La Boda de Millerna & Dryden
Por: ziann-schezard
Todos los personajes pertenecen a sus respectivos autores.
IV. Impaciencia
El joven príncipe y Hitomi conversaron durante el resto del viaje, así fue como se enteró del progreso alcanzado por Gaia después de la Gran Guerra. Todas las naciones estaban en reconstrucción puesto que las pérdidas fueron demasiadas y los daños incalculables, sin embargo ninguna se dio por vencida. Tres años habían pasado y los cambios comenzaban a notarse.
Las relaciones entre las naciones se veían fortalecidas, aun con el mismo Zaibach que si bien no tenía una cabeza en el trono, su Consejo era nuevo y formado por embajadores de los demás países, quienes se encargaban de una reforma total y así preparar el regreso de la verdadera familia real al trono.
Llegaron a Palas, capital de Astoria, cuando el sol comenzaba a ponerse. En el castillo todos se encontraban preparados para recibir al gran señor de Freid. En el salón del trono, Dryden y Millerna, ocupaban los asientos principales y haciendo la guardia de honor, los caballeros celestes al mando de su capitán, Allen Schezar. Algunos pocos consejeros, sólo los más cercanos, permanecían de pie a la expectativa.
Uno de los guardias anunció la llegada de la comitiva imperial.
"Su Majestad, el Emperador Chid de Freid"
El joven Emperador encabezaba la marcha, acompañado sólo por dos personas más, Kaeda, su leal capitán de la guardia a quien los presentes conocían de sobra y alguien más. Definitivamente ésta fue quien más llamó la atención, una persona que no lograron identificar y más aun, sorprendía el hecho que nadie que no fuera de la confianza del Emperador o invitado de los Reyes de Asotria, podía estar en una bienvenida oficial. Su vestimenta consistía en una larga túnica color naranja, era delgada y de pasos livianos. La capucha ocultaba gran parte de su rostro.
"Tía Millerna, Lord Dryden, hemos llegado" saludó Chid con respeto.
"Es un placer tenerte aquí querido sobrino" la princesa sonrió.
"Sean bienvenidos a esta ciudad" fue el turno de Dryden para hablar, "son considerados huéspedes de honor"
"Gracias, Lord Dryden. Nos sentimos honrados de recibir su invitación y reciban, en nombre de todo mi pueblo, las más sinceras aunque anticipadas felicitaciones"
Las palabras de Chid demostraban madurez y autoridad. Sin hacerlo notar, Allen sonrió internamente. Veía mucho de Marlene reflejado en él y de alguna manera sintió orgullo, aunque no pudiera revelar que él era su padre, le bastaba con verlo progresar y llevar las riendas de Freid de la manera en que lo hacía. Las cosas debían ser de esa manera y así permanecerían.
Unos cuantos minutos duró aquella ceremoniosa bienvenida. El Líder del Consejo también saludó de manera respetuosa e invitó a Chid a sentirse como en su casa. Esto significaba una verdadera pesadilla para Millerna, aunque comprendía que todos estos actos eran necesarios, llevaba días realizando el mismo saludo y se estaba volviendo fastidioso. De haber sabido lo que los preparativos de la boda traerían consigo, hubiera huido con Dryden y casado en secreto, sin embargo esta vez harían las cosas bien y sabía que estos pequeños sacrificios valdrían la pena.
Lo que más le causaba curiosidad era la identidad de la segunda acompañante de su sobrino y era por eso, que contaba los segundos para que esa ceremonia terminara. Dryden la conocía demasiado bien y notó la impaciencia de la Princesa, por lo que inteligentemente apresuró el final.
"Imagino que ha sido un viaje realmente largo y cansado, con el permiso de los honorables miembros del Consejo" se puso de pie para sorpresa de todos, "Dejemos las formalidades para otro momento y pasemos a tomar el té. Allen, serías tan amable acompañarnos"
Millerna lo miró sorprendida, y agradeció en silencio tener a Dryden a su lado. De no haber sido por su intervención, ella misma habría salido de una manera menos diplomática.
"Tus acompañantes pueden venir"
"Gracias tía, pero Kaeda debe regresar con la guardia"
El alto capitán hizo una reverencia y se dirigió a las afueras del Palacio, para reunirse con la demás guardia y cumplir con sus obligaciones como Capitán.
