[Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a Hajime Isayama.]
[Disclaimer: Posibles (inconscientes) errores ortográficos. RIREN. Todas las frases escritas al principio de página le pertenecen a REM o que añada otro.]
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Capítulo 4: Por favor, por favor, confía
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"Creed en mí
Ayudadme a creer en cualquier cosa
Quiero ser alguien que cree"
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Muchos se iban por Annie. Una jugadora formidable con lo necesario para hacerle frente al Capitán y al resto del equipo; porta, además, un cerebro calculador, precisión en sus patadas y buenas estrategias. En palabras cortas: era la candidata perfecta. Pero también estaba Mikasa. Jugadora estrella en los últimos campeonatos nacionales.
Se puede deducir con una justa razón del porqué de su importancia dentro del equipo. No tiene buenos tiros, tiene los tiros. El balón parece moverse junto a ella al son de su cuerpo. No es invencible pero en un serio problema. Es amenazadora y arrasadora. Sin embargo, para decepción de la mitad del público, el líder Ackerman la descartó. El motivo contenido en una serie de hechos que concluyeron en odios infantiles por parte de los dos. No era de conocimiento general, pero no se estimaban mucho que se diga.
— Los líderes y el árbitro están deliberando— sigue informando Falco dándole un trago largo a su bebida. — ¡Ahora sí, Señores! — Exclama con voz clara— Ha sonado el silbato. Se le ha retirado la tarjeta roja a Zoe. Algo nunca antes visto en historia de la escuela. Puedo suponer que se ha tomado en cuenta la propuesta del Capitán Ackerman puesto que ahora está mirando a las gradas, con Church a su costado, analizando los miembros del equipo femenino. Estoy seguro que muchas chicas en este momento estarán culpándose por no haber participado con más ganas en los partidos anteriores. Ackerman y Church disputan. En tanto, Smith se les acerca.
Es lo último que emiten sus labios para dejarse caer en el escalón detrás suyo con el portavoz sobre sus piernas. Esa charla durará un buen tiempo, piensa, mientras se sienta a la derecha de su hermano mayor, como a veces gusta llamar a Eren. Sonríe. De todos modos, observa de reojo a los jugadores con Jaeger a su lado, contándole fugazmente la razón que lo había llevado a esa desastrosa situación. Falco no puede evitar que al avance del relato sus ojos se abran cada vez más desmesurados. Al final, siente una firme complicidad.
— Entonces, es así cómo he terminado…— dice jugueteando con el pliegue de su falda short. Falco parpadea una vez y con voz tranquila asevera.
— Bueno, dejando de lado tú vestido de chica, yo diría que lo menos sorprendente es que te guste Levi.
— ¡Falco! — regaña con las mejillas sonrosadas mientras el menor ríe.
— Aceptemos la realidad, Eren. Somos bastante obvios cuando nos gusta alguien. Lo bueno o malo (como quieras verlo) es tal vez que esas personas en cuestión ni se enteran.
Tuvo consolarse a sí mismo y darle la razón a Falco. Era la verdad.
— Ackerman convoca a Leonhart como suplente de unos de sus volantes. Estamos 30 minutos de juego, 15 de terminar el partido. Annie da un increíble salto desde las gradas y se dirige a su posición, trotando. ¡No, esperen! Leonhart ha desviado camino y se aproxima a su capitán. ACABAN DE INICIAR UNA ACALORADA DISCUSIÓN. Entra el árbitro a calmar ánimos y sorprendentemente, Mikasa lo sigue unos cuantos pasos por detrás. ¡Smith se acerca y ahora los cincos están discutiendo sobre un tema que todos nos apetece saber! —grita Falco y se detiene cuando Sasha le toca el hombro y le susurra al oído —…Me acaban de informar que Annie Leonhart no jugará para el equipo de Ackerman. Por una lesión me comentan…
Relató, en tanto dentro de Eren acontecía algo no mucho peor de lo que se tuvo que afrontar esa mañana frente al espejo.
Sus manos y labios comenzaron a hormiguearle. De pronto, su boca se seca y las palmas le sudan copiosamente. El corazón le late como un loco. Cierra los ojos esperando que la corazonada que percibe no sea cierta.
Mikasa y Annie no se atreverían ¿O sí?
