Primera Publicación: 3 de Abril de 2014

Republicación: 25 de Septiembre de 2017


El Misterio de la Rosa Azul

IV

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Era una tarde agradable en pueblo Paleta, el sol brillaba en el cielo, los pequeños Pidgey cantaban en las cercanías de una modesta casa cercada con una valla blanca en la cual estaba apoyado un joven moreno cruzado de brazos. Frente a él, un grupo de cuatro señoritas disfrutaban del té y galletas que le había traído la madre de éste, antes de perderse dentro de la casa para no interrumpir la conversación.

Tras un rato de plática entre chicas, May, la coordinadora de la región Hoenn fue la primera en hablar.

—Ya Ketchum —le pidió mirándolo al igual que todas—, suelta lo que tengas que decir —Ash simplemente sonrió parándose derecho sin descruzar sus brazos—. Y no nos digas que nos extrañabas y por eso nos reuniste porque si no mal veo aquí falta una.

La sonrisa se pronunció aún más, cuando May le recalcó la chica que faltaba.

—Bien, las he reunido aquí por el tema de mi próximo torneo —corrió una silla y acompañó a sus amigas con el té y las galletas—, como saben, las cuatro participaran en el torneo.

—¿Solo nosotras cuatro? —preguntó Dawn sorprendida de aquella decisión.

—¿Y Misty? —preguntó Iris, cruzándose de brazos.

—Tengo a Misty organizando el torneo, ella no puede participar —les indicó.

—¿Es por eso o por qué no quieres que ella gane una cita contigo? —preguntó Serena, muy interesada en la respuesta.

Ash solo soltó una carcajada antes de tomar una galleta y negar con la cabeza.

—Les contaré, el torneo es una trampa para Misty —informó con orgullo mordiendo la galleta. Las cuatro jóvenes se miraron entre ellas sin comprender a su amigo—. ¿Recuerdan la Rosa Azul? —tras la afirmación, sonrió de soslayo por haber sido tan astuto de darse cuenta—. Estoy prácticamente convencido de que es Misty, quien las envía.

—¡Pero si ella lo negó! —exclamó Serena apoyando las manos en la mesa para pararse de su asiento.

—Las tarjetas que recibo con las rosas, coinciden con la letra de Misty —les comentó tomando otra galleta— Y no creo que haya dos personas con la misma letra—movió la galleta en el aire antes de llevársela a la boca.

—Eso es extraño —dijo Iris mirando a Serena que volvía a tomar asiento a su derecha—, Misty actúa prácticamente como si te odiara.

—Si lo odiara no sería su asistente —comentó May observando a Iris para después ver de reojo como la sonrisa de Ash se ampliaba cada vez más en su rostro.

—Exacto —comentó y se puso de pie—. La relación que tenemos con Misty es muy especial, no somos de esos amigos que pasan todo el día tratando de hacer cosas que le agrade al otro para llevarse bien, pero si somos de esos amigos que en cuanto el otro necesite algo, ahí estaremos de los primeros. Como pasó cuando ella apareció en la puerta de mi casa cuando me convertí en lo que soy, hoy.

Serena tenía los labios apretados mientras escuchaba hablar a Ash, Iris tenía el rostro casi como si hubiera visto a un fantasma, y tanto Dawn como May estaban emocionadas.

—¡Wow! —exclamó May ganándose la atención de Ash y de las demás chicas—. Aún mantienes ese brillo en los ojos al hablar de Misty de cuando viajabas conmigo por Hoenn.

—No sé de qué hablas —exclamó Ash corriendo su mirada hacia el camino de piedras que unía la calle con la puerta de su casa, mientras que las cuatro comenzaron a reírse del pobre moreno. Serena se levantó de la silla y se paró frente a Ash—, ¿qué? —preguntó algo molesto por las burlas recibidas.

—¿Te gusta Misty? —disparó sin darle tiempo a Ash a prepararse para el ataque.

—¿Qué? —gritó retrocediendo en su lugar— ¡Claro que no!