"Bueno, pero eso no impedirá que tengamos una reunión más familiar" Dryden había abandonado toda solemnidad mientras los guiaba hacia a un salón adjunto.
Aunque Chid no lo mencionara, su encapuchado acompañante los siguió en silencio. Una vez estuvieron dentro, un par de chicas se ocuparon de servir algunas bebidas y unos sencillos refrigerios, dejando a sus majestades y compañía solos.
"¿Cómo estuvo el viaje?" preguntó Millerna iniciando una conversación casual, aunque se moría de ganas por preguntarle al chico rubio sobre aquel extraño personaje.
"Bastante bien y tranquilo, sin embargo..." Chid miró de reojo al encapuchado, quien estaba de pie un tanto alejado de ellos.
"Hay algo que me intriga y antes de que empecemos a hacer preguntas sobre el clima o si habrá lluvia de estrellas" Dryden caminó hasta donde se encontraba la figura encapuchada, "disculpa mi atrevimiento y con el peligro de ser indiscreto, me gustaría saber como a la mayoría en esta sala ¿quién eres y porqué tanto misterio?"
"Vaya si son curiosos" rió el pequeño emperador, "y no me extraña"
"No es natural en ti despedir al Capitán Kaeda y hacerte acompañar por alguien más" señaló Allen.
"En esta ocasión la presencia de Kaeda no es necesaria, ya nos imaginábamos que todo este asunto misterioso generaría expectativa"
"Pues no nos mantengas en esta incertidumbre" su tía siempre había sido curiosa, pero hacía un gran esfuerzo por contener esas ganas de preguntar tal y como lo había señalado su futuro esposo.
"Creo que sería inútil seguir mortificándote tía, sucede que…"
Antes de que el emperador comenzara con la explicación, fue detenido por la persona en cuestión.
"Deja que sea yo quien los salude" habló con tranquilidad, una sonrisa se asomaba debajo de la capucha.
Su voz era la de una chica, pero fue interrumpida por el toque de la puerta.
"¿Y ahora?" Millerna suspiró con frustración, "¿quién es?"
"Disculpen la interrupción" la voz de otra chica se escuchó del otro lado de la puerta, "¿puedo pasar?"
"Celena, llegas tarde" la princesa la recibió con un pequeño regaño.
"Lo siento"
Una chica delgada cuyos rubios enmarcaban una mirada celeste ingresó con timidez al salón y tratando de pasar desapercibida, sin embargo todos estaban en silencio y siguieron con la mirada su trayecto hasta que se colocó al lado del Capitán Allen, su hermano.
"Esperemos que no se repita, una dama nunca llega tarde"
"Princesa no se volverá a repetir" y de inmediato se dirigió hacia el Emperador de Freid, haciendo una reverencia y saludando con cortesía, "Majestad, es un honor"
"El honor es mío" Chid le respondió con un movimiento de cabeza.
"Creí que habíamos dejado las formalidades en el salón del trono, no estamos en presencia de todos esos miembros fastidiosos de la corte"
Celena se ruborizó y Chid sólo sonrió. Su tía se estaba desesperando.
"En verdad te intriga saber quien es, querida" Dryden se burló un poco de su futura esposa.
Una risita de dejó escuchar.
"A pesar de que ha pasado tiempo ustedes no han cambiado mucho" la encapuchada figura de nuevo retomaba su conversación, "sin embargo también me doy cuenta de lo felices que son, lo veo reflejado en sus rostros y eso me hace sentir bien"
Al terminar de hablar, se descubrió el rostro dejando impactados a los presentes, excepto al joven Emperador, quien fue testigo de todas y cada una de las reacciones.
"Hitomi" repitieron a coro.
"Me alegra tanto verlos, amigos" Hitomi sonreía de una manera genuina, intentando contener el llanto de alegría que sentía en ese momento.
Asi como Millerna, ella estaba ansiosa por descubrirse ante ellos, pero había acordado con Chid que esperarían hasta encontrarse solos y no causar un verdadero alboroto. Sobre todo que era una visita inesperada y sin aparente explicación lógica.
