Aclaración: Los personajes son de Meyer, Jacob de Nessie, Edward de Bella, y Alec Vulturi mío...
El Cine…
—¿Lista?—pregunto Edward, en cuanto abrí la puerta y lo deje pasar.
—Mmm—murmure, mientras me miraba. Llevaba unos jeans y una blusa blanca, el cabello atado en una coleta y solo un poco de sombra en los ojos… nada mas, no me gustaba arreglarme tanto; Bella Swan era simple.
—Estas perfecta—susurro Edward en mi oído, di un respingo, no lo había escuchado caminar tan cerca de mi; lo mire a los ojos pero me encontré con un brillo que me fue imposible descifrar.
—Gracias—dije en un susurro apenas audible, mientras me alejaba de él, no podía pensar con su cuerpo tan cerca del mío.
—Vamos—dijo ahora, con un tono de voz distinto, y diría que sonaba algo enfadado y triste, aunque no entendí porque.
—Ok—acepte, mientras tomaba mi bolso que contenía mi celular, billetera, y unos chicles… nunca se sabe cuando se necesitara.
Caminamos hasta su Volvo y él, como el buen caballero que es me abrió la puerta del copiloto. Me subí seguido de él, y emprendimos el viaje a Port Ángeles, o eso pensé hasta que paramos frente a una casa blanca, muy simple. De ella salió Tanya Denali, con su andar sensual y atrevido, mientras contorneaba las caderas; llevaba una falda mini, mini vaquera, una blusa escotada de color blanca y su cabello rubio rojizo suelto hasta la cintura.
Estaba tan hermosa que me intimido, aunque no tanto como Rosalie, la cuñada de Edward, quien estaba estudiando en la universidad con su prometido Emmett, esa mujer si que era hermosa… Tanya simplemente estaba muy linda, mucho mas que yo, ya que ella tenía buen cuerpo y el carácter del que yo carecia.
Se subió atrás, lanzándome dagas con los ojos… ¡maldita bruja! Nunca entendí su odio hacia mi, aunque no me importaba.
—Bells, que bueno verte otra vez—saludo con alegría falsa, mientras me daba una sonrisa cínica.
—Pues yo quiero vomitar por el hecho de solo ver tu rostro—quise contestarle, mas solo me quede callada. El viaje fue tenso, tanto que me daba la impresión de que podría cortarlo con un cuchillo, Podrias cortar otra cosa con un cuchillo, mire hacia fuera por la ventana, tratando de no hacer caso a mis impulsos homicidas.
Estaba celosa, para que negarlo, Edward me hubiera dicho que tendríamos que ir a buscarla a ella, yo había supuesto que nos encontraríamos allí… pero no, él no me aviso.
Las manos me picaban por las ganas de golpearlos a ambos… pero me contuve y pude soportar el viaje sin cometer ningún asesinato… y me sentí orgullosa de mi misma por ello, claro descontando el hecho de que había roto mi celular al apretar tan fuerte las teclas… pero era solo un pequeño detalle que nadie se iba a enterar… ya tenia uno mas de repuesto.
Al llegar al cine de Por Ángeles, aparcamos en un lugar adecuado, y me congele y aturdí, aunque mas que nada me asuste… Alice me miraba con un enojo tan grande en sus ojos verdes que me hiso acordar a mi sueño extraño. Un estremecimiento recorrió mi cuerpo de la cabeza a los pies, mientras lo recordaba y la verdad era que, no tenia mucha diferencia la Alice del sueño con la que me miraba bajar del auto ahora. Vestía un pantalón negro y una blusa rosa chicle que le quedaba muy bien, claro que no era su ropa lo que tenia de similar, sino su expresión homicida.
Me acerque a ella junto con Tanya y Edward, con la expresión de inocencia mas convincente que pude… pero repito: las mentiras no son mi fuerte, por lo que la imitación me salió de lo mas horrible.
Ella no dijo nada mientras caminaba en su dirección, detrás de ella se encontraba Jasper, quien al parecer, trataba de calmarla… pero yo la conocía y era esa la razón por la cual solo unas veces, muy escasas, la había fallado.
Y la razón era porque me había roto una pierna, pero de igual manera la pase muy mal con Alice.
—Hola—salude a ambos, mientras respiraba algo entrecortadamente, tenia miedo de la duende.
