¡Hola, Gente!
Este es la penúltima escena de este fic que, en teoría, es un longshot partido en cinco partes… como sea, recordemos que es hecho con mucho amor para carla_gray, pero que el hecho de que Aglaiacallia, Elendoy y Nana lo leyeran e hicieran review y, además, que Aiskel lo pusiera en alerta, se merece por lo menos un GRACIAS!
Disclaimer: Smallville no me pertenece, fue creada por Jerry Siegel y Joe Shuster, y producida por la Warner.
OoOoO
IV
Fue hasta la noche del tercer día trabajando juntos, en que por fin Olliver pudo aterrizar, gracias a un helicóptero y una soga; en la azotea del laboratorio que parecía, ante la mirada inocente de cualquier transeúnte nocturno, un pequeño edificio de departamentos. Por dentro, podría bien aparentar ser un laboratorio del siglo XXII…
—Atalaya a Flecha Verde, Atalaya a Flecha Verde, ¿me copia?
Aunque ya habían hecho eso antes, a Olliver siempre le parecía, al principio, que el que en las misiones se hablaran así; era como un chiste interno. Sin embargo, sintiendo el viento helado en la piel de su rostro y brazos, no se dejó sonreír; llevó su mano hacia el pequeño aparato en su oído y le bajó un poco el volumen a la voz de Chloe, antes de decir:
—Sí, te copio, Atalaya.
—OK… Aproximadamente en tres minutos, van a subir los guardias a hacer su ronda en la azotea, por lo que podrás entrar furtivamente.
Olliver asintió y dijo:
—De acuerdo —mientras corría, cogiendo impulso, para subirse arriba de la construcción de la entrada al lugar.
Acostado con la cabeza en dirección a donde estaba la entrada, esperó. Cuando faltaba, según Chloe, un minuto para que llegaran los guardias; él se encontró recordándola con cierta ternura, poco más de una hora antes, diciéndole por tercera vez y frenética, varias cosas sobre la construcción y el sistema de seguridad en el lugar.
«—Chloe, tranquila; tengo experiencia en esto… —le había dicho, tratando de sonreír aunque su tono fuera algo hastiado.
Ella lo había vuelto a ver. Algo en su mirada era fija y penetrante, mientras sus labios temblaban un poco. Tomó aire y abrió un poco la boca, como lista para decir algo, pero que no salió por su garganta. Finalmente, le había puesto una mano en el antebrazo, que temblaba pero que luego dejó de hacerlo al agarrarlo más fuerte antes de soltarlo del todo.
—Se te hace tarde… —le dijo, volviéndose a los monitores de la computadora. Empezó a teclear.
Él se puso los lentes y el gorro y se volvió a ella, sin saber qué decir. De alguna forma, aunque esa misión era relativamente fácil en comparación con tantas otras, parecía que para Chloe era casi como si él se fuera al fin del mundo por más que, pudo ver, ella se daba cuenta de que era una estupidez sentir así.
Lo que se le ocurrió decir fue:
—¿China o italiana?
—¿Eh? —apenas dijo Chloe, sin entender, y se contuvo de volver la cabeza hacia él.
—¿Que qué prefieres, comida china o italiana? Cuando regrese, te haré comer. Que no creas que no me he dado cuenta de que hoy has pasado a base de café.
Ella lo había vuelto a ver sonriendo en verdad, negó un poco y luego se devolvió a los monitores, el teclado y el mouse.
Oliver sintió, de nuevo, que su mano se acercaba a ella, a su hombro. Sin embargo, esa vez no tuvo reparos en tocarla, simplemente dejarle la mano ahí, en la piel, cerca de su cuello. Chloe ni lo volvió a ver y, simplemente, había dejado de teclear y mover el mouse; por lo que Oliver creyó que estaba incómoda y prefirió dejarla de tocar e ir hacia la salida, diciendo algo que Chloe ni oyó, porque estaba concentrada en sentir esa mano en su hombro aunque ya se hubiera ido o, mejor dicho, a la forma en que la hizo sentir esa mano. Algo tan cálido que la hizo tener ganas de llorar, tan reconfortada...
Se tuvo que aclarar la voz antes de decir con naturalidad:
—China —sintió como él dejó de caminar por el rabillo del ojo y se volvió, viéndolo totalmente seria—. Nos vemos entonces. —era algo entre afirmación y un pedido de juramento.
—Por supuesto.»
Oliver había puesto una flecha entre la pared y la puerta para que esta no se cerrara totalmente, mientras esperaba que los dos guardas, fuertemente armados, se alejaran del lugar y no lo vieran abrirla, bajar silenciosa y rápidamente, para entrar.
