Una vez Kaito y Conan salieron del cuarto, las personas que aún quedaban dentro se mantuvieron en completo silencio por un rato más. Hakuba analizaba la situación con un ojo crítico, tratando de adivinar el asunto por el que Conan quería hablar con Kaito, después de todo él es el Kid Killer ¿podría tener que ver con que Kuroba sí sea Kid?
La curiosidad era demasiada y él no se consideraba alguien que gustará de meterse en asuntos ajenos, pero si tenía que ver con Kid, tal vez él tenía más que ver en este tema. Decidido volteó a ver a los invitados frente a él—. Eso fue inusual... y sé que esto podría no ser de nuestra incumbencia, pero ¿qué está ocurriendo aquí?
El señor con bata pareció sorprenderse por su pregunta—. ¿Eh? Pues... verán. Esto... Conan-kun y eh, ¿Kaito-kun? Pues ellos —Hakuba levantó una ceja ante sus intentos de responder su pregunta, ¿de verdad era tan difícil?
—Ellos son almas gemelas — una joven voz explicó a un lado del señor, el detective no tuvo tiempo de voltearla a ver antes de que su cabeza captara sus palabras... ¿Qué?
— ¡¿Qué?! —expresó en voz alta notando que Aoko, a lado de él, se había comenzado a ahogar con su vaso de agua. Adivinó que por la sorpresa, comenzó a darle pequeñas palmaditas en la espalda mientras que volvía a ver a la niña de pelo corto—. ¿Hablas en serio?
Ella asintió completamente segura de lo que decía, y Hakuba estaba tan sorprendido, hubiera imaginado miles de escenarios y razones diferentes por la que el pequeño detective estaría buscando a Kaito, pero nunca hubiera pensado que sea por esa razón. Pero, ¿cuándo? Kuroba era alguien muy complicado de leer, eso ya lo sabía, pero tuvo que haber mostrado algo. Recordaba que hace más de un mes había estado muy raro durante unos días, mirando a su alrededor muy detenidamente y anotando muchas cosas en una pequeña libreta. Durante toda ésta semana, Kaito se veía... distante, miraba a otros lados y a veces, cuando le hablaban no parecía poner nada de atención.
— Eso lo explica —Escuchó decir a Aoko, claramente pensando lo mismo que él.
— Sí, parece ser que hace dos semanas Kuroba-kun rescató a Conan-kun de un incidente que tuvo con un hombre que asesinó a una mujer con una pistola aquí en Ekoda, lamentablemente Conan-kun lo vio mientras que intentaba esconder el cadáver; entonces él intentó dispararle a Conan-kun, pero Kuroba-kun lo rescató a tiempo. Luego de eso se enteraron que eran almas gemelas y de la impresión Conan-kun se desmayó y cuando despertó ya estaba en un hospital —explicaba la pequeña—, por eso lo estaba buscando.
— Vaya, eso es... inesperado. —dijo sinceramente—. Aunque de cierta manera me sorprende en parte que Kuroba-kun haya escapado de la situación, él no es de esa clase de personas.
Hubo un pequeño silencio después de eso—. Yo opinó que no es así —se sinceró Aoko pareciendo haber llegado a una conclusión—, tal vez Kaito tenga esa personalidad alegre y decidida en la que parece que tiene todo arreglado, pero Aoko sabe que no es así. Él también se equivoca y no sabe cómo actuar de vez en cuando. —Hakuba se le quedó viendo a la chica, analizando sus palabras. Pero si Aoko tenía esa mirada en su rostro, entonces tenía que tener razón.
.
.
.
Conan sentía su pulso comenzar acelerar mientras era arrastrado hacia la salida de la casa de Nakamori-keibu. Kaito lo tomaba firmemente de su muñeca izquierda, desde la posición de Conan únicamente podía ver su amplia espalda y su cabello levantarse rebeldemente por su cuello.
Kaito era más alto de lo que pensaba, o tal vez era solo porque él estaba encogido, sea como sea, las diferencia entre el tamaño de sus manos era demasiada si las miraba fijamente. Él lo jaló hasta que estaban a mitad de la calle, Conan imaginaba que era porque nadie podría oírlos ahí. Y tan pronto como se había levantado de la mesa, se dio la vuelta para encarar a Conan, soltando su mano en el camino.
