dijo divertido mientras abría la boca y se comía el roll que le daba la Otonashi.

-¿Viste eso?- empezó a murmurar un chico de primero que miraba la escena con unos amigos.

-Tal parece que no eran rumores- cuchicheaba otra chica que estaba a unos metros de ellos.

-¿Por qué no se callan?- gruñía la chica mientras apretaba sus palillos tan fuerte en su mano empuñada que faltó poco para que se partieran en dos.

El de capa sólo rió por lo bajo divertido con la actitud de la chica. Y aunque aún la veía enfadada no dejaba de sentir esa sensación de satisfacción, no porque se estaba saliendo con la suya entrando furtivamente en su vida, por supuesto que había mucho más allá de eso, más de lo que se podía notar. Estar tan cerca de ella le calmaba, como si hubiera entrado en un sueño del cual no quería salir. Sonrió entonces sutilmente mientras trataba de enfocarse en su almuerzo al tiempo que unos rápidos recuerdos de una niña peliazulada que le llamaba de "Hermano" cruzaban por su cabeza para luego contrastarse con la joven que tenía a su lado. Entonces un profundo sentimiento de nostalgia le invadió y por un momento se repudió por la actitud que estaba teniendo con Haruna, sin embargo trató de olvidarse del tema ya que después de todo él se había prometido seguir hasta el final en ese plan, un plan de vida que muchos podrían considerar de aberrante.

-Por cierto- empezó a decir Kidou oyéndose un tanto pensativo mientras comía unas bolas de tempura que había traído ese día-, gracias por comer conmigo- pronunció y la chica no pudo evitar tomarle atención-. Puede que suene cursi viniendo de alguien como yo, sin embargo siempre quise estar así de tranquilo alguna vez junto a una chica linda que me acompañara.

-¿Una chica… linda?- repitió por lo bajo la peliazul ruborizándose un poco.

-Desde que puedo recordar, son contados los días que he podido disfrutar de una paz como esta y haciendo algo que realmente quiero hacer- siguió contando mientras jugaba un poco con su comida moviéndola un poco dentro de su cajita de almuerzo.

-¿Qué quieres decir?- se aventuró a preguntarle.

-Debido a la vida que llevo no tengo muchos amigos- confesó con una falsa sonrisa-. Tengo a muchos hombres y mujeres de confianza, dinero no me falta y gozo de buena salud. Pero no tengo personas que me acompañen de verdad para disfrutar un día tranquilo.

-Kidou…- susurró Haruna tristemente para sí, teniendo nuevamente ese extraño sentimiento de empatía como si pudiera asimilar de alguna forma aquel dolor por el que pasaba el muchacho.

-Por eso, que estés aquí conmigo, no sabes lo feliz que me hace- dijo observándola con una faceta de tranquilidad ante la cual la peliazul se puso un tanto nerviosa y por lo cual atinó a volver a fijar su atención en su propio almuerzo.

-Vaya, suena a una vida difícil- fue lo primero que se le ocurrió decir.

-Sí, pero ya estoy acostumbrado- dijo llevándose otra bolita de tempura a la boca.

-Pero, sin tener tiempo para hacer amigos o dedicarte a disfrutar con otras personas, además del hecho que no tienes familia… ¿No te hace sentirte algo solo?- le cuestionó con una voz que se oía triste por él.

-Ahora no, porque tengo conmigo a alguien muy especial- volvió a responder tranquilo mientras veía directamente a la Otonashi quién al entender la indirecta volvió a ruborizarse un poco.

-Aun así, sigues sin agradarme- advirtió haciéndose la desinteresada.

-¡Pero tú a mí sí que me gustas!- respondió infantilmente el de gafas.

-Mejor ya déjate de molestar- le dijo haciéndose la molesta para dejar de tomarle en cuenta, mientras que el chico sólo rió por lo bajo de la actitud de ella.

¡OTONASHI!

Se escuchó una voz masculina a lo lejos que llamó la atención de la pareja y pronto vieron acercarse a Sakuma junto a ellos.

-¡Hola amiga!. Espero no interrumpirles el almuerzo- saludó el peliplateado.

-No interrumpes nada, Sakuma- le confirmó amablemente la chica-. ¿Qué sucede?. ¿Necesitas algo?- preguntaba mientras Kidou volvió a seguir comiendo tranquilamente su almuerzo despreocupándose de la situación.

