Disclaimer: Naruto y sus personajes son autoría de Masashi Kishimoto. La historia es mi creación.

.

.

.

LA DECISIÓN

Sakura se encontraba al frente de la puerta que hace unas cuantas horas había atravesado. Se fijó aún más en los detalles y observó que al lado de esta se encontraba una placa inscrita con los números S-012606, que la primera vez había pasado por alto.

-Los detalles que usted debe saber son simples.- Orochimaru hablaba mientras introducía la tarjeta y el código de acceso, la puerta se abrió permitiéndoles el paso. Sakura tomó aire antes de entrar.- Tiene una excelente vista, olfato, oído... en otras palabras, sus cinco sentidos son más desarrollados que el de un humano.

La pelirrosa lo escuchaba mientras caminaba hacia la gruesa ventana, y de nuevo se encontró con sus profundos ojos. La expresión del hombre no variaba, se mantenía impávido, y sus ojos estaban vacíos.

-Entonces... ¿Él nos puede escuchar?- preguntó la pelirrosa.

Tenía esa duda desde que entró por primera vez, pues había notado una expresión de entendimiento cuando hablaba con Orochimaru.

-No, el vidrio es sumamente grueso y no hay aperturas en esta habitación para que el sonido le alcance. Pero es bastante intuitivo.

Sakura apartó su mirada turbada, esos ojos negros tenían mucha intensidad, cosa que la sorprendió, pues aun estando vacíos eran intensos.

-Como le decía es bastante intuitivo, hemos estudiado su cerebro y hemos visto su comportamiento, llegando a la conclusión de que supera la inteligencia del promedio humano.

-¿Como un superdotado?

-Algo así.- Orochimaru no dio más explicaciones sobre ese aspecto.- tiene una gran fuerza y lo más importante, su resistencia. Es el experimento con mayor resistencia.

Otro escalofrío sintió la pelirrosa, no quería imaginar cómo comprobaron eso. Su mirada volvió a los ojos negros que ya no la observaban, siguió la trayectoria de su mirada y encontró a Orochimaru, que también lo veía.

El odio estaba presente en las dos miradas, pero Sakura notó que la del azabache era aún más intensa y la de Orochimaru tenía un brillo de superioridad.

-Eso es todo. No necesita saber más.- El hombre de ojos amarillos apartó la mirada y caminó hasta la puerta.- Ahora necesito una respuesta Haruno-san.

Sus ojos verdes aun observaban al azabache, sentía tristeza por él y por todos los experimentos. El mencionado sintió la mirada de Sakura y se la devolvió, ya no estaban vacíos, el odio palpitaba en ellos.

El ceño del azabache se frunció aún más al comprender la mirada de Sakura. ¿Tristeza? ¿Compasión? ¿Dolor? Ella no sabía nada, no conocía nada.

Sakura al no poder enfrentar esa mirada de nuevo apartó su vista.

-Aún no me ha dicho cual será mi trabajo aquí. Está muy equivocado si cree que lo ayudaré a crear más...

-Oh claro que no.- la interrumpió Orochimaru.- Su trabajo es muy simple, nada que usted no pueda. Estudio medicina ¿no?

Sakura asintió con parsimonia.

-Bien, entonces Haruno-san, usted será como la doctora aquí.

-¿Eh?

-Sí, la doctora. Ya sabe, usted se encargará de la salud de sus pacientes, y sus pacientes son los experimentos que acaba de ver. Revisará sus estados, un chequeo rutinario. Nada del otro mundo.

Sakura se perdió. Estaba sorprendida o ¿confusa? Ya ni sabía lo que sentía. Definitivamente ese día sus emociones estaban en una montaña rusa.

Seria quien cuidaría la salud de todas las personas en ese lugar, personas que sufrían. Su corazón se encogió.

Orochimaru observaba la maraña de emociones en el rostro de Sakura. Y como ella veía de nuevo al azabache. Estaba realmente fascinada por aquel experimento, aprovechó esa ventaja.

-Prioritariamente cuidará de él, es el experimento más valioso.

Otra vez su corazón se encogió. Cuidar de él... de ellos... Su mirada aun la mantenía en los ojos azabaches, que también la observaban.

-Y ¿por qué ahora necesitan de cuidados? ¿Por qué no se los dio antes?- cuestionó la pelirrosa enojada. Pensar que nunca fueron atendidos o revisados mientras ellos sufrían, la llenaba de furia.

Orochimaru estaba impaciente, esa mujer preguntaba por todo. Ya se estaba arriesgando al traerla ahí y ahora ella quería saberlo todo. Si tan sólo hubiera escogido a otra persona menos altruista... Pero las órdenes eran claras.

-Claro que han tenido atención. Pero la anterior persona que ocupaba ese cargo sufrió un accidente automovilístico y ahora esta incapacitada.- mintió descaradamente el hombre de ojos amarillos. Claro que tuvieron atención, pero la mujer no tuvo un accidente, fue asesinada por sus propios pacientes.- Y como verá, no puedo dejarlos sin una atención adecuada.

Por ese lado Sakura se calmó, pero fue por un pequeño instante, aún tenía una dura lucha en su interior. Si aceptaba, ayudaría a los experimentos, les brindaría atención y cuidados que necesitaban urgentemente. Además de conseguir información de ese lugar y conocer más a...

Su mirada se desvío al hombre encadenado. Y su mente trabajó en todas las posibilidades que tenía.

Si no aceptaba... Tendría que mantenerse callada y no revelar nada acerca de la planta Z, no volvería a saber o a verlos de nuevo. Y si revelaba información, todos ellos morirían, nadie aceptaría desvelar la verdad al mundo. Morirían por su culpa, aunque tal vez ellos preferirían la muerte a estar en ese lugar, objetos de la demencia de un hombre.