—¡Ash! —la chica de cabello claro colocó molesta las manos en su cintura— Si no te gusta, ¿Por qué haces todo esto para descubrirla? —tras el coro de "uh" que hicieron las otras tres, tras ellos dos, Serena siguió hablando—. No pensaste que si ella te lo negó es porque no quiere ser descubierta, quizás —miró a las chicas y torció la sonrisa con algo de pena en sus labios—, prefiere a tenerte como amigo y no perderte.

—¿Perderme? —Ash hizo un sonido con sus labios que molestó a las cuatro— Eso nunca pasará…

—¿Y por qué tan seguro? —volvió a preguntar, cuando el sonido del celular de Ash la interrumpió.

—¿Atrápame si puedes? —exclamó Dawn mirando a May y luego a iris.

—Y así dice que no… —acotó May enojada, Ash las miró de reojo y contestó mientras Serena volvía a tomar su asiento.

—¡Misty! —saludó colocando el altavoz tras mirar a las chicas para que se mantuvieran en silencio.

«¡Te tengo una muy buena noticia!» exclamó la pelirroja desde el otro lado de la línea.

—¿Eso es? —preguntó.

«La lista de participantes ya está completa» le dijo emocionada, y la emoción sí que le molestó algo a Ash, pero no entendía por qué.

—Eso es genial Misty, ¿les guardaste el puesto a las chicas? —hubo un largo silencio antes de que Misty volviera a responder

«Si» dijo, pero su voz sonaba apagada, las chicas se miraron entre sí aún más molesta con su amigo «pero no es de eso de que quería hablarte» recuperó un poco el tono de su voz «Conocí a tu posible admiradora secreta» ante aquello, los cinco se miraron entre sí, sin comprender.

—¿Cómo?

«Llegó una chica vestida de azul, tenía el cabello azul ondulado, del mismo tono que Dawn» ante aquella comparación, todos miraron a la coordinadora de Sinnoh que se miraba el cabello sorprendida «Se inscribió bajo el nombre de Blue Rose»

—¿Y cómo sabes qué es ella? —preguntó Ash aturdido por esa información.

«Ella me dejo una rosa con una tarjeta, dice algo como "Así que conocerme deseas… bien, cuidado con lo que deseas"»

Ash tragó duro antes de poder despedirse de Misty y cortar la comunicación. Cuando levantó la vista sus amigas seguían algo enojadas con él.

—¡Ya chicas! —protestó.

—Ash… —Iris tomó la palabra ahora—, estamos de tu lado, pero sí de todo esto, intentas algo para lastimar a Misty… —la morena le indicó con la mirada al roedor eléctrico que estaba felizmente comiendo unos bloques de comida pokémon— No seremos nosotras las que se encargaran de ti —el roedor dejó de comer para mostrarle los dientes a su entrenador mientras varias chispas salían de sus mejillas rojas.

—Entiendo —dijo con miedo, pero las miró a todas de forma seria—, yo nunca haría nada para lastimar a ninguna de ustedes… ni mucho menos a Misty —suspiró, estiró su mano para tomar una galleta, pero sin querer chocó la mano con la de Serena; ambos se miraron y Ash quedó metido en sus pensamientos, en la sensación que lo recorrió cuando la mano que rosó fue la de Misty y no la de su amiga de Kalos, alejó la mano de Serena y se paró de golpe.

—¿Qué pasó? —preguntaron las cuatro asustadas por la reacción de Ash.

—¡Por todos los cielos! —exclamó mirando a sus amigas—. Realmente me gusta —y sin decir más, ingresó a la casa a hablar con su madre.

Misty había cortado la llamada con una sonrisa enorme en su rostro que no tardó en convertirse en una carcajada, sus sospechas eran ciertas: Ash estaba tratando de enredarla con el asunto del torneo.

¿Acaso se había dado cuenta de la caligrafía?

¿Sería por eso, que se veía frustrado cada vez que ella le entregaba algún dato escrito por computadora? ¿Sería que Ash ya sabía que era ella y solo hacía esto para que ella se encelara y parara todo el asunto?

¡Nah! Negó con la cabeza, era Ash, Ash no podía darse cuenta de que la letra de ella y la chica misteriosa, eran las mismas… ¿O Sí?

Su mente empezó a divagar en el momento que por suerte tres sujetos entraron al gimnasio con una caja blanca.