-Es que quería ver un poco la canción que practicaremos hoy, si no te molesta claro- le pidió el del parche sentándose a su lado.

-Es que no traigo un demo de la melodía conmigo en este momento- le avisó-, aunque me la sé de memoria porque es un ritmo que había estado practicando.

-Ya veo- dijo tratando de no verse decepcionado-. ¿Y qué hay de la letra?

-Bueno, anoche antes de irme a dormir subí la letra a mi correo electrónico por si me olvidaba imprimirla- dijo mientras sacaba su teléfono móvil para entrar a su correo-, te la voy a enviar de inmediato.

-Muy bien- dijo Jirou y un par de segundos después le llegó el mensaje-. Vaya, eso fue rápido. Vamos a ver qué tal es- dijo mientras revisaba el correo con la letra de la canción, la miró con detenimiento durante un rato pero después de medio minuto su cara tomó un leve color morado como si se le hubiera cortado la respiración-. Esto, Otonashi…

-¿Sí?. ¿Cómo crees que está?- preguntó expectante mientras Kidou se dedicaba a mirar de reojo la escena mientras comía.

-A ver, cómo decirlo…- empezó a decir llevándose una mano para rascarse detrás de la cabeza.

-¿Tan mala es?- le preguntó viéndose muy triste por no recibir un buen comentario.

-Bueno, creo era de esperarse dentro del género pop- se apresuró a corregirse-, pero también tienes que tomar en cuenta que iremos a tocar en un club nocturno. Y la verdad yo esperaba que, aunque fuera un estilo diferente al que siempre tocamos, al menos la letra no lo fuera tanto. ¿Me entiendes?- finalizó de decir tratando de que no se le notara mucho la vergüenza.

-O sea que está horrible…- musitó Haruna con aura de depresión rodeándole.

-No digas eso, Otonashi. De verdad que no está tan mal, te lo digo en serio- decía un apresurado Jirou esperando que no fuera muy tarde para rectificarse-. Sólo creo que no sería del todo bueno tocar esta canción ante un público de los que visita un club nocturno. Por ejemplo, mi idea de ir a un club nocturno es oír música ruidosa o movida, o por último una letra que no se oiga tan… bueno… Fudou lo diría como que no es algo de hombres. ¿Me entiendes?

-Sí, entiendo…- murmuró con el flequillo ocultándole la vista haciéndola ver bastante tétrica-. ¡AHORA ENTIENDO QUE LOS DOS SON UN PAR DE IDIOTAS!- le gritó a todo pulmón a su compañero.

-¡Otonashi, cálmate!- le pidió su amigo moviendo las manos en señal de que le bajara la importancia al tema.

-Vaya, esto se ve interesante- opinó Kidou manteniéndose al margen y observando a los dos compañeros de banda mientras disfrutaba su almuerzo.

-Sí, claro, cosas de hombres, parece que a ninguno de los dos les importa lo que yo piense y que soy un miembro más de la banda- decía enojada y parándose de golpe al tiempo que sellaba su almuerzo-. ¡Vamos a otro lado Kidou!- le ordenó al de capa quién no pudo evitar verle extrañado.

-¿Ahora?. Bueno, como quieras- respondió calmadamente mientras se ponía de pie y tapaba su almuerzo también.

-¡Espera Otonashi!- corrió Sakuma al lado de la pareja al notar que en realidad se alejaban-. No quería que te sintieras ofendida, y si esto te enojó mucho te pido disculpas, pero por favor no vayas a faltar a la práctica- le rogaba Sakuma.

-Lo voy a pensar- tachó la chica muy ofendida.

-Mejor si no vas, aprovechamos de salir un rato- sugirió Yuuto.

-¡Ni de broma!- tachó el del parche caminando a su lado y mirándole feo-. Fudou nos hará la vida un infierno si empezamos a faltar a cuatro días del concierto- decía viéndole molesto-. Por favor Haruna, de verdad no faltes hoy. Además faltarás el sábado, así que por ahora olvidemos los malos entendidos.

-¡No quiero hablar ahora, Sakuma!- tachó aun enojada apresurando el paso y el de gafas también lo hizo al mismo tiempo que ella.

