Los personajes no son míos

Dudley y Petunia

Dudley entró despacio al salón de su antigua casa, donde ya le esperaba su madre, toda sonrisas y leves quejas por que nunca iban de visita y no le dejaban malcriar a su único nieto. Se sentó enfrente de ella y cuando iban por la segunda taza de té decidió soltar la noticia a bocajarro.

- Mamá, Henry ha recibido la carta.

No era necesario decir nada más

Petunia cerró los ojos con fuerza, frunció los labios y dejó la taza en la mesa con manos temblorosas.

- Esto no se va a acabar nunca –susurró con voz trémula -. ¿A qué me dijiste que se dedicaban tus suegros, cariño?

Genio y figura...


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