Disclaimer:Los personajes no me pertenecen. Son de SM y yo solo los tomo prestado, dibujándoles nuevos escenarios y jugando un poco con ellos.
capitulo 3.
Bella se sentía bien al salir del consultorio del Dr Masen luego de la primera entrevista. y también mal.
No podía dejar de sentirse algo realizada luego de hablar de ellos con un extraño y sin desmoronarse demasiado. Pero por otro lado, se sentía completamente revuelta.
Hablar de ellos, de ella misma, de su pasado y su vida, de alguna manera la obligaba a poner en palabras cosas en las que no quería pensar siquiera, dejando al descubierto emociones que no se tenia permitido sentir, en aras de su propia supervivencia.
Con el recibo por la consulta en la mano y el recordatorio de su próxima cita, Bella caminó, ahora si, con pasos seguros hacia el exterior. Enfrentándose a una inusual soleada tarde en aquel pueblo olvidado, donde ya llevaba casi un año de residencia.
Mientras deshacía el camino de regreso a su casa, tomo una gran bocanada de aire, tratando de espantar esa nueva y extraña opresión que tenia en el pecho ahora.
Eran poco mas de las 17 horas, y en su camino cruzo con varios estudiantes, que por el característico uniforme que vestían, no eran del instituto en el que ella daba clases sino de una prestigiosa escuela privada a la que no se había acercado siquiera: Los uniformes de institutos privados removían demasiadas cosas en ella, cosas que prefería evitar en esos momentos.
El destino juega conmigo -pensó al doblar en la esquina para tomar su calle. -mas bien se burla...
Una parejita de estudiantes uniformados se besaba apasionadamente, apoyados en un paredón.
Bella no pudo evitar detenerse unos segundos en las manos del delgado y atractivo muchacho rubio, enredadas en las ondas castañas de la chica, de la cual obviamente no podía ver el rostro. Aquella imagen se le antojo una lejana fotografía suya... exactamente de 10 años atrás...
(Diez años atrás)
- ¡Bella! ¡Apresúrate o llegaras tarde en tu primer día de clases!
- ¡ya voy papa!
Los apresurados pasos retumbaron en el corredor del primer piso, y un portazo anuncio que Bella estaba lista para bajar las escaleras de madera de la pequeña casa que, a partir de ese año, compartiría con su padre.
- ¡ten cuidado con las escaleras, pequeña! no quisiera tener que usar la patrulla con sirena y todo para llevarte al hospital.
- ¡papaaa!- bufo ella, mientras saltaba del escalón con su mochila nueva al hombro y mirándose con desden el nuevo uniforme del instituto en el espejo.
- te queda muy bien el uniforme hija.
Charlie sonreía con una mirada orgullosa al pie de la escalera, y la tomo de la mano, ayudándola y tirando de ella hasta que la rodeo con sus brazos.
- no tienes que hacerlo papa.
- ¿el que?
- esta cosa es horrible, no tienes que mentirme para que me sienta bien. -refunfuño, señalando la falda de tablas, las medias a juego con la corbata y el blazer oscuro que hasta ultimo minuto había jurado no usaría jamás.
- no lo hago, eres mi niña y estas hermosa.
- ya no soy tu niña, tengo 16 por si no lo recuerdas, y esta cosa es horrible. No se como nadie hace nada para que al menos le cambien el color a las medias, -dijo Bella, mirando las medias rojas que tenia que usar como uniforme.
- vamos, ya deja de rezongar que envejecerás antes de tiempo.
...
-¿perdida?
Bella se volvió, buscando el rostro de la voz cantarina detrás suyo para asegurarse que se dirigía a ella y se encontró con una muchacha pequeña que le sonreía con amabilidad.
-hola, soy Alice ¿estas perdida?
- hola, no lo se... soy nueva, no tengo mucha idea de como va todo esto.
- ¿a que curso vienes?
- ¿penúltimo? ¿Bachiller orientación humanidades?
- bueno, entonces tienes suerte, estaremos en el mismo curso. ¿Como te llamas?
- Bella.
- mucho gusto Bella, Alice Brandon..Ven y te presentare algunos compañeros.
La inquieta muchachita, de piel extremadamente blanca y cabellos negros camino delante de Bella dando pequeños y gráciles saltitos de bailarina hasta llegar a un amplio círculo, donde varios chicos y chicas que reían y charlaban animadamente.
Y la campana sonó.
- mmm. Mala suerte, -se quejo Alice, ahora tendremos que esperar al recreo para poder presentarte a mis amigos.
Bella levanto las cejas en interrogación, pero pronto descubrió que se debía a la estricta disciplina y el orden con que se manejaban las cosas aquí.
No estaba acostumbrada, toda su vida había estado en una escuela pública, donde la gente se manejaba de otra manera.
Pero el casamiento de su madre había cambiado las cosas, y ella había decidido pasar un tiempo con Charlie, y luego de tantos años se mudó a vivir con él.
El nuevo marido de su madre, un exitoso beisbolista, se había empeñado en pagar sus gastos de estudio hasta que terminara el instituto. Charlie había estado de acuerdo, el no podía ofrecerle lujos a Bella con su sueldo de policía, y lo veía como una especie de indemnización por trastornarle la vida.
