Buenaaaas. ¿Qué cuentan? Por mi parte, poco tiempo xD así que voy a actualizar la historia cada cinco siglos más o menos (ok no).

Recapitulando, Melissa se encuentra con que el desconocido que la había ayudado era uno de los hijos de la amiga de su madre! El mundo es un pañuelo... Y ahora Melissa va a la casa de los hermanos Asahina! Disfruten!


Melissa estaba más que sorprendida por la "casa" de la familia Asahina. Sí que era impresionante. Casi tanto como saber que eran trece hermanos ¡y todos varones! Mientras Masaomi abría la puerta, empezó a sentirse nerviosa. Su acompañante pareció detectarlo.

-No te preocupes, deben estar todos durmiendo. Nadie te va a molestar.

Melissa se sonrojó.

-¡No! Al contrario, no quiero molestar yo. Además, después de causar todo este alboroto, está el hecho de que no los conozco. Pero espero no generar problemas, y que vengan pronto por mí.

-¡No te preocupes por eso! En serio, es un placer ayudar a los amigos.

Melissa recordó cómo había conocido su madre a Miwa Asahina: acompañaba a una conocida a un desfile de modas. Terminó hablando con la diseñadora y le sugirió un lugar para hacer una sesión de fotos que iba a ir bien para la colección y un fotógrafo experto. De esta manera se hicieron amigas. Cuando los padres de Melissa supieron que se casaba, y nada menos que con Rintaro (al que conocieron en una expedición mucho antes) se alegraron mucho.

Sin embargo para Melissa, que nunca los había visto, no significaba mucho. Ahora se arrepentía de no haber prestado más atención.

Tuvo que aceptar la cena que el joven le ofreció (porque de verdad moría de hambre) y Masaomi le indicó después el cuarto que iba a ser suyo por esta vez... bueno, casi un departamento. ¿Alguien vivía allí antes? Se orientó bastante bien, por suerte, y cuando giró la llave en la cerradura y entró, soltó un suspiro de alivio. Una ligera sensación de tranquilidad, más que suficiente para calmar los ánimos. De todos modos, Melissa creyó que no iba a poder dormir, después de tantos acontecimientos... y Natsume.

Demonios, otra vez pensando en un perfecto desconocido... que había sido extraordinariamente amable y comprensivo. Se subió las sábanas a la cara, molesta. Solía pasar, cuando se veía a tanta gente, que alguien destacaba entre todos y se recordaba incluso después de mucho tiempo. Seguramente le pasaría lo mismo, no era cuestión de preocuparse. Todo iba a salir bien. Mañana sería un largo día, con muchas explicaciones que dar. También se reencontraría con sus padres, y ese sería el verdadero comienzo de las vacaciones.

"Merisa" cerró los ojos y no tardó en dormirse.


Lo sé, es corto :( Pero estoy separando los capítulos por escenas (no exactamente, es un decir) para no poner separaciones en medio, como hice en los otros fanfic, y darle más suspenso. Igualmente no me gusta mucho como queda, pero ya lo empecé así -.- en fin.

Muchas gracias por leer y comenten! :D Saludos!