De nuevo se sentía absurdamente presionado por el brillo de esos ojos violetas mirándolo fijamente desde arriba, tenía temor de mirarlo se vuelta. Temía que en esas pupilas haya enojó, o incluso odio. Kaito no parecía enojado cuando lo saludo en el comedor hace un rato, pero tampoco parecía muy feliz con toda esta situación.
Conan no sé había dado cuenta de que habían pasado tantos minutos hasta que la voz del chico volvió a interrumpir sus pensamientos—. Bien —aún no se atrevía a mirar hacia arriba, pero pudo escuchar un suspiro saliendo de su boca—, sé que tienes preguntas, suéltalas.
Después de esa clara invitación Conan sabía que era el momento que había estado esperando, esta era la razón por la que había venido hasta Ekoda, no había manera de que se perdiera de esta oportunidad. Tuvo que tomar valor inhalando y exhalando antes de abrir finalmente su boca—. Y-yo quería decirte dos cosas —comenzó tratando de hablar de la manera más clara posible, utilizando su verdadero tono de voz—, lo primero era que el día en que tú me salvaste del asesino no pude reaccionar a tiempo para agradecerte —miró sus manos recordando el día en que Kaito, su alma gemela, lo había rescatado de ese disparo—. De verdad —levantó su vista sonriéndole—, me salvaste la vida.
Aguanto unos segundos antes de abrir sus ojos para mirar a Kaito completamente sorprendido, y Conan creía que era la primera vez que no lo veía con una sonrisa en su rostro, no sabe cuánto pasó hasta que el otro sujeto simplemente asintió en señal de que aceptaba su agradecimiento y él entendía que era un "continúa".
— Lo otro es... bueno creo que ya sabes que es —ésta parte era muchísimo más difícil de explicar, pero si lo iban a rechazar igual era preferible que lo hicieran ahora que estarse matando la cabeza pensando en esto—, es que sólo me preguntaba por qué te habías ido después de haber descubierto eso, una parte de mí puede comprenderlo. Era una situación ya rara y yo no lo mejoré al haberme desmayado —además tengo el aspecto de un niño de siete años, decidió no agregar, aún—. Pero otra parte completamente diferente de verdad quiero creer que hay una razón detrás de que te hayas ido... la verdad yo quería conocerte —Shinichi se consideraba muchas cosas, pero él nunca ha sido bueno tratando de expresar sus emociones, cada vez que se le presentaba una situación en donde no tenía alternativa más que sacar sus pensamientos al aire, siempre prefería decir las cosas claramente, tal y como las pensaba en ese momento. Y siempre terminaba por arrepentirse de haber dicho lo que dijo, pero no conocía ninguna otra manera de hacerlo.
Como ahora, que sentía verdaderamente apenado por sus palabras. Miró seriamente a Kaito, tratando de no demostrar lo apenado que se sentía y la mirada del más alto no lo hacía sentir mejor, sólo lo observaba sin ninguna clase de expresión, mientras que parecía que buscar algo. Con cada segundo la necesidad de salir corriendo aumentaba, hasta que de pronto la tensión la rompió una risa proveniente del más alto— Jajaja.
— ¿D-de qué te ríes? —preguntó de haber perdido toda la seriedad que hace unos momentos ésta situación tenía.
— De nada, es que eres lindo —aseguró con una sonrisa y Conan sintió su cara arder en ese momento—. Perdón por haberme ido ese día, si te soy sincero, creo que simplemente no sabía qué hacer. Estaba asustado cuando te desmayaste, así que al final no fui a acompañe al hospital —su voz era más lenta y amable—, pero te digo algo —Kaito se agachó hasta terminar a la misma altura que Conan, mezclando sus miradas— tenía la sensación de que nos volveríamos a encontrar tarde o temprano. Aunque no esperaba que fuera tan pronto. —admitió con una pequeña risita al final.
Conan se sintió un poco apenado por toda esta situación— Ya veo.
— Sí... Pero ahora estás aquí y se supone que nuestras almas están conectadas por algo desconocido —decía divertido, aunque no parecía notar el efecto que sus palabras tenían sobre Shinichi, de pronto abrió sus ojos apuntando a su oreja—. ¿No hay algo detrás de tu oreja?
