Hola, hola, volví =D reaparecí xD con nuevo capi =)

Digimon no me pertenece en absoluto =(


Capitulo Tres

Desaparecer.


Mimi removió la comida de su plato sin muchos deseo de llevársela a la boca, frente a ella, un Taichi con cabellos revueltos, ropa desaliñada y de buen porte comía atolondradamente la comida frente a él, sonrió internamente, su amigo seguía siendo el mismo chico que conoció desde niña, se alegró por él, por lo menos con el paso de los años él tampoco había perdido su hermosa esencia.

—Vamos, Mimi, come—pidió él después de tragar sus alimentos, agarró su refresco y tomó un largo sorbo—. Dice Yamato que este era tu lugar favorito, por eso te traje aquí, para que te sintieras en casa.

Mimi le dio un vistazo al lugar, no podía creer que Yamato aún recordara esos pequeños detalles, cuando era niña le encantaba venir a ese pequeño restaurante, a demás de acogedor, estaba pintado en bonitos tonos pasteles y las meseras estaban disfrazadas con extravagantes vestidos que de niña siempre le ilusionó ponerse, sin dejar a un lado que la comida era exquisita.

—Sí—llevó un poco de comida a su boca y la saboreó lentamente—. Yamato tiene razón, esta era mi restaurante favorito y la comida sigue igual de deliciosa que en antaño—le regaló una genuina sonrisa—. Gracias por traerme.

Él le guiñó el ojo—. Claro ya que no me invitaron a la cena de bienvenida, lo mas justo era robarte por un día entero.

Mimi se conmovió ante el tono resentido e infantil de su amigo de infancia, Taichi siempre fue así, preocupado por todos los demás, siempre velando por el bienestar de sus amigos, no importaba si no compartían los mismos gustos-como él y ella, que eran como agua y aceite- ahí estaba siempre tratando de ayudar en lo mínimo, como en esos momentos que incluso se tomó la molestia de averiguar cual era su restaurante favorito.

—No seas resentido, Tai—dijo en un tono de diversión—. Estabas de viaje ¿Cómo te íbamos a invitar?

—Ba—bufó cruzándose de brazos—. Lo hubieran aplazado para más tarde, cuando ya estuviera aquí.

—Yolei no lo hubiera permitido, sabes como es ella.

Él asintió soltando un suspiro derrotado—. Bueno lo importante es que ya tuvimos nuestra pequeña bienvenida— exclamó con emoción—. Anda, dime tu itinerario, no me despegaré de ti en todo el día.

Una de sus cejas se alzó divertida—. Bueno, comúnmente primero estoy un rato en la casa de Sora, luego almuerzo con Koushiro y…—se tensó, no le gustaba que más gente supiera de sus consultas—. Luego tengo cita con mi psicóloga— apartó su mirada de la de él, sin embargo Taichi se la sostuvo—. Más tarde voy con Yolei a investigar todas las universidades de aquí.

—Bueno ya está, ¿No te importa que te acompañé a tu cita? ¿No?

Mimi aceptó con un movimiento de su cabeza, sus mejillas estaban sonrosadas y miraba con cierta timidez a su amigo, él continuó comiendo sin preguntar nada mas, gesto que Mimi agradeció, pues él había sido él único-a demás de Koushiro- que no preguntó nada.


Se sentó en una silla de la pequeña sala de espera de la clínica de su psicóloga, se cruzó de brazos y esperó impaciente a que la llamaran, Taichi se sentó a su lado y se dedicó a hojear unas revistas de avances científicos.

—Oye…—le llamó captando su atención—. ¿No tienes calor?

Sus cejas se juntaron y lo miró confundida—. ¿Calor? ¿Por qué?

—Bueno ese suéter que llevas puesto se ve muy caliente.

La chica por instinto tapó sus muñecas escondidas por la gruesa tela con sus manos, temiendo que Taichi reaccionara al igual que Yamato.

—Hace frío, yo tengo mucho frío—musitó hoscamente.

Él pareció meditarlo, después de un rato se encogió de hombros—. Tienes razón, está un poco frio, lo que pasa es que yo no tolero tanta ropa.

La puerta de madera se abrió dejando ver el cálido rostro de su psicóloga, Mimi se levantó y sin mediar palabra alguna entró al lugar.


—Soy una mala persona.

Dijo una vez se recostó en el mueble de cuero a un lado de su psicóloga que la miraba atenta, a Mimi no le gustaba estar recostada ahí y ser observada pero supuso que por la costumbre, o bien sea por la necesidad a ella ya no le incomodaba estar en esa posición.

— ¿Por qué eres una mala persona?—preguntó la mujer con su voz calmada, como quien está hablando del clima.

—Esto resultara extraño, bueno para mi lo es, yo siempre he tenido un enamoramiento por un amigo—comenzó a explicar—. Cuando me fui a estados unidos lo seguía queriendo, luego lo conocí a él y me enamoré de él, pero nunca pude olvidar a mi amigo y ahora que volví está mas presente que nunca.

— ¿Eso te hace ser una mala persona?