Hasta ese entonces, Charlie solamente la veía unos días en el verano cuando el viajaba de vacaciones hacia el calido clima y las soleadas playas de la ciudad en que Rene y ella vivían.
Luego del formal acto de inicio, los alumnos fueron pasando a los diferentes cursos y las preceptoras, de pie al lado de las puertas iban asignando los pupitres a medida que los nombraba de una lista.
Era todo demasiado diferente.
Al menos se alegraba de que aquí no tendria que deambular de aula en aula para tomar sus clases. Salvo las asignaturas de ciencias, donde se trasladaban a los laboratorios, para el resto de las clases cada curso tenia asignada un aula fija, y por lo que acababa de enterarse, también los pupitres.
No pudo evitar la decepción cuando recordo que el apellido de Alice era Brandon, y estaba muy lejos de Swan. Obviamente ni de milagro las sentarían cerca .
- ¿Isabella Swan?
- aqui.
- ven muchacha, tu asiento es aquel, -dijo la almidonada preceptora, señalando un pupitre para dos que aun estaba vacío.
- gracias.
Bella se sentó y acomodo sus cosas mientras esperaba por quien seria su nueva compañera de banco por el resto del año.
Ya no quedaban muchos alumnos en el pasillo y sus ojos inquietos se pasearon por las paredes del aula, los armarios, y terminaron entretenidos en las viejas inscripciones que aun podían leerse en madera lijada y barnizada de su banco.
Un ruido seco en asiento contiguo hizo que levantara la vista.
-bien, no tendría una compañera sino un compañero.
Se quedo con la boca abierta como una boba por un par de segundos, para luego prestar atención a la mano que se agitaba frente a sus ojos.
- ¿hola? mi nombre es Andrew.- dijo el hermoso muchacho rubio parado junto a la mesa.
- soy Bella, soy nueva. -dijo ella estrechándola y enrojeciendo por el papelón.
- ¿ Tu también?-respondio el con una sonrisa.
Ambos rieron ante la coincidencia y se estrecharon la mano en un gesto de espontánea complicidad.
Como todo primer día de clases, la mayoría de los profesores solo hizo una presentación formal, entregando los programas para el semestre y las fechas en que tendrían los exámenes importantes, por lo que Bella y su nuevo compañero tuvieron tiempo de cuchichear bastante durante las clases.
…..
-veo que te llevas muy bien con el chico nuevo.
La mirada suspicaz de Alice no paso desapercibida para Bella.
Se encontraba sentada en una apartada mesa del comedor, perdida en uno de sus libros favoritos y saboreando un jugo de naranjas cuando la inquieta Alice Brandon hizo su aparición.
- Es agradable, no me puedo quejar.- Admitió levantando los hombros.
- ¿agradable? yo diría que es mas que agradable, -retruco la pequeña saltarina, haciendo un ademán con sus manos de limpiarse el mentón.
- ¿que insinúas?
- el te gusta.
Abrió la boca para replicar, pero Alice levanto el dedo indicie y la interrumpió.
- ytule gustas...
La duende se balanceaba ahora sobre la punta de sus pies, poniendo carita de inocente. Bella no pudo mas que reír.
- ¡Alice! ¡Apenas hemos tenido dos días de clases! ¿Como se te ocurre?
-mmm... veo un futuro brillante para los dos.. Yjuntos-,rió ella antes de alejarse dando saltitos, y dejando a Bella con la boca abierta para responderle..
-¡iré por mi almuerzo!- grito, mientras Bella negaba con su cabeza y volvía a su libro.
- ¿un refresco?
"hablando de Roma"-pensó.
- gracias Andrew, eres muy amable pero ya tengo el mío...
- ops... ¿que te decía la duende? te quedaste con la boca abierta. Dijo su compañero, dejando frente a ella una bandeja con su almuerzo.
- ella... ella.. Olvídalo. Ya aprenderás como es...-titubeo Bella, sacudiendo la mano en un intento de terminar con aquella conversación.
- error,ya se como es ella-replico el muchacho, sorprendiéndola.
- ¿la conoces? digo ¿afuera de la escuela?
- sip, soy nuevo en el instituto pero no en la ciudad.
-ah...
-nuestros padres son amigos, ya sabes...médicos...trabajan juntos.
- ¡que bueno! ¡Tienes suerte entonces, yo aun no conozco a nadie en la ciudad!
-bueno, míralo de este modo, en dos días conociste 30 personas ¿no es suficiente?
No consideraba que el hecho de saber el nombre y algunos datos de 30 compañeros con los que compartía el curso de forma permanente era "conocer gente, pero era un buen "consuelo" en todo caso.
- supongo que si.. -admitió.
- relájate Bella, con el tiempo harás nuevos amigos, eres una persona muy agradable.
- gracias, tu también.
Sus ojos se quedaron conectados unos segundos mas de lo habitual y Bella sintio como lentamente sus mejillas comenzaban a acalorarse. Andrew sonrió, tocando con picardía la punta de su nariz, en el mismo instante en que Alice llegaba con su almuerzo.