—Bella—suspiro Alice, mientras me miraba de tal manera que me hiso estremecer en anticipación al regaño que me esperaba por parte de mi mejor amiga—Se puede saber… ¡por que diablos no fuiste conmigo al centro comercial hoy! Joder Bella, te espere 10 minutos antes de ponerme a comprar yo sola, y no pude llevar todo lo que quise… ¿sabes lo que es eso? Pues no… tu que no tienes sentido de la moda no lo sabes, pero yo si; ¡eres la amiga mas endemoniadamente mala que existe en este mundo! ¡Bruja!—termino, gritándome con sus manos en sus caderas, se veía tan intimidante, que no pude hacer nada mas que encogerme y tratar, en vano, de hacerme mas pequeña.
—Alli, me olvide—admití, tratando de calmarla… pero obtuve todo lo contrario, su rostro se puso rojo del coraje y se enojo aun mas. Creo que no había sido buena idea admitir que me había olvidado de la "tarde de chicas y compras".
—¿Te olvidaste? ¡¿Te olvidaste?—grito, acercándose a mi, di un paso atrás por instinto.
—Yo… mm… si, est-e fue ¿sin querer?—la mire con un puchero, mientras cada vez me asustaba mas… ¡no se vale! La enana daba miedo enserio.
—¿Así que fue sin querer?—pregunto suavizando su expresión, pero al contrario de tranquilizarme, me altere aun mas.
—Si—dije en un murmullo apenas audible.
—Bella—suspiro, mientras me miraba con una mirada diabólica—Ahora tendrás que ir conmigo al centro comercial, y sin quejarte… ¿me escuchaste?—pregunto, con cautela como si estuviera hablando a una niña de 5 años, en vez de a una de diecisiete.
Asentí, incapaz de formular una palabra—¿Me escuchaste?—repitió su pregunta, mirándome con una sonrisa.
—Si Allie, iré contigo—murmure, dándome por vencida.
Ella empezó a saltar como una loca, mientras me miraba con triunfo, estaba segura que esto iría mal… muy, pero que muy mal con Alice tan hiperactiva…
Unas risitas me sacaron de mi turbación en camino a trauma permanente a Alice, eran los demás que me miraban con diversión, debía de tener una mueca rara y graciosa en mi rostro, estaba segura. Pero al verlos me percate de una cosa, Jacob no estaba y eso me preocupo un poco… mi amigo debería de estar aquí.
Tanya… ella le habrá dicho algo, de eso estaba segura, mi amigo no faltaría al cine nunca… mire a la susodicha con cautela, esa arpía seria capaz de hacer cualquier cosa con tal de salirse con la suya, y aunque no lo tenia claro debería ser tonta para no darme cuenta de que esos planes tenían que ver con mi mejor amigo, Edward.
Aunque no sabía que podía sacar ella de provecho de él… su dinero, dijo una voz en mi mente, como si fuera lo mas obvio, y estaba segura, lo era. Edward era de una familia que anda muy bien económicamente, su padre, Carlise es el director del hospital y a decir verdad, el mejor medico. Esme es decoradora de interiores, y aunque ahora está exiliada del trabajo, en su tiempo gano mucho dinero. La familia Cullen es muy unida, con Carlise y Esme encabezando, y Emmett y Edward como hermanos, se llevaban todos muy bien… y yo, que según ellos también era parte intima de la familia, junto con los Hale, Rosalie y Jasper.
Tanya paso a mi lado, lanzándome una mirada envenenada y llena de advertencia… ¿acaso creía que me intimidaba? Pues no, no lo hacía y si pensaba golpearme o algo, con gusto la recibiría con mis puños cerrados… una sonrisa se creo en mi rostro, al pensar en golpearla… eso sería… simplemente hermoso.
Caminamos, y compramos varias cosas en el camino, gaseosas, palomitas de maíz… y dulces, muchos dulces. Cuando entramos había ya bastante gente, la película al parecer era famosa o algo así, ni siquiera sabia el nombre.
Nos sentamos en un orden estratégicamente calculado: Jasper, Alice, Tanya, Edward y yo… muy original, y la película dio comienzo.
Fue mas o menos a la mitad, que por el rabillo del ojo pude ver a Alice apretando los puños y completamente enfadada, no sabia que le había pasado hasta que vi a Tanya apoyándose en Edward como si en eso se le fuese la vida, mis puños inmediatamente se apretaron… fue automático, y temía que si ella se acercaba mas… el golpe a su carita de zorra también seria automático.