—¿Ese es el traje? —preguntó Misty acercándose a Jessie y a James.

—¡Si Misty! —exclamó emocionado James dejando la caja sobre el escritorio que estaba a un lado de la puerta de entrada— Y nos quedó, divinis, divinis.

—¡Ya quiero verlo! —dijo entusiasmada apretando las manos, Jessie abrió la caja y tras abrir un papel de color celeste que decoraba el interior, tomó el top del vestido y lo terminó de levantar completamente—. ¡Wow! —exclamó con una sonrisa—. ¡Daisy! —llamó a su hermana, la rubia no tardó en aparecer, maravillada por el vestido que Jessie tenía en sus manos.

—¿Ese es el fabuloso vestido que usarás para la presentación del torneo? —dijo llevando sus blancas manos hacia la tela azul marina, cubierta por un tul en tono celeste decorado con pequeñas rosas rococó en tono azul—. Está impresionante.

—Lo sé hermana —afirmó Misty—, es hora de que el juego comience… —afirmó mirando a su hermana y luego al antiguo equipo Rocket.

Ash estaba acostado boca arriba en su cama con la almohada apretada contra el rostro, Delia, su madre por su parte, estaba apoyada contra la puerta cerrada de la habitación de su hijo, mirándolo con una sonrisa ladeada, incrédula de la reacción de su retoño.

—¡Por todos los cielos Ash! —protestó cruzándose de brazos—. ¿Recién te vienes a dar cuenta?

—¿Es que era obvio? —preguntó corriendo un poco la almohada blanca de su rostro.

—Ella saca lo mejor y lo peor de ti, digamos que eso lo hace algo obvio. Ella tiene poder sobre ti —giró sus ojos—, mucho poder…

—¿A qué te refieres? —se sentó de golpe en la cama para ver a su madre, Delia adelantó un par de pasos y se sentó a los pies de la cama.

—Si ella es la de las rosas, ha estado manipulando tus emociones, o bien, puede que ella te enviara las rosas porque no podían estar juntos —Delia se detuvo y tras pensarlo chasqueó los dedos—. Cuando Misty empezó a ayudarte, las rosas dejaron de aparecer, como tú estabas tan desesperado por las rosas, seguramente ella decidió seguir con ellas, aunque su idea era dejar de hacerlo.

—Igual me hubiera dado cuenta —protestó—, he leído muchas veces cada una de las tarjetas, la hubiera descubierto de todas formas.

—Ella no sabe eso, ¿o sí? —tras la negativa de Ash, sonrió poniéndose de pie—. Al menos sabemos que ella odia perder…

—¿A qué te refieres?

—Si ella se las ingenia para entrar al torneo, es probable que gané la cena.

—¡Tienes toda la razón! —dijo con el ánimo recuperado— ¡El torneo es el fin de semana, es hora de ponernos en marcha!

Ocho de la mañana del esperado sábado en el gimnasio de ciudad Celeste y el joven moreno de cabellos oscuros esperaba por su asistente que había ido a recoger su bolso para llegar a la conferencia Plateada donde se iba a llevar el torneo. Estaba muy emocionado por ese día.

—Claro —hablaba por teléfono con Cynthia—, no hay problema de que llegues directamente a la Meseta Añil, no, claro que no. Entonces nos estamos viendo en un par de horas. De nuevo, gracias… —cortó la llamada y cuando levantó su mirada, su boca se abrió pero no pudo decir nada.

—¿Qué? —preguntó la pelirroja que llevaba toda su cabellera sobre el hombro derecho y lucía un vestido verde de mangas hasta los codos y bastante entallado en la cintura. La falda caía de forma acampanada hacia las rodillas. En sus pies tenía unas sandalias también en tono verde.

—Nada —dijo sacudiendo la cabeza—, te ves bien —fue lo único que pudo pronunciar.

—Ok —acomodó su bolso verde sobre su hombro izquierdo y miró al joven que lucía un pantalón azul y una camisa blanca con las mangas levantadas hasta los codos. Él también se veía bien, pero ella no tenía por qué decírselo. Sonrió antes de tomar la mano de su amigo para jalarlo con ella fuera del gimnasio Celeste.