"Pero... ¿cómo?" Millerna le dirigió una mirada a Dryden quien movió la cabeza en forma negativa y con la misma sorpresa que la princesa.
"¿En verdad eres tu?" Allen se le acercó.
"Hermano..." Celena observaba atenta.
"¡Hitomi!" Millerna se adelantó a Allen y abrazó con efusividad a la chica, "no lo puedo creer"
Fue entonces que los demás salieron de su estupor y rodearon a la chica, sólo Celena se mantuvo al margen de tan inusual encuentro.
Había tantas preguntas, tantas anécdotas por contar, pero debían esperar pues uno de los guardias llamó a la puerta.
"Princesa Millerna, disculpe la interrupción" dijo cortésmente, "me han informado que los embajadores de Chezario han llegado. Es necesaria su presencia en la Sala del Trono"
"¿Ahora?" la princesa suspiró visiblemente molesta, sin embargo sabía que sus obligaciones debían cumplirse, "en seguida iremos"
El guardia se retiró un poco contrariado por la actitud de su princesa, sobre todo le sorprendió haberla encontrado abrazada de la extraña acompañante del emperador.
"Nos hubiera gustado que esta recepción no fuera tan breve, pero el deber nos llama" Dryden se despidió.
"Hay muchas cosas que contar… esto debe celebrarse"
"Pero no ahora" Hitomi aclaró, "será mejor que vayan a recibir a sus invitados"
"Por favor Celena, te encargo mucho a Hitomi, vigila que se le asigne una habitación y las cosas que necesite"
"Así será, Princesa"
"Nos encanta tenerte de regreso" Allen, en un gesto de cariño, besó su mano.
"Y a mi volver a verlos"
Hitomi los despidió quedando sólo en el salón, el emperador de Freid, la hermana de Allen y la chica de la Luna Fantasma.
"Vaya..." suspiró Hitomi tumbándose en uno de los grandes sofás, "muchas cosas han cambiado desde la última vez que vine"
"Y lo que te falta por ver"
"Pues empezamos bien…"
"Señorita Hitomi" Celena se dirigió hacia ella con timidez, "hum… bueno yo"
Hitomi examinó con detenimiento a aquella persona, la última vez que la vio fue por unos instantes y sólo después de haberse enterado de quien había sido, o más bien en quien la habían transformado: un demonio asesino y cruel, aquel que acabó con Fanelia. Ahora la veía como una frágil e inocente chica, era en verdad una increíble contradicción.
"¿Quisiera acompañarme? Le mostraré sus habitaciones"
"Me encantaría"
Salieron de la habitación, Chid se disculpó pues tenía asuntos diplomáticos que atender así que dejó a ambas chicas solas. Celena se llevó a Hitomi hacia la habitación que ocuparía.
"Estamos un poco apretados y no tenemos muchas habitaciones disponibles..."
"Esta es genial..." Hitomi se acercó al ventanal desde donde se observaba la bahía, "no soy muy exigente en ese sentido. Lo importante es estar aquí... de nuevo"
"No es una habitación grande"
"En serio está bien" sonrió ampliamente, "a veces lo importante no es el lugar, sino las personas"
Celena, por su parte, estaba nerviosa. Había escuchado tantas historias sobre la chica de la Luna Fantasma, una de las personas más importantes para el derrocamiento de Zaibach. Su hermano, la princesa, lord Dryden y muchos más contaban maravillas. Ahora no sólo la tenía enfrente, estaba a solas y debía ayudarla en lo que necesitara.
"La Princesa me pidió que la asistiera, ¿necesita algo?"
"En primer lugar trátame con menos formalidad, tenemos la misma edad... creo..."
"Lo siento" contestó ruborizada, "es sólo que... bueno... no se como tratarte... es que tu... eres una persona importante para Gaia... casi como una diosa"
"¡Diosa!" necesitaba investigar ciertas cosas, "pero no lo soy, soy tan normal como cualquiera. Te parece si empezamos siendo amigas"
"Me encantaría" sonrió confiada, "ser tu amiga"
"Bien... supongo que tendrás que hacer muchas cosas con todo esto de la boda"
Hitomi se había echado sobre la cama, se sentía agotada. El repentino viaje, su encuentro con Chid y ahora estaba en Palas, veinticuatro horas antes no se hubiera imaginado su regreso a Gaia después de tres años de ausencia, una ausencia por decisión propia. Ella misma eligió regresar a la Tierra, abandonar un mundo mágico, lleno de aventuras, amigos invaluables, pero sobre todo dejó a un lado a su gran y único amor. Tal vez lo que más le dolía, el haber dejado a Van, renunciar a él y con ello su felicidad.