Sakura negó con su cabeza. No, no podía simplemente dejarlos morir así, tenía que hacer algo. Y de pronto una idea cruzó por su mente, tal vez no fuera una brillante idea, pero le daría tiempo, y eso era lo que necesitaba.

Alzó su mirada decidida hacia Orochimaru.

-Muy bien, trabajaré aquí.

Una sonrisa atravesó la cara del hombre, ya estaba hecho. El plan seguiría su curso.

-Bien pensado Haruno-san. Ahora debo darle unas cuantas recomendaciones. Acompáñeme a la sala.

No había vuelta atrás, ya lo había decidido así. Miró por última vez en ese día al dueño de los ojos azabaches y le dedicó una hermosa sonrisa, la segunda en ese mismo día, pero esta vez más segura. Porque estaba convencida de que hallaría la forma de salvarlos.

Pero la realidad sería más inclemente a sus idílicos pensamientos.

Sakura abandonó la habitación y la puerta se cerró. Dejando atrás a un sorprendido azabache.

De nuevo esa sonrisa, una sonrisa diferente, una sonrisa que nunca conoció.

…..

El ocaso ya estaba pintando el horizonte, el día estaba terminando y muchas personas concluían sus trabajos y se dirigían a sus casas.

Como el grupo de Sakura. La investigación por ese día había terminado, ahora esperaban por el nuevo día para volver a comenzar su trabajo.

-Qué te parece Hinata si vamos a comer algo, me muero de hambre.- decía un rubio mientras abría su boca mostrando así su hambruna.

La mencionada soltó una risa muy suave, él siempre la hacía sonreír.

-Me parece bien. Pero... me preocupa Sakura-san, aun no regresa.

-Tranquila Hinata-chan, ella ya debe estar de regreso.- lo dijo una rubia muy confiada de sus palabras.- Los miembros de la planta Z no trabajan hasta tan tarde. ¿Verdad Shikamaru?

-Si es verdad, pero me parece extraño que lo que tenían que decirle haya tomado todo el día.-acotó su esposo.

-Entonces deberíamos esperarla... ¿Y si es algo muy importante?- esta vez opinó Naruto.

-Y ¿si se dirige a su cuarto? Tal vez esperemos en vano.- la voz de Neji se hizo escuchar.

Todos permanecieron en silencio y analizaban las opciones. Les preocupaba Sakura, pero no podían hacer nada hasta que ella apareciera.

Y como si la hubieran llamado telepáticamente, la puerta se abrió dejando ver a una pálida pelirrosa.

-¡Sakura!- exclamaron casi todos.

-¿Eh? ¿Qué pasa?

-Estábamos preguntando por ti y aparec... ¿Estás bien?- preguntó de inmediato el rubio interrumpiendo su primer comentario, pues la chica estaba pálida y con una expresión perturbada.

Sus demás compañeros se acercaron y también notaron su expresión, todos aguardaron por la respuesta.

-¿Yo? Sí, estoy bien, solo fue la sorpresa de aquel lugar, es... muy grande.- trató de cambiar la expresión de su rostro calmándose un poco. Lo logró.- Yo sólo venía por mi bolso.

Sakura no espero más y se apresuró a recoger sus cosas. Quería estar en su habitación sola.

-Pero Sakura ¿para qué te necesitaban? ¿Hubo algún problema?

-Claro que no Temari... fue solo para...-dudó unos segundos, no podía contarles toda la verdad, al menos les diría una mínima parte de ella.- Ofrecerme trabajo.

-¿Trabajo?- Repitieron al unísono.

Estaban sorprendidos, un trabajo en la planta Z no se consigue de la noche a la mañana, pero al parecer Sakura lo había logrado.

Neji palideció al instante, y su voz sonó fuerte y clara en la habitación, pero con un tono de nerviosismo.

-Tu... ¿Aceptaste?

-Yo...si, acepté, pero...- Sakura quería salir corriendo a su anhelada habitación, sus compañeros la miraban inquisitivamente ante sus palabras, y sus nervios estaban a flor de piel. No notó la cara de tristeza en algunos por la afirmación de sus palabras.- Pero yo seguiré trabajando con ustedes.

De nuevo la sorpresa se reflejó en sus compañeros, para después pasar a una expresión de alivio. Sakura no los abandonaría, aún trabajaría con ellos.

-Entonces se cumplió lo que dijo Sai.- lo dijo un sonriente rubio.- ¡Trabajaras en las dos plantas dattebayo!

-¡Sakura-san eres la mejor!- gritó un animado Lee.

-Entonces aún te tendremos con nosotros Sakura-san.- comentó Hinata con una tierna sonrisa.

No aguantaría más ahí. La pelirrosa asintió a lo que sus compañeros le decían, pero debía salir de inmediato. Se sentía con los ánimos abajo, no quería hablar de lo sucedido en todo ese día. Solo quería... dormir, sí, eso era lo que necesitaba.

-¿Y qué tienes que hacer allá?

Sin embargo la pregunta de Shikamaru la abrumó más de lo que estaba. ¿Qué haría allá? Pues iría a trabajar de enfermera a los experimentos de la planta Z. ¿Qué experimentos? Sería la pregunta de todos, a lo que su respuesta los pasmaría. Absurdo pero era la verdad. Claro, pero eso no les podía decir, incluso hasta ella le parecía irreal lo que acababa de vivir.

-Te ves muy pálida Sakura ¿Te sientes bien?- preguntó Temari preocupada al ver la expresión en su rostro.