Sino hubiera tenido puestos los lentes oscuros que, con una tecnología fotosensible se acomodaban a la luz con increíble rapidez, lo más seguro se hubiera encandilado de pasar de la noche de luna nueva, a esa luz muy blanca y fluorescente del lugar.
El pasillo en que estaba tenía unas paredes grises y metálicas tan limpias, que podía ver su reflejo, aunque brumoso, perfectamente perfilado.
Dejó de verse y miró a los lados. En uno de los extremos estaba una puerta, en el otro, una pared desnuda aunque doblaba en otro pasillo.
Oliver pudo haberse dicho que, en otras condiciones, él sabría sin lugar a dudas hacia donde ir pero, como esa vez Chloe estaba a un micrófono de distancia, se había relajado al saber que ella le cubría las espaldas.
—¿Hacia…
—A la derecha. Ya ahí, entra a la segunda puerta a la izquierda y espera unos segundos a que los guardias pasen por ese lado…
Oliver buscó por el techo y, al ver en la cámara en la esquina derecha, le asintió y empezó a correr hacia el lugar.
Chloe veía la forma armoniosa y entusiasta en que él corría y, justo cuando desapareció por la esquina del pasillo, a los dos hombres armados que entraron por la puerta que él acababa de usar.
Segundos después, Chloe tecleó algo después de usar el mouse y miró en un monitor a su izquierda, con una imagen muy nítida, cómo los hombres pasaban tranquilamente por el pasillo. La puerta de un lado se abrió rápidamente y, aún antes de que ellos pudieran volverse totalmente a ver qué pasaba, Oliver ya les había disparado con su ballesta al lado derecho del cuello.
Chloe y Olliver simplemente se quedaron mirando como los dos tipos se llevaban una mano al cuello y trataban de dispararle o ir hacia él, pero el cuerpo de ambos se anestesió tan rápido por los dardos que él les había enviado que, a los pocos segundos, estaban totalmente inconscientes en el suelo.
Olliver la miró a ella (o, mejor dicho, hacia la cámara del final del pasillo que Chloe tenía direccionada a él) y sonrió:
—¿Cuánto tiempo tengo? —le llegó la voz de él a su comunicador casi como si estuviera a su espalda.
—25 minutos; para poder bajar por las escaleras al segundo piso sin que nadie te encuentre… Menos de 60 minutos para que los otros guardias de piso se den cuenta de que sus compañeros no han hecho la siguiente ronda.
—¡Más que suficiente!
Chloe lo vio mover un cuerpo hacia donde él había estado: el armario del bedel de piso.
Cuando ya había escondido a los dos guardas detrás de unos anaqueles en el lugar, Chloe, sintiendo que eso de estar a ciegas no le gustaba para nada, preguntó:
—¿Ya lo encontraste?
—No… ¡guack! ¡Uno tenía chicle masticado en su bolsillo!
Oliver trataba de quitar la materia rosa de su guante con el entrecejo fruncido, mientras pasaba la mano por el chaleco antibalas del tipo. Medio lo logró, algo divertido ya por la risa a medio ahogar que le había oído a su Atalaya.
—¡Gajes del oficio! —le dijo simplemente, mientras buscaba en el otro bolsillo del hombre—.¡Bingo!—exclamó al sacar el celular del tipo. Apretó algunas teclas y luego, preguntó—: Y el código que tengo que enviar a qué número para decir que todo está bien en la ronda es…
—El que te daré dentro de 5 minutos, cuando hallan pasado 15 minutos desde que salieron de su oficina, que es la media que ellos duran en hacer la ronda…
—OK, mientras tanto, veré si el tipo tiene un chicle por aquí, sin usar, que ya me… —Olliver sabía que Chloe estaría negando pero sonriendo en ese instante, justo antes de que se llevara un sobresalto como él lo hizo cuando oyó que alguien llamaba al celular.
Apenas vio que el nombre que llamaba era "Tina", ésta fue canalizada la mensajería de voz y pudo decir, después de bajar el teléfono a su regazo:
—Tranquila, falsa alarma…
—Sí lo sé… —dijo ella con ese tono totalmente profesional y rápido— En los monitores no se ve a ninguno de los guardias llamando.