— ¡Y Leonhart acaba de señalar a alguien de las gradas! ¿Será acaso la verdadera razón por la que la magnífica jugadora no participe? —grita de emoción. Eren sólo quiere morirse en su sitio, cayendo en cuenta en las miradas. — ¡Ahora sí, Señores y Señoras! ¡La persona apunto de pisar la cancha es…!— vocea en tono suspenso mientras mueve la cabeza en la dirección que señala el dedo. Sus ojos caen en Eren y con un hilo de voz añade—Ellen Jaeger….Oh.
Eren no sabe a dónde mirar. Siente todas las penetrantes miradas en su espalda pero una en especial lo hace estremecer. Por primera vez, Levi Ackerman es consciente de la existencia de Eren y no puede sentirse más que enfermo. Y exaltado.
Por otra parte, todos parecen sorprendidos. Porque, ¿Qué podría aportar una chica linda y al parecer tímida contra un equipo cómo el de Smith? Eso de alguna forma, le da valor y provoca que voltee el rostro con decisión. Ya sea quien sea frente a los ojos del mundo, su esencia no cambiará y siempre será la de un luchador que no se acobarda ante las circunstancias.
Es con esa determinación punzante que le manda una mirada feroz al Capitán que en respuesta, le brillan los ojos de profunda expectación; quizás también de asombro. Eren no está del todo seguro pero acaso con esa mirada, ¿No lo está retando?
Al instante, Levi responde llamándole con la mano.
— Eren, ¿Qué haces? —le murmura Falco, tomándola del brazo cuando lo ve levantarse. — No aceptarás ¿O sí?
— Claro. —asegura mirando con firmeza el campo. Después fija su mirada él y ríe—¿Sabes? Mi sueño siempre fue compartir cancha con Levi. Es patético, no lo digas— confiesa, en seguida dejando la chamarra de Jean aún lado para luego amarrarse su cabello falso con una liga. Y agrega— Además, sería una buena forma de acercarme.
— Estás con bailarinas. Te lastimarás… — sostiene y la voz le sale llena de preocupación.
Eren sonríe. Le conmueve que Falco se preocupe de esa forma por él, así que al terminar de calentar, se agacha a la altura de sus rodillas y posa sus manos sobre ellas.
— ¿A caso no recuerdas lo que te dije? No me he vestido de chica sólo para ser al final un cobarde y ni siquiera intentar. Si tengo la oportunidad, la tomaré. Aunque lastime mis pies, pretenderé tener chimpunes en vez de bailarinas.
— Per—sin embargo, reflexiona y le lega una sonrisa conciliadora. —Tienes razón. Sé que podrás. Pero suerte.
— Yo siempre la tengo, nene. —y le guiña el ojo, provocando que a Falco se le suban los colores a las mejillas. Eren ya no lo ve, ahora bajando por las gradas.
— Minuto 35. Ca-cambio de último minuto para el equipo de Ackerman. Una inusual jugadora acaba de pisar la cancha.
Parece que los nervios en él han vuelto.
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— Estamos apostando todo.
Es rudo y realista pero aun así Annie no se amedrenta.
— Lo sé.
— Dudo que lo sepas.
— Lo sé. — le volvió a reafirmar con calma, provocando que Levi chasquee los dientes. Le lanza una mirada áspera.
— No seré condescendiente con ella.
Annie no evitó sonreír.
— No lo sea. No creo que a ella le guste. — respondió. Ackerman alzó una ceja y en seguida, con voz dura dice.
— No perderé por tus caprichos, Leonhart.
— Y no lo hará. Es más, ella le ayudará a ganar.
— ¿Estás segura de lo que dices?
— Por supuesto, Capitán. — afirmó entre dientes con una seriedad implacable. Levi no tuvo más remedio que creerle mirando con recelo a la chica a unos metros de ellos. La chiquilla no paraba de mover los pies.
Ese era otro problema, pensó observando con desaliento las bailarinas de Jaeger. Miró por última vez a Annie deseando que en silencio se retractara de su estúpida decisión pero en cambio recibió una rotunda respuesta.
— No lo defraudará, Capitán.