Entonces, como si me estuviera leyendo la mente y quisiera ese golpe, se empezó a acercar lentamente a sus labios… vi a Edward tensarse, y la vena en su cuello juro que palpitaba; estaba enojado y demasiado tenso, dirigió una nerviosa mirada en mi dirección, y eso fue lo que basto para que me parara de golpe, y tomara su brazo violentamente.
—Ed, nos vamos, me siento mal—mentí, y me salió tan jodidamente mal que incluso Jasper rió… que mal amigo que es, esa es la clase de compañeros del alma que tengo… cosas del destino. Alice me miro con una sonrisa agradecida, no le gustaba Tanya, y mucho menos que estuviera detrás de mi compañero eterno, destinado, amor de mi vida, mi alma gemela, etc; ya saben.
Tome a Edward de la mano, mientras éste soltaba pequeñas risitas que eran como canto de ángeles para mí… suspire mientras pensaba, él es inalcanzable para mi, yo no soy lo suficientemente buena para su persona, no lo merezco siquiera como amigo, era afortunada de que él me quisiera.
—¿Te sientes mal?—pregunto, con diversión pero con verdadera preocupación, era por eso que lo amaba… siempre se preocupaba por mi y era muy atento, simplemente perfecto.
—No Eddy—respondí con falsa inocencia, mientras suspiraba aliviada, pues poco había faltado para que le rompiera la cara a Tanya—Ya se me pasó—murmure mientras lo miraba a los ojos, en ellos pude ver ese brillo ya conocido para mi, pero indescifrable.
—¿No estarás celosa?—pregunto, mientras me miraba de una manera demasiado intensa, en sus ojos pude ver un pequeño brillo de esperanza, pero fue tal leve que no estuve demasiado segura de ello.
—¿Celosa, yo? Por favor Edward, además tu fuiste el que me pidió que te sacara de allí—acate, mientras alzaba la barbilla, no quería que se diera cuenta de mis sentimientos, eso me haría débil cerca de él.
—Ah—simplemente murmuro, y pude notar que con cierta desilusión… no seria porque le dije que no estaba celosa, ¿verdad?
Empezamos a hablar de cosas triviales, como era costumbre en nosotros… los secretos los guardábamos para los lugares mas íntimos, como en su habitación o la mía.
Fue entonces que él tomo aire, parecía que me iba a decir algo importante; pero antes de que pudiera decirme siquiera una palabra, mi celular sonó. Mire el identificador, Jacob… ¡que oportuno! Le di una mirada de disculpas a Edward, y me aleje un poco para poder hablar bien con mi amigo.
—¿Qué sucede?—pregunte, y tuve la ligera impresión de que sonó mas dura de lo que en verdad me hubiese gustado.
—Amm… Bells, quería saber si podrías venir a mi casa ahora—sonó algo culpable y supe que él se había sentido mal por mi tono de voz, inmediatamente me sentí la peor amiga del mundo.
—Claro Jake… pero dime, ¿sucedió algo malo?—pregunte preocupada, ya que debería de ser algo importante para no haber avisado de su ausencia.
—No, nada malo, pero necesito que vengas… adiós Bells—saludo esta vez alegre, y enseguida me corto. Mire la pantalla con el ceño fruncido, quizás el celular de repuesto no fuera tan bueno como había creído… o quizás, solo quizás Jake me corto el muy demonio. Me había hecho sentir culpable… otra vez, y yo caí como una tonta… otra vez.
Mire a Edward, que me observaba con curiosidad y diversión, fruncí el ceño, ¿de que reía?
—¿Tengo un mono pegado en mi cara?—pregunte con falsa preocupación, mientras le lanzaba una mirada fulminante, no me gustaba que se rieran de mi… para nada.
—No—vacilo, de repente no tan divertido al ver mi rostro asesino—Es que tu cara era muy graciosa, te quedaste mirando el celular como si éste te hubiera ofendido, luego tenias cara de confundida, para pasar a otra de enfado… eres muy graciosa—rió para aligerar el ambiente, pero yo ya me había enojado.
—¿Por qué te ríes de mi, si sabes que no me gusta? Para mi no fue nada gracioso—lo mire con los brazos cruzados, y el ceño fruncido.