Mientras tanto, en el baño de hombres del segundo piso, Atsuya y Kogure se encontraban llenando la cubeta que acababan de reparar, pero algo no estaba saliendo bien pues los agujeros que habían tapado empezaban a amenazar con salirse en cualquier momento.

-Como que el papel maché no fue muy buena idea- opinó el pelirosa mirando de soslayo a su amigo.

-Te dije que sólo duraba unos segundos, por eso una vez llena debemos arrojársela a Kidou de inmediato- decía Yuuya sonriendo como diablillo.

-Voy a ir a ver si ya se movió de donde estaba- avisó Fubuki mientras iba a revisar por la ventana y se sorprendió de ver que su víctima se estaba dirigiendo a la entrada del edificio-. ¡No puede ser!. ¡Date prisa Yuuya, que Kidou ya viene de vuelta!- le apresuró.

-Espera un segundo, ya casi está lleno- le pidió el más pequeño.

-¡Ya no hay tiempo!. ¡Déjala así!- le reclamó tomando la cubeta y saliendo a toda prisa del baño.

-¡Atsuya, espérame!- le reclamó yendo a alcanzarlo.

Mientras tanto, en el jardín.

-Otonashi, vamos, te compro una hamburguesa si no faltas- le seguía diciendo Sakuma a la peliazul.

-¡Por favor!. ¿Ya quieres dejar de molestar?- le pidió al tiempo que se detenía con su novio justo en frente de la entrada al edificio.

-Sólo si me prometes que no faltarás, mira que Fudou no es muy cariñoso que digamos cuando se trata de temas con la banda- le advirtió el del parche.

En tanto, en el segundo piso, el dúo payaso entró rápidamente cargando la cubeta al salón 2-2 ya que éste en particular quedaba justo por encima de la entrada.

-¡Abran paso!. ¡Abran paso!- reclamaban ambos y todos sus compañeros se hicieron a un lado hasta que vieron como llegaban apresurados hasta la ventana- ¡Allá va!- exclamaron a coro mientras arrojaban el contenido de la cubeta que traían al exterior la cual con toda seguridad caería en el de gafas.

En tanto, volviendo a la entrada, Haruna seguía su discusión con Sakuma y claro que Kidou seguía viendo divertido como se desarrollaba la escena.

-¡Está bien, iré!- le aseguró ya harta que su compañero le siguiera insistiendo-. Pero quiero que por favor ya dejen de hacerme esos comentarios.

-Lo que sea, pero no vayas a faltar- le seguía pidiendo el chico avergonzado.

Entonces, el de rastas escuchó un sonido en particular por encima de su cabeza, miró hacia arriba y apenas alcanzó a visualizar como un par de manos que apenas se veían del segundo piso arrojaban al menos tres litros de agua la cual calculó en menos de un segundo que llegaría a su persona aunque también Haruna, que seguía a su lado, saldría perjudicada en el proceso. No le pensó más y decidió sacar a la peliazul de aquel predicamento, y antes de que se diera cuenta, la chica ya había sido tomada entre sus brazos y se arrojó con ella adentro del edificio.

-¡AY!- se quejó Haruna en cuanto tocó el piso bruscamente cayendo con el de gafas y es que el rápido movimiento del muchacho no le había dado ni tiempo de reaccionar hasta ahora-. ¿Kidou, qué…?

¡SPLASH!

Sus palabras fueron interrumpidas por un fuerte sonido de agua oyéndose a sus espaldas y tan rápido como pudo volteó a ver qué ocurría y sólo pudo contemplar a su pobre compañero empapado de pies a cabeza.

-¿Pero qué… pasó…?- decía totalmente anonadada sentándose en el piso junto al de rastas.

-Sólo vi el agua encima de mí y no quería que también te llegara a ti- se explicó el chico ajustándose las gafas y Haruna sólo le miró impresionada.

-¡Q-Qué-Qué frí-frío!. ¡Achú!- estornudó el peliplata empezando a temblar cual gelatina-. ¿De-De dónde sa-salió esta a-agua?- cuestionó mirando hacia arriba por inercia.

Y en el segundo piso.

-Le dimos al equivocado…- dijo un nervioso Kogure al ver que el que salió empapado fue Sakuma.

-¡¿Cómo no le dimos?!- regañó Atsuya al ver que la broma falló otra vez.