Negó con la cabeza—. Lo que me hace una mala persona es que, él es el novio de mi mejor amiga.

—Mimi que estés enamorada no te hace una mala persona, haber, cuéntame del chico. ¿Cómo se llama?

—Yamato—contestó ella no muy segura de contar su vida sentimental—. Es una gran persona, lo conozco desde que somos niños, con él tuve mi primer beso—una pequeña sonrisa tiró de sus labios—. En realidad todos mis primeros tipos de besos, con él los compartí.

—Así que él fue tu novio.

Mimi agarró un mechón de su cabello y comenzó a jugar con él—. Bueno, yo decía que él era mi novio, era una niña un poco caprichosa al final él terminó aceptando.

—Y ¿Qué pasó después?

—Bueno, me tuve que ir para Estados Unidos, aunque a menudo lo fui a visitar y casi siempre estábamos juntos, para cuando cumplí los catorce años me fue a ver a Nueva York, fue el mejor fin de semana que pasé—sus ojos brillaron con alergia para luego oscurecerse y mostrar un semblante oscuro—. Ya después descubrí que se hizo novio con Sora y me deprimí mucho.

— ¿Te marcó mucho ese acontecimiento?

—No—contestó de inmediato—. Yamato siempre ocupará un lugar especial en mi corazón, me acuerdo que dejé de hablarle por un tiempo, pero no pude soportarlo tanto y volvimos a ser los amigos que siempre fuimos.

—Pero tus sentimientos nunca cambiaron.

—Nunca, incluso cuando estaba con él, nunca dejé de pensar en Yamato y cuando me pasó eso me aferré tanto a un Yamato imaginario que siempre al final del día miraba una esperanzadora luz.

— ¿Qué es lo que mirabas en esa luz?

—A él, rescatándome.

Sus ojos se nublaron y un nudo en su garganta le oprimió duro, si Matt hubiese llegado aquel día tal vez nada le hubiese pasado.

— ¿Estas resentida por qué él no te ayudó?

—Siento que lo odio—afirmó con su voz enronquecida—. Es tanto el odio que al final solo puedo sentir mas amor por él—despeinó su cabello en un ataque arrebatado de desesperación—. Es tan confuso, lo odio tanto como lo amo, son dos sentimientos que se mezclan y ocasionan incontables chispas dentro de mi, siento que de un momento a otro voy a explotar.

—Tú no lo odias, simplemente es un resentimiento que tienes contra él.

— ¿Cómo hago para deshacerme de ese horrible sentimiento?—le preguntó implorándole con sus ojos.

—Eso es algo que tú sola debes de borrar de tu corazón, sólo necesitas fuerza de voluntad para deshacerte de eso.

Continuaron hablando de Yamato, Mimi se encargó de contarle por el resto de la hora todos los pequeños momentos que vivió con él, para la chica no fue una hora desperdiciada mas bien fue la mejor hora de todas sus consultas porque así pudo olvidar por sesenta minutos el tormento que vivió.


—Tú sabias de todo esto, ¿No es así?—Demandó Sora a la voz que sonaba a través de su celular.

Escuchó a Koushiro suspirar dubitativamente—. Cuando todo eso pasó, la señora Tachikawa me llamó, pidiéndome ayuda, lógicamente no pude hacer mucho.

— ¿Fue cuando te fuiste a Estados Unidos?

Sí, en esos momentos ellos necesitaban ayuda, lo mejor que pude hacer fue apoyarlos.

— ¿Por qué no nos dijiste nada? Somos amigos.

Ellos me pidieron discreción y a todo esto ¿Cómo lo sabes tú?

—Está en todo internet, solo basta con poner su apellido en el buscador y sale.

¿Pusiste su nombre en un buscador?

—Lo vi en la televisión, Izzy, en la madrugada en esos canales americanos, en las noticias, es un escándalo en Estados Unidos y más por el hecho de que él no aparece.

El joven resopló—. Sora, por su bien, que no se dé cuenta de nada de esto.

— ¿Crees que es lo mejor? ¿Cómo podemos ayudarla?

Es lo mejor y la única manera en ayudarla es dándole todo nuestro apoyo y tratarla como a una persona normal.

—pero….

Entiendo que te preocupes, pero espera a que Mimi sea capaz de contártelo por si misma, compréndela, lo que le pasó no es algo fácil de contar, solo ten paciencia.

—Entiendo—musitó quedito—. Trato de ponerme en su lugar y se me hace imposible, yo…mira, hablamos mas tarde ¿si?

Como quieras, Sora.

Cortó la llamada y guardó su celular en el bolsillo de su pantalón, en esos momentos necesitaba aire, pensar con claridad, tratar de borrar de su mente los resentimientos hacia su amiga y la impactante noticia, solo ocupaba desahogarse y salir de ese encierro que era su mente.

Se colocó unas zapatillas, agarró las llaves de su apartamento y salió de ahí sin ningún rumbo fijo.


Mimi se estiró exhausta en la puerta del apartamento de su casa, Taichi le seguía de lejos como con reticencia, buscó las llaves del apartamento y cuando las tuvo en sus manos abrió la puerta, entró esperando que Taichi entrara y cerrara la puerta, al no ver progreso alguno, salió de nuevo encontrándose al muchacho apoyado en el barandal.