Sakura negó con la cabeza y luego asintió. Si se sentía mal, pero no los quería preocupar. Así que una vez tomadas sus cosas, se dirigió rápidamente a la salida. Y antes de perderse por los pasillos les dijo con voz fuerte.

-Estoy muy cansada ¡Mañana hablamos!

Todos sus compañeros quedaron sorprendidos por la actitud de la chica, pero al final pasaron a la preocupación, nunca la habían visto así de trastornada.

-¡Maldita sea!

Un furioso Neji salió de la habitación atrás de la pelirrosa. Cosa que sorprendió aún más a los presentes.

El pelimarrón después de correr por el pasillo hasta el ascensor y no encontrarla, decidió hablar con ella al otro día.

Porque necesitaba una explicación.

…..

Sakura cerró la puerta de su habitación fuertemente y una vez sola, se derrumbó en el piso llorando. Las lágrimas le caían pesadamente sin parar, empapando su rostro y mojando sus manos que escondían su cara.

Recordaba todas las palabras de ese maldito hombre. Todas y cada una de ellas resonaban en su cabeza, pero más eco hacían las últimas.

FLASH BACK

-Como le dije, serán unas cuantas recomendaciones.

Estaban en el primer pasillo de la planta Z y Orochimaru estaba sentado mientras hablaba. Sakura tomo asiento al frente de él, dispuesta a escucharlo atentamente. Kabuto se mantenía de pie al lado de la puerta.

-Bueno, como sabrá nadie excepto los miembros de esta zona conocen lo que se desarrolla aquí. Por eso, la recomendación más importante, no, mejor dicho, la orden fundamental, es que debe mantener en secreto todo lo que usted ha visto en esta zona. ¿Comprende?- Orochimaru la miraba seriamente y con cierta amenaza en su voz.

Los ojos verdes se desviaron por un momento. Ya había tomado la decisión, pero aún le costaba asimilarla. Pero de nuevo alzó su vista y respondió con seguridad.

-Entendido.

-Bien, para asegurarnos de su lealtad como miembro de esta planta, se deben seguir ciertos pasos. Kabuto...

-Si Orochimaru-sama.- el peligris avanzó dos pasos dispuesto a obedecer la orden silenciosa.- Mientras está en este proceso, Haruno-san, usted no podrá salir de la CICT por dos meses.

Los ojos de Sakura se abrieron desorbitantes ante la sorpresa. Dos meses sin salir de la CICT era mucho tiempo, separarse por completo de la ciudad y de sus amigos, aunque si lo pensaba mejor, su única amiga que la extrañaría seria Ino, y tal vez su padre, pero lo dudaba.

-Usted podrá seguir trabajando en la planta de genética si lo desea, pero cumplirá con un horario establecido, aunque en algunas ocasiones la llamaremos por alguna urgencia, así que, tendrá un celular solo de uso exclusivo para la planta Z, nada más. No podrá comunicarse con personas del exterior por ese tiempo.- Sakura escuchaba cada una de sus palabras, se sentía aliviada de que le permitirían trabajar aun con sus compañeros, sin embargo, tendría más trabajo por hacer, tal vez terminaría agotada todos los días.- Cada vez que salga o entre a la planta será registrada, solo para asegurar que no entrará nada o se llevará algo. Le daremos una tarjeta con la que podrá acceder a la planta y a algunas habitaciones.

-Aunque sea un miembro Haruno-san, no quiere decir que tendrá acceso a todo.- aclaró de inmediato Orochimaru.- Hay niveles entre los empleados, y cada nivel les permite ciertos derechos de acuerdo a sus funciones. Usted es privilegiada, tendrá un nivel tres para empezar, si muestra disciplina y compromiso podrá ascender.

La sonrisa perversa de aquel hombre era suficiente para que un escalofrío recorriera su cuerpo, uno para nada agradable. Sakura no sabía si sentirse privilegiada o asqueada por su nivel correspondiente, su parte racional se lo confirmó de inmediato, era la segunda opción, por supuesto.

Kabuto continuó.

-Aquí no hay grupos de trabajo o cooperación mutua, trabajamos el individualismo ante todo. Como es nueva, si tiene dudas tendrá que consultarlas solo conmigo.- el peligris le extendió una carpeta con varias hojas contenidas.- Esto le informará con más detalles su trabajo, el horario y su función. Le aseguró que si sigue al pie de la letra cada una de las instrucciones no tendrá problema alguno.

Quería salir corriendo de ese lugar, con cada palabra dicha por ese sujeto sus nervios aumentaban. Hablaba sobre precauciones y problemas, ¿Acaso es tan peligroso tratar con ellos? Por supuesto, por algo estaban encadenados.

-No hay nada más por decir Haruno-san.- la voz de Orochimaru se hizo presente y con algo de impaciencia continuó.- Ya puede irse, lea lo que ha recibido y cumpla lo acordado.

Sakura se paró de inmediato, esa palabra era la que esperaba oír en todo el maldito día, 'irse' por fin...

-Entonces me voy.

-Ah, casi se me olvida, comienza mañana. Y no intenté nada extraño Haruno-san, nosotros nos daremos cuenta si pretende cometer alguna imprudencia.- añadió con un tono amenazante en su voz.- Kabuto llévala a la salida.

-Si intenta amenazarme…

-No, claro que no. No lo tome como una amenaza, es simplemente protección a nuestra organización. ¿Me entiende?

Sakura le dedicó una fría mirada y asintió. Dio media vuelta dispuesta a salir cuanto antes. Bien, desde mañana comenzaría su tortura. Con pasos presurosos siguió a Kabuto, sin darle alguna última mirada o palabra a Orochimaru como despedida, ¿Cómo hacerlo? Si ya lo odiaba. Lo odiaba profundamente, era un ser despreciable.

