ISABELLA

Me estaba dirigiendo hacia la oficina del señor Masen, iba a tocar pero la puerta estaba un poco abierta, al parecer estaba hablando con alguien por teléfono.

- Si, necesito un ramo de rosas, si el más grande que tenga y que en la tarjeta diga "para la mujer más hermosa del mundo: al igual que el color de estas rosas mi amor por ti es tan intenso y más", bueno gracias - cuando terminó de hablar toqué la puerta.

- Adelante.

- Disculpe señor Masen, su hermana le envía esto para que lo firme - expliqué con la mirada fija en mis pies.

- Claro - los firmó rápidamente - aquí tienes.

- Gracias, yo me retiro.

- Espera - me tomó del brazo, me aparte bruscamente - necesito que vayas a esta dirección, tenemos una reunión con los inversionistas.

- ¿Qué? - pregunté - en el horario no dice nada sobre una reunión.

- Mmmm...reunión de último momento, es muy importante, te veo allá Stewart.

- Yo…..no, no podré asistir señor Masen, tengo que cuidar a mi…..padre.

- Lo siento, pero te necesito en esa junta.

Suspire.

- De acuerdo, lo veré allá- me di la vuelta dispuesta a salir de esa oficina, tendré que cancelar mis planes con Thomas, se pondrá triste, detesto ver a mi hijo triste pero es necesario.

Las horas que estuve sentada en esa silla frente a la pila de archivadores se me hicieron eternas, quería llegar lo más rápido a casa para estar con Thomas, como dicen: el tiempo vuela cuando te diviertes, (nótese el sarcasmo), la verdad no me quejo, es mejor que tener que soportar al señor Aro Vulturi gerente y fundador de Vulturi Construcciones, el peor jefe del mundo, me gritaba hasta por el aire que respiraba, tuve que tragarme mi orgullo por dos años hasta que me asegure de que tenía suficiente dinero en mi cuenta bancaria como para permitirme estar desempleada por unos cuantos meses.

-Todo el camino a casa estuve pensando acerca de lo extraño de este día, reencontrarme con Edward solo juego con las mujeres Masen había sido demasiado, lleve mi mano a mis labios y no pude evitar pensar en el "beso" que me dio, aún podía sentir el calor de sus suaves labios, sacudí la cabeza esperanzada de que aquel acto fuera expulsado de mi mente.

-¡Mami!- grito Thomas corriendo hacia mí- yegaste, yegaste- instintivamente lo cogí en brazos.

-Se dice: llegaste. Te extrañe mucho, cariño- bese sus mejillas- ¿Dónde está la Abu?- le pregunte.

-Abu, Renée, está haciendo comida rica- apunto hacia la cocina.

- ¿Cómo estuviste hoy?, ¿hiciste lo que tu abuela que decía, tomaste tus vitaminas?- pregunte picándole los costados.

- SI, SI, SI- estallo a carcajadas- ya mami me haces cosquiyas- me detuve.

- Se dice: cosquillas. Me alegra saber que has sido un niño obediente- sonrió orgulloso- ¿jugaste con Tommy?- su carita cambió drásticamente, paso de felicidad a tristeza- ¿Qué ocurre, bebé?- le limpie las lágrimas que caían a cantaros.

- Tommy- empezó a decir jadeante- dice que ya no me soy su amigo y que no quiere estar con un bicho raro como yo- concluyo llorando nuevamente.

- OH!, cariño, eso no es cierto, no eres un bicho raro, eres el niño más bueno, cariñoso y valiente que conozco y si Tommy no ve eso en ti está completamente ciego- sorbió su nariz y sonrió ligeramente- no le hagas caso, y aquí entre nos él es muy creído- le bese la frente y nos dirigimos a la cocina.

- Hola, mamá-salude depositando a Thomas en su silla.

- Cuéntame todo- me ordeno, Thomas y yo sonreímos de lo cotilla que es Renée.

- ¿A que no adivinas quien es mi nuevo jefe?

- Mike Newton-puse cara de asco. Mike y yo habíamos salido hace unos cuantos meses, pero como no el me confundió con aquellas chicas fáciles, ugg, en resumen él es un asco de persona.

- No, aunque preferiría que él fuera mi jefe- me miro con curiosidad, suspire y mire lo concentrado que estaba Thomas en atarse las agujetas de sus zapatos- Edward Masen, es mi nuevo jefe.

Renée estuvo callada procesando aquella información.

-¿Qué ni se le ocurra acercarse a ti, si no se las verá conmigo?- dicho eso se volvió a concentrar en preparar la cena.

Suspire.

-Te ayudo, mamá- le dije- dentro de unas horas tengo que ir a una importante junta- les hice conocer.

-Tendrás cuidado ¿verdad?- dijo Renée.

-Sí, mamá me cuidare.

EDWARD

Todo ya estaba preparado espero que a Isabella le guste el ramo de rosas que envíe.

Estaba en mi departamento dándome una ducha cuando vi la hora me apresuré a ducharme, la verdad no sé cómo terminé en este esmoquin pero de repente ya lo estaba vistiendo.

OK, Ok, Ok, debo concentrarme en esto, no quiero tener un accidente, debo salir del 《mundo Isabella》. Conseguí llegar sano y salvo al restaurante faltaban unos 20 minutos antes de que llegué Isabella pero ella tiende a adelantarse a la hora indicada.

Estaba mirando un cuadro cuando sentí unos brazos rodearme .

- Llegaste mi amor - dije aun dándole la espalda.

- Si mi amor, me encantaron las flores - me puse rígido al escuchar la voz de Kate, me giré bruscamente.

- ¡Kate!, ¿qué haces aquí?

- Tú me invitaste, la dirección estaba en la tarjeta de las flores que me enviaste.

- Lo siento mucho Kate, pero esas flores no eran para t...- puso un dedo en mis labios.

- Shhh, no hace falta que mientas mi amor, sé que te mueres por mí al igual que yo por ti - dijo antes de besarme.

- Disculpen la interrupción- dijo una voz a nuestras espaldas.

- ¡Isabella!