Oliver, que había estado aguachado, le quitó la tarjeta de seguridad que llevaba el tipo al cuello (que necesitaría para la salida) y se sentó en el suelo a esperar… pocos segundos después, como el silencio le estaba empezando a molestar aún cuando intentaba pasar el tiempo moviendo rítmicamente una pierna, preguntó:
—Imagino que no se han dado cuenta de tu instrucción a su sistema de seguridad por medio de la Segurimax…
—Si hubiera sido así, estarías corriendo en este instante por el pasillo hasta la salida…
Olliver pensó que eso no era necesario, podía actuar aún si era descubierto, tenía los instrumentos suficientes para eso. Él había salido ileso de peores situaciones… luego recordó lo que Chloe le dijera el día anterior a ese.
«—… Debemos cerciorarnos lo más posible de la seguridad —antes de ponerse una gorra café en la cabeza.
Cuando él había entrado, ese viernes, a las oficinas "cerradas" de Isis, con comida para llevar en las manos; se encontró a una Chloe vestida con un uniforme de mensajería. Estuvo a punto de preguntar de dónde había sacado la ropa, cuando se dio cuenta de lo estúpido de la pregunta (si alguien sabía de infiltraciones, era él. Encontrar un uniforme de mensajería era tan fácil o tenía la misma metodología que encontrar cualquier otro: ir la tintorería o la tienda que los hacía, junto a una identificación falsa…) por lo que prefirió preguntar:
—Cerciorarnos lo más posible de la seguridad tiene que ver con que te vistas así en…
—Estuve investigando el lugar. Como habías dicho, tienen un circuito cerrado. Aunque una de las computadoras tiene servicio de internet, ésta no tiene acceso a las demás computadoras, por lo que no puedo tener acceso a la información del lugar hackeándola desde aquí. Entonces, tenía que buscar otra forma. En eso, me di cuenta de que la empresa que dio el servicio de seguridad electrónica es Segurimax…
Olliver dejó ir un silbido, haciendo que ella dejara su monólogo, mientras le enseñaba algo en el monitor al que, sinceramente, él no ponía atención.
—Segurimax es una de las mejores compañías, no creo que…
—¡Sólo necesito esto! —Y le enseñó un aparato parecido a un celular de los principios de los años 90`s—. Con esto, tendré acceso a las computadoras de Segurimax, que son las únicas que tienen acceso al sistema de seguridad del laboratorio.
Oliver tomó el aparato, que tenía en un lado una pega muy fuerte, y preguntó:
—¿Y no sería más fácil llegar al laboratorio y poner esto?
Ella lo miró como si le diera pena o ternura su ignorancia.
—Las computadoras de Segurimax están en un sistema cerrado con las del laboratorio, ¡Pero! Las de Segurimax sí tienen acceso a otras computadoras que sí tienen internet… por lo que, si llego a hackear a Segurimax, podré llegar hasta las computadoras del sistema cerrado. Esto es un disco duro encriptado, que puede pasarse por los discos duros que estén a su alrededor a unos 15 metros a la redonda. Desde ahí, me moveré por las computadoras del laboratorio como si fuera las de Segurimax. ¡Estaríamos totalmente a salvo de ser descubiertos!
—¡Y si haces un hackeo a la antigua, desde aquí?
—Ajá… Puedo hackear a Segurimax, pero no tardarían más de 20 minutos en dar conmigo y sacarme. —Olliver empezó a asentir, por lo que ella siguió hablando con un tono que daba a entender que decía las ideas que él estaba teniendo—. Y, sea cual sea el plan que tengamos para sacar la información del laboratorio, necesitarás el que yo controle ese sistema de seguridad mucho más tiempo que 20 minutos.
—¡OK! —Olliver miraba el aparato, totalmente concentrado, mientras decía—: Segurimax ha intentado fusionarse con Queen Security Enterprise desde hace mucho. Creo que si te hago pasar por mi asistente, será más fácil…
—Ajá… y si descubren lo que haremos en el laboratorio, o el aparato en el lugar, los de Segurimax recordarán más a Olliver Queen que a una mensajera cualquiera.
Ella cogió el aparato y, así, tan cerca de él que sentía prácticamente el calor corporal de Olliver, lo miró al rostro con una honda terquedad, mientras no le quitaba la vista, casi como si dos voluntades encontradas batallaran desde los ojos. Ella se supo ganadora cuando él soltó el aparato y, mientras iba a la entrada, no pudo más que volverlo a ver por un instante. Olliver la veía ahí, recostado a una mesa, con los brazos cruzados y, se echaba de ver, totalmente concentrado en ella.
Cuando se dio cuenta, estaba devolviéndose.
—Aunque siempre puedo comer algo antes de irme…
Olliver sonrió y luego, preguntó:
—Dime, ¿en cuántos lugares hay de esos aparatos?