Llegaron rápido a la salida, era la misma puerta por donde había ingresado en la mañana. Kabuto ingresó la tarjeta y de inmediato se permitió la entrada al ascensor. No dudo en abordarlo y con la misma hostilidad no le dirigió palabra alguna a su acompañante. Cuando las puertas se cerraron un suspiro escapó de sus labios. Por fin estaba sola y alejada de esos dos hombres, y en unos minutos, alejada de ese lugar, claro eran pocos metros pero se consolaba con ello. Ese pensamiento no le duró mucho cuando recordó que al otro día tendría que volver, quisiera o no debía hacerlo.

FIN FLASH BACK

¿En que estaba pensando cuando aceptó trabajar en aquel lugar? Era una locura, no, era una estupidez. Involucrarse en eso era de verdad una estupidez. Su moral y sus principios quedaban en el suelo al aceptar eso, no solo se callaría y permitiría que siguieran con esas malditas prácticas, sino que también ayudaría en ello. Su mente le recordó porque había aceptado, de alguna manera u otra encontraría la forma de terminar con esas prácticas ilícitas, porque no dejaría que siguieran jugando con la vida humana, no claro que no. Lo que necesitaba era tiempo, para analizar y preparar algo inteligente e infalible.

Se secó las lágrimas y trato de calmarse. No debía perder la compostura, pues debía estar lo más despejada posible para trazar su plan.

Sin embargo, unos ojos negros atravesaron su mente cual farolas en la oscuridad. Recordaba la profundidad de esa mirada azabache y las nulas emociones que logró observar, eran tan pocas que podía contarlas con los dedos de una mano y aun así le sobrarían dedos. Odio, rencor y un atisbo de curiosidad, después... nada, una mirada vacía y un rostro impasible.

Sentía una gran curiosidad hacia él, sus profundos ojos y la impavidez de su rostro, además de sus perfectas facciones y cuerpo, lo destacaban entre los otros experimentos que pudo observar. Era único, claro, pero en un sentido más allá de lo fisco, era definitivamente un misterio, y los misterios hay que resolverlos. Como una caja de pandora que espera ser abierta y revelarte los maravillosos enigmas del universo. Algo que simplemente no puedes resistir en conocer.

Sakura se levantó del suelo y avanzó hasta su cama. No tenía hambre, no tenía ganas de hacer nada, ni de seguir pensando, así que optó por dormir y descansar un rato. Era lo mejor que podía hacer para calmarse y despertar con las ideas claras. Sin embargo, recordó la carpeta que le entregó Kabuto, debía revisarla y leerla hasta el último detalle.

Parsimoniosamente se levantó y alcanzó el bolso que había recogido en el laboratorio, pues recordaba haber guardado ahí la carpeta.

Al tenerla en sus manos se dirigió al borde de su cama y encendió una lámpara ubicada en su mesita de noche. No tenía ánimos de leerla, pero era necesario, así que sin más reticencias, abrió la carpeta y comenzó con la primera hoja.

PLANTA Z - CICT - MIEMBROS

Era una introducción sobre toda la planta, sus propósitos y la manera de lograrlo. Sakura no podía creerlo, en ninguna línea se mencionaba que experimentaban con humanos, solo mencionaba el progreso del hombre con tecnologías altamente desarrolladas, buscando formas para contrarrestar enfermedades mortales o para erradicar las debilidades del humano, nada sobre experimentos ilegales o grotescos, nada que infrinja la ley, y nada que profane la moral.

Claro, no debían dar información explícita, no de una forma obvia, debían ser cuidadosos, muy precavidos. Cubrían la verdad, tergiversaban los hechos. Así nadie ni nada podrían descubrir sus infames prácticas.

Segunda hoja, información sobre los permisos legales, todo un fraude.

Tercera y cuarta hoja, distribución de la planta con un pequeño mapa incluido. Las habitaciones 'x' no eran accesibles para ella. Las habitaciones 'y' tenían el nombre y su utilidad como laboratorios o indumentaria, incluso salas o cuartos. Por último las habitaciones 'z', su descripción 'investigaciones'. Sakura frunció el ceño, capto el doble sentido de aquella palabra, esas eran los lugares que habían visto, las celdas de los experimentos.

Paso a la siguiente hoja, era su función como miembro de nivel tres. La planta necesitaba alguien experto en el tema de medicina, era indispensable para cada una de las 'investigaciones', como dar su opinión médica, los riesgos en la salud humana y aspectos biológicos para un mejor desarrollo y en un futuro un buen funcionamiento.

La última página eran los horarios de trabajo. Lunes, jueves y viernes debía estar en la mañana dos o tres horas y en la tarde desde las 6 hasta cumplir sus funciones. El martes y miércoles, desde las 6 de la mañana hasta la una de la tarde. Y por último un código de 8 dígitos, números y letras se mezclaban, no parecía tener un orden específico.

Encontró una tarjeta pequeña, era igual a la que tenía Kabuto, por lo que concluyó que sería su pase para entrar a la planta Z, y el código anterior seria requerido.

Sakura no entendía porque le habían dado aquella carpeta, la información era muy básica, no le daban detalles más certeros a su trabajo. Ni lo que debía hacer con los experimentos. Recordaba que Orochimaru le indicó que debía cuidar la salud de cada uno de ellos, pero ¿Que debía hacer exactamente?

De repente lo entendió todo. Esa carpeta con información básica no era más que un protocolo, una manera de saber que era un miembro de la plantas Z hacia las masas. Así que con ello, le informaban de su trabajo de manera muy superficial. Nada más.