— ¿No piensas entrar?

—eh...—se rascó la cabeza y sonrió nerviosamente—. La verdad no quiero incomodar.

— ¿Incomodar?

Alzó la vista al cielo, el cual estaba anaranjado.

— ¿Lo dices por Sora?

—Bueno…eh si. —le dijo sin dejar de ver el cielo.

— ¿Se puede saber que sucedió?—preguntó Mimi, con la esperanza de distraer su mente.

Soltó una carcajada a causa de los nervios. —. Es que es algo tonto, a decir verdad.

—Vamos, cuéntame, Sora no está, podemos platicar un rato.

—Preferiría quedarme aquí.

—Bueno, como gustes.

—Está bien—respiró hondo—. ¿Recuerdas cuando Matt y Sora estuvieron un tiempo separados?—la castaña asintió con la cabeza, secretamente fueron los mejores días de su vida, a pesar de vivir lejos—. Bueno, resulta que Sora y yo tuvimos algo ¿lo sabias? ¿No?

Se encogió de hombros—. Los chismes vuelan rápido.

—Bueno, bueno, pues resulta que nuestra relación terminó en malas condiciones y creo que Sora sigue enojada conmigo.

—Sora no ha de estar enojada contigo, ha pasado mucho tiempo.

El moreno miró su reloj de pulsera—. Uf, mira la hora que es, debo irme—apretó suavemente el brazo de la chica a modo de despedida—. Me dio gusto verte, Mimi, espero que vuelvas a sonreír como antes.

—Pero…

— ¡Nos vemos!

Sin dejarle pronunciar una palabra más, el joven se marchó.


No supo en que momento sus pies llegaron hasta ahí, solo se dio cuenta cuando al alzar su mirada se encontró con la puerta del apartamento de su novio, vaciló, ¿tocar la puerta o retroceder? ¿Incumplir la petición de Izzy? ¿Contarle todo lo que sabía a Yamato? ¿Ser egoísta y guardar el secreto hasta que Mimi explotara? ¿Qué hacer?

Dio un paso hacia atrás, insegura de si misma, de no haber sido por la dichosa puerta abriéndose seguramente en esos momentos estaría corriendo como una desquiciada.

— ¿Sora?

La aludida se perdió en la mirada color cielo de su cuñado, pronto, sus ojos se tornaron cristalinos, el joven la miró sin comprender, sus cejas se fruncieron cuando ella rompió a llorar.

— ¡T.K! ¡Soy una mala persona!

Exclamó antes de ser acogida por los brazos del menor.

El rubio le extendió una pequeña taza de te, la joven entre sorbidos la tomó, Takeru se sentó a su lado y la miró detenidamente.

—Discúlpame por haberte arruinado la salida—Musitó la peli roja.

Le regaló una tranquila sonrisa—. No te preocupes, no era nada importante.

—Gracias, por el té.

—A la orden—agarró la mano libre de la chica y le dio un leve apretón—. Haber dime, ¿Por qué eres una mala persona?

Ella soltó un suspiro derrotado, dejó la taza en la pequeña mesita—. Yo…todo este tiempo he tenido dudas de ella, de Mimi—el chico asintió escuchándola en silencio sin interrumpir—. Porque siempre pensé que ella me quería quitar a Yamato porque…—su voz se quebró impidiéndole continuar—. Porque…—dijo un murmullo, tratando de respirar hondo.

—Tranquila—apretó con más fuerza su mano—. No te juzgaré.

—Porque por mi egoísmo, no dejé que Yamato fuera a Nueva York cuando ella se lo pidió—las lágrimas corrieron por sus ojos rubís vagando por sus mejillas, muriendo en su cuello—. Y ahora que sé el motivo de su tristeza me desgarra por dentro, porque yo pude evitarlo, si no hubiese estado tan celosa—culminó soltando los sollozos.

El chico limpió las lagrimas de la joven con su mano libre, Sora dejó de llorar para verlo atenta, extrañada por el gesto tan cariñoso de su cuñado.

—No eres una mala persona—le dijo condescendiente—. Es muy natural que reacciones así, si Hikari me dijera que se ira a otro país por un chico con quien tuvo algo, yo se lo impediría, ni por loco la dejaría que se fuera con otro—la chica apartó su mirada con timidez—. Sora no eres egoísta, eres una gran mujer, a pesar de tener tus dudas con Mimi, la aceptaste en tu hogar y te preocupas por ella dejando a un lado tus miedos y tus celos—acarició su suave mejilla—. Y eso es admirable….yo te admiro.

La chica alzó su mirada perdiéndose en los cristalinos ojos de Takeru, como minutos antes lo hizo, algo dentro de ella se removió, como un tirón en su estomago y la manera en que él la tenia agarrada se le antojaba tan natural, como si estuvieran destinados para estar así, en esa posición, siendo tocada con tanto cariño, teniendo la maravillosa vista de ese par de pupilas celestes, mas claras, mas puras, mas hermosas.