La pregunta tomó desprevenido a Conan, tocando inmediatamente el lugar señalado con su mano derecha—. No hay nada —aseguró cuando no sintió nada sobre su piel.
— No, aquí —Kaito levantó su mano hacia su rostro tocando suavemente la parte posterior de la oreja de Conan, haciéndolo sentir algo raro, pero cuando regresó su mano está contenía una hermosa rosa azul, la cual puso en frente de los ojos del pequeño, se sentía confundido, Kaito no llevaba nada cuando acercó su mano por primera vez—. Creo que no tuvimos el mejor comenzó de todos, así que me presentaré nuevamente: Mi nombre es Kuroba Kaito, estudiante y el mejor mago de Japón y próximamente del mundo, para servirte —aseguró guiñando un ojo.
Conan volvió a sentir su cara roja cuando aceptó la rosa entre sus manos, internamente aún se preguntaba de dónde la había sacado, pero cuando miró los ojos del chico delante de él supuso que ahora era su turno para presentarse—. Yo me llamo Ku- —entonces por primera vez captó que no había pensado en esto cuando planeó todo para ir hasta Ekoda para encontrar a su alma gemela, no había pensado en toda la organización malvada que estaba tras el nombre de Kudou Shinichi, su verdadero nombre. ¿Estaría mal mentirle a su alma gemela hasta ese punto? Si seguía la misma línea de pensamiento que utilizaba con Ran, su mejor amiga de toda la vida, la única forma de protegerlo era mintiendo. Shinichi odiaría que le pasara algo a esta amable persona por conocer la verdadera identidad de Conan, así que trago saliva rezando internamente porque esta persona pueda perdonarle cuando le verdad salga a la luz—. Conan Edogawa, vivo en Beika y soy un detective —trato de no mentir más allá de su nombre, como si eso no fuera suficiente, tragándose la culpa hasta lo más profundo de él.
— ¿Detective? —preguntó el otro sonriendo.
— Sí —asintió dispuesto a defender su trabajo.
— ¿Así fue como me encontraste? —parecía entusiasmado y alegre, lo que era muy contagioso.
— Sí, es que bueno... traías puesto tu uniforme y no hay muchas escuelas cercanas a la ruta que utilizaste que lleven ese uniforme y... tus ojos son muy característicos —explicó tratando de no sonar tan raro y preguntándose si le creería que él lo hizo. Aun así Kaito parecía mirarlo con mucha atención, como sí que un niño de siete años logrará encontrar a una persona en todo Japón sólo por su uniforme y sus ojos no fuera de locos.
— ¡Vaya! Sí que eres bueno —esto claramente sonrojo a Conan—, pero la comida debe estar enfriándose, ¿qué te parece si regresamos adentro? —preguntó amablemente, ofreciéndole una mano para ir de nuevo a la casa, Conan asintió, dudando un poco antes de tomar la mano de Kaito.
— Por cierto, Kaito-niichan —tendrá que llamarlo así, ya que Conan llama así a todas las personas mayores a él— ¿de dónde sacaste esta rosa? —preguntó levantando la rosa azul que le había regalado hace unos minutos, ya que había resuelto los otros problemas, ya podía preocuparse por lo demás y Kaito no llevaba mangas largas para esconder algo.
Kaito sonrió mirándolo—, no lo sabías, Conan. —Colocó su índice frente a sus labios en señal de silencio—. Un mago nunca debe revelar sus secretos.
Mientras ambos se mantenían entre estas pláticas volvieron a dentro de la casa, en donde a penas Nakamori-keibu había salido de la cocina con una gran olla en sus manos, preguntándoles confundido a donde habían salido. Y después de una mirada compartida entre todos los presentes, le dijeron que a ninguna parte.
Y así fue como Nakamori-keibu no se enteró de nada :v
Aquí un nuevo capítulo para ustedes, espero que les haya gusta este encuentro entre nuestros protagonistas, estuve buen rato debatiéndome sobre cómo debía llevar esta conversación. Está versión me agrada, espero que a ustedes también. A partir de este punto comienza la competencia de: (redoble de tambores) ¡Descubre la otra identidad de tu alma gemela challenge! XD
Muchas gracias a esas bellísimas personitas que votan y comentan en la historia, me alegran el día superlindo. Nos leemos luego ;)