Con eso, no podía hacer nada. De todas maneras, no podía salir por dos meses de la CICT. Ese tiempo sería suficiente para planear algo. Porque tenía que hacer algo.

Sakura tiró la carpeta al suelo, apagó la lámpara y se acostó de nuevo en la cama. Quería dormir y olvidarse de todo, tal vez el día de hoy solo era un sueño o pesadilla, tenía diferentes formas de verlo.

…..

Orochimaru se encontraba sentado en un cómodo sofá, mientras saboreaba un costoso vino en su paladar. Todo había salido bien, ella había aceptado, con algunas dificultades claro, pero lo que importaba es que lo haya hecho.

-Necesito mantenerla vigilada. Cualquier movimiento sospechoso que haga deben informarme.

-Puedo dar sus órdenes al equipo especial.- respondió Kabuto quien estaba en la puerta de entrada esperando por sus indicaciones.

-Sí, es lo mejor, no hay que confiarnos. Cada vez que salga de la planta Z observen sus movimientos, algún paso en falso me lo hacen saber.- ordenó Orochimaru tranquilamente, confiaba en su equipo y sabía que harían un buen trabajo.

Kabuto asintió y con una leve inclinación abandonó el cuarto.

Orochimaru dejó la copa vacía en una mesa de caoba, sacó su celular y marcó un número muy conocido para él. Tres tonos, y una voz rasposa le contestó.

-Ya está hecho.- sin saludos o presentaciones, rápidamente le expresó al hombre de la voz rasposa lo que debía informar.- Si, al principio se resistió y enfadó mucho, pero al final reconsideró sus opciones y aceptó. No, no lo creo... si, está vigilada. Aún pienso que es un riesgo. Está bien, espero instrucciones.

Colgó sin más. Solo esperaba que aquella mujer no le causara problemas, porque de lo contrario... Usar sus otras tácticas seria molesto.

Por el momento todo estaba saliendo bien.

…..

Con vacilación introdujo la tarjeta al lado del ascensor, una pantalla se iluminó solicitando el código de acceso. Lo hizo, y las puertas se abrieron. Era oficial, ahora era un miembro de la planta Z.

Con un suspiro de resignación, entró. Eran las 6 con menos diez minutos de la mañana, iba a tiempo por lo que no se preocupó. Como era martes tendría que estar toda la mañana trabajando en esa planta, luego iría a la planta de genética con su grupo para trabajar el resto de la tarde.

Transcurrieron un par de minutos y las puertas volvieron a abrirse. Sakura se sobresaltó al ver a Kabuto recostado en la pared del solitario pasillo.

-Buenos días Haruno-san, usted es muy puntual.

Sakura le devolvió el saludo y con desconfianza salió del ascensor, ¿ahora que quería?

-Ayer le entregué una carpeta con información, usted debió leerla ¿no es así?- le preguntó a Sakura, a lo que ella asintió.- Bueno, esa información era muy sencilla, nada de detalles. Ahora le entregaré esta carpeta, contiene más referencias, todo lo que necesita saber de aquí y lo que debe ejercer. Además de sus pacientes e información sobre ellos.

La pelirrosa recibió la carpeta y ligeramente observó un par de hojas. Había más contenido y también unas cuantas fotos de sus 'pacientes'. Sus ojos captaron de inmediato la foto del hombre azabache, abajo se encontraba la información de él.

-Esa carpeta es confidencial, debe mantenerse en el ámbito de lo privado. Por eso, no puede salir de la planta Z, debe permanecer en este lugar.

-Entonces debo devolvérsela cuando haya terminado.- afirmó Sakura. Eso era comprensible, ellos no darían información tan fácilmente, todo debía mantenerse en su sitio, nada de exponer. Y así, nadie podría conseguir pruebas para denunciarlos. Menuda trampa.

-No, eso es suyo. Así tendrá con que guiarse en su labor, la exigencia es que debe dejarlo en este mismo sitio, no puede salir con él, pero puede obtenerlo cada vez que lo necesite.

-¿Dónde lo dejaré?

-Sígame. Le mostrare su lugar de trabajo, ahí podrá guardarlo.

La condujo por el largo pasillo, que el día anterior había recorrido. Llegaron a una bifurcación con tres puertas, la misma del anterior día. Kabuto le dijo que introdujera su tarjeta en la puerta de la izquierda, el pasillo que recibía el nombre de Zona X, Sakura así lo hizo, luego ingresó el mismo código de acceso. La puerta se abrió sin reticencias.

Kabuto le mencionó que esa sería su zona de trabajo.

-¿Qué hay en las otras dos zonas? -inquirió Sakura, pues si empezaría a trabajar ahí, debía conocer todos los lugares. Además, conocer a tu enemigo es una estrategia para ganar la guerra, se dijo mentalmente.

-Otros grupos de trabajo, otras investigaciones y diferentes herramientas para trabajar.- respondió Kabuto con simpleza. Era obvio que no le diría detalladamente las cosas, y le mentiría al respecto, pues eso a ella no le correspondía. Sakura no insistió más en sonsacar información, tendría tiempo para hacerlo, la pregunta era ¿Cómo?

Llegaron a la misma sala de la anterior vez, con cómodos sofás y una luz tenue. No se había percatado de la puerta en esa sala, tal vez era porque tenía el mismo color blanco de las paredes.

-Esta será su sala, por favor ingrese de nuevo la tarjeta.

Obedientemente lo hizo, siempre le pedirían el código de acceso, era una suerte que se lo aprendió mientras se tomaba un baño.