— ¿Hola?—dijo una voz, interrumpiéndoles—. ¿Me perdí la fiesta?

Takeru soltó a la muchacha como si quemare, se levantó del sillón y se mordió el labio inferior evitando la mirada inquisidora de su hermano, Sora se quedó sentada mirando hacia el suelo.

—No pienses cosas que no son, hermano—pidió el joven en voz seca.

Yamato se cruzó de brazos— ¿A si? ¿Por qué no me miras a los ojos, Takeru? Si no es lo que pienso.

—T.K tiene razón—intervino ella mostrándole sus ojos enrojecidos—. Me sentía mal, él sólo me estaba aconsejando.

El mayor la miró consternado, Sora se puso de pie y llegó hasta donde él, de puntillas le dio un pequeño beso en los labios a su novio, Yamato se descruzó de brazos y la sostuvo por la cintura.

— ¿Qué sucede? ¿Por qué llorabas?

Ella negó con la cabeza y le sonrió—. Problemas con mi mamá, eso es todo, acompáñame a mi casa, Mimi ya ha de estar ahí y no quiero que esté sola.

Antes de marcharse le dedicó una última mirada a su cuñado.


—Yo también te extraño mucho, Mich—susurró suavecito a su celular, acurrucada en uno de los sillones, con todas las luces apagadas—. A todos los chicos, los extraño tanto.

Ellos también te extrañan mucho y te mandan saludes, están ansiosos por volver a comer tu deliciosa pizza.

—Me encantaría estar ahí, con ustedes—Dijo, con la melancolía atacando su voz.

Tranquila, Meems, te entendemos, linda y lo mejor para ti es que estes ahí, con tus amigos.

—Michael… ¿Cómo va todo?—preguntó con cierto temor.

No ha habido mucho proceso, las demás chicas siguen declarando.

—Soy una cobarde ¿No es así?

No digas eso, eres una chica muy valiente, a demás tú ya hiciste tu declaración, así que tranquila.

—Si pero debería de estar ahí, pendiente, para cuando lo encuentren.

Es mejor que estes lejos, Meems, donde él no te atormentara.

Me atormenta en los sueños…quiso decir, pero no se atrevía mencionar sus martirios en voz alta, las luces se prendieron y unos suaves murmullos la pusieron en alerta, se acomodó en el sillón y se despidió de su mejor amigo, cortó la llamada cuando escuchó los pasos aproximándose.

— ¡Mimi!

La chica les sonrió en forma de saludo a Yamato y a Sora, la joven le correspondió amenamente y Yamato con tosquedad, no se sentía bien, desde aquella ocasión, en la que descubrió las cicatrices en su muñeca y se pelearon, ellos dos no volvieron a hablar ni a verse, siendo esta la primera vez que se miraban desde aquella ocasión.

— ¿Ya comiste?—indagó la pelirroja sin dejar a un lado su amabilidad.

—A decir verdad te estaba esperando—contestó con timidez la joven rehuyendo la mirada de Yamato.

— ¡Oh! Entonces no perdamos más tiempo, muero de hambre.

Mimi se puso de pie y siguió en silencio a su amiga hasta la cocina, pasando de lado a Yamato, el joven resopló malhumorado mas no las siguió optando por sentarse en donde segundos antes estaba la castaña, el celular de ella quedó en el sillón, el rubio lo tomó entre sus manos y sin poder resistirse mucho lo miró.

En el fondo de pantalla estaba ella, siendo abrazada por Michael y otra de sus amigas que en esos momentos no recordaba el nombre, lo que más le gustó de la fotografía era la hermosa sonrisa que Mimi lucia, con su dedo delineó el rostro de la chica sintiendo nostalgia y tristeza pura.

—Matt…

Alzó su cabeza encontrándose con Mimi, la cual miraba hacia el suelo y tenía extendida su mano derecha, Yamato en vez de entregarle su celular colocó su mano encima de la de ella, la chica se agitó y lo miró con extrañeza.

— ¿Podemos hablar?

Mimi alejó su mano llevándosela hacia atrás de la espalda y le arrebató el celular con la izquierda—. No—contestó hosca, dándose la vuelta y regresando a la cocina.


— ¿Puedo quedarme a dormir hoy?

Sora se mordió el interior de su mejilla, sin saber que contestar a la petición, sabia muy bien que Yamato quería quedarse por Mimi y no por ella, seguramente para buscar el momento oportuno y hablar con ella y mas que después de la cena la castaña se encerró en su habitación y no volvió a salir de ella.

Ambos estaban recostados en el sillón, viendo una película graciosa, riendo en silencio para no despertar a la invitada.

—El cuarto de invitados está ocupado.

Yamato frunció el ceño—. Nunca me he quedado en el cuarto de invitados.

Sora se maldijo por dentro ante su respuesta tan ridícula, Yamato presenció su lucha interior a través de sus ojos rubís, la tomó del mentón obligándola a verla.

—No te engañaré con Mimi, Sora.

Sus mejillas se sonrosaron al sentirse descubierta, las ganas de llorar le invadieron pues volvía a sentirse egoísta—. ¿Quieres hablar con Mimi? ¿Por eso te quieres quedar?