-¡Seguro fue tu culpa!. ¡Hiciste mucho ruido al abrir la ventana!- le rebatió rápidamente Yuuya al pelirosado.

En eso, se dieron cuenta que Sakuma había alzado la vista reconociéndoles en el acto.

-¿U-Ustedes?- pronunció viéndoles con sorpresa.

-¡No puede ser ya nos vio!- exclamó Kogure nervioso porque los hubieran pillado.

-¡Corre por tu vida, Yuuya!- exclamó también el pelirosa arrojando la cubeta por la ventana para no tener pruebas y huyendo del salón a toda prisa con su compañero.

Sin embargo, la cubeta…

¡CLONK!

También cayó en la cabeza de Sakuma sonando fuertemente haciendo que el pobre e inocente chico cayera desmayado en el suelo.

-¡Sakuma!- gritó una preocupada Haruna parándose y yendo a socorrer a su compañero.

-Y decían que las escuelas públicas no eran divertidas- se dijo Kidou sonriendo para sí mismo mientras iba a socorrer al desmayado de Jirou junto a su novia.


¡Y ese es el fin de este capítulo!

Algunos me preguntarán que fue de la acción, la violencia y todo eso en este episodio, pues bien debo decir que no todo es violencia compañeros y después de la que puse antes creo que se merecía ahora un capítulo de descanso, que sino mucha violencia hará entrar este fic en categoría MA de una sola vez y no quiero que me lo retiren de ninguna forma, así que de vez en cuando tendrán estos capítulos de descanso con o casi nada de violencia. Tensión hubo y habrá sin lugar a dudas, después de todo no me olvido nunca que estoy tratando con el tema de una mafia japonesa. ;)

Si lograron notarlo aquí traté muy por encima el tema de la traición, para las mafias japonesas puede llegar a ser un traidor desde aquel que congenia en secreto con el enemigo (una mafia rival por ejemplo) hasta el pasarse definitivamente a otra mafia. Que te consideren de traidor en una mafia japonesa es asegurarte tu propia sentencia de muerte, es el único spoiler que haré al respecto porque si pensaban hasta el capítulo anterior que Sein era el único traidor aquí, y con todo respeto, les diré que son muy ingenuos.

Por eso esto de tratar un fic con mafias japonesas es tan entretenido. ^_^

Ah, y antes que se me olvide, creo que si hay alguno aquí que siga El Alma del Raimon se le habrá hecho familiar la escena de la primaria, ¿No?. De no ser así no se preocupen que en unos capítulos más tomaremos en cuenta a ese par de niños de Atsu y Hikaru. Jejejeje. Aviso que para el que piense que no tengo el permiso de su autora déjenme decirles que ya lo había conversado con Chao Ling-Yin de antemano y ella siempre revisa lo que hago con su personaje antes de dejar las cosas aprobadas para publicar. n_n

Ahora, sin aburrirlos más les dejaré el Glosario y al término de éste podrán encontrar mis comentarios acerca de todos los reviews que me han llegado hasta el momento de publicar este episodio. Y ya saben, no se olviden de comentarme porque en verdad anima mucho saber que hay varios siguiendo esta historia. ;D

Glosario:

Escarabajo Rinoceronte: En Japón son mejor conocidos como Kabutomushi, es una especie de escarabajo gigante encontrado en Japón, Corea, Taiwán y China. También se vende como mascota en varios países de Asia (en Japón, por ejemplo). En ciertas especies de escarabajos rinocerontes los machos pueden alcanzar estaturas de hasta ocho centímetros a diferencia de las hembras cuyo tamaño promedio está entre los cuatro y seis centímetros. Cabe destacar que también son muy populares las peleas de escarabajos rinocerontes donde cada uno empuja al otro hasta sacarlo del campo de batalla trazado siendo el ganador el que quede dentro y el perdedor el que haya salido.

Bentou: El Bentō es una ración de comida sencilla preparada para llevar, bastante común en la cocina japonesa. Tradicionalmente el Bentō suele contener arroz, pescado o carne y una guarnición o acompañamiento, por lo general a base de verdura. Está hecho a mano y suele ir en una bandeja o recipiente al uso, como cajas de madera. Aunque lo más común es elaborar el Bentō en casa como comida para llevar, también pueden adquirirse preparados en tiendas. En ocasiones la comida puede tener una elaboración más compleja tratando de representar objetos diversos.

