Hoy he vuelto tarde a casa, de nuevo. El pobre Sans tiene que cuidar de su hermanito, desde que ella se fue. Ha madurado mucho desde entonces. Últimamente, cuando llego a casa me siento en mi sillón y Sans se sienta sobre mis piernas y me pide que le cuente más chistes. Se me están acabando, así que creo que tendré que comprar un libro para satisfacerle. Me encantaría poder pasar más tiempo con ellos, pero el Núcleo todavía es inestable, y sin mi supervisión podría estallar cualquier día. Todos dicen que estoy sometido a un gran estrés, pero como no estarlo.

Apenas han pasado meses desde que se fue, y nadie ha podido olvidarlo. Mucho menos un servidor. Fue tan… repentino.

No quiero pensar en eso.