El joven se impresionó ante la suspicacia de su novia. Sora suspiró, tal vez era la hora de hacer lo correcto de una buena vez.

—Esta bien quédate—dijo ella acurrucándose en su pecho—. Ella es tu amiga y sé muy bien que no me engañaras con ella.

La abrazó por los hombros y le dio un beso en su cabeza—. Gracias.


Se vio a si misma sentada en el espacioso salón de clases, en donde él daba su cátedra, no alcanzó a oír lo que decía, solo divisaba sus labios moviéndose rápidamente y sus movimientos gráciles a pesar de estar pendiente de la clase e incluso escribiendo, Mimi no supo de que trataba.

Se embelesó con su hermosa apariencia, de piel blanca, cabellos castaños, ojos color miel y una barba que le hacia ver mas sensual de lo que ya era, dejó de escribir en su cuaderno y se dedicó en detallarlo, desde sus finos zapatos, su pantalón de tela y su pulcra camisa blanca.

—Señorita…

Lo escuchó decir desde el murmullo de gente que atacaba su oído, Mimi supo que en ese instante se sonrojó, tal vez por el ardor de sus mejillas o porque fue algo que ya vivió y quedó anclado en su memoria para siempre, como la primera vez que él se dirigió a ella.

— ¿Su nombre?

—Ah...Tachikawa—sacudió la cabeza, recordando que en Estados Unidos se decía primero el nombre y luego el apellido—. Mimi Tachikawa—se corrigió.

La escena cambió, estando ella frente a un espejo retocando su maquillaje, a su lado estaba una chica rubia y ojos azules, la típica americana que lo tenía todo y hacia lo que quisiera pero que a pesar de su superficialidad logró encontrar una buena amiga en esa academia.

—Está muy bueno el profesor River, ¿no es así?

Una sonrisa picara surcó de sus labios—. Ni que lo digas, es el profesor más guapo de toda la academia.

—Deberías de intentarlo con él—le dijo mientras se colocaba rímel en las pestañas—. No deja de verte en toda la clase.

— ¿Ah?—dejó a un lado su brillo labial para verle atenta—. ¿Tú crees?

—No pierdas esta oportunidad, Mimi—dejó a un lado su mascara y agarró el brillo olvidado por su amiga—. Si yo tuviera a un hombre babeando por mi y que estuviera así de bueno como él, uf, ¿Qué no le haría?

—Pero… ¿no está prohibido salir con los maestros?

Ella hizo un movimiento con su mano, restándole importancia—. Ya no estamos en la secundaria, Mimi, con tal de que no hagan exhibiciones dentro de la academia, no le veo problema alguno.

Dudó, no estaba segura de salir con un catedrático por muy guapo que este fuera.

—Bueno si te animas, me avisas—se acomodó la cartera sobre sus hombros—. Quiero estar al pendiente de todo.

Todo a su alrededor cambió, esa vez estaba sentada en el escritorio de su habitación frente a su laptop, en la pantalla de ésta pudo divisar aquellas hermosas pupilas azulinas que le miraban con un brillo especial, Mimi sonreía estaba segura que si, charlaban de algo, seguramente del profesor River, estuvo tan emocionada con él, que no dejó ni un solo segundo de hablar de él y de todas las maravillas que hacia por ella, Yamato asentía y se miraba feliz por ella, su hermosa sonrisa fue lo último que vio cuando su habitación se tornó oscura, la pesadilla había comenzado y sabia muy bien que no acabaría, que esos ojos color miel la atormentaría hasta que lograse despertar.


Abrió con sigilo la puerta que lo dividía de la castaña, entró a la habitación acostumbrándose a la oscuridad, caminó hasta llegar a la cama en donde ella dormía, respiró hondo a verla acurrucada con sus brazos al fin descubiertos en donde estaba segura nadie la vería, tan sólo él, que se atrevió a irrumpir su intimidad, sabía que estaba actuando mal, que su novia dormía en la otra habitación y que Mimi seguía enojada con él por algo que aún no sabía, pero no pudo resistirse, la extrañaba tanto y tenerla ahí a tan solo unos centímetros de él, causaban furiosas emociones en su cuerpo.

La vio removerse en su lugar, se sentó en la orilla del colchón cuidándose de no despertarla y arruinar el momento, acarició su cabello con cariño y la observó en silencio, memorizando cada parte de su rostro, desde sus pestañas hasta el lunar debajo de su ojo derecho.

Su ceño se frunció y un pequeño espasmo se apoderó de su cuerpo, apartó su mano de su cabello asustado, la muchacha se movió en su cama elevando sus brazos y luchando contra algo, Yamato la agarró por los codos tratando de tranquilizarla, la chica emitió un pequeño gemido lastimero.

—Mimi—susurró—. Es una pesadilla—la sacudió suave—. Despierta.

Sus ojos se abrieron de golpe encontrándose con una figura masculina sometiéndola, él pánico invadió cada poro de su ser y aquellos ojos mieles se tornaron mas reales que nunca, mancillándola una y otra vez.