No quedó más tiempo y Leonhart tuvo que alejarse, de paso golpeando duro la espalda de Jaeger. Por un momento, Smith y los demás pensaron que se pondría a llorar (ellos mismos habían experimentado los duros que pueden ser los golpes de Annie) pero al contrario de lo estipulado Ellen chocó puños, dejando en jaque a todos a excepción de Jean. Levi todavía no había volteado a verla cuando Kirstein aprovechó para acercársele.
— Capitán. — Saludó y antes de que Levi pudiera reclamarle algo, este se adelantó. — Sólo quería informarle que ya he visto a Jaeger jugar antes y le doy mi palabra que es un jugador de respeto. Así que no traté de enfurecerla con algún desplante, ella no es como se imagina…—hizo una mueca.
Sonó el pito. Y Levi alzó la mano, callándole.
— Tú sólo concéntrate en defender nuestro campo; que mis decisiones y jugadas no son de tu incumbencia. Al parecer, Leonhart no es la única que ha amanecido estúpida hoy. Ahora, muévete.
Jean suspiró.
— Sí, Capitán.
— Minuto 35. Ca-cambio de último minuto para el equipo de Ackerman. Una inusual jugadora acaba de pisar la cancha.
— Ca-capitán…
Los dos pares de ojos conectaron en una suerte de desasosiego y vulnerabilidad. Levi tuvo la vaga sensación, al mirar sus ojos, de sentirse sin armas y sin la capa protectora que él mismo se había impuesto llevar para no sufrir lentamente por daños causados en su infancia.
Y sin embargo, Ellen no tenía la culpa de los malos estragos que pudiera ocasionarle; es más, no todo era malo. De alguna forma, Levi tuvo el sentimiento de estar perdiéndose a través de ellos. Eran tan vivos, puros y sinceros, especialmente lo último. Él nunca conoció nada así. En una vida llena de mentiras, engaños y gente indiferente. ¿Por qué alguien como ella le estaba lanzando una mirada de admiración con esos ojos tan malditamente expresivos? Lo hacían sentir incómodo. No obstante, no lo hizo notar.
— No me hagas arrepentirme. —dijo con voz neutra y pasó de él, golpeándole el hombro.
Eren que se quedó embobado por los ojos grises de Levi (nunca los había visto tan cerca) reaccionó bruscamente al golpe. Entreabrió los labios. ¿A caso se podía seguir viviendo con un corazón que por tanto latir ya no late? Y aunque quiso seguir hondando en el momento, Shadis volvió a tocar el silbato y Eren forzó a su cuerpo a responder. Le demostraría a Levi y los demás que podía ser igual o mejor que la tonta de Annie.
—Zoe tiene el balón, corre, corre, se lo entrega a Zacharius. A 14 minutos de terminar el partido, quieren triangular con Berner pero ¡Oh, no! Galliard se adelanta y les quita el balón.
Entre tanto, Levi le da indicaciones a Farlan de acercarse juntos a Galliard. Farlan Church es un jugador frío en sus movimientos y firme en sus lanzamientos. Todavía es un muchacho pero se toma con seriedad el futbol. En el campo, hay muchas personas como él. Un ejemplo es Jean Kirstein, defensor central de su bando que aunque es un engreído y torpe fuera, tiene elegancia y destreza para defender cualquier ataque hacía el arco.
Sabe cuándo meter pierna, y también cómo tomar protagonismo si lo dejas. En este momento, Porco Galliard muestra tener también las mismas ambiciones que Farlan. Desde el último partido ha mejorado en sus tácticas de juego. Maneja con más soltura y eficiencia la pelota que al lado de Marcel (que también es un buen jugador) lo hace ver como un novato. Los hermanos Galliard juntos son invencibles pero separados son dos imanes que se repelen. Salen chispas cada vez que se encuentran, como ahora, que se disputan el balón y la gente grita como loca.
— Mierda. — grita Eren cuando ve como Levi le dejaba con los demás volantes para irse con Farlan a salvar la pelota.
Pero Eren ya lo sabía, no iba poder ganarse su confianza como jugador tan fácilmente. Para eso, necesitaba mostrarse. Hacerle saber lo rápido que era corriendo y quitando balones. Tenía un método de hecho, pero necesitaría la ayuda de Jean.
Todos comenzaron a correr al centro de la cancha.