Luego me puse a meditar… ¿Por qué Jake primero había estado tembloroso, y luego alegre? A mi mente vino una idea nada agradable, de Jacob siendo secuestrado y que el que lo tenia encerrado me quería a mi, entonces Jake me había llamado con él teniendo un arma en su cabeza, por eso estaba tembloroso, y después se puso alegre porque el tipo le dijo que si no hacia un mejor intento, lo mataría… ¡pobre de Jacob!
Aunque había algo que no encajaba… Jake nunca me pondría en peligro para defender su pellejo, por lo que enseguida le pedí a Edward que me llevara a su casa.
—¿Qué quieres hacer en casa de Black?—pregunto con el ceño fruncido, mientras entraba en el auto seguido de mi, lo mire con una ceja enarcada, mientras guardaba el celular 2 en mi cartera.
—Porque me lo pidió, y yo soy su amiga y voy a ir—le mire desafiante, retándolo a decirme algo. Estaba algo preocupada por mi amigo, sabia que estaba siendo imaginativa al pensar lo del secuestrador, pero era raro.
—Ok—murmuro, a regañadientes, mientras ponía en marcha el coche.
—¿Por qué no me vas a decir lo que te pasa?—pregunte a Edward, de improviso.
—¿De que hablas?—pregunto confundido, o estaba actuando muy bien.
—De Tanya, lo sabes—dije, mirándolo a de reojo.
—Nada, Bella, te dije que era un secreto… ¡que daría yo por contártelo!... pero no puedo—murmuro afligido, mirando fijamente la carretera.
—Esta bien… solo quiero a mi amigo devuelta—argumente, con la vista en el suelo, mientras sentía mis mejillas arder.
—Yo también me quiero devuelta—musito, mientras aparcaba a un lado de la casa de Jake.
Era una casita pequeña pero hogareña, allí tenia muchos recuerdos de mi infancia, de mi padre trayéndome para pescar con Billy, padre de Jacob, mientras yo jugaba con Jake y Rebecca, su hermana que actualmente vive en Hawái con su marido y su hijo pequeño, nacido el año pasado.
Aquí, era al único lugar que mi padre me traía con él, pues se la pasaba su tiempo libre haciendo cosas humildes, aunque cuando el tiempo fue pasando, y con ello los prejuicios y arrogancia de mi madre, Charlie tuvo que dejar de venir a un lugar tan… vulgar y pobre, como ella insistía en llamarlo. Y por ello perdió a un gran amigo de toda la vida, en verdad fue egoísta mi madre al manipular como a un muñeco a mi padre.
Suspire, había estado pensando demasiado en mis padres.
Con un Edward enfurruñado y pisándome los talones, bajamos del auto en camino a la puerta de la casa. Toque unas dos veces, cuando un Jacob algo melancólico pero alegre me abrió la puerta, mire hacia adentro, para asegurarme de que no había nadie… nadie mas que casi toda la tribu Quileute.
Si, Quileute… Jacob vive allí, de hecho es descendiente de uno de los mejores gobernantes que pudo haber tenido la tribu, Black. Jake debería de ir a la escuela Quileute, pero debido a unas complicaciones va a nuestro instituto aunque le toma unos 20 minutos mas en llegar. Las llamadas complicaciones, no era nada mas ni nada menos que Jacob se había metido… sin querer con la novia de un muchacho rudo, llamado Sam Uley. La muchacha se llamaba Leah Clarwather, Clrowley, o algo así.
Pero eso le pasaba por no hacer caso a mis indicaciones y consejos.
Me abrí paso entre la gente, con Edward detrás mío, mientras veía a las personas presentes, la mayoría que ya conocía. No sabia el motivo de que se hayan reunido, y no debería ser nada malo, porque de lo contrario estarían de reunión con el consejo.
—¿Por qué me has llamado, Jake?—pregunte con curiosidad, mientras lo miraba ponerse sumamente incomodo… ¿Qué pasaba por aquí?
—En realidad, la gente es exagerada… nosotros nos vamos—susurro, mientras miraba el suelo… ¿Cómo que se iba?
—¿A dónde?—interrogue, mirándolo con el ceño fruncido.
—Mmm… a un pequeño pueblo de Arizona, nos mudamos—acato con pesar, mientras golpeaba sus pies.
No pude evitar que las lagrimas se asomaran por mis ojos, lo extrañaría tanto… Jacob, uno de mis mejores amigos, estaría sin verlo, sin su humor extraño, sin su arrogancia fingida y sarcasmo, las palabras envenenadas hacia Edward… no, eso no extrañaría.