-¡te lo dije! -vocalizo Alice sin voz, a una avergonzada Bella que la fulmino con la mirada.
Dos semanas después las cosas habían avanzado bastante…
-papa, ya no es necesario que me lleves al instituto. Uno de mis compañeros pasara por mí desde hoy. Estoy en su camino.-anuncio Bella una mañana mientras bebía apresuradamente su tasa de café en la mesa del comedor.
-¿un compañero?
Charlie levanto la vista del periódico que leía y dejo caer su taza sobre la mesa, mirándola con sumo interés de repente.
- si, se llama Andrew Thompson... y resulta que vive a unas diez calles de aquí y pasa con su auto por la esquina todas las mañanas...-largo Bella casi sin respirar y sin poder evitar que sus mejillas enrojecieran.
-mmm ¿hay algo mas que quieras decirme Isabella?
- ¿como que?- replico ahora a la defensiva.
- ¿como que estas saliendo con ese chico?
- no, es mi compañero de asiento, que por cierto no elegí yo. Ya sabes que nos asignan por apellidos... pero nos llevamos bien.
Charlie frunció el ceño cuando el sonido de una bocina hizo saltar a Bella del asiento y asomarse por la ventana.
- es Andrew...
- ¡Confío en ti Isabella...!
Charlie la miraba serio, con el ceño fruncido, intentando dar un aspecto mas severo del que la situación le merecía.
-¡ag papa, eres insoportable..!
- solo quería asegurarme. Pero espero que el día que tengas algo para decirme lo hagas!
- papaa ...
Bella dejo la taza en el fregadero y tomo la mochila, saliendo casi disparada hacia la calle...
-Adiós!
Y así había empezado todo...
Andrew pasó de ser el compañero de banco asignado por la escuela a su mejor amigo.
Para final de ese año estaban profundamente enamorados el uno del otro, y en el baile de fin de curso su relación paso de juntos todo el ultimo año del instituto y se habían comprometido sin fecha de boda unos días antes de partir para la universidad.
Charlie pensaba que era una locura, y les hizo prometer que no se casarían hasta que Bella terminara su carrera, y que, obviamente, mientras tanto vivirían en casas separadas.
…..
Bella estaba anegada en lágrimas.
Se dio cuenta de que ya estaba en la vereda de su casa y que llevaba un rato forcejeando con la cerradura, incapaz de dar con el orificio de la llave para abrir la puerta de entrada.
Dándose por vencida, se quedo sentada en la escalinata del porche. Esperando calmarse antes de intentarlo nuevamente.
- ¿Un dia difícil?
Lo que menos se imaginaba era que alguien la encontrara en esa situación.
Se limpio rápidamente los ojos, sorbiendo un poco la nariz y agradeciendo haberse llevado consigo el paquetito de pañuelos desechables que Edward, muy previsoramente, insistió en que llevara.
-para el camino, -le había dicho, esbozando una media sonrisa que a Bella le quito por un segundo la respiración.
Además de psicólogo vidente -pensó, riendo para si misma. Ya con la vista despejada, distinguió el rostro de la silueta inclinada hacia ella: era la de Rosalie Hale, la mujer policía.
No la había reconocido sin el uniforme, con el largo cabello rubio en una coleta suelta y en equipo deportivo.
-Algo así, -respondió poniéndose de pie.-¿Entrenando?
- algo así... ¿quieres hablar de ello Bella?
Bella no pudo evitar una especie de carcajada irónica.
-la verdad, no lo creo. Ya hable suficiente por hoy... en la terapia. Pero aprecio el gesto.- respondió.
-oh...
- no es nada... estoy bien... es solo que... ha removido algunas cosas...-dijo, sintiendo como sus ojos se anegaban de nuevo.
- siempre es difícil al comienzo... pero te hará bien al final.
Rosalie era una mujer muy empatica, Bella pudo sentir en el toque de su brazo toda la calidez que intentaba trasmitirle.
- lo se... y te agradezco.
-bien, no quisiera agobiarte, ya sabes...
- no, no me molesta. Es solo que hoy ya es suficiente de conversaciones... pero puedes por la tarde, cualquier día...si estas por el barrio.
-seria fantástico... bueno, me iré entonces...que te mejores Bella.
- gracias, oh, y por cierto. Gracias por el favor, no habría conseguido el turno de no ser que tu me recomendabas...
- no hay problema.
Bella contemplo la esbelta figura de Rosalie que reanudo su trote hacia la esquina. Respondió alzando la mano con desgano al saludo que la rubia hiciera antes de doblar la esquina, y se volvió para abrir por fin la puerta de su casa y entrar.
Sintió como las fuerzas la abandonaban nuevamente, y antes de dejarse deslizar hacia el suelo, tomo una gran bocanada de aire, arrojo el bolso en el sillón y se obligó, arrastrando los pies, a recorrer el pasillo hasta la habitación, donde vestida como estaba se metió bajo las mantas. Tapándose la cabeza con una almohada, y abandonándose a la inconciencia.
Ojala les vaya gustando... se pondrá interesante.
Saluditos.
Lakentsb