"La boda" suspiró Celena, "es el primer gran acontecimiento después de la Gran Guerra. Planea ser una celebración majestuosa, pienso que será una fiesta que marcará una nueva época no sólo para Astoria, sino para toda Gaia"
"¿Cuánto han cambiado las cosas?"
"No te entiendo"
"Me refiero a que ha pasado en estos tres años, ¿qué ha sido de Gaia?"
"Pues si que han cambiado, y no porque yo lo diga" trató de deshacer el nudo formado en su garganta, "no recuerdo como era antes"
Si bien Celena Schezar había recuperado su forma natural, no recordaba los sucesos vividos como Dilandau Albatou. Nadie de los que conocían la verdad se atrevía a contarla, por salud mental de muchos, pero sobre todo de ella misma. Se le había dicho que Zaibach la había secuestrado, en parte cierto, y debido a impacto de aquella terrible experiencia había perdido la memoria, sin embargo en el fondo sabía que eso no era totalmente la verdad, algo le ocultaban.
"Entiendo" Hitomi se dio cuenta que había tocado fibras sensibles y casi se arrepintió.
"Sin embargo puedo decirte lo que ha pasado desde que regresaste a la Luna Fantasma"
"¿Podrías?"
"Tal vez no sepa mucho, pero ha sido visible la evolución de Gaia sin la amenaza de Zaibach. Las relaciones diplomáticas han mejorado notablemente, los embajadores tienen más trabajo que nunca. La reconstrucción de ciudades va muy avanzada, pero aun no termina"
"Vaya, me alegro tanto, después de toda esa destrucción y el caos Gaia ha renacido"
"No lo pude haber dicho mejor"
Permanecieron hablando por algunas horas hasta que la noche llegó, la chica de la Luna Fantasma bombardeó con preguntas y dudas a Celena, así se enteró de cómo iban las cosas desde su partida. Por su parte, la joven Schezar disfrutaba mucho contando anécdotas y explicando con detalles todo lo que se había vivido en esos últimos años, se sentía muy a gusto en compañía de Hitomi, como si fueran grandes amigas y no le costaba trabajo expresarse ante ella.
Celena dejó a Hitomi para que descansara, sin embargo lo que ella quería era respirar el fresco aire del puerto, aunque fuera desde una de las terrazas de Palacio. Todo lo que Celena le había contado la hacía feliz, su lucha había tenido grandes resultados y el destino le había brindado la oportunidad de poder verlo ante sus ojos.
Notitas:
Y aquí el cuarto capítulo... ahora si los reencuentros se están dando...
he decidido q mis actualizaciones serán semanales... intentaré subir un capítulo nuevo cada domingo, así q hasta la próxima semana
yubima-chan: algunas veces no es cuestión de tiempo, sino de inspiración y yo tuve un bloqueo mental q me duró años jajajaja... a mi tmb me gustaría q hicieran una continuación, pero creo q perdería la magia de la serie... estoy leyendo el manga, y de verdad nada q ver...
lerinne: el capitulo si está cortito... en general es una historia muy corta ya que la idea nacio de un crossover q tengo por ahí perdido y pues en especial este fic, es un capítulo bonus de 'el gran hotel' lo puedes encontrar en mi perfil jeje pero como no lo he terminado no he podido continuar el otro, aunq de ese xover ya tengo como 6 capìtulos... primero terminaré esta historia antes de continuar con otra aventura... creo q ya se por donde va tu duda... ummm... pues tantito y tantito la invitación le llegó a hitomi, no por casualidad... en mi mente macabra ella debía regresar y aun cuando no tuviera el pendiente, su deseo de regresar y el deseo de sus amigos de verla, fueron de mucha ayuda
cualquier coment es bien recibido!!!
Ja Ne!