La puerta se abrió y las luces de la habitación se encendieron, era muy espaciosa. Había un escritorio con varios papeles y un portátil en el centro de esta, también diferentes equipos médicos se localizaban a ambos lados de las paredes, más adelante se encontraban cinco camillas un tanto extrañas. No había decoración alguna, la sala en sí, era bastante sobria.

-Como le dije, esta sala será su lugar de trabajo. Tendrá todo lo que necesita para desempeñar su labor. Un hospital para un único medico.- sonrió Kabuto al hacer esa referencia.

-¿Solo seré yo para 26 pacientes?- cuestionó sorprendida, además de incomodarle la palabra que utilizó, pero preferiría esa a decir experimentos.

-No, claro que no. Solo se encargara de 10. Los que contiene la carpeta que le entregué.

-¿Y los otros?

-Ya tienen su médico particular.

Sakura lo miró desconfiada. Todo eso le parecía absurdo, pero era su trabajo ¿no? Al menos, por un tiempo.

-Bueno, para finalizar y dejarla con su trabajo, le diré una cosa más. Cuando necesite traer a algún paciente o sacarlo de su celda, debe contactar a…- Kabuto sacó un celular muy simple, nada de extravagancias. Rebuscó un momento y le enseñó un número.- Anbu. Ellos la ayudaran, no es seguro que usted misma intente traerlos, si aprecia su vida.

Ese comentario le produjo un escalofrío. Recordaba la violencia de algunos, que con fuerza intentaban arrancar sus cadenas. Sin embargo, otros eran muy calmados o no tenían ni la menor intención de moverse. Le preguntó sobre eso a Kabuto.

-Tal vez aparenten calma, pero cuando están sin cadenas pueden causar severos daños. Por eso, nunca trate de liberarlos.- le dirigió una mirada severa llena de advertencia.

Sakura desvió su mirada, pues estaba llena de desafío y rabia, y con eso podría sospechar de ella y sus intenciones. Kabuto le entregó el celular.

-Será suyo, pues ya se dio cuenta que no puede ingresar nada a la planta Z. Le será de mucha utilidad, con esto podremos contactarla y así mismo, usted podrá contactarnos.

Sakura lo recibió, como ya lo había comprobado era un celular muy sencillo, como los primeros artefactos que emergieron en el comercio. Con tres únicas y exclusivas utilidades, mirar la hora, recibir y hacer llamadas. Un encanto.

-Muy bien, no hay más que decir. Si tiene alguna dificultad no dude en consultármelo.- casi pudo escuchar el tono de molestia en su voz al ofrecer esa ayuda. Sakura lo ignoró, y decidió sentarse a leer la nueva carpeta. La puerta se cerró y la soledad se instaló en la sala.

Pasó de una vez a la hoja que redactaba su función, y como le habían dicho, era trabajar como un médico privado. Los martes y miércoles, tenía que chequear a cada uno, signos vitales y características generales conforme avanzaba el tiempo. Revisar si tenían alguna dificultad o si por el contrario todo marchaba bien.

El lunes debía tomar muestras de sangre para analizarlas. El jueves y viernes debía organizar los datos obtenidos de los chequeos, las muestras de sangre y opiniones médicas con respecto a los resultados. Además de ojear a sus pacientes.

Siguió leyendo el contenido de la carpeta, las precauciones generales que debía tomar, cosas que ya sabía. Llegó a la sección de pacientes, como le había informado Kabuto eran diez. Pasó rápidamente las hojas mirando la fotografía de cada uno de ellos, hasta que sus ojos captaron una mirada oscura y se detuvo en aquella hoja.

S-012606 era su número de registro o en otras palabras su nombre. Orochimaru le había informado algunos detalles sobre él, pero muy simples y pocos. Continúo leyendo.

Edad: 24 años.

Su corazón se encogió, tantos años encerrado y esclavo de un desgraciado. Sin libertad, sin vida… tenían la misma edad, sin embargo ella conocía la vida, el mundo.

Fecha inicio: 23 de julio de xxxx

Fecha final: -x-

Clasificación superior: Homo, Felis.

Tipo de sangre: AB

Resistencia: Alta.

Descripción: Especie humana con alteraciones genéticas, cadena de ADN modificada para mejorar diversos aspectos. Mejor visión (en el día y en la noche), mejor capacidad olfativa, mejor capacidad auditiva, mayor sensibilidad al tacto. Única mutación genética orejas en forma de felino. Inteligencia mayor al promedio humano, sin embargo nunca ha hablado, tiene la capacidad. Resistencia mayor a la de cualquier humano. Mayores defensas en su organismo, no hay posibilidad de contraer enfermedades comunes.

Precauciones: Nunca soltar sus cadenas.

Peligro: Alto.

No había más detalles. Sakura sentía que aún faltaban muchos aspectos más, de nuevo la información que daban de él, seguía siendo muy general.

Se levantó decidida, pues bien tenía que comenzar con su trabajo, entonces comenzaría con su primer paciente. Buscó un par de cosas necesarias y las alistó en un bolso blanco que encontró colgado al lado de su escritorio.

Salió al pasillo de paredes blancas y avanzó con pasos firmes. Recordaba la habitación, estaba casi al final. Vislumbró un letrero que tenía escrito 'S-012606' había llegado. La seguridad desapareció rápidamente de su cuerpo, ahora no sabía qué demonios hacer. Se dijo así misma que se calmara, respiró profundo y con deliberada lentitud introdujo su tarjeta, la pantalla se iluminó y solicitó el código de acceso.

La puerta se abrió. Todo pensamiento coherente se desvaneció cual nube de humo, su mente estaba en blanco. Su cuerpo permaneció inmóvil y el color desapareció de su rostro. Podía jurar también que su corazón se detuvo abruptamente.