Gorou Tamano: Mejor conocido como Paul Peabody para los que jugamos el juego de Inazuma Eleven en la versión occidental. Como ya les había comentado en el glosario anterior, Gorou tampoco apareció en la serie de anime como tal, no obstante en el manga de Inazuma Eleven se le da mayor enfoque e incluso juega como mediocampista para el equipo y en el juego de Nintendo DS él juega como Defensa, y claro también seguramente es recordado por todos los jugadores porque para poder reclutarlo en los primeros dos juegos de la saga debes insistirle en TRES ocasiones diferentes hablándole OCHO veces para que se convenza de unirse al equipo xD. Al igual que Tsukushi, él también iba originalmente a formar parte dentro del equipo de los Emperadores Oscuros como el portero que por alguna razón no fue así porque los de Level-5 cambiaron opinión a última hora sobre los miembros que conformarían el equipo y nunca dieron una explicación exacta para el hecho de hacer este cambio, y razón que le impidió tener real protagonismo en el anime. Yo lo he tomado porque le tengo mucho cariño y hasta creo que los de Level-5 deben tenerle algún aprecio si hasta le consiguieron un actor de doblaje para que le diera voz en los juegos de Wii, por eso he decidido tomarlo en cuenta también para este fic. ;)

Sistema Escalera: Si hay algún chileno (como su servidora) que esté leyendo esto seguro coincidirá conmigo que están quedando poco colegios que no enseñan todos los años de escolaridad obligatoria, e incluso hay algunos colegios que consideran el Preescolar como otros cursos más de la misma escuela. Pues bueno, Japón es de esos países que separan la escolaridad en Preescolar o Jardín de Niños, Primaria, Secundaria y Preparatoria en distintos establecimientos; no obstante el Sistema Escalera es lo que más se acerca a una escolarización completa en un mismo instituto educativo. Que una escuela posea el Sistema Escalera quiere decir que podrá tener el jardín de niños integrado (no logré averiguar si éste es del todo obligatorio) pero si tendrá de todas maneras integrados todos los cursos de Primaria, Secundaria y Preparatoria dentro del mismo establecimiento e incluso puede tener su propia Universidad dentro del mismo plan educativo. La ventaja de estar en esta clase de institutos es que una vez logras entrar ya no tendrás que pasar por los tan temidos exámenes de ingreso que se necesitan para poder postular a una institución privada e incluso tienes asegurado el ingreso a la universidad de aquella institución. Hasta ahora y por lo que he sabido, esta clase de establecimientos siempre son privados y no hay muchos de ellos en todo el país.

Cibernovio: Para nosotros en occidente puede sonar bastante obvio esto de los cibernoviazgos, o citas por internet, o como quieran llamarles. Como premisa creo que la gran mayoría entiende por cibernovio o cibernovia el mantener una relación romántica a distancia por internet con otra persona. En Japón esto también se da pero no es del todo bien visto pues se suele considerar a las personas que tienen este tipo relaciones casi como marginados sociales que no tienen otra forma de relacionarse incluso es considerado algo muy común entre los que consideran como otakus (no me refiero a los fanáticos del anime y manga). Por esto no es extraño que alguien se avergüence de reconocer que empezaron con un ciber romance o que mantienen la relación comunicándose a distancia pues se puede malentender.

Hanami: Es un término japonés que literalmente significa "Ver Flores" y hace referencia a la tradición japonesa de observar la belleza de las flores, aunque por lo general se asocia esta palabra al período en que florecen los cerezos y en el que los japoneses acuden en masa a parques y jardines a contemplar sus flores. De finales de marzo a principios de abril, los cerezos florecen por todo Japón, de sur a norte acorde a los distintos climas existentes en las diversas regiones. Los primeros cerezos del año florecen en las islas de Okinawa a principios de marzo y los últimos en la isla de Hokkaido aproximadamente la última semana de abril. El pronóstico de florecimiento es anunciado cada año por la oficina de meteorología. En esta celebración, la gente se dirige a los parques a contemplar los cerezos en flor, y habitualmente realizando un picnic con la familia o con la empresa. El Hanami continúa en la noche y es llamado Yozakura que quiere decir Cerezos de Noche.