— Avanza Church, poco más de los 40 minutos, necesitamos un gol para igualar. Church se hace dueño del campo, entra Zoe y Smith no se queda atrás. Floch se acerca corriendo. Intenta pasárselo al volante pero la bola se desvía y Brossard va en su ayuda. Jaeger ronda el centro. La toma Brossard, la tiene Brossard, Sand que está cerca trata de conquistar el balón; y juegan un rato al gato y al ratón ¡Justo a la línea de cancha! Parece salirse del terreno pero la patean dentro de la cancha y el Capitán aprovecha. ¡SMITH VA A SU ENCUENTRO! Aleja la pelota del área en una suerte de carrera, se la pasa a Zoe. Y lo que aparenta ser un juego ya premeditado, Zoe espera la pelota pero Jaeger se ha metido entre los dos ¡Y les ha robado el balón!
— ¡Hey! — escucha que le gritan— ¡Aquí!
Es Church. Por otro lado, Levi le alza la mano comunicándole que suba, que no pierda tiempo. Pero Eren está perdido, nervioso y cagado. Mira por detrás de él y mientras intenta deshacerse de Smith, moviendo la pelota por debajo de la planta de sus bailarinas, susurra una simple frase a la persona que está ansiosa de entrar.
— Ven.
— ¡La defensa de Ackerman se desprotege! Kirstein corre y sobrepasa a todos sin importarles menos su presencia. Debería importarles porque acaba de alinear con Jaeger ¡Y parecen correr a la misma dirección!
— ¡¿Qué demonios, mocosa?!
— ¡Sólo suba! ¡Confíe en mí! — le grita de forma estúpida y Levi tiene que ordenar silenciosamente a sus volantes que le cubran las espaldas. 4 jugadores y en especial Smith están por marcarlo.
—Kirstein corre, corre y se la pasan entre ellos mientras Zoe intenta frenarlos. Ackerman llega. Kirstein la pide una vez más y moviéndose diametralmente lanza a su Capitán. Ackerman no pierde tiempo ¡Atención! Se prepara la defensa. La agarra Ack, viene Ack, la tiene Ack, ¡Levi Ackerman patea, penetra el arco Y ES GOL DE FRENTAZOOO!
Eren sólo puede escuchar los gritos de fondo pues ha cerrado los ojos con la intención de no abrirlos por un largo tiempo. Le duele el tobillo e inconscientemente se lo toca, logra ahogar un gemido. Tan distraídos como estaban todos, no se dieron cuenta de su cojeo a la hora de levantarse. Las bailarinas no le habían cubierto bien sus pies.
— ¿Estás bien? — le pregunta por detrás Jean, provocándole un respingo.
— Sí, caballo.
Jean bufa.
— Última vez que me preocupo por ti, bastardo. — dice y se va corriendo hacia la línea de defensa.
El juego inicia de nuevo y Eren es consciente de que ninguno va por el empate.
Todos mandan avisos silenciosos y los jugadores contrarios se observan con aprensión. Entonces, suena el silbato y la coge Berner. Eren se acerca pero toma distancia como un buscador tratando de encontrar su snitch. Ahora tiene una gran visión de la cancha y puede ver como los agujeros terminan por cerrarse mientras todos se disputan la pelota, deseosos de tirar el último gol. Quedan solo 10 minutos, menos quizás.
Jean y Eren son un dúo porque son tan conscientes de sus propios seres que no pueden evitar mirarse una vez al día para enviarse una mirada desdeñosa. Es más o menos igual en el fútbol. No son enemigos en la cancha pero la competencia en ser mejor al dar o entregar la pelota, en mantenerla más tiempo aun siendo marcado por otro siempre está vigente. Por eso, son un dúo: corren a la misma velocidad, son determinados hacia los mismos objetivos, como en este instante, en donde Jean despliega sus habilidades defensivas, metiéndole pie, desviando de esa manera el balón de Mike.
—¿VIERON ESO? ¡EL CENTRO DEFENSIVO JEAN KIRSTEIN ACABA DE DESVIAR LA PELOTA DE ZHACHARIUS Y TOCÓ PALO!
— ¡Mierda! — gritan ambos, uno por perder esa gran oportunidad y otro por ser tan idiota de caer en un suelo de cemento no apto para este tipo de situaciones.
