Divise a mi papa al lado de un reluciente BMW negro, tal como me habia dicho por telefono. Me relaje al verlo y cruce velozmente hasta el otro lado, lo vi hablando por telefono, dandome la espalda, por lo que aproveche para revisar el mio, pero para mi suerte, estaba perfecto, ni siquiera se habia apagado. Si algun dia llegaba a encontrarme con aquel arrogante, lo iba a pagar muy caro.

Cuando mi papa termino de hablar por telefono, se volvio hacia mi y lo señalo con expresion intrigada. Recorde entonces, que estaba hablando con el cuando el imbecil me arrojo al suelo.

-Lo siento, un imbecil me arrojo al suelo cuando estaba hablando contigo-le dije en son de disculpas, aunque por su expresion creo que no me creyo. Sin decirme nada, se dirigio hacia el baul y lo abrio, le alcanze una por una las maletas mientras el las colocaba alli dentro.

-Tio lo siento, pero no logre encontrar a…-se detuvo en cuanto me vio y me miro con la misma sorpresa con que yo estaba mirandolo. Me quite lentamente mis lentes sin apartar la mirada de el. De todas las personas arrogantes, irritantes y engreidas, por que mi primo Alec tenia que ser el rey de todos ellos. Pero que pequeño es el mundo, pense para mi misma.

-¿Ella es… Serena?-le pregunto incredulo a mi papa que habia cerrado el baul.

-Claro, han pasado diez años, no iban a reconocerse a primera vista, ambos han crecido-le respondio al mismo tiempo que me pasaba un brazo alrededor de mis hombros. ¿Ese era mi adorado primo de la infancia que tanto me protegia y cuidaba? ¿Aquel imbecil y arrogante que se habia creido un rey hacia unos escasos minutos en el aeropuerto?

-Pero que pequeño es el mundo-comento en el mismo tono irritante que habia tenido antes conmigo-Quien iba a decir que la pecosa seria mi primita.

Me cruze de brazos y lo mire sarcasticamente.

-Y quien iba a decir que un idiota arrogante que se cree el rey del mundo seria el que alguna vez, fue mi adorado primo-le respondi imitando su tono. Acto seguido, me deshice del abrazo de mi padre y entre en el auto, cerrando la puerta con fuerza. Ahora debia aguantar todo un mes a ese tipo que dice ser Alec Everdeen, esto parece un verdadero castigo.

Segundos despues, Alec y mi papa entraron en el auto, en los asientos delanteros. Apenas senti que el auto se puso en marcha y nos alejamos rapidamente del aeropuerto, ahora entendia, mi Tia jamas se hubiera comprado un auto asi, a ella no le interesaba nada del lujo, este auto debia de ser de Alec, criado entre lujos. Que largo verano me esperaba.

-¿Cuándo te compraste este auto?-le pregunto mi papa a Alec una vez que estuvimos en la carretera.

-Mi papa me lo regalo cuando cumpli 21 el mes pasado, ya sabes, la mayoria de edad y queria que tuviera mi propio auto-respondio sin apartar la vista del frente.

Lance un suspiro y devie la mirada hacia la ventanilla, observando el paisaja, que era nuevo para mi. Teniendo en cuenta que casi eran las 7:00 de la tarde, llegariamos en la noche a Tybee Island, quiza para la cena. Eso me recordo que llevaba horas sin comer y el hambre comenzaba a presentarse en mi estomago, coloque mis brazos sobre el e intente pensar en otra cosa que no fuera en comida.

Mientras observaba como el sol se escondia dando paso a la noche que tanto amaba, escuche que Alec le decia por la bajo a mi papa que Wilhelm no queria tener sus vacaciones con ellos. Desvie mi mirada hacia ellos confundida ¿Cómo que no queria tener las vacaciones con su familia? La mirada de Alec y la mia se encontraron a traves del espejo retrovisor del auto, seguramente se habia dado cuenta de que escuche su conversacion, por lo que dejo de hablar y aparto la mirada. No veia exactamente bien, pero al parecer, su rostro se volvio tenso en cuanto se dio cuenta de que lo habia escuchado. Algo me estaban escondiendo y estaba dispuesta a averiguar que era.

Para matar el tiempo que quedaba hasta llegar a la ciudad, busque mi mp3 en la mochila, me coloque los audifonos y le subi el volumen escuchando mis canciones favoritas.

La noche finalmente cayo y yo estaba deleitandome observando el hermoso cielo estrellado. Desde pequeña, siempre me habia encantado observar el cielo durante la noche, me hacia creer que estaba en un hermoso sueño, hasta solia contar las estrellas, aunque claro, que me perdia de tantas que habia.

Apenas note, que habiamos llegado a la pequeña ciudad costera de Tybee Island. Jamas la habia visto, pero me parecio adorable en ese momento, con el mar, la paz que habia alli, con excepcion de la musica y las luces que se encendian lejos de donde nos encontrabamos.