Gritó, con dolor, terror y odio, gritó como nunca antes Yamato le había escuchado, la soltó y se levantó de la cama con su corazón detenido por la adrenalina, la joven se agarró la cabeza con sus dos manos y flexionó sus piernas contra su rostro como queriendo protegerse de su agresor.

Las luces se encendieron, su novia llegó y se lanzó a la cama agarrando a la castaña por los hombros.

—Mimi tranquila, estas aquí conmigo, en mi casa—sus manos ascendieron hasta tocar las mejillas de la joven—Mírame, soy yo, Sora.

Entre la neblina de sus recuerdos y la realidad, Mimi pudo ver el par de rubís que brillaban con calidez, dejó de gritar y quitó sus manos de su cabeza, Sora seguía acariciando sus mejillas.

—Sólo fue una pesadilla, tranquila.

—Yo…ocupo aire.

Con su respiración aún agitada, se levantó de la cama y salió de la habitación, una vez solos Sora le lanzó una mirada desdeñosa a su novio.

— ¿Se puede saber que hacías en plena madrugada en su habitación?

El joven enterró sus dedos en su fino cabello, dando vueltas de un lugar a otro.

—No tengo ninguna excusa, Sora.

—Vete, Yamato—pidió ella en un tono duro—. No quiero lidiar con más problemas.

El rubio resopló, no era su intención armar tanto problema, simplemente quería ver un rato a su amiga, jamás imaginó que ella reaccionaria de esa manera. Malhumorado, salió de la habitación, directo a la de Sora, se colocó su ropa y agarró las llaves de su moto, se dirigió a la entrada principal y ahí se la encontró recostada sobre la puerta y con su casco sobre sus manos.

—Yo no te reconocí –admitió la castaña sin atreverse a mirarlo—. Todo estaba demasiado oscuro y estaba en medio de una pesadilla…lo siento.

—Discúlpame tú a mí, por haber entrado sin avisar.

Ella asintió con un movimiento de su cabeza, alzó el casco hacia el rubio, Yamato lo tomó y ella se hizo a un lado.

—Mimi, ¿Cuándo podremos hablar?

Se mordió el labio inferior, no quería hablar con él, no de eso, era demasiado duro y doloroso, no se atrevía a contar su infierno a la persona que mas a amado en ese mundo, sin embargo su rostro compungido le incitaba a hablar, a confiar en él, a recargar todo su dolor en él.

—Por favor, de verdad quiero recuperar a mi mejor amiga, la extraño tanto.

—Hablaremos—le dijo con palabras secas—. Solo dame tiempo, por favor.

Alzó su mano queriendo tocarla pero la retiró de inmediato cuando la chica se pegó más a la pared, temiendo al contacto físico.

—Soy yo, Mimi, Yamato, nunca te haría daño.

Se colocó sus zapatos y con una fuerte opresión en su pecho, se marchó de ahí.


La llamada que recibió en la tarde del siguiente día, la desmoronó, venia de su rutinaria cita con la psicóloga y de su almuerzo con Koushiro, Sora ya estaba ahí trabajando en unos diseños que no le quiso mostrar hasta que los tuviera terminado, ella asintió dándole espacio en el comedor, se dirigió a la pequeña sala la cual estaba separada del comedor solo por un sillón unipersonal, se sentó en este y encendió el televisor esperando el llamado de Yolei para ir a visitar una universidad.

El característico tono de llamada se escuchó por todo el apartamento, Mimi buscó en su cartera su celular y al sacarlo miró la fotografía de su mamá, con una sonrisa contestó la llamada.

— ¡Mami! Que bueno que llamas.

Cariño…

Su sonrisa se borró al escuchar el tono afligido de su madre.

— ¿Ha pasado algo malo?

Amor, la verdad no quería decirte nada, pero ya llevamos varios días en lo mismo y mejor que lo sepas de mi y no por otra fuente.

— ¿Qué pasó?—demandó con su corazón latiéndole a mil.

Tal parece que no pueden vincularlo a él con el caso, el padre se ha echado toda la culpa y no hay nada que lo conecten con lo que hizo.

En ese instante, su mundo se detuvo y todas las esperanzas de vivir en paz se murieron junto con su alma, su pecho ardió y supo que pronto estaría llorando.

—No…no pueden hacer eso—dijo con su voz entrecortada, Sora dejó a un lado su tarea al escuchar a Mimi—. ¡El destruyó mi vida!—gritó, su mano temblaba contra el teléfono—. ¡Ese otro señor no hizo nada! ¿Cómo es posible que se eche la culpa?

Cariño, debes entender, no hay rastro de él…

— ¿Y eso no es suficiente motivo para que vean que está huyendo de la ley?

Mimi, mira, tu caso es diferente, amor, cuando lo encuentren te citaran para que hagas el reconocimiento y el juicio será diferente, así que tendrás que testificar frente a ellos.

— ¡¿Qué?! No…no puedo—Su voz se quebró, Sora se levantó de su silla y acudió hasta donde la joven.