Y como una tormenta, su cabeza se llenó de dudas repentinamente. ¿Podía entrar sin seguridad? ¿Podía abrir la puerta? ¿Debía llamar a los ANBU? ¿Él estaba encadenado? Más preguntas se agrupaban en su mente. No sabía qué hacer, pero la puerta ya estaba abierta. Lo pensó más de tres veces y silenciando las voces de su inquieta conciencia, empujó la puerta y avanzó.

Joder.

El cuarto estaba oscuro, no lograba ver nada. La puerta se cerró de golpe, y el miedo se apoderó por completo de su cuerpo. ¿Y ahora que debía hacer?

Su parte racional abrumada de terror, trabajó en una solución, y tan rápido como el sonido, le llegó la respuesta más desesperada, pero con algo de sentido: buscar el interruptor cerca a la puerta.

Sus manos de inmediato tantearon la pared lisa buscando cualquier deformidad con aspecto de interruptor. Lo encontró, y sin más las luces iluminaron la habitación. Un suspiro de alivio escapó de sus labios. Sin embargo aún no podía sentirse segura, pues estaba atrapada con alguien peligroso.

Su mirada verde recorrió la habitación en busca de una mirada oscura. Se estremeció hasta la punta de sus cabellos cuando la encontró, y se percató de que la observaba. El dueño de aquella mirada estaba encadenado en la pared, de la misma forma que el día anterior. Su cabeza estaba levemente inclinada hacia la pelirrosa.

Minutos antes, el azabache estaba dormitando un rato, y al escuchar unos pasos acercarse, se mantuvo atento. Sintió que la puerta se abría, pero nadie entraba. Un aroma dulce inundó la habitación, no le era desagradable, pues era suave y tentador, nunca antes lo había sentido. Él sabía que cada cosa o persona tenía su aroma, por lo que concluyó, que alguien nuevo acababa de entrar.

Se sorprendió un poco al reconocer a la mujer que entraba, era la misma de ayer. Piel clara, cabello rosa y ojos verdes. Estaba desubicada por completo, comprendió que era por la falta de luz. Su visión no era tan sensible. La siguió observando, captó sus movimientos torpes y lentos y en segundos la luz se extendió por cada rincón de la habitación.

Sus miradas se enfrentaron, los ojos ónix seguían igual de profundos y vacíos, los ojos verdes seguían igual de brillantes y expresivos. Totalmente opuestos.

Sakura aún estaba asustada, pero después de recriminarse mentalmente y darse valor, su postura se relajó y la tensión la abandonó. 'Vamos... nada malo pasará' se dijo en su interior. Decidió aflojar su rostro con una cálida sonrisa, cosa que sorprendió al azabache.

-Hola, am... -recordó que no tenía nombre alguno, pues no le agradaba la idea de llamarlo por un código, así que decidió presentarse ella misma.- Soy Sakura, seré tu enfermera a partir de hoy, así que... espero que no tengas algún inconveniente.

La voz de aquella mujer era suave y algo temblorosa, se notaba que estaba asustada, pero al mismo tiempo ansiosa. ¿Acaso quería salir corriendo?

Sakura al no recibir respuesta, dio un par de pasos más. No, no quería salir corriendo ¿entonces?

-Hoy te revisaré, como un chequeo general, nada del otro mundo.- no sabía por qué pero cada vez se sentía más segura y ansiosa por empezar con su trabajo. Si antes estaba asustada, ahora estaba tranquila.

El azabache notó enseguida eso, ya no se mostraba asustada, comprendió que estaba ansiosa por comenzar con su tarea. Vaya cambios de ánimo.

Sakura se acercó a una mesa que estaba a un lado de la pared, y sacó todas las cosas de la bolsa blanca.

-Hoy será algo muy sencillo, la próxima revisión será más compleja, mientras me adaptó un poco y los conozco a ustedes.- hablaba la pelirrosa mientras organizaba los instrumentos que usaría. Después se volvió para mirar al azabache con otra sonrisa en sus labios.

El pelinegro frunció el ceño, esa mujer sonreía mucho. Y frunció el ceño aún más, cuando notó que la pelirrosa se acercaba.

-No te preocupes, no te haré daño, ni te dolerá.- trató de calmarlo Sakura con el endoscopio en sus manos.

Pero él no estaba alterado, solo que no soportaba a cada maldita persona que entraba por esa puerta. Odiaba a los humanos con todo su ser, eran despreciables. ¿Que no le haría daño? Sí claro. Cuantas veces había escuchado eso y al segundo lo golpeaban o le hacían cosas aún más dolorosas. Nunca en su vida hubo alguna persona que lo cuidara de verdad, las supuestas enfermeras eran otro clavo de dolor, que aprovechándose de su posición siempre buscaban formas para humillarlo, humillarlos, contando con los otros experimentos también encerrados y víctimas del sufrimiento.

Definitivamente los odiaba, de la forma más oscura y retorcida los odiaba. Por eso, no había dudado en matar a la anterior enfermera en un momento de descuido por parte de ella, aprovechó una gran oferta ese día. Y también no dudaba en que haría lo mismo con la siguiente.

Sakura advirtió la mirada llena de odio que le dirigía el azabache, un escalofrío le recorrió el cuerpo. Se detuvo un momento, los ojos azabaches brillaban de una forma siniestra, parecía que en cualquier momento saltaría sobre ella arrancando cualquier cadena. Un leve temblor se instaló en su cuerpo.