Pero me iba a sentir mal, conocía a Jake desde toda mi vida, al igual que Edward, y, aunque no fuera un amigo tan íntimo como lo era el muchacho de cabellos cobrizos, de igual manera era como un hermano para mi.
—¿Permanentemente?—pregunte, con pesar, mientras lo miraba con tristeza, no quería que se fuera.
—Según se hasta ahora, si
—¿Cuándo?—pegunte afligida, queriendo que su respuesta fuera "dentro de 20 años"
—Ahora, el vuelo sale dentro de unas dos horas—respondió, completamente frustrado por algún motivo del cual no quise preguntar, mas la única pregunta que importaba era…
—¡¿Por qué no me lo dijiste antes?—grite, completamente enojada, él no debería haberme dicho ahora, sin que pudiera asimilar la noticia.
—¡Porque, maldita sea, yo también me entere hoy!—gruño unas cuantas maldiciones, completamente enojado. Estaba segura, él no quería irse a ningún lado.
—¿Bella?—pregunto una voz a espaldas de Jacob, la cual reconocí inmediatamente, interrumpiendo la respuesta que iba a darle a Jake.
Billy apareció con una sonrisa sincera en el rostro, y al verlo allí, sentado en esa silla de rueda, hiso que soltara un sollozo… no quería que se fuera, Billy había sido como mi segundo padre, el había sido la mejor persona que había conocido en la vida.
Un hombre solo que está únicamente con su hijo de compañía, y entonces al ver la casa comprendí el porque de tan repentino viaje, Billy se sentía demasiado solo como para seguir en ese lugar que tantos recuerdos le traía de su difunta esposa, una mujer sensacional que había muerto hace ya casi 5 años, pero a la cual aun se recordaba y quería.
Mucho mas su hijo y esposo. Lo mire un segundo mas, antes de lanzarme a sus brazos, no de manera literal obviamente, lo abrace con fuerza mientras los sollozos seguían al pensar en no verlo mas…
—Tienes que prometerme que vendrán a visitarnos siempre—le suplique, no le pediría que se quedara porque comprendía, en cierto modo, el que él quisiera darse un respiro y cambiar un poco de aires en lo que a los recuerdos respecta.
—Claro, Bella, te quiero hija—respondió, también con lagrimas cayendo de sus mejillas… Las despedidas dolían, y mucho.
—También te quiero, Billy—le respondí, mientras me limpiaba las lagrimas de mis ojos, y dejaba ir a Billy con otras personas que también querían despedirse.
Entonces mire hacia atrás, donde Edward estaba con la cara disgustada, puesto que Jacob estaba a su lado, hablándole; y conociendo a mi amigo quileute, sé que no era nada bueno lo que le estaba diciendo. Vi a mi amigo de pelos cobrizos poner cara de horror, y luego otra de furia, mientras Jake sonreía ampliamente.
Me acerque a ellos sigilosamente, o eso planeaba hasta que me caí a unos cinco pasos de ellos, pero por suerte aún quedan los que son llamados Caballeros, y me sostuvo antes de que estampara mi nariz en el suelo. Mire a Edward con una sonrisa tímida y arrepentida, aunque no era la primera vez que caía, él me devolvió una sonrisa tranquilizadora, que decía que no había problemas. Jake, sin embargo, se empezó a reír a carcajadas, mientras la gente lo miraba extrañado, pues casi nadie había visto "el incidente" de mi torpeza; ¡Oh! Mi bendita torpeza.
….
Estábamos en el aeropuerto, después de unas locas lagrimas, Jake refunfuñando que no quería irse, unas cuantas palabras de despedida, y suplicas para que vinieran a visitarnos, en camino a mi departamento.
El camino a casa fue silencioso, y era eso lo que valoraba de Edward, él siempre sabia cuando quedarse callado, y cuando apoyar a alguien.
—¿Quieres entrar a casa?—pregunte, cuando aparcamos frente a mi departamento, no quería que se fuera y eso me ponía nerviosa, no quería depender de alguien, aunque ya era tarde para mi, pues me había enamorado completamente de mi mejor amigo.