— Te ayudo. — le dice Mike serio y no espera mucho tiempo para que Jean acepte su mano. Se van a sus posiciones iniciales.
La lucha se mantiene salvaje, nadie quiere ceder y aparentemente se han olvidado que Eren es "niña" porque ahora lo atacan con todo, sin contemplaciones. Smith, por ejemplo, es uno de ellos. Eren antes de admirar a Levi, le gusta las jugadas de Erwin. No tenía nada especial, pero era un estratega innato y la experiencia es algo con lo que es difícil de combatir. A Eren le gusta molestar a Erwin con sus movimientos furiosos y rápidos. No es tan raudo como él y lo reafirma cuando puede por fin quitarle el balón y tirárselo a Ackerman.
—¡Levi Ackerman se dirige al área Y BRAUN NO TIENE CARA DE QUERER PERDER ESTA VEZ!
Él corre, para su lamento, no puede contar con Jean pues ahora solo se centra en defender los últimos minutos debido a su dolor. Esta igual de dañado, pero sigue, sigue y la brisa en sus greñas, se siente el viento helado cuando pasa por el sudor de su frente. Levi ha entrado en derecha y Eren está al medio. Al tanto, le pisa los talones Farlan, quién está corriendo por la izquierda. Un tipo de triangulo se ha formado. Aún no se sabe para qué, pero será necesario ya que hay cuatro en el área y todos están corriendo, dejando olvidado sus posiciones. Son los últimos minutos, así que con la voluntad sobrehumana que lo caracteriza disimula sus cojeadas, se traga su dolor y va hacia adelante: Levi tiene que ser él que meta el gol.
—Ackerman sigue peligrosamente, parece gol de esquina, ¡PERO QUE ES ESTO! ¡SE la termina dando a Jaeger y METE UN GOLAZOOO!
No es consecuente de nada, ni los gritos del público en las gradas, ni los de sus propios compañeros, hasta que siente como sus pies abandonan la seguridad del suelo y ahora están flotando debajo de camisas sudorosas y muchachos gritando.
— ¡ELLEN! ¡ELLEN! — vocean a voz viva.
— ¿Eh?
Parpadea varias veces mientras su coleta se deshace. Su cabello de león se muestra como símbolo a los demás de lucha y ganas. La miran con una admiración desmesurada y aquello lo hace temblar. A su costado, Jean se caga de risa. Cómo lo odia al cabrón.
— ¡Ehhhh…! — se queja y mira por fin a su alrededor. Todos los del equipo están allí, sudorosos y sonrientes. También están Mikasa y Annie, aunque un poco alejados de su festejo. Lo miran sonriente. Está avergonzado por la atención puesta en él pero lo que más le apena, por mucho, es la pequeña sonrisa que le brinda a Levi y con eso sabe que ha ganado su respeto.
Sus mejillas obtienen un rojo llamativo y es el acto de saltar de Bertolt (quién lo carga) que le provoca un dolor punzante en el tobillo.
— ¡OUCH!
Lo siguiente que sucedió fueron todos queriéndolo auxiliar y tratando de llevárselo a la enfermería cargándolo en brazos. Finalmente, de tanto negarse y de tantas insistencias, había estado dispuesto a dejarse llevar por Jean pero no pudo ser al recordar también su lesión. Esperando a que algún profesor se hiciera cargo, literal, de él, la sorpresa le llegó, no más bien, le explotó en la cara.
— Yo la llevo.
Nunca pensó ponerse más rojo en su vida. Los jugadores parecieron notarlo pero no pudieron molestarlo debido a que Levi ya se dirigía a él, siendo ayudado por sus amigos quienes le abrieron el camino como Moisés y el Mar Rojo.
Se quedó sin habla, mirándolo con atención, y con cierto grado de brusquedad y torpeza la alzó en brazos y Eren tuvo que tomarse instintivamente de su cuello. Y mientras se acomodaba avergonzado, lo escuchó decir:
— No me esperen. Tú también, Kirstein. —indicó notando que el otro también estaba lesionado. Este asintió solemne.