—Por ahora, ninguno… pero cuando se dan cuenta de ellos, mi computadora ya es parte, prácticamente, de toda institución en que ese aparato haya estado…
—¡El misterio de tu habilidad, revelado!
—¡Ey! Que yo inventé el aparato, algo bueno debe haber quedado de que Baraniac… —prefirió no seguir por ese lado, subió el rostro por impulso, sonriendo, y dijo—: y gracias a mi invento y sigilo, es que puedo entrar con facilidad a cualquier base de datos de importancia…
—No sé si debo sentirme halagado o amenazado si… ¿Queen Industries…?
—Por supuesto… —y luego, lo miró con el ceño fruncido, como diciéndole: "y no te sientas amenazado, que soy yo de quién hablamos".
Olliver bajó el rostro y luego la subió, como pidiéndole perdón con la mirada y Chloe sintió ganas, verdaderas y enormes, casi necesidad; de abrazarlo.»
Flecha Verde ya había bajado al segundo piso y, en ese momento, se mantenía con la espalda totalmente contra la pared, esperando a que dos de los guardias pasaran sin que lo vieran para no tener que dormir a más personas… Los dos siguieron caminando, sin darse cuenta que, a la izquierda y a tres metros, un intruso estaba viéndolos; porque estaban muy concentrados hablando sobre algo de una pelea del domingo. Cuando se habían alejado unos cinco metros Olliver, con un sigilo sólo proporcional a su velocidad, salió de su escondite y corrió en la dirección contraria a los hombres. Sólo hasta que Chloe lo vio aparecer en el siguiente pasillo, sintió de nuevo, alivio; un segundo solamente, que se fue al verlo entrar en una oficina y, (al mirar otro monitor) acercar el escritorio a una pared en específico, para subirse en él y empezar a destornillar la entrada del ducto de ventilación.
Así era más viable entrar. En la periferia del edificio era relativamente fácil el ir a pie, como Olliver había probado a esas alturas; pero, cuando más se adentraran, la seguridad era cada vez más impenetrable, hasta llegar a un lugar del tercer piso que estaba tan custodiado y electrónica y físicamente aislado, que los dos sabían que, hicieran lo que hicieran en ese lugar, ahí se encontraba el producto.
Pero primero era saber qué hacían en ese laboratorio y, por eso, Olliver se tragó el poco aprecio que le tiene a los espacios cerrados, al entrar rápidamente en el ducto.
Chloe sintió de nuevo esa aprehensión que para nada le gustaba, ese miedo que le daba cuando perdía la imagen de las personas a las que estaba guiando. A decir verdad, y tal vez por falta de práctica (o simplemente, por no querer pensar que era secuela de no tener a nadie más que a Olliver en ese momento), Chloe se sentía más aterrada en esa misión…
Veía como, en la imagen del mapa de los ductos de aire, la marca verde que designaba a Olliver, se movía con lentitud.
Antes, debía reconocerse, el estar en ese tipo de misiones la mantenían en un estado de exaltación por adrenalina. El estar ahí, viendo y dominando por las computadoras cosas a kilómetros de distancia, ayudando a personas que confiaban en ella hasta para saber a dónde ir; era una sensación de poder que bien podía llegar a ser adictiva… pero en ese momento, con esa misión, casi había sido una constante el temor, ese miedo instalando en su estómago cada vez que veía como la persona a la que guiaba estaba en problemas; en esa misión, aún antes de empezar, había sido un fantasma en su cuerpo, una sensación de querer moverse para irlo a salvar y no poder… algo que se asemejaba a los momentos en que se permitía sentir en verdad la muerte de Jimmy, la desaparición de Lois y, aunque no tan fuerte, la ida de Clark…
Se mandó a ver de nuevo la pantalla por el:
—¿Hacia dónde? —que le preguntó Oliver.
Después de sólo un segundo de inspección, le dijo:
—A la derecha…
Mientras la marca de Olliver volvía a caminar, Chloe se mandó a ver las demás cámaras, simplemente para hacer algo y no prestarle atención a ese vacío en su estómago.
El mismo se fue un poco cuando vio, desde otra cámara, como la rejilla del aire acondicionado se movía hacia adentro y, luego, la cabeza de Flecha Verde aparecía de dentro de la pared, para corroborar el lugar y, luego, sus piernas saliendo precediendo todo el cuerpo.
La sala, llena de computadoras en escritorios vacíos estaban ahí, esperando por él.