Ash manejó hacia la Meseta añil prácticamente en silencio, la única que hablaba era Misty sobre los detalles del torneo, solía mirarla de reojo para ver si notaba algo de nervios o algún sentimiento por el evento, pero nada, estaba realmente frustrado por eso.

Estacionó cerca del estadio, y se apuró a bajar del automóvil para abrirle la puerta a Misty y ofrecerle la mano para que bajara sin problemas del coche.

—¿Te sientes bien? —preguntó al ver la mano extendida de su amigo, aunque de todas formas la tomó y descendió del auto.

—Voy a conocer a mi admiradora secreta —exclamó exagerando el nivel de emoción que sentía—. Tengo que practicar como ser un buen caballero.

—Ya veo —dijo quitando su mano de la de Ash—, ya, vámonos tenemos mucho que hacer antes de que empecemos.

No podía negar que Misty era una buena organizadora, en el estadio ya había personal entregando las credenciales a las participantes, había dos personas recibiendo a las personas que habían comprado la entrada para ver el espectáculo. ¡Oh sí! Iba a ser un gran espectáculo.

Cynthia, la campeona de la región Sinnoh llegó cerca de las once de la mañana, siendo que el evento comenzaba a mediodía. Tanto ella como Ash, estaban en un pequeño palco armado solamente para él y la persona que apadrinaba el evento.

—¿Nervios? —preguntó la rubia con una sonrisa en sus labios.

—Algo —respondió moviendo desesperadamente las manos. Cynthia cerró los ojos y colocó ambas manos sobre las de Ash—, ¿eh?

—Tranquilo —le susurró— Todo saldrá bien.

El sonido de una tos fingida los hizo separar, Misty estaba de pie detrás de ellos, traía en su cabeza una especie de auricular con un pequeño micrófono.

—¿Misty? —preguntó Ash quitando rápidamente las manos de debajo de las de Cynthia.

—Te venía a informar que llegaron las treinta y dos competidoras —miró a Cynthia y luego a Ash de nuevo—, eso era todo —giró sobre sus pies y se retiró.

—¡Esa mujer me vuelve loco! —protestó con los dedos perdidos entre sus cabellos oscuros.

—¿Ella es la chica que te gusta, verdad? —Cynthia y su forma de decir las cosas tan tranquilamente, pensó Ash al momento que su rostro se puso completamente rojo— Ya veo, no estoy equivocada.

—La relación con Misty es complicada.

—Ya veo —comentó con una sonrisa y observó el campo de batalla donde las competidoras no tardarían en aparecer—, igual es linda.

—Lo linda no le quita lo Gyarados —comentó. Aspiró profundamente y se dedicó a observar el campo de batallas, donde la primera competidora apareció haciendo su presentación al estilo de concursos Pokémon. No podía esperar menos de Dawn, que fue la primera en salir.

Las chicas fueron saliendo de a una a escena, para presentarse y presentar al Pokémon con el que iban a competir. Para suerte de Ash, había muchos rostros conocidos, no iba a ser un torneo aburrido sin lugar a dudas.

—¿Qué te parece la entrada de cada una de ellas? —preguntó Misty cuando la voz del estadio anunció que la siguiente era Blue Rose, Ash observó con los ojos abiertos al máximo a su compañera y luego, hacia el estadio donde apareció una mujer de cabellos azules, bastante sorprendido.

—Soy Blue Rose y vine a ganar —exclamó la muchacha lanzando una pokébola al aire dejando ver al pokémon Rosa, Roserade, que llenó el estadio de pétalos de rosas azules.

—Cierra la boca o te entrará una mosca —le susurró Misty al oído cuando Blue Rose salió de escena, logrando de que Ash saliera de su ensimismamiento—. Ahí tienes a la que te envía las rosas —él la miró parpadeando un par de veces, ella tenía una sonrisa de satisfacción en los labios, como si su tarea fue cumplida finalmente, Ash aún no podida dejar de mirarla, su mente comenzó a ir tan rápido que se sentía confundido…

Entonces…

¿Misty no era su famosa admiradora Secreta?