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Después de que pudieran revisar a Jean y lo mandarán a su casa a descansar (con lo cual llegó su madre a la enfermería lo que alarmó de sobremanera al arrogante chico) Eren obtuvo la única camilla que había en el lugar para él solo. Miró con nerviosismo al padre de Armin, quién era él que atendía la pequeña ala de enfermería y estaba seguro que le reconocería. Pero no podía decirle a Levi que ya estaba súper bien porque, en primer lugar, no sonaría creíble y en segunda, tenía la sensación de que no le dejaría ir.
— Bueno… —dijo el hombre mirándolo con una suave sonrisa—ya es hora de revisarte, Señorita… pero, antes…—advirtió levantando el dedo índice, abriendo su bata blanca de un costado— ¿Dónde están mis lentes? — preguntó frente a las dos caras expectantes.
Pasaron unos segundos hasta que alguien gritó.
— ¡Ellen!
Eren nunca había sentido tanto alivio al verlo como en ese momento. Armin venía jadeando y con el rostro desencajado. Al parecer, llegó no más enterarse.
Salvado por la campana.
— ¡Oh, hijo! — Exclamó posando sus palmas en sus mejillas con asombro — ¿Qué haces aquí? — Pero antes de que pudiera responder, añadió. — ¿Le conoces, Ar? —dijo y alzó una ceja, refiriéndose a Eren. Armin no era de juntarse con mujercitas.
— ¡Sí! — afirmó, acto seguido, jugó con los dedos de sus manos. —Digo, le conozco, papá, pero, eh… ¿podemos hablar un rato afuera?
— ¡Oh no! — Negó con la cabeza varias veces—la pobre chica debe ser curará ahora mismo. — e hizo un puchero. Su hijo le miró con una sonrisa conciliadora.
— Lo sé, papá pero ¡Mira! También traigo tus lentes — contestó sacando sus lentes de su bolsillo. Entonces añadió juntando sus palmas. — No te pediría sino fuera urgente, además. —y pidió que su padre acercara su oído. El hombre le concedió. — Es sobre ella. —terminó de decir, señalándole discretamente.
Si había algo que nunca en su vida calmaría era su curiosidad. Armin lo sabía. Sabía que cuando su padre no encontraba la respuesta a algo, no se esperaba mucho para comenzar a investigar. Ya con su ganada atención, el Doctor Arlert pidió unos minutos y cuando recibió un asentimiento de cabeza por parte de su paciente y acompañante, se fue más tranquilo.
En seguida, se implantó en el lugar un ambiente tenso. Nadie habló por un largo tiempo, hasta que Levi soltó una pregunta.
— ¿Cómo aprendiste a jugar? —dijo mirándolo atento. Realmente le interesaba.
Eren se encogió de hombros, con una risa trémula.
— Mi padre me enseñó.
— ¿Y no consideró que no era lo que te gustaba?
— ¿Por qué habría de ser así? — respondió esta vez, con el ceño fruncido, lo cual hizo que Levi se incomodara. No le gustaba dar la impresión que era prejuicioso.
— No quise ofenderte, pero las niñas no suelen interesarse por el fútbol.
— Bueno. — dijo restándole importancia. — supongo que soy una excepción.
— Sí.
— Sí. —Respondió y añadió para no dejar morir la conversación (además porque le interesaba). — ¿Y a ti?
— ¿Cómo? — contestó Levi volteando el rostro. Había estado vigilando la puerta.
— ¿Quién te enseñó a jugar?
— Ah… eso…—dijo rascándose la nuca y con un encogimiento de hombros aclaró. — nadie. Aprendí mirando.
— Sabes, Levi…—murmuró con las mejillas sonrosadas y el corazón latiendo fuertísimo— yo te admiro.
Ackerman movió la cabeza de lado a lado como considerando la confesión. Luego, rió descolocado.
— Creo que eres a la primera chica que le creo decir eso.
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Nota: ¡Hola! Actualización FAST y desde ahora será así pues estaré subiendo capítulo cada 5 días (sin contar los sábados y domingos) es decir, los viernes. Lo SEGUNDO que quería recalcar es que la relación de Levi y Eren no se dará al instante ya que habrá una etapa de enamoramiento. ¿vale? Aquí ya han formado una especie de vínculo.
Espero sus lindos reviews, me animan un montón. Así que ¡Review, review! :D Bye
Girl Anywhere.