Lo siento, pero así son las leyes, mi vida. Si yo pudiera lo haría por ti, pero…

—Lo entiendo mamá—murmulló—. Yo necesito pensar, todo esto es tan abrumador, yo pensé que no volvería después de la declaración así que yo…te hablo luego.

Cortó la llamada, lanzó el celular hacia el suelo y escondió su rostro entre sus manos acallando tan siquiera un poco sus quejidos de dolor acompasados con su llanto, sora tragó saliva sin saber en realidad que hacer, se sentó en el borde de la mesa alzó su mano para tocarla pero la retiró al instante recordando del aborrecimiento que ahora la castaña tenia contra el contacto físico.

— ¿Mimi? ¿Todo está bien?

La chica alzó la mirada, limpió sus escurridizas lágrimas y esperó a que terminara de hipar, para hablar.

—Problemas, Sora, me gustaría contarte, pero duele mucho.

Su garganta ardió y sus ojos se humedecieron, quiso decirle que no se preocupara, que ella lo sabía ya todo y que contaba con su apoyo, que la adoraba y la admiraba por ser tan valiente al estar ahí enfrentando todo eso ella sola y que los resentimientos hacia ella poco a poco se difuminaban.

—Iré a tomar un baño.


Mimi se deleitó con las hermosas luces que adornaban la ciudad, desde la terraza del edificio todo se miraba mas lindo, mas puro, mas real, se preguntó si algún día ella podría confundirse con las luces y volver a ser la misma chica de antes, aquella que sonreía ante todo, aquella que no tenia preocupaciones, cuando la vida era mas sencilla.

Se acercó hasta el barandal apoyándose en él, sus ojos caramelo fueron a dar hasta el fondo en donde divisaba el movimiento de algunos carros pasar con rapidez y viéndose pequeños, como de su tamaño o incluso mas chicos, el frió congeló sus huesos y logró una punzada de dolor en su cabeza, pues era de madrugada y ella no se colocó ningún abrigo, pero no importaba, de todas maneras a donde iba no se le solicitaba ropa alguna.

Colocó uno de los pies sobre el primer tubo del barandal impulsándose hacia arriba, su cabello se revolvió, juguetón al viento y las luces de diferentes colores dieron un contraste casi celestial a su piel, Mimi cerró los ojos, ella era una cobarde, lo supo desde el primer instante en que aquel pedazo de vidrio rajó una de sus muñecas, era una completa cobarde que lo único que deseaba era desaparecer de este mundo en donde había vivido los peores momentos de su vida, lo que mas deseaba era poder cerrar sus ojos y no encontrarse esas pupilas encima de ella, desgarrándola una y otra vez, recordándole la porquería que vivió, asustándola una y otra vez.

Colocó su otro pie en el mismo tubo y se enderezó dispuesta a acabar con todo, se impulsó para escalar el siguiente tubo el que la dejaría caer, el que la ayudaría a acabar para siempre sus pesadillas en donde nunca mas él la volvería a atacar.

Halaron de su cabello, con tanta fuerza que terminó sentada en el suelo, Mimi no pudo reaccionar cuando ya tenia un par de brazos rodeándola y una respiración entrecortada en sus oído, Sora la tomó de los hombros y la jaloneó con fuerza, desahogando así, los peores segundos de su vida al ver las intenciones de Mimi.

— ¡¿pero que diablos te pasa?!—Chilló en su cara—. ¿Crees que matándote solucionaras tus problemas? ¿Ah? Tú estarás tres metros bajo tierra mientras que ese tipo estará libre, haciéndole lo que te hizo a ti a otras chicas.

Los hombros de Mimi se encogieron en una posición derrotada. —. ¿Lo sabes? ¿Lo sabes todo?—preguntó en un tono sepulcral.

La pelirroja se puso de pie, ayudando a la castaña a lo mismo—. Lo sé todo—afirmó sin atreverse a mirarla.

— ¿Izzy te contó?

—No, lo descubrí sin querer queriendo.

— ¿Yama lo sabe?—preguntó, dándole una mirada de desesperación—. Por favor, no me digas que lo sabe.

Sora pudo comprender, con esas simples palabras que Mimi efectivamente seguía enamorada de su novio y al mismo tiempo se dio cuenta que el único que lograría sacarla de ese agujero sería él por mucho que le doliera, esa era la realidad.

—Yamato no sabe nada—le reconfortó—. Entremos, hace frío.


Lo primero que hizo al entrar a su apartamento fue buscar el número de la psicóloga de Mimi en cuanto lo obtuvo y de haber dejado a su amiga recostada en su cama procedió a llamarla, fue directa, anunciándole del intento de suicidio de la castaña y que estaba segura que en cuanto diera la vuelta intentaría hacerlo de nuevo y todo por la llamada que recibió esa tarde, la mujer le recomendó quitar todos los objetos filosos, sellar la puerta del balcón, quitarle los espejos, lazos cualquier cosa que pudiera enrollar en su cuello y cerrar con llave todos los medicamentos que estaban en su hogar.

Le dio otras indicaciones más y antes de cortar la llamada, anunció que llegaría a primera hora.