Escolaridad Obligatoria en Japón: No hay mucho qué decir en este punto porque Hiroto lo explica bastante bien en términos generales. La Escolaridad en Japón sólo es obligatoria hasta la Secundaria; la Preparatoria y la Universidad son completamente optativas pero no se permitirá ingresar a los estudios superiores sin haber terminado antes los estudios preparatorios.

Mayoría de Edad: Como bien expliqué en el anterior glosario, un menor de 20 años no debía consumir bebidas alcohólicas en Japón, esto es porque en el País del Sol Naciente se consideran los 20 años como la Mayoría de Edad, no así como otros países que se considera que una persona ya es adulta a los 18 años. Con 20 años de edad en Japón también adquieres los derechos de votar, consumir bebidas alcohólicas y fumar. Sin embargo hay ciertas cosas a las que se pueden tener derecho sin la mayoría de edad cumplida entre ellas el sacar la licencia para conducir scooter y motocicleta que se puede obtener desde los 16 años, la licencia para conducir de automóviles que es a los 18 años. Incluso los matrimonios que sólo es necesario que el hombre tenga 18 años como mínimo, en cambio la edad mínima para que una mujer se case es de 13 años, sin embargo el tema con los matrimonios es mucho más abarcado, complejo y se toman muchas otras cosas en cuenta que ya saldrán a la luz en un futuro glosario. ;D

Microfútbol: Mejor conocido como Fútbol Sala, Fútbol de Salón o Fútsal; es un deporte colectivo de pelota practicado entre dos equipos de 5 jugadores cada uno, dentro de una cancha de suelo duro. Surgió inspirado en otros deportes como el fútbol soccer, que es la base del juego. Tiene bastantes reglas parecidas y diferentes con éste siendo el más particular el tamaño de la cancha que es de 40 x 20 metros en comparación a una de 90 x 45 metros que es lo mínimo que debe tener una cancha de fútbol soccer promedio y obviamente una cancha de Microfútbol se hace más apta para ser supervisada en una clase de educación física en una escuela de primaria. Sin embargo, eso no significa que los pequeñines no puedan practicar el soccer como tal y muy probable si es que el colegio lo practica como un club tendrán aparte una cancha de fútbol soccer con las medidas y los estándares promedios que se requieren.

Katakana: El Katakana, junto al Hiragana, es uno de los dos silabarios empleados en la escritura japonesa. Sus caracteres, al contrario que los kanji, no tienen valor conceptual alguno, sino únicamente fonético. Gráficamente son de forma angulosa y geométrica. Los símbolos del Katakana se usan por lo general para escribir palabras extranjeras ya sean nombres, sustantivos, adjetivos y cualquier otra palabra que no sea de índole japonesa en reemplazo a las letras occidentales. Como nota de autora debo decir que Kogure se ha equivocado con lo que dice porque el silabario del Katakana a pesar de no ser usado para leer el japonés como tal sí que es bastante usado y es realmente malo que alguien de su edad no pueda leerlo del todo. ^^U

Tempura: El Tempura o Tenpura se refiere a la fritura rápida japonesa, en especial a los mariscos y verduras. Cada trozo de comida debe tener el tamaño de un bocado y se fríe en aceite a 180 ? tan solo durante dos o tres minutos. El Tempura se prepara con una mezcla de harina y agua bien fría a la cual se le puede añadir o no huevo, luego los alimentos se recubren por esta mezcla y luego se ponen a hervir en aceite hasta que salen con una masa frita que les recubre.

Demo: Esta la he sacado casi por completo del Buscador de Respuesta de Yahoo y me ayudó Black-Cat-Soul a complementarla por si alguien dice que me robé la autoría. La palabra Demo viene de "Demonstration" y es lo que hacen algunas bandas o artistas para demostrar su talento y son los que se envían a las grandes disqueras para que los intérpretes o el intérprete sean escuchados. También se le puede dar a la gente para darse más difusión a la banda entre otros usos. También aplica en los videojuegos y cosas similares que sólo te permiten ver o jugar un pequeño tercio del original para dejarte con las ganas de adquirir la versión completa