Olliver fue hacia una de las que no eran visibles su monitor para la entrada y dijo:
—OK, soy todo tuyo. —mientras prendía el CPU.
Pocos minutos después, ya Olliver estaba sentado en la silla frente a la computadora, con la llave maya lista para copiar toda la información del lugar cuando algo apareció en un monitor, a la derecha de Chloe.
Casi se sintió desfallecer cuando miró lo que era: Una cuenta regresiva… que iba por los 58 segundos en ese instante. Sintió presión el pecho, su corazón yendo a mil por hora aunque no había podido respirar en ese instante; las manos totalmente inmóviles, con esa sensación en ellas de "¡Debo moverlas!" sin poder hacerlo… a los 55 segundos, y tratando de dejar de respirar tan rápido como lo hacía, se volvió al teclado y empezó a apretar con fuerte y rápida destreza.
—Chloe, ¿qué pasa?
Oliver de seguro había oído su respirar rápido, el que aún no podía controlar porque ese vacío en el pecho, el que le hacía al corazón bombear sangre como si en verdad su cuerpo pudiera proteger físicamente a Olliver, no la dejaba en paz.
No pudo hablarle, la garganta la tenía totalmente seca y estaba muy ocupada buscando la fuente de esa cuenta regresiva, la que iba por los 51 segundos…
—Chloe… ¿qué…?
Ella no pudo entender la pregunta, por más que la voz de él se lo decía con premura a su oído, tal vez porque el palpitar de su corazón también se había instalado ahí… estaba muy ocupada tratando de reponerse del golpe al leer: "Comando de Autodestrucción". Cuando sus manos empezaron a pasar frenéticas por el teclado, maximizando su rapidez y efectividad; a la vez le decía, con una voz quebrada al tratar de no gritar:
—¡Sal en seguida de ahí!
A la par de la pantalla que rezaba 39 y cuyo milésimas de segundo lo llevaban inexorablemente a los 38, pudo ver como Olliver corría con una silla en la mano para apoyarse en ella y subir de nuevo al ducto…
35… Chloe seguía buscando el comando de esa autodestrucción… ¿Por qué no la vi, por qué no la vi? Insistía su mente en exigirle…
Olliver subió al ducto y, por alguna razón, sólo por un instante, Chloe se sintió estúpidamente mejor de que estuviera más al cubierto…
29… "¡PERO SI NO HABÍAN EXPLOSIVOS, ESTOY SEGURA QUE NO HABÍAN EXPLOSIVOS!" Le gritaba su mente, aunque la misma le hacía saber y sentir que si no los había visto, era su culpa…
—¿Chloe… hacia dónde…? —la voz de Olliver la hizo sentir dolor en la quijada en la nariz. Sólo hasta que sintió la lágrima cayendo en su mejilla, se dio cuenta de que estaba llorando…
No dejó de teclear y acercó más los ojos a la pantalla principal, para poder ver mejor, porque las muy estúpidas lágrimas le nublaban un poco la visión…
—Chloe —insistió Olliver… 24 segundos— ¿A dónde me dirijo…?
—Estoy en eso, estoy en eso… —fue lo único que le pudo decir… ¡MALDITA SEA…! Un error al teclear y sintió ganas de golpearse la cabeza por idiota…
Ya había entrado a los comandos de la autodestrucción, pero estaban tan blindados que…
—¡OLLIVER, SAL! —esta vez sí gritó… No oyó lo que él le dijo, porque no podía oírlo, porque si lo oía, llegarían más lágrimas a sus ojos y no podía permitirlo: necesitaba ver la pantalla y usar cada segundo que tenía para salvarlo…
17 segundos… buscaba el código entre su lista de códigos mientras se preparaba para poder usarlo…
14 segundos… Olliver trató de decirle algo, pero ella no lo oyó ni le pudo decir nada…
8 segundos… ¡Vamos, entra código, entra!
5 segundos… ¡MALDICIÓN! ¡UNA CONTRASEÑA!
3 segundos… no sabía qué hacer, qué más hacer… Sus manos no tecleaban, estaba temblando tanto que casi se sentía convulsionar.
—Lo siento —se oyó decir cuando estaba a punto de llegar a cero… Y las pantallas, todas ellas, quedaron en estática.
OoOoO
Sólo decir, que no tengo idea de computadoras, por lo que sé que la parte de Chloe y lo de cómo hackear el sistema de seguridad, estará tan mal que, de seguro, alguien de informática lo leería y reiría por no llorar (o se indigna totalmente conmigo).
Y a ustedes, qué les pareció?