Mimi evitó su mirada en todo momento, no fue una sorpresa encontrársela en el comedor cuando salió de la habitación, lo que había hecho fue grave y lo mas seguro arruinó todo lo que tenia progresado hasta los momentos.

La mujer deslizó un pedazo de papel frente a la castaña, Mimi lo tomó y leyó el nombre de un hombre, con un número de teléfono y una dirección.

— ¿Qué es esto?

—Él es uno de los mejores psiquiatras de la región—contestó la mujer.

— ¿Tengo que ir donde un psiquiatra?—preguntó con temor, desde un principio le habían remitido con un psiquiatra en Estados Unidos, pero el temor a vivir esclavizada con las pastillas le hicieron buscar un psicólogo el cual no la drogaría con varios botecitos de pastillas.

—Necesitas su ayuda, no puedes vivir con la intención de suicidarte a cada segundo, estando así nunca saldrás de ese círculo vicioso.

La muchacha se mojó los labios—. Ya… ¿ya no podré verla de nuevo?

—Siempre que quieras, puedes ir a visitarme—Le dijo con una dulce sonrisa—. Por ahora debes ir con él, no temas a la medicación, no te esclavizará, sólo te ayudara a que tus días sean mas llevaderos.

— ¿Está segura?

—Hoy tendrás tu primera cita, no temas, todo saldrá bien.


Yamato entró al imponente hospital que se alzaba en toda su gloria, se le hacia extraño que Sora lo hubiere citado ahí y la ansiedad le carcomió por completo pensando que algo malo le había pasado a ella o a Mimi, no tuvo que buscar mucho, en la primer planta a un lado del ascensor estaba ella.

— ¿Sucedió algo?—preguntó una vez estuvo frente a su novia.

—Mimi está con un psiquiatra, no ha pasado nada malo—respondió evitando mencionar el incidente pasado—. Te cité aquí porque quiero que hagas algo.

El rubio la miró atento, ella respiró hondo y abrió sus labios para hablar.

—Ayúdala—pidió despacio, repasando mentalmente las palabras que quería decir—. Ella te adora, y sé que solo tú puedes sacarla de donde sea que esté.

— ¿Cómo puedo ayudarla si ni siquiera deja que me acerque a ella?

—Busca la manera, Matt, por favor, te lo imploro, no como novia si no como amiga, gánate nuevamente la confianza de Mimi, no la desampares, ella te necesita sólo que aún no se ha dado cuenta.

Yamato vaciló entre preguntar a Sora que era lo que sucedía o en quedarse callado y esperar a que sus dudas se despejasen por un milagro, las puertas del ascensor se abrieron dejando salir a la manzana de su propia discordia, Mimi los miró con una pizca de confusión, no esperando encontrarse con él, Sora le dio un leve apretón incitándolo a actuar, él motivado por la adrenalina que aún no desaparecía de su cuerpo dio un paso al frente.

—Mimi, Quiero hablar contigo, ahora.


Si lo sé, soy una mala persona =( me tardé una vida entera en actualizar T.T lo siento mucho, pero aquí estoy de vuelta, con nuevo capi que espero que con este hayan despejado alguna de sus dudas y ya mas o menos tengan una idea de lo que le pasó a Mimi, dependiendo de lo que me digan en sus reviews pondré en el siguiente capitulo lo que le pasó, si ustedes todavía no dan pues me tardaré un poquitito mas xD en revelar lo que pasó con ella, no en actualizar, prometo actualizar mas seguido y si, sé que n este capi no hubo mucho Mimato pero a partir de este ya habrá más acercamiento =D

Reviews sin cuenta:

joys: Hola =D muchas gracias por el review, espero que en este capi haya despejado aunque sea un poco tus dudas ^^ que bueno que empiezas con el Mimato, a mi me encanta esta pareja y por eso la sobre exploto xD y bueno ojala te guste el capi y suerte en tu busqueda de fics tienes para entretenerte un rato =D

tefy: Hola amiga, en esta ocasion te contestaré por aqui =D gracias por tu review =D y si en este fan fic Mimi sufrira mas que de costumbre =S tiene un largo camino que recorrer y apenas viene empezando esto xD y bueno ya en este capi di mas pistas, dependiendo en el siguiente pondre lo que paso con Mimi, si no pues hasta el siguiente xD Espero que te guste ste capitulo, cuidate mucho =D

Criiisi: Hi amiguix Viste viste, puse mi poquito de coldplay, se m hizo tan lindo *.* amo esa cancion es hermosa y bueno como ya te expliqué como fue la relacion de Sora y Matt entonces omito eso xD espero que te guste el capi ^^ y estudia, estudiaaaaaaaaaaa y si el de los ojos miel es el profe de Mimi =D

Faby Hola: Holaaaa volvi con nuevo capi YEEEEEY, en fin mira que con este capi despejé unas cuantas dudas (eso espero) si no pues tu sigue preguntando que en lo que pueda voy a contestar =D y ya dentro de poco explicare lo de Izzy y porque sabe y como viste Mimi quiso acabar con su vida pero Sora la rescató antes de que hiciera cualquier tontera. Espero q te gsute el capi, cuidate =)