Respuestas a Reviews:

dama-kge: ¡WAU!. ¡HE CAPTADO LA ATENCIÓN DE DAMA-KGE! (se emociona como ella sola). Lamento haber mostrado ese lado de emoción mía, pero como siempre te veo dejar comentarios en los fics de Chao Ling-Yin y de Rydag se me había hecho ilusión recibir alguno tuyo. Jejejeje. (^^). Por cierto: ¿De verdad no te gusta el KiHaru (Kidou x Haruna)? ¿Y qué haces leyendo a las tres que nos dedicamos a eso? (Puedo saber cómo sucedió? UXD). Lamento haberte matado de ansiedad por tantos meses pero bien explico al principio lo que me pasó además que en ese momento también tenía trabajos finales además que eran las últimas asignaturas de mi carrera por lo que debí prestar más atención a ellas primero. Me disculpo por ello. (T_T). ¿Y te ha gustado este Kidou que he hecho?. ¡Genial!. ¡Prepárate porque pronto verás más y espero este capítulo te deje satisfecha!. Personalmente yo me divierto mucho haciendo un gran tira y afloja entre Kidou y Haruna para este fic lo cual me alegra que funcione. Gracias por tus comentarios a Kidou en general y espero no decepcionarte ni en este ni en los futuros episodios que ya se vendrán. ;)

Nerea: Lamento si no publiqué pronto (^^U). A ver fueron... (cuenta con los dedos los meses que hay de Septiembre a Julio)... ¡¿10 MESES?!. ¡Vaya, cuánto lo siento!. ¡Pero así soy, suelo avanzar lento!. ¡Por eso trato de compensar con lo largo de los capítulos!. ¡No me mates!. ¡Además ya publiqué el nuevo capítulo!. Snif (T_T)

Chao Ling-Yin: ¿Qué tal amiga y colega del mal?. Y no digas que no, ambas escribimos y apoyamos una pareja incestuosa. ¡Arderemos en el infierno!. ¡Nyajajajajaja!. ¡Nah, no me hagas caso!. A veces me sale la locura (XD). Y sí, como dices Kidou es el amo y seguirá haciendo lo que quiere con Haruna porque ya la tiene en la palma de su mano. Aunque como ves es capaz de medirse cuando se lo propone así que no es tan mal tipo después de todo. ¿Y te sorprende que Kidou parezca niño mimado?. ¡Pero si esto es Universo Alterno!. Eso significa que no todos los personajes deben tener la misma historia del anime, ¿no crees?. Por lo tanto con un pasado, vagaje, historial o como quieras llamarle, que es distinto significa que rasgos de su personalidad o incluso físicos también son distintos al que principalmente tiene en su versión original. Eso es regla santa de los Universos Alternos y mientras la personalidad de Kidou vaya en acorde a su pasado y la personalidad que ha adoptado en el transcurso de su historia personal también respete ese pasado significa que estoy respetando la variación de hacer un nuevo universo. ¿Y dices que le quieres tirar una silla?. ¡Qué demonios, lo haré por ti!. XD

Sakkako: ¡Kidou-kun!

Kidou: ¿Qué? (Sakkako le tira una silla pero la esquiva). ¿Qué quieres? (le tira otra silla y también la esquiva)

Sakkako: ¡Quiero que te quedes quieto!. ¡Caray! (le arroja otra silla pero también la esquiva)

Kidou: Pero si me quedo quieto seguro me llega una silla a la cabeza (y esquiva otra silla que le arroja Sakkako)

Sakkako: ¡Eso mismo quiero!. ¡Además es trabajo de una escritora agradecer bien a sus fans y a veces darles en el gusto! (y le arroja otra silla a Kidou que la vuelve a esquivar y que además la toma en el aire). ¿Eh?. ¿Kidou?. ¡Baja esa silla!. Déjala en el suelo con cuidado... no vayas a...

¡PAAAAAF!

Y Kidou le ha arrojado la silla a Sakkako quién no alcanzó a esquivar. Sakkako pierde por K.O

Kidou: Ya deja de perder el tiempo y empieza a escribir el siguiente capítulo.

Sakkako: (x_XU)

Leena y Daneris: Chicas, como me escribieron el review juntas pues se lo devuelvo a las dos en conjunto. Mi más sinceras gracias por sus comentarios, me han hecho ver parte de lo que más destacó en el segundo episodio al parecer. (^^). Ahora, respondiendo a Leena, la idea de crear una falsa relación homosexual entre Fudou y Sakuma salió indirectamente de los clubes de admiradoras. Simplemente me imaginé a qué haría una banda novata para atraer fans, la respuesta era obvia: Crear rumores; y una manera fácil de crearlos es una relación homosexual que no es del todo aceptada, además aún mejor si son chicos que para la mayoría femenina considera de guapos. De ahí salió la idea originalmente. Y también respondiendo a tu otra pregunta de lo del matrimonio al segundo capítulo pues sí tienes razón: No me gusta irme con rodeos.

