Disclaimer: Los personajes y las situaciones que les recuerden a Twilight no me pertenece, esta inspirado bajo la obra de Stephenie Meyer.

Capitulo 3: Tres amantes

— ¿Crees que sean ellas? —le pregunté a mi hermano, intrigado por las dos mujeres que habíamos conocido en el lobby, sobre todo por la de cabellos castaños.

—Dijo Isabella Swan, y si quiere hablar con Cullen me imagino que son ellas —Jasper se encogió de hombros.

—Es inconcebible que James haya hecho esto —tiré los papeles sobre el escritorio molesto— ¿Cómo se atreve a pelearles la casa?

—Sabes perfectamente que James se muere por poner ese hotel, desde que llegamos le ha gustado ese lugar, ahora ¿me dirás que piensas hacer con las Swan? ¿Por qué no les dijiste que somos los Cullen?

— ¿No escuchaste a la castaña? Es intima de Cullen —me reí, aunque debería enojarme esa mujer tan irritante— quiero ver la cara que pone cuando sepa que soy un Cullen.

—Te va a tirar hasta con la cuchara —se rio Jasper— tiene un genio de los mil demonios, nada que ver con su hermana, es hermosa.

—Ambas lo son —recordé los ojos chocolate de la irritable, su cabello mojado del mismo color y como la blusa se le pegaba a su maravilloso cuerpo marcando sus senos redondos y perfectos, su cintura estrecha y su trasero bien formado, claro lo que tenia de hermosa lo tenia de insoportable.

— ¡Edward! —Jasper me sacó de mi ensoñación— ¿Qué vas a hacer?

—Esperar a que James regrese de Alemania, mientras yo seré su asistente y me ocupare de las Swan y seguiremos siendo solo Masen.

—Creo que estás mal —me miro con los ojos entrecerrados—, pero allá tu.

— ¡Señor Cullen! —la señora Cope, mi secretaria entro de repente en la oficina— ¡el hotel se está inundando!

Jasper fue más rápido y salió de prisa, lo seguí a paso rápido hasta llegar al lobby, el techo estaba goteando.

—Pero que demonios… —susurré.

— ¡Este hotel es una reverenda mierda! —la princesita venia bajando por las escaleras envuelta en una toalla anudada en el medio de sus senos, sus piernas níveas estaban cubiertas solo un poco mas arriba de los muslos, sentí que de pronto el pantalón me quedaba demasiado apretado.

—Cálmate Isabella —su hermana venia detrás.

—Necesito hablar con Cullen inmediatamente —exigió.

— ¿Así que tu provocaste esto? —me planté delante de ella antes de que alguno de los empleados me delatara.

— ¡Yo no provoqué nada! —Sus ojos irradiaban furia— estaba por meterme a la tina cuando la maldita llave salió volando, casi me vuela la cabeza, los voy a demandar, ¡Emmett!

—A ver princesita estás bien, no exageres, la tina del baño del suite esta recién instalada, Jasper —llamé a mi hermano quien intentaba no reírse— llama al servicio de plomería, que vengan de inmediato a revisar la fuga y quiero explicaciones de inmediato.

Jasper asintió y salió rumbo a las oficinas.

— ¿Y tu que eres aquí? —Me apunto con du delgado dedo en el pecho— quiero hablar con Cullen de inmediato, o con alguien que me de una explicación pero ya.

—Mira Isabella —tomé su dedo entre los míos— tu no me das ordenes, aquí soy el representante del señor Cullen y él se encuentra de viaje, regresa en dos meses.

— ¿Qué? —retiro su mano con violencia— ese imbécil nos saca de nuestra casa y ahora este estúpido hotel se está inundando, me regreso de inmediato a Miami.

—No puedes —su hermana le bloqueó el paso— nos quitaran la casa.

—Al diablo con ese cuchitril.

—Me lo prometiste.

—Alice por favor quítate o te quito —susurró con demasiado veneno. Vaya definitivamente tenia un genio de los mil demonios.

—Da un solo paso y te quedas sin toalla —su hermana tomó el borde de la tela blanca haciendo un puño con ella— tu decides.

— ¿Y donde nos vamos a hospedar? —lastima que había cedido, me habría gustado ver la toalla caer.

—Yo tengo una idea —dije de improvisto y después me arrepentí.

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—No sé como demonios me deje convencer —gruñí sentada en el asiento trasero del volvo del imbécil

—Fue la enorme tina y el agua caliente que Edward te prometió —dijo Emmett.

—Pues claro, esta empapada y aun tiene lodo en el trasero —se burlo Alice desde el asiento delantero quien Edward sonrió y yo gruñí.

—Tómalo como una cortesía del señor Cullen —me miró Edward por el espejo retrovisor.

—Pero eso de ir a vivir en tu casa es insoportable —iba ser muy difícil convivir diariamente con este estúpido.

—No exactamente, yo no vivo ahí, solo mis hermanos y Jasper —menos mal, no tendría que verlo muy seguido.

— ¿Ya volaste del nido? —le preguntó Alice.

—Digamos que si, vivo con Angela y Violet… —se calló de repente, era un gigoló, vivía con sus dos amantes y ellas lo aceptaban, ni que estuviera tan guapo— maldición.

Seguí su mirada y en el porche de la casa estaban dos chicas, una rubia hermosa y otra con el cabello rubio rojizo no tan guapa para mi gusto.

— ¡Wow! —murmuró Emmett mirando a las dos mujeres.

— ¿Quiénes son? —preguntó mi hermana antes de que yo lo hiciera, quizás eran las famosas Angela y Violet.

—Mi hermana Rose y mi… —lo pensó antes de decir la palabra— novia, Tanya.

¿Otra? Bueno es que esto era increíble.

—Eres un cerdo —solté sin mas— primero Angela y Violet y ahora la dichosa Tanya.

Edward se carcajeó antes de salir del auto, una vez fuera se inclinó sobre mi ventana abierta.

—Mmm tengo tres amantes, pero si quieres puedo tener cuatro contigo, te daré prioridad —sonrió de lado y estuve a punto de abofetearlo pero se retiro cuando su hermana grito.

— ¡Edward!

—Ahora qué Rosalie —bajé del auto.

—Esta zorra se atrevió a golpear a Angela.

—Wow, pelea de gatas —me burlé.

Esta vez Edward ni siquiera me miró, gruñó pero no fue para mí, fue para la pelirroja que aun estaba en los escalones.

—Edward no fue a propósito —se defendió pero no se movió de su lugar.

— ¿No? Tus uñas de prostituta enterradas en el brazo de la niña fueron sin querer —le grito su hermana.

¿Niña? ¿Angela era una niña?

—Lárgate —susurró Edward.

—Pero Eddie, la niña comenzó a llorar, era insoportable y luego Violet me aventó con sus peluches, quise agarrar a Angela y desafortunadamente…

—No quiero explicaciones —el tonó de Edward era realmente aterrador— en tu vida le vuelves a poner una mano encima a mis hijas, lárgate y no regreses o me olvidaré que eres mujer y yo un caballero.

¿Hijas? Creo que estaba un poco equivocada con eso.


N.A: ¿Se lo esperaban? Bueno las que ya lo leyeron si, las que no… ¿?

Cortito pero bonito jaja, espero que les haya gustado.