Tal vez debería salir de ahí, correr fuera de esa celda, fuera de todo ese lugar. Y no volver nunca, olvidarse de todo, ignorar todo. ¿Tanto terror sentía por esa mirada oscura? La primera vez que vio sus ojos quedo totalmente prendada en su mirada, tal vez porque en aquel momento no había emoción alguna, o si, la había, una llena de odio incluso más que ahora, pero no era dirigida a ella, era hacia Orochimaru.

Y ahora que toda su atención estaba puesta en ella, no hacía más que intimidarla. Y el pelinegro percibió eso, encontró el miedo en esos cristalinos ojos verdes. Estaba aterrada. Incluso escuchaba el rápido golpeteo de su corazón. Aun así, no varió su expresión.

Sakura apartó la mirada, tal vez si no lo miraba podría apaciguar su miedo.

-P-por favor, no me mires así, no te voy a hacer daño, solo quiero cuidar de ti.- susurró la pelirrosa a pesar de que su boca estaba seca y su voz temblorosa. Pero era lo que en verdad sentía, quería ayudarlo, cuidarlo. Volvió su vista hacia él.

El azabache la escuchó, pero esas palabras lo llenaron de más furia. Ella mentía, todos mentían. Todos eran unos malditos mentirosos.

Sin embargo, cuando la mirada jade volvió hacia él, su furia parsimoniosamente pasó a la sorpresa. Los verdes ojos de aquella mujer irradiaban inocencia y algo más que no supo describir, el miedo de antes estaba ahora en un segundo plano.

Sakura al percibir el cambio en la mirada oscura, se enfundó de valor y con menor aprensión, se acercó lentamente al hombre encadenado de pies y manos. Cuando estuvo lo suficientemente cerca para revisar su estado, sonrió. No supo si lo hizo para calmarse a sí misma o para tranquilizarlo a él.

La expresión del azabache se calmó un poco, y su mirada volvió a ser vacía. No despegó sus ojos de ella, pues aún sentía desconfianza.

-M-muy bien, con este aparato escucharé tu corazón y pulmones. ¿Vale?- comentó Sakura para calmarlo, mientras acomodaba el endoscopio, una parte en sus orejas y la otra en su mano derecha.

El ya conocía ese aparato, cientos de veces lo había visto, y no desconfiaba de él, sino de lo que llegara a hacer esa mujer después. El frío atravesó la piel de su pecho por causa del endoscopio, aun así el contacto fue muy suave. No apartó su atención de ella, debía ser precavido.

Sakura se concentró en el sonido que le transmitía el endoscopio, para no desviar su atención a ese perfecto cuerpo. Fue difícil, pero el rítmico latir de su corazón cumplió su objetivo. De manera práctica contó mentalmente la frecuencia cardiaca. Era Normal. Deslizó delicadamente el aparato hacia un lado para escuchar un pulmón, luego hacia el otro. Igual que su corazón todo se escuchaba perfectamente.

-Todo suena normal.- dijo la pelirrosa con una pequeña sonrisa, mientras se quitaba el endoscopio.- Ahora lo siguiente.

Por un momento el pelinegro pensó que lo siguiente eran los golpes o arañazos que estaba acostumbrado a recibir de aquellas supuestas enfermeras. Error. Ella fue a recoger otro aparato y a dejar el anterior.

Sakura regresó con el tensiómetro en las manos. Envolvió la suave funda en el brazo izquierdo del azabache, y sus dedos lo rozaron delicadamente, su piel era cálida.

El observaba cada uno de sus movimientos con suma atención.

-Presión arterial normal.- informó mientras retiraba el aparato, y le notificó a su paciente.- Por ahora solo puedo hacer estas revisiones, la siguiente será con más detalles.- dudó unos instantes.- Am, ¿sientes algún dolor o molestia?- preguntó con vacilación, pues observaba esos orbes oscuros que alteraban sus nervios.

No recibió respuesta alguna. Sabía que él nunca hablaba, pero por lo menos un movimiento de cabeza o ¿sería que él no entendía? Sin embargo no encontró duda en la expresión de su rostro, por lo que decidió inclinarse a que él no quería responder.

El azabache por su parte la analizaba con su oscura mirada, tratando de entender aquel comportamiento.

-Bien, parece que no. Entonces yo me voy, seguiré con los demás.- guardó los aparatos en la bolsa y se dirigió a la puerta dispuesta a salir. Una parte de ella quería salir inmediatamente, tal vez el miedo que aún mantenía era el detonante para ello, pero por otro lado, quería permanecer ahí y descubrir todo lo que guardaba aquella profunda mirada.

Sin embargo Sakura volteó con una sonrisa en su rostro y un 'nos vemos después' como despedida. La puerta se cerró y la habitación se sumergió en el silencio.

El azabache estaba sorprendido, pero su rostro impasible no daba pruebas de ello. Esa mujer ¿Qué planeaba? ¿Acaso la tortura sería para la próxima revisión? O ¿primero los conocería a todos y después daría su sentencia?

Como sea, algo estaba planeando, no había duda en ello. Observó la puerta unos segundos más mientras escuchaba sus pasos alejarse. O tal vez ella sería diferente... rechazó instantáneamente esa posibilidad.

Tal vez tenía unos ojos únicos, un aroma dulce, una suave y melodiosa voz, pero al final sería igual a los demás.

Una maldita escoria.

.

.

.

Hola! Espero que estén bien. Me reporto con otro capítulo más, espero que sea de su agrado :)

Muchas gracias a las personas que leen y le dan una oportunidad a esta historia.

Gracias Victoria SyS por tu review, hare siempre lo posible para actualizar lo más rápido que pueda, por el momento creo que subiré uno cada fin de semana…

Además… sus comentarios me motivan a escribir más!