—No—dijo en un murmullo apenas audible, mientras sentía su mirada sobre mi—No quiero preocupar a Esme—ambos sabíamos que era mentira, Esme sabía siempre donde estaba, (en mi casa), o de lo contrario, me llamaba. No entendía porque no quería pasar tiempo conmigo, me había estado evadiendo desde que entramos en casa de Jake, y no supe la razón. Dolió, pues me puse a pensar miles de cosas que seguramente no eran ciertas.
—Esta bien—murmure, mientras me bajaba del auto, pero antes de que pusiera los pies en la tierra, me di lla vuelta para despedirme de Edward.
Error…
Él estaba a centímetros de mi, y me congele en el lugar, porque a pesar de que mandara la señal a mi cerebro, de que me hiciera bajar del auto antes de cometer un error; no podía moverme.
Mire sus ojos verdes, que tenían un brillo especial, ese que había estado viendo hace aproximadamente un mes; me quede prendada de su mirada, me gustaban mucho sus ojos, eran de un intenso y hermoso verde. Y oh, sorpresa… ¡me encanta el verde!
Mi vista se desvió a sus labios, apetecibles y varoniles, los cuales me demandaban besarlos, me llamaban a gritos. Una extraña sensación invadió mi pecho y estomago, eran como miles de mariposas que revoloteaban alrededor, como si una ola de paz fuera enviada directamente a mi.
Me sentía como en el cielo, y me pregunte como seria el ser besada por esos labios, ser sostenida por sus fuertes brazos, y peor aún, me imagine cosas "No aptas para todo publico", y eso causo un rubor aun mas fuerte en mis mejillas.
Lentamente nos fuimos acercando, quería acallar esos gritos que me ordenaban besar a Edward, quería abrazarme a él hasta que no hubiera nada entre nosotros, hasta que fuéramos una sola persona, dividida en dos cuerpos.
Podía incluso sentir una vibración en mi cuerpo, y saborear sus dulces labios. Entonces, al parecer se decidió, y cuando estaba por besarme, o eso supuse, una extraña canción nos hiso dar un brinco y golpearnos la cabeza contra la puerta.
Un "Auch" al unisono se escucho, haciendo compañía a la canción que Alice había programado para las llamadas en mi teléfono celular.
Te deje, te deje, te deje, por mala…
Por loca,
Porque no le diste valor al amor que te di…
Te deje, te deje, te deje, por mala, por loca
Porque un solo hombre no alcanza pa` tu corazón.
—¿Hola?—pregunte irritada, iba a obtener el beso esperado por mi mejor amigo, ¡y ella me interrumpe!
—¡Bella!—grito una vocecilla al otro lado—¿Dónde estas?—pregunto, histérica.
—Frente a mi casa—respondí, aun enojada.
—¡En tu casa! ¿Sabes lo preocupada que estaba porque no habían regresado?—me sentí inmediatamente culpable, pues no le habíamos avisado a nadie que íbamos a casa de Jake.
—Yo… lo siento—me disculpe, aunque por dentro quería estrangular a la enana por el momento tan oportuno en el que me llamo.
—¡¿Lo sientes? ¡Bella! Casi me muero…—le corte, antes de que siguiera gritándome, sabia que estaba mal, pues ella era mi mejor amiga, pero ya estaba cansada por hoy de tanto alboroto.
Mire a Edward, quien tenia las manos fuertemente empuñadas, una en la palanca de cambios y otra en el "coso que hace girar el auto" o algo así como manurio.
Me acerque para darle un beso en la mejilla y un "Buenas noches", antes de entrar a mi departamento y cerrar la puerta de un golpe.
Seguramente él no quería besarme y yo malinterprete las cosas, seguro que ya no quería ser mi amigo porque pensaba que yo era una arrastrada.
Me tendí en mi cama, mientras unas traicioneras lagrimas caían por mi rostro, yo no era para él y de eso estaba segura, pero él si era para mi, era mi príncipe perfecto.
¿En verdad creí que quería besarme? ¡Ja! ¡Tonta Bella! Claro que no quería besarme, yo soy una idiota por hacer crecer esperanzas vanas y sin sentido, soy una idiota por creer un segundo siquiera, que podría haber una posibilidad entre nosotros.
Pero por sobre todo, soy una idiota por enamórame de mi mejor amigo, que solo me ve como una hermana…
Estoy jodida…
Hola, muchas gracias a todas por sus comentarios y tambien a las que leen la historia...
¿Review? ¿No merezco uno siquiera, diciendome mis errores y si les gusto?
Kamy Vulturi...