Para Daneris, déjame confirmarte que sí: He leído El Amante Dragón de Mayu Shinjo y tengo toooooooooooooda la colección. De ahí saqué la idea de esto pero en vez de Mafia China quería hacerlo con Mafia Japonesa. Y sí, me di cuenta antes de publicar que estaba demasiado parecido al principio y le di mis toques para cambiarlo pero luego seguí pensando que seguía sonando parecido y... ¡Caray!. Lo publiqué con mis toques. Pero vamos, podemos decir que es casi un tributo al trabajo de Mayu Shinjo además que me encantan sus mangas los cuales colecciono y me dan ideas para planear escenas eróticas, pero me encantó El Amante Dragón por eso mismo, porque no sólo era erotismo y drama, también acción y todo el lío que conlleva una mafia y eso quería tratar de transmitirlo también, más aun porque las mafias japonesas por la cultura que tienen también toman mucho en cuenta el tema del honor y eso también quería tratar de dejarlo plasmado. A todo esto... ¿También eras de esas otras que no creía en el KiHaru?. Espero y este fic te haga cambiar de opinión. ^^

haru-shan: No sé si sea el mejor fic de mafia pero trato de hacer lo que puedo. Y por cierto ya voy contando hasta ahora tres que supuestamente no les gustaba el KiHaru. ¿De verdad, qué tienen en contra de esta pareja?. ¿O seré yo la loca del incesto que no le cuesta verlos juntos? (UXD). Gracias por tu sincero comentario y respondiendo a tu duda pues sí: Kidou está Completamente consiente que Haruna es su hermana biológica; y haciéndote un poco de spoiler también lo saben un par de personajes más para que pronto le tomes atención. Y con este capítulo ya sabes lo que pasó con Fudou y Touko cuando se enteraron del noviazgo de Haruna. ;)

Eller: Como ya le dije a otros antes, lamento haber demorado tanto. Espero que este capítulo compense la espera.

El Critico de Inazuma Eleven: ¡WAU!. ¡Amigo!. ¿Tenías bastante tiempo libre?. Es que el comentario fue... ¡WAU, LARGUÍSIMO!. No creo poder darte la extensión necesaria para compararme a tu comentario pero te doy las gracias por verme todos los puntos fuertes y débiles que me encontraste. Yo también soy crítica y debo admitir que estuvo muy completo el comentario, viendo desde la ortografía a los personajes. Te doy las gracias por tomarte tu tiempo y ojalá pueda seguir siendo este fic de buena calidad.

Kidou14: ¿De verdad te creaste el perfil sólo para ponerlo entre tus favoritos?. ¡Aw, qué dulzura! (*-*). ¡Qué bueno que te haya gustado la faceta de malo de Kidou! (Porque a mí también me gusta y también es mi personaje preferido ;D). Espero que el tiempo que hayas esperado se compense con este nuevo capítulo. Y sí, me documento mucho porque un fic como este necesita de muchos enfoques de la cultura japonesa para verse real y eso es lo que quiero: Que sea lo más cercano a la realidad. Espero que el nuevo glosario también te guste y a ver si el próximo que haga no me queda tan largo. (^^U). Por lo demás, gracias por tus comentarios y tu apoyo. ;)

nissi: Un gusto nissi y gracias de verdad por dejarme un comentario, me animan mucho a seguir y a tratar de terminar y hacer lo mejor posible cada capítulo. No tienes idea de cómo me llena saber que hay alguien ahí esperando a que publique pronto es algo que me hace sentir... ¿Cómo decirlo?. ¡Completa!. Gracias por creer que soy buena escritora y gracias por apoyar esta pareja. Jejeje.

kyubi: Y ya seguí, espero pueda complacerte este capítulo. :) (a comentarios cortos, respuestas cortas ^^U)

Y como siempre me despido avisando que ya son las cinco de la mañana y me iré a dormir porque ya me amenazó mi jefa (alias, Mamá ^^U) y ya nos veremos en otro fic. :D